Son la pareja que más comentarios
ha provocado en toda la historia. Ella es una seductora, la
infiel e imprudente, que lo induce a proceder en contra de
lo prohibido. Él es "el padre de la humanidad", la víctima
moral, el iluminado, quien no pudo controlar la
insubordinación de su esposa y fue tentado a cometer el más
famoso pecado. O, tal vez prefieran la versión más moderna.
Ella es graciosa, casta y pura, llena hasta la agonía de
remordimientos por lo que le provocó a él. Él es grosero,
desconsiderado y vengativo, porque en ese día aciago, cayó
en las redes de los encantos de una mujer. No, no estamos
hablando de una pareja de celebridades a punto de
divorciarse, sino de Adán, Eva y la serpiente, el primer
triángulo romántico de la historia.
Jardín del Edén
Hoy en día, las estadísticas de divorcio no son muy
alentadoras respecto a los matrimonios duraderos en los
Estados Unidos. "El porcentaje de divorcios es de
aproximadamente el 50%, dejando a millones de
norteamericanos en la incertidumbre sobre lo que deben hacer
con la división en la familia, el hogar y las finanzas",
afirma el Online Lawyer Source. Comprender la historia de
Adán y Eva puede aportar mucha luz en la desavenencia que se
ha creado entre los sexos. Pero para lograrlo, debemos
penetrar profundamente en el significado oculto y verdadero
de esta célebre historia. Para empezar, tenemos que estar
conscientes de que, como ocurre con todas las historias
bíblicas, ésta también fue escrita en un lenguaje simbólico,
especial. Cada palabra alude a un proceso que sucede en un
nivel más elevado de la realidad, que naturalmente está
oculto a nuestra comprensión. Si pudiéramos aprender a
descifrar ese lenguaje, descubriríamos nuestras raíces
espirituales y nuestro verdadero papel como hombres y
mujeres. Así, pues, empecemos por el principio.
En un principio
La sabiduría de la Cábala nos explica que hay una fuerza
incluyente que maneja la realidad que se llama "El Creador".
El atributo de esta fuerza es el amor total e incondicional
y el otorgamiento. Por consiguiente, su propósito es sólo
uno: proporcionar placer. Con el fin de concretizar Su deseo
de otorgar, Él creó una criatura, o un alma, que pudiera
recibir toda Su abundancia. Esta alma se llama "Adam
HaRishón", ("El Primer Hombre") o sencillamente "Adam",
hombre. Y eso es exactamente lo que está descrito en la
historia del Jardín del Edén. Nos habla sobre Adam, el alma,
la única criatura que ha existido, retozándose sin
preocupación en el Jardín del Edén, hasta que El Creador
decidió tomar medidas para acelerar su evolución: "Y dijo el
Señor: No está bien que el hombre esté solo; crearé una
ayuda adecuada para él'' (Génesis, 2:18). Como ya lo hemos
mencionado, Adam no era un hombre corporal, sino una entidad
espiritual. De igual forma, el Jardín del Edén" no era un
lugar físico, sino un nivel espiritual de la realidad. De
hecho, era el mejor estado posible de la existencia, así que
¿por qué El Creador intervino en esta existencia perfecta y
desprovista de preocupaciones? Porque el alma tenía sólo un
pequeño y limitado deseo de recibir, y El Creador no lo
podía colmar con toda la abundancia que le tenía reservada.
Así que para que el alma creciera y madurara, El tuvo que
conducirla "a un camino de maduración''".
Dos fragmentos de un uno
Para que el alma alcanzara el estado en el que pudiera ser
llenada con placer infinito y eterno, en primer lugar tenía
que aprender el significado de las dos cualidades
principales de la realidad: recibir y otorgar. Por esta
razón, El Creador lo dividió a Adam en dos mitades: una
mitad masculina", que constituye el atributo de
otorgamiento; y una mitad femenina", que representa el
atributo de recepción. Únicamente al encontrar la conexión
correcta entre ellos pueden estas dos mitades del alma -Adam
y Eva- formar una vasija perfecta y completa, en la que la
abundancia del Creador pueda alojarse.
El Árbol del Conocimiento y la serpiente, en la segunda
parte de este artículo.