|
Dijo Rabí Akiva: Hombre y
mujer, [si] logran la Divinidad [se encuentra] entre ellos; [si] no
la logran, [se encuentran] consumidos por fuego". Ellos simplemente
no entienden la manera de pensar de las mujeres; ellas, simplemente
no comprenden sus prioridades. La verdad es muy sencilla: la raíz
espiritual de los sexos es realmente distinta. Cómo establecer un
camino en conjunto es el secreto verdadero.
Seguramente ya han tenido la
oportunidad de ver o al menos escuchar sobre la película "What Women
Want'', conocida en América Latina como 'Lo que ellas quieren''', y
en España con el título de "¿En qué piensan las mujeres?''
Sin embargo, para aquellos que
no saben de qué se trata, he aquí un corto resumen: un macho
chauvinista que maltrata a las mujeres, por accidente, recibe un día
un choque eléctrico en su casa, lo cual cambia su vida completa e
instantáneamente. De repente, a partir de ese momento, desarrolla la
habilidad de escuchar los más profundos pensamientos de todas las
mujeres a su alrededor, y por consiguiente empieza a familiarizarse
con el sexo femenino.
Sabe espontáneamente todo lo
que quieren y como resultado desarrolla una sensibilidad hacia las
mujeres en su vida, lo cual incrementa significativamente su
popularidad. Éstas se deleitan y se impresionan de este hombre tan
sensible, inteligente, dulce y atento, que tan asombrosamente sabe
responder a sus necesidades, como si hubiera leído sus pensamientos.
Esta película, que tuvo un
gran éxito en todo el mundo, toca fibras sensibles. La mayoría de la
audiencia, hombres y mujeres en conjunto, salieron de esa película
con una gran sensación de satisfacción; ellos, con la esperanza de
sufrir un choque similar, y ellas, pensando que ojalá le ocurra a su
cónyuge.
Todo depende del punto
de vista
El éxito de esta película refleja claramente la necesidad
que existe en cada uno de nosotros. ¿Quién de nosotros no ha soñado
sobre un mundo en el que hombres y mujeres se entiendan uno al otro?
Esta fantasía se ha ido
tornando más y más necesaria en vista de que los hombres y las
mujeres simplemente utilizan ondas opuestas de transmisión, lo cual
fue comprobado por el gran éxito del libro "Los hombres son de
Marte, las mujeres de Venus''".
Numerosas encuestas y libros que se publican diariamente demuestran
que los hombres simplemente no entienden a las mujeres. No tienen
idea de lo que éstas requieren de su cónyuge. Qué tipo de hombre
buscan, qué es lo que anhelan, y qué es lo que realmente quieren, en
general.
Para balancear esta
afirmación, diremos que las mujeres tampoco tienen una idea clara de
lo que quieren sus cónyuges. No entienden su estructura emocional,
sus prioridades sociales y el total de sus juegos y costumbres a los
que nutren fervientemente.
Pero ¿quién realmente necesita estas encuestas? Cada uno de nosotros
que lleva una vida de familia o en pareja, aunque sea la mejor
relación posible, se asombra una y otra vez, con demasiada
frecuencia, de la gran diferencia que existe entre nosotros, en
nuestra manera de pensar y en nuestra actitud hacia la vida. Lo más
asombroso es que junto a estas investigaciones y encuestas que se
publican con frecuencia en los medios informativos, los índices de
desintegración de la vida familiar están en un crecimiento constante
en todo el mundo.
Hay una solución
Lo más curioso es el hecho que todas estas diferencias
esenciales provienen de un solo cromosoma. ¿Esta gran desemejanza se
debe solamente a eso? ¿Por qué es así? ¿Acaso habrá otra raíz a todo
esto? Y la interrogante más interesante llega entonces: ¿cuál es la
fórmula que nos permita alcanzar relaciones perfectas en la pareja?
Según la Cábala, existe tal fórmula para lograr este objetivo. No es
una fantasía o una cuestión de magia; simplemente tenemos que
conocer la raíz espiritual del hombre y de la mujer. Una vez que lo
hagamos, podremos elevar nuestras relaciones a un nuevo nivel,
desarrollar una conexión espiritual entre nosotros y llegar a la paz
y la tranquilidad.
El sendero hacia las
raíces
Primero, tenemos que percatarnos que en toda la realidad
hay una sola fuerza, llamada "Creador", la cual tiene un solo deseo
de beneficiar y deleitar. Para realizarlo, creó una criatura, un
creado, un alma general, que pueda recibir toda la abundancia y el
deleite que Él quiso otorgar. Según la Cábala, el Creador, el
Otorgante, constituye la raíz espiritual de la base masculina de la
realidad, y el deseo de esta alma general, de recibir toda la
abundancia, constituye la raíz espiritual de la base femenina de la
realidad.
La lógica
El Creador le proporciona al alma la capacidad de aprender
a dar y amar como lo hace Él, y le da, además, la oportunidad de
llegar a este grado elevado, independientemente, por propia
elección. Para ayudarle en esta tarea, y poder llegar al disfrute
total, el Creador diseñó un plan especial de estudio que consiste en
descender hacia nuestro mundo corporal, donde el alma se encontrará
desconectada del Creador, y de donde podrá volver a vincularse con
Él, independientemente y por propia elección.
(La próxima semana: El proceso detallado, y ¿qué tiene que ver con
las relaciones entre hombres y mujeres?)
09/08/2007
(II)
Para
enseñarle al alma sobre la conexión entre la entrega y la recepción,
entre el Creador y el creado, Él dividió el alma en dos mitades
separadas y distintas: femenina y masculina.
A continuación, disgregó estas
dos mitades en miles de millones de fragmentos que se van vistiendo
en hombres y mujeres de nuestro mundo, en cada generación. La mitad
masculina del alma general es la raíz del alma individual de los
hombres, y la femenina, del alma de las mujeres.
Raíces espirituales
diferentes
Nuestra distinta raíz espiritual es la que dicta la gran diferencia
entre hombres y mujeres en el mundo en que vivimos, la cual se
expresa en la estructura de nuestros cuerpos, nuestro sistema
emocional, nuestra actitud hacia la vida, y demás.
En otras palabras,
pertenecemos a dos sistemas espirituales separados, por lo que
mientras nos concentrarnos en remediar la falta de entendimiento
entre nosotros, y cerrar la brecha entre nosotros, en el plano de
este mundo únicamente, no tendremos éxito. Simplemente continuaremos
chocando contra la pared que nos ha estado separando por varios
milenios. ¿Y la solución?
Debemos aprender a
conectarnos. La Cábala proporciona tanto al hombre como a la mujer
un punto común de contacto, una base para trabajar de manera
recíproca y con una conexión verdadera entre sí, en su camino hacia
la perfecta relación. Nos explica que la única manera de llegar a
una unión armoniosa es forjando una relación entre nosotros basada
en la relación que existe entre el alma general y el Creador.
En este punto, justamente, nos
ayudan las diferencias entre nosotros -entre el deseo de dar y el de
recibir, a alcanzar nuestro destino. Esto se explica de la manera
siguiente: en la espiritualidad, el elemento más importante que
impulsa el proceso de desarrollo espiritual es el deseo. Sin tenerlo
previamente, el Creador no podrá impartir la abundancia que preparó
para el alma.
Una vez que exista la
necesidad de llenarse de dicha abundancia en el alma, es como si
ésta abriera de pronto un grifo invisible, permitiendo el flujo
ilimitado de plenitud por todas partes. El único desafío de este
proceso es que la parte masculina del alma, el otorgante, necesita
de alguien que lo empuje a actuar. Se trata, evidentemente, de una
interdependencia.
Para esto, existe la parte
femenina del alma. Su rol es despertar el deseo de la parte
masculina, para que quiera avanzar hacia el Creador y llenarse del
deleite que Él desea otorgar. Esta es la única manera en la que
ambas partes se unen en una sola estructura espiritual, en la que
complementan uno al otro y se llenan de Luz. ¿Y dónde figuramos
nosotros en este bello cuadro? Resulta que en nuestro mundo, el
hombre tampoco puede avanzar sin la mujer, y la mujer no puede
llenarse de la Luz del Creador sin el hombre. Ambos son similares en
ello, interdependientes y absolutamente complementarios.
Juntos hacia la Meta
espiritual
La Cábala nos revela que una pareja que trabaja en conjunto
para alcanzar la espiritualidad, forma entre sí una relación de otro
tipo de nivel, una relación espiritual. Ambos se elevan por encima
de cualquier conflicto que exista entre ellos en el nivel corporal,
ya que tienen un objetivo más elevado que llena sus vidas de
significado. Una pareja que se une para alcanzar una meta más
elevada, crea mutuamente una nueva vasija espiritual que no existía
en la realidad. Esta nueva vasija que resulta de este proceso no es
ni masculina ni femenina, sino una "nueva especie”, dentro de la que
se hace posible recibir la Abundancia Superior y una vida eterna que
no es posible alcanzar por separado.
¿Cómo, entonces, podemos hacer
que él la entienda a ella, y ella a él?, ¿cómo aprendemos a ser
realmente atentos y amar de verdad? Según la Cábala, esto se hace
posible cuando nos dedicamos conjuntamente al desarrollo espiritual.
Una pareja que está consciente del hecho que el desarrollo
espiritual es el mejor regalo que puede dar uno al otro, y actúa
constantemente para alcanzarlo, es la más feliz del mundo. La
conexión entre ellos se basa y contiene un significado verdadero, a
través del cual se embarcan unidos en el camino hacia la felicidad.
* El rabino
Dr. Michael Laitman es máster en cibernética, doctor en filosofía y
Cábala, profesor de ontología y teoría del conocimiento. Es fundador
y presidente de Bnei Baruj y del Instituto ARI, en Israel. Más
información en:
www.kabbalah.info
y
www.kab.tv/spa.
Aurora
Digital
Buscando La Verdad 09.08.07
Ver
original: edición electrónica. |