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El doctor Michael
Laitman, máxima autoridad mundial en el estudio de la Cábala, estuvo
en la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, invitado por el
Programa de Cultura Judaica, para transmitir desde un punto de vista
académico el conocimiento acumulado durante tres décadas de esta
sabiduría de cinco mil años de antigüedad.
Cuando estudiaba biología en la universidad e investigaba a los
seres vivos, Laitman se dio cuenta de que funcionamos por genes y
hormonas, pero entendió que sabemos poco de nuestras vidas, entonces
se preguntó dónde queda el ser humano.
Comprendió que todos los procesos internos son de causa y efecto,
pero sin saber para qué sirve todo esto, interrogantes para las que
no encontró respuestas dentro de la academia, hasta que halló la
Cábala.
“El ser humano funciona de manera libre pero no descubre qué hay
dentro de él, sólo recibe instrucciones sobre cómo comportarse y la
Cábala te ayuda a entender la información de la naturaleza y su
relación con la humanidad”.
El doctor por el Instituto de Filosofía de Moscú descubrió que la
Cábala es una ciencia experimental con fórmulas, gráficas, tablas,
libros, preguntas, respuestas y definiciones, que investiga la
realidad detrás de la materia.
“El ser humano vive en un mundo que investiga con sus cinco sentidos
y con elementos que construye. Cuanto mayor conocimiento tenemos de
la naturaleza más la podemos usar para nuestro bien. Pero no
conocemos las fuerzas que nos activan y no podemos estudiar el yo
porque estamos en el mismo nivel, entonces debemos ascender a un
nivel más alto y esto se consigue con la Cábala”.
Esta sabiduría menciona que nuestro ego tiene cinco capas y niveles
de espesor que nos encierran y obligan a asimilar todo dentro de
nosotros, eso nos impide sentir el exterior, por lo que para poder
vivir fuera necesitamos neutralizar al ego.
La Cábala dice que debe usarse el ego de forma contraria, en vez de
recibir otorgar, para descubrir una cara fuera de nosotros y empezar
a sentir la vida eterna. “El placer de tener algo que se quería
neutraliza el deseo, por eso nadie está satisfecho con su vida, que
al final nos parece temporal y corta. Mas si el deseo está en otro y
la capacidad de llenarlo en mí, tendremos una forma de placer
ilimitada”.
La primera vez que surgió el egoísmo fue en la antigua Babilonia,
cuando los hombres quisieron crear algo nuevo, la Torre de Babel, “y
dejaron de entenderse unos con otros. Hoy llegamos a la última
parte, vivimos en un mundo global donde uno quiere aprovecharse del
otro y vemos que el egoísmo ya no tiene más capas. En la Cábala se
escribió que en 1995 se entraría al final de la evolución egoísta y
se caería en un estado desconocido y amenazante; sin embargo, en los
próximos años descubriremos la forma de vivir uno con el otro”.
La Cábala es un método de corrección personal para la cual lo
importante es vivir por encima de nuestro cuerpo, en el yo, en el
ser, y el hombre entienda que sólo en la medida que se descubra a sí
mismo podrá llegar a la felicidad.
El doctor Laitman señaló que la Cábala, al haber estado oculta por
muchos años, es percibida erróneamente por la gente, como creer que
comprende toda clase de magias, sin que eso sea cierto, por eso
recomendó que si se quiere estudiar seriamente se acuda a las
fuentes auténticas.
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