Extracto de Entrevista al
Rav Dr. Michael Laitman Programa: ‘El Aleph’ - Grupo Radio
CentroMéxico, Enero, 2007 Con: Emilio Betech, Dinorah Isaak, Enrique Shmelnik
11 de abril, 2007
“Hay que tomar la libertad
como una ley natural que se extiende hacia toda forma de vida, así como vemos morir
a los animales cuando se les quita la libertad. Este es un testimonio fiel que la
Supervisión General no acepta la esclavitud de ninguna criatura... “…Sin
embargo, antes de pedir la libertad, tenemos que asegurar que tenemos la capacidad
de actuar libremente, con libre elección.
(Yahuda Ashlag, “La Libertad”).
EB: Hablando de nuestras vidas
y hablando de todas estas situaciones que a veces luchan en contra de nosotros,
usted ha hablado mucho del dolor, la función que tiene el dolor como individuo,
como sociedad. Dr. Laitman, ¿por qué sentimos dolor?
ML: Porque no estamos en
equilibrio con la naturaleza. En los niveles de existencia del inanimado,
vegetativo y animal, la naturaleza activa la vida de manera instintiva. Al
ser humano, sin embargo, la naturaleza le deja libertad, pero puesto que
nosotros no sabemos cómo arreglarnos, terminamos sufriendo. En la medida
que podamos llegar al equilibrio con la naturaleza, recibiendo y aceptando
sus órdenes, realizándolas y cumpliéndolas correctamente, nos
sentiremos mejor.
DI: Eso quiere decir que
¿el libre albedrío no funciona como debe, si no hay un camino
espiritual?
ML: No funciona para nada.
Nadie de nosotros en nuestro mundo tiene libre albedrío. Nadie de
nosotros es libre.
EB: ¿No somos
libres?
ML: No. ¿Tú elegiste
cómo o cuándo nacer? ¿dónde y en qué familia? ¿con
qué atributos?
EB: No elegí dónde
nacer pero sí elegí levantarme, qué ropa ponerme, qué desayunar.
Decidí venir aquí hoy…
ML: Momento, momento. No elegiste
a tus padres, ni la formación, la educación que te dieron, ni los atributos
con los que naciste y ahora eres grande; el producto de todo lo que te dieron, lo
cual no habías elegido. Y hoy día, ya actúas, funcionas de acuerdo
a lo que recibiste. Entonces, ¿dónde está aquí tu libre
albedrío?
Y aparte, incluso la
investigación biológica dice que todo lo que hacemos está
influenciado por nuestros genes. Tenemos un gen que nos hace robar, un gen
que nos hace beber, otros que te hacen bueno o malo, etc. Todo viene de los
genes, de la Genética. Entonces ¿dónde estamos nosotros?
¿dónde está nuestra libertad? Si pudiésemos investigar y
examinar a la persona en total, hubiéramos descubierto que no tiene nada
libre. La libertad existe sólo bajo la condición que te eleves al
plano de la información, al Mundo Superior y te conectas allí con
las fuerzas que te activan.
ES: Por eso, de acuerdo con
el judaísmo hay una frase que dice que “Todo está en manos del
cielo, excepto el temor al cielo”; es decir, que el libre albedrío
existe sólo en la medida de actuar bien o mal, porque si fuera de otra
manera una persona que mata podría decir que lo hizo porque ya estaba
escrito; que no fue libre al decidirlo.
ML: Es cierto.
EB: Y entonces, ¿no
tiene responsabilidad una persona que asesina?
ML: Pero nosotros en nuestro
mundo no vemos el cuadro entero y por lo tanto tratamos a la persona como es.
Pero en realidad, todo está manejado en él mediante toda clase de
fuerzas. Enrique dijo correctamente que “Todo está en manos del cielo,
excepto el temor al cielo”, pero el temor a D’os yace precisamente en
tu deseo de elevarte a ese mundo y cambiar tu destino desde allí. Esto se
va a ir revelándose en los próximos años, y de hecho, ya se está
descubriendo en toda clase de ciencias, el hecho de que no somos libres.
EB: ¿Pero tenemos que
confiar y creer en la ilusión de la libertad, entonces?
ML: Sí, seguro.
DI: Estas fuerzas, ¿podemos
decir que también hablan del bien y el mal o es una fuerza universal que no
divide?
ML: Nuestro mundo es todo malo
porque no estamos haciendo nada bueno. Todo lo que hacemos, lo hacemos para
nosotros mismos; para mi propio bien.
DI: ¿De ahí, del
punto del egoísmo?
ML: Sí.
DI: Lo que uno lucha para ser
un ser distinto es ¿hacer los cambios que quitan el egoísmo?
ML: No puede ser un ser distinto;
se estaría mintiendo a sí mismo. Cuando te hago un favor, lo hago
solamente para aprovecharme de ti. Lamento, pero así es. ¿Cuándo
llegamos entonces a ser realmente buenos? Cuando empezamos a ver el mundo espiritual
y descubrimos cuán interconectados estamos entre nosotros como las células
en un cuerpo vivo. Entonces, veo que si te estoy haciendo algún daño, me
lo estoy causando en realidad, a mí mismo. Solamente bajo esa condición
dejo de ser malo y me convierto en bueno. O sea que es imposible llegar al bien sin
ver el cuadro entero, aquella zona espiritual. Y antes de eso, todos nosotros somos
malos.
DI: Sí, pero, sí
existen muchas personas que conscientes otorgan el bien al otro… ¿sí
existen?
ML: Es porque les duele el
corazón y no porque quieren hacer el bien a los demás; se calman a
sí mismas.
EB: ¿Sentimientos de culpa?
ML: Sí. Porque todos
nosotros somos egoístas, nuestra naturaleza es totalmente egoísta.
Incluso los padres con sus hijos actúan por interés propio. Los animales
también…
Estoy hablando desde el punto
de vista científico, investigativo. Puede ser que desde el punto de vista
personal, emocional, esto no nos parezca tan atractivo, pero así somos.
Sin embargo, es precisamente
para esto que se nos ha otorgado la Cabalá; para que al estudiarla nos
elevemos por encima de nuestro carácter innato, uniéndonos con la
Fuerza Superior, experimentando por consiguiente una vida llena de alegría,
paz y seguridad.
* El Rav
Dr. Michael Laitman es máster en ciber-nética, doctor
en filosofía y Cabalá, profesor de ontología y
teoría del conocimiento. Es fundador y presidente de
Bnei Baruj y del Instituto ARI, en Israel. Más
información en
www.kabbalah.info.