Si efectuamos la elección correcta podremos conectarnos, en cada situación, a la "balanza de mérito”, al lado del otorgamiento.
Los esfuerzos para penetrar en los estados descritos en el Zohar, constituyen el trabajo interno.
El sistema que el Zohar narra, es el sistema para lograr nuestros atributos, a través de los cuales el Creador desea que lo conozcamos.
Nuestro anhelo actúa para atraer hacia nosotros el sistema espiritual, y entonces, cuando ya lo veo y lo pruebo con mis sentidos, se le llama "Hasagá" (Logro).
El sistema espiritual es llamado "Jaim" (Vida), porque es precisamente en él que los fragmentos opuestos comienzan a trabajar en una sola armonía.
Cada atributo –positivo o negativo- tiene lugar; sólo necesita la restauración de la conexión bajo una sola Fuerza.
Sin sensación de placer no hay sensación de vida, por lo tanto, la carencia, el deseo, la inclinación al mal, es algo imprescindible, y la Torá es sólo el condimento (Tavlín).
El Creador no cambia; cambia sólo la actitud, cómo lo vemos nosotros.
Luz, Deseo y Pantalla entre ellos, son los componentes de toda la Creación, tanto de la espiritual como de la material.
Todas las almas conectadas entre sí con el fin de recibir, perciben este mundo. Todas las almas conectadas entre sí con el fin de otorgar, descubren el mundo espiritual.
El deseo, es siempre de recibir. Atributo, es el modo de activar el deseo.




