|
Una vez que la Luz
de la sabiduría llena al ser creado del deseo de recibir, transmite
al deseo de recibir su propia voluntad, la voluntad de dar. Así, la
fase 1 cambia al deseo inicial, de un deseo de recibir, a un deseo
de dar.
Después que la
fase 4 fue iniciada y fue llenada con Or Jojmá ( la Luz de la
sabiduría), la Luz actuó dentro de ella de manera de que comenzó a
querer dar. ¿Por qué la Luz de la sabiduría revistió su propio
receptáculo con el deseo de Dar? Porque el receptáculo no
experimenta sólo el placer de la Luz, sino también la voluntad del
proveedor.
El Creador pudo
haber creado un receptáculo que no sintiera eso. Él es el
proveedor, pero, sentiría placer sólo del don en sí mismo. Así
encontramos en nuestro mundo gente cuyo deseo de recibir no está
desarrollado: niños, gente vulgar, mentalmente perturbados y los
primitivos. Cuando un niño se hace mayor, comienza a sentirse
avergonzado por los regalos.
En un hombre
adulto, este sentimiento ha evolucionado hasta el punto en que él
preferiría cualquier dolor posible al dolor asociado a la vergüenza.
El Creador nos creó especialmente con esta predisposición, para que
a través de ella podamos superar a nuestra naturaleza, el deseo de
recibir.
Para poder
experimentar la vergüenza, sentir dolor por el acto de recibir,
necesitamos primero entender qué es lo estamos recibiendo. Esto es
posible solamente si sentimos la presencia del proveedor: si no
percibo a mi anfitrión, no me sentiría avergonzado de tomar algo,
pero si lo veo delante de mí, me sentiría avergonzado, no sería
capaz de recibir. Quizá, necesitaría darle algo a cambio de lo que
he recibido de él, así no recibo mas de él, sino intercambio con él
de manera que también reciba de mí.
Sentir al Creador
despierta en mi Maljut (ser creador), espasmos de dolor de tan gran
magnitud que Maljut decide no sólo recibir or para sí mismo y esto
es llamado "tzimtzum" (contracción). Debido a esto es que la primera
experiencia de tzimtzum, es llamada "tzimtzum rishon" (la primera
contracción). Maljut ha dejado de recibir Luz y de este modo ha
dejado de ser un receptor.

La progresión de la zuz hasta la restricción
Sin embargo, no es
suficiente que Maljut actúe como la Luz superior: concediendo y
dando placer. La Luz del Creador da placer a Maljut, pero debido a
que ésta ha rehusado recibir la Luz y no recibe placer del Creador,
no cumple con el deseo del Supremo.
En realidad, es lo
contrario. El deseo del Creador es dar placer al ser creado y
cuando Maljut no cumple el deseo del Creador, no le da ningún
placer a Él.
Así, Maljut no se
asemeja al Creador como proveedor de placer aún después de que deja
de recibir Su Luz.
EL deseo del
Creador y su propósito en crear es que Maljut, ser creado, reciba
placer. La intención y pensamiento de la Creación es fijo y absoluto;
por consiguiente, el Creador urge a Malhut a recibir la Luz.
Maljut siente eso,
desde su perspectiva, el acto de contracción (restricción) en sí
mismo no es suficiente. ¿Pero, cómo puede el ser creado, cuya
esencia es confinada a recibir, devolver algo al Creador?
Maljut determina
que si recibe la Luz y los beneficios de él con la intención de
darle placer al Creador al hacer eso, porque El lo quiere y no
porque Maljut quiera disfrutar la Luz para sí mismo, su recepción
sería como un dar: aceptar el placer por bien del proveedor
transforma el acto de recibir en un acto de dar.
Si Maljut recibe
toda la Luz, todo el placer que el Creador ha preparado para
beneficiarlo, el resultado será que Maljut le de al Creador
exactamente lo que Él da. Este recibir no es considerado recibir,
sino es como si Maljut estuviera ocupado en dar.
Hay un paralelo de
esto en nuestro mundo en el caso de un invitado que viene a quedarse
en la casa de su anfitrión. El anfitrión honra a su invitado con
platillos finos, dándole exactamente la cantidad y tipo de comida
que le gusta (porque la Luz del placer en sí misma crea un
receptáculo exactamente proporcional en calidad y cantidad al placer
que contiene). Mientras el invitado desea comer, la presencia del
anfitrión le avergüenza debido a que su sentimiento de estar sólo
recibiendo es tan intenso que ya no es capaz de recibir nada más.
Sin embargo, después de que el anfitrión le solicita aceptar lo que
este ha preparado para él, entonces parece que el invitado que ha
rehusado muchas veces aceptar la recepción del disfrute, comienza a
aceptar y esta recepción es como hacerle un favor al anfitrión. Así
el invitado se vuelve el dador y el anfitrión el receptor.
La Sabiduría de la
Cabalá habla acerca del deseo y el placer, y sus funciones en el
lenguaje de la Cabalá: el deseo de recibir, o el receptáculo
(invitado), siente la Luz (placeres) que lo alcanzan y quieren
entrar a él. El receptáculo rechaza la Luz y ella retorna a su
fuente (el invitado rechaza la comida de su anfitrión). La fuerza
que rechaza el placer es llamada "masaj" (Cortina).

Con la ayuda del
poder de rechazar placeres de esta fuerza, el receptáculo es capaz
de luchar consigo mismo y vencer su deseo de recibir. Podría parecer
que el receptáculo rechaza la Luz, en realidad, rechaza su propio
deseo de recibir y no se permite confiar en ese deseo. Un
receptáculo no es capaz de devolver la Luz al Creador, sino se forma
en el receptáculo, una voluntad de producir disfrute al Creador.
Esta intención es
llamada "Or Jozer". Or es una experiencia de disfrute, "Or Yashar"
es el disfrute que el Creador quiso conceder a sus seres. Or Chozer
es el disfrute que el ser creado desea dar al Creador.
Después de que el
receptáculo (el invitado) está seguro de que no va a recibir la Luz
solamente para su propio beneficio, él decide con la ayuda de Or
Jozer (de acuerdo a lo que él quiere dar de disfrute al Creador, el
anfitrión), cuánto de Or Vashar (alimento) es capaz de recibir con
la intención de dar disfrute al Creador (el anfitrión) de la
abundancia que le ha sido ofrecida por el anfitrión.
La Luz viene
directamente del Creador y es por consiguiente llamada "Luz Recta".
Quiere revestirse dentro del receptáculo, sin embargo, no es capaz
de entrar a él, debido a que la cortina lo impide. La cortina a su
vez devuelve la Luz y la fuerza a regresar rehusa recibirla por el
beneficio de recibirla. Con esto, el receptáculo cumple la condición
del primero: no recibir para sí mismo.
Después que el
receptáculo está seguro que nunca volverá a usar sus deseos de
recibir placer para su propio beneficio, calcula cuánto puede
recibir con el propósito de dar al Creador. Este cálculo es hecho
con la ayuda de la cortina. El lugar donde el cálculo es hecho es
llamado "peh" (boca). El lugar de la cortina es el Peh. Todas las
experiencias y decisiones antes de la recepción de la Luz son hechas
en la porción del receptáculo llamado "Rosh", allí se considera que
la Luz es recibida en potencia.

Después de la
decisión del receptáculo que ha sido tomada en el Rosh, este recibe
la Luz dentro de su interior. "Toj" (interior) es la parte del
receptáculo en donde la Luz es realmente recibida. Debido a que en
el Toj del receptáculo, el Or Jojmá es recibido en una forma de
recepción para dar placer al Creador, esta Luz está revestida dentro
del Or Jozer: la intención de beneficiar al Creador.
El receptáculo no
es capaz de recibir todo el Or Yashar que viene del Creador, sólo
una pequeña fracción de ella. La porción del receptáculo que queda
vacía debido a que el Masaj no tiene el poder de recibirlo, es
llamada "Sof haKli" (la extremidad del receptáculo). La cabeza, el
interior y la extremidad del receptáculo son llamados en conjunto el
"Partzuf" (Rostro, Cara). La frontera o borde en el partzuf, donde
la recepción de la Luz se detiene se llama "tabur" (Vientre,
Abdomen).
La porción de la
Luz que es recibida dentro del Partzuf es llamada "Or Pnimi" (Luz
por dentro). La porción de la Luz que se queda afuera del
receptáculo es llamada "Or Makif" (acompañante, Luz que rodea). El
Or Yashar esta dividido por el Masaj en Or pnimi y Or Makif.
Cada Partzuf
incluye un rosh (cabeza) y un guf (cuerpo). El cuerpo se divide en
interior y extremidad.
Maljut incluye
cinco aspectos. La cortina determina cuánto recibir en cada fase y
por consiguiente, cada fase está dividida en la porción que recibe y
en la que no. Hay así cinco aspectos en el interior y cinco aspectos
en la extremidad.

Resumen : Para que
la Luz perfeccione el receptáculo, le da el deseo del Creador. Esto
es lo que nos falta: que la Luz pueda venir y perfeccionarnos, que
podamos querer ser como el Creador. El estudio de la Cabalá es el
único en el que despierta el Or Makif que perfecciona al Hombre. |