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Pareciera que el relato de Ester, como si fuera una buena obra
teatral, expone ante nosotros una trama aparentemente simple que
consiste en una buena” lucha entre el villano” llamado Hamán y el
héroe” que triunfa -al final- llamado Mordejai. Sin embargo, lo que
dicen los escritos cabalísticos al respecto, es algo totalmente
diferente. La chispa
La sabiduría de la Cábala nos explica que en cada ser humano existen
dos fuerzas motivadoras que lo impulsan de manera inconsciente: Una
es llamada Hamán -que nos incita a pensar sobre nuestra vida
material- y la otra, Mordejai, que nos despierta y atrae hacia la
Meta de la vida.
La fuerza de Hamán es la que predomina en nosotros, hasta que de
pronto, en una de nuestras reencarnaciones, despierta en nuestro
interior la segunda fuerza -la chispa llamada Mordejai-, que evoca
en nosotros el deseo de algo más elevado, más sublime. Mordejai nos
lleva a buscar respuestas a los interrogantes que nos inquietan, y a
querer conocer la fuerza oculta que opera toda la realidad.
El relato de Ester habla sobre el momento en el que esa chispa brota
en el corazón del hombre, impulsándolo a querer intensamente, algo
más allá de lo que este mundo le puede ofrecer.
Hamán, entonces, representa el ego que nos tienta a perseguir todos
los placeres de este mundo (comida, sexo, familia, dinero, honor,
conocimiento), mientras que Mordejai, quien ya no se satisface con
éstos y busca algo más elevado, se encuentra atraído a sentir el
mundo espiritual y a establecer una relación con la Fuerza Superior.
Y es precisamente aquí que se abren los telones en el drama
verdadero de Ester.
Estrecha lucha
El hombre que responde a la convocatoria de su Mordejai”
comienza a reconocer que, contrario a todas sus expectativas de
hallar la espiritualidad, -su fuerza egoísta su Hamán- es la que se
está incrementando, alejándolo más y más de la espiritualidad, y se
siente perplejo.
Súplica verdadera del amor
Y sólo cuando el hombre ve que Hamán quiere destruir todo
aquello que pertenezca a la espiritualidad, puede hacer una súplica
verdadera de ingresar en la espiritualidad” (Rav Baruj Ashlag,
Dargot HaSulam -Grados de la Escalera-”, Artículo 858).
El hombre ve que todos sus esfuerzos de alcanzar el Mundo Superior,
no están dando frutos. Pero cuando verdaderamente demanda alejarse
de Hamán -aún sin poder realizarlo-, la fuerza espiritual, especial
de Mordejai, comienza a mostrarse vigorosamente, indicándole que la
única manera de conseguirlo es pedir auxilio” de la Fuerza Superior.
Este auxilio puede ser brindado mediante la sabiduría de la Cábala,
al involucrarnos en el estudio de los estados superiores, sublimes,
que deseamos alcanzar. Cuando estudiamos con un deseo ardiente de
escapar del dominio de Hamán, anhelando conocer la Realidad
Superior, desarrollamos una atracción verdadera por la
espiritualidad, la entrega y el amor. Como consecuencia, la Fuerza
Superior nos va liberando paulatinamente del dominio de Hamán,
elevándonos hacia el alcance espiritual.
Ingreso en la espiritualidad
Cuando el hombre llega a la espiritualidad, descubre que
ninguno de sus deseos o tendencias existieron en vano. Se da cuenta
que ambas fuerzas -Hamán y Mordejai- son neutras, ni buenas ni
malas, y que le ayudaron en su desarrollo hacia la espiritualidad.
Descubre que todas las interrogantes que le aquejaban, la sensación
del vacío de la vida común, y la gran necesidad de alcanzar algo
sublime, provenían de esta fuerza especial llamada Mordejai. También
ve que todos los momentos difíciles causados por Hamán, simplemente
lo habían estado conduciendo en la dirección del de- sarrollo
espiritual.
Después que alcanza la espiritualidad, uno descubre claramente cómo
debe utilizar el poder de ambas fuerzas para seguir desarrollándose
hacia la eternidad y la plenitud. Entiende que ambas se originan en
las Alturas, o sea, provienen de la misma raíz espiritual. Y aunque
el individuo haya visto a ambas fuerzas como contrarias, al comienzo
del camino, cuando penetra la realidad espiritual, logra ver que
ambas tienen un papel determinante en el alcance de la meta final.
Dos fuerzas, una sola meta
El relato de Ester describe dos estados en el sendero
espiritual que atravesamos, el comienzo y el final, en donde
alcanzamos, mediante la sabiduría de la Cábala, la cima de nuestro
desarrollo espiritual.
En su Artículo 865 de Grados de la Escalera”, explica el rav Baruj
Ashlag que en la Cábala se refiere a estas dos etapas, como Hasta
que no pueda distinguir entre el maldito Hamán y el bendito
Mordejai”.
Esto significa que al principio, uno no podía distinguir entre ellos
por no estar consciente que ambas fuerzas existían en él. Y al final
de su desarrollo espiritual, las ve como una que sirve un solo
propósito: traernos a la cúspide de la existencia.
La sabiduría de la Cábala nos enseña el secreto recóndito de la
Meguilá: cómo combinar estas dos fuerzas para que nos propulsen a
ascender hacia la plenitud. Cuando lo hagamos, podremos experimentar
una relación plena e infinita con el Creador, gozando eternamente de
Sus deleites, Hasta que no podamos distinguir”. |