En la actualidad, los tipos de relaciones que se van desarrollando
entre nosotros son el reflejo de una situación complicada, ya que
por un lado, las circunstancias nos obligan a conectarnos, pero, por
el otro, no nos sentimos muy cómodos con esta cercanía tan estrecha
entre nosotros. Si observáramos nuestras relaciones desde esa
perspectiva, podríamos ver que funcionan como una simulación de dos
estados emocionales extremos.
Por un lado, queremos estar con todos, y por el otro, deseamos
permanecer protegidos detrás de la pantalla de una computadora o de
un teléfono móvil. Parecería ser que el internet realmente no une a
las personas, sino que nos permite estar conectados en nuestra
separación.
Es precisamente esa sensación de desconexión que se va agravando
cada vez más, que pone al descubierto otro tipo de necesidad, una
necesidad de unión verdadera; una unión que es imposible de lograr a
través de cables digitales o de un medio virtual.
La respuesta a esta necesidad es una mejora en la red de nuestras
relaciones, transformándolas en una relación más íntima y profunda.
Un tipo de red que se base en la asociación de ideas y deseos que
discurran entre nosotros de una manera directa y natural.
¿Connecting People? (Conectando a las personas)
La época en la que vivimos constituye una etapa preparatoria
progresiva en el desarrollo de la humanidad. Al final del proceso se
encuentra la meta de unirnos nuevamente en una sola alma. Hoy en
día, estamos más cerca que nunca de descubrir que la esencia del
mundo no es la materia, sino el conocimiento infinito que maneja
todo lo que ocurre a nuestro alrededor.
La Cábala habla de unión y de una sola lengua para todos: una lengua
interna, basada en los sentimientos y profundo entendimiento de los
que nos rodean.
Sobre este tema escribe Baal HaSulam, Rav Yehuda Ashlag, en su
artículo Matán Torá (Entrega de la Torá): "...y puede cumplir la
Mitzvá (precepto) de ama a tu prójimo como a ti mismo en toda su
extensión... ya que no se preocupa más por su propia existencia,
pues sabe que hay seiscientos mil leales amados a su alrededor,
preparados para preocuparse por él"''.
De la descripción de Baal HaSulam, surge que para lograr este tipo
de relaciones entre nosotros se requiere un cambio fundamental en la
manera de captar nuestra realidad. En el mismo centro del proceso se
encuentra la necesidad de cambiar la naturaleza egoísta con la que
nacimos, por la de otorgamiento al prójimo. De esta manera, logramos
experimentar una nueva realidad espiritual.
A la interminable preocupación por nosotros mismos podremos
renunciar sólo cuando haya otros que se preocupen por nosotros de la
misma forma que nosotros nos preocupemos por ellos, como en una
pequeña familia, en la que uno está pendiente del otro. A este
cálido sistema de relaciones se le llama Arvut (Garantía mutua).
Después de que el individuo se desprende de la preocupación por sí
mismo, se eleva a la sensación de una nueva dimensión de existencia.
Baal HaSulam lo explica así en su visionario ensayo Paz en el mundo:
La realidad nos muestra que el individuo no tiene derecho de existir
por sí mismo, de manera aislada, sin tener un público suficiente a
su alrededor que le atienda y le ayude a satisfacer sus necesidades.
De aquí que el hombre fue creado, desde un principio, para vivir una
vida social. Y cada uno de los individuos, es como una rueda,
engranada entre varias ruedas, colocadas en un solo mecanismo, de
modo que la rueda individual no tiene libertad de movimiento por sí
misma, sino que sigue el movimiento general de todas las ruedas
hacia una dirección determinada de poner a disposición el mecanismo
a su función general''.
El texto añade: "Y si ocurre alguna falla en una rueda, este mal
funcionamiento no se considera ni se examina en relación a la rueda
individual, sino que se evalúa en relación a su función y servicio
hacia el total del mecanismo''.
Por lo tanto, podemos permanecer sentados detrás de las pantallas,
anónimos y libres, exponiendo sentimientos, aún cuidando de no
hacerlo en público, encontrando así un refugio momentáneo; o en vez
de esto, optar por una existencia más elevada, quitándonos las
máscaras y uniéndonos de verdad en nuestros corazones, para llegar a
una vida plena y a la armonía que todos deseamos. |