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Vivimos en un mundo muy complejo, una
vorágine. Tratamos de huir de los sufrimientos, pero sólo de vez en
cuando logramos saborear placeres en nuestra vida. No sabemos si hay
algún plan en la Naturaleza para nosotros. Es una exis-tencia
bastante intrascendente.
Cuando investigamos todos los elementos de la Creación, vemos qué
inteligente, sabia y especial es, habiendo creado todo con un
propósito, una causa y un efecto.
Sabemos cómo indagar los niveles inferiores al nuestro: inanimado,
vegetativo y animal. Sólo la razón de la existencia del ser humano
permanece desconocida.
Es por eso que los conocimientos acerca de la sociedad, del carácter
humano, y la psicología no se han convertido en una ciencia, sino en
una acumulación de observaciones recolectadas a través de nuestras
vidas.
La sabiduría de la Cábala es muy antigua, desarrollada por Abraham
el Patriarca hace 5.000 años. Nos enseña que para saber cómo
comportarnos y evolucionar, primero tenemos que estudiarnos a
nosotros mismos y a nuestra sociedad.
Nació cuando la humanidad comenzó a formar su primera civilización,
en la antigua Babilonia.
Las personas querían, por orgullo, construir una torre que llegara
al cielo para poder dominar a la Naturaleza; y dejaron de entenderse
entre sí.
Abraham, que en realidad era uno de ellos, les dijo: "Esta no es la
manera correcta de actuar y vamos a fallar. Nosotros no conocemos la
Naturaleza y no podemos seguir nuestro ego creciente. Tenemos que ir
por otro camino. Es decir, aunque el ego siga creciendo tendremos
que volver a crear, por encima del él, las mismas relaciones que
teníamos antes".
Verán que si así lo hacemos, si lo usamos para llegar al amor hacia
el prójimo, descubriremos precisamente dentro de él, dentro de
nuestra naturaleza, una reglamentación; ¡leyes maravillosas de la
Naturaleza!".
Al superar su propio egoísmo -implementando el altruismo-, Abraham
descubrió las leyes de la Naturaleza Superior, llamadas así porque
superan al ego".
Por ayudarle a recibir la revelación de la naturaleza verdadera del
hombre y de cómo es activado, llamó a este método "La Sabiduría de
la Cábala", de lekabel (recibir, en hebreo).
Luego, empezó a enseñarla a los demás babilonios, y estableció su
grupo de cabalistas que con el tiempo se convirtió en una nación.
Después de haber llegado a la tierra de Israel -comportándose de la
manera enseñada por Abraham y Moisés- llegó a experimentar un
crecimiento del ego, tratándose con menosprecio en vez de las
relaciones de amor recíproco", la garantía mutua", ama a tu prójimo
como a ti mismo" y como un solo hombre con un solo corazón", de
cuando recibieron la Torá.
Y como las fuerzas espirituales son las que determinan los hechos en
el reino físico, al empezar a tratarse de forma egoísta, causaron lo
mismo en la exterioridad, facilitando el ataque de sus vecinos, los
griegos.
Surgió un problema aún más grave con los helenistas, que estaban
mezclados con los judíos. Una parte del pueblo quería seguir la Torá
de Abraham y la otra dijo: "No. No somos capaces de superar nuestro
ego; tenemos que ser como el resto de las naciones". Querían vivir
de acuerdo al ego como los babilonios en su tiempo.
Lucharon entre ellos hasta que el gran sacerdote Matityahu se
levantó, como Abraham en su tiempo, usando el mismo método, y dijo:
"No. No podemos aceptarlo. Tenemos que destrozar toda esta nueva
infraestructura griega. Debemos elevarnos por encima de ello y
volver a ser una sola nación con un solo corazón hacia el Creador,
esta fuerza preciosa, buena y benévola, la fuerza del amor".
Y así se levantaron, lucharon y prevalecieron.
Todo lo que sucedió con Abraham en Babilonia, luego con Moisés y
Matityahu, es la misma lucha; el ego empieza a intensificarse,
obligándonos a elevarnos por encima de él con amor, y así
prevalecemos.
El pueblo de Israel llamado así (Iashar- directo, Él- Dios) porque
sabe cómo elevarse por encima del ego, hacia el amor, no pudo
superarlo y cayó bajo su dominio, causando la destrucción del
Templo, la cual continúa hasta ahora.
Los hijos de Israel se levantan de nuevo, apoyándose en el mismo
método que desarrolló Abraham, diciendo: ``¡Oye, pueblo judío!
¡Vamos! Elevémonos de nuevo a nuestro nivel, en el que realmente
existimos como la nación de Israel, como un solo hombre con un solo
corazón, y venceremos a nuestros enemigos: los griegos, los
amalequitas, los nazis; todos, hasta el último''. ¡Esto es lo único
que nos podrá salvar!"
No se trata de hacer guerras con ninguno de ellos; nuestra
unificación es una condición para triunfar, como nos enseñó Abraham,
Moisés (en la escena de la entrega de la Torá) y Matityahu: tenemos
que matar a los griegos entre nosotros".
Es decir, los deseos de permanecer sumergidos en el egoísmo. Tenemos
que elevarnos por encima de ellos y unirnos en un amor fraternal".
De ahí llegará la victoria sobre todos los extraños. Toda la
humanidad va a reconocernos como el pueblo elegido", especial,
sagrado, que significa el otorgante", el que otorga el amor, el
pueblo altruista".
¡Si llegamos a eso, lograremos la gratitud de todo el mundo!
Esa fue la fiesta de Januca en la historia, y es la misma Januca que
tenemos que realizar hoy día, como judíos entre todos los
helenistas, los deseos helenistas dentro de cada uno de nosotros.
Tenemos que resolver el problema con nosotros mismos, en nuestro
interior; dentro de todos y cada uno de nosotros.
El Rav Dr. Michael Laitman es máster en cibernética, doctor en
filosofía y Cábala, profesor de ontología y teoría del conocimiento.
Es fundador y presidente de Bnei Baruj y del Instituto ARI, en
Israel.
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