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Todos nosotros esperamos
un milagro, algo que nos lleve tan solo por un momento, fuera de los
límites de la opresiva realidad. Sin embargo, el milagro verdadero
no se da por arte de magia, sino por un cambio de nuestra naturaleza
a otra de otorgamiento, por el deseo de elevarnos espiritualmente.
Aquí y allá
escuchamos manifestaciones fuera de lo común, desde milagros
médicos, rescates inexplicables de un peligro e incluso de muerte,
hasta hechizos.
Sin embargo, si profundizamos en el concepto de milagro", resulta
confuso e ilógico para nuestro entendimiento. Si es algo imposible,
¿cómo es que se produce? Ciertamente las cosas imposibles no pueden
pasar Entonces, ¿por qué tenemos la esperanza de que ocurran?
En realidad,
responde a una necesidad emocional de buscar algo más allá de
nuestra vida y existencia, algo mucho mejor.
Hoy día, es fácil
explicar muchos fenómenos que en el pasado se consideraron
imaginarios o milagrosos. Un nativo africano vio un pájaro enorme de
metal que llegaba desde el cielo. Si nosotros estuviéramos en el
lugar, veríamos que es sólo un avión Boeing aterrizando.
Siendo así, el
concepto de milagro depende de nuestro conocimiento de la realidad,
es algo relativo, ya que lo percibido por una persona como algo
común es un milagro en otro lugar o por otra persona.
Por ejemplo, si
viéramos a nuestro vecino flotando en el aire, pensaríamos que nos
volvimos locos, pero en la estratosfera, donde la fuerza de gravedad
es nula, sería absolutamente posible.
Limitados por cinco
sentidos e intelecto
No existen milagros en nuestro mundo, sino que todo es
constante, producido según la Legislación Superior, que espera ser
descubierta por nosotros. Ya se escribió sobre esto: "Lo que
fue, eso será, y lo que se hizo, eso se hará; no hay nada nuevo bajo
el sol'' (Eclesiastés 1:9). Captamos la realidad infinita en
forma limitada, a través de nuestros sentidos e intelecto. Por lo
tanto, cualquier fenómeno que no pueda ser explicado lo
interpretamos como un milagro.
Los científicos hablan de
nuestra percepción de la realidad como relativa. El tiempo, la masa
y el espacio se definen y cambian en relación a la luz, siendo ésta
constante. Cuanto más se acercan a la velocidad de la luz, la masa
se transforma en infinita, el espacio y el tiempo, simplemente
desaparecen. Además, según la física cuántica, algo puede existir al
mismo tiempo en distintos lugares y estados.
El milagro es ley en
el mundo espiritual
El mundo espiritual está fuera de los límites de nuestra
percepción. En nuestro mundo, todo se hace de acuerdo a leyes de
recepción, del ego, mientras que en el mundo espiritual, todo ocurre
de forma ilimitada e infinita, y se maneja de acuerdo a leyes de
amor y otorgamiento, la física espiritual.
Cuando alcanzamos la Fuerza
Superior, entendemos que no hay milagros, sino que interpretamos así
ciertos eventos porque estamos todavía en un nivel en el que no
podemos percibir la Naturaleza Superior. O sea, estamos limitados a
nuestra estrecha dimensión física que somos capaces de captar. Por
eso, lo que a nosotros nos parece como un milagro es una realidad
clara en la espiritualidad; una ley real de la Naturaleza.
Sin milagros ni pases
mágicos
La sabiduría de la Cábala menciona a menudo el concepto de
milagro. Nosotros conocemos explicaciones superficiales de lo que
es, como los milagros de Januca (Fiesta de las luminarias), del
Éxodo de Egipto y de Purim.
En la espiritualidad, sin
embargo, éstos tienen un significado distinto: representan el
proceso profundo e interno que pasa el individuo en su camino
espiritual.
La condición para percibir la
realidad espiritual es que la persona tenga un anhelo
suficientemente fuerte para transformar sus Kelim o vasijas de
percepción (receptores, sentidos) de egoístas a altruistas. Cuando
esto pasa, la Fuerza Superior complace el deseo de la persona de ser
"otorgante" como Ella, y le hace un "milagro",
aquí en este mundo.
Así, cada vez que subimos un
grado espiritual -adquiriendo una capacidad más grande de dar-, se
nos hace un "milagro". Sin embargo, cuando alcanzamos la Naturaleza
Superior, ya no nos referimos a ello como milagro, sino como una ley
natural simple.
Hoy día, todo el mundo espera
algún milagro. Abundan programas televisivos con videntes y
hacedores de milagros. En cierta forma, quisiéramos escaparnos de la
realidad y llegar a algo más elevado que hasta ahora no hemos
experimentado.
El verdadero milagro, que es
el cambio de nuestra naturaleza por una de otorgamiento, se
producirá únicamente si deseamos férreamente unirnos a la Fuerza
Superior. Solamente entonces romperemos la barrera de nuestra
naturaleza, transformándola en una espiritual, de otorgamiento.
Entonces, nos sentiremos en
las "nubes". Esto no significa que flotaremos por los aires o
estaremos en otra dimensión, sino que experimentaremos una realidad
cotidiana mejorada. Todo pasará aquí, en nuestro mundo, sin milagros
ni pases mágicos.
Comenzaremos a vivir de
acuerdo a leyes espirituales, y de esta manera la realidad material
y la espiritual se unirán en una única sensación de plenitud y
eternidad.
* El rabino
Dr. Michael Laitman es máster en cibernética, doctor en filosofía y
Cábala, profesor de ontología y teoría del conocimiento. Es fundador
y presidente de Bnei Baruj y del Instituto ARI, en Israel. Más
información en:
www.kabbalah.info
y
www.kab.tv/spa.
Aurora
Digital
Buscando La Verdad 06.09.07
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original: edición electrónica. |