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Ptijá "Preámbulo a la sabiduría de la Cabalá"

The-Scence-Kabbalah-Ptiha_ebook

La Luz de la Cabalá

Introducción al libro del Zohar

Primer Volumen

La ciencia de la Cabalá (Ptija)

El secreto espiritual de la Cabalá

Textos originales por el Rav Yehuda Leib HaLevi Ashlag en hebreo y español

Comentario por el Rav doctor Michael Laitman

Contenido

LA INTRODUCCIÓN AL ARTÍCULO EL PREÁMBULO A

LA SABIDURÍA DE LA CABALÁ

El PREÁMBULO A LA SABIDURÍA DE LA CABALÁ

Prólogo

  • Si usted se pregunta: “¿De dónde vengo?”, “¿De dónde viene todo lo que me rodea?”, entonces no puede arreglárselas sin este libro.
  • Si tiene interés por el mundo en donde vive y desea saber cómo está conformado, no puede arreglárselas sin este libro.
  • Si desea estudiar Cabalá o al menos siente atracción por ella, no puede arreglárselas sin este libro.
  • Si ha estado estudiando Cabalá durante muchos años e incluso ha empezado a enseñar, igual, no puede arreglárselas sin este libro.

El preámbulo a la sabiduría de la Cabalá, es el artículo fundamental que ayuda al ser humano a entrar al mundo de la Cabalá. Uno de los grandes cabalistas de todos los tiempos, el Rabí Yehuda Leib HaLevi Ashlag, lo escribió como una de las introducciones al Libro del Zohar. No sería posible entender correctamente una sola palabra de ese libro, sin antes haber comprendido este artículo

Sin este libro, no sería posible aprehender la Cabalá. Es la clave para toda la literatura cabalística: El estudio de la diez Sefirot, un libro de texto cabalístico esencial y moderno; el Libro del Zohar, los libros del Ari. Es la llave que abre la puerta para entrar  al mundo espiritual desde nuestro mundo

Durante mucho tiempo, no pude empezar la traducción y composición de los comentarios. En mi segundo libro que se publicó en 1983, intenté mostrar la estructura básica del universo. Pero en los últimos años se ha vuelto inaplazable la publicación de un libro de texto en español que trate sobre el nacimiento, la estructura básica y la corrección de los mundos y las almas.

Resulta difícil y hasta torpe describir los términos cabalísticos en una traducción, relacionar las nociones cabalísticas a otro idioma. Una palabra hebrea contiene información interminable: su significado numérico, la transposición de las letras, su inscripción, la sustitución de un tipo de letra por otra respetando ciertas reglas, lo cual hace que traducirlo a otro idioma sea poco menos que imposible.

Con toda honestidad, tuve que solicitar el permiso de mi Maestro, el Rabí Baruj Shalom HaLevi Ashlag, el hijo primogénito de Baal HaSulam y el último cabalista de las generaciones pasadas. El período del Descenso de la Sabiduría Superior se detuvo con él, iniciándose así un nuevo período de aprendizaje de la creación, en grupo y en persona; es la última etapa de la corrección.

Estuve doce años con mi Maestro y él me instruyó que debía continuar con la gran misión de esparcir la Cabalá por todo el mundo. Llamé Bnei Baruj a mi escuela cabalística en su honor. Esta escuela está abierta a todo aquel que realmente desee estudiar y consagrarse a ascender a los mundos Superiores.

El material del libro fue grabado en cintas durante mis estudios con los principiantes. Fue mecanografiado, traducido del hebreo, corregido, editado y preparado para ser publicado por docenas de mis estudiantes. Me siento muy satisfecho que ellos hayan participado en la publicación de este y otros libros, puesto que quienes se dedican a difundir la Cabalá reciben una recompensa espiritual desde arriba, esto es, progresan.

El libro incluye el texto original en hebreo del artículo El preámbulo a la sabiduría de la Cabalá por el Rabí Yehuda Ashlag y su traducción (en cursiva), complementado por mis comentarios en letra regular. Los gráficos de cada proceso espiritual fueron especialmente elaborados para este libro, dentro del cual encontramos una gran riqueza espiritual indispensable para el auto conocimiento y el progreso espiritual.

El resto depende del lector.

Mis estudiantes y yo estamos muy agradecidos con el Creador por la oportunidad de publicar este libro, por la oportunidad de revelar la Cabalá en español al lector, abriendo así una fuente para alcanzar la perfección, la felicidad y la eternidad.

Los invitamos a viajar a los mundos superiores, que están a la espera de poder revelar sus secretos a todos aquellos que realmente lo deseen.

Michael Laitman

LA INTRODUCCIÓN AL ARTÍCULO “EL PREÁMBULO A LA SABIDURÍA DE LA CABALÁ”

Todas las introducciones compuestas por Rabí Y. Ashlag (el Baal HaSulám) están escritas para permitir al lector penetrar en el material esencial, entenderlo y absorberlo. Del mismo modo todas las introducciones son composiciones cabalísticas independientes, y poseen su propio poder espiritual y profundidad.

 

א) איתא בזוהר ויקרא פרשת תזריע דף מ' תא חזי דכל מה די בעלמא לא הוי אלא בגיניה

דאדם, וכלהו בגיניה מתקיימי וכו', הדא הוא דכתיב וייצר ה' אלקים את האדם, בשם מלא,

כמה דאוקימנא, דאיהו שלימותא דכלא וכללא דכלא וכו', וכל מה דלעילא ותתא וכו' כלילן

בהאי דיוקנא. עש"ה. הרי מפורש, שכל העולמות העליונים והתחתונים כלולים כולם בהאדם,

וכן כל המציאות הנמצאת בעולמות ההם אינם רק בשביל האדם. ויש להבין הדברים, המעט

לו לאדם העולם הזה וכל אשר בו בכדי לשמשו ולהועילו, אלא שהוא נצרך גם לכל העולמות

העליונים וכל אשר בהם, כי לא נבראו אלא לצרכיו.

 

  1. 1) Se dice en El Libro del Zohar (capítulo semanal Tazriya, p.40): “Todos los mundos, los Superiores y los inferiores, se encuentran dentro del hombre. Todo lo que está creado en el mundo es para el bien del hombre, y todo vive y se desarrolla debido al hombre”.

Es necesario comprender: ¿Acaso el hombre no está contento con este mundo y con todo lo que hay en él, que existe para servirle y para desarrollarlo, que desea también los mundos Superiores?

La Torah es un libro cabalístico. Fue escrita por el mayor cabalista de todos, Moisés. El Libro del Zohar es un comentario cabalístico de la Torah. El Libro del Zohar, al igual que la Torah, se divide en 5 libros y capítulos semanales. Uno de los capítulos se titula “Tazriya”.

Se dice: “El Creador creó al hombre con un nombre completo. Y todo lo que está creado es absolutamente perfecto; todo se encuentra en él”. De la afirmación anterior vemos que todos los mundos, los Superiores y los inferiores, todo lo que los llena y los anima, todo excepto el Creador, está dentro del hombre.

 

ב) והנה בכדי להסביר הענין הזה על מילואו הייתי צריך להביא כאן לפנינו את כל חכמת

הקבלה, אמנם בדרך כלל בשיעור המספיק להבין את פתיחת הדברים יתבאר לפניך בפנים

הספר. והתמצית הוא, כי כוונת השי"ת בבריאה היתה כדי להנות לנבראיו כנודע. והנה ודאי

הוא, שבעת שעלה במחשבה לברוא את הנשמות ולהנותם מכל טוב, הנה תיכף נמשכו ויצאו

מלפניו בכל צביונם וקומתם ובכל גבהם של התענוגים שחשב להנותם, כי אצלו ית' המחשבה

לבדה גומרת ואינו צריך לכלי מעשה כמונו. ולפי"ז יש לשאול למה ברא העולמות צמצום אחר

צמצום עד לעוה"ז העכור והלביש הנשמות בהגופין העכורים של העוה"ז.

 

  1. 2) Para poder explicar lo anterior, uno necesitaría exponer toda la sabiduría de la Cabalá entera. A lo largo del estudio, y con el tiempo, se irá revelando el significado de estas afirmaciones.

El punto es que la intención del Creador consiste en otorgar deleite. Al momento que el Creador pensó en crear almas y deleitarlas, éstas aparecieron instantáneamente ante Él en su perfección y exaltación. Fueron llenadas con el placer infinito que el Creador pensó otorgarles. Su pensamiento solo completó la Creación entera y no requirió acciones físicas.

De acuerdo con lo anterior surge una pregunta: ¿Por qué creó Él los mundos, restricción tras restricción, hasta descender a nuestro relativamente ínfimo mundo, y luego colocó las almas – los seres creados – dentro de los insignificantes cuerpos de este mundo?

Si el Creador es omnipotente, ¿entonces por qué no proveyó al hombre con todo lo necesario? ¿Por qué no le permitió a cada uno de nosotros hacer algo según nuestra propia voluntad? Si el deseo por sí solo fuera suficiente, cada uno de nosotros hubiera creado un mundo mucho mejor que éste. ¿Por qué entonces lo hizo, el Creador, de esta manera?

Si nosotros estamos sufriendo ahora de la forma que sea para cosechar los beneficios en el futuro, esto también apunta a una imperfección.

 

ג) והתשובה על זה איתא בע"ח שהוא כדי להוציא לאור שלמות פעולותיו (ע"ח ענף א') ויש

אמנם להבין איך אפשר זה שמהשלם יצאו פעולות בלתי שלמות עד שיהיו צריכים להשלימם

ע"י פועל ומעשה שבעולם הזה. והענין הוא כי יש להבחין בהנשמות בחינת אור ובחינת כלי,

כי עצם הנשמות שנבראו הוא הכלי שבהם, וכל השפע שחשב ית' להנותם ולענגם הוא האור

שבהם. כי מאחר שחשב ית' להנותם הרי עשה אותם בהכרח בבחינת רצון לקבל הנאתו,

שהרי לפי מידת הרצון לקבל את השפע כן יגדל ההנאה והתענוג. ותדע שהרצון לקבל ההוא

הוא כל עצמותה של הנשמה מבחינה התחדשות ויציאת יש מאין, ונבחן לבחינת כלי של

הנשמה. ובחי' ההנאה והשפע נבחן לבחינת אור של הנשמה הנמשך יש מיש מעצמותו.

 

  1. 3) La respuesta está en el libro del Ari “El Árbol de la Vida”. “…Es creado por Él para demostrar la perfección de Sus acciones”. Sin embargo, debemos comprender: ¿cómo pudo emanar tal imperfecta acción del perfecto Creador? Más aún, los seres creados deben corregirse y elevarse espiritualmente a través de acciones en este mundo.

¿Por qué creó Él un mundo en apariencia tan bajo, con cuerpos imperfectos dentro de los cuales colocó infinitas almas? ¿Fue hecho para que luego pudieran descubrir lo que significa la perfección? O sea, que el Creador creó al mundo más insignificante y al hombre más insignificante, mientras que el hombre debe alcanzar la perfección con el sudor de su frente. ¿Es éste el objetivo y la perfección de las acciones del Creador?

El hecho es que deben distinguirse dos partes en las almas: la luz y la vasija. La esencia del alma es su vasija (Kli), y la Abundancia con la cual el Creador pensó deleitar las almas es la luz (Or), que llena la vasija.

Desde que el Creador pensó otorgar placer a las almas, estaba sujeto diseñarlas bajo la forma de un deseo de recibir deleite. El tamaño del deseo de recibir placer determina la cantidad de placer recibido. Se debe saber que el deseo de recibir placer es la esencia del alma. Es creado de la nada y se llama “Kli”, la vasija del alma. La Abundancia y el deleite que llenan la vasija son definidos como la luz del alma, que emana del Creador.

Esta luz emana y se expande del Creador. Sólo el deseo (el Kli), la vasija, fue creado. La luz emana del Creador Mismo como placer, y llena la vasija. En otras palabras, el objetivo principal fue otorgar; el secundario fue crear alguien que deseara recibir placer. En conjunto tenemos dos componentes en la creación:

  1. La vasija – el deseo de recibir placer, el alma, Adam HaRishón, la creación.
  2. El deleite que emanó del Creador.

 

ביאור הדברים. כי בריאה פירושו התחדשות דבר מה שלא היה מקודם שהוא הנבחן ליש

מאין, אמנם איך נצייר זה שיהיה דבר מה שאינו כלול בו ית'. הלא כל יכול וכוללם יחד, וכן

אין לך נותן מה שאין בו. ובאמור אשר כלל כל הבריאה שברא ית' אינו אלא בחינת הכלים

של הנשמות שהוא הרצון לקבל, מובן זה היטב, שהרי הכרח הוא שאינו כלול ח"ו מהרצון

לקבל כי ממי יקבל. וא"כ הוא בריאה חדשה ממש שלא היה אף זכר ממנו מקודם לכן, וע"כ

נבחן ליש מאין.

 

  1. 4) La Creación es algo que no existía antes, es decir, algo que nació de la nada. Aún así, ¿cómo podemos imaginar algo no-existente en el Creador? Él debería incluir absolutamente todo. Se dice que la creación entera no es más que una vasija (un Kli) del alma, un deseo de recibir placer. Así que queda bastante claro que tal deseo está ausente en el Creador. Por ende, el deseo de recibir es una creación totalmente nueva, que no existía previamente, y se la define como nacida de la nada.

Nosotros no podemos imaginar qué es “nada”. Todo lo que existe en nuestro mundo tiene su prehistoria, su forma previa; surge a partir de algo. Por ejemplo, la materia sólida se forma a partir de gas. ¿Qué significa ser formado a partir de nada? Nosotros no podemos comprenderlo. Luego, a medida que vayamos aprehendiendo la espiritualidad, nos volveremos partícipes de la comprensión de este proceso.

 

ה) ויש לדעת, שהחיבור ופירוד הנוהג ברוחניים אינו אלא בהשואת הצורה ובשינוי הצורה,

כי אם ב' רוחניים הם בצורה אחת הרי הם מחוברים יחד והם אחד ולא שנים. שהרי אין מה

שיבדילם זה מזה, ואי אפשר להבחינם לשנים זולת בהמצא שינוי צורה מזה לזה. וכן לפי

מדת גודלה של השתנות הצורה ביניהם כן שיעור התרחקותם זה מזה, עד שאם הם נמצאים

בהפכיות הצורה זה מזה אז נבחנים רחוקים כרחוק מזרח ממערב, דהיינו בתכלית המרחק

המצוייר לנו בהמציאות.

 

  1. 5) Uno debería saber que, en la espiritualidad, la cercanía y la distancia están determinadas por la equivalencia (similitud) o diferencia de propiedades. Si dos objetos espirituales poseen la misma forma, es decir, las mismas propiedades, éstos están unidos y constituyen una sola cosa. Si no existe distinción entre los dos objetos, no pueden ser divididos en dos. La división es posible sólo si se encuentra alguna diferencia entre sus propiedades.

El grado de distinción entre sus propiedades determinará la distancia entre ellos. Si todas las propiedades de dos objetos espirituales son opuestas, entonces éstos están infinitamente distanciados uno del otro. O sea, están en un estado de absoluta lejanía.

En nuestro mundo, cuando decimos que un objeto representa a otro, significa que ambos existen pero son idénticos. En el mundo espiritual esto es imposible. Todo en él difiere como consecuencia de la distinción de sus propiedades. Si no hay distinción, ambos objetos se fusionan y forman uno. Si existe una similitud parcial de propiedades, entonces se fusionan en esas propiedades que tienen en común como dos círculos superpuestos. Una parte de uno de los círculos se superpone con una parte del otro, formando así un área común.

En el mundo espiritual existen dos propiedades: (i) “recibir placer” y (ii) “otorgar placer”. No existe nada más aparte de esto. Si yuxtaponemos una con la otra, veremos que son completamente opuestas y que no tienen ningún punto de contacto entre ellas. Sin embargo, si la propiedad de “recibir” se invierte en la propiedad de “otorgar”, es decir, la creación y el Creador tendrán algunos deseos en común, entonces se acercarán y se fusionarán mutuamente en estas propiedades. El resto de sus deseos opuestos permanecerán remotamente alejados entre sí. Inicialmente la creación fue creada absolutamente opuesta al Creador.

 

ו) והנה בהבורא ית' לית מחשבה תפיסא ביה כלל וכלל, ואין לנו בו ח"ו שום הגה או מלה.

אמנם מבחינת ממעשיך הכרנוך, יש לנו להבין בו ית', שהוא בבחי' רצון להשפיע, שהרי ברא

הכל בכדי להנות לנבראיו, ולהשפיע לנו מטובו ית'. ולפי"ז נמצאים הנשמות בבחינת הפכיות

הצורה אליו ית' שהרי הוא כולו רק להשפיע ואין בו ח"ו רצון לקבל משהו, והנשמות נטבעו

ברצון לקבל לעצמם, כנ"ל, שאין הפכיות הצורה רחוקה מזו. ונמצא אם היו הנשמות נשארים

בפועל בבחינת הרצון לקבל, היו נשארים נפרדים ממנו ית' ח"ו לעולמי עד.

 

  1. 6) El pensamiento humano es incapaz de aprehender la infinita perfección del Creador. No hay una manera de expresarlo o de describirlo a Él. Sin embargo, a través de sentir su influencia, podemos comprender que Él desea otorgarnos deleite, pues Su único objetivo es brindarnos placer, llenarnos con su felicidad.

Las propiedades de las almas son absolutamente opuestas a aquéllas del Creador. Mientras que Él es un otorgante sin rastro alguno del deseo de recibir, las almas fueron creadas sólo con el deseo de recibir deleite. Por lo tanto no existe una mayor antítesis de propiedades, y lejanía mutua, que ésta. Por eso si las almas hubieran permanecido dentro de su deseo egoísta de recibir placer, hubieran permanecido separados para siempre del Creador.

Ninguna palabra de nuestro lenguaje puede describirlo a Él, pues estamos separados de Él por nuestras propiedades, y no podemos sentirlo.

Vale la pena señalar aquí que esta introducción fue escrita por un hombre, el Baal HaSulám, que había aprehendido todo esto él mismo. Él dice que sintió al Creador y Sus acciones, vio Su absoluta bondad. En nuestro nivel de entendimiento, aún no estamos capacitados para sentirlo.

¿Por qué, acaso, no alcanza con simplemente desear deleite para poder recibirlo? ¿Por qué debo aproximarme al Creador, igualar mis propiedades con las de Él, fusionarme con Él completamente? ¿Por qué no podría haber Él creado tal estado en el cual la creación, por un lado, pudiera recibir placer, y por otro, otorgar placer como lo hace el Creador? De hecho, en tal caso la Corrección Final llegaría inmediatamente, la creación se fusionaría con el Creador, llenándose con Su luz, volviéndose igual con Él.

¿Por qué debemos llevar a cabo todo este proceso evolutivo en nuestros sentidos, percibir cada deseo como egoísta y opuesto al Creador, luego corregirlo, volverlo altruista, similar al Él? ¿Por qué debemos sentir cómo nos aproximamos a Él, cómo nos fusionamos con Él? ¿Qué ganamos de todo esto?

 

ז) עתה תבין מ"ש (בעץ חיים ענף א' הנ"ל) שסבת בריאת העולמות הוא לפי שהנה הוא ית'

מוכרח שיהיה שלם בכל פעולותיו וכוחותיו וכו' ואם לא היה מוציא פעולותיו וכוחותיו לידי

פועל ומעשה לא היה כביכול נקרא שלם וכו' עכ"ל. שלכאורה תמוהים הדברים, כי איך אפשר

שמתחילה יצאו פעולות בלתי שלמות מפועל השלם עד שיהיו צריכים לתיקון. ובהמתבאר

תבין זה כיון שעיקר כלל הבריאה אינו, רק הרצון לקבל, הנה הגם שמצד אחד הוא בלתי שלם

מאוד להיותו בהפכיות הצורה מהמאציל, שהוא בחינת פירוד ממנו ית', הנה מצד הב' הרי זה

כל החידוש והיש מאין שברא, כדי לקבל ממנו ית' מה שחשב להנותם ולהשפיע אליהם. אלא

עכ"ז אם היו נשארים כך בפירודא מהמאציל לא היה כביכול נק' שלם, כי סוף סוף מהפועל

השלם צריכים לצאת פעולות שלמות. ולפיכך צמצם אורו ית' וברא העולמות בצמצום אחר

צמצום עד לעוה"ז, והלביש הנשמה בגוף מעוה"ז וע"י העסק בתורה ומצוות משגת הנשמה

את השלימות שהיה חסר לה מטרם הבריאה, שהוא בחינת השואת הצורה אליו ית'. באופן,

שתהיה ראויה לקבל כל הטוב והעונג הכלול במחשבת הבריאה, וגם תמצא עמו ית' בתכלית

הדבקות, שפירושו השואת הצורה, כנ"ל.

 

  1. 7) Ahora podemos entender lo que está escrito en el libro “El Árbol de la Vida”. La creación de todos los mundos es una consecuencia de la perfección del Creador en todas Sus acciones. Sin embargo, si Él no hubiera revelado Sus poderes en las acciones que está llevando a cabo sobre los seres creados, Él no hubiera sido llamado “perfecto”. Sin embargo, aún no está claro cómo actos imperfectos pudieron salir del Creador perfecto.

Más aún, las acciones del Creador son tan imperfectas que deben ser corregidas por el hombre. Queda claro de las afirmaciones anteriores que la creación es un deseo de recibir placer. A pesar de que es bastante imperfecta debido a ser completamente opuesta y estar infinitamente distanciada del Creador, es sin embargo esta propiedad de “recepción” especialmente creada la necesaria para que la Creación reciba el deleite del Creador.

Aquí surge una pregunta: “¿Para qué creo, el Creador, todo lo que existe?

Un cabalista que habla sólo a partir de lo que él mismo ha alcanzado afirma que Él nos creó a nosotros para otorgarnos Su deleite.

Por ejemplo, digamos que vengo a visitar a una persona y veo ante mí un magnífico palacio. El anfitrión viene a mi encuentro diciéndome: “He estado esperándote toda mi vida. Ven y ve lo que te he preparado”. Entonces empieza a extender todo tipo de manjares ante mí, y a ofrecérmelos. Yo le pregunto:

  • - ¿Por qué estás haciendo esto?
  • - Estoy haciendo esto para deleitarte.
  • - ¿Qué obtienes tú con mi deleite?
  • - Yo no necesito nada más que verte deleitado.
  • - ¿Cómo puede ser qué tú no necesites nada?
  • - Tú tienes el deseo de recibir placer, y yo no. Por lo tanto, mi deleite consiste en darte placer a ti.

En el finito nivel humano nosotros no podemos comprender el significado de dar algo sin recibir nada a cambio. Esta propiedad es absolutamente opuesta a nuestra naturaleza. Por eso se dice: “Sólo de mis sensaciones puedo conocerlo a Él”. Yo no puedo aprehender por encima de las mismas. Yo no tengo manera alguna de saber si el anfitrión posee alguna idea o intención secreta.

Si el Creador tiene intenciones con respecto de nosotros, pero no las revela, nosotros no podemos conocerlas. Cada uno de nosotros, habiendo sido creados como una vasija, sólo podemos comprender aquello que entra en ésta. Eso es lo que llena nuestros corazones y nuestras mentes. Cuando desarrollemos nuestras vasijas al máximo, recibiremos dentro todo aquello que emana del Creador. Entonces sentiremos que Él es absolutamente bondadoso y que no tiene otros pensamientos más que para otorgar deleite al hombre.

Están los así llamados 7º, 8º, 9 y 10º milenios, luego del 6º milenio que corresponde a los 6.000 niveles de alcance del Creador por parte de la Creación. Ésta revela Sus pensamientos, y se fusiona con Él tan completamente que ninguna duda ni pregunta queda en pie. No se debe a que la vasija esté llena, sino a que el Creador la acepta dentro de Sí Mismo.

Esta equivalencia de forma puede ser alcanzada de dos maneras. O nosotros mejoramos nuestras propiedades, o el Creador empeorará las de Él. La corrección de las almas ocurre cuando el Creador desciende a su nivel mediante la degradación de Sus propias cualidades y fusionándose con ellas (las almas). Él, entonces, comienza a mejorar (elevar) Sus propiedades, simultáneamente mejorando y elevando aquéllas de las almas, como si las estuviera jalando de su estado de bajeza.

Por ejemplo, un maestro se une a un grupo de jóvenes, pretendiendo ser tan frívolo como ellos. Él comienza a igualar sus propiedades con las de aquéllos. Así, al mejorar él mismo, comienza a hacer a los demás un poco mejores. De esta forma los corrige y los eleva de su nivel más bajo hacia la luz de la verdadera inteligencia.

Por eso debe primero existir una degradación inicial de las propiedades del Creador, para poder igualarse con la creación. Como resultado de lo anterior sigue el mejoramiento y la subsecuente corrección de las almas creadas.

Este proceso depende del Creador. Es llevado a cabo por Él y por lo tanto es definido como “el trabajo del Creador” (Avodat Hashem). Sin embargo, el hombre debe estar dispuesto a atravesar este proceso si desea que el Creador lo cambie. Por lo tanto debe prepararse y tener la fuerza y el entendimiento necesarios para justificar el trabajo del Creador. Tal persona es llamada “un hombre justo”, pues tiene la capacidad de justificar los actos del Creador.

Los deseos de recibir y de otorgar constituyen dos vectores opuestos de moral y de espiritualidad; opuestas intenciones. Uno está dirigido hacia adentro y el otro está dirigido hacia fuera. Sin embargo, el hecho es que luego, a lo largo del proceso evolutivo de la creación, estos deseos asumen muchas formas diferentes.

Cada Sefirá y cada Partzuf representan diferentes tipos de deseo. Nosotros estudiamos los deseos en su forma “pura”, pero en realidad un cabalista que los aprehende, los percibe de una forma mucho más compleja. Sin embargo, el deseo de recibir placer está siempre en el corazón de la creación, mientras que el deseo de otorgar está en el corazón de la influencia del Creador sobre los seres creados.

Externamente, el Creador puede actuar como si Él deseara recibir, como está ilustrado a través del ejemplo de Baal HaSulám, del anfitrión y del invitado. Este ejemplo incluye todos los elementos de nuestras relaciones. El anfitrión dice: “Lo he preparado todo para ti; elije sólo aquello que te apetece. Me sentiré complacido de verte comer. ¿Acaso me negarías ese placer?” Así, él puede convencer al invitado de que se siente a comer. Después de tal persuasión, el invitado se siente obligado a comer y a disfrutar la comida. De lo contrario, ¿cómo podría él retribuirle al anfitrión por todos sus esfuerzos?

Sin embargo, el invitado tiene un problema distinto; haga lo que haga, el deseo de recibir placer está constantemente “ardiendo” dentro de él. Así es cómo él fue creado, y no hay cómo escapar de esto. Sólo puede disfrutar aquello que él recibe. ¿Cómo puede dar? Al recibir: dar por el bien de recibir. Como resultado de esto, su acto de dar no es más que una forma de recibir lo que desea.

De acuerdo con la naturaleza, yo puedo recibir tanto en acción como en intención. Mi acción puede estar dando o recibiendo, pero mi objetivo es el mismo: recibir placer. El hombre inconscientemente persigue placer; es nuestro deseo natural. En otras palabras, la esencia de mi accionar depende solamente de mis intenciones.

Con la ayuda de la intención, yo puedo revertir la esencia de mis accionar. Yo puedo recibir cuando doy, como en el ejemplo del anfitrión y del invitado. En todo caso, yo sólo puedo recibir; yo no tengo manera de dar nada sin recibir a cambio. Con la ayuda de la intención, yo sólo puedo recibir, ya sea para “mi beneficio propio”, o para “beneficio de otro”.

Por lo tanto, las relaciones entre el Creador y el hombre pueden tomar innumerables formas. Cambian a cada nivel del crecimiento espiritual del hombre. A través de un sistema de Sus ocultamientos, el Creador cambia con respecto de nosotros, y así nos muestra una de Sus propiedades a la vez, de acuerdo a nuestra capacidad de igualarnos con Él.

Si el Creador nos mostrara Sus propiedades genuinas y absolutamente perfectas tal cual son, nosotros no podríamos igualarnos con Él. Por esa razón Él Se reduce, Se degrada, y en apariencia Se adapta a nosotros. Nosotros simplemente debemos elevarnos a este nivel apenas más alto que el nuestro. Sólo debemos igualarnos al Creador en una pequeña cualidad.

Tan pronto como hacemos esto, el Creador comienza a revelarse en esta cualidad en un nivel un poco más alto, y en otras cualidades también. A través del sistema de los mundos, Él oculta Su perfección, permitiéndonos igualarnos con Él y así ascender espiritualmente.

Olam Jaze[1] (“este mundo”) corresponde a las sensaciones internas del hombre, de estar en un estado de egoísmo absoluto. Es en este estado que el hombre siente que existe un Creador que está extremadamente distante y completamente oculto de él.

En vista de sus propiedades creadas, el hombre es totalmente opuesto del Creador, y está espiritualmente distanciado de Él. Tal sensación interna se llama “Olam Jaze”. Uno puede sentarse en su habitación y estar simultáneamente en “Olam Jaze”, o en los mundos de Assiyá[2], Yetzirá[3], Beriá y Atzilut: los estados internos del hombre que lo vinculan con los niveles espirituales.

El Creador está en un estado de absoluta calma. ¿Qué significa esto? El Creador, habiendo descubierto qué es lo que tú prefieres por encima de todas las cosas, ha preparado una comida especial y te está esperando. Cuando tú vienes a Él, Él te persuade para que aceptes su agasajo. A pesar de todas estas acciones, aún decimos que el Creador está en un estado de absoluta calma, ya que Su intención de “otorgar a la creación” es invariable.

Por absoluta calma queremos decir un constante e inmutable deseo. Existe sólo en el Creador, en todos Sus actos. Estos actos son incalculables, infinitos y enormes. Ya que toda esta variedad de actos permanece inalterada y persigue una sola meta, los definimos como un estado de absoluta calma.

Aquí no vemos movimiento alguno, pues no hay cambio. Aún, ¿cómo daremos con el fin de recibir placer? En nuestro mundo estamos haciendo esto constantemente. Por ejemplo, alguien me trajo una taza de té. ¿Por qué hizo eso? Porque esta persona disfrutaba de hacerlo, pues de lo contrario no lo hubiera hecho. Nuestra acción de dar o de recibir no importa en absoluto. Una acción mecánica no determina nada.

Todo es determinado solamente por la intención. Existen cuatro combinaciones de intención y de acción:

  • - recibir con el fin de recibir;
  • - dar con el fin de recibir;
  • - dar con el fin de dar;
  • - recibir con el de dar.

Las primeras dos combinaciones, “acción-intención”, existen en nuestro mundo. La tercera y la cuarta existen en los mundos espirituales. Si el hombre logra alcanzar tal intención, significa que está en el mundo espiritual. La espiritualidad comienza cuando uno da con el fin de deleitar. Esto es algo que nosotros no comprendemos: dar con el fin de deleitar. ¿Aquí, en qué lugar del esquema nos encontramos? En este caso estamos “arrancados” de nuestro ego, de nuestro deseo de recibir. Estamos dando algo y deleitando a alguien sin recibir nada a cambio… ¿Puede ser posible esto?

Luego tenemos también “recibir con el fin de dar”.Cuando lo estudiamos en los objetos espirituales Galgalta, AB, SAG, parece bastante simple. En realidad no poseemos la capacidad de imaginarnos tal fenómeno en nuestra vida.

El hecho es que recibir placer a través de dar, no está prohibido. Sin embargo el otorgamiento debe ser puramente espiritual, sin ningún rastro de “para nuestro propio beneficio”. Primero el hombre hace un Tzimtzum (restricción), “asciende” a tal nivel espiritual, y adquiere una cualidad de total desinterés por sus propias necesidades. Sólo entonces puede él otorgar y deleitarse, recibir placer a través de dar a los demás. Esto quiere decir que el deleite que siente no es el resultado de su otorgamiento, sino la consecuencia de que alguien más está disfrutando de su acto.

Tzimtzum Áleph (La Primera Restricción) no es solamente una acción llevada a cabo en el Mundo del Infinito. Si el hombre puede restringirse a sí mismo y dejar de pensar en su beneficio personal, empieza entonces a ascender, a “contar” sus niveles espirituales.

El movimiento es definido como un cambio del deseo. O más precisamente, el deseo al cual puede agregar su intención "para deleite del Creador" y no "para el propio deleite". Si los deseos son constantes en tamaño y en dirección, entonces decimos que se está estático. Suponiendo que se me desea el bien a mí en sólo un 20% de las intenciones. Si el deseo es sólo tal, entonces se está absolutamente estático. Si cambia con respecto a mí, entonces se está en movimiento.

Mientras sube por los niveles espirituales, el hombre está en constante movimiento con respecto del Creador. También le parece al hombre que, respecto de sí mismo, el Creador está constantemente acercándose. Esto es porque a medida que el hombre asciende a un nivel más alto, aumenta la revelación del Creador de Sí Mismo. Es decir, él siente que el Creador es más benévolo y desea otorgarle más. Para las sensaciones del hombre el acercamiento es mutuo.

Sin embargo decimos que “la Luz Superior está en reposo absoluto”. La Luz Superior, no la Luz que está dirigida a él, es decir, la intención del Creador, no Su Luz. Nosotros no podemos percibir la Luz Superior hasta que ésta entra en la vasija. Dentro del Kli podemos sentir los diferentes tipos de Luz y la manera como nos afecta. Sin embargo, el Creador, la Luz Superior, es absolutamente estática, pues Su único e inmutable deseo es otorgarnos Su deleite.

¿Cómo sabemos esto? Hay personas que han ascendido a tal nivel espiritual donde han podido aprehender completamente el deseo del Creador con respecto a la creación. Éstos han alcanzado el nivel del mayor Kli y lo han llenado completamente con la Luz del Creador. No pueden elevarse más alto, pero pueden ver que todo lo que proviene del Creador para la creación es absoluta bondad.

“De Tus actos Te conoceré”: Yo no puedo conocer los pensamientos del Creador; sólo puedo comprobar que todo lo que Él hace está destinado para mí, para mi bienestar final, demostrando Su bondad infinita. Entonces puedo decir que Su actitud hacia mí es de absoluta bondad.

¿A qué nos estamos refiriendo con “ser absolutamente benévolo”? No nos referimos al Creador Mismo, sino a Sus propiedades con respecto a mí. El Creador Mismo es imposible de comprender. ¡Si el hombre dentro de su Kli, sea Baal HaSulám, el Ari o Rabí Shimón, alcanza la Corrección Final (Gmar Tikkun) y recibe todo lo que puede del Creador, se convierte en el único receptor! Quizás sólo él disfruta la actitud del Creador, y los demás no. Vemos que en nuestro mundo el Creador trata mejor a uno y peor a otro. ¿Cómo podemos afirmar que Él es absolutamente benévolo con todos?

El hecho es que, mientras trepa los niveles espirituales, el hombre absorbe todas las vasijas de todas las almas, adjunta todas las almas creadas con la suya propia. Absorbe sus sufrimientos y realiza sus correcciones. Esto se llama “aquél que sufre con el mundo entero, es recompensado con el mundo entero”. El hombre recibe la Luz descendiendo sobre todas las almas. Por lo tanto, en su estado final, cada cabalista obtiene sensaciones tales como si él solo hubiera sido creado, y él fuera Adam haRishón. Así, él conoce y siente lo que el Creador hace con cada alma.

Todos nosotros existimos en un estado perfecto, pero no lo podemos sentir. Nuestras sensaciones están distorsionadas, y según ellas nuestro estado actual es imperfecto. Nuestras sensaciones internas están tan desafinadas que percibimos nuestro estado más dichoso como imperfecto.

Incluso ahora nos encontramos en un estado absolutamente perfecto. Sin embargo, se nos envían tales pensamientos y sensaciones que nos parece que estamos en una situación diferente, negativa, como está dicho: “Cuando regresemos al Creador, veremos que fue un sueño”.

Entonces veremos que nuestras sensaciones estaban totalmente distorsionadas, que veíamos la realidad de una manera bastante diferente de cómo realmente era en ese momento. No podíamos percibirlo correctamente, pues nuestros sentidos estaban sintonizados incorrectamente.

De hecho, todas las almas están en un estado perfecto. Jamás algún estado negativo fue creado por el Creador. Él creó un alma perfecta que está en total confluencia con Él. Está completamente llena de la Luz y se encuentra deleitada por Su grandeza y poder.

¿Por qué, entonces, existen otros estados? Porque por el momento no hay manera de que podamos percibir esta perfección. ¿Por qué se encuentran dentro de nosotros todos los mundos? Pues, porque a menos que corrijamos todos estos ocultamientos y distorsiones que están adentro, no podremos percibir dónde nos encontramos realmente.

En realidad, estamos allí y lo sentimos, pero no en nuestro estado presente. Un cabalista en este mundo está constantemente realizando correcciones. Éste sufre y se preocupa mientras lleva a cabo estas correcciones dentro de él. Luego, existen también almas especiales en nuestro mundo que asumen sobre sí mismas la corrección general del mundo entero, “jalándolo” así hacia el bien universal.

Incluso en nuestros estados más inanimados atravesamos cambios tremendos. No podemos sentirlos. Frecuentemente un día pasa de largo como un rayo, pero otras veces se arrastra eternamente…

Pregunta: ¿Qué quiere decir “cuando el Partzuf recibe la Luz y luego la expele”?

En nuestro mundo es imposible regresar aquello que ya se recibió adentro. Sin embargo, cuando hablamos de la espiritualidad, estamos hablando de sensaciones. Si se imagina estar sintiéndose maravillosamente bien, luego miserable, luego maravillosamente bien nuevamente, y nuevamente miserable, esto es en alguna medida similar a recibir la Luz y expelerla. Este ejemplo demuestra la imposibilidad de yuxtaponer las acciones espirituales con nuestro cuerpo material. Son de tipos muy diferentes.

El deseo del Kli de adquirir una pantalla y de asemejar sus propiedades con las del Creador luego de la Primera Restricción, es justamente una de tantas correcciones “externas”, también llamados “atavíos”. La propiedad interna, el deseo de recibir placer, permanece inalterado de acuerdo con la ley espiritual que sostiene: “el deseo permanece inmutable”. En otras palabras, el tamaño del deseo creado nunca cambia.

El Creador creó el deseo en absoluta conformidad con la Luz con la cual Él desea llenar a la creación. Ni el tamaño de este deseo, ni su calidad, está sujeto a cambio alguno. Sólo la intención de la creación durante la recepción es la que cambia. La recepción puede ser “para deleite del Creador” o “para nuestro propio deleite”. Hay un anfitrión, pero yo no puedo verlo ni sentirlo. Todo lo que veo, lo uso para mí propio beneficio. Este estado se llama “este mundo”.

Sentir al Creador y poder rechazar aquello que Él me ofrece, significa que yo ya he cruzado el Majsom[4] (una partición entre el mundo espiritual y el nuestro). Yo ya poseo una intención para no usar mi egoísmo: el deseo permanece y no se ve reducido de modo alguno, pero su uso ha sido modificado de “para mi propio deleite” a “para deleite del Creador”.

Primero yo sólo me restrinjo de recibir “para mi propio deleite”; luego puedo corregir mi intención y hacer que mi pantalla sea tan poderosa que podré utilizar mi egoísmo “para el Creador”. Es decir, comenzar a recibir “para Su deleite”.

Mi nivel espiritual, mi lugar en los mundos espirituales, depende de cuánto pueda yo recibir para Su deleite. Si yo puedo recibir una quinta parte de la Luz que está destinada para mí bajo esta condición, entonces me encuentro en el mundo de Assiya; si puedo recibir dos quintos, me encuentro en el mundo de Yetzirá; si puedo recibir tres quintos, estoy en el mundo de Beriá; si puedo recibir cuatro quintos, estoy en el mundo de Atzilut, y si puedo recibir cinco quintos, estoy en el mundo de Adam Kadmón. Una vez que puedo recibir todo lo que emana del Creador, regreso a Olam Ein Sof (el Mundo del Infinito), o sea, el mundo de la recepción ilimitada.

Aquél era el mundo de la recepción ilimitada sin la pantalla, antes del Tzimtzum Áleph (TA). Ahora también puedo recibir la Luz ilimitadamente, pero con la ayuda de la pantalla. Este estado, que es tan evidentemente diferente de la recepción previa al TA, se llama La Corrección Final. No hay niveles en el Mundo del Infinito, a pesar de que surgen más y más nuevas condiciones para la recepción.

Nosotros no estudiamos el estado de la creación luego de que alcanza el Mundo del Infinito, ya que todo lo relacionado con este estado posterior a La Corrección Final se llama “Sitrey Torá” (secretos de la Torah). Todo lo relativo al estado anterior a La Corrección Final se llama “Ta´amey Torah” (sabores de la Torá). Los Ta’amey Torá pueden y deben ser estudiados por todos. Todas las personas deben aprehenderlos. Pueden ser aprehendidos de dos formas (más comúnmente a través de su combinación): por “el camino del sufrimiento” o “por el camino de la Torá”. En cualquier caso el resultado será el mismo, difiriendo únicamente en el tiempo y en la sensación. Todas las personas tendrán que aprehender Ta´amey Torah, es decir, dominar la Cabalá, la ciencia de alcanzar la Luz de la Torá.

Así, cómo fue dicho antes, el deseo en sí mismo permanece inmutable. Es sólo la pantalla la que cambia. De acuerdo con la magnitud de la pantalla, yo tomo sólo la parte de mis deseos que yo puedo utilizar para deleite del Creador. En todo caso, sea cual sea la parte de mis deseos que utilice, siempre recibo una cierta parte de la Luz en todos los cinco niveles de mi alma.

Supongamos que tenemos cinco platos sobre la mesa, delante de mí. Yo debo cortar una capa, o rebanada, de cada plato, mientras que “el grosor” de la capa dependerá de la magnitud de mi pantalla. Yo siempre tengo NaRaNHaY[5]: cinco Luces-placeres (Néfesh[6], Ruaj[7], Neshamá, Jayá[8], y Yejidá[9]) que se perciben en cinco partes de mi deseo de recibir deleite (Kéter, Jojmá[10], Biná, Zeir Anpin, y Maljut[11]).

Si yo recibí la Luz en uno de mis deseos, significa que lo recibí en cinco partes del deseo (cinco Sefirot), estando en el mismo nivel de Aviut. Significa que esta recepción de la Luz (Partzuf) emergió (nació) debido a un Zivig de Haka’á[12] (la pantalla interactuando con la Luz).

Es parecido a si queremos ordenar un menú. Hay de distintos precios: $10, $20, $30, $100, $1000, pero cada una consiste de cinco platos, ya que yo siempre poseo una combinación de cinco deseos. Así es como mi deseo de recibir fue diseñado originalmente. Del mismo modo, tengo cinco sentidos. Cada cena consiste de mis cinco deseos: Kéter, Jojmá, Biná, ZA y Maljut. Dentro de éstos recibo las luces de Néfesh, Ruaj, Neshamá, Jayá y Yejidá.

La vasija y la Luz son nombres corrientes, pero los Partzufim poseen nombres específicos. Por ejemplo, los Partzufim en el mundo de Adam Kadmón se llaman Galgalta, AB, SAG, MA y BON; en el mundo de Atzilut, Átik, Árij Anpin[13], Abba ve Ima, ZON, etc.

Luego de la “la Caída”, la creación, el alma común, Adam HaRishón, se dividió en miles de almas. A través del proceso de corrección, las almas ascienden y ocupan ciertos lugares en los mundos espirituales. Con el fin de darles nombres breves y precisos a estos niveles, les llama Abraham, Isaac, Jacob, Beit HaMikdash (el Templo), Cohen HaGadol (el Sumo Sacerdote), Shémesh (el Sol), Yaréaj (la Luna). En correspondencia con estos niveles y estados, fueron dados nombres a los días de la semana, Shabbats, feriados, etc., dependiendo de cómo ascienden y descienden los mundos y las almas que se encuentras dentro.

Ahora realmente podemos comprender de qué trata la Torá: sólo describe la realidad espiritual: mundos, Partzufim, Sefirot y almas. Para describir las almas que lo que a éstas les sucede, se utiliza “el lenguaje de las ramas” ha sido tomado de nuestro mundo. Por eso, no encontraremos nombres cabalísticos como Kéter, Jojmá, Biná, Átik y Árij Anpin en la Torá. Más precisamente, se aplican nombres específicos que designan un nivel definido o una parte de él en un estado determinado. En tal caso, este nivel sería llamado, por ejemplo, un lugar de descanso en el desierto, o alguna acción, etc.

Más allá de los ascensos y los descensos de los mundos, el alma está siempre envuelta en alguna especie de cáscara exterior. De momento nosotros llamamos a nuestra cáscara “este mundo” o “nuestro mundo”. Si el hombre trabaja sobre sí mismo y cruza el Majsom, paralelamente a este mundo sentirá otro mundo. Es decir, percibirá más fuerzas exteriores, una mayor manifestación del Creador. El hombre podrá ver con claridad la Luz emanando de Él y establecer un contacto tangible con Él.

El hombre alcanza tal o cual nivel de acuerdo con la magnitud de la pantalla adquirida, pues cada mundo y cada nivel representan un filtro: desde el Mundo del Infinito hasta nuestro mundo existen 125 niveles, o sea, 125 filtros entre el Mundo del Infinito y el nuestro.

Yo estaba completamente lleno de la Luz en el Mundo del Infinito. En nuestro mundo estoy totalmente privado de la Luz, y no puedo verla ni sentirla debido a que todos estos filtros la ocultan de mí. Supongamos que cada filtro oculta una 125ª parte de la Luz. Como existen cinco mundos, cada uno de ellos conteniendo cinco Partzufim, que a su vez incluyen cinco Sefirot, éstos totalizan 5x5x5=125 niveles. ¿Cuál es el significado de estos niveles?

Como con el vidrio, cada uno de ellos restringe la Luz. Por ejemplo, tomemos un trozo de vidrio de color rojo. ¿Por qué es rojo? Pues porque restringe el color rojo. ¿Cómo puedo evitar que este nivel restrinja la Luz que viene hacia mí? Es muy sencillo. Debo igualar mis propiedades con las de ese nivel. En otras palabras, restringe la Luz para mí, porque yo no tengo permiso de recibirla.

Si me alcanza sin ser retenida por el filtro, la estaré recibiendo “para mí propio deleite”, pues no poseo una pantalla para ella. Por lo tanto mi pantalla debe ser igual a las propiedades del filtro de ese nivel, en cuyo caso yo mismo podré debilitar la Luz. Así, si yo adquiero una pantalla con la fuerza de este nivel particular, estaré igualando sus propiedades, y todas sus restricciones desaparecerán para mí. Cesarán de existir.

Por lo tanto, gradualmente, nivel tras nivel, voy suprimiendo todos estos niveles-filtros hasta que todos éstos desaparecen y sólo la Luz permanece. Tal estado implica el alcance del Mundo del Infinito. Es ilimitado y no posee limitaciones, pues las ha neutralizado por completo.

Cuando alcanzo un cierto nivel, comienzo a sentir y a comprender todo en él de una manera muy clara. Yo mismo me convierto en la cualidad de ese nivel. Así, la Torah dice: “Todos deben ser como Moisés”, o sea, deben elevarse hasta el nivel alcanzado por él, pues en los mundos espirituales “Moisés” es el nombre de un determinado nivel, y cualquiera que lo alcance es considerado ser como Moisés.

Cada vez, el hombre aumenta el tamaño de su pantalla de acuerdo con las propiedades del nivel que se encuentra ante él. Cada nivel encima del mío se define como el Creador. Yo no puede ver nada más allá de él, ya que representa Su manifestación para mí. Por lo tanto, cada vez debo igualar mis propiedades con el Creador que se encuentra enfrente a mí. En cada nivel Él es diferente, revelándoseme a Si Mismo cada vez más.

¿En qué medida? Supongamos que una persona pueda robar $1.000 que están colocados ante él. Pero si sólo hubiera $100, él no lo haría. Significa que él ya posee una pantalla para $100, así que esta suma puede ser colocada ante él; él podrá ser capaz de rechazarla, o sea, trabajar con el mismo de una manera altruista. Por lo tanto, él no se encuentra afectado por la prohibición “No robarás” con respecto a $100.

Si él puede fortalecer su pantalla y no robar $1.000, entonces esta cantidad no será una limitación para él, y podrá ser colocada ante él. Del mismo modo, debe fortalecer su pantalla antes que la Luz Infinita que está destinada a llenarlo “sea colocada” ante él.

Cuando el hombre es capaz de recibir toda esta Luz para deleite del Creador, experimentará un placer 625 veces mayor que Maljut (creación) en el Mundo del Infinito. ¿Por qué recibirá más placer? ¿Por qué fue necesario el descenso de Maljut (de las almas) desde el Mundo del Infinito hasta nuestro mundo? ¿Con qué propósito fue la separación del Creador y el gradual retorno a Él?

Se hizo para que con la ayuda del libre albedrío, a través la fuerza y el deseo, pueda alcanzar un estado elevado como el Mundo del Infinito. Estar en el Mundo del Infinito fue determinado inicialmente por el Creador; no por el hombre. Si él alcanza este estado por sí mismo, adquiere sus nuevas vasijas propias, su propia pantalla, sus propias sensaciones. Gana su propia eternidad y perfección.

El hecho es que debido a los esfuerzos independientes del hombre, éste se prepara a sí mismo para sentir lo que realmente se le otorga a él en el Mundo del Infinito. Cuando nació Maljut del Mundo del Infinito a través del pensamiento del Creador, recibió la Luz y luego se restringió a sí misma de seguir recibiéndola. Paso a sentir sólo una pequeñísima parte de esta Luz, pues su vasija aún no estaba pronta.

A medida que la creación comienza a ascender desde un punto totalmente opuesto al Creador, de la oscuridad total, cuando el hambre y el deseo de disfrutar esta Luz son acumulados gradualmente, la creación en consecuencia comienza a deleitarse con la misma Luz. Pero el deleite ya es 625 veces mayor que antes del comienzo de la corrección.

La Luz no cambia; todo depende del hambre, del deseo de recibir la Luz. Si el hombre no tiene hambre, no podrá disfrutar siquiera las mejores delicias. Si él está famélico, aun una costra de pan se convertirá en fuente de tremendo placer. Así, vemos que todo depende de la magnitud del hambre, no de la Luz. Uno puede recibir una mínima medida de Luz, pero la vasija puede sentir un inmenso placer de ello.

Por el contrario, la Luz puede llenar todo lo que está alrededor, pero si la vasija no siente hambre, sólo sentirá una pequeñísima parte de ésta; sólo Or Néfesh.. El Universo entero y su control están diseñados exactamente para preparar al Kli para recibir el perfecto deleite. En otras palabras, para que pueda realmente sentir lo que el Creador lo otorga. Para esto debe primero alejarse y luego volver a acercarse gradual e independientemente.

“El lenguaje de las ramas” existe sólo en hebreo, pero podría ser creado sobre la base de cualquier otro idioma. En otros idiomas la relación entre la raíz espiritual y sus consecuencias en nuestro mundo no puede ser rastreada. No existe siquiera en el hebreo moderno. Sin embargo, si tomamos el hebreo básico con todas sus raíces, existe una clara conexión entre la raíz y la consecuencia.

Tal conexión existe en cada idioma, pero en otros nadie ha tratado de encontrarla jamás. Ningún cabalista está señalando la conexión entre lo espiritual y lo material en los ideogramas chinos o en las letras latinas, etc. En hebreo, gracias a los cabalistas, conocemos estas correspondencias. Por ejemplo: por qué la letra “Áleph[14] se escribe de tal forma y no de otra.

¿Qué es lo que realmente expresamos con esto? Expresamos sensaciones humanas. Uno puede tomar el lenguaje de la música, los colores, o cualquier otro lenguaje. Todo lo que pueda ser utilizado para expresar sensaciones humanas, nociones, comprensión, puede ser utilizado como lenguaje. Es posible hablar acerca de la espiritualidad en cualquier idioma. El hebreo es único en cuanto a que ya posee un código pronto. Sin embargo, si hubiera cabalistas que conocieran las raíces de cualquier otro idioma, entonces podría hacer lo mismo con él.

Las fuerzas que están detrás de las letras hebreas forman combinaciones que se expresan en ciertas formas de las letras. El hebreo se encuentra dentro de la raíz de otros idiomas. La inscripción de las letras en otros lenguajes en realidad viene de la misma raíz que las letras hebreas. Sin embargo, han sido modificadas. Así que la conexión entre las letras de los otros idiomas y sus raíces espirituales son diferentes.

Recién cuando comprendemos un cierto nivel o sensación espiritual, cuando sentimos algo en el mundo espiritual, sabemos cómo llamar a esta sensación. Así que, ¿qué se puede hacer si aún no hemos comprendido lo espiritual; cuando las sensaciones no pueden ser expresadas con palabras; cuando no tenemos un lenguaje apropiado? ¿Qué se debe hacer para encontrar este lenguaje?

En el mundo espiritual no existe lenguaje, ni mundos, ni letras. Sólo existe la sensación del Kli de la Luz. El hecho es que cada vasija espiritual tiene su rama en este mundo; todo desciende del Mundo del Infinito hasta nuestro mundo. Entonces todas las sensaciones de nuestro mundo se elevan hasta el Mundo del Infinito. Por lo tanto, si tomamos cualquier punto en el Mundo del Infinito, es posible rastrear una línea recta, pasando por todos los mundos hasta el nuestro, hasta su rama.

Así es posible decir que el alma de Adam HaRishón, que se rompió en 600.000 partes, existe en cada uno de los mundos espirituales. El arreglo de los mundos espirituales es absolutamente idéntico. La diferencia está sólo en el material del cual han sido creados. En cada mundo el alma siente su condición, la influencia sobre sí misma y su interacción con un cierto nivel espiritual.

Si uno toma la proyección de esta alma en nuestro mundo, encontrará las nociones que corresponden con las condiciones espirituales en hebreo. Entonces podemos tomar palabras de nuestro mundo, asumiendo que con su ayuda no estaremos hablando de los objetos de este mundo, sino de los objetos, fuerzas y acciones en el mundo espiritual. Tal completa correspondencia es el resultado de nuestro uso de un y mismo lenguaje. La diferencia está sólo en el plano de este o “aquél” mundo, donde existe la supuesta noción.

Nuestro lenguaje es una descripción de objetos, acciones, sensaciones, reacciones, interacciones.

Todo lo que tenemos en nuestro mundo existe en el espiritual: una imagen similar en cada uno de los 5 niveles. Por ende, en cada etapa de cada uno de los 125 niveles, a pesar de dónde se esté, siempre se podrá usar el propio lenguaje para describir lo que está sucediendo en ese nivel. Sin embargo sólo alguien que haya ya estado en ese nivel puede realmente entenderlo. Aquél que aún no haya estado allí, supondrá que se está hablando acerca de nuestro mundo, o del nivel en el cual éste se encuentre al momento de leer o escuchar esta descripción.

La Torá está escrita en el lenguaje de las ramas en el nivel del mundo de Atzilut. Sin embargo, las personas que no están preparadas entienden lo que está escrito allí de una forma literal, pensando que está hablando acerca de nuestro mundo. La toman como una colección de historias. Así, el lenguaje de las ramas describe acciones espirituales que ocurren simultáneamente en todos los niveles.

El Preámbulo a la Sabiduría de la Cabalá estudia el nacimiento, desarrollo y arreglo de los mundos. Cuando los Mundos Superiores se extienden hacia abajo, hasta el nivel de nuestro mundo, las almas comienzan a elevarse desde nuestro mundo hasta el Mundo del Infinito.

El alma se eleva porque absorbe todas las cualidades, conocimiento y revelaciones de los niveles anteriores. Por lo tanto, sabe exactamente qué sucede en todos los niveles inferiores. Los cabalistas se encuentran en el mundo de Atzilut. Así que, ¿cómo llaman a las acciones que ocurren allí con los nombres de nuestro mundo? Ellos viven en ambos mundos, y sienten simultáneamente lo que está sucediendo en el mundo de Atzilut y en el nuestro.

Ellos conocen exactamente la correspondencia entre uno y el otro. Por eso llaman a los objetos en el mundo de Atzilut de acuerdo con las propiedades de aquéllos que aparecen en nuestro mundo, como una proyección que proviene de los mundos espirituales. En el mundo de Atzilut no existen objetos fabricados por el hombre (por ej: radios, computadoras, etc.), pero todos los demás objetos y fuerzas están presentes allí. El cabalista ve que un cierto objeto de nuestro mundo es la consecuencia del mismo objeto en el mundo de Atzilut. Por ende, le da al objeto (raíz) en el mundo de Atzilut, el mismo nombre nacido por el mismo objeto correspondiente (rama) en nuestro mundo.

No hay ninguna relación entre la comprensión cabalística y la meditación, o con cualquier otra noción “mística”. Todo lo que es estudiado por los especialistas en esoterismo, místicos y pseudo-cabalistas, pertenece al terreno de la psiquis humana, y no esta de modo alguno conectado con la espiritualidad, el alcance del Creador, o la Cabalá.

La mayoría de estas personas no tienen la menor idea respecto de qué es una pantalla; y sin la pantalla la espiritualidad no puede ser comprendida. Los pseudo-cabalistas que han oído hablar acerca de la pantalla, creen que ya la poseen e imaginan que ya se encuentran en el Mundo del Infinito. La Cabalá es una ciencia secreta. No puede ser “narrada” a nadie. Sólo aquél que puede sentirla, está capacitado para entenderla.

Por eso, todos los métodos, enseñanzas y religiones pertenecen al terreno de la comprensión de las cualidades latentes de la psiquis humana. O sea, son un producto de la actividad cerebral del hombre. Estas personas pueden hacer muchas cosas. Pueden curar, predecir el futuro, relatar el pasado, y muchas cosas más que refieren con el cuerpo físico. El hombre posee en potencia poderes para hacer lo que él quiera con el cuerpo físico.

Sin embargo, para entrar en el mundo espiritual uno debe poseer una pantalla. Ésa es la razón por la cual los diferentes tipos de de predicciones, trucos, milagros (incluyendo aquéllos que realmente existen) y demás cosas de este tipo, no deben ser confundidos con la Cabalá. Uno puede predecir el futuro como lo hicieron Wolf Messing y Nostradamus; o uno puede conocer el pasado sólo al mirar a una persona; pero nada de esto tiene absolutamente nada que ver con la espiritualidad.

Cualquier cosa que se refiera al cuerpo, a nuestro mundo, puede predecirse y puede cambiarse. No hay nada sobrenatural en eso. Cada uno de nosotros, si así lo desea, puede alejarse de los disturbios de la civilización y comenzar a cultivar tales poderes y habilidades. Nosotros hemos perdido estas capacidades, porque fueron substituidas por los productos de nuestra civilización.

Toda persona posee estas inclinaciones naturales. Las personas con este tipo de habilidades que son capaces de mirarse a sí mismas con un espíritu crítico, dicen que existe un Creador, pero que no conocen nada acerca de Él, ni tienen nada que ver con Él. Sin embargo, predecir el futuro del hombre, ver su pasado, o hacer algo contra su voluntad, no está conectado con el mundo espiritual. Debido a que estas habilidades están desconectadas del alma, mueren conjuntamente con la persona.

El alma es una vasija que fue creada con la ayuda de una pantalla. Si no hay pantalla, no hay alma. Mientras no haya pantalla, existe solamente “un Punto en el Corazón”, el embrión del alma. Durante el proceso de adquirir la pantalla, las primeras (aún muy pequeñas) diez Sefirot comienzan a emerger. Cuanto más grande se vuelve la pantalla, mayores se vuelven las diez Sefirot que están bajo ella. Pero siempre hay 10.

Si el hombre no tiene una pantalla, morirá del mismo modo que nació. No importa qué grandes habilidades tenía ni qué hizo en este mundo.

¿Acaso creen que cuando un yogui deja de respirar, se vuelve más espiritual? Para entrar en el mundo espiritual, el hombre debe dedicar todas sus fuerzas, tiempo y deseos a ese fin. Sólo necesitan ser atendidos aquéllos deseos necesarios para la existencia de uno en este mundo. Para que el mundo espiritual se abra, se necesita un verdadero deseo. Sólo aquél que realmente lo desea entrará al mundo espiritual. Si se combina el estudio de la Cabalá con alguna otra cosa más allá de mero cuidado básico de nuestra existencia, significa que nuestro deseo está partido.

En este momento el hombre puede juzgar sólo a partir del nivel en el cual él se encuentra. Él no puede saber cómo será en el siguiente. Todo cambia completamente de un nivel a otro. El mundo interno del hombre cambia. Los pensamientos, los deseos, las reacciones, los puntos de vista, y todo lo demás cambian. Absolutamente todo le es quitado, dejando solamente la carne, la envoltura externa. El resto es reinstalado de cero.

Por ende, no podemos comprender cómo este deseo pueda ser el único. No podemos comprenderlo en este momento, puesto que aún no estamos en ese nivel. Cuando ascendamos gradualmente a un nivel más alto, sentiremos que este deseo realmente ya estará formado. Este deseo es el único requisito para entrar en los mundos espirituales. Y cuando cumplamos con esta condición, las puertas de la espiritualidad se abrirán ante nosotros.

Debe destacarse que ni siquiera un gran cabalista puede predecir el potencial del hombre. Un adivino podrá predecir correctamente su suerte desde el punto de vista terrenal y material. Pero no podrá predecir la suerte espiritual de una persona. Más aún, cuando se cruza con un cabalista, un verdadero adivino siente que cualquier tipo de predicción acerca de su futuro está más allá de sus posibilidades.

A un cabalista no le interesa el desarrollo de las habilidades para predecir su futuro. Para esto son necesarias fuerzas de este mundo; y como regla, éstas están totalmente no desarrolladas en un cabalista.

Un adivino puede nombrar todas las enfermedades y problemas del cuerpo en un cabalista. Sin embargo, no tiene nada que decir respecto de su “esencia”. Sólo puede determinar su condición física en un momento determinado.

Un cabalista está constantemente buscando la conexión con el Creador, y no busca adivinar cómo ni qué debe hacer para obtener una mejor fortuna. Jamás se le ocurriría a un cabalista averiguar su futuro. Tal deseo sólo pertenece a las fuerzas impuras y no a la Cabalá. Al alcanzar el Mundo Superior, un cabalista comprende los caminos de la corrección de las almas.

Toda la información en el mundo espiritual consiste de cinco partes (Bejinot). Un Zivug de Haka’á en el Peh de Rosh, aunque involucra solamente un tipo de Luz, lleva a la formación de un Partzuf compuesto de cinco partes. ¿Qué significa “una Luz”? Una Luz es un estado general. Consiste de cinco partes que difieren entre sí cuantitativamente y cualitativamente. Sin embargo, siempre deben estar juntas, como un conjunto. Es similar a una sensación producto de cinco sensaciones subyacentes compuestas en nuestros cincos sentidos: tacto, olfato, vista, oído, y gusto.

Ya que recibo cinco luces, tiene que haber cinco deseos dentro de mí. La diferencia entre los mismos debe ser tanto cuantitativa como cualitativa. Sin embargo, en última instancia todos ellos actúan conjuntamente. Yo no puedo aumentar un deseo y reducir otro. Éstos forman una combinación específica. La Luz que entra dentro de la vasija pasa por cuatro niveles. En contrapartida, la vasija consiste de cinco niveles del deseo de recibir placer.

Debido a que cinco luces vienen a mí, tiene que haber cinco deseos dentro de mí. La diferencia entre ellos debe ser ambas cuantitativa y cualitativa. Sin embargo, todas ellas, en última instancia, actúan juntas. Yo no puedo hacer un deseo más grande que otro. Éstos forman una cierta combinación. La Luz que entra la vasija pasa cuatro niveles. En contrapartida, la vasija consiste de cinco niveles del deseo de recibir placer.

Ahora reveamos el párrafo 7:

7) Ahora podemos entender lo que está escrito en el libro “El Árbol de la Vida”. La creación de todos los mundos es una consecuencia de la perfección del Creador en todas Sus acciones. Sin embargo, si Él no hubiera revelado Sus poderes en las acciones que está llevando a cabo sobre los seres creados, Él no hubiera sido llamado “perfecto”.

Así, como el Creador es perfecto, todas Sus acciones deben ser perfectas. Por ese motivo Él creó los mundos. Por el contrario, los mundos son un velo del Creador, la lejanía de Él.

De cara a esto, sin embargo, no está claro cómo actos imperfectos pudieron haber salido del Creador perfecto. Más aún, las acciones del Creador son tan imperfectas que deben ser corregidas por el hombre. Queda claro de las afirmaciones anteriores que ya que la esencia de la creación consiste en un deseo de recibir placer, es bastante imperfecta debido a que está en oposición absoluta con el Creador (mientras que Él es perfecto y otorgante, la creación sólo recibe, es imperfecta, y sus propiedades están en oposición con las de Él). Por otra parte, está infinitamente alejada y separada de ÉL. Y además es algo nuevo, nacido de la nada. La Creación fue creada para recibir y para ser llenada con el deleite del Creador.

Esto significa que el deseo de recibir placer, aunque contrario al Creador y absolutamente imperfecto, es sin embargo exactamente lo que el Creador debía crear.

Sin embargo, si las creaciones hubieran estado distanciadas del Creador en cuanto a sus propiedades, Él no hubiera sido llamado el Uno Perfecto, pues acciones imperfectas no pueden salir de alguien perfecto. Por lo tanto, el Creador restringió Su Luz, creó los mundos restricción tras restricción hasta nuestro mundo, y colocó el alma dentro del cuerpo de nuestro mundo.

Por “nuestro mundo” no nos referimos a nuestro mundo físico, sino al conjunto de deseos egoístas que corresponden con la etapa más baja del desarrollo de los mundos.

“Estudiar la Torah” significa aprender con el propósito de la corrección, pero no meramente leer un libro llamado “La Torah”. Observar preceptos significa llevar a cabo actos espirituales con una pantalla, y no simplemente ejecutar actos mecánicos. A través del estudio de la Torah y observando sus preceptos, el alma alcanza una perfección de la cual carecía al principio de la creación. Significa la equivalencia de sus propiedades con las del Creador. El alma merecería, entonces, recibir todo el placer que existía en el Pensamiento de la Creación. Ahora se fusionará completamente con el Creador.

Significa que, aparte del deleite, hay una recompensa adicional que ha sido preparada para el alma. Y esta recompensa se llama “fusionarse con el Creador”. Así, vemos que no es simplemente una recepción de toda la Luz, sino una fusión con el Creador, y una recepción de la Luz que surgió a causa de la equivalencia de propiedades.

La equivalencia de propiedades y la fusión con el Creador es mucho más que solamente recibir la Luz, ya que debido a la equivalencia de propiedades, el alma se eleva hasta el nivel del Creador. No sólo recibe la Luz del Creador, sino que también asciende hasta Su nivel. Así, entonces tenemos que se eleva desde su nivel de creación hasta el nivel del Creador, y también llega a comprender aquello que está por encima de su naturaleza.

 

ח) וענין הסגולה שבתורה ומצוות להביא את הנשמה לדבקה בו ית', הוא רק בבחינת העסק

בהם שלא לקבל שום פרס רק בכדי להשפיע נחת רוח ליוצרו בלבד, כי אז לאט לאט הולכת

הנשמה וקונית השואת הצורה ליוצרה, כמ"ש לפנינו במאמר ר' חנניא בן עקשיא בהתחלת

הספר, עש"ה. כי יש בזה ה' מדרגות כוללות נפש רוח נשמה חיה יחידה המקובלים מה'

העולמות הנקראים א"ק, אצילות, בריאה, יצירה, עשיה. וכן יש ה' מדרגות נרנח"י פרטיות

המקובלים מפרטיות ה' פרצופין שיש בכל עולם מה' העולמות, וכן יש נרנח"י דפרטי פרטיות

המקובלים מהעשר ספירות שבכל פרצוף, כמ"ש בפנים הספר. שע"י תורה ומצוות להשפיע

נ"ר ליוצרו זוכים ומשיגים לאט לאט לכלים מבחי' הרצון להשפיע הבאים בהמדרגות האלו

מדרגה אחר מדרגה עד שבאים בהשוואת הצורה לגמרי אליו ית'. ואז מקויימת בהם מחשבת

הבריאה לקבל כל העונג והרוך והטוב שחשב ית' בעדם, ועוד נוסף להם ריוח הכי גדול, כי

זוכים גם לדבקות אמיתי, מכח שהשיגו הרצון להשפיע כיוצרם.

 

  1. 8) Solamente abrazando la Torah y los Mandamientos con la intención de deleitar al Creador, y no de recibir ninguna recompensa a cambio, podemos generar un poder especial (“Segulá”) que habilita al alma a alcanzar el estado de unidad absoluta con el Creador. El alma avanza gradualmente, en la medida que va adquiriendo más y más nuevas propiedades iguales a las del Creador. Así está escrito en “El Preámbulo a la Sabiduría de la Cabalá”.

Este ascenso, fusionándose con el Creador, consiste de cinco niveles: Néfesh, Ruaj, Neshamá, Jayá y Yejidá. Éstos se reciben de los cinco mundos AK, Atzilut, Beriá, Yetzirá y Assiyá.

Cuando el alma se eleva hasta el mundo de Assiyá, recibe la Luz de Néfesh; cuando se eleva hasta el mundo de Yetzirá, recibe la Luz de Ruach; en el mundo de Beriá recibe la Luz de Neshamá; en el mundo de Atzilut recibe la Luz de Hayá; y en el mundo de Adam Kadmón recibe la Luz de Yechidá.

Cada uno de estos cinco niveles está a su vez dividido en sus propios cinco sub-niveles, también llamados Néfesh, Ruaj, Neshamá, Jayá y Yejidá. Los recibe de los cinco Partzufim que forman cada uno de los cinco mundos. Cada sub-nivel tiene sus propias NaRaNHaY, las cuales recibe de las diez Sefirot que forman cada Partzuf.

Con la ayuda de la Torah y de los Mandamientos con intención de deleitar al Creador, los seres creados adquirieron gradualmente vasijas-deseos de los niveles mencionados más arriba, hasta que se fusionaron completamente con el Creador.

Así, gradualmente se va formando un mayor deseo de otorgar en el alma. De acuerdo con esto, el alma es llenada con más y más Luz hasta que alcanza completamente la equivalencia de propiedades con el Creador.

En esta etapa el llenado del Pensamiento de la Creación se efectúa en las almas: recepción de todo el deleite que el Creador preparó para ellas. Más aún, ya que las almas adquirieron el deseo de otorgar, éstas se fusionan (Dvekut) completamente con el Creador y experimentan un placer perfecto, eterno e infinito, mucho mayor que el que trae la recepción de la Luz.

Así que la creación alcanza:

  1. La recepción del placer que fue preparado para ella bajo la forma de NaRaNHaY.
  2. La equivalencia de propiedades con el Creador. O sea, se eleva hasta el nivel del Creador y gana una perfección igual a la de Él.

Nosotros no nos podemos imaginar este nivel aún. Estamos acostumbrados a operar con nociones tales como vida, muerte, tiempo y placer. Sin embargo, cuando a los niveles espirituales se refiere, carecemos tanto de palabras como de sensaciones para imaginar o describir tales estados.

Durante el proceso de adquirir la pantalla, el hombre comienza a modificar sus propiedades. De acuerdo con esto comienza a recibir también la Luz, y a ascender gradualmente. Cinco niveles mayores (mundos) están divididos entre cinco sub-niveles (Partzufim), los cuales a su vez consisten de sus propios niveles (Sefirot); y cada uno de éstos estás caracterizados por una cada vez mayor igualdad con el Creador.

Mientras el hombre no está aún corregido, cada uno de estos niveles representa un ocultamiento del Creador hacia él. Cuando el hombre recibe corrección, el mismo nivel se torna una revelación del Creador y una Luz para él. Es decir, por un lado cada etapa consiste de un ocultamiento del Creador; y por otro lado, consiste de Su revelación.

Cada estado es un determinado nivel de las propiedades del Creador. Tomemos como ejemplo que el Mundo del Infinito corresponde al 100% de las propiedades del Creador, y que es el nivel más alto. Entonces nuestro mundo corresponde al 0% de las propiedades del Creador. El resto del universo espiritual está entre medio de estos dos, y está divido entre 125 niveles, que corresponden a las 125 medidas de las propiedades del Creador.

Como ya fue dicho, debemos librarnos del egoísmo, porque el egoísmo es un Kli (vasija) más bajo. Al momento que empieza a percibir placer, ésta sensación anula el deseo. Como resultado, el deseo se esfuma. Esto significa que al momento que se satisface el deseo, inmediatamente desaparece el placer. De este modo, un Kli egoísta jamás se puede satisfacer. Por lo tanto el egoísmo nos es dado sólo para corregirlo, pues luego podremos percibir eterno y perfecto deleite dentro del mismo.

El hombre siente que ha alcanzado un cierto nivel sólo cuando ya está allí. Recién entonces puede saber en cuál nivel está y cuál nivel acaba de pasar. Él ve ante sí el siguiente nivel, aquél que debe alcanzar. Mientras estudia seriamente la Cabalá auténtica de los libros auténticos, y dentro del grupo adecuado, comienza a comprender el siguiente nivel de su ascenso.

Al principio sólo percibe el ocultamiento de ése mismo nivel. O sea, el Creador se oculta de él en este nivel. Entonces, el hombre comienza a comprender cuáles son las propiedades del Creador, y cómo las puede conseguir. Existen muchos niveles a lo largo de este sendero, pero el primero es el más difícil de todos. Comparados con el primer nivel, la comprensión de los demás es mucho más fácil.

Esto responde al hecho de que en el primer nivel nacen los Kelim más grandes; precisamente aquéllos Kelim que aparecen en el primer nivel, luego vuelven a surgir en el último. Esto se debe a lo que denominamos “la inversa relación entre las luces y las vasijas”.

En este momento nos encontramos en un estado en el cual no sabemos realmente cuáles Kelim estamos usando. A pesar de que ya estamos usando Kelim muy complejos, éstos aún no se han manifestado en nuestras sensaciones. El mayor Aviut de Shoresh, Áleph, Bet, Gimel y Dalet está en el mundo de Assiyá. Sin embargo, la pantalla más grande está en el mundo de AK. Al mundo de AK corresponde la pantalla de Dalet; en Atzilut está la pantalla de Gimel; en Beriá, la pantalla de Bet; en Yetzirá, la pantalla de Áleph; y en Assiyá, la pantalla de Shoresh.

Uno debe siempre prestar atención a lo que nos estamos refiriendo, ya sea una pantalla o el deseo sobre el cual está “vestida” o “envuelta” esta pantalla. Por eso esta es la etapa más difícil de nuestro trabajo. Entrar en el mundo espiritual es el mayor problema en toda la búsqueda espiritual del hombre.

Luego el hombre enfrenta otros problemas y el trabajo se vuelve completamente diferente. Él ya sabe claramente qué hacer; tiene una idea respecto de los 10 Sefirot que ha adquirido, tiene una cierta comprensión verdadera del Universo entero. El Universo está construido de acuerdo a un principio, así que si el hombre ha adquirido sus propias (aunque las más pequeñas) 10 Sefirot, entonces ya conoce aquello de lo cual habla la Torá, aunque más no sea al nivel de sus 10 Sefirot.

Si, por ejemplo, un hombre que haya nacido en la jungla fuera traído al mundo civilizado, no sabría cómo utilizar ciertos objetos tecnológicos. Una persona que haya crecido en un país desarrollado puede no conocer los procesos dentro de esos aparatos, pero conoce cómo utilizarlos porque vive entre estos objetos. El mismo principio aplica a una persona que ha alcanzado el nivel mínimo en el mundo espiritual. Ésta tiene una leve noción respecto de la espiritualidad. Ya posee Kelim (aunque los más pequeños). Los procesos más internos se perciben en los niveles más elevados.

Cuando un hombre adquiere una pantalla, realiza un Zivug de Hakaa y recibe la Luz Interna dentro de él. Esto le brinda una idea acerca de la espiritualidad. Nosotros no sentimos nada afuera de nosotros mismos; sólo sentimos el mundo adentro, el mundo espiritual. Esta Luz Interior que llena el Kli provee la medida que llamamos “nivel” o Luz: el nivel de Néfesh, Ruaj, Neshamá, Jayá, y Yejidá.

Para seguir avanzando el hombre debe constantemente absorber y pasar textos cabalísticos a través de su mente y su corazón. Debe estar lleno con éstos todo el tiempo. No existe ningún otro método aparte del estudio de la Cabalá con los libros adecuados, la guía de un Maestro, y trabajando en un grupo. Los esfuerzos colectivos son muy importantes. Incluso un grupo de principiantes ya representa una fuerza espiritual, a pesar del hecho de que difícilmente imaginen para qué están estudiando Cabalá y cuáles fines tienen. En el futuro podrán atraer una muy poderosa Luz espiritual a través de sus propios esfuerzos.

El Rey David describió todos los estados espirituales que atraviesan un alma u hombre, desde el más bajo hasta el más alto. El Rey David (David HaMélej[15], Maljut) recibe este nombre debido a que él mismo atravesó todos los estados espirituales y los describió. Su libro “Tehilim[16]” (Salmos) representa el nivel más elevado en Cabalá, el cual incluye todos los posibles estados del alma.

Si el hombre adquiere todas las propiedades del Creador, todos Sus deseos, hábitos, poderes; tal estado se llama “adherirse con el Creador”.

Significa que el hombre se vuelve igual a Él. ¿Qué crea él? Al otorgarle al Creador, él se crea a sí mismo; crea una pantalla; o mejor dicho, al volverse igual a Él, se asocia al Creador en la creación de sí mismo.

El Creador creó al egoísmo, al hombre. Y el hombre construye el altruismo; construye al Creador a partir del egoísmo; a partir de sí mismo. Naturalmente no lo crea a partir de nada (“Yesh mi Ayn”[17]), del modo en que el Creador creó nuestro deseo de recibir placer, egoísmo, a partir de nada. Sin embargo, el objetivo del hombre consiste en convertir este deseo de recibir, en su opuesto. Este proceso se llama “corrección” (Tikkún). En realidad, es el nacimiento de una cualidad completamente nueva. De verdad, el Creador creó el egoísmo del hombre, y el hombre crea al Creador.

¿Qué quiere decir que la Creación se hizo a partir de nada? Lo sabemos de los cabalistas. Ellos estudian todas las propiedades del Creador y ven que Él es absolutamente benévolo y completo. Así, Él hizo la Creación a partir de nada. Cuando el hombre asciende, volviendo sus cualidades iguales a las del Creador en los elevados niveles llamados “el décimo milenio”, donde son revelados los secretos de la Torá, ve a la Creación en sí misma y el modo como fue creada por el Creador.

Las únicas Fuentes que estudiamos son el libro del “Zohar”, los libros del Arí, los libros escritos por Baal HaSulám, y aquéllos escritos por Rabash. Nada más puede ser leído independientemente. Uno puede leer los libros de la serie “Cabalá – La Ciencia Secreta”, pero nada más. El Pentateuco puede ser leído sólo cuando el hombre puede comprender que posee un significado interior, cabalístico; y que no constituye meramente una narración histórica.

Transcurre un largo período antes de que el hombre comience automáticamente a ver las acciones espirituales que subyacen detrás de las palabras de la Torá. Es preferible leer el Libro de Salmos. Allí, al menos, están descritos sentimientos humanos. Aunque lo que desea transmitir allí son sentimientos espirituales, éstos son más o menos equivalentes con los de nuestro mundo. Uno no erraría tanto como al leer la Torá.

Es necesario estudiar cómo observar los preceptos en nuestro mundo. Para tal propósito tenemos el “Shulján Aruj[18]”. Los mandamientos deberían mantenerse en un nivel “simple”. Josef Caro escribió el “Shulján Aruj” especialmente para aquéllos que desean estudiar Cabalá, y que quieren saber cómo deberían ser observados los preceptos, sin tener que estudiar las páginas de la Guemará, y sin tiempo disponible para la Cabalá. Uno podrá no leer El Zohar en arameo; sólo el comentario de Baal HaSulam.

 

ט) ומעתה לא יקשה לך להבין דברי הזוהר הנ"ל, אשר כל העולמות העליונים והתחתונים וכל
אשר בתוכם לא נבראו אלא בשביל האדם. כי כל אלו המדרגות והעולמות לא באו אלא כדי
להשלים הנשמות במדת הדבקות שהיה חסר להם מבחינת מחשבת הבריאה, כנ"ל. שמתחילה
נצטמצמו ונשתלשלו מדרגה אחר מדרגה ועולם אחר עולם עד לעולם החומרי שלנו בכדי
להביא את הנשמה בהגוף של עוה"ז, שהוא כולו לקבל ולא להשפיע, כמו בהמות וחית הארץ.
כמ"ש עייר פרא אדם יולד, שהוא בחינת הרצון לקבל הגמור שאין בו מבחינת השפעה ולא
כלום, שאז נבחן האדם להפכי גמור אליו ית', שאין התרחקות יותר מזה. ואח"ז בכח הנשמה
המתלבשת בו הולך ועוסק בתורה ומצוות שאז משיג צורת ההשפעה כיוצרו לאט לאט בדרך
המדרגות ממטה למעלה דרך כל אותם הבחינות שירדו בעת השתלשלותם מלמעלה למטה,
שהם רק מדות ושיעורים בצורת הרצון להשפיע. שכל מדרגה עליונה פירושה שהיא יותר
רחוקה מבחינת הרצון לקבל ויותר קרובה רק להשפיע, עד שזוכה להיות כולו להשפיע ולא
לקבל כלום לעצמו, ואז נשלם האדם בדבקות אמיתי בו ית', כי רק בשביל זה נברא. הרי שכל
העולמות ומלואם רק בשביל האדם נבראו.
  1. 9) No será difícil comprender, ahora, lo que está escrito en El Libro del Zohar: que todos los mundos, Superiores e inferiores, y todo lo que existe en ellos, fue creado sólo para el hombre. Todos estos niveles fueron creados sólo para llenar a las almas; para dirigirlas a la perfección, al grado de fusionarse con el Creador, que está ausente desde el momento del Pensamiento de la Creación.

Al comienzo de la Creación fueron formados cinco mundos desde el nivel del Creador, descendiendo hasta nuestro mundo, para situar las almas dentro del cuerpo material de nuestro mundo. El cuerpo material es el deseo de recibir sin dar nada a cambio. Ésta es la forma final del deseo de recibir placer para sí mismo. Por eso las propiedades del hombre en nuestro mundo son absolutamente opuestas al Creador.

Al estudiar Cabalá, el hombre gradualmente empieza a comprender las propiedades de dar. De acuerdo con su comprensión, asciende gradualmente, comprendiendo las propiedades de los niveles descendentes que poseen la propiedad de otorgamiento. Entonces alcanza el nivel del deseo de sólo dar, sin recibir nada a cambio. Como resultado, el hombre se fusiona completamente con el Creador. Es decir, alcanza el estado para el cual fue creado. Por lo tanto, todos los mundos fueron creados por y para el hombre.

Así, vemos que todos los mundos son creados para ayudar al hombre a ascender desde el punto cero hacia arriba; desde su estado opuesto al Creador, hasta finalmente alcanzar el último punto: fusionarse con el Creador, cubriendo así toda su travesía entera, comenzando desde el total ocultamiento del Creador, pasando 125 niveles, cada uno de los cuales representando un grado mayor de revelación del Creador.

Ya hemos hablado acerca del hecho de que el Creador deliberadamente se ocultó a Sí Mismo tras cinco mundos, cada uno de los cuales consistiendo de cinco Partzufim; cada Partzuf teniendo cinco Sefirot; en total: 125 niveles de ocultamiento. Todo esto fue hecho para que el hombre estuviera en el lugar más remoto respecto del Creador.

El hombre no puede percibir al Creador. Se cree independiente; que tiene libre albedrío; libertad de desarrollar y de utilizar su egoísmo como a él le parezca. Tales condiciones se llaman “nuestro mundo”. De hecho, son las fuerzas del Creador afectándonos en un estado de total ocultamiento.

Todo lo que nos rodea en este mundo es solamente el último nivel de las distintas fuerzas que nos influyen de parte del Creador. Lo que sea que sienta el hombre, por dentro o por fuera de sí mismo, absolutamente todo, lo llamamos “nuestro mundo”. Es el último nivel que puede existir en el Universo.

En cuanto el hombre pueda, con la ayuda de su trabajo interior, eliminar el nivel más próximo del ocultamiento del Creador de sí, para correr esta “cortina”, inmediatamente comenzará a sentir al Creador en esta mínima parte: 1/125.

No significa que 125 niveles oculten al Creador de nosotros proporcionalmente. Cuanto más bajo es el nivel, más Lo oculta de nosotros. Apenas el hombre descorre las “cortinas” inferiores que lo separan del siguiente nivel, la Luz del Creador inmediatamente comienza a brillar sobre él, y él comienza a ver al Creador detrás de todo lo que existe a su alrededor en este mundo.

Los niveles inanimado, vegetal, animal y humano de la naturaleza; todo lo que rodea al hombre y lo que está dentro de sí; todos sus anhelos y deseos animales por poder, honor, fama, aspiración por conocimiento; para él todo se convierte, ahora, en una manifestación del Creador.

Él siente cómo el Creador lo afecta; afecta su “Yo” con la ayuda de su entorno y de sus propiedades interiores. El primer nivel de revelación, aunque el más difícil, es el más importante, porque al vencerlo el hombre inmediatamente establece contacto, aunque mínimo, con el Creador. Y este contacto no lo perderá jamás. No hay vuelta atrás. Así, vemos que empezar correctamente es de suma importancia.

A veces pareciera que el hombre ha perdido todo lo que había alcanzado, y que cayera del nivel en el cual se encontraba. Sin embargo, esta sensación es enviada deliberadamente para permitirle elevarse a un nivel aún más alto. Los niveles espirituales están construidos de manera tal, que el ocultamiento del Creador en cada uno de ellos depende de la corrección del hombre. El ocultamiento le es dado en un grado que es capaz de superar.

Permítasenos suponer que el hombre haya corregido 10% de su intención de recibir. Esto significa que recibe placer en este 10 % no para sí mismo, sin para bien del Creador. Por lo tanto, el grado de ocultamiento y revelación del Creador representan el mismo nivel; sus partes posteriores y anteriores. En otras palabras, no existe nada afuera del hombre; todos los niveles están construidos para él y dentro de él.

Todos los mundos espirituales se encuentran dentro del alma del hombre, formando una escalera entre él y el Creador. O sea, representan 125 niveles de nuestras propiedades. Alrededor nuestro existe sólo una cosa: la propiedad completamente altruista de otorgarnos placer y de satisfacernos. Llamamos a esta propiedad “El Creador”. Sin embargo, nuestra propiedad interna es absolutamente egoísta.

El propósito de la existencia del hombre en nuestro mundo es la corrección gradual de sus propiedades internas. Todo el mundo debe corregirse a sí mismo. La sensación del Creador que obtiene el hombre durante su corrección, se llama “ascenso espiritual” de un nivel a otro, o de un mundo al siguiente. Todo esto ocurre sólo internamente.

Ya hemos dicho que el mundo circundante es meramente una reacción de nuestras propiedades internas a la influencia del Creador. Es decir, todos los mundos, Partzufim, Sefirot, todo aquello acerca de lo cual hablamos se encuentra dentro de la persona. No existe nada afuera. Uno podría decir que afuera sólo existen las cuatro propiedades de la Luz Directa.

La Luz descendente crea al hombre y todas sus propiedades internas. Todos los mundos espirituales dentro de nosotros son sólo los grados de sensación respecto del Creador. Todos los ángeles, demonios, fuerzas oscuras y de luz, no son más que las fuerzas internas del hombre, especialmente creadas en él por el Creador para ayudarlo constantemente a corregir y a vencer su egoísmo natural.

Inicialmente fueron sistemáticamente restringidas, mundo tras mundo, y descendieron hasta el nivel de este mundo material para insertar al alma humada dentro del cuerpo; para vestir al “Yo” del hombre dentro de propiedades absolutamente egoístas, infinitamente remotas del Creador; lo más opuesto a Sus propiedades.

Son llamadas “las cualidades de este mundo”. Lo que se representa aquí no es un número de objetos materiales rodeándonos, como líquidos, gases o sólidos. Por “mundo material” nos referimos a cualidades absolutamente egoístas, desde la menos desarrollada a la más desarrollada, ya se trate de un bebé, o del adulto más egoísta del mundo.

Cuando los cabalistas dicen “el cuerpo de este mundo”, se refieren al deseo de recibir. Existe el cuerpo de nuestro mundo, que consiste de un deseo egoísta de recibir; y existe el cuerpo espiritual, que consiste del mismo deseo de recibir, pero ya con la pantalla, que representa el deseo egoísta transformado en uno altruista.

Como ya se ha dicho, para hacer que el hombre deseara solamente recibir, el Creador colocó su alma dentro del cuerpo de nuestro mundo. Esto es el llamado estado “animal”, como dice el proverbio: “el hombre nace como un burro salvaje”. Así, cuando el hombre desciendo a este mundo, recibe deseos egoístas llamados “cuerpo”, y con estas propiedades se vuelve absolutamente opuesto al Creador; infinitamente remoto con respecto de Él.

El Creador le da al hombre sólo una pequeña cualidad altruista llamada “alma”. Si el hombre comienza a complacerse en la Torá y en los mandamientos con la intención adecuada, adquirirá gradualmente el deseo “de otorgar” del Creador.

El nivel más alto corresponde al deseo sólo de otorgar, sin recibir nada para uno mismo. Al alcanzar este estado, el hombre completa su camino hacia Creador y se fusiona con Él. La cercanía y lejanía de las entidades espirituales se da dependiendo de la equivalencia o diferencia de propiedades entre sí. Por lo tanto, al alcanzar el estado de “deseo absoluto de otorgar”, o sea, el último de los 125 niveles, el hombre es recompensado con la completa revelación del Creador.

De este modo, todos los mundos, con todo lo que los llena, son creados sólo para bien del hombre y para su corrección. Observar la Torá y los mandamientos con la intención de otorgarle placer al Creador sin recibir nada a cambio, significa adherencia a las leyes espirituales que el hombre va aprendiendo, a medida que trepa estos escalones.

Cada vez que el hombre se encuentra en cierto estado espiritual, se presenta una elección ante él: qué hacer, cómo pensar o sentir; cómo elegir sus pensamientos, intenciones, o decisiones internas. Aunque el Creador no Se nos haya revelado aún, debemos intentar comparar todos nuestros pensamientos, decisiones y opiniones, con nuestra intención de adquirir Su deseo de otorgar.

La manera en que analizamos y elegimos cada opinión y cada decisión, se llama “mandamiento” (Mitzvah[19]). Cuando el hombre cumple esta ley correctamente, alimenta la llama de la vela, permitiendo entrar, así, un poco más de Luz a su deseo espiritual.

En los niveles más altos, cuando el hombre entra en los mundos espirituales, corrige su deseo absolutamente egoísta, y con la ayuda de un Zivug de Haka’á (contacto por choque), recibe una porción de la Luz. La Luz que recibe tiene diferentes nombres: “la Torá”, “el Creador” o “la Luz del alma”.

Existe la así-llamada Esencia del Creador (Atzmutó HaBoreh[20]). Nosotros no percibimos la Esencia del Creador, sino sólo Su influencia. Somos como una caja negra: lo que sea que la penetra a través de los cinco sentidos de la vista, el oído, el tacto, el olfato y el gusto, o con la ayuda de estos recursos que sólo aumentan el rango de nuestras sensaciones, todo esto crea una imagen de este mundo dentro de nosotros, dándonos la sensación de existir afuera de nosotros.

Sin embargo, este mundo es sólo el producto de nuestras sensaciones internas; algo presionándonos desde afuera. Es similar a crear un cuerpo a partir de arcilla, y darle una especie de sensitividad. Cuando lo apriete, generará una reacción interna. Siente esta presión en sus sensaciones. De alguna forma está reflejada en él. El cuerpo llama a esta influencia externa (o, mejor dicho, su reacción a ella) por el nombre de cierta propiedad.

Ahora, si alguien lo pincha, el cuerpo llamará a este estímulo externo (o su reacción a él) por el nombre alguna otra propiedad. No tiene idea alguna acerca de qué lo afecta desde afuera, pero siente sólo sus reacciones a lo que sea que  esté ejerciendo cierta presión sobre él. Todas las reacciones de la Creación a las numerosas influencias exteriores, crean dentro de ella la sensación del “mundo circundante”.

Si una persona es privada de uno de sus sentidos desde su nacimiento, pongamos por ejemplo la vista, tendrá que construir una imagen del mundo circundante con la ayuda de los cuatro sentidos restantes. La imagen resultante será distinta de la nuestra.

Si pudiéramos de alguna forma expandir el rango de nuestros sentidos (no podemos agregar ningún sentido adicional), entonces la imagen del mundo cambiaría instantáneamente. A razón del rango que sea, sólo podemos percibir aquello que “entra” dentro de nosotros (así es como denominamos nuestras reacciones a las influencias externas), y no lo que está afuera.

Otro estímulo adicional, llamado la Luz del Creador, entrará dentro de nosotros. Él Mismo entrará en nosotros, no simplemente presionarnos desde afuera como si fuéramos un trozo de arcilla. Él entrará y comenzará a llenarnos de acuerdo con el grado de nuestra equivalencia de propiedades con respecto de las Suyas. Toda nuestra esencia consiste de “un trozo de arcilla egoísta”. Si este “trozo” triunfa en adquirir las propiedades del Creador, es decir, si aprende a otorgar, entonces no habrá diferencia alguna entre ellos. El límite exterior entre Él y este “trozo”, desaparecerá. Se fusionarán en Uno Sólo. El Creador llenará esta “arcilla” desde adentro, y estará en total armonía, completamente fusionada con todo lo que exista afuera.

Este estado es el más perfecto, confortable, eterno y absolutamente bueno. “El trozo de arcilla” debe conseguir este nivel. El hombre debe alcanzarlo, comenzando por el nivel más bajo, llamado “nuestro mundo”. El alma, vestida en el cuerpo, lo fuerza a trabajar antes de poder ascender.

El alma en su estado cero es una propiedad egoísta; pero en su estado final, deberá transformarse en una propiedad altruista. En caso de que el hombre sea reacio a realizarlo por medio de su libre albedrío, será asistido desde arriba, y finalmente, “aguijoneado” a través de tormentos y penurias, se verá forzado a acceder. Cada uno de estos “trozos de egoísmo” (almas) debe superar 125 niveles. Estos “trozos” están divididos únicamente porque cada uno de ellos siento sólo su pequeño deseo propio.

En el proceso de igualar sus propiedades con las del Creador, comienzan a sentir la comunión y la inseparable continuidad de su masa; la absoluta unidad de todas estas “astillas” egoístas. Comprenden que representan un Todo Único. Cuanto más se corrige el hombre, más se siente una parte absolutamente inseparable del Todo. O sea, él depende de todos, y todos dependen de él.

Si la Creación consiste de un organismo entero, entonces no importa cuál parte de la misma recibe y cuál parte da. Es más fácil corregirse como una pequeña parte; y cuando todas las partes se hayan corregido, se fusionarán en sus sensaciones dentro un Todo Único. Esto es lo que se denomina “la fusión de las almas”.

Existe mucha interferencia; toda ella enviada especialmente a nosotros. Finalmente sólo triunfa la persistencia. El hombre no necesita poseer ninguna inclinación especial, intelecto, cualidades o propiedades particulares. Sólo debe ser persistente; o, mejor dicho, demostrar su habilidad y su coraje para persistir. Sólo esto lo guiará a la victoria.

Cada uno de nosotros es de la manera como lo hizo el Creador; nada puede hacerse al respecto. Todos nuestros cambios internos en cuanto a nuestros pensamientos, deseos y ambiciones, son programados dentro de nosotros desde Arriba, y deben ser corregidos. Es este mismo material, este “trozo de arcilla”, la materia sobre la cual debemos trabajar.

Una propiedad egoísta corregida, dentro de la cual entra la Luz del Creador, es llamada “Kli” (vasija). A una persona que haya recién empezado a estudiar Cabalá se le puede decir todo. Todo entra en ella; nada es olvidado y nada desaparece. Cuando sea necesario, lo recordará; pero lo hará sólo luego de su corrección. Cuando posea las mínimas vasijas internas, y esta información sea necesaria para su trabajo, emergerá y saldrá a la “superficie” desde su subconsciente.

El hombre tendrá que clasificar esta información solo y trabajar con ella. En este estado no debería dársele respuestas listas a sus preguntas. Ahora él deberá buscar y encontrar las preguntas por su cuenta.

Al estar en los niveles más altos del desarrollo espiritual, el hombre sufre, no porque las almas en los niveles más bajos se sientan mal, sino a causa de su inhabilidad de llenar el deseo del Creador con respecto a estas almas en su estado presente. Es decir, del hecho de que no todas las almas perciben la unidad con el Creador del modo que él lo siente. Además, naturalmente intenta acelerar este proceso a través de la difusión de la Cabalá, difundiendo el conocimiento acerca de la necesidad de la corrección, mientras otros, a su vez, interfieren con su misión.

El hombre necesita del mundo entero para poder completar su trabajo espiritual, porque éste consiste no sólo de la corrección propia, sino que también, en cada nivel, existe cierto trabajo mutuo a llevarse a cabo con el resto de las almas.

Un cabalista debe sentir al mundo entero, sentir su sufrimiento, absorberlo en su nivel, y corregirlo. Por otra parte, en cada nivel ocurre la inclusión de todas las almas dentro de la suya, y la suya propia dentro de las de los demás.

 

י) ועתה אחר שזכית להבין ולדעת כל זה, כבר מותר לך ללמוד חכמה זו בלי שום פחד של

הגשמה ח"ו. כי המעיינים מתבלבלים מאד, שמצד אחד נאמר שכל הע"ס והפרצופין מתחילת

ע"ס האצילות עד סוף הע"ס דעשיה הוא אלקיות ואחדות גמור. (ע"ח שער מ"ד שער השמות

פרק א') ומצד הב' נאמר שכל אלו העולמות מחודשים ובאים אחר הצמצום, ואיך יתכן אפילו

להרהר זה באלקיות. וכן בחינת מספרים ומעלה ומטה וכדומה מהשנוים ועליות וירידות

וזווגים, ומקרא כתוב אני הויה לא שניתי וכו'.

 

10) Ahora, luego de haber comprendido todo esto, podemos estudiar Cabalá sin temor de materializar lo espiritual. Los principiantes en la Cabalá se confunden cuando se dice que todas las 10 Sefirot y Partzufim, comenzando desde el mundo de Atzilut y descendiendo hasta las 10 Sefirot del mundo de Assiyá, son absolutamente divinas y espirituales. Es decir, de hecho se trata del Creador Mismo.

Por otra parte se dice que todos estos mundos fueron creados debido al Tzimtzum (restricción). Entonces, ¿cómo puede decirse que las divinas Sefirot, que refieren al Creador, aparecieran luego del Tzimtzum? Además, ¿cómo debería uno entender nociones tales como cantidad, arriba, abajo, ascenso, caída, fusión espiritual, separación, etc.? ¿Cómo puede decirse todo esto respecto de lo divino y perfecto?

Se dice: “Yo no cambio en absoluto; Yo estoy en todas partes, el Único e inalterable Creador”. ¿Cómo puede uno decir que existen transformaciones y restricciones en el Único y Perfecto, siendo que cualquier cambio ya implicaría imperfección?

La cuestión es simple: lo que llamamos mundos, ¿es el Creador o es la Creación? ¿Por qué se confunden los principiantes ante esta disyuntiva? Se debe a que ellos, como regla, tienden a materializar. Tratan de imaginar estos mundos bajo la forma de objetos materiales. Es una reacción natural para un hombre limitado por su realidad. Aún así, ¿cómo puede transmitírsele la percepción correcta? ¿Es esto posible, acaso?

Existen riesgos para la gente que estudia Cabalá sin un guía verdadero, sin una persona que la dirija constantemente para evitar que se salga del camino, y para evitar que materialice lo espiritual. Por tal motivo la Cabalá fue guardada de las masas durante siglos. Si al principio el hombre se desviase una millonésima de grado del camino correcto, con el tiempo este desvío de la meta aumentaría gradualmente.

Por consiguiente, cuanto más avanza y, como le parece a él, más se acerca a la meta, tanto más se aleja de la misma. Por lo tanto, los cabalistas crearon ciertas exigencias y restricciones para aquéllos que deseaban estudiar Cabalá. Es mejor permanecer en el nivel mecánico de cumplimiento de los mandamientos (la Luz Circundante común brilla sobre el hombre y lo purifica despacio y gradualmente), que estudiar Cabalá solo.

Desgraciadamente podemos ver cabalistas autodidactas y adónde los ha llevado esto: fabrican sus propios conceptos acerca del mundo espiritual y lo pueblan con todo tipo de cuerpos, fuerzas y sus interacciones, con ángeles alados, demonios, brujas, infierno y Paraíso, etc. Hacen esto sin comprender que el mundo espiritual se encuentra sólo dentro del alma del hombre, mientras que sólo el Creador se encuentra afuera.

Los cabalistas estaban profundamente preocupados al respecto. El principal mandamiento consiste en no crear ídolos a partir de nuestro egoísmo. Ya sea que lo queramos o no, el hecho es que lo adoramos de todas formas; se trata de un ídolo creado dentro de nosotros. Desde nuestro nacimiento sólo veneramos nuestros propios deseos, y pensamos sólo en cómo satisfacerlos.

No crear un ídolo significa no colocar nuestro propio ídolo en el lugar del Creador[21]. Si verdaderamente se desea entrar en la espiritualidad, tener cualquier contacto con ella, entonces no se debe crear una falsa imagen de la misma en nuestra imaginación. Esto desviaría del camino correcto. Se dice: “sentarse y no hacer nada es preferible a cometer un error”.

Ahora, surge la siguiente pregunta: ¿Acaso puede interferir, un hombre que estudie Cabalá, con los asuntos de los demás? ¿Puede brindarles alguna explicación? Puede, pero debe ser muy cuidadoso. Un libro puede ser dado para leer; uno puede hablar un poco acerca de la Cabalá; pero jamás deberá discutir acerca de algún punto relacionado.

Puede ser perjudicial para quien esté interfiriendo. Perderá todo lo que había ganado con su propio esfuerzo y estudio. La Cabalá debe popularizarse discretamente. Jamás debe intentarse convencer a alguna persona. Esto no ayudaría en absoluto. El egoísmo del hombre es más fuerte que cualquier influencia del exterior. Jamás se conseguirá hacerlo cambiar de parecer. Sólo puede dirigírsele si aquél lo desea. El hombre percibe algo sólo cuando siente que esto pueda llenar su deseo.

 

יא) ובהמתבאר לפנינו מובן היטב כי כל אלו העליות וירידות והצמצומים, והמספר, אינם

נבחנים אלא בבחינת הכלים של המקבלים, שהם הנשמות. אלא שיש להבחין בהם בחינת כח

ובחינת פועל, בדומה לאדם הבונה בית שסוף מעשה במחשבתו תחילה, אמנם תכונת הבית

שיש לו במחשבה אין לו שום דמיון להבית הצריך לצאת בפועל, כי בעוד הבית במחשבה הוא

רוחניות מבחינת חומר מחשבתי, ונחשבת לבחינת החומר של האדם החושב, כי אז נמצא

הבית רק בבחינת "כח", משא"כ בעת שמלאכת הבית מתחילה לצאת בפועל כבר מקבלת חומר

אחר לגמרי דהיינו חומר של עצים ואבנים. כן יש להבחין בבחינת הנשמות כח ופועל, אשר

בחינת התחלת יציאתם מכלל מאציל לבחינת נשמות "בפועל" מתחיל רק בעולם הבריאה, וענין

התכללותם בא"ס ב"ה מטרם הצמצום בבחינת מחשבת הבריאה, כנ"ל באות ב', הנה זה אמור

רק בבחי' "הכח" בלי שום הכר ממשי כלל וכלל. ומבחינה זו נאמר שכל הנשמות היו כלולים

במלכות דא"ס המכונה נקודה האמצעית, כי נקודה זו כלולה ב"כח" מכל הכלים של הנשמות

העתידים לצאת ב"פועל" מעולם הבריאה ולמטה. וענין הצמצום א' לא נעשה רק בנקודה

האמצעית הזו, והיינו רק בדיוק באותו הבחינה והשיעור שהיא נחשבת לבחינת "כח" לנשמות

העתידים, ולא כלום בעצמותה. ותדע כי כל הכלים של הספירות והעולמות עד לעולם הבריאה

המשתלשלים ויוצאים מנקודה זו או בסבת הזווג דהכאה שלה הנק' או"ח המה ג"כ בבחינת

כח לבד בלי שום מהות של הנשמות, אלא שהשינוים הללו עתידים לפעול אח"כ על הנשמות

שמהותם מתחיל לצאת מעולם הבריאה ולמטה כי שם עדיין לא יצאו ממהות המאציל ית'.

 

11) De lo que se dijo recién, podemos concluir que todos estos mundos, Partzufim y los procesos que suceden en ellos (ascensos, descensos, restricciones, etc.) constituyen, todos, las vasijas de recepción internas del hombre. O sea, las propiedades de su alma.

Es decir, todo acerca de lo cual uno lee en la Cabalá, ocurre dentro del alma del hombre y posee dos aspectos: lo que sucede en pensamiento y lo que sucede en acción. Es similar a una situación donde un hombre construye una casa: el fin de su acción se encuentra ya integrado en su plan original.

En la imagen de una casa, la misma noción “casa” dentro del pensamiento del hombre es diferente de la casa real, porque la estructura existe sólo como un plano hecho del material de sus ideas. En cuanto comienza el proceso de construcción, el plan adquiere otras cualidades; gradualmente se van materializando diferentes propiedades, y se convierten en una estructura hecha de madera y piedra, etc.

El pensamiento se va materializando más y más hasta que llega a su forma final, expresada en la idea materializada: la casa. También, con respecto a las almas, uno debería diferenciar entre las dos partes: el plan y la acción. El estado de las almas en el mundo del Infinito se llama “las almas en el Pensamiento de la Creación”. Es decir, cuando se encontraban unidas con el Creador, antes de todas las restricciones, siendo Uno con el Pensamiento de la Creación.

En el Pensamiento de la Creación estas almas se encuentran dentro del Creador, sin distinción alguna entre ellas. Este estado se llama Ein Sof, el mundo del Infinito. Un estado similar continúa en los mundos de Adam Kadmón y Atzilut. El estado en el cual las almas reciben y se separan del Creador, se llama “las almas en el acto de la Creación”. Esta separación ocurre en el nivel del mundo de Beriá[22].

El mundo de Beriá (la palabra “Beriá” deriva de la misma raíz que la palabra “bar”, que significa “fuera de”, “excepto por”) es el primero debajo del mundo de Atzilut, bajo el Parsa. Comenzando por el mundo de Beriá hay una transición de las almas a un estado de “acción”.

El mundo de Beriá es el primer mundo donde las almas caen “fuera” del plan del Creador y se materializan más, así existiendo “independientemente”. Todos los pensamientos y deseos de nuestro mundo y  de los mundos espirituales, descienden hasta nosotros desde Arriba. Lo que uno debería hacer con estos pensamientos y deseos de nuestro mundo y de los mundos espirituales, constituye el tema de nuestro estudio.

Nada que exista dentro o fuera del hombre es creado por él. Toda reacción a cualquier irritación exterior sucede de acuerdo con la naturaleza animal. Cualquier reacción de este tipo puede calcularse de antemano, y las acciones del hombre pueden predecirse en cualquier situación dada. Así que, ¿dónde existe, aquí, la más mínima libertad de elección o expresión de libre albedrío? El libre albedrío se manifiesta sólo en el esfuerzo de comprender cómo el Creador actuaría en mi situación, para luego reaccionar de manera similar.

De una forma u otra el mundo entero obedece la voluntad del Creador. Ni siquiera un átomo puede moverse contra Su voluntad. La diferencia radica en el hecho de que un cabalista trata conscientemente de que sus acciones tengan correlación con las del Creador. Con todos sus deseos, desea seguir el flujo que el Creador puso en movimiento para el universo entero. Así, entra en el más confortable estado de “relajación” total (libertad y paz eterna).

El tiempo se detiene; todo desaparece excepto la sensación del infinito, debido a que no hay disturbios ni contradicciones entre el hombre, el universo entero y el Creador. Se dice que cada alma está incluida en Maljut del mundo del Infinito, también llamada “el punto central”, puesto que este punto representa el Pensamiento, y todas las vasijas emergen de él; todas las propiedades del alma en acción. Esta acción comienza en el mundo de Beriá y continúa en los mundos de Yetzirá y Assiyá.

Todo lo que se encuentra en los mundos del Infinito, Adam Kadmón y Atzilut, sigue perteneciendo al Pensamiento del Creador. Lo sabemos de la emanación de las cuatro fases de la Luz Directa. La Luz emanando del Creador se denomina “Bejiná Shóresh[23]”. Luego la Luz completa la creación del Kli, pero no posee sensaciones independientes. Esta fase se denomina “Bejiná Áleph[24]”.

En la fase Shóresh, la Luz salió del Creador; en la fase Áleph, el Kli salió del Creador. Ambas fases se encuentran aún bajo el completo poder del Creador, totalmente en Su Pensamiento. Aún no están separadas de Él. El mundo de Adam Kadmón corresponde a la fase Shóresh; el mundo de Atzilut corresponde a la fase Áleph (Galgalta es Shóresh le Orot, AB es Shóresh le Kelim).

Tzimtzum Áleph (la Primera Restricción) se llevó a cabo en ese punto central; es decir, en su propiedad, al grado en que representa el Pensamiento o Idea con respecto a las futuras almas. En cuanto al Creador, no existe restricción sobre este punto. Sólo en lo referente a las almas surgiendo de este punto central.

Debe saberse que todas estas vasijas, Sefirot y mundos descendiendo hasta el mundo de Beriá, que descendieron desde este punto central como consecuencia del Zivug de Haka’á, son llamados “Or Jozer” (Luz Reflejada). Son considerados “El Pensamiento de la Creación”, sin ser distinguidos como almas independientes. Sin embargo, estas transformaciones ya están incluidas en el plan, luego llevadas a cabo en acción, en el proceso de descenso de las almas desde el mundo de Beriá. Antes del mundo de Beriá, se encuentran aún inseparablemente conectadas a las propiedades del Creador.

Las introducciones a los libros cabalísticos son muy complicadas. Su propósito es disponer correctamente, al hombre que estudia Cabalá, a canalizar sus esfuerzos internos en la dirección correcta. Si uno se desvía de su curso, no será capaz de entender un libro de Cabalá.

La tarea del hombre consiste en descubrir lo que le sucede, y cómo el Creador trabaja con él desde Arriba para que llegue a concordar y coincidir completamente con Sus acciones. La persona justa y honrada es aquélla que justifica las acciones del Creador. Cuando el hombre otorga completamente, y lo disfruta, deja entrar la Luz Superior a través de sí mismo, la cual luego retorna a su Origen. Es la Luz Reflejada (Or Jozer) que viene desde Arriba como Luz Directa (Or Yashar) y es reflejada, llenando completamente la vasija. Or Yashar se viste dentro de Or Jozer, y el hombre se vuelve Uno con el Creador.

El hombre se relaciona con el universo esencialmente de dos maneras:

  1. Da’at Ba’alabaitin – la opinión de dueños insignificantes; es decir, la opinión de las masas egoístas.
  2. Da’at[25] Torá -  La palabra “Torá” (Torá) deriva de la palabra hebrea para “luz” (Or, Ora’a – el camino al Creador).

Estos dos enfoques son absolutamente contrarios entre sí.

El problema es que, mientras nos encontramos dentro de los límites de nuestro mundo, sin haber adquirido las propiedades espirituales, no podemos comprender que esos dos enfoques del universo sean opuestos entre sí. Sucede así debido a que, mientras el hombre adquiere las propiedades espirituales, el tiempo y el espacio se fusionan en un solo punto para él, y todo movimiento cesa.

Aquí es cuando comienza a ver todo como en un estado absolutamente estático; nada ocurre a su alrededor, pero todo ocurre dentro de sí. De acuerdo con su estado espiritual interno, sus cualidades y propiedades espirituales, el hombre comienza a percibir un mundo totalmente diferente a su alrededor.

Cada vez que estas cualidades se transforman dentro de él, ve una imagen completamente diferente. Entonces descubre que toda esa imagen a su alrededor es, de hecho, absolutamente estática; y que sólo cambia dentro de sí, de acuerdo con la transformación de sus propiedades: los “órganos” encargados de recibir la información “externa” (externa – ilusoria; en realidad, el único que cambia es el hombre).

De hecho, lo que existe a nuestro alrededor es una Luz espiritual estática, amorfa y homogénea que se denomina “El Creador”. De forma similar, junto con nuestros cinco sentidos, también poseemos cinco (sentidos) espirituales: ojos espirituales (vista), orejas (oído), nariz (olfato), boca (gusto) y manos (tacto). Dependiendo de sus cualidades, de su capacidad y de su sensibilidad, constantemente recibiremos diferentes impresiones de su homogénea Luz espiritual. La impresión más primitiva es la que recibimos hoy en día.

La homogénea Luz espiritual es percibida en nuestros sentidos. Forma una imagen cumulativa del universo en nuestra consciencia, que denominamos “nuestro mundo” o “este mundo”. Si nuestros sentidos cambian un poco, o sea, si se vuelven menos opuestos con respecto a esta Luz, se acercarán más a ella en cuanto a sus propiedades, y recibirán propiedades altruistas. Entonces empezarán a percibirla de una forma más correcta, más parecida a su estado real.

Tales sensaciones complejas de sí misma a través de sus cinco sentidos, le darán a la persona una imagen que denominamos “el mundo de Assiyá”. El mundo de Assiyá no es más que la medida de la sensación de la corrección de uno, o la diferencia con respecto a la Luz, con respecto al Creador. Por lo tanto, se dice que todos los mundos se encuentran dentro del hombre.

Si desarrollamos nuestros sentidos aún más, cambiando nuestro egoísmo por altruismo espiritual, recibiremos una imagen más correcta de la Luz, llamada el mundo de Yetzirá, y así consecutivamente. En el nivel más alto, cuando nos corrijamos completamente, percibiremos una imagen no distorsionada de la Luz Superior; es decir, la Luz homogénea nos llenará completamente; entrará a través de nuestros cinco sentidos y entonces sentiremos al Creador Mismo en todas Sus verdaderas propiedades, pensamientos y deseos con respecto a nosotros.

El hombre debe alcanzar este estado de total fusión con el Creador mientras siga estando en nuestro mundo. La actitud del hombre hacia todo lo que lo rodea, tanto como sus reacciones, es dictada por el nivel en el cual se encuentra. O sea, todo está determinado por sus propiedades presentes, parcialmente corregidas y no corregidas.

Uno no puede cambiar su actitud respecto de lo que está sucediendo, ni reaccionar de manera diferente a ello, hasta que se haya cambiado a sí mismo. Entonces sus propiedades internas, mejoradas y nuevas le resultarán, naturalmente, en una mejor actitud.

Cuando el hombre empieza a estudiar Cabalá, le parece que podrá progresar con la ayuda de su razonamiento, analizando, investigando, y sacando conclusiones. Uno escribe un resumen, otro graba las clases. Es natural, porque la mente es nuestra herramienta de percepción y de análisis del mundo. Sin embargo, esto es cierto sólo dentro de los límites de nuestro mundo.

De hecho, la comprensión espiritual se da de manera diferente. Cuando el hombre realiza un esfuerzo, a pesar de que sus intenciones son absolutamente egoístas, atrae sobre sí mismo una emanación incrementada de la Luz Circundante (Or Makif). Esta emanación circundante ya está dirigida hacia una cierta persona, y no hacia las masas.

Una persona que estudia de acuerdo con el método cabalístico, atrae sobre sí misma una emanación personal de la Luz Circundante. Esta Luz comienza a empujar al hombre hacia delante, hacia la espiritualidad; lo jala hacia arriba. Éste es un camino totalmente diferente, pues no es con la ayuda de su mente. En realidad priva al hombre de su mente “de este mundo”: poco a poco le son enviadas circunstancias con las cuales estará forzado a luchar. La Luz lo fuerza a actuar; le “tira” de un lado al otro, de una circunstancia a la otra, para suscitar nuevas sensaciones en él, para prepararlo a percibir la espiritualidad.

La emanación de la Luz Circundante se intensifica, y comenzamos a sentirnos peor. ¿Por qué? Sentimos que existe algo afuera, más fuerte y mejor, que no puede entrar en nosotros. Entonces experimentamos períodos de depresión. En realidad esto significa que la verdadera razón de nuestra depresión es que recibimos, desde Arriba, una emanación más poderosa.

El hombre de ningún modo puede predecir el siguiente nivel en su desarrollo espiritual con su propia mente. Toda posibilidad de cierto control consciente de sus estados espirituales (en realidad, aún no son espirituales), desaparece. De hecho, sucede para disponer al hombre a dejar de lado su mente “de este mundo”, y permitirle adquirir una mente de un tipo diferente: fe por encima de la razón. Esto se llama “entrar en Ibur” (entrar en el estado de un embrión) dentro de un Partzuf espiritual más elevado.

Sólo puede hacerse cuando el hombre interrumpe completamente sus propiedades intelectuales y analíticas que pertenecen a este mundo; se somete completamente a la fuerza superior y desea estar completamente incluido en ella. Las masas rehúyen este enfoque. En la Cabalá, cuando el hombre progresa por medio de “fe por encima de la razón”, primero controla lo que le está sucediendo, y luego interrumpe su mente de manera consciente.

Las masas existen bajo “fe por debajo de la razón”. El Zohar las llama “Domem de Kedushá”. “Domem” significa “inerte[26]”, “sin vida”. “Kedushá” significa “santo”. O sea, esta expresión significa “el santo nivel inerte”. ¿Qué significa esto? Existen cinco niveles en el universo:

  • -          inerte
  • -          vegetal[27]
  • -          animal
  • -          humano
  • -          y uno más; el nivel más alto: Divino

Éstos son los cinco niveles de la naturaleza. En el mundo espiritual, de acuerdo con esta división, existen también cinco niveles de desarrollo de las propiedades internas del hombre.

¿Qué quiere decir “el más bajo nivel espiritual inerte”? Uno se encuentra en el mismo estado estático, “inmóvil”, que la naturaleza inerte; quizás incluso como una piedra. Esto se debe a que el hombre fue creado de tal forma, y le fue dicho cómo debería hacerse todo.

Uno hace todo en un nivel “inerte”; sin una actitud propia; sin una intención espiritual personal. Uno simplemente realiza ciertas acciones espirituales que corresponden con las leyes espirituales, pero las ejecuta “mecánicamente”, sin involucrar su propio “Yo”.

En el mundo espiritual se da la interacción entre el alma humana y el Creador. La interacción general entre el hombre y el Creador se divido en 620 diferentes acciones, que se denominan “mandamientos”. Éstos representan 620 leyes, acciones espirituales que el hombre lleva a cabo cuando atraviesa todos los niveles, comenzando por nuestro mundo, hasta el nivel en el cual se fusiona completamente con el Creador.

Existen 620 niveles que nos separan del Creador, cada uno de los cuales es vencido o superado mediante el cumplimiento de cierta acción espiritual, que se denomina “mandamiento” (una ley o condición).

Esta acción espiritual es cumplida sólo por la intención del hombre. O mejor dicho, mediante el cambio de su intención, de “para sí mismo” a “para el Creador”. La medida de la intención espiritual con la cual el hombre efectúa la acción, está determinada por el nivel espiritual que ha alcanzado.

Si llevamos a cabo todas las 620 acciones espirituales únicamente de forma mecánica, sin corregir la intención, tal como hacen las masas, atraeremos la Luz Circundante que mantiene a las masas y que preserva su “naturaleza inerte” bajo una determinada forma. Esta Luz les inspira a continuar haciendo lo que aprendieron, pero no las mueve hacia delante; no las vuelca de la naturaleza espiritual “inerte” a la “vegetal”.

Para pasar de la “naturaleza espiritual inerte” a la “naturaleza espiritual vegetal”, uno necesita el método especial que estudiamos aquí. Al momento en que el hombre cruce este umbral y se vuelva espiritualmente “vegetal”, habrá entrado en el mundo espiritual. Entonces luego, cuando comienza a desarrollar su naturaleza vegetal, o sea, si realiza ciertas acciones espirituales, constantemente corrige sus intenciones, y de este modo lleva a cabo, digamos, 100 preceptos, esto corresponderá con la capa espiritual vegetal. Luego, si efectúa 100-150 preceptos, esto ya corresponderá con la capa espiritual animal. Luego de ejecutar 200-300 preceptos, corresponderá con la capa espiritual humana. Los preceptos restantes pertenecen a la capa Divina, Kéter. Ofrezco esta idea para ilustrar esta noción, pero no como un ejemplo específico.

Todos los niveles espirituales, desde cero hasta 620, están basados en el principio de que el hombre se cambia a sí mismo internamente, mejorando constantemente, volviéndose más y más similar al Creador, hasta que no exista diferencia alguna entre ambos.

Sin embargo, en nuestro nivel presente y más bajo, podemos observar los mandamientos sólo mecánicamente. La acción mecánica jamás nos dejará pasar del nivel “espiritual inerte” al “vegetal”. Sólo con la ayuda de la Cabalá puede uno trascenderlo. Este método atrae sobre nosotros la especial Luz Circundante, y nos jala hacia fuera de este mundo, transformando “una piedra” en “una planta.

El hombre nace como cualquier otro animal en este mundo, y no hay nada espiritual en él. Lo único que se puede decir acerca del hombre, con todas las “complejidades” que uno puede adquirir de todos los tipos de enseñanzas orientales, es que todo esto pertenece al nivel “mental” (permítasenos ponerlo de esta forma) interno del animal, llamado “el hombre de nuestro mundo”. Estas distintas “sabidurías” hablan acerca de fuerzas que acompañan nuestro cuerpo físico.

Auras, chacras, etc.; todos ellos existen, pero son estructuras biológicas, bioenergéticas, del cuerpo humano. Los animales también los poseen. Como regla, ellos son aún más sensibles a los campos psíquicos y biológicos que el hombre. Cualquier persona puede desarrollar estas habilidades.

Todo esto se refiere al cuerpo físico, pero la ciencia no lo sigue ni lo investiga. Hoy en día ha comenzado a desarrollarse más, y aún muchas cosas siguen sin aclararse. Pero en principio, todo esto está sujeto a pruebas y a investigación sobre una base absolutamente científica, sin involucrar correcciones espirituales de ningún tipo en el hombre. Claro que existe un marco de influencia moral entre el hombre y este campo de estudio; pero aquél sigue permaneciendo un “egoísta”, o en última instancia, un “altruista egoísta” (otorga para beneficio propio).

De este modo, el hombre nace con todas estas disposiciones mentales que puede desarrollar. Sólo existe una peculiaridad más: aparte de los deseos egoístas, el hombre puede recibir sólo un deseo más que no existe en nuestro mundo. Éste es un deseo de otorgar, lo cual ya representa un deseo espiritual. Se denomina “Nekudá she baLev” (un punto en el corazón).

Luego examinaremos cómo es insertado (el Nekudá she baLev) dentro del corazón humano. De hecho, es insertado dentro del “Yo” egoísta del hombre; es decir, nuestro organismo entero está construido sobre nuestro “Yo” egoísta. De repente entra un punto, un embrión del “Yo” espiritual y altruista, dentro del egoísmo. En principio, este punto no tiene nada que ver con el hombre, porque éste es una criatura totalmente egoísta.

Biológicamente el hombre es muy similar a los animales. Difiere de ellos sólo en cuanto a este “punto negro”. ¿Por qué se llama “negro”? ¿Acaso no es espiritual? Se llama así, porque aún no ha sido llenado con la Luz. Con la ayuda de la Cabalá, cuando la Luz Circundante individual comience a brillar, iluminará este “punto negro”, y así éste comenzará a sentir tensión y disparidad entre sí mismo y la Luz.

Al continuar estudiando, el hombre comienza a desarrollar este punto gradualmente. Éste se expande hasta que se forman, adentro, diez Sefirot. En cuanto aparecen las primeras diez Sefirot en el “punto negro”, están incluidas en la estructura del Partzuf espiritual superior. Entonces, esto se denomina “Ibur” (concepción). Este punto representa un embrión del alma. Las primeras 10 Sefirot adquiridas por el hombre son llamadas “el alma”, la vasija del alma. La Luz que las llena se denomina “la Luz del alma”.

El hombre debe desarrollar este punto a tal grado que lo habilite a convertir todas sus propiedades egoístas en propiedades altruistas. El “punto negro” comienza a “hincharse” a medida que el hombre va agregándole egoísmo y lo va transformando en altruismo. Este punto es “Sefirá Kéter”. A partir de él, con la ayuda de egoísmo adicional, comenzarán a desarrollarse 10 Sefirot. Cuanto más egoísmo le agrega el hombre, tanto mayor es el Kli espiritual, llamado “alma”, que recibe a cambio.

Sin embargo, si esto no ocurre, entonces el hombre morirá en el mismo estado en que nació; es decir, como un animal. Por otro lado, si ha desarrollado su Kli espiritual al menos un poco, aunque no haya alcanzado el mundo espiritual, y si ha sido influenciado por la Luz espiritual, entonces permanecerá en él para siempre. Porque esta cualidad recientemente formada no tiene relación con el cuerpo ni muere con él, sino que tiene relación con el “punto negro”, que es espiritual, y por lo tanto, eterno. Por ende, este trabajo, este esfuerzo, no se pierde.

¿Cómo puede uno construir al menos 10 de las Sefirot más pequeñas a partir de este punto? Permítasenos asumir que tomamos un gramo de nuestro egoísmo y le proveemos una pantalla. Egoísmo más la pantalla, combinados con este punto, nos da el Kli espiritual más pequeño. No hay necesidad para una pantalla en lo concerniente al “punto negro”, porque el hombre lo recibe desde Arriba.

Ahora permítasenos regresar a la cuestión del libre albedrío. En el libro “Pri Hacham[28]” de Baal HaSulám, en “Igrot”, está escrito: “Como ya he dicho de parte del Baal Shem Tov, antes que uno lleva a cabo cualquier acción espiritual (se refiere a un mandamiento), no hay necesidad de pensar en la Providencia personal del Creador; pero por el contrario, el hombre debe decir: “Si yo no me ayudo a mí mismo, ¿quién lo hará?”.

Sin embargo, luego de que completa esta acción con la absoluta certeza de que todo depende sólo de sí mismo, y de que el Creador no existe en absoluto, debe recoger sus pensamientos y creer que ha efectuado estas acciones espirituales, no a través de sus propios esfuerzos, sino sólo gracias a la presencia del Creador, pues tal era Su intención inicial.

Uno debería actuar de manera similar en el proceder diario, porque lo espiritual y lo mundano se parecen. Así que, antes de que el hombre sale de su casa para ganarse su sustento diario, debe apagar por completo su pensamiento acerca de la Providencia personal del Creador, diciendo “Si no me ayudo a mí mismo, ¿quién lo hará?, y haciendo exactamente lo que hace el resto de las personas que se ganan su sustento en este mundo.

Pero a la noche, cuando regresa a su hogar con lo ganado durante el día, de ninguna manera debe pensar que lo ha obtenido por su propio esfuerzo; en cambio, debe creer que aunque no hubiera salido de su casa, aun así habría recibido lo mismo, pues había sido planeado por el Creador de antemano cuánto debía ganar él durante ese día. Y por tal razón, a la noche habría de recibirlo de todos modos.

A pesar del hecho de que en nuestra mente estos dos enfoques respecto de la misma acción se contradicen entre sí, y que ni nuestra mente ni nuestro corazón los perciba, el hombre debe creerlos de todas formas. Nos parecen contradictorios, porque nuestras propiedades son contrarias a las del Creador, y porque aún no hemos entrado en el espacio espiritual, donde todos los opuestos se unen en un todo único, y todas las contradicciones desaparecen, se “ahogan” en la unidad.

Existe la Providencia Divina llamada HaVaYaH, que significa que el Creador controla todo, y que el hombre de ningún modo puede participar de este control, y que todos estos pensamientos, deseos, acciones, etc., le son dados desde afuera. Luego existe la Divina Providencia llamada “Elokim” con Gematría[29] (valor numérico de las letras hebreas y de las palabras) igual a “Teva” (naturaleza). Ésta representa la Providencia a través de la naturaleza: cuando el hombre, sin reparar en el control absoluto del Creador, actúa de acuerdo a su propia naturaleza.

Si el hombre trata de combinar estos dos tipos de providencia dentro de sí (aunque no correspondan dentro de su mente ni de su corazón, él va más allá, por encima de su mente), estos intentos finalmente lo dirigen hacia su unión, y él ve que no hay contradicción alguna entre ellos. Sin embargo, hasta que alcancemos tal unidad, nos seguiremos haciendo la misma pregunta constantemente: ¿Quién ha hecho esto? ¿El Creador o yo? Por otra parte, no hay forma de huir de estas interrogantes hasta que hayamos alcanzado el nivel donde HaVaYaHElokim coinciden; entonces podremos entender.

Hablamos, aquí, acerca de la actitud del hombre hacia la acción. Antes de actuar, el hombre decide conscientemente estar bajo el control de Elokim. Le da una oportunidad de analizar sus acciones y su actitud hacia ellas. Así, yuxtapone estos dos sistemas e iguala su “Yo” con el Creador, constantemente recordando su existencia.

Si el hombre olvida o desconoce la existencia de ambos sistemas, es influenciado sólo por la naturaleza (Elokim), pero no por la Providencia personal del Creador (HaVaYaH). No yuxtaponer estos dos sistemas, y aceptar sólo uno de ellos (ya sea Él quien controla todo, o yo), implica que el Creador no existe o el hombre no existe. El avance del hombre hacia el Creador es posible sólo cuando aquél puede forzar la combinación de estos dos sistemas providenciales dentro de sí mismo antes de cada acción.

 

יב) ואמשול לך מהויות דעולם הזה, למשל האדם המתכסה ומעלים את עצמו במיני כיסוים

ולבושים שלא יראנו חברו ולא ירגישו, הכי יעלה על הדעת שהוא עצמו יש לו איזה התפעלות

משהו של העלמה וכדומה מחמת ריבוי הכסוים שמתכסה, כן למשל הע"ס שאנו קוראים

בשמות כתר חכמה בינה חסד גבורה ת"ת נצח הוד יסוד מלכות, הם רק עשר כסוים שא"ס

מתכסה ומתעלם בהם, אשר הנשמות העתידים לקבל ממנו יהיו מחויבים לקבל באותם

השיעורים והע"ס מודדים להם, ונמצאים המקבלים מתפעלים על ידי המספר הזה שבע"ס,

ולא כלל אורו ית' שהוא אחד יחיד בלי שינוי, משא"כ המקבלים נחלקים לעשר מדרגות ממש

לפי תכונת השמות הללו. ולא עוד אלא אפילו אלו בחינות הכיסוים שאמרנו אינם בערך

האמור רק מעולם הבריאה ולמטה, כי רק שם כבר נמצאות הנשמות המקבלות מהעשר

ספירות ההם, משא"כ בעולמות א"ק ואצילות עוד אין שום מציאות אפילו להנשמות כי שם

הם רק בבחינת הכח. ולפיכך ענין העשר כיסוים האמורים בע"ס הם שולטים רק בג' עולמות

התחתונים הנק' בריאה יצירה עשיה. אמנם גם בהעולמות בי"ע נבחנים העשר ספירות

לאלקיות עד סוף עשיה, ממש כמו בא"ק ואבי"ע וכמו מטרם הצמצום, רק ההפרש הוא

בהכלים של הע"ס, אשר בא"ק ואצילות אין להם עוד אפילו בחינת גילוי של שליטה, להיותם

שם רק בבחי' "כח" כנ"ל, ורק בבי"ע מתחילים הכלים של הע"ס לגלות כח ההעלמה והכיסוי

שבהם. אמנם באור שבע"ס אין שום שינוי של משהו מחמת הכסוים הללו כנ"ל במשל וז"ס

אני הוי"ה לא שניתי וכו'.

 

12) Daré un ejemplo de nuestro mundo. Permítasenos asumir que el hombre se está ocultando de extraños, para que nadie pueda verlo ni sentirlo. Pero él no puede esconderse de sí mismo. Ocurre lo mismo con las 10 Sefirot que llamamos Kéter, Jojmá, Biná, Gevurá, Tifféret, Nétzaj, Hod, Yesod y Maljut.[30] Éstas representan sólo 10 cortinas detrás de las cuales se oculta el Mundo del Infinito. Las almas tendrán que recibir cualquiera sea el tipo de Luz que las 10 Sefirot les transfieran del Infinito en el futuro.

Nótese bien: Tenemos el Infinito, las 10 pantallas ocultas y las almas.

Si un alma se encuentra detrás de todos los 10 “velos”, no percibirá al Mundo del Infinito en absoluto. A medida que el alma va “quitándose” estos “velos”, se va acercando al Mundo del Infinito y comienza a sentirlo más y más.

El grado de sensación del Mundo del Infinito es denominado mediante el nombre de los mundos: Adam Kadmón, Atzilut, Beriá, Yetzirá, Assiyá, o niveles de la escalera espiritual, 620 niveles, 125 niveles, 10 niveles, o Sefirot. No importa cómo uno pueda llamarlo; el camino y la distancia es siempre el mismo.

Las almas adquieren las propiedades de la Luz dependiendo de cuánto reciban de ella y de cuál nivel de las 10 Sefirot lo hagan, sea cual fuere el “velo” detrás del cual se encuentren. La Luz dentro de las 10 Sefirot es absolutamente homogénea y estática en todos los niveles de cada mundo; mientras que las almas receptoras se dividen en 10 niveles, que corresponden con las propiedades de los nombres de cada uno de esos niveles.

Esto quiere decir que el Creador es indivisible e inmutable en el Infinito. Encontrándose en alguno de los niveles, el alma recibe a través de las pantallas-velos del Creador, y así recibe, naturalmente, la Luz distorsionada.

Cada uno de estos nombres, Kéter, Jojmá, Biná, Jésed, Gevurá, Tifféret, Nétzaj, Hod, Yesod, y Maljut, implica una cierta propiedad, ocultando y al mismo tiempo revelando. Por un lado, cada nombre habla de cuánto del Creador oculta; por otro lado, habla de cuánto puedo revelar al Creador si asciendo hasta tal nivel. Éstas representan dos direcciones opuestas: el grado de ocultamiento y el grado de revelación.

Todos estos velos de ocultamiento acerca de los cuales estamos hablando, actúan sólo en el mundo de Beriá y debajo de él; pues las almas que reciben esta Luz se encuentran solamente en estos tres mundos: Beriá, Yetzirá y Assiyá.

¿Qué quiere decir esto? Las almas pueden encontrarse por encima del mundo de Beriá, Yetzirá y Assiyá, pero sólo en la medida que asciendan junto con estos mundos. En otras palabras, las almas se encuentran siempre en estos tres mundos. La noción de “ascenso de los mundos” significa que si el hombre deja este mundo, podrá estar en el mundo de Assiyá; luego en el mundo de Yetzirá; luego en el mundo de Beriá; pero no puede ascender por encima del mundo de Beriá. Si lo hace, será sólo dentro de estos mundos. A través de sus esfuerzos, él hace que estos mundos asciendan junto con él. Estos mundos son su velo y abrigo. Con la ayuda de estos mundos, asciende hasta Atzilut y luego hasta el Mundo del Infinito.

En los mundos de Adam Kadmón y Atzilut, las almas existen sólo en Pensamiento, inseparables del Creador. Por lo tanto, estos 10 “velos” actúan solamente en las 10 Sefirot en los mundos de Beriá, Yetzirá y Assiyá. Sin embargo, incluso en estos mundos los 10 “velos” son considerados absolutamente divinos, hasta el último de ellos, al final del mundo de Assiyá.

No existe distinción entre las Sefirot y el Creador; exactamente igual que antes de todas las restricciones. La diferencia está solamente en los Kelim de los cuales consisten las 10 Sefirot, ya que en los mundos de Adam Kadmón y Atzilut el poder de las 10 Sefirot aún no se ha manifestado suficientemente, pues estas 10 Sefirot se encuentran solamente en un Pensamiento. Sus Kelim comienzan a expresar su poder de ocultamiento sólo en los mundos de Beriá, Yetzirá y Assiyá.

Sin embargo, debido a los “velos”, la Luz en estas 10 Sefirot permanece inalterada, como está escrito: “Yo jamás cambio (dice el Creador acerca de Sí Mismo); Yo soy omnipresente y “cambio” únicamente a los ojos del hombre, dependiendo sólo de su habilidad de sentirme y del grado de corrección de sus propiedades; de sus ojos”.

 

יג) ואין לשאול, כיון שבא"ק ואצילות אין עוד שם שום גילוי למהות הנשמות המקבלים, א"כ

מה משמשים הכלים ההם הנק' ע"ס ולמי המה מעלימים ומכסים בשיעוריהם הללו. ויש בזה

ב' תשובות: הא', שכן דרך ההשתלשלות כמו שתמצא בפנים הספר. והב' הוא כי גם הנשמות

עתידים לקבל מהע"ס ההם שבא"ק ואצילות, דהיינו בדרך עליות הג' העולמות בי"ע אליהם,

כמ"ש להלן באות קסג, ולפיכך יש להבחין גם בא"ק ואצילות אלו השינוים שבע"ס, כפי מה

שהם עתידים להאיר להנשמות בשעה שהם יעלו שמה עם העולמות בי"ע, כי אז יקבלו לפי

המדרגה שבע"ס ההם.

 

13) Pueden surgir las siguientes interrogantes: si no hay manifestación alguna de las almas recibiendo la Luz en los mundos de Adam Kadmón y Atzilut, entonces ¿por qué están allí las 10 Sefirot, los 10 Kelim? ¿Para qué sirven los mundos Adam Kadmón y Atzilut si no hay almas allí? Si estos mundos no ocultan ni bloquean nada, entonces ¿cuál es su propósito? Además, si bloquean la Luz por varios medios, entonces ¿para quién es esto? Existen dos respuestas:

  1. a) Todos los mundos y las Sefirot deben desarrollarse de esta forma.
  2. b) En el futuro, las almas deberán recibir de las 10 Sefirot en los mundos Adam Kadmón y Atzilut, debido al ascenso de los mundos Beriá, Yetzirá y Assiyá a Atzilut, y luego a Adam Kadmón. Entonces, deben existir niveles, lugares preparados de antemano en estos mundos, para que los mundos de Beriá, Yetzirá y Assiyá puedan ascender hasta allí, entrar en ellos y recibir una mayor revelación del Creador.

De lo contrario, un alma no podría ascender. Podrá hacerlo únicamente con los mundos de Beriá, Yetzirá y Assiyá, debido a que éste es el modo del que las almas podrán ascender hasta allí, y durante lo cual brillaran sobre ellas estos mundos.


יד) הרי נתבאר היטב, שענין העולמות ובחינת החידוש והשינוים ומספר מדרגות וכדומה,

כל זה לא נאמר אלא בבחינת הכלים המשפיעים להנשמות ומעלימים ומודדים להם שיכלו

לקבל מאור א"ס ב"ה שבהם בדרך המדרגה, והם אינם עושים שום התפעלות של משהו באור

א"ס ב"ה עצמו, כי אין כיסוים פועלים על המתכסה רק על השני הרוצה להרגיש אותו ולקבל

ממנו כנ"ל במשל.

 

14) Por lo tanto, vemos que la Cabalá habla acerca de todos los mundos y niveles; acerca de todo, menos del Creador. Se refiere a los Kelim, las vasijas que miden los estados de ocultamiento para las almas, de modo que luego puedan recibir la Luz del Mundo del Infinito de acuerdo con el nivel en el cual se encuentran. Todas estas “cortinas” de ocultamiento afectan sólo a aquéllos que están destinados a recibir la Luz, pero no a Aquél que, como la Fuente y Origen de todo, se oculta detrás de ellas. Es decir, no afectan al Creador.

Los mundos son niveles cual filtros inertes y sin vida en nuestro mundo. Obstruyen la Luz, pero al contrario de las almas, no pueden participar conscientemente del proceso de comunicación con el Creador. La Sefirá (pantalla, mundo) en sí misma es un dispositivo inerte y carente de vida para ocultar, de las almas, la Luz espiritual. ¿Qué clase de dispositivo es éste? Ya hemos hablado acerca de esto. Este dispositivo dentro de nosotros es nuestro egoísmo.

 

טו) ובדרך כלל, יש להבחין בהספירות ובפרצופין, בכל מקום שהם, את ג' בחינות הללו:

עצמותו ית', כלים ואורות. אשר בעצמותו ית' לית מחשבה תפיסא בו כלל, ובכלים יש

תמיד ב' הבחנות הפכים זה לזה, שהם העלמה וגילוי, כי ענין הכלי מתחילתו הוא מעלים על

עצמותו ית', באופן שאלו העשרה כלים שבע"ס הם עשר מדרגות של העלמות. אמנם אחר

שהנשמות מקבלים להכלים הללו בכל התנאים שבהם הנה אז נעשים אלו ההעלמות לבחי'

של גילויים להשגות הנשמות. הרי שהכלים כוללים ב' הבחנות הפכיות זו לזו שהם אחת, כי

מדת הגילוי שבכלי הוא ממש כפי מדת ההעלמה שבהכלי וכל שהכלי יותר עב, דהיינו שהוא

יותר מעלים על עצמותו ית' הוא מגלה קומה יותר גדולה הרי שב' הפכים הללו הם אחת.

וענין האורות שבהספירות פירושן, אותו שיעור קומה הראוי להתגלות להשגת הנשמות. כי

מתוך שהכל נמשך מעצמותו ית' ועם זה אין השגה בו רק בתכונתם של הכלים כנ"ל, ע"כ

יש בהכרח עשרה אורות בעשרה כלים הללו, דהיינו עשר מדרגות של גילוים אל המקבלים

בתכונת אותם הכלים. באופן שאין להבדיל בין אורו ית' לעצמותו ית' רק בזה, אשר בעצמותו

ית' לית השגה תפיסא ביה כלל זולת המגיע אלינו ממנו ית' דרך התלבשותו בהכלים של

הע"ס, ומבחינה זו כל הבא בהשגה אנו מכנים בשם אורות.

 

15) Por ende, podemos dividir estos Sefirot y Partzufim en tres partes: la Esencia del Creador, las vasijas y la Luz. No tenemos forma alguna de comprender o de sentir al Creador en Sí Mismo; ni en nuestras sensaciones, ni en nuestra mente.

Existen siempre dos propiedades opuestas dentro de las vasijas: “ocultamiento” y “revelación”. Esto se debe a que la vasija primero oculta al Creador. De este modo, estas 10 vasijas llamadas 10 Sefirot, representan los niveles de ocultamiento. Sin embargo, luego de que las almas son corregidas de acuerdo con las condiciones espirituales establecidas por las 10 Sefirot, estos niveles de ocultamiento se convierten en niveles de revelación; en niveles de alcance del Creador.

No podemos distinguir entre el Creador y Su Luz. Por fuera de la vasija Él es imperceptible y está más allá de toda comprensión posible. Podemos comprender sólo aquello que entra dentro de nuestros Kelim, de nuestras propiedades corregidas. Comprendemos sólo aquello que viene de Él, aquello que se viste dentro de nuestras vasijas; o sea, dentro de nuestras propiedades que consisten de las 10 Sefirot. Por lo tanto, cualquier cosa que percibamos del Creador, la denominamos “Luz”, aunque en realidad es una sensación subjetiva dentro de la propiedad corregida de nuestras almas.

La vasija percibe que existe independientemente, pero esto es una ilusión. ¿Qué podemos entender acerca del Creador? Nosotros revelamos nuestras propias propiedades corregidas. De acuerdo a cómo las denominamos, amabilidad, misericordia, etc., atribuimos estas propiedades al Creador. El propósito de la Creación, el grado de nuestra unidad con el Creador, yace en la absoluta igualdad con Él; en revelar toda Su grandeza, eternidad y perfección.

El Prefacio a la Ciencia de la Cabalá

Contenido

Prólogo

Tres Nociones Fundamentales de Cabalá, pp. 1-16

Cinco Niveles en el Masach[31], pp. 17-25

Cinco Partzufim del Mundo Adam Kadmón, pp. 26-29

El Debilitamiento del Masach para la Creación del Partzuf, pp. 30-45

Ta’amim, Nekudot, Tagin[32], Otiot, pp. 46-49

Rosh, Toch[33], Sof, y el Revestimiento de los Partzufim entre sí, pp. 50-55

Tzimtzum Bet, Llamado Tzimtzum NHY de AK, pp. 56-64

El Lugar de los Cuatro Mundos ABYA, pp. 65-68

Los Estados de Katnut y Gadlut del Mundo de Nikudim, pp. 69-78

El Elevamiento de MAN, y Gadlut del Mundo de Nikudim, pp. 79-85

Nekudot: Holam, Shuruk, Hirik, pp. 86-91

El Elevamiento de MAN de ZAT de Nikudim hasta Abba ve Ima, pp. 92-100

El Rompimiento de las Vasijas y su Caída hasta los Mundos de BYA, pp. 101-111

El Mundo de la Corrección, pp. 112-119

Cinco Partzufim del Mundo de Atzilut, pp. 120-133

El Estado Inalterable y los Ascensos de los Mundos BYA, pp. 134-143

Los Mundos Beriá, Yetzirá, Assiyá, pp. 144-154

Los Ascensos de los Mundos, pp. 155-179

La División de Cada Partzuf entre Kéter y ABYA, pp. 180-188

Prólogo

“El Prefacio a la Ciencia de la Cabalá”
fue escrito por el Baal HaSulam como uno de los prólogos a “El Libro del Zohar”. En total, el Baal HaSulam escribió tres prólogos al libro del Zohar: “El Prólogo al Libro del Zohar”, “Prefacio al Libro del Zohar” y “El Prefacio a la Ciencia de la Cabalá”.

Para entender “El Libro del Zohar” debemos conocer la estructura entera de la Creación: cómo fueron construidos todos los mundos, las leyes de su funcionamiento, cómo ejercen su influencia sobre las almas y viceversa, cómo las almas afectan a los mundos, cómo el Creador gobierna al universo entero, y cómo los seres creados influyen sobre Su Providencia.

El propósito de estudiar Cabalá consiste en poder percibir los mundos espirituales y el ámbito de acción del universo en su completa medida; experimentar sensaciones más allá del poder circunscripto entre el nacimiento y la muerte; trascender el tiempo; alcanzar, en una de las encarnaciones, un estado tal donde el hombre pueda vivir en todos los mundos a la vez, completamente fusionado con la fuerza Suprema; alcanzar la comprensión absoluta del Creador; es decir, alcanzar el propósito de la existencia humana en este mundo; y todo esto mientras sigamos viviendo en este mundo.

Los estudios de Cabalá proveen al hombre las respuestas a todas sus preguntas. Estudia todas las relaciones de “causa y efecto” de este mundo. Estudia el mundo superior desde el cual todo desciende hasta el nuestro. La revelación de los mundos superiores ocurre constantemente, gradualmente, dentro del hombre. El hombre crea sentidos adicionales dentro de sí mismo, más sensibles que sus sentidos ordinarios, que le permiten percibir las fuerzas adicionales del universo; esa parte del mismo que se encuentra oculta de la persona común.

La Cabalá se denomina “sabiduría secreta”, porque esta ciencia se vuelve evidente sólo para aquél que comprende, aquél que percibe la imagen real del universo. Porque educa al hombre de manera muy diferente; la Cabalá siempre se ha distinguido de la religión común. Desarrolla un sentido crítico dentro de la persona: investigación consciente e intuitivamente clara de sí mismo y de su entorno. Sin estas cualidades, el hombre no puede investigar este mundo ni el mundo superior.

Uno puede ver cuán apartada se encuentra la Cabala de la religión común, por el hecho de que los mayores expertos del mundo en leyes religiosas y mandamientos (muchos rabinos y líderes de las masas religiosas) no estudian ni conocen la Cabalá. Esta ignorancia de ningún modo les impide observar los mandamientos de forma física, o de llevar una vida religiosa. Se relaciona al hecho de que la Cabalá no habla acerca de efectuar alguna acción determinada, sino del modo de crear la intención adecuada “para deleite del Creador”.

La educación cabalística es completamente individual y contradice totalmente la educación de las masas. Un cabalista debe obtener la libertad del conocimiento de sí mismo, las herramientas, los medios con la ayuda de los cuales podrá desarrollarse. De ningún modo debe encontrarse limitado su desarrollo interno. Si el hombre recibe todo tipo de instrucciones, deja de ser libre, pues es el modelo de otro el que está imponiéndose sobre su “Yo”. La Torá dice “El conocimiento (opinión) de la Torá es contrario al conocimiento (opinión) de las masas egoístas”. Por lo tanto, los cabalistas representan un grupo completamente separado y autónomo, aunque formalmente hayan estado asociados con la comunidad religiosa.

Durante años recientes la actitud general hacia los cabalistas ha cambiado drásticamente. Si durante los siglos pasados sus libros eran quemados y ellos eran perseguidos por las masas religiosas, hoy en día la situación es muy distinta, y el mundo religioso trata a los cabalistas genuinos con mucha más tolerancia. Existen razones espirituales para eso, ya que todo lo que sucede en nuestro mundo es la consecuencia de los fenómenos espirituales de los mundos superiores.

Nos encontramos al final del período del desarrollo humano; en vísperas de la entrada al mundo espiritual por parte de la humanidad entera. Jamás antes había habido un número tan grande de personas interesándose por la Cabalá. Hoy, los estudios de Cabalá son considerados honorables y prestigiosos. Todo esto demuestra que desde Arriba han sido enviados cambios muy importantes.

Apenas 200 años atrás, durante el período del así-llamado “Iluminismo” (Jaskalá[34]), hubo una retirada de la religión tradicional. Este movimiento fue enviado desde Arriba para que las mismas almas pudieran, luego, retornar a la Torá por sí mismas; no sólo a su parte general y abierta, sino también a la Cabalá.

Cada generación consiste de almas de las generaciones previas, vestidas dentro de nuevos cuerpos. Estas almas descendieron adentro de nuestro mundo, acumulando experiencia con cada generación. Además, con el tiempo también cambian las condiciones espirituales externas.

Hace 400 años, un gran cabalista conocido como el Arí fundó la Cabalá moderna. Sus escritos están destinados para las almas que comenzaron a descender a este mundo desde su tiempo en adelante. A partir de ese período comenzó un cambio cualitativo en las almas que descienden hasta nuestro mundo. Aparece entre ellas una evidente lucha por la espiritualidad. Así, fue rescindida la prohibición de los estudios de Cabalá. En el libro del Arí “El Prólogo a ‘Las Puertas del Ascenso’” dice que de su tiempo en adelante la Cabalá podrá ser estudiada por todo aquél que tenga el deseo.

Hoy en día debería comenzar una difusión masiva de la Cabalá por todo el mundo. El mundo ha llegado al punto en el cual todas las raíces espirituales ya han descendido desde Arriba. Todo lo que está descrito en la Torá ya ha ocurrido en nuestro mundo. Ya hubo exilios, destrucciones. Lo único que aún no sucedió es el logro de la espiritualidad por parte de las almas; la elevación de este mundo al nivel espiritual, y la fusión entre estos dos mundos. Este proceso comenzó por la década del 20’, en el siglo XX, y ahora está tomando gran impulso, como una bola de nieve.

A través del uso de Internet (http://www.kabbalah.info.es podemos ver cuán rápido está creciendo el interés en la Cabalá entre aquéllos que recientemente no demostraban ningún tipo de interés en ella. La gente ya comienza a entender que la Cabalá no es la enseñanza de alguna fuerza astrológica-espiritual. Comienzan a descubrir con claridad que la Cabalá brinda un entendimiento acerca del universo entero. ¿Cuáles son las fuerzas que gobiernan al mundo? Descubren que sólo este conocimiento podrá salvar a la humanidad del inminente desastre.

La gente que no puede encontrar satisfacción en el ámbito de este mundo, llega a la Cabalá esperando recibir respuestas a sus preguntas más vitales. En el futuro habrá millones de personas estudiando Cabalá. Aquéllas que están estudiando hoy, la enseñarán a las siguientes generaciones.

A lo largo del proceso de la vida del hombre, sus intenciones pasan por cambios constantemente. Pasan de sus deseos más animales en pos del confort en este mundo, a querer beneficiarse de todo; luego a aspirar por conocimiento, y finalmente a la elevación espiritual.

Nosotros estamos construidos de esa manera. Gradualmente, al estudiar Cabalá, el hombre cambia sus deseos de este mundo, por otros espirituales y más elevados, para así descubrir el mundo espiritual y entrar en él.

Subsecuentemente, las propiedades del hombre se vuelven altruistas. Una vasija egoísta es muy pequeña y no puede incluir todo el placer que ha sido preparado para nosotros por el Creador. Por lo tanto, al cambiar nuestras propiedades egoístas por otras altruistas, expandimos infinitamente la capacidad de nuestra vasija para recibir toda la información espiritual adentro, para alcanzar así un estado de eternidad y perfección.

Existe una opinión equivocada acerca de que la persona que ha comprendido lo espiritual, especialmente quien ya ha alcanzado un cierto nivel espiritual, debería verse como si se remontara por los cielos, y como si no fuera de este mundo; o como si no existieran cualidades negativas dentro de ella.

El hombre asciende internamente al mundo espiritual en la medida de su “descenso”; es decir, al grado en que siente que comprende su propio egoísmo. El hombre asciende a medida que su egoísmo natural le es revelado progresivamente. Al corregirlo en cierta medida, se eleva a un mayor nivel espiritual, que corresponde con el grado de su corrección.

Cuanto más se eleve la persona, mayores serán las propiedades egoístas que poseerá. Sin embargo, éstas reciben corrección. Mi rabino era un gran cabalista. Pero al mismo tiempo era capaz de irritarse o de alegrarse con mucha más frecuencia que cualquier ser humano corriente.

El egoísmo es la materia de la cual estamos hechos. Es la única cosa que ha sido creada por el Creador, y el universo entero está hecho sólo de este material egoísta. No podemos corregir al egoísmo en sí mismo. Sólo podemos modificar el modo en que lo utilizamos. Al corregirse, el hombre no se desprende de su Kli egoísta, sino que cambia la intención con la cual lo aplica.

Un Kli con una intención altruista se denomina (Kli) “espiritual”. Este Kli es una vasija de recepción del placer y del conocimiento, que cambia, atraviesa correcciones, y crece en tamaño durante el proceso del desarrollo espiritual.

Un cabalista no podrá ser identificado por su apariencia externa. Son todos personas enérgicas y resueltas que no se rinden en este mundo, ni que se esconden (excepto para casos especiales, como respuesta a una orden directa del Creador). Existen muchas tentaciones al acecho de todo cabalista, a medida que éste avanza espiritualmente; muchos problemas imprevistos repentinamente se le presentan a lo largo del camino. Sólo al alcanzar un nivel más alto, podrá ver la razón de haber recibido todas sus penas. Nada se hace en vano; todo es recibido en pos de un próximo avance espiritual. Todo lo que le es enviado al hombre en cierto nivel, debe ser aceptado por “fe por encima de la razón”. Saquen apunte de esto.

Una persona que esté lista a renunciar a todo, que no necesita nada, no puede avanzar. Mientras estudia Cabalá, el hombre se vuelve más egoísta. Todas sus cualidades egoístas quedan expuestas. A sus propios ojos, él se ve corrompido. Esto continúa hasta que ya no puede soportar más sus propiedades. Luego, se vuelve forzado a llorar al Creador implorando Su ayuda. En este momento Le ruega que lo libre de su egoísmo, reemplazándolo por altruismo, pues ve claramente cuánto pierde por causa de sus cualidades egoístas.

Por otra parte, aquél que no lo siente, no puede ver estas cualidades egoístas en sí mismo. Ni siquiera puede creer que el hombre sea capaz de llegar a realizar tales ruegos. Por lo tanto, no hay coerción ni presión en la Cabalá. Sólo el método que guía a un discípulo a la comprensión de sus propiedades egoístas y negativas a través de sentir cuán contrario es con respecto a la eternidad y la perfección.

Sólo la Cabalá puede llevar al hombre a transformar sus propiedades para que entren en acuerdo con las más elevadas propiedades espirituales. La Torá consta de dos partes: la parte obvia y manifiesta, y la secreta u oculta. La manifiesta habla acerca del cumplimiento mecánico de los mandamientos. Se denomina “manifiesta” debido a que es bastante obvia la manera cómo el hombre lo realiza. Esta parte de la Torá es estudiada y ejecutada por las masas.

Por ende, se impone la siguiente restricción sobre esta parte: “nada para agregar ni para reducir”. Por ejemplo, uno no debe agregar más Tzitzit (adornos de un chal que se utiliza para determinadas oraciones rituales) a sus ropas, ni colocar más Mezuzá[35] (caja conteniendo un extracto de la Sagradas Escrituras, asegurada encima del marco de la puerta de un hogar judío), ni analizar la comida con un microscopio, cuando se le instruye a que lo haga a simple vista, etc. Regularmente, aquéllos que no comprenden la esencia de la Torá y su propósito en este mundo, se concentran más en la mera ejecución mecánica.

La segunda parte de la Torá, la secreta, habla acerca de la intención del hombre (Kavaná) en todas sus acciones. Solamente esta intención enfocada puede cambiar la acción del hombre por su opuesta, sin represión, sólo utilizando su natural egoísmo. Debido a que la intención del hombre está oculta de aquéllos a su alrededor, la parte de la Torá que enseña acerca de la intención correcta se llama “la parte secreta”, o Cabalá. Le instruye a uno respecto de cómo recibir todo lo que ha sido preparado para él por el Creador. Esta parte de la Torá estimula un aumento constante de la intención, de modo tal que cuanto mayor sea ésta, tanto más alcanzará, el hombre, el mundo espiritual.

Uno percibe el mundo espiritual en la medida de su intención, comenzando por el nivel más bajo del universo, hasta la intención más intensa, en toda la extensión su egoísmo. Así alcanza el nivel más alto del universo, una completa fusión con el Creador.

Durante los pasados 6000 años varios tipos de almas han descendido hasta nuestro mundo: desde las más puras en las primeras generaciones del mundo, hasta las más corrompidas de nuestro tiempo. Para la corrección de las primeras ni siquiera era necesaria la Torá. El mismo hecho de existir, su sufrimiento animal, ya implicaba su corrección. El proceso de acumular sufrimiento durante la existencia del alma dentro de un cuerpo de nuestro mundo, lleva a la necesidad espiritual (oculta del alma) de entrar en el Mundo Superior mientras aún se vive en este mundo.

Sin embargo, las primeras almas no acumularon suficiente sufrimiento como para sentir la necesidad de renunciar a su propio egoísmo. Su forma primitiva y animal de pensar (insuficiente Aviut) no pudo generar en ellos la necesidad de la elevación espiritual. No los empujó hacia el Creador.

Todas las experiencias emocionales individuales, los sufrimientos y el conocimiento de las almas que descienden, se acumulan en una vasija espiritual común, en un alma general llamada “Adam” (o Adán). Luego de dos mil años acumulando esta experiencia común, la humanidad sintió la necesidad de cumplir los mandamientos de forma mecánica e inconsciente, mientras que las reglas del mundo espiritual, que no tienen correspondencia alguna con nuestro mundo, no guardan relación alguna con este modo de cumplimiento.

En consecuencia, para aquéllos que no conocen su verdadero origen espiritual, se ve muy raro. En ese período la Torá fue entregada a la humanidad, aunque de hecho fue sólo a un pequeño grupo de personas. En el siguiente y en el último período de dos mil años comienza a manifestarse un deseo consciente por lo espiritual y la necesidad de auto-corrección. Esto se hace sentir con mayor intensidad en los tiempos del gran cabalista Arí, y continúa hasta nuestra generación.

El estado último del universo entero es la Corrección Final (Gmar Tikkún), donde el punto más bajo de la Creación alcanza el mismo nivel que el más alto. El Creador creó este estado de un solo golpe. Nosotros ya nos encontramos allí. Entonces, ¿por qué se nos dan instrucciones para alcanzarlo? Esto concierne al hecho de que no podemos percibir nuestro verdadero estado con nuestros deseos egoístas actuales.

De acuerdo con la Cabalá, si no evolucionamos o corregimos nuestros sentidos de acuerdo con la instrucción (“Torá” deriva de la palabra Ohra’á, que significa “instrucción”), se nos urgirá y coaccionará a hacerlo por la fuerza y a través de sufrimiento. La instrucción es entregada para acortar el período de sufrimiento, al aumentar la velocidad de este rito de paso, así cambiando el tipo de sufrimiento, y substituyendo el sufrimiento de odio por sufrimiento de amor.

¿Por qué necesita, el Creador, nuestro sufrimiento? Podría haber creado todo el proceso de nuestro crecimiento espiritual sin dolor alguno. ¡Claro que podría! Sin embargo, Él quería que nosotros manifestáramos algún motivo de queja contra Él, para que tuviéramos que volcarnos hacia Él por ayuda, entrar en contacto con Él, sentir la necesidad por Él. Esta conexión con Él es el verdadero propósito de la Creación, mientras que la corrección consiste sólo en un medio para conseguir este fin.

El surgimiento de la necesidad de la ayuda del Creador con respecto a la conexión con Él, es posible sólo cuando nos sentimos verdaderamente hambrientos de deleite espiritual. La sensación de falta de perfección debe preceder la sensación de perfección. Todo en la Creación es comprendido sólo a través de su opuesto. Primero se crea un deseo; sólo entonces puede uno sentir placer de su satisfacción por medio del objeto deseado. No podemos percibir nuestra condición final y perfecta en este momento, sin haberle precedido sufrimientos por la ausencia de esta perfección.

Todos sentimos nuestra condición presente como imperfecta debido a la ausencia de los correspondientes Kelim (deseos) corregidos. Si comenzamos a corregirlos, entonces por cada Kli corregido empezamos a sentir una parte de un estado verdaderamente perfecto. Es más, en cuanto corregimos todos nuestros Kelim, percibimos la completa perfección. Para poder completar nuestra corrección, debemos crear en nosotros la posibilidad de sentir cada matiz de perfección.

Este extenso proceso comprende 6000 años; o sea, 6000 niveles de corrección que se denominan “período de existencia en este mundo”. En otras palabras, el tiempo durante el cual sentimos nuestra imperfección. Todos existimos en cuerpos biológicos dentro de los cuales se instala una “computadora biológica”. La nuestra es más sofisticada que la de los organismos animales, porque sirve a un egoísmo mayor. Esta computadora es nuestra mente. No es más que una calculadora mecánica que nos permite elegir el estado mejor y más confortable para cada situación dada.

Esto no tiene nada que ver con la espiritualidad. La espiritualidad comienza cuando un “punto negro en el corazón”, que es plantado dentro del hombre desde Arriba, comienza a trabajar en pos del Mundo Superior. Este punto debe ser desarrollado hasta llegar a ser un deseo espiritual completo, llamado “Partzuf”, en el cual uno recibe luego la información espiritual, las sensaciones espirituales.

Sin no existe tal punto dentro de una persona, ésta podrá ser un genio; pero según un criterio espiritual, no es más que un animal altamente desarrollado en relación con los mundos espirituales.

Hemos afirmado que la Cabalá trata con la pregunta más importante de la vida del hombre. Nosotros existimos en un mundo absolutamente incomprensible, el cual investigamos con la ayuda de nuestros cinco sentidos. Cualquier cosa que penetra desde afuera a través de estos sentidos, es procesada en nuestra mente. Ésta la sintetiza y luego nos presenta esta información como una imagen de este mundo. Por lo tanto, lo que nos parece ser la realidad circundante, no es más que la interpretación que hacen nuestros sentidos imperfectos de la Luz exterior.

En realidad esto es sólo un fragmento del universo. Significa que lo que percibimos representa una parte diminuta de lo que nos rodea. Si tuviéramos otros sentidos diferentes, percibiríamos un fragmento distinto; es decir, percibiríamos este mundo de forma diferente. Nos parecería que el mundo a nuestro alrededor hubiera cambiado, mientras que de hecho todos los cambios ocurren dentro de nosotros mismos, en nuestra percepción, mientras que el mundo permanece inalterado. Esto se debe a que afuera de nosotros sólo existe la simple Luz Superior del Creador.

Nosotros percibimos cómo nuestro organismo reacciona a influencias del exterior. Todo depende de la sensibilidad de nuestros órganos. Si éstos fueran más sensibles, sentiríamos cómo los átomos chocan en nuestros cuerpos. Entenderíamos, sentiríamos y percibiríamos no los objetos en sí mismos, sino su interacción; no su esencia, sino su forma exterior y material. De manera similar, ningún dispositivo inventado por nosotros puede registrar una acción en sí misma, sino sólo la reacción a la misma.

Cualquier cosa que queramos conocer del mundo para comprender el significado de nuestra existencia en él, depende del marco de nuestro entendimiento y del tipo de preguntas que hagamos. Nuestra naturaleza, nuestras cualidades innatas, nos dictan el nivel de nuestra curiosidad intelectual. El Creador, habiendo programado nuestras propiedades, de alguna forma nos dicta desde adentro aquello en lo cual interesarnos, qué investigar, qué comprender, qué descubrir. Pero al final, el Creador nos guía hasta la revelación de Sí Mismo.

Las diversas ciencias que tratan con los seres humanos, revelan sólo cuestiones acerca del hombre. Todo lo que está por fuera de él permanece inaccesible. Por lo tanto, la pregunta acerca del sentido de nuestra vida no puede resolverse con la ayuda de la ciencia, pues ésta no descubre nada más allá de nosotros mismos. Sólo con lo que está en conexión con nosotros, con nuestros sentidos, con nuestros dispositivos, con nuestras reacciones y con aquellos dispositivos nuestros que están en comunicación con el mundo exterior.

Las interrogantes humanas más generales, el nacimiento y el sentido de la vida y de la muerte, pueden resolverse sólo comprendiendo lo que está afuera de nosotros; no descubriendo ni investigando nuestras reacciones frente al mundo exterior, sino a través del conocimiento objetivo respecto del mundo exterior. Esto es exactamente aquello a lo que la investigación científica no puede acceder. Sólo cuando el hombre entra en el mundo espiritual, recibe el don de comprender la realidad objetiva: cómo y qué existe verdaderamente afuera de él.

Existe un método con cuya ayuda uno puede recibir información completa acerca del universo entero; o sea, lo que existe más allá de los límites de las sensaciones y sentimientos humanos; lo que sucede por fuera uno mismo. Este método se llama “Cabalá”. Aquél que lo domina se llama “cabalista”.

Éste es un antiguo método muy especial. Fue creado por personas que, a la vez que vivían en nuestro mundo, consiguieron percibir los mundos espirituales y transmitirnos sus sensaciones. El método cabalístico que utilizaron a través de los siglos fue descrito con creciente meticulosidad, tomando en cuenta las propiedades de la generación para la cual estaba destinado. Siguió este curso hasta llegar a la forma en la cual lo podemos estudiar hoy en día. Éste es el resultado de cinco mil años de desarrollo espiritual.

Cada generación de cabalistas que triunfó guiada por la experiencia previa, trabajó en desarrollar un método que fuera apropiado para su generación, para dominar el mundo exterior; el mundo espiritual. Los textos que utilizaban para estudiar Cabalá hace 2000 o 3000 años, o incluso hace 400 o 500 años, no nos son de ninguna utilidad hoy en día. O a lo sumo podrían servirnos de manera muy limitada. El último gran cabalista que adaptó la Cabalá para el uso de nuestra generación, fue el rabino Yehuda Leib Halevi Áshlag (1885-1955). Éste escribió comentarios a “El Libro del Zohar” y a los libros del Arí. Su obra de 6 volúmenes, “El Estudio de las Diez Sefirot”, consiste en la principal obra de Cabalá, y en la única instrucción práctica que tenemos para llegar a dominar la espiritualidad.

Para ayudar a los principiantes a estudiar esta obra fundamental, el rabino Y. Áshlag escribió “El Prefacio a la Ciencia de la Cabalá”, que representa un conciso resumen de lo que está escrito en “El Estudio de las Diez Sefirot”. Provee un entendimiento de la estructura del universo, levantando apenas el velo para alcanzar esta meta, y explica el rol de nuestro mundo en el camino de comprender el universo entero.

 

Tres conceptos principales

ג ' י ס ו ד ו ת ש ל ח כ מ ה

א) "רבי חנניא בן עקשיא אומר: רצה הקב"ה לזכות את ישראל, לפיכך הרבה להם תורה

ומצות, שנאמר ה' חפץ למען צדקו יגדיל תורה ויאדיר" (מכות כ"ג ע"ב). ונודע שזכות הוא

מלשון הזדככות. והוא ע"ד שאמרו ז"ל "לא נתנו מצות אלא לצרף בהן את ישראל" (ב"ר

רפמ"ד). ויש להבין ענין הזכות הזה, שאנו משיגים ע"י תורה ומצות. וכן מהי העביות שבנו,

שאנו צריכים לזכותה ע"י התורה ומצות.

וכבר דברנו מזה בספרי "פנים מסבירות" ו"תלמוד עשר הספירות". ונחזור כאן בקיצור, כי

מחשבת הבריאה היתה כדי להנות לנבראים, כפי מתנת ידו הרחבה ית' וית'. ומכאן הוטבע

בהנשמות רצון וחשק גדול לקבל את שפעו ית'. כי הרצון לקבל הוא הכלי על מדת התענוג

שבהשפע.

כי לפי מדת גדלו ותוקפו של הרצון לקבל את השפע, כן הוא מדת התענוג והחמדה שבשפע.

לא פחות ולא יותר. והם מקושרים זה בזה, עד שאין לחלק ביניהם. זולת בהיחס, שהתענוג

מיוחס להשפע, והרצון הגדול לקבל את השפע מיוחס לנברא המקבל. ובהכרח ב' אלה

נמשכים מהבורא ית'. ובאו בהכרח במחשבת הבריאה. אלא שיש לחלק בהם על דרך הנזכר,

אשר השפע הוא מעצמותו ית', כלומר שהוא נמשך יש מיש, והרצון לקבל הכלול שם, הוא

השורש של הנבראים, כלומר הוא השורש של חידוש, שפירושו יציאת יש מאין. כי בעצמותו

ית' ודאי שאין שם בחינת הרצון לקבל ח"ו. וע"כ נבחן שהרצון לקבל האמור, הוא כל חומר של

הבריאה, מראשה עד סופה. עד שכל מיני הבריות המרובות ומקריהן, שאין להן שיעור, ודרכי

הנהגתן, שכבר נתגלו והעתידים להתגלות, אינם רק שיעורים ושינוי ערכים של הרצון לקבל.

וכל מה שיש בהן באותן הבריות, דהיינו כל מה שמקובל ברצון לקבל המוטבע בהן, כל זה הוא

נמשך מעצמותו ית' יש מיש, ואינו כלום מבחינת הבריאה המחודשת יש מאין, כי אינו מחודש

כלל. והוא נמשך מנצחיותו ית' יש מיש.

 

  1. 1) Rabí Hanania ben Akashia dijo: “El Creador deseaba recompensar a Israel, así que le entregó la Torá y los Mandamientos…” En hebreo “conceder” (Lizkot) es similar a la palabra “purificar” (Lezakot). Midrash “Bereshit Rabbah” dice: “Los Mandamientos son entregados sólo para purificar a Israel con su ayuda”. De aquí surgen las dos siguientes preguntas:

-          ¿Cuál es el privilegio que el Creador concedió a Israel?

-          ¿De qué se trata esta “impureza” y “aspereza” que se encuentra dentro de nosotros y de la cual debemos purificarnos con la ayuda de la Torá y de los Mandamientos?

Estos temas han sido discutidos en mis libros “Panim Meirot uMasbirot” y “El Estudio de las Diez Sefirot”. Permítasenos repasarlos brevemente.

La intención del Creador consistía en brindar placer a los seres creados. Para esto preparó un enorme deseo dentro de las almas, para recibir este placer contenido en la Shefa (la Abundancia que Él deseaba - y desea - otorgarnos). El “deseo de recibir” representa una vasija para la recepción del deleite contenido en la Shefa.

Cuanto mayor sea el “deseo de recibir”, mayor será el placer que entrará en la vasija. Estas dos nociones se interconectan de tal forma que es imposible separarlas.

Sólo es posible señalar que el placer se refiere a la Shefa (o sea, al Creador), mientras que el deseo de recibir se refiere a la Creación.

Ambas nociones vienen directamente del Creador, y están incluidas en el Pensamiento (Idea, Concepción) de la Creación. Mientras que la Abundancia desciende directamente desde el Creador, el deseo de recibirla, también incluido en la Shefa, es la raíz y fuente de los seres creados.

El deseo de recibir es algo esencialmente nuevo; es algo que jamás había existido antes, debido a que no existe rastro alguno de “deseo de recibir” en el Creador. Entonces se desprende que el deseo de recibir representa la esencia de la Creación, desde el principio hasta el final; el único “material” del cual está hecha la Creación. Todos los diferentes seres creados son meramente diferentes “porciones” del “deseo de recibir”. Incluso todas las situaciones que les acontecen, son cambios que le suceden a este deseo de recibir.

Todo lo que llena a los seres creados, y satisface su “deseo de recibir”, viene directamente del Creador. Por lo tanto, todo lo que existe a nuestro alrededor, en realidad surge del Creador, ya sea directamente como Abundancia, o indirectamente como, por ejemplo, el “deseo de recibir”, el cual no existe como atributo intrínseco del Creador, sino que fue creada por Él para deleitar a Sus criaturas.

Debido a que el deseo del Creador consistía en otorgar a los seres creados, tuvo que crear a alguien capaz de recibir Su Abundancia. Por eso integró el deseo de recibir placer dentro de la Creación. ¿Por qué? Pues existe una regla: el Creador creó todo lo que existe en nuestra naturaleza.  La pregunta acerca de por qué hemos recibido tal naturaleza, se refiere al estado anterior al comienzo de la Creación; y por ende se encuentra más allá de nuestro alcance. Sólo podemos comprender aquello que refiere a la Creación, pero no algo anterior ni siguiente a ella. Por lo tanto, nuestra naturaleza nos permite recibir solamente el placer que está en equilibrio con el correspondiente deseo de nuestra parte.

Por ejemplo, si el hombre siente hambre, disfrutará una comida; mientas que si se le ofrece alimento cuando no siente hambre, no obtendrá placer alguno. Todo es una combinación de una carencia y de una satisfacción de la misma. Cuanto mayor sea el deseo, mayor será el placer obtenido a través de su satisfacción.

 

ב) וכפי האמור, כלול הרצון לקבל בהכרח תכף במחשבת הבריאה, בכל ריבוי ערכים שבו,

ביחד עם השפע הגדול שחשב להנותם ולהעניקם. ותדע שז"ס אור וכלי, שאנו מבחינים

בעולמות עליונים. כי הם באים בהכרח כרוכים יחד, ומשתלשלים יחד ממדרגה למדרגה.

ובשיעור שהמדרגות יורדות מאת אור פניו ומתרחקות ממנו ית', כן הוא שיעור ההתגשמות

של הרצון לקבל הכלול בשפע. וכן אפשר לומר להיפך, אשר כפי שיעור התגשמות של הרצון

לקבל בשפע, כן הולך ויורד ממדרגה למדרגה. עד המקום הנמוך מכולם, דהיינו שהרצון לקבל

מתגשם שם בכל שיעורו הראוי.

נבחן המקום ההוא בשם "עולם העשיה". והרצון לקבל נבחן לבחינת "גופו של אדם". והשפע

שמקבל נבחן למדת תוכנו של "החיים שבגוף" ההוא. ועד"ז גם בשאר בריות שבעוה"ז. באופן,

שכל ההבחן שבין העולמות העליונים לעוה"ז הוא, כי כל עוד שהרצון לקבל הכלול בשפעו ית'

לא נתגשם בצורתו הסופית, נבחן שעודו נמצא בעולמות הרוחנים, העליונים מעוה"ז, ואחר

שהרצון לקבל נתגשם בצורתו הסופית, הוא נבחן שכבר הוא מצוי בעוה"ז.


  1. 2) Por lo tanto, el “deseo de recibir”, en todas sus formas, fue incluido desde el principio en el Pensamiento de la Creación. Estaba inseparablemente conectado con el deseo que el Creador había preparado para nosotros. El “deseo de recibir” representa una vasija, mientras que la Shefa consiste de la Luz que llena esa vasija. Estas luces y vasijas son los únicos componentes de los mundos espirituales. Están inseparablemente conectados entre sí. Juntos descienden desde Arriba, nivel tras nivel.

Cuánto más lejos se encuentren estos niveles del Creador, mayor y más “áspero” se tornará el “deseo de recibir”. Y viceversa, cuanto mayor y más “áspero” se vuelve el “deseo de recibir”, más distante estará con respecto del Creador. Esto ocurre hasta que llega al punto más bajo, donde el “deseo de recibir” alcanza su máxima expresión. Esta condición es deseable y necesaria para que comience el ascenso hacia la corrección.

Este lugar se denomina “el mundo de Assiyá”. En este mundo, el “deseo de recibir” es definido como “el cuerpo del hombre”, mientras que la Luz se denomina “la vida del hombre”. La diferencia entre los Mundos Superiores y Este Mundo (Olam Hazé) radica en que en los Mundos Superiores el “deseo de recibir” no se encuentra aún suficientemente “áspero”[36], y por ende todavía no se ha separado completamente de la Luz. En cambio, en nuestro mundo el “deseo de recibir” alcanza su máximo desarrollo, y se termina por separar completamente de la Luz.

 

ג) וסדר השתלשלות האמור עד להביא את הרצון לקבל על צורתו הסופית שבעוה"ז, הוא

על סדר ד' בחינות שיש בד' אותיות של השם בן ד'. כי ד' אותיות הוי"ה שבשמו ית' כוללות

את כל המציאות כולה, מבלי יוצא ממנה אף משהו מן המשהו. ומבחינת הכלל הן מתבארות

בהע"ס: חכמה, בינה, ת"ת, מלכות, ושרשם. והם עשר ספירות, כי ספירת התפארת כוללת

בעצמה ששה ספירות, הנקראות חג"ת נה"י.

והשורש נקרא כתר. אמנם בעיקרם הם נקראים חו"ב תו"מ. והן ד' עולמות הנקראות: אצילות,

בריאה, יצירה, עשיה. ועולם העשיה כולל בתוכו גם את עוה"ז. באופן, שאין לך בריה בעוה"ז,

שלא תהיה מחודשת מא"ס ב"ה, דהיינו במחשבת הבריאה, שהיא בכדי להנות לנבראיו.

והיא בהכרח כלולה תיכף מאור וכלי. כלומר, מאיזה שיעור של שפע עם בחינת רצון לקבל את

השפע ההוא. אשר שיעור השפע הוא נמשך מעצמותו ית' יש מיש, והרצון לקבל השפע הוא

מחודש יש מאין. ובכדי שהרצון לקבל ההוא יבא על תכונתו הסופית, הוא מחויב להשתלשל

עם השפע שבו דרך הד' עולמות אצילות, בריאה, יצירה, עשיה. ואז נגמרת הבריה באור וכלי,

הנקרא "גוף" ו"אור החיים" שבו.

 

  1. 3) El orden descendente del desarrollo del “deseo de recibir”, que hemos mencionado más arriba, se divide en cuatro niveles (Bejinot). Este orden está codificado en el misterio del nombre del Creador. El universo se somete al orden de estas cuatro letras, HaVaYaH (Yud-Hey-Vav-Hey). Estas letras se corresponden con las diez Sefirot: Jojmá, Biná, Tifferet (o Zeir Anpin), Maljut, y su raíz. ¿Por qué son diez? Porque la Sefirá Tifferet incluye 6 Sefirot: Jésed, Gevurá, Tifferet, Nétzaj, Hod y Yesod.

La raíz de todas estas Sefirot se denomina Kéter, pero normalmente está incluida en el recuento de las Sefirot; por lo tanto, uno dice Hub-TuM. Estas cuatro Bejinot se corresponden con los cuatro mundos: Atzilut, Beriá, Yetzirá y Assiyá. El mundo de Assiyá también incluye Este Mundo (Olam Jazé). No existe ningún ser creado que esté en Este Mundo, cuya raíz no se encuentre en el mundo del infinito; es decir, en el plan de la Creación. El plan de la Creación es el deseo del Creador de deleitar a todos los seres creados.

Esto incluye a la Luz y al Kli. La Luz emana directamente del Creador, mientras que el deseo de recibir placer fue creado por el Creador como algo nuevo, ex-nihilo. Para que el “deseo de recibir” alcance su máximo desarrollo, debe pasar por los mundos de Atzilut, Beriá, Yetzirá y Assiyá (ABYA) junto con la Luz. Entonces, el desarrollo de la Creación se habrá completado, con la integración de la Luz y de la vasija dentro de sí, llamados “el cuerpo” y “la luz de la Vida”.

La conexión entre el Creador y la Creación se denomina “el Mundo del Infinito” (Ein Sof). A medida que lo van alcanzando y comprendiendo, son las entidades espirituales que se encuentran más abajo las que proveen los nombres de la Luz Superior. Debido a que el deseo del Creador consistía en otorgar placer a sus seres creados, Él creó alguien que pudiera recibir este placer Suyo; y la creación del deseo de recibir placer, llamado “Maljut” o “el Mundo de Ein Sof” fue suficiente para tal fin.

A causa de que en este estado Maljut recibe para sí misma, sin realizar restricción alguna sobre su recepción, ésta efectúa luego una restricción de la recepción de la Luz-placer.

Se dice que el “deseo de recibir” finalizó su evolución en el mundo de Assiyá. ¿Esto significa que el mayor “deseo de recibir” se encuentra en el mundo de Assiyá? Sin embargo, mientras que el mundo de Assiyá representa sólo Bejinat Shóresh y posee la Luz más débil, la Luz de Kéter se encuentra en A’’K. La noción del mundo de Assiyá tiene dos significados:

  1. La Bejiná Dálet entera, que se denomina “el mundo de Assiyá”.
  2. El mundo de Assiyá en sí.

Para entender el significado de la primera noción, debemos saber que la vasija terminada se denomina “Bejiná Dálet”; pero de hecho, la verdadera vasija (el Kli) ya está presente en Bejiná Áleph. Kéter representa el “deseo de otorgar” placer a la Creación. Jojmá representa el “deseo de recibir” este placer; y está completamente lleno con la Luz. Sin embargo, el Kli debe pasar a través de cuatro niveles más para alcanzar su desarrollo final.

Nosotros estudiamos todo desde la perspectiva de la naturaleza, porque todas las leyes surgen de raíces espirituales. En nuestro mundo el valor del placer de un hombre depende de la intensidad de su esfuerzo por el mismo. Una pasión insoportable trae un placer enorme, mientras que un deseo minúsculo resulta en un placer mucho menor. Para que un hombre adquiera un verdadero deseo, son necesarias dos condiciones:

  1. El hombre no puede luchar por algo respecto de lo cual jamás ha oído hablar. Debe primero saber qué es lo que desea, y esto lo consigue sólo una vez que ya lo ha poseído.
  2. Pero no puede luchar por algo que ya tiene. Por lo tanto se requieren cuatro niveles de desarrollo del Kli para que pueda alcanzar su forma última.

Maljut poseía la Luz completa en el mundo de Ein Sof. Sin embargo, el Kli se distinguía por la diferencia de sus propiedades respecto de las del Creador, propiedades que no existían en el mundo del infinito. Con el consiguiente desarrollo del Kli, revelamos que la verdadera vasija consiste en la falta o carencia de la Luz.

En el mundo de Assiyá el Kli no recibe absolutamente nada debido a que sólo desea recibir. Por tal razón se define como una vasija genuina. Se encuentra tan remotamente alejado del Creador, que no conoce absolutamente nada acerca de su raíz. Como resultado, el hombre debe creer que ha sido creado por el Creador, aunque no consiga percibirlo.

Conclusión: la vasija no consiste en alguien o en algo que posee mucho. Por el contrario, es alguien o algo remotamente lejano. Está totalmente desconectada de la Luz. Mientras recibe sólo contemplando su propio beneficio, el Kli carece por completo de “deseo de otorgar”. Todo lo que puede hacer es creer que tal deseo existe. El hombre sencillamente no puede comprender por qué debe esforzarse por dar.

¿Qué sentido tiene existir para una vasija tal que no posee ni siquiera una chispa de la Luz, y que se encuentra remotamente alejada del Creador? Tales Kelim deben comenzar a trabajar en función del otorgamiento, con objetos que son irreales por el momento.

El Baal HaSulám da el siguiente ejemplo: En el pasado todo era demasiado caro, por lo cual se le enseñaba a los niños a escribir primero en el pizarrón con un trozo de tiza. Así, podían borrar lo que escribían equivocadamente. Y sólo a aquéllos que ya habían aprendido a escribir correctamente se les permitía escribir en papel.

Lo mismo aplica a nosotros. Primero se nos entregan juguetes; y luego, si aprendemos a agregar a nuestro deseo la intención dirigida en función del Creador, podremos ver la Luz verdadera. El Kli está creado de forma tal, para que nos acostumbremos al trabajo verdadero.

Antes de que aparecieran las almas, todas las acciones eran llevadas a cabo por el Creador. De este modo Él le muestra a las almas cómo éstas deben actuar. Por ejemplo, ¿cómo aprende alguien a jugar al ajedrez? Se efectúan los movimientos para el discípulo, y de este modo éste puede aprender. Por eso, los mundos descienden desde Arriba. El Creador lleva a cabo todas las acciones dirigidas tanto a los niveles superiores como a los inferiores. Entonces, en una segunda etapa, las almas comienzan a ascender por sí solas.

Mientras tanto nosotros luchamos por juguetes y no por la espiritualidad. Por ende, la Luz de la Torá está oculta de nosotros. El hombre no conseguiría recibir los inmensos placeres que se le ofrecen, en función del deleite del Creador.

El Baal HaSulám nos da este otro ejemplo: Un hombre coloca todos sus objetos de valor sobre la mesa; oro, plata, diamantes. De repente, llegan personas extrañas a su casa. Él teme que éstas puedan hurtar sus tesoros. ¿Qué puede hacer? Él decide apagar la luz para que nadie pueda ver que hay objetos preciosos en la casa.

Nosotros no carecemos del deseo por la espiritualidad a causa de la ausencia del “deseo de recibir”, sino porque no podemos ver absolutamente nada. No podemos ver la madera de los árboles. Cuanto más “se purifica” el hombre, mejor comienza a ver. Entonces su Kli (el “deseo de recibir”) crece gradualmente, pues él ya desea sentir placeres aun mayores.

Por ejemplo, si uno puede recibir 0,5 kg. de placer dirigido en función del otorgamiento, recibe 1 kg. Entonces, si esa cantidad también ha sido recibida con la intención de deleitar al Creador, recibe 2 kg. de placer, y así continuamente.

Los sabios decían al respecto: “Aquél que ha alcanzado los niveles más altos de la Torá, posee deseos mayores”. Aún así, no podemos ver nada hasta que nuestros deseos adquieren la intención de recibir en función de otorgar. En este sentido, la única distinción entre una persona seglar y otra religiosa consiste en que la primera aspira a recibir solamente placeres de Este Mundo, mientras que la segunda también desea el deleite del mundo por venir.

El poder del deseo de recibir sobre todos los seres creados es tan grande que los sabios decían acerca del mismo que “La ley que gobierna a las personas es la siguiente: Lo mío es mío, y lo tuyo es tuyo; y sólo el miedo las detiene de decir “Lo tuyo es mío”.

 

ד) והצורך להשתלשלות הרצון לקבל על ד' בחינות האמורות שבאבי"ע, הוא מפני שיש כלל

גדול בענין הכלים, אשר התפשטות האור והסתלקותו הוא עושה את הכלי רצוי לתפקידו.

פרוש, כי כל עוד שהכלי לא נפרד פעם מהאור שלו, הרי הוא נכלל עם האור "ובטל אליו כנר

בפני האבוקה".

וענין הביטול הזה הוא, מפני שיש הפכיות ביניהם הרחוקה מקצה אל הקצה. כי האור הוא

שפע הנמשך מעצמותו ית' יש מיש. ומבחינת מחשבת הבריאה שבא"ס ית' הוא כולו להשפיע,

ואין בו מבחינת רצון לקבל אף משהו.

והפכי אליו הוא הכלי, שהוא הרצון הגדול לקבל את השפע ההוא, שהוא כל שורשו של הנברא

המחודש. הנה אין בו ענין של השפעה כלום. ולפיכך בהיותם כרוכים זה בזה יחד, מתבטל

הרצון לקבל באור שבו, ואינו יכול לקבוע את צורתו, אלא אחר הסתלקות האור ממנו פעם

אחת. כי אחר הסתלקות האור ממנו, הוא מתחיל להשתוקק מאד אחריו. והשתוקקות הזאת

קובעת ומחליטה את צורת הרצון לקבל כראוי. ואח"ז, כשהאור חוזר ומתלבש בו, הוא נבחן

מעתה לב' ענינים נבדלים: כלי ואור, או גוף וחיים. ושים כאן עיניך, כי הוא עמוק מכל עמוק.

 

4) La necesidad de desarrollar el “deseo de recibir” en los cuatro niveles (Behinot), a través de los cuatro mundos de ABYA, surge de la regla según la cual sólo la expansión de la Luz, seguida de su subsiguiente expulsión, vuelven al Kli apto para el uso.

Una explicación a esto: cuando la vasija es llenada con la Luz, ambas quedan inseparablemente conectadas. De hecho, la vasija es no-existente. Se suprime a sí misma al igual que la llama de una vela desaparece dentro de la llama de una antorcha.

El deseo se satisface, y así éste deja de existir. Puede reaparecer sólo luego de que la Luz se retira; cuando deja de llenarlo (satisfacerlo). La razón de esta auto-aniquilación de la vasija yace en su total contraste con la Luz. Ésta viene directamente de la esencia del Creador, del Pensamiento de la Creación. Esta Luz es un “deseo de otorgar” y no tiene nada que ver con un “deseo de recibir”. El Kli es absolutamente opuesto a ella. Éste representa un inmenso “deseo de recibir” la Luz.

El Kli representa una raíz de algo muy nuevo, no-existente antes de la Creación. La vasija no posee “deseo de otorgar”. Debido a que la Luz y la vasija están inseparablemente conectadas entre sí, el “deseo de recibir” se anula por causa de la Luz. El Kli adquiere una cierta forma sólo luego de la expulsión de la Luz de sí mismo. Sólo entonces la vasija comienza a aspirar a la Luz. Este deseo apasionado determina la necesaria forma de su “deseo de recibir”. Cuando la Luz vuelve a entrar en la vasija, ambos se vuelven dos objetos separados: la vasija y la Luz, o el cuerpo y la vida. Tomen nota de esto, pues éstas son nociones de máxima trascendencia.

Cuando el Kli comienza a recibir, debe sentir: “Ahora (Yo) estoy recibiendo placer”. Pero la Luz portadora del placer no permite que este “Yo” se revele y sea percibido por el Kli. Por lo tanto, el “Yo” se anula a sí mismo. Esto significa que el Kli no siente que recibe, aunque sí lo está haciendo.

Rabí Baruj Ashlag da el siguiente ejemplo: Un anciano gana $100.000 en una lotería. Sus amigos temen darle la noticia, creyendo que podría provocarle un ataque cardíaco, y morir a causa de la fuerte emoción.

Uno de ellos dice que podría transmitir la información sin causar ningún daño. Se dirige al anciano y le pregunta: “¿Compartiría $10 conmigo si ganara la lotería?”. El anciano contesta: “¡Claro que lo haría!” El hombre vuelve a preguntar: “¿Y si ganara $100 aún estaría dispuesto a compartir el premio conmigo?” A lo que el anciano responde: “¿Por qué no?” Así continúan hablando hasta que el monto alcanza los $100.000. Entonces el interrogador vuelve a preguntar: “¿Está usted dispuesto a firmar nuestro trato?” La respuesta es: “¡Claro que sí!” En ese mismo instante el hombre más joven colapsa y muere.

Vemos que el hombre puede morir por causa de una gran alegría, ya que una Luz demasiado potente provoca el anulamiento del “deseo de recibir”. En tal caso, el Kli desaparece y la Luz no tiene más remedio que salir para estimular al Kli a luchar por ella.

Entonces, ¿por qué motivo la Luz no anula al Kli, la Behina Dálet, cuando regresa a él? Cuando la Or y el Kli están juntos en la Behina Áleph, ambos (el “deseo de otorgar” y el “deseo de recibir”) deben expandirse allí mismo. Sin embargo, debido a que son opuestos entre sí, el “deseo de otorgar” anula al “deseo de recibir”; es decir, le impide expandirse.

Una vez que Behiná Dálet se ha formado, la Luz ya no puede anularla. Esto se debe a que ambas representan dos fuerzas existentes. En la Behiná Dálet la Luz no permite al “deseo de recibir” expandirse y crecer; pero en cuanto éste se desarrolla, aquélla ya no puede interferir más con él.

Como ejemplo pongamos a dos hombres que se estén peleando. Uno de ellos le impide al otro entrar en su casa. ¿Importa si están pelando afuera o si el intruso ya se encuentra adentro? ¡Si decimos que no existe nada aparte del Creador, quien desea otorgar placer, y la Creación, que va tras el placer, es suficiente tener a Kéter como un otorgante, y a Jojmá como un receptor.

En esta fase de Jojmá, el “deseo de recibir” “es uno” con la Luz, mientras que ésta impide a aquél sentir que está recibiendo. Sin embargo, este estado no es perfecto, puesto que el Kli debe sentir que recibe. Por ejemplo, un hombre le da algo a su amigo, pero no lo puede sentir. En este caso el otorgante viola el mandamiento “no destruirás”.

Por eso queda claro por qué no se nos dan “cosas” importantes (preciosas). A causa de que nos contentamos tanto con placeres mediocres, no somos dignos de recibir “cosas” de valor. Por lo tanto, el desarrollo de las cuatro fases es necesario para el nacimiento del Kli, el cual siente a medida que recibe.

 

ה) ולפיכך צריכים לד' בחינות שבשם הוי"ה, הנקראות חכמה בינה ת"ת מלכות. כי בחי"א,

הנקראת חכמה, היא באמת כל כללותו של הנאצל, אור וכלי. כי בו הרצון לקבל הגדול עם

כל כללות האור שבו, הנקרא אור החכמה או אור החיה, כי הוא כל אור החיים שבהנאצל

המלובש בהכלי שלו.

אמנם בחינה הא' הזו נבחנת לכלו אור, והכלי שבה כמעט שאינו ניכר, כי הוא מעורב עם

האור ובטל בו כנר בפני האבוקה. ואחריה באה בחי"ב. והוא, כי כלי החכמה בסופו הוא

מתגבר בהשואת הצורה לאור העליון שבו. דהיינו שמתעורר בו רצון להשפיע אל המאציל,

כטבע האור שבתוכו, שהוא כולו להשפיע.

ואז ע"י הרצון הזה שנתעורר בו, נמשך אליו מהמאציל אור חדש, הנקרא "אור חסדים".

ומשום זה כמעט שנפרש לגמרי מאור החכמה, שהשפיע בו המאציל. כי אין אור החכמה

מקובל רק בהכלי שלו, שהוא הרצון לקבל הגדול בכל שיעורו. באופן, שהאור וכלי שבבחי"ב

משונים לגמרי מבחי''א. כי הכלי שבה הוא הרצון להשפיע, והאור שבה נבחן לאור החסדים,

שפירושו אור הנמשך מכח הדבקות של הנאצל בהמאציל. כי הרצון להשפיע גורם לו השואת

הצורה למאציל. והשואת הצורה ברוחניות הוא דבקות.

ואחריה באה בחינה ג'. והוא כי אחר שנתמעט האור שבהנאצל לבחינת אור חסדים בלי

חכמה כלל, ונודע שאור החכמה הוא עיקר חיותו של הנאצל, ע"כ הבחי"ב בסופה התעוררה

והמשיכה בקרבה שיעור מאור החכמה, להאיר תוך אור החסדים שבה. והנה התעוררות הזו

המשיכה מחדש שיעור מסוים מהרצון לקבל, שהוא צורת כלי חדש, הנקרא בחינה ג' או ת"ת.

ובחינת האור שבה נקרא "אור חסדים בהארת חכמה". כי עיקר האור הזה הוא אור חסדים,

ומיעוטו הוא אור חכמה.

ואחריה באה בחינה ד'. והוא כי גם הכלי דבחי"ג בסופו התעורר להמשיך אור חכמה במילואו,

כמו שהיה בבחי"א. ונמצא התעוררות הזו היא בחינת השתוקקות, בשיעור הרצון לקבל

שבבחי"א ונוסף עליו. כי עתה כבר נפרד מאור ההוא. כי עתה אין אור החכמה מלובש בו, אלא

שמשתוקק אחריו. ע"כ נקבע צורת הרצון לקבל על כל שלימותו. כי אחר התפשטות האור

והסתלקותו משם, נקבע הכלי. וכשיחזור אח"כ ויקבל בחזרה את האור, נמצא הכלי מוקדם

להאור. וע"כ נבחנת בחינה ד' הזאת לגמר כלי. והיא נקראת "מלכות".

 

  1. 5) Como se menciona más arriba, la Creación evoluciona de acuerdo a cuatro fases, Bejinot, codificadas en el nombre HaVaYaH, y llamadas Hochmá, Biná, Tifferet, y Malchut. Bejiná Áleph se denomina “Hochmá”, que contiene tanto la Luz como la vasija compuesta por el “deseo de recibir”. Esta vasija contiene toda la Luz llamada Ohr Hochmá (la Luz de Sabiduría), Ohr Hayá (la Luz de Vida), porque consiste de toda la Luz de Vida que se encuentra en la Creación.

Sin embargo Bejiná Áleph sigue representando la Luz, y el Kli aún no se ha manifestado en ella, sino que existe en potencia. Sigue estando inseparablemente conectado con la Luz en el estado de auto-anulamiento. Luego surge Bejiná Bet, porque al final de su desarrollo, Hochmá desea adquirir la equivalencia de propiedades con la Luz que se encuentra dentro de sí. Así es cómo el “deseo de otorgar” al Creador se despierta en Hochmá.

La naturaleza de la Luz consiste puramente de “deseo de otorgar”. Como respuesta a la manifestación de ese deseo, el Creador envió una Luz nueva y diferente llamada “Ohr Hassadim” (Ohr Jasadim - la Luz de Misericordia). De este modo Bejiná Áleph se libra casi completamente de Ohr Hochmá, que le había sido enviada por el Creador. Ohr Hochmá sólo puede estar presente en una vasija adecuada; es decir, el “deseo de recibir”. Tanto la Luz como el Kli en Bejiná Bet son totalmente diferentes de aquéllos en Bejiná Áleph, ya que la vasija en Bejiná Bet consiste de “deseo de otorgar”, y la Luz es Ohr Hassadim. Ohr Hassadim es el placer de ser similar al Creador.

El “deseo de otorgar” tiende a la equivalencia de propiedades con el Creador. En los mundos espirituales, esto lleva a la fusión con Él. Entonces surge Bejiná Guímel. En cuanto la Luz que se encuentra en la Creación pasa al nivel de Ohr Jasadim (Hassadim) y queda casi totalmente ausente la Ohr Hochmá (como ya sabemos, Ohr Hochmá, o Jojmá, es la principal fuerza de vida de la Creación), Bejiná Bet comienza a sentir esta deficiencia. Por eso, al final de su desarrollo, atrae una parte de la Ohr Hochmá, para que ésta pueda empezar a brillar dentro de su Ohr Jasadim.

En este momento vuelve a “despertar” una parte de su deseo de recibir interno, y forma una nueva vasija llamada Bejiná Guímel o Tifféret. La Luz que se encuentra adentro es Ohr Jasadim, con la luminiscencia de Ohr Jojmá. Por eso, la parte principal de su Luz consiste de Ohr Jasadim, siendo Ohr Jojmá menos significativa. Le sigue Bejiná Dálet, pues el Kli de Bejiná Guímel también deseaba atraer Ohr Jojmá al final de su desarrollo. Pero esta vez la deseaba toda, tal como había ocurrido en Bejiná Álef.

De esto se desprende que este deseo que acaba de despertar, lleva a una situación en la cual Bejiná Dálet siente el mismo deseo apasionado que sentía Bejiná Álef. Incluso ahora, luego de haber expulsado la Luz de una vez, la Creación conoce cuán mal se siente de esta forma, por lo cual desea esta Luz mucho más que en la fase más temprana de Bejiná Álef.

Por lo tanto, la emanación de la Luz y su consecuente expulsión crean un Kli. Si el Kli ahora recibe la Luz nuevamente, esta vez le precederá (a la Luz). Por ende, la Bejiná Dálet representa una fase final en la creación del Kli llamado Malchut (Maljut).

¿Por qué se ha vuelto, la Luz, una razón para el deseo de otorgar del Kli? Podemos observar la siguiente ley que rige en nuestra naturaleza: cada rama tiende a igualarse a su raíz. Ésta es la razón por la que el Kli recibe la Luz de Hochmá, a medida que ésta llega. Sin embargo, en cuanto percibe que la Luz viene del Otorgante, desea igualarse a la Fuerte, y dejar de recibirla. Esto significa que existen dos diferentes acciones que surgen de Kéter:

  1. El deseo de otorgar placer a la Creación, que creó el “deseo de recibir” a través de Bejiná Álef.
  2. El deseo, de la Creación, de llevar a cabo actos de otorgamiento. Esto surge debido a que ésta siente que la Luz que recibe proviene del deseo del otorgante, que es superior a ella; y por lo tanto también desea otorgar.

Podemos observar un ejemplo de esto en el mundo material. Una persona le regala algo a otra, y ésta lo recibe. Entonces comienza a pensar y a entender: “¡Él es un otorgante y yo soy un receptor! ¡No debería aceptarlo!” Por tal motivo decide devolver el presente. Al principio, cuando había aceptado el obsequio, se encontraba bajo la influencia del otorgante y no percibía su estado de receptor. Sin embargo, en cuanto empezó a recibir, comenzó a sentir que era un receptor, y esto le llevó finalmente a rechazar el regalo.

Es necesario señalar que esta persona posee un “deseo de recibir”. Esto es evidente por el hecho de haber recibido el obsequio al principio. ¡Pero no lo había solicitado! Por lo tanto, no considera un Kli. Un Kli representa un estado en el cual uno siente que hay placer, por lo cual le ruega y suplica al Otorgante que se lo dé.

¿Por qué el Aviut de Biná es mayor que el del Jojmá (Hochmá)? ¿Por qué posee un “deseo de recibir” mayor, a pesar de lo cual desea sólo otorgar? Jojmá representa la vasija que aún no siente que recibe. El Creador la controla por completo. Sin embargo, Biná ya se siente como un receptor. Por ende, su Aviut es mayor.

Existen dos tipos de Luz:

  1. La Luz del propósito de la Creación, llamada “Ohr Jojmá”, que proviene del Creador (el “deseo de otorgar” a la Creación”). Ésta es llamada Bejiná Álef.
  2. La Luz para la corrección de la Creación, llamada “Ohr Jasadim”, que se expande gracias a la Creación. Ésta se denomina Bejiná Bet.

¿Cómo puede decir alguien que Ohr Jasadim se expande gracias a la Creación? ¿No es acaso el Creador la fuente de la Luz y del placer? Esto se debe a que el placer del Creador llega a la Creación como resultado de su fusión con la Fuente del placer.

El comienzo de la Creación ocurre de la siguiente manera:

La Luz surge del Creador; la Ohr – placer. Esta emanación de la Luz a partir del Creador se denomina fase cero (0) o raíz (Shóresh).

La Luz crea el Kli, el cual puede sentir y absorber todo el placer contenido en esa Luz. Permítasenos asumir que el Creador quisiera darle 1 kg. de placer a la Creación. En tal caso, Él debería haber creado el “deseo de recibir” ese placer con capacidad para 1 kg., y así absorber toda la Luz en ese Kli.

Tal estado del Kli, en el que se encuentra completamente lleno con la Luz del Creador, se llama fase Álef (1). Esta fase (Bejiná) se caracteriza por el deseo de recibir placer. La Luz portadora del placer se denomina “Ohr Jojmá”. El Kli en esta fase recibe Ohr Jojmá; por lo tanto, la fase en sí se llama “Jojmá”.

El Kli recibe la Luz del Creador. Gracias a ella siente un absoluto placer y adquiere su cualidad: el deseo de dar o satisfacer. Como resultado de esto, en vez de recibir, el Kli ahora desea otorgar. Entonces deja de recibir la Luz. Debido a que ahora aparece un nuevo deseo en el Kli, contrario al inicial, pasa a un nuevo estado llamado fase Bet (2). Ésta está representada por el “deseo de dar”, o Biná.

Ahora el Kli deja de recibir la Luz. La Luz continúa interactuando con el Kli, y le dice que al rechazarla no está cumpliendo el Propósito de la Creación, ni  está satisfaciendo el deseo del Creador. El Kli analiza esta información, y concluye que realmente no está satisfaciendo el deseo del Creador.

Además, el Kli siente que la Luz es una fuerza vital y que no puede subsistir sin ella. Entonces éste, aún deseando dar, decide empezar a recibir una porción esencial de la Luz. De esto se desprende que el Kli accede a recibir la Luz por dos razones: primero, y sobre todo, porque desea satisfacer el deseo del Creador; segundo, porque siente que verdaderamente no puede existir sin la Luz.

El surgimiento de un nuevo deseo de recibir la Luz en el Kli, aunque diminuto, crea una nueva fase que se llama Bejiná Guímel (3) o Zeir Anpin.

A la vez que se da y que se recibe un poco en la fase Guímel, el Kli comienza a descubrir que el deseo del Creador consiste en llenar el Kli completamente con la Luz, para que pueda disfrutarla infinitamente. Como el Kli ya ha recibido un poco de la Luz de Jojmá necesaria para su existencia, decide ahora recibir el resto de esta Luz. Éste es el deseo del Creador, y el Kli reanuda la recepción de la Luz del Creador del mismo modo en que lo hacía en la fase 1.

La nueva fase se denomina Bejiná Dálet (4). Difiere de la fase 1 en cuanto a que expresó su “deseo de recibir” de forma independiente.

La primera fase fue llenada con la Luz por medio del deseo del Creador. Pero ésta no era consciente de este proceso, pues no tenía deseo propio. La cuarta fase se llama “El Reino de los Deseos” o “Maljut”. Este estado llamado Maljut también se denomina “El Mundo del Infinito” (Olam Ein Sof), y consiste de un infinito e ilimitado deseo de recibir placer; de ser llenado con la Luz.

Bejinat Shóresh (0) es el deseo del Creador de crear la Creación y de darle el máximo placer. En esta fase, al igual que en una semilla o embrión, toda la creación subsecuente está incluida de principio a fin, transmitiendo la “actitud” del Creador a la creación por venir.

Bejinat Shóresh (0) es el Pensamiento de la Creación entera. Todos los procesos posteriores son sólo la realización de este Pensamiento. Cada fase siguiente es la consecuencia lógica de la anterior. El desarrollo continúa desde arriba, y cada fase previa se encuentra “más arriba” que las que le siguen; o sea, la fase precedente incluye todas las siguientes.

A lo largo de este desarrollo descendente desde el Creador hasta nuestro mundo, nacen nuevos niveles; todo evolucionando de la perfección a la imperfección. El Creador creó la Luz, el placer, de Sí Mismo. Lo creó a partir de Su propia Esencia. Por lo tanto se dice que la Luz fue creada “Yesh mi Yesh” (existencia a partir de la existencia); es decir, que en realidad la Luz existió desde siempre. Sin embargo, con el surgimiento de la fase 1 del deseo de recibir placer, la vasija (el Kli), pasó a ser “Yesh mi Ayn” (existencia ex -nihilo); esto quiere decir que el Creador la creó de la nada, pues no puede existir ni el más mínimo “deseo de recibir” en el Creador.

El primer deseo independiente de la Creación sucede en la fase dos. En esta fase el “deseo de otorgar” aparece por primera vez. Este deseo se manifiesta bajo la influencia de la Luz, que es recibida del Creador, y que ya estaba incluida en el Pensamiento de la Creación. Sin embargo, el Kli lo siente como su deseo propio e independiente. Lo mismo ocurre con nuestros deseos. Todos ellos nos son transmitidos desde Arriba, desde el Creador; pero los consideramos nuestros, propios.

Al sentir el “deseo de dar” en la fase dos, opuesto al “deseo de recibir”, el Kli deja de sentir placer de recibir; deja de sentir la Luz como placer. La Luz se escapa y lo deja completamente vacío.

En la fase uno fue creado el deseo de recibir placer. Éste es el único deseo que está ausente en el Creador. Este mismo deseo representa la Creación. En consecuencia, sólo existen variaciones de este deseo de fase 1 en el universo entero: el deseo de recibir placer, ya sea a través de recibir o de dar, o de una combinación de ambos. Aparte del Creador existe sólo una cosa más: el deseo de recibir placer.

La vasija (Kli) siempre desea recibir. El material, del cual está hecha, no cambia. El hombre puede entenderlo únicamente cuando revela el mal, y comprende así su naturaleza egoísta. Todo esto está incorporado en nuestra naturaleza. En cada célula de nuestro cuerpo no existe más que el deseo de recibir placer.

La fase dos, ahora vacía, deja de sentir que existe. Fue creada por la Luz; y al carecer de ella, siente que dejará de existir. Por lo tanto, decide recibir al menos una porción de la Luz del Creador. El placer de recibir la Luz se denomina “Ohr Jojmá”, mientras que el placer de dar se llama “Ohr Jasadim”.

La Fase dos (Biná) desea dar. Pero descubre que no tiene nada para dar, y que está “muriendo” sin Ohr Jojmá. Ésa es la razón por la cual decide recibir una pequeña porción de Ohr Jojmá.

Esto es lo que construye la tercera fase, Bejiná Guímel (3). En esta fase existen dos deseos diferentes en la vasija: el “deseo de recibir” y el “deseo de otorgar”. Pero el “deseo de dar” prevalece. A pesar del hecho de no tener nada que otorgarle al Creador, el “deseo de dar” aún existe en ella. El deseo se llena con la Luz de Jasadim. Ésta contiene adentro también un poco de Luz de Jojmá, que llena el “deseo de recibir”.

La cuarta fase, Maljut, surge gradualmente a partir de la tercera. El “deseo de recibir” se vuelve más fuerte, expulsando al “deseo de otorgar”; y luego de un rato, el “deseo de recibir” termina siendo el único que queda. Por ende, esta fase se llama “Maljut”; es decir, “El Reino del Deseo”, es deseo de absorber el placer (Ohr Jojmá) por completo.

Esta fase determina la conclusión de la Creación; y debido a que recibe todo de manera ilimitada e infinita, se denomina “El Mundo del Infinito”.

Éstas son las cuatro fases de la Luz Directa (Ohr Yashar[1]) que descienden del Creador. El resto de la Creación, todos los mundos, ángeles, Sefirot, almas; o sea, todo, es apenas una parte de Maljut. Puesto que Maljut desea igualarse con las fases que le preceden, la Creación entera es una reflexión de estas 4 fases.

El objetivo de la ciencia llamada Cabalá consiste en comprender esto; explicar cómo estas cuatro fases se reflejan en cada uno de los mundos; cómo esto afecta nuestro mundo; cómo influir en este proceso, e integrarnos en el proceso general del universo, trabajando activamente con la ayuda de la retroalimentación que obtenemos de Arriba. Nuestra meta consiste en entenderlo todo.

 

ו) ואלו ד' ההבחנות הנ"ל ה"ס עשר ספירות, הנבחנות בכל נאצל וכל נברא. הן בכלל כולו, שהן

ד' העולמות, והן בפרט קטן ביותר שבמציאות. ובחי"א נקראת "חכמה" או "עולם האצילות".

ובחי"ב נקרא "בינה" או "עולם הבריאה". ובחי"ג נקרא "תפארת" או "עולם היצירה". ובחי"ד

נקרא "מלכות" או "עולם העשיה".

ונבאר את הד' בחינות הנוהגות בכל נשמה. כי כשהנשמה נמשכת מא"ס ב"ה ובאה לעולם

האצילות, היא בחי"א של הנשמה. ושם עוד אינה נבחנת בשם הזה. כי השם "נשמה" יורה

שיש בה איזה הפרש מהמאציל ב"ה, שע"י ההפרש הזה יצאה מבחינת א"ס ובאה לאיזה גילוי

לרשות בפני עצמה. וכל עוד שאין בה צורת כלי, אין מה שיפריד אותה מעצמותו ית', עד

שתהיה ראויה להקרא בשם בפני עצמה.

וכבר ידעת שבחי"א של הכלי אינה ניכרת כלל לכלי וכולה בטלה להאור. וז"ס הנאמר בעולם

אצילות שכולו אלקיות גמור, בסוד "איהו וחיוהי וגרמוהי חד בהון". ואפילו נשמות שאר בעלי

החיים, בהיותם עוברים את עולם אצילות, נחשבים כעודם דבוקים בעצמותו ית'.

 

  1. 6) Las cuatro fases que mencionamos recién corresponden con las diez Sefirot de las cuales consiste todo ser creado. Estas cuatro fases corresponden con los cuatro mundos de ABYA, que incluyen el universo entero y todos los detalles que están comprendidos en la realidad. Bejiná Álef se llama Jojmá o el mundo de Atzilut; Bejiná Bet se llama Biná o el mundo de Beriá; Bejiná Guímel se llama Tiféret o el mundo de Yetzirá (Ietsirá); Bejiná Dálet se llama Maljut o el mundo de Assiyá (Asiá).

Ahora permítasenos entender la naturaleza de estas cuatro Bejinot que existen en toda alma. Cada alma (Neshamá) se origina en el mundo del Ein Sof (Infinito), y desciende al mundo de Atzilut, adquiriendo allí las propiedades de Bejiná Álef. En el mundo de Atzilut aún no se denomina “Neshamá”, pues este nombre implica un cierto grado de separación del Creador, que lleva a una caída del nivel de Ein Sof), que es una nivel de completa unidad con el Creador. De este modo adquiere cierta “independencia”. Sin embargo, aún no es un Kli completamente formado, por lo cual nada lo separa aún de la esencia del Creador.

Como ya hemos aprendido, mientras se encuentra en la Bejiná Álef, el Kli aún no es tal[2]. La razón para esto es que en esta fase se anula con respecto de la Luz. Por eso, en el mundo de Atzilut se dice que todo es absolutamente Divino: “Él es Uno y Su Nombre es Uno”. Aun las almas de las demás criaturas que pasan por este mundo, se fusionan con el Creador.

 

 

ז) ובעולם הבריאה כבר שולטת בחינה הב' הנ"ל, דהיינו בחינת הכלי של הרצון להשפיע.

וע"כ כשהנשמה משתלשלת ובאה לעולם הבריאה, ומשגת בחינת הכלי ההוא אשר שם, אז

נבחנת בשם "נשמה". דהיינו, שכבר יצאה ונתפרדה מבחינת עצמותו ית' והיא עולה בשם

בפני עצמה, להקרא "נשמה". אמנם כלי זה זך מאוד, להיותו בהשואת הצורה להמאציל, וע"כ

נחשבת לרוחניות גמורה.

 

  1. 7) Bejiná Bet rige en el mundo de Beriá; es decir, su Kli es el “deseo de otorgar”. Por consiguiente, cuando el alma arriba al mundo de Beriá, alcanza esta fase del desarrollo del Kli, y ya pasa a llamarse “Neshamá”. Esto significa que se separa de la esencia del Creador, y adquiere cierto grado de independencia. Sin embargo, este Kli aún es muy “puro”, transparente; o sea, está muy cercano al Creador en cuanto a sus propiedades. De este modo, se considera completamente espiritual.

 

ח) ובעולם היצירה כבר שולטת בחינה הג' הנ"ל, שהיא כלולה מעט מצורת הרצון לקבל. וע"כ

כשהנשמה משתלשלת ובאה לעולם היצירה, ומשגת הכלי ההוא, יצאה מבחינת הרוחניות

של הנשמה, ונקראת בשם "רוח". כי כאן הכלי שלו כבר מעורב בעביות מועטת, דהיינו מעט

הרצון לקבל שיש בו. אמנם עדיין נבחנת לרוחני, כי אין שיעור עביות זאת מספיק להבדילו

לגמרי מן עצמותו ית', להקרא בשם "גוף, עומד ברשות עצמו".

 

  1. 8) Bejiná Guímel rige en el mundo de Yetzirá. Contiene cierta cantidad de “deseo de recibir”. Por lo tanto, cuando el alma llega al mundo de Yetzirá, alcanza esta fase del desarrollo del Kli, sale del estado de “Neshamá”, y pasa a llamarse “Ruaj” (Ruach). Este Kli ya posee cierta cantidad de Aviut; es decir, cierto grado del “deseo de recibir”. Sin embargo, aún se considera “espiritual”, ya que esta cantidad y calidad del “deseo de recibir” es insuficiente para separarlo completamente de la esencia del Creador en cuanto a sus propiedades. Una separación completa de la esencia del Creador se llama “Guf” (cuerpo), el cual ahora sí es completa y claramente “independiente”.

 



 

 



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