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El más grande cabalista
del siglo XX, Rabí Yehuda Ashlag, Baal HaSulam, afirmó que el Nuevo
Año" de toda la humanidad comenzó hace unos 500 años, con el
fallecimiento del ARÍ (Rabí Yitzhak Luria Ashkenazi), en el siglo
XVII.
El ARÍ había revelado aquella
parte de la sabiduría de la Cábala que le permite a cualquier
persona desarrollar el Punto en su Corazón. Durante los años en los
que vivió y enseñó en Safed, se había iniciado una nueva corriente
del pensamiento humano además del comienzo del desarrollo
tecnológico.
Hoy día, 500 años después de
ese cambio en las áreas del pensamiento, sociedad, ciencia y
tecnología, no nos ha proporcionado una vida mejor; al contrario,
parece que el plano de la felicidad está retrocediendo.
Sufrimientos, hambrunas, brechas sociales y odio se están
intensificando año tras año, añadiéndose a la desesperación y
sensación general de haber perdido el camino; la crisis mundial
sumada a las crisis personales que estamos experimentando
actualmente.
Según la Cábala, este estado
grave que estamos presenciando es una preparación para el próximo
grado en nuestra evolución, la primera parada en el nuevo trayecto
espiritual de la humanidad. El Año Nuevo abarca un nuevo comienzo
personal y universal. Como un embrión que rehúsa apartarse de la
matriz de su madre, estamos sufriendo los dolores del parto
espiritual, contracciones que nos presionan a renacer a una nueva
realidad, descubriendo la Luz conjuntamente.
Hitos se imponen en el
tiempo y el espíritu
La manera en que usamos nuestro ego para alcanzar alguna
ganancia a cuenta del prójimo, transgrede la base delicada y
armoniosa que sostiene a la realidad. Las fiestas del mes de Tishrei
-desde Rosh Hashaná (el Año Nuevo) hasta Simjat Torá (la alegría de
la Torá)- simbolizan los hitos en el sendero espiritual del
individuo; el proceso de corrección del egoísmo, de manera personal
y global.
En el Mundo Espiritual, el
tiempo carece de significado común. Quien investiga su mundo
espiritual pasa por estos hitos -paradas en el tiempo que son las
fiestas-, independientemente del calendario. Es decir, el Año Nuevo
Espiritual" es un estado que puede ocurrir en cualquier momento.
Los ritos de las
fiestas, signos y símbolos
Cuando el individuo progresa de una etapa a otra y asciende
al próximo escalón, va desvelando nuevos y más profundos aspectos de
la realidad. Según la Cábala, las costumbres de las fiestas -actos
espirituales que realiza el ser humano cuando asciende al Mundo
Espiritual- además de mantener la tradición de Israel, nos recuerdan
nuestro rol espiritual y la corrección verdadera a desempeñar:
cambiar nuestra actitud hacia los demás, de recibir para mí mismo a
otorgar, o sea, el amor al prójimo.
El proceso de descubrimiento
espiritual se divide en varias etapas.
La primera es llamada Rosh Jodesh Elul" (principio del mes de Elul).
Elul son siglas de la expresión "Yo soy de mi amado y mi amado
es mío'' (en hebreo), que tiene un significado cabalístico
profundo. Simboliza aquella equivalencia de forma en las relaciones
del ser humano con Él. "Yo soy de mi amado": si deseo darles a los
demás y amarlos como esa Fuerza (mi amado), entonces y "mi amado es
mío": recibo toda la Abundancia Superior que esta Fuerza quiere
otorgarme, pasando por mí hacia los demás.
El mes de Elul es nuestra
determinación inicial de alcanzar la equivalencia de forma con el
Creador: poner en práctica la expresión "Yo soy de mi amado y mi
amado es mío".
Rosh Hashaná (Año Nuevo) es la
segunda etapa, de donde el individuo comienza su investigación en
cada nuevo escalón espiritual hacia el cual avanza.
El ser humano se embarca en el sendero espiritual con una pregunta
en su corazón: ¿cuál es el propósito de mi vida?", punto donde ya
necesita ciertas herramientas para auto-examinarse, descubre que
existe un sistema de leyes que opera la realidad y comienza a
transformar su naturaleza.
Entre la etapa de Rosh Hashaná
y Yom Kipur (Día del Perdón) existe una etapa media llamada los Diez
Días de Arrepentimiento".
La Cábala explica que hay en el individuo diez características
básicas que componen su esencia interna. En esta etapa media,
descubre con mayor intensidad que la razón del sufrimiento en su
vida es su propia naturaleza; entonces, está listo para la próxima
corrección, el Día del Perdón.
Las cinco restricciones en la
recepción de placer que asume el hombre en Yom Kipur simbolizan la
resolución de corregir su egoísmo: ayuno, relaciones sexuales, uso
de zapatos de cuero, baño y transporte. De acuerdo a la Cábala, la
sucá (cabaña) representa la estructura del alma. La habilidad de
contener la Abundancia destinada para nosotros, y la paja simboliza
el poder de superar el egoísmo.
Según la tradición, las ramas
de paja deben ser desechadas, representando el proceso en nuestro
interior: primero, la necesidad de amar a los demás nos disgusta,
como aquellas ramas desechadas de la sucá. Pero al avanzar en su
camino espiritual, el hombre cambia su trato a los demás, y se
percata que esto lo acerca a entender la Fuerza Superior que opera
en la realidad.
Durante los siete días de
Sucot, el hombre se eleva por encima de su egoísmo, atributo por
atributo, cada día, anhelando más el amor al prójimo y la conexión
con el Creador. Los atributos son representados por los Ushpizín
(visitantes) de la sucá. El apogeo de este proceso produce un
estallido de alegría durante la próxima etapa de corrección: Simjat
Torá (la Alegría de la Torá). Es entonces que el individuo cumple la
corrección de su alma -total semejanza de atributos con la Fuerza
Superior-, llegando finalmente a llenarse de alegría y abundancia
ilimitadas.
* El rabino
Dr. Michael Laitman es máster en cibernética, doctor en filosofía y
Cábala, profesor de ontología y teoría del conocimiento. Es fundador
y presidente de Bnei Baruj y del Instituto ARI, en Israel. Más
información en:
www.kabbalah.info
y
www.kab.tv/spa.
Aurora
Digital
Buscando La Verdad 04.10.07
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original: edición electrónica. |