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Hemos estado vagando por
el desierto junto con toda la humanidad, y ahora hemos encontrado un
gran tesoro, que abunda con todo lo mejor por lo tanto, elaboramos
este Shofar (Cuerno de carnero, en hebreo) con el propósito de
trompetear fuerte, por si lo escuchan nuestros hermanos y se tornan
felices”, (Baal HaSulam, escritos de La Última Generación”).
Todos conocemos las películas
de aventuras en las que el héroe descubre un mapa misterioso y sale
junto a un grupo de personas valientes a buscar un tesoro mágico.
Por lo general, a partir de un trayecto largo y arriesgado, lleno de
experiencias, logran encontrar el tesoro anhelado. Los tesoros que
tendemos a imaginar son normalmente lingotes de oro y joyas
preciosas, pero no todos los tesoros en la vida están hechos de oro,
hay tesoros en nuestra vida que tienen incluso un valor superior.
Supón que te despiertas mañana
por la mañana, sin preocupación alguna, rodeado de abundancia
ilimitada, o habiendo dejado de preocuparte del futuro de tus hijos,
de su salud y sustento, o de cómo se arreglarán en la escuela y el
trabajo. Imagínate levantarte una mañana sin tener que escuchar en
las noticias sobre el último acto terrorista, o la última desgracia
ecológica en alguna parte del mundo. Imagínate la sensación que
tuvieras si supieras que miles de amigos te apoyan y se preocupan de
tu bien, de la misma manera que una madre se dedica a sus hijos.
¿Suena un poco como un sueño irreal? Pues, no necesariamente
Vista previa hacia una
realidad plena
Resulta que los grandes cabalistas han descrito este tipo
de ideal, desde hace muchas generaciones. Los profetas también
hablaron sobre lo que se llama los días finales (del futuro)” y
elaboraron relatos pintorescos al respecto.
Un cabalista que descubre la
realidad espiritual, obtiene acceso directo a las raíces de la
"realidad” que aún no se hayan realizado ante nuestros ojos. Por lo
tanto, aunque sus palabras puedan parecernos como acontecimientos
futuros, para el cabalista estos acontecimientos son leyes reales,
de la Naturaleza que gobierna la realidad.
Rabí Yehudá Ashlag (Baal
HaSulam) habla sobre esta realidad en sus últimas escrituras. A
partir de la culminación de sus grandes obras el Comentario Sulam
sobre El Libro del Zohar y la elaboración de una detallada
Interpretación de Los Escritos del ARÍ- se puso Baal HaSulam a
elaborar una de las obras más completas en la historia de la Cabalá:
La Última Generación”. Teniendo el cuadro entero en su mente, supo
que era su deber elaborar la estructura correcta de una sociedad que
se base en las leyes espirituales, y el rol de cada uno de sus
miembros.
Baal HaSulam describió una
sociedad armoniosa, basada en la entrega y el cuidado de los demás,
que se encuentra, como resultado, en un balance eterno con la
naturaleza. Sus obras ilustran lo que descubre el individuo que se
eleva a percibir la realidad oculta -la realidad espiritual-, y nos
proporcionan una vista previa del buen futuro que nos espera. Si
examinamos la manera en que se han estado cumpliendo las palabras de
Baal HaSulam que previó con precisión nuestra vida actual, aún en
los 50 descubriremos que sus palabras son firmes y que están basadas
en un punto de vista totalmente racional.
Una nueva realidad
espiritual
Encontramos la oportunidad de examinar las condiciones de
vida de la última Generación, cuando haya paz en el mundo, y toda la
humanidad alcance la cima y sólo haga uso de la forma de entrega al
prójimo y nada de la forma de auto-recepción (para el bien de uno
mismo) tal vez convenga y sea posible hacer un intento de adaptarnos
a dicha forma de vida, aún en nuestra "generación”, (Baal HaSulam,
"La Paz en el Mundo”).
La cualidad especial
de una sociedad basada en principios espirituales
De la descripción de Baal HaSulam surge que para llegar a
este tipo de relaciones entre nosotros se requiere un cambio
fundamental de nuestra percepción de la realidad. El núcleo del
proceso radica en la necesidad de cambiar nuestra naturaleza egoísta
innata y convertirla en la entrega al prójimo. De esa manera,
logramos experimentar una nueva realidad espiritual.
La única manera en que
podremos abandonar la preocupación interminable de nosotros mismos
es al tener otros que lo hagan, de la misma manera que lo hagamos
nosotros para ellos, como ocurre naturalmente en una pequeña
familia, en la que cada uno se preocupa de los demás. Este tipo de
relación se llama Arvut (Garantía Mutua, en hebreo).
Después que uno se haya
liberado de la auto-preocupación, se eleva, como resultado, hacia la
percepción de una nueva dimensión de la Naturaleza. Se estalla hacia
un nuevo campo de emociones, y se le abre el paso hacia una
dimensión superior en la que se encuentra en un flujo perpetuo de
energía e información completamente diferentes; la sensación del
Mundo Superior.
* El rabino
Dr. Michael Laitman es máster en cibernética, doctor en filosofía y
Cábala, profesor de ontología y teoría del conocimiento. Es fundador
y presidente de Bnei Baruj y del Instituto ARI, en Israel. Más
información en:
www.kabbalah.info
y
www.kab.tv/spa.
Aurora
Digital
Buscando La Verdad 26.07.07
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original: edición electrónica. |