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(I) La guerra entre los sexos, ¿hasta cuándo?

09 de Agosto, 2007

 

Dijo Rabí Akiva: Hombre y mujer, [si] logran la Divinidad [se encuentra] entre ellos; [si] no la logran, [se encuentran] consumidos por fuego". Ellos simplemente no entienden la manera de pensar de las mujeres; ellas, simplemente no comprenden sus prioridades. La verdad es muy sencilla: la raíz espiritual de los sexos es realmente distinta. Cómo establecer un camino en conjunto es el secreto verdadero.

Seguramente ya han tenido la oportunidad de ver o al menos escuchar sobre la película "What Women Want'', conocida en América Latina como 'Lo que ellas quieren''', y en España con el título de "¿En qué piensan las mujeres?''

Sin embargo, para aquellos que no saben de qué se trata, he aquí un corto resumen: un macho chauvinista que maltrata a las mujeres, por accidente, recibe un día un choque eléctrico en su casa, lo cual cambia su vida completa e instantáneamente. De repente, a partir de ese momento, desarrolla la habilidad de escuchar los más profundos pensamientos de todas las mujeres a su alrededor, y por consiguiente empieza a familiarizarse con el sexo femenino.

Sabe espontáneamente todo lo que quieren y como resultado desarrolla una sensibilidad hacia las mujeres en su vida, lo cual incrementa significativamente su popularidad. Éstas se deleitan y se impresionan de este hombre tan sensible, inteligente, dulce y atento, que tan asombrosamente sabe responder a sus necesidades, como si hubiera leído sus pensamientos.

Esta película, que tuvo un gran éxito en todo el mundo, toca fibras sensibles. La mayoría de la audiencia, hombres y mujeres en conjunto, salieron de esa película con una gran sensación de satisfacción; ellos, con la esperanza de sufrir un choque similar, y ellas, pensando que ojalá le ocurra a su cónyuge.

Todo depende del punto de vista
El éxito de esta película refleja claramente la necesidad que existe en cada uno de nosotros. ¿Quién de nosotros no ha soñado sobre un mundo en el que hombres y mujeres se entiendan uno al otro?

Esta fantasía se ha ido tornando más y más necesaria en vista de que los hombres y las mujeres simplemente utilizan ondas opuestas de transmisión, lo cual fue comprobado por el gran éxito del libro "Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus''".
Numerosas encuestas y libros que se publican diariamente demuestran que los hombres simplemente no entienden a las mujeres. No tienen idea de lo que éstas requieren de su cónyuge. Qué tipo de hombre buscan, qué es lo que anhelan, y qué es lo que realmente quieren, en general.

Para balancear esta afirmación, diremos que las mujeres tampoco tienen una idea clara de lo que quieren sus cónyuges. No entienden su estructura emocional, sus prioridades sociales y el total de sus juegos y costumbres a los que nutren fervientemente.
Pero ¿quién realmente necesita estas encuestas? Cada uno de nosotros que lleva una vida de familia o en pareja, aunque sea la mejor relación posible, se asombra una y otra vez, con demasiada frecuencia, de la gran diferencia que existe entre nosotros, en nuestra manera de pensar y en nuestra actitud hacia la vida. Lo más asombroso es que junto a estas investigaciones y encuestas que se publican con frecuencia en los medios informativos, los índices de desintegración de la vida familiar están en un crecimiento constante en todo el mundo.

Hay una solución
Lo más curioso es el hecho que todas estas diferencias esenciales provienen de un solo cromosoma. ¿Esta gran desemejanza se debe solamente a eso? ¿Por qué es así? ¿Acaso habrá otra raíz a todo esto? Y la interrogante más interesante llega entonces: ¿cuál es la fórmula que nos permita alcanzar relaciones perfectas en la pareja? Según la Cábala, existe tal fórmula para lograr este objetivo. No es una fantasía o una cuestión de magia; simplemente tenemos que conocer la raíz espiritual del hombre y de la mujer. Una vez que lo hagamos, podremos elevar nuestras relaciones a un nuevo nivel, desarrollar una conexión espiritual entre nosotros y llegar a la paz y la tranquilidad.

El sendero hacia las raíces
Primero, tenemos que percatarnos que en toda la realidad hay una sola fuerza, llamada "Creador", la cual tiene un solo deseo de beneficiar y deleitar. Para realizarlo, creó una criatura, un creado, un alma general, que pueda recibir toda la abundancia y el deleite que Él quiso otorgar. Según la Cábala, el Creador, el Otorgante, constituye la raíz espiritual de la base masculina de la realidad, y el deseo de esta alma general, de recibir toda la abundancia, constituye la raíz espiritual de la base femenina de la realidad.

La lógica
El Creador le proporciona al alma la capacidad de aprender a dar y amar como lo hace Él, y le da, además, la oportunidad de llegar a este grado elevado, independientemente, por propia elección. Para ayudarle en esta tarea, y poder llegar al disfrute total, el Creador diseñó un plan especial de estudio que consiste en descender hacia nuestro mundo corporal, donde el alma se encontrará desconectada del Creador, y de donde podrá volver a vincularse con Él, independientemente y por propia elección.
(La próxima semana: El proceso detallado, y ¿qué tiene que ver con las relaciones entre hombres y mujeres?)

09/08/2007   
 

(II)

Para enseñarle al alma sobre la conexión entre la entrega y la recepción, entre el Creador y el creado, Él dividió el alma en dos mitades separadas y distintas: femenina y masculina.

A continuación, disgregó estas dos mitades en miles de millones de fragmentos que se van vistiendo en hombres y mujeres de nuestro mundo, en cada generación. La mitad masculina del alma general es la raíz del alma individual de los hombres, y la femenina, del alma de las mujeres.

Raíces espirituales diferentes
Nuestra distinta raíz espiritual es la que dicta la gran diferencia entre hombres y mujeres en el mundo en que vivimos, la cual se expresa en la estructura de nuestros cuerpos, nuestro sistema emocional, nuestra actitud hacia la vida, y demás.

En otras palabras, pertenecemos a dos sistemas espirituales separados, por lo que mientras nos concentrarnos en remediar la falta de entendimiento entre nosotros, y cerrar la brecha entre nosotros, en el plano de este mundo únicamente, no tendremos éxito. Simplemente continuaremos chocando contra la pared que nos ha estado separando por varios milenios. ¿Y la solución?

Debemos aprender a conectarnos. La Cábala proporciona tanto al hombre como a la mujer un punto común de contacto, una base para trabajar de manera recíproca y con una conexión verdadera entre sí, en su camino hacia la perfecta relación. Nos explica que la única manera de llegar a una unión armoniosa es forjando una relación entre nosotros basada en la relación que existe entre el alma general y el Creador.

En este punto, justamente, nos ayudan las diferencias entre nosotros -entre el deseo de dar y el de recibir, a alcanzar nuestro destino. Esto se explica de la manera siguiente: en la espiritualidad, el elemento más importante que impulsa el proceso de desarrollo espiritual es el deseo. Sin tenerlo previamente, el Creador no podrá impartir la abundancia que preparó para el alma.

Una vez que exista la necesidad de llenarse de dicha abundancia en el alma, es como si ésta abriera de pronto un grifo invisible, permitiendo el flujo ilimitado de plenitud por todas partes. El único desafío de este proceso es que la parte masculina del alma, el otorgante, necesita de alguien que lo empuje a actuar. Se trata, evidentemente, de una interdependencia.

Para esto, existe la parte femenina del alma. Su rol es despertar el deseo de la parte masculina, para que quiera avanzar hacia el Creador y llenarse del deleite que Él desea otorgar. Esta es la única manera en la que ambas partes se unen en una sola estructura espiritual, en la que complementan uno al otro y se llenan de Luz. ¿Y dónde figuramos nosotros en este bello cuadro? Resulta que en nuestro mundo, el hombre tampoco puede avanzar sin la mujer, y la mujer no puede llenarse de la Luz del Creador sin el hombre. Ambos son similares en ello, interdependientes y absolutamente complementarios.

Juntos hacia la Meta espiritual
La Cábala nos revela que una pareja que trabaja en conjunto para alcanzar la espiritualidad, forma entre sí una relación de otro tipo de nivel, una relación espiritual. Ambos se elevan por encima de cualquier conflicto que exista entre ellos en el nivel corporal, ya que tienen un objetivo más elevado que llena sus vidas de significado. Una pareja que se une para alcanzar una meta más elevada, crea mutuamente una nueva vasija espiritual que no existía en la realidad. Esta nueva vasija que resulta de este proceso no es ni masculina ni femenina, sino una "nueva especie”, dentro de la que se hace posible recibir la Abundancia Superior y una vida eterna que no es posible alcanzar por separado.

¿Cómo, entonces, podemos hacer que él la entienda a ella, y ella a él?, ¿cómo aprendemos a ser realmente atentos y amar de verdad? Según la Cábala, esto se hace posible cuando nos dedicamos conjuntamente al desarrollo espiritual. Una pareja que está consciente del hecho que el desarrollo espiritual es el mejor regalo que puede dar uno al otro, y actúa constantemente para alcanzarlo, es la más feliz del mundo. La conexión entre ellos se basa y contiene un significado verdadero, a través del cual se embarcan unidos en el camino hacia la felicidad.

* El rabino Dr. Michael Laitman es máster en cibernética, doctor en filosofía y Cábala, profesor de ontología y teoría del conocimiento. Es fundador y presidente de Bnei Baruj y del Instituto ARI, en Israel. Más información en: www.kabbalah.info y www.kab.tv/spa.

Aurora Digital
Buscando La Verdad 09.08.07 

Ver original: edición electrónica.

 

 

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