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No hay nadie más aparte de Él

(Del libro Shamati por el cabalista Baruch Ashlag)

Está escrito que "No hay nadie más aparte de Él", refiriéndose a que no hay otro poder en el mundo con la habilidad de hacer cualquier cosa en contra de Él. Y lo que el hombre ve, con respecto a que hay cosas en el mundo que niegan el gobierno de lo de arriba, es porque Él así lo desea.

Es considerada una corrección, llamada "la izquierda rechaza y la derecha adjudica", lo cual quiere decir que lo que la izquierda rechaza es una corrección. Esto se refiere a que hay cosas en el mundo que desde el principio apuntan a desviar a una persona del camino correcto y lo expulsan de la santidad.

El beneficio de esos rechazos es que a través de ellos la persona recibe una necesidad y un deseo completo de que Dios lo ayude, porque ve que de otra forma está perdido. No sólo no progresa en su trabajo, sino que ve que regresa y le falta fuerza para observar la Torá y los Mitzvot, ni siquiera en Su propio nombre. Y así llega a saber que sólo sobreponiéndose genuinamente a todos los obstáculos, por encima de la razón, puede observar la Torá y los Mitzvot.
Pero no siempre tiene la fuerza de sobreponerse por encima de la razón, por el contrario, es forzado a desviarse, Dios le prohíbe el camino al Creador, y aún el hacerlo en Su propio nombre. El hombre siempre siente que las partes rotas son más que el entero, o sea que hay muchos más descensos que ascensos y no ve un fin a esos predicamentos, siente que permanecerá fuera de la santidad para siempre porque nota que es difícil observar siquiera una pizca, a menos que se sobreponga por encima de la razón, pero no siempre es capaz de sobreponerse. ¿Cuál será entonces el fin de todo esto?

Toma la decisión de que nadie puede ayudarle, sino Dios mismo. Esto causa que haga una demanda sincera al Creador para que abra sus ojos y su corazón, y que lo lleve a estar más cerca en una eterna adhesión con Dios. Por este resultado concluimos que todos los rechazos experimentados provienen del Creador.

Eso significa que los rechazos de los que es objeto no suceden porque ha cometido faltas, o por no tener la habilidad de sobreponerse, sino que esos rechazos son para aquellos que verdaderamente quieren acercarse más a Dios. A fin de que dicha persona no esté satisfecha con un poco solamente, dígase, no permanecer tan pequeño como un niño sin conocimiento, recibe ayuda de arriba en la forma que no sea capaz de decir que: “Gracias a Dios, observa la Torá y cumple con buenas obras”, y ¿qué más podría pedir?

Sólo si esa persona tiene un verdadero deseo, recibirá ayuda de arriba. Constantemente se le mostrará cómo son sus faltas en su estado presente; esto significa que se le enviarán pensamientos y visiones que trabajarán contra sus esfuerzos, para que él vea que no es uno con el Señor. Cuanto más se sobreponga, siempre verá como se encuentra en una posición más alejada de la santidad que otros que se sienten uno con el Señor.

Pero él, por otro lado, siempre tiene sus quejas y demandas, no puede justificar el comportamiento del Creador hacia su persona. Le duele que no sea uno con el Señor, hasta que llega a sentir que no tiene parte en la santidad por completo.

Y aunque ocasionalmente es despertado desde arriba, lo cual momentáneamente lo revive, pronto cae de nuevo en un abismo. No obstante, esto es lo que causa que llegue a darse cuente que sólo Dios puede ayudarle y realmente acercarlo a Él.

Un hombre debe siempre tratar de apegarse al Creador, o sea, que todos su pensamientos sean acerca de Él. Esto es decir, que si se encontrara aún en el peor de los estados, de donde no puede haber un mayor descenso, no debe dejar Su dominio, específicamente, pensar que hay otra autoridad que lo prive de entrar a la santidad, la cual tuviera el poder de beneficiarlo o hacerle daño.

Así es, no debe pensar que es asunto del poder del Otro Lado (Sitrá Ajra), lo que no permite al hombre hacer buenas obras y seguir los caminos de Dios, sino que debe pensar que todo es hecho por el Creador.

El Ba'al Shem Tov dijo que, el que dice que hay otro poder en el mundo se encuentra en un estado de "servir a otros dioses", que no es necesariamente el pensamiento de herejía que es pecado, pero si piensa que hay otra autoridad y fuerza aparte del Creador, por tal pensamiento, él sí estaría cometiendo pecado.

Yendo más allá, el que dice que el hombre tiene su propia autoridad, refiriéndose a que ayer él por sí mismo no quería seguir los caminos de Dios, también se considera que está cometiendo el pecado de herejía, por no creer que solamente el Creador dirige el mundo.

Pero cuando ha cometido un pecado debe ciertamente arrepentirse de él y sentir haberlo cometido, debe localizar el dolor y el sentimiento en el orden correcto. Donde localice la causa del pecado, ese es el punto por el cual debe sentir arrepentimiento.

El hombre debe sentir arrepentimiento y decir: "he cometido ese pecado porque el Creador me arrojó de la santidad a un lugar de suciedad, al retrete, donde está la mugre".

Esto quiere decir que Dios le dió el deseo y el ansia por distraerse a sí mismo y respirar el aire en un lugar de fetidez. Tú puedes decir, como dice en los libros, que algunas veces el hombre encarna en el cuerpo de un cerdo, que recibe el deseo y anhelo tomar sustento de las cosas que ya había determinado que eran sucias, pero ahora de nuevo quiere revivirse a sí mismo con ellas.

De igual forma, cuando se lamenta que el Creador no lo lleve cerca de él, debe también ser cuidadoso de no sentir pena de sí mismo, por haberse distanciado del Creador, porque al hacer esto se convierte en un recipiente para su propio beneficio y el que recibe es separado del Creador. En lugar de eso, él debe lamentar el exilio de la Presencia Divina, refiriéndonos a infligir pena sobre la Presencia Divina.

Uno debe tomar como ejemplo cuando un pequeño órgano duele. El dolor es sentido principalmente en la mente y el corazón, en la generalidad de los hombres. Y ciertamente la sensación de un simple órgano no puede semejar la sensación del dolor en la estatura de toda la persona, donde la mayor parte del dolor es sentido.

De igual forma es el dolor que la persona siente cuando es apartada del Señor, debido a que el hombre no es más que un simple órgano de la Presencia Divina, porque la Presencia Divina es el alma de Israel en general. Por lo tanto, la sensación de un simple órgano no se parece a la sensación del dolor en general. Esto quiere decir que a la Presencia Divina le duele que haya partes de ésta que sean separadas de ella, de lo cual no puede tomar previsión (y ese puede ser el significado de las palabras " Cuando a un hombre le duele, la Presencia Divina dice: es más ligero que mi cabeza”.) Y si un hombre no relaciona la pena a estar distante de Dios para sí mismo, está salvado de caer en la trampa del deseo de recibir para sí mismo, lo cual es la separación de la santidad.

El mismo principio se aplica cuando uno se siente de alguna forma cercano a la santidad, cuando está feliz de haber merecido el favor a los ojos del Señor, debe decir que el centro de su alegría es que ahora hay disfrute en la Presencia Divina, de haber sido capaz de traer cerca ese órgano y no haberlo enviado lejos.

El hombre se regocija por haber sido dotado con la habilidad de satisfacer a la Presencia Divina. Esto ocurre por la misma razón, es decir, que la alegría que un individuo siente no es más que una parte de la alegría del todo. A través de esos cálculos él pierde su individualidad y evita ser atrapado por el Otro Lado, que es el deseo de recibir para sí mismo.

No obstante, la voluntad de recibir es necesaria, puesto que eso es lo que constituye a una persona, ya que todo lo que existe en una persona aparte del deseo de recibir es atribuido al Creador. La voluntad de recibir placer debe ser corregida a una forma de otorgamiento.

Esto significa que el placer y la alegría, tomadas por el deseo de recibir, deben de estar intencionadas a llevar regocijo Arriba, por que hay un placer abajo. Ese fue el propósito de la Creación, beneficiar a Sus criaturas. A esto se le llama La alegría de la Presencia Divina en lo Alto.

Por esta razón, el hombre debe buscar consejo de cómo puede causar regocijo Arriba. Y ciertamente, si él recibe placer, el regocijo debe sentirse Arriba. Por lo tanto, debe anhelar siempre estar en el palacio del Rey y tener la habilidad de jugar con Sus tesoros, ya que con certeza esto causará regocijo Arriba. De esto resulta que el anhelo entero sea por el bien del Creador.

 

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