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La estructura del alma

El sexto sentido:

¿Qué significa percibir al Creador en esta vida? ¿Significa acaso que voy a percibirlo a través del gusto, la audición o el color, es decir, a través de los cinco sentidos? Está escrito: “Prueba y siente cuán bueno es el Creador" (Baal HaSulam, Introducción al Talmud Eser Sefirot, punto 3). ¿Qué significa probar y sentirlo?

En nuestro mundo probamos y sentimos todo a través de nuestros cinco sentidos.

Tenemos cinco órganos sensoriales y a través de ellos recibimos la información. Los ojos son para la vista, los oídos son para la audición, la nariz para el olfato, los dedos para el tacto y la lengua para el gusto. Eso es todo.

La información entra en nuestra computadora interna, en donde se somete a un proceso que resulta en la recepción de una determinada imagen del mundo. Podríamos decir que hay un pequeño proyector dentro de nosotros que proyecta una imagen del mundo en una pantalla y esto es lo que sentimos.

Esta es la forma en que percibimos nuestro mundo. Además de esto, sin embargo, existe otro órgano sensorial denominado Kli (vasija) o alma. Éste percibe de la misma manera que lo hacen nuestros cinco sentidos naturales.

Nuestros órganos sensoriales están construidos de tal manera que sus vibraciones interiores coinciden con las vibraciones externas, y percibimos la percepción externa de acuerdo con esta frecuencia general.

Supongamos que las ondas visuales tienen una frecuencia específica, las ondas sonoras tienen una frecuencia específica, los receptores olfativos reaccionan a una frecuencia específica, y es lo mismo con los receptores del tacto y el gusto.

Estas frecuencias, así como mis órganos, están construidas con el fin de igualar mi percepción interna, frecuencia o atributo a los parámetros exteriores.

Lo mismo es cierto para el alma o Kli. Si equilibra sus atributos o la frecuencia interior con la frecuencia externa, recibe y percibe lo que está sucediendo en el exterior. Lo que recibe entra al “proyector” de la persona y le describe una imagen específica.

¿Cuál es la diferencia? En nuestro mundo, nacimos con atributos internos ya hechos. Estos atributos o vibraciones internos están predeterminados de antemano, por lo que nos percibimos automáticamente en este mundo y esta percepción nos entra a través de nuestros cinco órganos sensoriales.

No sucede así con nuestra alma. En lo que respecta a nuestra alma, no nacemos simplemente como animales o robots automáticos. Por el contrario, tenemos que adecuarnos nosotros mismos. Tenemos que desarrollar la frecuencia que corresponda a la frecuencia exterior, y tenemos que desarrollarla gradualmente. Primero, desarrollamos frecuencias pequeñas y, después, más y más grandes, y así continúa hasta el infinito.

(Esto es, mi atributo es la máxima frecuencia que mi alma es capaz de reproducir. Soy capaz de percibir toda imagen del grado correspondiente. Naturalmente, no puedo percibir una imagen superior a mi máximo atributo, o más grande que mi frecuencia más alta.)

Es posible que exista otro reino que no percibo, de la misma manera que no percibo otro gran reino del universo con mis cinco sentidos que los perros pueden percibir mediante su sentido del olfato, o lo que las águilas perciben con su sentido de la vista, lo que los delfines pueden oír, así como los otros animales. Yo no percibo estos reinos del universo.

Es exactamente lo mismo en los mundos espirituales: no percibo ningún reino del universo distinto al que pueda afinar mi sexto sentido o mi sexto órgano.

Mi tarea es afinarlo tanto como sea posible. Además, la naturaleza me obliga a hacerlo.

La naturaleza me creó con cinco sentidos. Me los proveyó para mi existencia actual. El sexto órgano, sin embargo, se encuentra dentro de mí en el estado de “embrión” con el fin de desarrollarlo y utilizarlo correctamente en el curso de mi vida.

Si empiezo a ajustar o arreglar este órgano sensorial, este proceso se denomina: comienzo a realizar el trabajo espiritual. De la misma manera, comienzo ya a percibir algunas vibraciones leve y gradualmente.

Las percibo como un “más-menos,” y estos más y menos o vibraciones me  afinan gradualmente desde el exterior.

Todos los cambios que ocurren fuera de mí (como yo lo percibo) me influyen positiva y negativamente de tal manera que, dentro de mí, descubro habilidades inmensas para cambiarme a mí mismo o para afinarme a una mayor percepción.

La naturaleza, o el Creador (es lo mismo) nos obliga a desarrollar este sentido al máximo. Esta es la tarea del hombre. Cuando la desarrollamos al máximo, se le llama: “la corrección final” (G’mar Tikkún). Estar en este estado significa percibir lo que esta fuera de nosotros llamado “el Creador”.

¿Por qué “el Creador”?  Porque Él creó precisamente este reino del universo, y a mí como un simple órgano para percibirlo. Entonces, ¿qué es un ser humano? Muy sencillamente, él o ella es quien percibe al Creador. La naturaleza, en su totalidad, es la ley de la naturaleza que existe en todo el universo, y es llamada “el Creador”. Él obliga al hombre a descubrirle y comprenderle plenamente.

Este es el significado de “¡Prueba y siente que bueno es el Creador!” Es decir: revelar plenamente todos sus sentimientos de tal manera que podrá probar todo este reino del universo.

¿Por qué este refrán se refiere a probar? El sabor es el receptor más natural y más primitivo del hombre. Usted puede ver que un niño de inmediato se lleva a la boca cualquier cosa que se encuentra. ¿Por qué? Porque esta es la mejor y más fácil manera de familiarizarse con cada objeto. Todavía no entiende lo que ve, pero de inmediato, aun sin verlo,  lo coloca en la boca. Sabiendo esto los Cabalistas dicen: “¡Prueba y siente!”

Además de esto, se refiere a trabajar con la pantalla, porque nuestra pantalla se compone de de Rosh, o el interior de la boca del Partzuf espiritual. Por lo tanto, se dice: “probar” Otra razón es que la Luz que entra a través del Pé de Rosh, o que entra en el Partzuf a través de esta pantalla, se denomina Ta’amim o “sabor”.

Por lo tanto: “probar” significa poner algo dentro de usted, es decir, permitir a la Luz Superior pasar a través de su sensor y probarlo en el grado de su pantalla o en el grado de la afinación de su sexto órgano hacia la percepción de la manifestación externa. En otras palabras, significa recibir la Luz del Creador dentro de usted. Esto es precisamente lo que el Creador es: Él es la Luz interior que alcanzamos y percibimos.

Condiciones para el desarrollo del alma

Una persona en nuestro mundo no puede existir sin tener algunos conocimientos básicos sobre la estructura de este mundo, cómo le afecta, y cuales son las leyes de los niveles inanimado, vegetativo, animado, y humano de la naturaleza. Sin duda, entre más la persona comprenda el mundo que le rodea, le será más fácil y seguro existir en él.

Nadie se atrevería a negar que si el destino arrojara a una persona citadina moderna al desierto, que no está familiarizada con las condiciones del desierto, simplemente perecería. Es decir, a fin de existir en cualquier medio ambiente, es necesario saber cómo funciona este entorno, cuales son sus leyes y atributos, y que es propicio, o nocivo y peligroso para la vida.

Además, para una existencia menos dolorosa en la sociedad, la persona tiene que saber lo que está en el corazón del prójimo, entender a aquellos que le rodean. Sin esta capacidad, no puede ser miembro de pleno derecho de la sociedad.

Si colocamos entre nosotros a un hombre primitivo, que no conoce las leyes de nuestra sociedad, sus problemas, los pensamientos de la gente a su alrededor y sus relaciones mutuas, ¿cómo podría existir?

De esta manera, la persona que carece de estos dos tipos de conocimiento: la naturaleza y la sociedad - es incapaz de existir en nuestro mundo.

Así como una persona en nuestro mundo no puede existir sin el conocimiento de nuestro mundo, el alma de una persona no puede existir en el mundo espiritual, al no haber adquirido cierto conocimiento de sus leyes y naturaleza.

Este conocimiento debe incluir la comprensión de la estructura y el funcionamiento de los mundos espirituales, Partzufim y Sefirot, así como sus interacciones denominadas “Zivugim” y sus consecuencias y acciones.

Sin embargo, a fin de ganar conocimiento sobre el mundo espiritual, uno debe tener un alma. Sólo entonces le resulta importante comprender la naturaleza del mundo espiritual, pues eso es lo que da el alma  la capacidad de existir en él.

¿Qué significa tener un alma?

El alma es un órgano espiritual que nace gradualmente en la persona que existe en nuestro mundo.

El nacimiento del alma significa un surgimiento progresivo de la sensación de fuerzas espirituales que le afectan, nuevos deseos altruistas, y la aparición de una mínima sensación del Creador.

De esta manera, junto con el cuerpo fisiológico de la persona que conduce una vida fisiológica, surge un cuerpo espiritual que vive en el mundo espiritual.

Al igual que sin conocer las leyes de la naturaleza y la sociedad no podríamos existir físicamente en este mundo, nuestra alma o cuerpo espiritual no puede existir en el mundo espiritual sin la comprensión de la naturaleza del mundo espiritual.

Y viceversa: la persona que no posee el conocimiento espiritual no adquirirá un alma. Y el motivo es que la dañaría instantáneamente.  Por lo tanto, el gobierno Superior limita su percepción.

Sólo una persona que es capaz de actuar espiritualmente, que está plenamente consciente y familiarizada con el funcionamiento del ambiente espiritual revelado a él, adquirirá la percepción del mundo espiritual.

Por consiguiente, la persona que no ha adquirido el conocimiento espiritual no adquirirá un alma. Y quien ha adquirido un alma se desarrolla en el mundo espiritual como un recién nacido.

El desarrollo del alma

Puesto que todo en la creación está estructurado de acuerdo a un único principio - las cinco etapas de desarrollo - el nacimiento del cuerpo espiritual (el “alma”) en una persona es equivalente al nacimiento de nuestro cuerpo fisiológico.

Nosotros diferenciamos tres etapas en el nacimiento y desarrollo de nuestro cuerpo, y son la consecuencia de las tres etapas de desarrollo por las que pasa el alma (nuestro cuerpo espiritual o nuestro deseo egoísta de recibir placer). El estado original o inicial es el deseo absolutamente egoísta de recibir placer, es decir, el estado cuando queremos recibir lo que percibimos como placer. En el estado final, alteramos los objetos de nuestro placer.

La primera etapa - el nacimiento y aparición en el mundo. En esta etapa, nos falta el conocimiento y la fuerza, y la persona recibe todo lo necesario para su existencia de su padre y madre, y existe gracias a la fuerza y cuidado de ellos.

De la misma manera, el nacimiento espiritual (o entrada en el mundo espiritual) se produce después de que la persona se ha dado cuenta de que el egoísmo es malo, lo que significa que ha rechazado su propio egoísmo, y ha adquirido el deseo inicial de entregarse a la voluntad del Superior, para que Él le corrija y cree una criatura equivalente a Sí mismo.

La comprensión del mal es el pleno entendimiento del hecho de que carece de los deseos por la espiritualidad, o de lo que está más allá de los límites del beneficio del cuerpo.

Una vez que esta comprensión se ha producido, tiene lugar el nacimiento. La Luz Superior otorga a la persona fortaleza o las fuerzas para reconstruir completamente su naturaleza, para reprimirla y no utilizar sus propios deseos. Es decir, para crear una pantalla encima de ellos, o aceptar las condiciones de la Primera Restricción.

Este estado se llama “concepción” y “nacimiento del deseo -Kli espiritual”: a pesar de que deseos cada vez mayores surgen en la persona como resultado de su revelación del inmenso placer espiritual, sin embargo, la persona prefiere permanecer en el estado de un embrión.

Este deseo corregido se llama “el primer estado pequeño” (Katnut Alef).

El alma que ha adquirido un adulto que vive en nuestro mundo se denomina “recién nacido.”

Durante el nacimiento del alma y en el inicio de la percepción de la misma, la persona aún no tiene ningún conocimiento espiritual y no está consciente de lo que está sucediendo en el mundo espiritual. Esto es equivalente a la forma en que un bebé recién nacido no se da cuenta en donde está. La razón de esto es que la persona sólo tiene Aviut Alef, o la pantalla para soportar sólo la más mínima parte de su egoísmo.

Es incapaz de moverse por sí mismo o realizar acciones espirituales, de la misma manera que un bebé no puede realizar ninguna acción física consciente.

Después de que la persona ha nacido espiritualmente y está en este estado, ¿Cómo puede existir en la espiritualidad? Sólo debido a sus padres - igual que en nuestro mundo.

¿Qué significa esto? A pesar de todas las fuerzas que interfieren y las circunstancias, la persona debe adherirse a sí mismo a un Partzuf superior y, con todos sus esfuerzos, tratar de evitar ser separado de éste a pesar de todos los obstáculos egoístas que le tienten con sus placeres o deducciones razonables.

En otras palabras, la persona recibe diversos obstáculos, pensamientos y tentaciones que se oponen a su progreso espiritual. Se cae muchas veces (en el sentido espiritual), se equivoca y cae en placeres animales, como si fuese la persona con la fuerza voluntad más débil del mundo.

La razón de esto es que el Superior le está mostrando quién él es realmente, cuan insignificantes y débiles son sus deseos espirituales y cuan fuerte es su naturaleza egoísta.

Si una persona “se pega” a sí mismo al Partzuf Superior a pesar de todo esto, entonces crece, porque supera los obstáculos que se encuentran en su camino.

La  misma Fuerza Superior le envía estos obstáculos a propósito, y Él lo hace de tal manera que el inferior no siente su intención. El Superior envía al inferior diversos obstáculos a su progreso espiritual, a fin de que el inferior se convenza de su propia inhabilidad para hacer cualquier cosa y rogarle a Él que le ayude.

Cuando esto sucede, el Superior le ayuda. Él no necesita reverencias ni súplicas. Simplemente, cuando el inferior se ha dado cuenta de su propia debilidad, crea dentro de sí la condición para recibir ayuda o Luz del Superior.

Si una persona no se da cuenta de que no está en condiciones de superar por sí mismo la conquista de egoísmo, el afán por placeres y el deseo de entender todo lo en lugar de actuar a pesar del conocimiento, esto significa que no tiene Kli o posibilidad de recibir ayuda.

Esto es equivalente a la condición necesaria para que la persona reciba conocimientos de otra persona: la persona es capaz de recibir conocimientos de otra persona sólo si está convencido de que la otra persona sabe más que él.

Por lo tanto, el Superior necesita demostrarle al inferior que no es nada. Esta necesidad surge de la necesidad de desarrollar a Su bebé recién nacido - el alma - desde el deseo egoísta.

Sin embargo, cuando la persona percibe su total insignificancia y debilidad, quiere abandonar el camino espiritual, porque su voz interior le convence de que no tienen la fuerza para ello. Y, ¿cómo puede alcanzar tan alto objetivo, sin fortaleza?

Sólo la fortaleza o fuerza del Partzuf Superior es capaz de ayudar a la persona a permanecer en este estado. Es decir, su “AVI” o “padre y madre,” es decir, la fortaleza/fuerza de los padres que están por encima de él.

Este estado - el crecimiento del bebé bajo la influencia del Superior – es llamado Katnut Alef o el primer estado pequeño.

La segunda etapa: el crecimiento y la adquisición de los conocimientos necesarios y la razón que permitirá a la persona evitar todo lo perjudicial para el cuerpo mediante el cuidado general de sí mismo con su propia fuerza, así como con la fortaleza del padre y la madre.

¿Qué significa “crecimiento” en lo espiritual? ¿Significa ser más robusto o más alto como en nuestro mundo? Sí: “robusto” con respecto a la Luz de Jasadim significa incrementar el deseo de otorgar. “Más alto” con respecto a la Luz Jojmá significa que la persona adquiere una inmensa capacidad de recibir la Luz por el bien del Creador.

La persona adquiere conocimiento al recibir la Luz Jojmá. Sin embargo, es capaz de recibir esta Luz (Jojmá) sólo cuando se viste en la Luz de Jasadim, es decir, en la intención “por el bien del Creador” o la intención altruista.

De esta manera, la Luz Jojmá es capaz de entrar en los deseos altruistas, y esta es la Luz que nos da el conocimiento acerca de cómo resistir las fuerzas impuras.

¿Qué significa cuando decimos “fuerzas impuras”? Creemos que nuestros deseos nos son otorgados para nuestro beneficio, porque el tener deseos nos permite recibir y percibir placeres.

Por lo tanto, creemos que todas las cosas que “brillan” y nos atraen con sus placeres son benéficas para nosotros. Y, en general, creemos que “placer” y “bueno para nosotros” son la misma cosa.

En realidad, sin embargo, la persona alcanza la comprensión (o la consciencia) del mal cuando entiende que “placer egoísta” y “mal” son la misma cosa.

En los mundos BYA, las fuerzas espirituales impuras le dicen a la persona acerca de los grandes placeres espirituales que recibirá si sigue sus deseos (es decir, los deseos que le dan las fuerzas impuras como si fuesen sus propios deseos.)

Si una persona es capaz de darse cuenta o ver el mal por sí mismo, entonces esta comprensión se convierte ya en parte del próximo estado superior.

En cada paso de su camino espiritual, de abajo hacia arriba, la persona debe pasar por todas las siguientes etapas: debe ver que el Ego es malo y, por este motivo, debe adquirir la capacidad de soportarlo, debe admitir su propia debilidad o inhabilidad para hacer algo independientemente, y tiene que querer acudir al Superior en busca de ayuda.

La persona es capaz de pasar por estas etapas sólo con la ayuda de la iluminación o el brillo de la Luz Superior en él. La Luz que viene del Creador permite a la persona percibir que el egoísmo es malo, que él mismo es insignificante y que el Superior es el salvador.

Cuando una persona pasa por estos estados, siente cómo sus padres (o el Partzuf Superior) velan y cuidan de él. Ellos le salvaguardan, le proporcionan todo lo necesario desde todos los lados y le muestran lo que es bueno y qué es malo.

Poco a poco, el inferior se da cuenta de que todo lo que percibe - bueno y malo - proviene de sus padres. Él está ahora en condiciones de lograr ciertas cosas por sí mismo, recordando lo que sus padres le han enseñado. Gradualmente, al adquirir más fuerza espiritual y conocimientos, crece aún más.

El crecimiento espiritual consiste al menos dos etapas: cuando la persona es capaz de hacer algo por el Creador, debe hacerlo por su cuenta. Cuando le sea imposible - debe pedírselo al Superior.

En su nivel actual, la persona es capaz de hacer todo por su cuenta. Sin embargo, con el fin de alcanzar un nivel superior, debe pedirle todo al Creador. Así es como crece.

Esta etapa: el crecimiento por cuenta del Superior y el alcance de la naturaleza espiritual, se llama Katnut Bet, o el segundo estado pequeño.

La tercera etapa - Gadlut (el estado grande). Este es el estado adulto. El conocimiento que la persona ha adquirido le da la fortaleza para existir independientemente, y esto es equivalente a un adulto en nuestro mundo.

Él depende de la sociedad y las personas a su alrededor, pero ya no de sus padres. Él mismo posee la Luz de Jojmá, y es capaz de realizar un Zivug, dar a Luz, así como elevar y llenar con Luz otro Partzuf inferior: su hijo.

Ahora tiene su propia experiencia y razón que le permiten existir independientemente. Además es capaz de transmitir esta experiencia a otra persona.

El objeto espiritual (alma) atraviesa por los mismos procesos espirituales como lo hace una persona de este mundo, o por procesos que corresponden a los que pasa una persona en nuestro mundo.

La diferencia es sólo el material: ya sea que sea egoísta o altruista. Sin embargo, es precisamente esta diferencia que hace que todos los eventos espirituales sean completamente incomprensibles para nosotros. La razón de esto es que nos falta por completo todo el entendimiento de la naturaleza altruista.

El alma de toda persona encarna repetidamente o regresa a este mundo (o se viste en un cuerpo de este mundo). Esta reencarnación continúa hasta que el alma ha alcanzado todo el conocimiento cabalístico plenamente, porque sin este conocimiento, el alma no puede crecer y recibir todo lo que el Creador ha designado darle.

La razón por la que el alma tiene la obligación de alcanzar la Ciencia de la Cabalá no es que el conocimiento en sí amplía el alma. Más bien, el alma debe alcanzar esta ciencia a causa de la naturaleza del alma: sin tener conocimiento - Or Jojmá (la Luz Jojmá) - el alma no es capaz de alcanzar el nivel o altura para la que fue creada por el Creador.

Así pues, el alma de una persona no crece por la adquisición de conocimientos. Más bien el alma de una persona tiene un atributo interno que no le permite crecer por su cuenta con sus dos manos antes de que él haya asimilado toda la naturaleza espiritual y adquirido todos los conocimientos espirituales.

El crecimiento del alma depende totalmente del grado de conocimientos que adquiere.

Si el alma pudiese crecer sin la recepción de la Luz Superior o conocimiento del Creador, entonces se dañaría a sí mima.

Adquiriría deseos cada vez más grandes sin saber cómo usarlos correctamente. Esto equivale a una persona en nuestro mundo: si el nivel de desarrollo intelectual de una persona de 20 años de edad sigue estando al nivel del desarrollo de un año de edad, entonces él puede hacer cosas horribles. Esta sería fuerza sin razón, y es peligroso para la persona y para la gente que le rodea.

Esto nunca puede ocurrir en la espiritualidad. La persona adquiere la capacidad de realizar acciones espirituales sólo en la medida en que se ha corregido, o al grado de conocimiento espiritual que ha recibido.

La edad de la persona está determinada por el grado de su recepción de Luz espiritual. Por lo tanto, la persona que no se ha desarrollado espiritualmente vive y muere físicamente sin haber empezado a vivir espiritualmente.

Existen cuerpos que no han dado a luz a almas y que no han logrado la creación de un Kli espiritual. Por lo tanto, nuestro mundo está lleno de cuerpos de dos piernas, pero desgraciadamente hay muy pocas almas entre ellos.

La cantidad de Luz que penetra en el alma determina la altura del Partzuf.

Puede existir en una posición tendido, como un recién nacido: las piernas, brazos, torso y cabeza se encuentran en el mismo nivel. La cabeza no tiene ventaja sobre las piernas: todas las partes del cuerpo espiritual o todos los deseos tienen sólo una pantalla mínima y, en consecuencia, una mínima Luz.

Por lo tanto, la cabeza no se diferencia de las piernas. Es equivalente a un bebé o una persona durmiendo, lo que significa que la mente no se manifiesta.

En la Cabalá, la posición horizontal significa que sólo hay Or Jasadim y no hay Or Jojmá que entra en el Partzuf correspondiente a la pantalla. La etapa inicial de desarrollo espiritual comienza con la posición “tendido”, como un recién nacido.

La segunda etapa es cuando ya se sienta, pero, las piernas aún no tienen la fuerza para mantenerle en pie.

Las extensiones, o los extremos de los deseos para recibir placer aún no se han corregido.   Aún no cuentan con una pantalla y no pueden crear límites o restricciones a su propia recepción de gran Luz.

En el estado espiritual “tendido”, todos los 10 Sefirot del alma de una persona son evaluados como poseedores de una única de Luz, o una pantalla mínima. Un bebé recién nacido no tiene conocimiento, por lo tanto, no tiene, y no debería tener, la fuerza para moverse.

Sólo la Luz Jojmá da al alma (Partzuf) fuerza espiritual. La mayor parte de su desarrollo no se produce por la Luz que recibe de sus padres sin sus propios esfuerzos, sino más bien el desarrollo se produce como consecuencia de las buenas obras o acciones del Partzuf.

“Buenas obras” - significa recibir la Luz con ayuda de la pantalla, en lugar del propio egoísmo. Nuestra habilidad para hacerlo depende del alcance personal de la Cabalá. Es decir, el factor principal de crecimiento es la función de buenas obras, y éstas dependen de la asimilación de la Cabalá, o la recepción de conocimiento del Partzuf superior.

El conocimiento de cada alma le permite alcanzar todas las otras almas: comenzando con su estado inicial llamado “el alma de Adám” y terminando con la corrección final de todas las almas.

Esto equivale a la forma en que una persona alcanza todo el mundo: alcanza la naturaleza de la humanidad, la mentalidad, los hábitos y todo lo que le rodea. Basándose en este conocimiento, se salvaguarda de los daños que pueden provenir de la naturaleza y de las personas que le rodean, y se conecta y se acerca a las personas que le asisten en su crecimiento.

No debería ser sorprendente que una sola persona sea capaz de alcanzar todas las almas. Lo mismo se aplica a una persona en nuestro mundo: si él es sabio, él es capaz de alcanzar la naturaleza de toda la humanidad al alcanzarse a sí mismo, porque cada parte de la creación incluye los elementos de todas sus otras partes.

Una persona no tiene un atributo único que otras personas no tienen. Toda persona tiene todos los atributos de la humanidad, incluso si los tiene en un grado mínimo.

Cada persona es un poco asesino, un poco violador, mujeriego, científico, tonto, santo, ateo, etc. ¡Todo está contenido en cada persona!

Cuando la persona trabaja para perfeccionarse espiritualmente, comienza a percibir la totalidad de estos atributos en sí mismo y, al percibir cada uno de ellos como egoístas, gradualmente se da cuenta por sí mismo de su mal.

Cuando la percepción de este mal alcanza el umbral máximo e insoportable, la persona voluntariamente rechaza este atributo, por ser nocivo. De esta forma, paso a paso, se corrige a sí mismo

La persona percibe los atributos de otra persona como naturales sólo si los ha descubierto y sentido dentro de sí. Es decir, si se ha dado cuenta de su presencia dentro de sí.

¿Con qué frecuencia vemos a personas que poseen atributos negativos, sin embargo, ni siquiera lo sospechan y no lo ven dentro de sí? Al mismo tiempo, no puede tolerar estos atributos en los demás.

Con la ayuda del estudio de la Cabalá, la persona comienza a comprender quien es él realmente y por lo tanto, adquiere la habilidad de tolerar a los demás y perdonarles, porque se da cuenta de que posee las mismas cosas que ellos.

¿Por qué se vuelve tolerante de los demás? Porque percibe que no son capaces de deshacerse de sus atributos negativos. Empieza a amar a los demás en la medida en que se da cuenta de su propia insignificancia, porque se ve a sí mismo en ellos.

Puesto que todas las partes de la creación consisten de todas las otras partes (después de todo estamos separados sólo por intenciones egoístas, mientras que nuestras almas comprenden un solo cuerpo espiritual llamado “el alma de Adám”), cuando una persona se corrige a sí mismo, corrige al mundo entero. Esto se aplica a cada uno de nosotros.

Cuerpo y Alma

Cada cuerpo (en la Cabalá, cuerpo no se refiere al cuerpo físico, sino a los deseos de la persona) está lleno de impaciencia e ira, porque se somete a fases acumulativas de carencia y hambre, que se alternan con fases de sensación de placer. Estos estados se alternan mutuamente o a veces le dan al cuerpo la capacidad para percibir los placeres más pequeños y los mayores, así como los deseos de recibir esos placeres.

Descensos - hacia la Luz

El placer entra en la persona y se percibe sólo en el lugar donde había percibido antes el deseo de recibir este placer. El hambre es una condición necesaria para la percepción del placer.

Por otra parte, tan pronto como el placer se convierte en constante, es decir, no cambia y alterna con la percepción de hambre o el ansia por ella, entonces, inmediatamente deja de ser percibida como placer. La constante alternancia es necesaria, o el cambio entre el llenado y su ausencia.

Desde el estado de placer, conocimiento y conciencia, la persona percibe un descenso espiritual. Son  precisamente estas oscilaciones de los estados que causan en la persona tener la percepción de hambre de placer. En consecuencia, estas alteraciones causan la próxima fase - la recepción de placer o conocimiento, llamada “la recepción de la Torá”.

Cuando la Luz o el placer salen de la Sefira o el Kli, queda un recuerdo, es decir, el deseo por el placer que ya no está allí. Son precisamente estos Reshimo o recuerdos de la Luz anterior los verdaderos Kli, el deseo de recibir la siguiente Luz.

Por lo tanto, los Reshimo de la Luz que existen es el Kli-vasija.

-La Luz que entra en el Partzuf se llama Ta’amim o sabor.

-La Luz que sale del Partzuf se llaman Nekudot o desapariciones.

-Los recuerdos del sabor se llaman Tagin, y le dan una percepción del placer anterior.

-Los recuerdos de las Nekudot se llaman Otiyot o letras. Son los Kelim / vasijas para la recepción de la Luz en el futuro, porque precisamente ellos tienen el deseo de recibir, ya que no perciben la Luz que llena, sino la Luz que se aleja.

Por lo tanto, la percepción de la Luz que se va o pérdida es imposible sin un descenso espiritual, y esto es una condición necesaria para el crecimiento espiritual.

Por lo tanto, el llenado por el placer-Luz, la salida de la Luz, la aparición del recuerdo-Reshimot; todas estas son condiciones necesarias o etapas para la aparición de la aspiración de placer anterior.

Cuando surge el placer por primera vez, se percibe como placer inconsciente. Sin embargo, cuando ya se ha percibido y luego se va, creando un deseo para sí, al ser deseado por adelantado, se percibe completamente diferente.

La alternación de llenado y vaciado tiene el efecto de la Luz “golpeando” el Kli. Primero realiza un Zivug, o sea la Luz le dice al Kli: “Acéptame,” y la pantalla responde: “No quiero. Puedo aceptarte sólo por el bien del Creador”, y la acepta.

Sin embargo, tan pronto como la pantalla acepta una parte de la Luz, la Luz que queda fuera le golpea por un el lado: “Acepta más.” El Kli no está en condiciones de tomar más Luz por el bien del Creador, y decide vaciarse completamente.

Sin embargo, la Luz “presiona” de nuevo y pide al Kli vacío que acepte una pequeña porción de la Luz. De esta manera, la Luz golpea la pantalla y crea nuevas percepciones, nuevas Kelim, o nuevas posibilidades para la futura recepción de la Luz.

La Luz crea el deseo

El cuerpo pasa por diversas encarnaciones o circulaciones, o estados de hambre y llenado. Sin embargo, la ley de la naturaleza es tal que los estados de hambre invalidan los estados de satisfacción y placer.

El cuerpo espiritual constantemente sufre estas circulaciones. Esto puede compararse con una piedra que se pule al ser bañada por las olas del mar, como si adquiriese la suavidad del agua; como si el agua transformase el exterior de la roca y la  hace parecerse a ella. Así es como la Luz realiza el trabajo sobre el Kli y lo adecua a la recepción de la Luz. La Luz da al Kli sus propios atributos.

No obstante, además del hecho de que las sensaciones y recuerdos desagradables invalidan completamente los agradables, sin dejar nada de esto último como si nunca hubiese existido, hay un atributo más del egoísmo: cree que los otros tienen lo que él no tiene, o que los otros tienen más de lo él que tiene. El Kli adquiere un sentimiento de envidia y la percepción de que el estado de la otra persona es mejor que el suyo.

Esto viene del hecho de que el alma misma es neutral y que se encuentra entre dos fuerzas llamados “ángeles,” o entre dos sistemas - fuerzas puras e impuras, o el origen del bien y del mal.

Ellos tocan el alma, como si la lanzaran de uno al otro entre las palmas de las manos por turnos. Así es como se siente la persona durante su desarrollo espiritual.

A veces se le lanza a sus pensamientos positivos, acciones y deseos, y después de repente cae bajo la influencia de pensamientos y aspiraciones negativos. Y no se puede hacer nada al respecto.

En primer lugar, la persona debe tratar de investigarse a sí mismo y entender qué fuerzas están ejerciendo una influencia sobre él ahora. A continuación, sobre la base de este entendimiento, la persona debe tomar una decisión

Ascenso espiritual

La persona que asciende por los niveles espirituales alcanza sus propios Kelim, los cuales han permanecido en él en todos los niveles de la cadena del descenso de su alma del mundo del Infinito a nuestro mundo, en cada nivel por los que su alma descendió a nuestro mundo.

Él asciende y empieza a percibir nuevos deseos. De acuerdo a ellos, comienza a pedir ayuda. Sin embargo, si no ha corregido el Kli anterior, el que sigue no se revelará en él. Él no lo percibirá, y no tendrá nada que pedir.

Como ya hemos dicho, el Creador (o la Naturaleza de nuestro mundo), no da fuerza al bebé para evitar que se dañe por no tener razón.

El ascenso espiritual de la persona consiste en reunir todos los Kelim dentro de sí que se han mantenido en niveles superiores. Entonces, al ir ascendiendo, la persona llena los Kelim con Luz y los añade a su alma. Esto es el alma completa, o Kelim llenos de Luz.

Ya que todo se conoce comparándolo con su contrario, sin haber conocido el mundo espiritual no podemos conocer nuestro mundo. Ambos mundos no son más que nuestros estados subjetivos, y los conocemos simultáneamente.

Percibimos sólo nuestro propio sufrimiento, pero nunca el de los demás. No vemos el sufrimiento del otro porque está “adentro.” Sin embargo, podemos ver los placeres del otro porque están “afuera.” Por lo tanto, nos llenamos de envidia.

Esta es la envidia por Luz que ha entrado en otra persona. Sin embargo, gracias al hecho de que el Creador ha creado un sentimiento de envidia en nosotros, esa misma Luz ha entrado en mí también y formó una Kli-deseo dentro de mí.

Quiero que el mismo placer que la persona a quien envidio siente. Adquiero mi propio deseo por ese placer. Por lo tanto, como todos los demás atributos de la persona (incluyendo los “peores”), la sensación de envidia es necesaria para el progreso espiritual

Alcance en lo material y espiritual

No hay diferencia alguna entre el cuerpo y el alma. La diferencia radica sólo el hecho que el cuerpo se ve influido por la naturaleza que lo rodea, y el cuerpo interior (alma) se ve influido por su propia naturaleza. El alma, sin embargo, sólo cambia como resultado y grado de su trabajo, o el grado la combinación de lo material y espiritual dentro de sí.

Todo lo que sucede con nuestra alma y cuerpo viene de la misma Fuente - el Creador, Quién se manifiesta a través de la naturaleza material o espiritual.

Las personas que no perciben la espiritualidad, que sólo perciben nuestro mundo, afirman, “No hay Creador. Todo es naturaleza.” Aquellos que reciben un alma o la Luz Superior sienten de otra forma: todo proviene del Creador y, al pasar a través de los Mundos Superiores, desciende hasta nosotros.

La persona recibe placer, ya sea de la naturaleza material, es decir, el nivel final de toda la creación, o desde el nivel más alto. Dependiendo de qué nivel la persona lo recibe, es llamado, ya sea simplemente una persona de nuestro mundo, o un Cabalista. Esto se debe a que la Cabalá es la ciencia de la recepción de la Luz Superior (del verbo Lekabel - recibir).

La naturaleza que nos rodea se alcanza incluso sin el necesario alcance de sus leyes, o la esencia de lo que está ocurriendo.

Podemos vivir en este mundo sin entender lo que está ocurriendo en la naturaleza, en la sociedad y en nuestro mundo, sin conocer el pasado y el futuro y sin saber lo que nos está ocurriendo a nosotros y encima de nosotros, así como adónde va la humanidad. La existencia bajo la influencia del universo circundante es una existencia inconsciente o animal. Sin embargo, en el mundo espiritual es imposible entender el estado de uno sin tener la comprensión de su causa y consecuencia.

El alcance espiritual es ideal, es decir, es completo y perfecto en cada una de sus etapas. Por lo tanto, la persona puede recibir su estado futuro en la medida en que alcance las causas iniciales de la naturaleza espiritual.

En  cuanto la persona asciende, primero que todo alcanza los niveles por los cuales su alma descendió. Es decir, alcanza su propio Kli vacío que ya está situado en un nivel determinado, puesto que ha permanecido allí durante la ascensión del alma.

Ahora, sin embargo, al ir ascendiendo, la persona misma alcanza o crea el Kli o deseo. Él lo corrige, le añade una pantalla y la llena de Luz.

En cada peldaño de la escalera – desde nosotros hasta el Creador - hay una vasija vacía que espera a cada persona. A medida que la persona asciende, la llena de Luz. Mientras lo hace, alcanza su pasado o el descenso, junto con su crecimiento a partir del momento del nacimiento hasta el nivel actual.

Tenemos que llegar al nivel más alto posible, donde el alma se une con todas las otras almas en el mundo del Infinito, alcanzando así nuestra Fuente, el Creador y se llena con Su Luz. De esta manera, el final y el principio de nuestro camino se encuentran.

La Cabalá - un conocimiento práctico

La Cabalá no es una ciencia teórica. Es el conocimiento más práctico, porque su objeto es la persona misma. Lo que  la persona que estudia en la Cabalá, lo  percibe en sí mismo en lugar de en algún objeto ajeno a él.

Por lo tanto, un Cabalista pasa en sí mismo (o en sus percepciones) todos los estados de alcance de su egoísmo verdadero o de su  naturaleza. Es decir, él tiene que vivir y sentir cada uno de sus propios deseos egoístas por placer.

Además tiene que sentir cada deseo en sí mismo a tal grado que sienta odio por éste, y tal medida de odio que le permitirá rechazar completamente este deseo en el futuro.

Sólo en este caso, la persona se libera gradualmente de su propio deseo egoísta: los placeres animales, la riqueza, el poder y el conocimiento. Debe sentir que los deseos por estos placeres le traen dolor, pérdida y que lo dañan. Sólo al haber percibido su maldad, la persona voluntariamente los rechaza y se libera.

Sin embargo es necesario recordar que todo fue creado sólo para nuestro progreso espiritual y con el propósito de alcanzar la Meta de la creación. “El Creador creó todo sólo para Sí Mismo, o para el alcance de Su propio objetivo. Además, Él no creó nada en vano.”

La Ocultación Atrae

La  persona fue creada de tal manera que desea saber lo le que está oculto, para ser más precisos, lo que percibe que existe pero se le oculta. La razón de esto es que no percibimos de ninguna manera lo que realmente está oculto.

Si el Creador quiere atraer a la persona a algo, se lo revela u poco. Es decir, le muestra que hay algo oculto, y esto despierta su deseo de revelarlo  él mismo. Además algo que está medio oculto nos atrae más que lo que está revelado.

El interés en lo que está medio oculto nos da la fuerza para revelarlo. Cuando lo revelamos, de nueva cuenta se hace necesaria la búsqueda de lo que está medio oculto. No hay satisfacción en lo revelado.

Lo que está medio oculto consiste simultáneamente del Kli -la percepción de carencia- y el placer. Consiste en el Kli y la Luz, y por lo tanto da una mayor sensación de placer que un Kli que está completamente lleno por el placer, o cuando no hay más carencia.

La plena sensación de placer no es placer porque no hay carencia. El Kli está totalmente ocupado por placer y no percibe el deseo.

Con el fin de percibir el placer, debe haber interrupciones en la percepción. Sólo entonces somos capaces de comprender toda la magnificencia del placer.

¿Por qué Maljut del Mundo del Infinito crea la primera restricción? Después de todo, estaba en el estado de completa unión con el Creador, en el estado de aparenta plena perfección.

Realizó esa restricción porque no tenía otra salida: si hubiera recibido la Luz constantemente, se hubiera llenado completamente de Luz, y entonces, habría cesado de percibirla como placer.

Por lo tanto, realizó la primera restricción y ahora recibe todo por el bien del Creador. En todo momento tiene la oportunidad de comprobar su relación con el Creador: “¿Puedo hacer algo por el Creador en este momento?” Se realiza una renovación constantemente y el placer se percibe constantemente. La razón de esto es que no puede haber ninguna limitación en el otorgamiento o el deseo de dar a otro.

Inicialmente, el Creador creó esta posibilidad de restringir la recepción de la Luz en Maljut, para que la creación pudiera recibir placer constantemente.

G’mar Tikkún: Es cuando la persona se ha corregido completamente, y todas las posibilidades de hacer algo “para el bien del Creador” están en su pleno control. G’mar Tikkún es completa paz y descanso absoluto puesto que existe una plena oportunidad de complacerse en hacer las cosas para el Creador. Es descanso del egoísmo y puro placer altruista. Otorgar al Creador - no es trabajo, es el placer mismo.

La acción de la pantalla es el rechazo de la Luz. ¿Consistirá nuestro trabajo en aceptar la Luz? No, eso no es trabajo. El trabajo es la creación de la pantalla, en lugar del Zivug que podemos realizar por el bien del Creador.

El trabajo: todo lo que se hace por el bien del Creador no se considera trabajo. El trabajo es la acción contra las fuerzas impuras, Klipot o nuestro deseo egoísta. Es el apartarlos muy lejos de nosotros.

Todo lo que ocurre abajo de Parsa, dentro de los mundos BYA, se llama “los días de la semana.” Allí, en esos niveles, la corrección de los deseos se lleva a cabo, luego, su ascenso al mundo Atzilut.

El ascenso no se produce mecánicamente. Si una persona ha alterado sus deseos en correspondencia a los atributos del mundo Atzilut, significa que ha ascendido al mundo Atzilut. El mundo Atzilut se encuentra por encima de Parsa. La persona puede recibir la Luz por el bien del Creador, sólo cuando está en ese mundo.

El sábado es el estado del Mundo de Atzilut. Mientras que la persona todavía no está en condiciones para recibir esta Luz (es decir, sólo está corrigiendo sus Kelim por ahora) se encuentra en el mundo BYA o en el estado llamado “trabajo” o “los días de la semana.”

Por lo tanto, el estado final (G’mar Tikkún) es un estado cuando ya tienes todas las pantallas y puedes recibir la interminable Luz-placer.

Gradualmente usted inspecciona sus acciones: si se están realizando por el bien del Creador. Y se deleita en la infinita y eterna renovación de placer. Aquí constantemente añade a los Partzufim anteriores que quedan. Por lo tanto, usted se percibe ascendiendo.

No hay ascenso. Usted agrega un nuevo estado o un nuevo Partzuf a su estado anterior. Primero, tenía un Partzuf - uno pequeño. Luego, dentro de éste nace uno en medio. A continuación, uno grande nace dentro del anterior. Todo un tren de Partzufim se extiende detrás de usted. Usted le agrega, y esta adición es infinita.

Completo descanso. Este estado se llama “Menujat Olamim” o descanso eterno. Este estado se percibe dentro de los deseos corregidos totalmente.

Dentro de los deseos egoístas cuando todo está lleno hasta el borde, se empieza a percibir el vacío -no hay alegría de vivir. Los países con mayor prevalencia de suicidios son específicamente los que tienen el más alto nivel de vida.

Entre más oportunidades tenga la persona, más fácilmente puede recibir lo que quiere de inmediato, y más rápido pierde el placer de lo que recibe.

Esto ocurre porque no hay ocultamiento o inaccesibilidad. Por lo tanto, el gusto y el placer se pierden. La fuerza del Creador se expresa precisamente en el hecho de que Él nos lanza en la dirección opuesta a Él. Luego, poco a poco Se revela, y empezamos a anhelarlo.

Desde el punto de vista de la persona, la labor principal es descubrir la ocultación del Creador, la percepción de estar lejos de Él, la percepción de la necesidad de encontrar la raíz de la persona y la percepción de la Luz circundante. Tan pronto como lo conseguimos,  revelamos fuerzas dentro de nosotros que nos jalan  hacia el Creador.

La revelación de las acciones del Creador está dentro de su ocultación

Si quiero “atrapar directamente” la espiritualidad sin realizar correcciones específicas de mis atributos, no podré hacerlo. Tengo que realizar las correcciones que corresponden a lo espiritual. Podré percibir la espiritualidad en la medida de mi equivalencia con ella.

El Creador no se oculta de nosotros. Más bien Sus leyes ocultan a nuestro egoísmo de Él.

Tan pronto como nos comprometemos voluntariamente a la prohibición de la primera restricción: “no recibir en los deseos egoístas”, el Creador se nos revela de inmediato. Esto puede compararse a un diálogo entre dos participantes. Uno de ellos se oculta cuando el otro lo quiere percibir directamente.

Tan pronto como el segundo acepta voluntariamente la ocultación del Primero, al alterar sus atributos, el Primero se revela.

El Creador no está oculto de nosotros. Él nos obliga a cambiar nuestros atributos al grado que nos permita percibirle. Al ocultarse nos muestra los caminos para revelarlo.

Cuando la persona voluntariamente o de buen grado acepta las leyes de la ocultación - la ocultación de lo espiritual de su egoísmo - inmediatamente los Kelim espirituales que se forman se llenan con la Luz del Creador, Su percepción y revelación.

El Kelim otorgante sólo se puede construir por la supresión de egoísmo, o la construcción de una pantalla que rechaza la Luz. Creamos un deseo-Kli dentro de nosotros que es equivalente al Creador.

Hay dos caras de la misma ocultación: cuando ocultamos nuestros Kelim egoístas y cuando nos ocultamos de la recepción del placer del Creador. Sin embargo, en principio, son la misma cosa: el egoísmo y el placer directo son dos cosas interconectadas.

La Luz y Kli están conectados entre sí. Es imposible percibir la Luz sin deseo. Y cuando hay deseo, está presente porque la persona prevé un posible placer en el futuro, o la Luz a su alrededor.

Dentro de nuestras percepciones, ya sea que percibo deseo y trabajo contra él, o que percibo el placer y trabajo contra el placer.

Todo nuestro trabajo a pesar del conocimiento, el material, todos los obstáculos egoístas, las leyes y normas de la sociedad - todo esto se unifica, en última instancia, en el trabajo contra nosotros mismos.

Para contrarrestar esta situación, debemos tener fe en el hecho de que todos nuestros obstáculos y todo fue creado por el Creador, fe en el hecho que el Creador está oculto y que sólo en este estado puedo revelarlo al transformar todos los “obstáculos” en mis aliados.

Tan pronto como el Creador nos muestra que está oculto, empezamos a aspirar por Él.

La gente alrededor de nosotros todavía no percibe al Creador. Existen en un estado inconsciente, porque aún no han alcanzado su punto más bajo.

Todavía están situadas en el Creador como un feto dentro de la madre, y actúan automáticamente, es decir, sólo bajo la influencia de la naturaleza que Él creó.

Cuando la persona comienza a comprender cuánto se ha alejado del Creador, es el punto en que empieza su desarrollo espiritual. A partir de este estado la persona adquiere la posibilidad de avanzar hacia el Creador.

Lo único que tenemos que hacer es percibir ligeramente el Creador, incluso aunque no se haga de forma aparente. Esto inmediatamente nos da una fortaleza inmensa o fuerzas, porque fuimos creados con el deseo de sentir placer. La Luz del Creador es una enorme Fuente de placer, y comenzamos a añorarla.

Cuando tiramos una piedra al aire, no sentimos la fuerza de gravedad. Inmediatamente ésta disminuye el movimiento de la roca y la detiene en el punto más alto de su vuelo. No obstante, la fuerza misma se manifiesta en una forma oculta, o en el hecho de que frena el movimiento hacia arriba.

De esta manera, la fuerza del Creador se manifiesta en nuestro descenso.

Sin embargo, estas fuerzas se manifiestan o expresan en la persona y en su movimiento de arriba hacia abajo, cuando percibe al Creador y, naturalmente, aspira a Él. Esto ocurre de la misma manera que la fuerza de gravedad, cuando ya se ha detenido el movimiento de la roca hacia arriba, y cae por su atracción.

El Creador construyó la creación por medio del descenso desde Él hasta nosotros, al ocultarse más y más, como la roca que fue lanzada hacia arriba y se aleja de la tierra.

Además es más difícil para el Creador ocultarse y no dar, que dar; porque está en contra de Sus deseos y atributos para hacer esto. Es equivalente a como los padres sufren en nuestro mundo cuando no pueden darle algo a su hijo.

La roca que vuela hacia arriba va por su camino hasta un cierto punto, y se detiene. Este punto es el lugar donde tiene lugar nuestro nacimiento espiritual.

Empezamos a revelar quiénes somos, de dónde venimos, y quienes son nuestros padres espirituales (antes de esto, no teníamos consciencia de nada). Luego, una fuerza interior de atracción al Creador, surge en nosotros. Esta atracción surge automáticamente.

¿Qué hizo el Creador en el transcurso de 6000 años? Se ocultó a Sí Mismo y nos mostró distintos grados de su ocultación. Deseos espirituales de revelarlo nacieron en nosotros.

En el séptimo milenio, el Creador termina Su ocultación. Tan pronto como lo haga, llegará la perfección y nos convertimos en una parte del Creador.

El alcance espiritual

Cualquier alcance espiritual consta de dos atributos necesarios: 1 - nunca debe, en ningún grado, ser el producto de nuestra imaginación, sino que debe ser genuino. 2 – no debe causar ni la más mínima duda, de la misma manera que su  propia existencia no levanta dudas en él.

La misma palabra “espiritual” se refiere al hecho que es equivalente al espíritu, algo que es como el aire que nos rodea: es algo que existe, pero es imposible de entender y que no tiene forma concreta.

A pesar de ello todos saben lo que es el aire, y nadie duda de su existencia, porque cada persona sabe que su vida depende del aire.

Cuando falta el aire morimos inmediatamente. Este es precisamente el motivo por el que la presencia del aire es tan evidente y está por encima de cualquier duda.

Ahora vamos a tratar de entender la espiritualidad basándonos en lo material. Somos capaces de hacer esto porque nuestra conciencia interior y mente son equivalentes a nuestro cuerpo interno llamado “alma animal,” que es la vida y la fuente de la percepción de su ausencia.

La parte interior de la mente se llama “alma inteligente”. La persona también es capaz de percibir su carencia dentro de ella.

El motivo de la simultánea percepción de la presencia y carencia de la misma fuente es: La creación se percibe a sí misma como creación independiente sólo en la medida en que siente ausencia dentro de la percepción de la vida y la fuerza de la vida.

Las criaturas que carecen de la percepción de su existencia, también carecen de la percepción del alma inteligente y su parte interna. Por lo tanto, sólo perciben carencia en el grado necesario para su existencia corporal. No más de esto.

El grado de la vida en la creación siempre es medido sólo al grado en que uno siente la percepción de la carencia espiritual o la falta de vida espiritual.

Después de todo, si la creación no sintiera carencia, no sería capaz de llenarse de todo lo necesario para mantener su existencia y perecería.

La salud y el crecimiento espiritual de la persona dependerán por completo del grado que perciba su carencia. Lo mismo ocurre con nuestro cuerpo animal: cada persona que es físicamente más saludable, siente un mayor apetito, por lo tanto, come más, lo que aumenta su fuerza.

La Necesidad de Alcanzar al Creador

Todas las faltas o carencias que alma inteligente de la persona percibe puede resumirse como una razón o un deseo: el deseo de percibir al Creador, o la sensación de la falta de percepción del Creador.

Si una persona adquiere el deseo de percibir al Creador, elimina todo vestido de placeres anteriores, como el estatus, poder, riqueza etc., y sólo aspira al Creador.

Los deseos de la persona se “duplican,” desea tanto este mundo como el mundo futuro. La persona comienza a actuar no por la recompensa en el mundo futuro, después de que deje nuestro mundo, como las personas que creen en la recompensa en este o en el mundo futuro por cumplir los mandamientos. Más bien lo hace con el fin de percibir el Creador en este mundo y en esta vida.

Este deseo surge en él porque en la naturaleza misma del alma inteligente, fue colocada originalmente la aspiración de conocer al Creador.

La presencia de este deseo en la persona viene de la percepción de sí mismo como existente. Por lo tanto, siempre se esfuerza por alcanzar o aprehender lo que está “por encima de él.”

Todas las aspiraciones de la persona de aprehenderse a sí mismo y a todo lo que le rodea proceden de este deseo interior oculto en él por conocer a su Padre u origen.

Aunque el alma inteligente de la persona está en constante persecución de todo el fenómeno oculto a él y desea revelar todo lo que está por encima y por debajo, así como lo que está dentro de los corazones de los demás a su alrededor, sin embargo, todas estas aspiraciones son parciales en comparación con la única auténtica aspiración humana - nuestro Origen.

Lo podemos ver en este ejemplo. Si nada existiese en el mundo aparte del hombre, o, si el hombre hubiese sido creado solo, no hubiera tenido otra aspiración más que la de encontrar su fuente.

La razón de esto es que la aspiración de alcanzar al Creador es el resultado de una percepción especial de la ausencia del Único Que Otorga la Vida.

Todos los demás deseos llevan a la completa clarificación de este deseo genuino, que le es oculto, a pesar de que es el deseo más importante.

Incluso si el hombre hubiera sido creado como la única creación, continuaría aspirando a la  percepción del Creador y sencillamente no tendría otros deseos.

Nuestro cuerpo exige la satisfacción de nuestros deseos animales, pero la sociedad nos da nuestros deseos humanos.

Trabajo inconsciente

En la medida en que la persona comienza a percibir Or Makif o el Creador que le rodea, comienza a aspirar a Él.

Al percibir Or Makif (la Luz circundante), la persona comienza a percibir que él es la creación. Que todos los eventos en nuestro mundo se llevan a cabo con un único objetivo: llevar al hombre al estado de la percepción del Creador.

Este es el motivo de todo lo que sucede, tanto en general o lo que ocurre con todas las naciones, así como, en particular, o a cada uno de nosotros. Sin embargo, esto se revela de acuerdo al grado de corrección de la persona, y no se revela a nadie más que a él.

Por ejemplo, los conductores de transporte público realizan un trabajo difícil para beneficio de la sociedad porque quieren ayudar en todo, con todas sus fuerzas, para que todos se sientan bien y puedan viajar a cualquier lugar que deseen, para que todos los pasajeros, a su vez, otorguen a los demás después de que hayan llegado a su destino. Es decir, otorgar a los demás desde el fondo de su corazón y servirles con todo su deseo.

El mundo entero está ocupado sólo con esto: otorgar y hacer el bien al prójimo.

No obstante, mientras que la persona no pueda comprender y percibir la totalidad de la bondad de este trabajo, está siendo engañado desde lo Alto: el Creador le muestra que él puede ganar muchos placeres egoístas a cambio de su servicio para beneficio de los demás.

La persona toma este cebo, engañándose al creer que trabaja por dinero, estatus, poder o placeres animales. De esta manera, todos trabajan inconscientemente para el Creador.

El mundo entero son hombres justos y reacios

Inconscientemente, todo el mundo realiza acciones espirituales. No  obstante, a fin de percibirles y verlos - es necesario convenir con ellos. De lo contrario, si la persona que aún no se corrige ve sus verdaderas acciones, no podrá seguir haciéndolas.

Por lo tanto, sólo en la medida de nuestra corrección, la verdadera imagen del mundo que se revela a cada uno de nosotros se llama “el mundo espiritual y el Creador Quien gobierna todo”.

El tamaño de la vasija-Kli espiritual está determinado por el tamaño de su deseo de unirse con el Creador.

El tamaño del Kli egoísta está determinado por el deseo fr placer de la persona: el tamaño de la aspiración y el tipo de placer que desea (véase Introducción al Libro del Zóhar).

Cuanto más grande es una persona, mayores son sus deseos egoístas. Los animales e insectos tienen pequeños deseos. Grandes personas tienen grandes deseos.

Las personas que se están desarrollando espiritualmente tienen deseos aún mayores, pero ya en forma abstracta. No  son deseos de placeres vestidos en una imagen de nuestro mundo (poder o dinero). Más bien, es el deseo de percibir al Creador.

La persona no tiene que corregir sus atributos anteriores. No tiene que entrar en sí, pensar en lo que debe corregir, en lo malo que es y por lo tanto, tan alejado del Creador.

Todo esto le llegará gradualmente por sí solo según el grado de su necesidad de corrección. La persona debe transferir todos sus pensamientos al Creador. Se debe pensar en sí mismo máximo media hora al día, como escribe Baal HaSulam.

La persona se encuentra en donde están sus pensamientos. Por lo tanto, al pensar sobre el Creador, la persona se separa de su naturaleza.

El resto del tiempo debe pensar en la creación del Creador y Sus caminos. En este caso, va a desarrollar la necesidad de percibir el Creador dentro de sí mismo a un grado aún mayor.

En la medida en que una persona es capaz de sustituir la aspiración de pensar en sí mismo con la aspiración a pensar en el Creador, se corrige.

Este estado se llama Ibur o concepción. En este estado una persona sólo quiere pensar en su nivel superior, se unifica con éste y se anula a sí mismo por completo. Su desarrollo intrauterino y nacimiento espiritual comienza.

¿Cómo ver al Creador?

¿Cómo podemos ver al Creador? ¿Cómo podemos imaginar algo que no es nuestra naturaleza y que no puede ser percibido dentro de nuestros órganos sensoriales? Después de todo, nuestra imaginación es el producto de nuestra conciencia y nuestra conciencia está limitada por las fronteras de nuestra naturaleza.

Hemos sido creados de acuerdo con una norma específica, y no podemos concebir nada fuera de sus fronteras. Si el Creador es invisible e imperceptible dentro de nuestros sentidos egoístas, ¿cómo podemos alcanzarlo? ¿Cómo podemos concebirlo?

Además, incluso cuando corregimos nuestra naturaleza para que sea como su opuesto, la naturaleza altruista, ¿dónde está la garantía en el hecho de que estamos alcanzando al Creador en nuestras nuevas percepciones altruistas?

¿Qué significa alcanzar al Creador o la Luz? ¿Qué significa percibir la Luz?

Sólo percibimos nuestras reacciones a Ella. ¿Es ésta la percepción del Creador? Mientras hacemos esto al mismo tiempo nos auto-percibimos, nos auto-revelamos, y a través de nosotros mismos, revelamos algo que supuestamente nos influye desde el exterior.

En nuestras percepciones somos exactamente equivalentes a nuestros instrumentos de medición, que no registran el proceso externo, sino su influencia en dichos instrumentos.

Además: esta no es siquiera la influencia en el instrumento, sino la reacción del instrumento a la influencia externa. Puede haber diversas influencias, pero si causan la misma reacción, no hay manera de distinguir una influencia de otra.

¿Por qué debemos alcanzar al Creador?

Esta es una cuestión puramente filosófica: ¿cuál es el límite del alcance? Naturalmente, no podemos siquiera pensar que existe una encarnación material del Creador. Esta es la prohibición mayor en nuestra enseñanza: imaginar al Creador en las imágenes de nuestro mundo.

El Creador no tiene cuerpo, Él no tiene volumen y está fuera de los límites de tiempo, espacio y nuestras percepciones.

Por lo tanto, la adoración de cualquier fuerza concreta es idolatría, es decir, fuerzas parciales del Creador.

En este caso, una persona pone cierta fuerza espiritual inanimada como base de la creación o como su creador, o un robot llamado “ángel” en la Cabalá. Se trata de un mensajero o un ejecutivo automático.

Pero si el Creador es todo, entonces ¿por qué no puedo adorar algo que Él creó? Después de todo, se trata de Él o Su fuerza.

La diferencia entre la verdadera relación con el Creador y la creación de ídolos materiales o espirituales se basa precisamente en la diferencia entre altruismo y egoísmo.

Dado que la Luz viene del Creador, por lo tanto, el deseo más fuerte y más genuino de la persona es el deseo de alcanzarlo. La Luz crea el deseo de recibir y aumenta con el grado de nuestra cercanía con el Creador.

Nunca puede un deseo surgir de algo que no exista en la naturaleza en cualquier forma. Si surge un deseo, significa que existe un objeto capaz de llenar este deseo. Por lo tanto, la Luz crea un Kli para sí, o el deseo de tener placer en éste.

Ya hemos dicho que en todos los niveles de nuestro desarrollo, la meta – alcanzar al Creador - se viste en diversas formas: la primera comprende los deseos animales, luego, su aspiración por poder y honor, y después  la aspiración de conocimiento y finalmente,  la aspiración de la percepción del Creador.

Sólo estos últimos deseos se denominan “espirituales.” Aspiraciones por poder, honor y conocimiento son llamados “humanos,” y los deseos del cuerpo se refieren a nuestro nivel animal. En este sentido, la persona no se diferencia de un animal.

Todos estos deseos son los niveles de aspiración al Creador, porque su desarrollo gradual trae a toda la humanidad al deseo de unificarse con el Creador.

Cambio de aspiraciones

La persona cambia constantemente su definición de verdadero y falso:

- Ayer estudió ciencia. Pensó en convertirse en un gran científico y vio la verdad en esto. Hoy está desilusionado de la ciencia, ya que ha visto la falsedad en la misma;

- Ahora él quiere tener mucho dinero, la verdad de la vida radica en eso para él. Sin embargo después esta verdad se transforma en falsedad;

- Mañana va a querer alcanzar el Creador.

Así, en cada nivel específico, el siguiente nivel niega al anterior. Esto ocurre hasta que una persona es capaz de aceptar el altruismo como verdad.

Sólo cuando una persona puede decir con plena seguridad que toda la espiritualidad es la verdad genuina, ese momento se convierte en el momento de su concepción espiritual.

Todo el desarrollo interior de la persona consiste en su capacidad para sentir en dónde está la verdad y dónde la falsedad. De la agudeza de esta percepción podemos elegir a quien consideramos que es el Creador en un momento dado. El  Creador es nuestra verdad en cada momento.

La falsedad no tiene derecho a existir. La persona no puede comportarse en oposición de su definición de verdad. Por lo tanto, “la Cabalá se le ha dado al hombre con el fin de desarrollar su sentido de la determinación de verdad y falsedad, o la percepción del mal,” dijo Baal HaSulam.

Este tipo de desarrollo se produce de acuerdo a la ley de la negación. El nivel anterior muere cuando siento que es falso.

Es imposible dar el siguiente paso y liberarse del pasado sin negarlo, o sin darse cuenta de que es completamente malo para usted.

Cuando la persona aún no siente sus opiniones pasadas, gustos  -en breve deseos- como deseos que traen maldad, entonces teniendo un significado para él y no puede dejarlos todavía. Se aparta de ellos sólo cuando empieza a negarlos u odiarlos.

El rechazo del atributo anterior como falso o malo es el motivo de separación del mismo.

Alcanzando la verdad

Puede comprobar en usted mismo que, tras haber comenzado a estudiar la Cabalá, ya no puede tomar en serio cualquier otra ciencia como la filosofía. Esto se debe a que la ciencia de la Cabalá desarrolla en una persona una fina percepción del análisis de la verdad.

Para que una persona pueda avanzar constantemente a lo largo de los niveles, debe percibir el nivel en el que está actualmente (o su estado interior actual), así como el nivel superior. Es decir, debe recibir una percepción tanto de las luces interiores y circundantes.

Precisamente la diferenciación de estas dos luces crea en la persona la comprensión de la verdad y la falsedad. No es que el nivel anterior es falsedad. Más bien, en relación con el estado actual, el anterior ya no es adecuado. Esto es comparable a la percepción de un adulto del mundo en comparación con la percepción del mundo de un niño.

Son sencillamente diferentes niveles de desarrollo y educación, pero no podemos decir que el mundo del niño es falso.

De esta manera, Maljut del nivel superior se convierte en Kéter de la parte inferior.

Maljut es la creación cuando está en el nivel superior, pero se convierte en el creador del nivel inferior. ¿Dónde adquiere estos atributos? Después de todo, sólo tiene el deseo de recibir. ¿De dónde surge el atributo de otorgamiento en ella?

Aquí podemos entender que dentro de egoísmo también existe un atributo auténticamente altruista del Creador.

Por lo tanto, la persona tiene la habilidad de determinar lo que es verdadero y lo que es falso. Puede percibir al Creador y percibirse a sí mismo para comprender el enorme contraste que existe entre Maljut y Kéter.

Lo más importante en la persona, durante todo su camino de abajo hacia arriba, es percibir en sí mismo la habilidad de evaluar correctamente la verdad y la falsedad en cada etapa. Es decir, ser capaz de negar por lo que ha pasado, que es falso, y más bien  aspirar a la Suprema verdad.

Aunque nos parece que esto depende de la mente, en realidad, depende exclusivamente del Creador.

La percepción de la verdad y la falsedad es puramente una percepción sensorial y depende de la agudeza del alcance de la verdad interior.  Esto sólo se da desde lo Alto.

La capacidad de aprehender al Creador proviene únicamente del Creador

La persona puede haber sido creada con los peores atributos y cualidades. De repente, desde lo Alto recibe la oportunidad de reanalizar su punto de vista de la verdad y la maldad, y a partir de este momento comienza a avanzar, pues ya posee la verdadera percepción.

El Creador trae a la persona hacia Sí al darle la sensación necesaria.

En cada momento de su avance, la persona debe recordar que el Creador Mismo le da la oportunidad de aprehender al Creador. El Creador le da esto por medio de diversas influencias en su entorno.

Lo que la voz interior de la persona le dice -si la persona la escucha y sabe como escucharla- es lo principal y más importante en su trabajo sobre sí mismo. Él nunca debe escuchar a los demás, sino sólo a sí mismo.

Para entrar al mundo espiritual (en su percepción), la persona tiene que ir a través de muchos estados, debido a que el Creador revela la entrada al mundo espiritual de la persona. Sin embargo, esto sólo lo hace cuando la persona tiene una oración o plegaria genuina.

A fin de alcanzar el deseo genuino por el estado espiritual en su corazón, el cual se llama “oración,” la persona debe pasar por una ruta específica.

Al principio, recibe un inmenso deseo por la espiritualidad y todos sus pensamientos son sólo acerca de esto. Esto le sucede porque el Creador atrae a la persona hacia Él y le envía Su Luz, y la persona inconscientemente corre hacia ella, porque la Luz suprime todos los demás deseos a tal grado que no permanecen en él otros deseos que no sean los espirituales. Esta es la primera etapa de todas las personas que están en la búsqueda.

Después de esto se produce la fase de buscar cómo llevar a cabo el deseo dado por el Creador. La persona busca lecciones y libros, y si él estaba destinado a hacerlo de acuerdo a su predestinación en la encarnación de su alma, gradualmente llega a la Cabalá y comienza a estudiarla.

Como resultado del estudio y la interacción en el grupo, los celos y la vergüenza se revelan en él. Estos atributos son positivos porque aumentan su deseo y añaden fuerza.

En el transcurso de sus estudios, la persona evoca la Luz circundante en sí mismo (véase Introducción al TES, Punto 155), que (en contraste con él mismo) hace que comprenda que el egoísmo es el mal dentro de él, o como obstáculo para alcanzar lo más importante. En la medida de esta comprensión, surge el odio por egoísmo.

La comprensión del egoísmo como el mal

Desde lo Alto, la persona es arrojada periódicamente dentro de mayores deseos egoístas e involuntariamente los lleva a cabo, ya que el egoísmo lo controla en este momento.

No obstante, después de completar estas acciones egoístas, se le da a la persona la comprensión de su bajeza. Es castigado tan dolorosamente por la gente a su alrededor, sus amigos, familia, sociedad, y tiene pérdidas materiales y morales, que rebosa de odio por el egoísmo que le está causando sufrimiento insoportable.

La progresiva influencia de la Luz circundante aporta a la persona a la percepción de su propia insignificancia y debilidad espiritual.

Trabaja e interactúa con el mundo entero, pero mientras tanto se convence internamente de que no logrará el objetivo deseado por su cuenta, y la necesidad de que el Creador le ayude se desarrolla en él.

Es extraordinariamente difícil para el egoísmo estar de acuerdo con esto, y por lo tanto, sólo las circunstancias llevan a la persona a un callejón sin salida, a partir de la cual él comienza a rogar ayuda al Creador.

Un grupo organizado correctamente ayuda en gran medida a cada miembro en su progreso espiritual.

En el grupo cabalístico a la persona le está prohibido hablar con otros acerca de sus estados. Las personas estudian el material juntos y discuten y estudian todo lo que no esté relacionado con los estados personales de cada quien.

Está prohibido imponer sus propios deseos y opiniones a los demás: hoy usted se siente bien, tiene una buena evaluación de lo espiritual y mañana se siente mal, tienen una baja evaluación de lo espiritual. Hay muchos estados de este tipo.

Hablar de sus estados a una persona causa un doble daño: se daña al revelar lo que hay en su corazón y, por lo tanto, da a los otros la capacidad de influir en esto. Al mismo tiempo, perjudica a su amigo porque le impone su propia opinión,  privándole de su libre albedrío para analizar la verdad y la falsedad.

Por lo tanto, la persona fue creada sola y siempre esta sola: aunque sepa que el alma se rompió en 600.000 almas, no obstante, cada alma tiene su papel en este mundo y debe seguir su propia corrección. Por supuesto, interactúan entre sí e influyen en las otras almas, pero sólo para corregir su parte mediante la interacción interna.

En nuestro mundo, por otro lado, la interacción tiene lugar en el plano físico. Al servir a los demás material o físicamente, la persona avanza espiritualmente.

Lo único que no está prohibido es consultar con el Maestro y pedir su consejo. En principio, sin embargo, el trabajo y el estudio consisten en estar en contacto con el Creador.

La persona debería bajar su cabeza sólo ante el Creador y temer sólo a Él. El punto del Creador arriba, o el embrión de la persona del Kli espiritual de la persona - este es el punto individual. El grupo y el Maestro son necesarios sólo para alcanzar la unión con el Creador.

Nuestra mente es un aparato meramente auxiliar, destinado a reforzar la agudeza de nuestra diferenciación entre la verdad y la falsedad, o con el fin de ver dónde hay Klipa y dónde está la semilla.

Usted puede hablar con la persona más inteligente, que conoce toda la Torá de memoria, pero no es capaz de separar la verdad espiritual de la falsedad espiritual porque para ello la persona debe tener el punto en el corazón o una percepción espiritual especial que se le ha dado desde el mundo Superior.

Sólo la persona que lo posee es capaz de determinar con su sensación interior dónde está la verdad espiritual.

Fe (otorgamiento) y razón

El atributo interior (los deseos de la persona) no tiene relación con la mente.

La mente no interfiere con el alcance espiritual. La persona puede primero analizar todo con su mente y, después de este análisis, puede decir que no se comportará de la forma que el sentido común le diga, sino que  se comportará de acuerdo a su fe en lo que los libros y el maestro le han dicho.

Si, después de haber comprobado todo, la persona sigue la fe por encima de la razón, avanza y sube más alto. Recibe una mayor percepción de lo espiritual, un punto más grande en el corazón, y, en consecuencia, una mayor mente.

Si decide ir incluso más por encima de la razón, entonces avanza de nuevo. La razón se basa en egoísmo puro, sabe y ve todo sólo dentro de los límites de nuestro mundo.

Nuestra mente, que se basa en egoísmo puro, sólo revela aspectos del egoísmo aparentemente mayores y más positivos, y nos asegura y demuestra por qué tenemos que escucharle.

El Creador, por otra parte, da su parte o una parte de Su Luz de lo Alto, que corresponde a lo que la persona está tratando de corregir dentro de sí.

Después de haber intentado todos los medios posibles de lucha contra sí mismo, entonces la persona se percibe en un estado totalmente desesperado, o que no tiene esperanza de lograr la entrada al mundo espiritual por su cuenta. Sólo entonces se somete a la necesidad de recurrir al Creador en busca de ayuda: al final, impotente, levanta las manos y se da por vencido, porque no es capaz de hacer nada en contra de su razón. Él mismo se entrega al Creador, como en un campo de batalla, para que el Creador luche con su egoísmo y para que el Creador anule su “Yo.” Este nivel se llama “Ubar” o feto.

Durante el proceso de estudios y de lectura de libros, la persona sistematiza constantemente: relaciona todo a una fuente - el Creador.

O de dos fuentes - el Creador y la creación, que son dos fuerzas opuestas.

O de tres fuentes - el Creador, el egoísmo, y entre ellos la persona que percibe las dos fuerzas opuestas, la altruista y egoísta, la persona entre ellos siendo neutral.

Debemos tratar de sistematizar constantemente todas nuestras percepciones. Sin embargo, todos los estados engañosos o confusos por los que la persona atraviesa, tanto sentimientos como estados intelectuales, son estados necesarios para el auto-conocimiento.

La alegría es el alcance de la Meta

La única necesidad durante todo esto es estar constantemente alegre. Si la persona se esfuerza físicamente por estar alegre, acelera el proceso. ¿Qué significa estar alegre?

Significa que es feliz en este momento por el hecho de estar avanzando espiritualmente y justifica al Creador, incluso si no se da cuenta de su objetivo.

Por otro lado, si llora durante todo el tiempo, lo que les sucede a muchos novicios, al hacer esto, le reprocha al Creador en su corazón por Su creación y por lo que el Creador le está haciendo.

Con todo su corazón y todo su sentimiento, maldice al Creador por lo que le está dando. Es decir, el camino espiritual por el cual el Creador le está llevando en contra de su voluntad.

Por lo tanto, a pesar de las sensaciones de la persona, es necesario disponer de una aspiración mecánica por estar alegre. El egoísmo no quiere percibir ninguna moción espiritual - o los movimientos hacia la aniquilación del egoísmo - y no nos permite estar alegres.

Si la persona se siente mal, significa que está revelando la genuina relación del egoísmo con el alcance del Creador. Esto significa que la persona ya ha comenzado a percibir la verdad. Debe estar agradecido que esta percepción se le haya revelado.

Sin embargo, si en lugar de esto, llora y se queja, es que se encuentra encerrado en su egoísmo en lugar de exaltar el punto espiritual que le ha sido revelado, o estar contento con el sufrimiento egoísta de su enemigo interior.

La persona se encuentra en el lugar donde están sus pensamientos.

Si él siempre mira a su egoísmo, el cual no contiene nada, y sufre de las preocupaciones del egoísmo, si no es capaz de separarse de egoísmo, entonces se detiene y no aviva la chispa que el Creador le ha dado.

“Hay muchos pensamientos en el corazón de una persona, pero el Creador nos salvará de todos ellos...” esto fue proclamado por sabios quienes habían experimentado la ascensión espiritual. La persona no es capaz de comprenderlo por sí mismo.

Cuando la persona está en un nivel específico o en un determinado estado, no es capaz de darse cuenta de lo que es, o de evaluarlo objetivamente o de tomar una buena decisión, porque está bajo la influencia de ese nivel.

Sólo a pesar de sus percepciones egoístas, si una persona supera la fuerza de su cuerpo y no le presta atención a su influencia, avanza con fe en lo que el Maestro y los libros le están diciendo, y sólo al haber superado ese nivel y ascendido al siguiente, descubre que no estaba en lo correcto al escuchar a su egoísmo.

Además, debe darse cuenta inmediatamente de que era el Creador quien lo ayudó a ascender de ese estado y le ayudó a decidir que necesitaba ir por el camino de la fe por encima de las afirmaciones de la razón - y debe agradecerle por ello.

El punto en el Corazón

Inicialmente, la persona es absolutamente egoísta. Si el Creador coloca un punto espiritual en su corazón, Nekuda She Balev, entonces, gracias a esta parte del Creador, o este punto en el corazón que el Creador ha dado a la persona, específicamente en este punto la persona comienza a percibir los diversos movimientos sobrenaturales.

Este punto es el embrión del futuro órgano espiritual de la percepción de la persona, el Partzuf espiritual, o su cuerpo espiritual que crece desde un punto a una vasija completa bajo la influencia de los esfuerzos de la persona.

Sin este punto dentro de él, la persona no es siquiera capaz de oír hablar de algo espiritual, porque es contrario a él.

En correspondencia a este punto espiritual que ha surgido en él, la persona comienza a aspirar a otros objetos y, por tanto, cambia por completo a sus amigos,  conexiones y pasatiempos. Esto ocurre a tal grado que ni siquiera encuentra nada que hablar con las personas que están cerca de él, porque todas sus aspiraciones son hacia algo que a ellos les falta.

En nuestro mundo, en nuestra generación, en nuestro tiempo, nos hemos vuelto aptos para que el Creador coloque este punto en muchas personas, por consiguiente están buscando lo espiritual.

¿Por qué se llama este punto una parte del Creador desde arriba? Es realmente el embrión de la futura vasija espiritual. Es la forma en que el Creador muestra que la persona debe llegar a ella.

La persona es una creación puramente egoísta, y el Creador le muestra un pequeño “trozo” de altruismo. Debe corregir el egoísmo en altruismo, de acuerdo con el ejemplo dado por el Creador.

Debe utilizar el altruismo junto con los deseos egoístas. Es decir, debe añadir intenciones altruistas a los deseos egoístas, o conectar estos dos atributos dentro de sí mismo hasta que el atributo del Creador realmente se convierta en el atributo de la persona.

Glosario de Términos

10 Sefirot - 10 propiedades del alma

125 niveles - desde el más bajo hasta el nivel más alto de los mundos (5 mundos x 5 Partzufim x 5 Sefirot)

1995 - el año que marca el inicio de la época en que el egoísmo de las almas que bajan a nuestro mundo exige corrección

5 niveles de deseo - la creación engendrada por el Creador consta de 5 niveles del deseo de sentir placer

620 niveles - los grados de corrección de los deseos del alma

6000 años - el período de corrección de las almas en la Tierra a partir de Adám. Los niveles de los mundos BYA (Beria, Yetzirá, Assiyá).

600.000 almas - fragmentos de la única creación, el alma colectiva llamada Adám.

Año 7000 - el nivel del mundo de Atzilut

Año 8000 - el nivel del Partzuf SAG

Año 9000 - el nivel del Partzuf AB

10.000 años - el nivel del Partzuf Galgalta

ABYA - 4 etapas de la Luz directa, el nombre del Creador

Adám - la creación general, el alma colectiva

Adám Kadmón, AK - el primer mundo, la Providencia

AJaP - la voluntad de recibir en la creación, el alma

Alma - el deseo de tener placer en la unión con el Creador

Alma animal - la que da vida o la animación de la vida biológica de la fuerza en el cuerpo

Ari - el fundador de la Escuela Luriana de Cabalá, el método moderno de alcanzar el mundo superior (siglo 16).

Ascensión espiritual - el crecimiento de los atributos de otorgamiento

Assiyá - el mundo más bajo que incluye nuestro mundo

Atributo de otorgamiento - la intención “para el bien del Creador”

Atzilut - el mundo de gobierno y corrección

Atzmutó - la esencia inalcanzable del Creador

Avraam - el atributo de Jésed

Baal HaSulam - el autor del método de corrección moderno

Beria - del mundo del atributo de otorgamiento

Bina - el atributo de otorgamiento de la creación

BYA - Beria, Yetzirá, Assiyá (el mundo que rodea al alma humana)

Cabalá - el método para alcanzar la adhesión con el Creador

Cabalista - persona que realiza el método de la Cabalá prácticamente en sí mismo

Conocimiento – el alcance de las causas y los efectos de lo que se percibe

Corrección final - la corrección de todos los deseos de Adám

Creación - el deseo de sentir placer

Creador - el deseo de complacer a la creación

Egoísmo - la intención de sentir placer por su propio bien

Espiritual - el atributo de otorgamiento

Eva - la parte receptora del alma, Java

Fe - atributo adquirido por la percepción del Creador

Fe dentro del conocimiento - fe en un nivel no superior al conocimiento de la persona

Fe por debajo de la razón - la fe sin conocimiento, fanatismo

Fe por encima de la razón - la fe a pesar del conocimiento de la persona

Fuera de la Tierra de Israel - por debajo de los atributos de Bina

GE - el deseo de otorgar

Gematria - El valor numérico de las propiedades del deseo corregido.

Genes Espirituales (Reshimot) - un estado no realizado de otorgamiento

Guevurá - la fuerza para superar el egoísmo

Hod - Maljut en el Partzuf

Idolatría - relacionar lo que está sucediendo como algo que no viene del Creador

Inanimado, vegetativo, animal, humano - los cuatro niveles de deseo

Intención (Kavaná) – afinación del deseo

Introducción al Talmud de los Diez Sefirot - artículo de Baal HaSulam

Israel – aquel que aspira hacia el Creador

Jayá - Luz en el deseo del 4 º nivel

Jésed - la fuente de Luz de Jassadim en el Partzuf

Jojmá - la fuente de la Luz Jojmá en el Partzuf

Kéter - el deseo el la creación para dar placer

Kli - el deseo el la creación para sentir placer

Klipa (pl. n) - la intención para sentir placer para su propio bien

Las Naciones del Mundo – deseos no corregidos para recibir

Lenguaje de las Ramas - la utilización de palabras de nuestro mundo para describir al Superior

Libre Albedrío - la única fuerza de movimiento hacia el Creador

Libro de la Creación (Sefer Yetzirá) - el primer libro Cabalístico

Libro de la Vida (Etz Jaim) - el libro principal de texto Cabalístico

Libro de Zohar (El libro del Esplendor) - colección de sabiduría o conocimiento superior

Luz Circundante, OM, Or Makif - Luz que quiere entrar en la creación

Luz interior, Or Pnimi, OP - la Luz que llena el alma

Luz Reflejada, OH, Or Jozer - la intención de complacer al Creador

Luz Superior - el placer de otorgar

Maljut –el deseo de la creación para recibir placer o Luz

MaN - plegaria de corrección

Masáj - la fuerza anti-egoísta

Moshe - el atributo de Bina en un Partzuf

Mundo - la percepción de la creación de su estado

Mundo del Infinito - recepción ilimitada de la Luz

Mundo Espiritual - lo que se percibe con el deseo de otorgar

Mundo Superior - lo que se percibe con el deseo de otorgar

NaRaNHaY (Néfesh, Rúaj, Neshamá, Jayá, Yejidá) - las cinco luces en la creación

Néfesh - el mínimo de la Luz o la Luz de la etapa "cero"

Neshamá - Luz en el segundo nivel

Nétzaj - ZA en Partzuf

Nuestro mundo - percepción sin la pantalla

Pantalla - la intención de complacer al Creador

Partzuf - desea que se distribuyan en función del tamaño de la pantalla

Placer - la percepción de la Luz

Primera restricción – cesación de sentir placer por nuestro propio bien

Rashbi - Rabino Shimon Bar Yojai, autor de “El Libro del Zohar

Reencarnación de la Vida (Gilgul) - correcciones sucesivas del alma

Rompimiento, Shvirá - pérdida de la intención “por el bien del Creador”

Rúaj - la Luz del primer nivel

Sabores de la Torá - Or Pnimi, la Luz interior del alma

Secretos de la Torá - la Luz que es alcanzable después de la corrección completa

Segunda Restricción - la prohibición del uso del deseo para recibir

Sexto órgano de percepción - el alma, el deseo de sentir el placer de la Luz del Creador

Talmud de Babilonia - descripción de leyes espirituales usando lenguaje terrenal

Talmud de los Diez Sefirot (TES) - el libro de texto principal de los estudiantes de Cabalá

Tierra de Israel - el nivel de Bina (Israel) alcanzado por Maljut (Tierra)

Tifferet - el atributo de otorgamiento de la creación

Torá - la Luz superior que corrige y llena

Torá (el Pentateuco) – el relato de corrección mediante el lenguaje cotidiano

Vasija - deseo

Yejidá - la Luz más grande de la creación

Yesod - el lugar de adhesión entre la creación y el Creador

Yetzirá - el mundo de los ángeles

ZA (Zeir Anpin) - el pequeño estado de la creación

 

 

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