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En el Día del Perdón
acostumbramos congregarnos en las sinagogas, rezar y a veces,
también tener el privilegio de "subir a la Torá''. De
acuerdo a la tradición, leemos también la Haftará de Jonás.
¿Por qué se acostumbra leer
una historia supuestamente "marginal'' en el Día del
Perdón? ¿Cómo echaron raíces estas costumbres en la tradición de
Israel? ¿Qué relación hay entre el relato de Jonás el profeta y la
misión que le fue impuesta -con respecto a los hijos de Nínive,
pueblo que ni siquiera era judío- y el Día del Perdón, el más
importante del calendario judío?
El héroe del cuento, Jonás
hijo de Amitai, es el quinto entre una docena de profetas. Su origen
proviene de Gat-hefer, ciudad bíblica al norte de Israel.
El Creador le ordenó a Jonás
ir a Nínive, capital de Asiria, e informarles que su maldad ha
subido hasta Mi presencia” (Jonás 1, 2). Dando un paso inusual para
profetas, Jonás rechaza la misión, prefiriendo embarcarse en otra
dirección: "Bajó a Iafo, donde encontró un barco que zarpaba
rumbo a Tarsís y se embarcó con los que iban a esa ciudad, huyendo
así del Señor''. Sin embargo, El Señor lanzó sobre el mar un fuerte
viento y se desencadenó una tormenta tan grande que el barco
amenazaba con hacerse pedazos... los marineros se aterraron, y cada
cual clamaba a su Dios, y arrojaron al mar las mercancías que
llevaban en el barco para aliviar la carga”.
Cada cual le dijo a su
compañero: "Arrojemos suerte, para que sepamos por culpa de
quién nos ha sobrevenido este mal''. El destino habló, y Jonás
fue encontrado culpable por todo lo malo que les sucedía, habiendo
huido de la Presencia del Eterno. Los marineros se dirigieron a
Jonás: "¿Qué debemos hacer contigo para que el mar se calme con
nosotros?'' porque el mar se tornaba cada vez más tempestuoso.
Jonás les contestó súbitamente y con coraje, "Subidme y
arrojadme al mar, y el mar se calmará con vosotros''. Los
marineros tras agotarse del esfuerzo por encontrar una manera menos
cruel para apocar la tormenta, tomaron a Jonás, lo arrojaron al mar,
y el mar se sosegó.
Un gran pez tragó a Jonás que estuvo en su vientre tres días y tres
noches, orando al Eterno su Dios. Y el Eterno habló al pez que
vomitó a Jonás sobre la tierra. El Señor le dijo nuevamente:
"¡Levántate y ve hacia Nínive!'' Esta vez, Jonás no incumplió
las órdenes del Eterno y fue así que predicó a los habitantes de
Nínive, que en 40 días la ciudad sería derribada. El pueblo y su rey
a la cabeza, sin comer ni beber, pidieron perdón, y Dios se
arrepintió del mal que les haría y no lo realizó.
Salvar la humanidad
Nos dirigimos a las fuentes de la Cábala para entender el
significado profundo de este relato famoso y pintoresco. Jonás era
un profeta que, según la Cábala, se refiere a un hombre que se
encuentra en un grado espiritual altísimo de revelación,
permitiéndole escuchar la Palabra de Dios”. Es decir, alcanza la
Fuerza Divina que opera en la realidad, y entiende el Plan General
de la Naturaleza (del Creador). El relato sobre Jonás simboliza la
misión del pueblo de Israel con respecto al resto del mundo: salvar
a la humanidad del camino del sufrimiento y traerla a una vida plena
y feliz.
El profeta "recibió una
orden del Creador'', ir a Nínive y explicar a sus habitantes
qué tienen que hacer para cumplir con la Meta de la Creación, por
las buenas. En vez de ir a Nínive y contarles lo dicho desde las
Alturas, Jonás desobedece. Basándose en su sentido común y sus
prejuicios, considera que la tarea es demasiado difícil, y que los
pueblos del mundo no lo escucharán.
De hecho, Jonás, siendo judío,
tiene un cargo único en la realidad: cumplir la misión que le fue
dada. Pero al intentar escapar de la observancia de las leyes
naturales divinas, se visten estas fuerzas en la tormenta de la que
Jonás no puede salvarse, para obligarlo a cumplir su tarea.
Jonás descubre que nada puede
auxiliarlo, ni las fuerzas que están supuestamente a su disposición:
el capitán, los marineros del barco y otros. El hundimiento físico
simboliza su caída interior, el abatimiento espiritual. El único
remedio es realizar la misión que le fue asignada desde un
principio: "la corrección en Nínive''. Si eleva su
importancia por encima de todas las cosas en la vida, cumplirá su
rol con éxito.
El pueblo de Israel, tal como
Jonás, necesita entender y asumir la carga que le fue asignada.
Desgraciadamente, tratamos en vano de escapar en "embarcaciones”
a distintos extremos del planeta para refugiarnos. Pero en el Día
del Perdón, se nos juzga si ejecutamos o no la misión espiritual que
recae sobre nosotros, por lo que se acostumbra hacer "el examen
de conciencia'', y leer el cuento de Jonás.
El pueblo de Israel se
encuentra actualmente en la misma situación de Jonás el profeta.
Tarde o temprano descubriremos que la única solución es cumplir
nuestro deber: utilizar la sabiduría ancestral de la Cábala que nos
fue entregada por nuestros antepasados, y enseñarla a los pueblos
del mundo lo necesario para llegar a una paz completa; cumpliendo
así, nuestra designación como pueblo único, "el pueblo
elegido''.
* El rabino
Dr. Michael Laitman es máster en cibernética, doctor en filosofía y
Cábala, profesor de ontología y teoría del conocimiento. Es fundador
y presidente de Bnei Baruj y del Instituto ARI, en Israel. Más
información en:
www.kabbalah.info
y
www.kab.tv/spa.
Aurora
Digital
Buscando La Verdad 20.09.07
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original: edición electrónica. |