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Un cabalista, un genetista y el sentido de la vida
(II) |
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03 de
Abril, 2008 |
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En un artículo reciente de la revista Time, titulado ¿Está nuestra
felicidad predeterminada?”, se cita un nuevo estudio realizado por
expertos en genética de la Universidad de Edimburgo. La conclusión a
la que llegaron es que los genes determinan en un 50% los niveles de
felicidad de las personas.
Para seguir profundizando en un tema tan apasionante, presento la
continuación de mi plática con el genetista (**) Prof. Richard
Ebstein, encuentro que puso de manifiesto nuevamente las
coincidencias entre el enfoque científico sobre el ser humano y la
Cábala.
M.L.: Considerando todo lo que está sucediendo en
el mundo hoy día y todo lo que hemos conversado, ¿acaso puede todo
esto despertarnos cierta esperanza sobre el mejoramiento del hombre,
volviéndolo más altruista con el fin de beneficiar a la sociedad?
Quizás podamos utilizar estas influencias externas para provocar que
aparezcan genes altruistas y volverlos más activos. ¿Es esto
posible?
R.E.: A decir verdad, mi opinión personal es que la
genética no puede ayudar en este campo, a pesar de que yo mismo soy
un genetista. Creo que la manera más efectiva de modificar el
comportamiento de una persona es a través de la educación y de la
sociedad.
M.L.: La Cábala sostiene que debemos desvelar el
proceso general que está atravesando la humanidad: que el ego del
ser humano aumenta constantemente de una generación a la siguiente,
y en estos momentos está alcanzando dimensiones que implican un
peligro real para la humanidad. Tal como estamos percibiendo
últimamente nuestra terrible influencia sobre el medio ambiente.
Si este proceso se nos hiciera evidente, entonces la sociedad
empezaría a recibir este mensaje a través de los medios, influyendo
a cada uno de nosotros de forma personal. Porque, naturalmente, lo
que la sociedad acepta como un estándar, es aceptado también por el
individuo. Solamente debemos explicar la causalidad de las cosas y
su propósito. Por qué la Naturaleza está organizada de la manera en
que lo está y hacia dónde nos lleva.
Pregunta Oren Levi, reportero del periódico Kabbalah Today.
O.L.: Si los genes determinan el comportamiento,
¿queda entonces algún lugar para el libre albedrío?
R.E.: Una vez me preguntaron en una entrevista
radial de la BBC si la coartada del gen” sería aceptada en una corte
judicial. La respuesta es negativa. No la aceptarían. Pero si me
pregunta a mí, personalmente, si una persona nacida con genes
malos”, por ejemplo, con un padre alcohólico, una historia de
violencia familiar, y que luego asesinó a alguien de una puñalada en
un incidente en un bar cuando tenía 25 años... ¿sería culpable esta
persona?
En cierta forma, por lo que yo entiendo de la genética, la
sociología y la antropología, tendría que decir que este hombre no
tenía demasiada alternativa o elección. Quizás en el último momento
él podría haber decidido no haber sacado el cuchillo y asesinado a
su víctima, ¡pero piense en todo su mundo! Su mundo entero estaba
transcurriendo en una dirección equivocada. Todas las cartas estaban
jugadas en su contra. El homicidio había sido concebido desde muy
temprano en su vida. Por otro lado, la sociedad no puede perdonar
esto.
O.L.: Antes usted mencionó que lo que una persona
hace está predeterminado en un 50 por ciento por sus genes. ¿Qué hay
del otro 50 por ciento?
R.E.: Eso surge de la sociedad, de la educación que uno recibe de
sus padres o de su escuela.
O.L.: Así que esto suma el 100 por ciento: 50 por
ciento los genes y 50 por ciento la sociedad. Entonces, ¿dónde estoy
yo”? ¿Qué queda entonces de la persona misma?
R.E.: Esa es la pregunta.
O.L.: ¿Y qué dice el Dr. Laitman al res-pecto,
desde el punto de vista de la Cábala?
M.L.: Qué puedo decir al respecto: no hay libre
albedrío. El punto del libre albedrío no puede encontrarse aquí. La
sabiduría de la Cábala explica que no hay libre albedrío en nuestro
mundo. Nosotros no nos encontramos libres aquí. Como individuos no
elegimos nada de lo que recibimos al momento de nacer, incluyendo
nuestro entorno, nuestra familia, nuestra escuela, o cualquier otra
cosa de nuestra vida. Y cuando crecemos, digamos que a los 20 años,
no poseemos nada que nos pertenezca realmente a nosotros mismos.
Todo nos fue impuesto de una u otra manera. Así que este adulto” no
es realmente yo”, propiamente hablando, ya que aún no podemos hablar
de que haya un yo”.
Y cuando comenzamos a dirigir nuestras vidas de acuerdo a los medios
y la sociedad que nos influencia, jamás llegamos a expresar nuestro
yo”. Podemos incluso no llegar siquiera a sentir jamás que poseemos
el potencial para trascender este tipo de existencia.
La Cábala explica que una persona siente su yo” a través de una
necesidad interior que lo urge a revelar su Divinidad, a trascender
su naturaleza humana y a descubrir el mundo espiritual y la Fuerza
Superior. Allí es donde encontramos el libre albedrío. Pero en
nuestro mundo, ciertamente, no existe libre albedrío alguno.
El desarrollo evolutivo del hombre, en la última parte de la serie,
será el tema de la próxima semana. |
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* El Rav
Dr. Michael Laitman es máster en ciber-nética, doctor
en filosofía y Cabalá, profesor de ontología y
teoría del conocimiento. Autor de 40 libros
sobre Cabalá auténtica. Es fundador y presidente de
Bnei Baruj y del Instituto ARI, en Israel. Más
información en
www.kabbalah.info
y
www.kab.tv/spa
. ** El Dr. Richard P. Ebstein es director del
Centro Scheinfeld de Genética Humana para las
Ciencias Sociales, Universidad Hebrea. Dirige el
Laboratorio de Investigaciones del Hospital
Memorial Herzog, Jerusalén, Israel. Descubridor
del gen de la búsqueda de la novedad”
(novelty-seeking). |
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