Para que el creado pueda recibir
la Luz Superior tiene que preparase a sí mismo mediante un
proceso llamado el Conteo del Omer".
De alma fragmentada a una
vasija entera
Al principio de su camino espiritual, el hombre descubre que
las cuarenta y nueve partes de su alma están separadas, por
lo que también se encuentran desprendidas del Creador. Para
corregir su alma, el hombre tiene que convertirlas en
semejantes al atributo del Creador, el atributo de amor y
entrega. El cabalista realiza este proceso durante el
``conteo espiritual del Omer''. Es decir, unifica los
fragmentos de su alma, los cuenta y hace que se llenen con
la Luz Superior.
Durante las siete semanas que dura este proceso que culmina
en la noche de Shavuot, solemos contar cuarenta y nueve
correcciones que el creado tiene que realizar como
preparación para recibir la Torá.
Atrayendo la Luz correctora
La sabiduría de la Cábala enfatiza que el hombre no es quien
realiza esta compleja corrección por sus propios medios,
sino que es la Luz Superior que al iluminar el alma lleva a
cabo esta tarea.
Los cabalistas explican que no es suficiente leer el libro
de rezos, mencionando cada día el nombre de la Sefirá
correspondiente a ese día, sino que cada uno tiene que
aportar su porción al proceso, y supervisar personalmente
sobre la acción apropiada en cada fase de su desarrollo
espiritual. El individuo tiene que vigilar la acción de la
Luz conscientemente y por voluntad propia, siendo ésta la
única manera de poder llegar a igualarse al Creador.
La lectura en los libros de Cábala nos permite atraer una
Luz correctora especial que nos va desarrollando
espiritualmente, esclareciendo y acercándonos
progresivamente al cuadro entero y verdadero de la realidad.
Mientras más avanzamos, más profundamente sentimos el
proceso de corrección de nuestra alma, y mejor entendemos
los términos espirituales sobre los cuales leemos en los
libros sagrados, descubriendo estos términos dentro de
nosotros, hasta que en última instancia, el alma del hombre
se convierte en totalmente semejante al Creador.
Esta última instancia se expresa en la fiesta de Shavuot
-cincuenta días a partir de la fiesta de Pesaj-, cuando el
hombre logra alcanzar una total revelación del Creador,
colmando su alma con la Luz Superior, la Luz infinita y
eterna.
Corrección de las Sefirot
La Luz del Creador se expande de arriba hacia abajo, del
Creador al creado; por lo que también el orden de corrección
es descrito en esa misma dirección, o sea, desde la Sefirá
de Jesed hasta la de Maljut.
En la primera semana del Conteo del Omer, se corrigen todas
las partes inferiores de la Sefirá de Jesed: Jesed de Jesed,
Gevurá de Jesed, y así sucesivamente hasta la Sefirá Maljut
de Jesed. En la segunda semana se corrige la Sefirá de
Gevurá con todas sus Sefirot internas correspondientes, y
así sucesivamente, hasta la corrección de la última Sefirá
-Maljut de Maljut- que se corrige en el día cuadragésimo
noveno.
Cuando se concluye la corrección del alma, se unifican todos
sus fragmentos en una vasija entera, capaz de recibir la Luz
del Creador dentro de ella. Al final de todo el proceso, en
el día quincuagésimo, el hombre alcanza un estado espiritual
especial que se llama ``Matán Torá'' (Entrega de la Torá),
que ocurre en la fiesta de Shavuot (Pentecostés). El término
``Matán Torá'' indica la entrega de la Luz especial llamada
``Luz de la Torá'' que brilla desde las Alturas sobre el
alma corregida del hombre.
En la noche de Shavuot, que marca la conclusión del Conteo
del Omer, los cabalistas acostumbran permanecer despiertos y
estudiar Cábala toda la noche. Esto se debe a que esa noche
representa el total de las cuarenta y nueve correcciones que
el individuo haya acumulado en su preparación para la
recepción de la Torá.
El estudio principal se realiza en la medianoche, ya que es
cuando nos encontramos en el estado más oscuro". Y como es
sabido, la hora antes del amanecer es la más oscura.
Por lo tanto, los cabalistas acostumbran reunirse en la
noche de Shavuot, y estudiar con la intención de corregirse
a sí mismos para llegar al grado del amor absoluto y recibir
la Luz Superior.
Después que logran corregirse, habiendo cumplido la
condición principal para la recepción de la Torá -amar al
prójimo como a sí mismos-, experimentan la Entrega de la
Torá". Entonces, se puede decir que han recibido la Torá,
cuando la Luz Superior ilumina todas las partes de sus almas
en conjunto, hasta que brillan como un zafiro.