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El
dolor nos empuja hacia adelante. Ya sea que nos sintamos deprimidos,
vacíos o confundidos, todos estos sentimientos desagradables
aparecen para hacernos reflexionar acerca de su razón y propósito.
En
nuestro mundo, tan sólo vemos la capa externa de la realidad. No
percibimos lo que se oculta detrás de la naturaleza, la sociedad,
una persona o el cosmos y no tenemos control alguno sobre ninguno de
ellos.
Como
en los bordados, las puntadas y los hilos atraviesan todo el
entramado y el diseño sólo podemos verlo en el reverso. De igual
forma, no vemos la relación entre los acontecimientos en nuestra
realidad, únicamente sabemos que “algo pasó de pronto por alguna
razón”.
¿Cómo puedo saber las consecuencias de mis actos? De repente, sufro
un revés y no comprendo por qué ocurrió o de dónde provino. “¿En
dónde me equivoqué?” “¿Qué hice para merecer esto?” Y hasta “¿Qué
caso tiene todo?”
Cualquiera puede interpretar la razón de su propio dolor o el de los
demás según su criterio. Pero todos estamos de acuerdo en que el
dolor nos hace pensar sobre su causa y propósito, que desde el punto
de vista de la Cabalá es uno y el mismo.
La
ciencia de la Cabalá nos dice que sólo hay una razón de todo el
dolor, para que nos preguntemos cuál es su significado. Podemos
utilizar estas interrogantes para elevarnos de nuestro nivel de
existencia terrenal, donde se encuentran escondidas las causas,
hasta un nivel de existencia superior, donde la razón del
sufrimiento es revelada.
La
ciencia de la Cabalá nos otorga la oportunidad de descubrir que
existe una fuente de vida: la Luz Superior, el Creador, y lograr la
adhesión con esta fuente. Tales preguntas acerca del origen del
dolor, el propósito del sufrimiento y el sentido de la vida conducen
a una persona a la Cabalá.
En
el próximo artículo:
¿Por qué la Cabalá? ¿Por qué ahora? |