Si su niño se distrae fácilmente, es agitado,
inquieto, o incluso violento, antes de probar con sustancias químicas para tratar los síntomas,
intente contestar la pregunta que lo causa -¿cuál es el propósito de esta vida? Los resultados le
asombrarán.
Para preparar esta columna, conversé con varios
profesores, psicólogos infantiles y padres. Tal parece que el déficit de atención y el trastorno de
hiperactividad son cada vez más frecuentes.
Uno de los profesores me dijo que aproximadamente
uno de cada cuatro estudiantes en su clase toma Ritalin regularmente. Un examen aún superficial del
estado en que se encuentra la juventud de hoy revelará un problema mucho más profundo que una corta
atención. Esto concierne a todo el sistema educativo, situación que ha ido desmejorando durante
décadas.
Cacería de placer
El deseo siempre ha sido la fuerza motriz que ha
impulsado a la humanidad. Durante años hemos estado tratando de satisfacer nuestros deseos, pero
mientras más comemos, más hambrientos parecemos ponernos, y nuestros anhelos se intensifican.
Pero, en nuestra generación es como si una cuerda
oculta se hubiese roto. Cada área de la vida moderna cambia a una velocidad meteórica, y nuestro ambiente
ofrece oportunidades sin precedentes. Sin embargo, nos encontramos en medio de una carrera persiguiendo
objetivos fantasmas que parecen alejarse, cuanto más nos esforzamos en alcanzarlos.
Entonces, ¿qué es lo que realmente busca la juventud?
Hoy, después de siglos de tentativas erróneas, la juventud busca algo más profundo, más verdadero que lo
que este mundo actual ofrece, algo que pueda llenar ese vacío, su abismo interno.
El gran cabalista de nuestros tiempos, Rabí Yehuda
Ashlag (Baal HaSulam), advierte este fenómeno en sus escrituras. Explica que esto sólo se expandirá,
ya que este abismo es producto de nuestra necesidad de conocer no cómo tener una vida mejor, sino
contestar una pregunta simple: ¿Para qué es la vida?
La sabiduría de la nueva generación
Según la Cabalá, cada generación nace con los deseos,
logros, y desilusiones de sus generaciones precedentes. En consecuencia, cada generación es en cierto modo,
una mejora de la generación anterior. En su artículo "La Paz" Baal HaSulam escribe, "respecto a las almas,
todas las generaciones desde el principio de la Creación… son como una generación que ha extendido
su vida por miles de años".
Nuestra juventud, por lo tanto, posee un empuje mucho
mayor y más deseos que nosotros. La asimilación de conocimiento pasado no significa sólo que ellos
dominen teléfonos móviles y computadoras más hábilmente que nosotros. Se trata de cuestiones mucho
más sustanciales: tienen un deseo inherente de descubrir para qué viven. Y cuando no pueden contestar
esta pregunta, se ponen agitados, distraídos, y deprimidos, y luego los "diagnosticamos" como que sufren
de un trastorno, y les prescribimos medicamentos adictivos.
En la actualidad, a una parte creciente de ellos se
le hace cada vez más difícil encontrar el propósito de su existencia. Estos jóvenes se frustran, y
algunos sacan su frustración en el alcohol o drogas. Pero sólo tratan de evitar el dolor causado por
el vacío dentro de ellos.
La solución
Hasta ahora, en vez de tratar el problema desde su
raíz, buscamos suprimir los síntomas, luchando contra el "mensajero", calmando a nuestros hijos con
medios superficiales, en vez de tratar de leer el mensaje. Necesitamos un cambio sustancial en nuestro
sistema de educación y los valores que éste promueve. Nuestros niños quieren saber para qué vivimos, y
depende de nosotros proporcionar la respuesta.
El concepto clave que debería dirigirnos en este
proceso es "enseñar a la juventud de acuerdo a su manera". En vez de intentar adaptar al niño o
adolescente al modelo que hemos creado o con el que crecimos, deberíamos tratar de acoplar nuestros
métodos de educación y plan de estudios a las necesidades cambiantes de nuestros hijos, para encontrar
la mejor manera de convertir a nuestros niños en seres humanos maduros; humanos, en el sentido pleno
de la palabra.
No es la cantidad de conocimiento que un niño absorbe
lo que debería importarnos, sino la calidad. Es imperativo que cuando deje el sistema de educación, sea
capaz de responder la pregunta esencial sobre la vida, que todos los jóvenes preguntan. Para que esto
pase, gradualmente debemos incorporar el contenido que explica la naturaleza humana, el origen de nuestras
emociones y experiencias, nuestro papel como individuos y como sociedad, y, ante todo, el propósito que
la vida nos conduce a alcanzar.
Reconectando la Fuente de la Vida
La sabiduría de la Cabalá establece que sólo conociendo
las leyes ocultas de la naturaleza descubriremos el cuadro completo de la realidad. El que descubre la
fuerza que funciona detrás de las acciones, entiende dónde se dirige la vida y ve las consecuencias de
cada acto que decide tomar o evitar. La Cabalá explica que nuestro mundo parece estrecho y sin atractivo
porque la parte espiritual que ha madurado dentro de nosotros, nuestra alma, permanece separada de la
fuente de la vida. Sostiene que reconectar y quitar esta separación curará todos los sufrimientos.
La creciente desorientación, enajenación, y separación
de la juventud no son coincidencia. Están aquí para inducir un cambio positivo en la realidad. Si unimos
nuestra realidad actual con la solución ofrecida, descubriremos la parte oculta que nuestros niños buscan
con tanta desesperación, tratando de escapar de la realidad. Entonces, no necesitarán ninguna medicación,
y sentirán que sus padres y profesores les están proporcionando las herramientas para afrontar la vida
exitosamente.
* El Rav
Dr. Michael Laitman es máster en ciber-nética, doctor
en filosofía y Cabalá, profesor de ontología y
teoría del conocimiento. Es fundador y presidente de
Bnei Baruj y del Instituto ARI, en Israel. Más
información en
www.kabbalah.info
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