(Definición del día 1 de Abril de 2010)
El hombre en su percepción de la realidad está dividido en Kelim (vasijas) internos y Kelim externos: el ”yo”, en un ego circunscrito en su “círculo” interior y el resto de la realidad que percibe como ´”círculo “ externo, denominado “prójimo” ( amigo, grupo o resto del mundo). Ambos son Kelim, no hay diferencia, sino que momentáneamente, hasta llegar a la corrección final, nuestro Kli está dividido por ese límite llamado “Majsom” (barrera).
El asunto de la ”serpiente “ y la ”vara”, habla de herramientas que el hombre utiliza para su crecimiento espiritual: si utiliza las herramientas del ego, concentradas en su interior, que todas hablan de él mismo, se trata de la “serpiente” , y si se doblega hacia abajo (Mata), en pos del prójimo, eso es llamado ”vara”(Maté – que en hebreo estas dos palabras se escriben con las mismas letras).
Tanto la “serpiente “como la “ vara”, ambas provienen del Creador, y son como el sello y la firma, y es posible adelantar tanto a través de la “vara” como de la “serpiente “, pero la pregunta es por medio de qué es conveniente avanzar. La diferencia es muy grande: se puede avanzar a través de fuerzas positivas que atraen, que proporcionan desarrollo, entendimiento, buena sensación, o a través de golpes que nos hacen avanzar por detrás de modo inconsciente, y el hombre huye de ellas sin saber hacia dónde . Igualmente hace su camino, pero el camino es muy largo y muy doloroso.
Entre ambos existe el libre albedrío, y todo el propósito es hacia donde el hombre está orientado: si es que desea permanecer en la conciencia de su “serpiente” o si es que desea escalar a un nivel de fe por encima de la razón, salir por fuera de lo que acontece en sus Kelim interiores, situarse en ”Kelim de fe “. El hombre debe intentar permanecer siempre en este cuestionamiento: ¿qué toma en su “mano” en este momento: la “vara” o la “serpiente”?
Parte III, 25-20:36









