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"Y Dios dijo: Que haya luz, y hubo luz'', La palabra "luz'' trae
todo tipo de asociaciones positivas a la mente. Pero en la Cábala,
la Luz es lo más elevado que podamos imaginar; ésta es, de hecho, la
cualidad del Creador mismo. "La luz al final del túnel'', "Tú eres la luz de mi vida''.
Si grabáramos la cantidad de veces que escuchamos la palabra "luz"
cada día, encontraríamos cientos de referencias sobre ella de una
manera u otra. Frases como "a la luz de'', "iluminad'' y "radiante''
son metáforas comúnmente usadas para describir pensamientos sobre
sabiduría, esperanza o bondad. Usualmente decimos "una persona
iluminada'' para describir a alguien que es sabio o que es capaz de
ver el mundo de una forma única.
Disfrutamos la luz del sol y planeamos vacaciones en lugares donde
podemos relajarnos y disfrutar su resplandor. Somos atraídos por el
calor del fuego, por lo que nos encanta reunirnos alrededor de las
fogatas. Como seres humanos, usualmente nos referimos a la luz en
una manera emocional.
Es difícil imaginar que después de miles de años de investigación,
los científicos no están seguros aún sobre la naturaleza de la luz.
No hay, sin embargo, ninguna discusión sobre el hecho de que ésta es
la fuente de la vida en la Tierra.
La sabiduría de la Cábala confirma que hay, de hecho, una luz
especial, la "Luz espiritual''. Ésta nos afecta, aunque no estemos
conscientes de su presencia. Esta Luz es, en realidad, la fuerza que
dio origen a todo lo que existe; un sinónimo de El Creador.
El gran cabalista del siglo XVI Isaac Luria (El ARI), describe el
rol de la Luz en su libro "El Árbol de la Vida'': "Mirad, que antes
que las emanaciones fueran emanadas y las criaturas fueran creadas,
había una Luz Superior simple que llenaba toda la realidad. Y no
había ningún lugar vacante, tal como aire libre y espacio, sino que
todo estaba lleno de aquella Luz simple del Ein Sof (Infinidad). Y
no tenía ni principio ni fin, sino que todo era una sola Luz simple,
balanceada, uniforme e igualitariamente, y se llamaba la Luz del Ein
Sof (Luz Infinita)''.
¿Cuál es la naturaleza de la Luz espiritual? Tal como la luz física
nos llena en formas físicas, dándonos calor y haciéndonos sentir
cómodos, de la misma manera la Luz espiritual llena nuestras
necesidades espirituales, las carencias de nuestras almas.
Los cabalistas explican que fuimos creados para llenar nuestras
almas con la Luz espiritual, mientras vivimos en este mundo; y al
lograrlo, llegar a experimentar una alegría y satisfacción sin
límites.
Cuando nuestra alma se llena con Luz, comenzamos a sentir un estado
interno llamado "El Mundo Superior'' y a percibir las fuerzas que
dan origen y controlan la totalidad de elementos y acontecimientos
de nuestro mundo físico, en el cual todas nuestras sensaciones y
percepciones evolucionan de una manera instintiva sólo a través de
nuestros cinco sentidos.
Y aunque obviamente somos afectados por las fuerzas de la naturaleza
que nos manejan desde el "centro de control'' del Mundo Superior,
éstas permanecen totalmente invisibles para nosotros.
El oxígeno que respiramos, por ejemplo, es invisible, pero sin él no
podríamos sobrevivir en el mundo físico. De la misma forma, el Mundo
Superior es un área de la realidad que permanece imperceptible a
nuestros cinco sentidos, hasta que comenzamos nuestro ascenso
espiritual, experimentando así la Luz Superior en nuestras almas.
El Dr. Jeffrey Satinover, uno de los científicos que participaron en
la película "¡¿What the Bleep Do We Know!? (¿¡Y tú qué sabes¡?),
plantea el punto de vista de la Física Cuántica, al respecto: "La
Teoría Cuántica muestra que hay algo funcionando más allá del mero
mecanismo, afuera del mundo físico''.
Es por eso que a la Cábala también se le llama "La sabiduría de lo
oculto'', ya que revela esa parte de la realidad que está oculta de
nuestros cinco sentidos. Es un método que nos permite llenar
nuestras almas con Luz, y sentir nuestro mundo y el Mundo Superior,
simultáneamente.
Para que nosotros, como seres humanos logremos alcanzar dicho
estado, podemos hacer uso del gran poder de la Luz, tal como lo
describe rabí Yehuda Ashlag, el más grande cabalista del siglo XX,
en su artículo titulado "Introducción al Estudio de las Diez
Sefirot'' (ítem 155):
"...porque hay una gran virtud, maravillosa e inestimable, para
quienes se involucran en la sabiduría de la Cábala; y aunque no
entiendan lo que estudian, por medio del gran deseo y anhelo de
entender lo que estudian, despiertan hacia sí mismos las Luces que
circundan sus almas, y mientras no haya alcanzado su perfección, se
consideran estas Luces, que están destinadas a llegar a él, como
Luces circundantes, lo cual significa que están listas y preparadas
para él, sólo que esperan que el hombre purifique sus vasijas de
recepción, para entonces vestirse en las vasijas purificadas''.
"Por lo tanto, aún cuando le falten estas vasijas, al involucrarse
en esta sabiduría, mencionando los nombres de las Luces y vasijas
que tienen relevancia a su alma, éstas le iluminan, de inmediato, en
cierta medida. Sólo que le iluminan sin vestirse en el interior de
su alma, ya que le faltan las vasijas purificadas para recibirlas.
No obstante, la iluminación que recibe una y otra vez mientras lo
hace, le atrae gracia desde los cielos que le abunda pureza y
santidad que lo acercan considerablemente a su culminación''. |