La investigación psicológica moderna muestra que el desarrollo
cognoscitivo de un niño y su patrón de comportamiento comienzan a
formarse en una etapa muy temprana. El aclamado psicólogo suizo,
Jean Piaget, mostró que poco después del nacimiento, un bebé
comienza a aprender a través de la observación, adoptando conceptos
mentales que provienen del ambiente. Los datos sensoriales entrantes
que el recién nacido recibe, aún como un niño, tienen un efecto muy
grande sobre su desarrollo. Más tarde, sólo sigue desarrollando y
perfeccionando lo que ya había absorbido de su entorno durante los
primeros años.
Tomando esto como referencia, sólo imaginemos qué tan sofisticados
debemos ser para dar a nuestros niños los ejemplos adecuados,
literalmente desde su primer día de vida. Por otra parte, ¿cómo
podemos darles ejemplos positivos cuando aún la industria del
entretenimiento dirigida a los niños los alimenta de incontables
imágenes y valores negativos?
Para citar solamente un ejemplo, aquí está la última descripción de
Tom y Jerry, como aparece en el sitio web de Cartoon Network: "Tom,
el gato tenaz está siempre persiguiendo a su evasivo rival Jerry,
el ratón, y ningún truco, trampa o sartén de hierro fundido lo
pararán en su búsqueda eterna''. Y esto, queridos padres, es lo que
nuestros niños aprenden.
Pero al parecer, nuestros niños no son las únicas víctimas de su
ambiente. La sociedad no pregunta a ninguno de nosotros: "¿Qué
quisiera usted querer?'' Ésta más bien nos dicta qué desear, de
principio a fin, ya sea Coca Cola, Nike o Mercedes Benz.
"¡Simplemente tenemos que tenerlo!''
Pero cuando se trata de la educación de nuestros niños depende de
nosotros, los padres, escoger los valores y el modelo de
comportamiento que influirá en nuestros hijos.
Tal como lo explica rabí Yehuda Ashlag, Baal Ha Sulam, en su
artículo titulado "La Libertad"'', refiriéndose al gran sabio que
optó por permanecer en su pueblo con un grupo pequeño de alumnos
dedicados, en lugar de trasladarse a otra ciudad, renunciando, al
hacerlo, una gran suma de monedas de oro.
"... Esta es una cosa muy simple, y debería ser cumplida por todos y
cada uno de nosotros. Ya que aunque cada uno tenga 'su propia base',
las fuerzas no se desarrollan abiertamente sino sólo por el ambiente
en que uno está, tal como el trigo que se siembra en la tierra,
cuyas fuerzas no se materializan sino por medio de su ambiente, que
es el suelo, la lluvia y la luz del sol''.
Baal HaSulam explica aquí que nuestra esencia, aunque fuera la
mejor, no puede ser realizada sino sólo en un ambiente que la
cultive. O sea, que siempre estaremos sujetos al ambiente del que
somos parte, y de sus valores.
"Lo anticuado" y lo novedoso
Pongamos atención a los juegos de nuestrosniños o las
películas que ellos ven. Existen grandes probabilidades de que nos
sea muy difícil encontrar siquiera una caricatura que no use
elementos de violencia, desprecio y degradación. Siempre habrá
alguien que sufre y alguien que disfruta de ello. Sistemáticamente,
los argumentos de las historietas giran alrededor del placer
derivado de ridiculizar y abusar de uno o varios de los personajes.
Por otro lado, pensemos en los programas del pasado; éstos al menos,
tenían un toque de bondad. Entonces, ¿qué pasó? Volvamos a nuestros
queridos Tom y Jerry: comenzaron con el ratón diminuto, agradable,
luchando por escapar del gato grande, malvado, que eventualmente era
siempre castigado por tratar de meterse con la criatura inofensiva.
Pero en el transcurso de los años, con los crecientes egos de los
guionistas, el pequeño ratón también adquirió cierto temperamento.
Hoy, él es una verdadera serpiente, planeando la mejor trampa para
atrapar al gato somnoliento y tonto, y ¡se deleita en hacer que el
gato sufra. Cualquier cosa menos que esto ya resulta aburrido para
el ratón, y para nosotros, también.
Tiempo de crecer
El hecho es que así es fuimos creados, como criaturas egocéntricas.
Sin embargo, hoy la naturaleza exige que crezcamos. Incluso cuando
seguimos alentando nuestras tendencias egoístas, la realidad nos
fuerza a darnos cuenta de que somos parte de un todo, grande e
integrado, y que tenemos que comenzar a actuar como tal. De lo
contrario, no sobreviviremos el siglo XXI.
Por miles de años, los cabalistas han estado diciéndonos que la ley
más elevada de la Naturaleza es la del amor, reciprocidad y unidad.
Pero aún más vital para nosotros, adultos, es saber que esta ley de
la Naturaleza nos trata del mismo modo que tratamos a nuestros
niños. Cuando son jóvenes, está bien para ellos cometer errores,
pero cuando crecen tienen que aprender a actuar correctamente, de
acuerdo a las leyes establecidas. (en foto: Rabí Yehuda Ashlag, Baal
Ha Sulam)
Entonces, a partir de hoy, hagamos a nosotros mismos un favor y
comencemos a cambiar nuestros valores, si no para nosotros, al menos
para nuestros niños. |