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Una transformación real y
duradera en el sistema educativo requiere de planes de cara a las
próximas dos generaciones, empezando por explicar a los jóvenes cuál
es el significado de la vida.
Como científico y cabalista,
habiendo estudiado y enseñado la Cábala durante los últimos treinta
años, estoy convencido que los retos que enfrenta el sistema
educativo pueden solucionarse de manera efectiva. La alternativa
está frente a nuestros ojos.
El poder de la
educación
La finalidad de la educación no es saturar el cerebro de
los niños con conocimientos e información. La enseñanza debería
ponerlos en contacto con el proceso especial que llamamos
"vida”. ¿Para qué vivimos? ¿Cómo y por qué ocurren las cosas?
¿Exíste o no el libre albedrío? Las respuestas deberían encontrarse
dentro del proceso educativo de nuestra juventud. Poner a
disposición de nuestros hijos herramientas prácticas para enfrentar
la realidad cotidiana, implica ilustrarlos sobre las leyes que rigen
la naturaleza.
Nada fue creado sin un objetivo preciso. Todo tiene una razón de
ser. ¿Es lógico pensar que los seres humanos, la cumbre de la
Creación, fueron creados sin propósito alguno? Por supuesto que no.
El único problema es que lo desconocemos.
Si explicamos a nuestros
jóvenes el Propósito de la Creación, cambiará su actitud hacia la
vida. Comprenderán que si contravienen los designios de la
naturaleza sufrirán. Por ejemplo, la Cabalá nos explica que además
de las leyes que ya conocemos -como las consecuencias de poner la
mano al fuego-, hay otras aún desapercibidas, pero que nos afectan,
y tenemos la capacidad de descubrirlas. ¿No convendría, entonces,
enseñar a los pequeños aquello que les garantizará un futuro mejor?
Antídoto contra las
drogas y el alcohol
La Cábala explica que cada generación es más evolucionada
que la anterior, tiene otros deseos, sueños, aspiraciones más altas,
un nivel de egoísmo más elevado que el de sus padres. Los intereses
del pasado parecen vacíos y sin sentido puesto que ya no satisfacen
las necesidades actuales de la juventud. Por eso, rechazan la
educación tradicional y muestran desinterés por la vida. Tenemos que
conocer el proceso y aprender a manejarlo. Sólo adaptando nuestro
sistema educativo al nivel de la evolución (egoísmo) de nuestros
hijos tendremos la posibilidad de transformar el deterioro de la
juventud contemporánea.
Cábala para los niños
El mensaje de la sabiduría de la Cábala debe adaptarse a
cada generación por medio de juegos e historias. Si explicamos a los
niños cómo funcionan las cosas por debajo de la superficie, sentirán
que se les revelan nuevos canales y alternativas en la vida. La
verán desde un nivel ligeramente más profundo, captando el mensaje
natural y fácilmente.
No es difícil explicar que hay algo oculto a nuestros sentidos,
fuerzas más sutiles en nuestro mundo que las que percibimos que
debemos tomar en cuenta; hileras inherentes en la naturaleza, las
cuales los adultos nos hemos acostumbrado a pasar por alto.
Los pequeños continuarán con su vida cotidiana, excepto que ya
sabrán que hay un orden sistemático más elevado que les dará una
riqueza de conciencia más amplia para contemplar la vida. Ya no se
sentirán frustrados y desorientados, no necesitarán de estrellas del
pop como modelos de conducta, si no que crecerán encontrando sus
propios senderos en busca de la plenitud.
Una experiencia
personal
Los cabalistas a través de los tiempos nos han dado
instrucciones para enseñar la Cábala a los niños, quienes la
entienden con más facilidad que nosotros. Por experiencia propia, en
1979, cuando empecé a estudiar con mi maestro, Rabí Baruj Ashlag
(Rabash), traté de explicar lo que aprendía a mi hijo de siete años.
Me sorprendió constatar que captaba casi sin esfuerzo. Me hacía
preguntas sobre cosas que yo ni siquiera había notado. Ahora que ya
es un adulto, con familia propia, conserva esa forma de vivir que
recibió en aquel entonces.
Lo mismo sucedió con mis dos
hijas. De hecho, los pequeños naturalmente presienten que la vida no
empieza o se termina en nuestra existencia física actual. Tienen la
sensación de que hay algo más allá. El alma no tiene edad, y la
única manera de corregirla: mediante el estudio de los libros
auténticos de Cábala. Las fuerzas espirituales ocultas en los textos
guían nuestra alma hacia un estado perfecto. Aunque a veces los
libros parezcan a algunos adultos difíciles de comprender, los niños
no se desaniman; absorben el conocimiento natural y directamente.
Hay un inmenso poder en esta
sabiduría. Y desde el momento en que uno la estudia, este poder se
hace presente para transformar y mejorar nuestra existencia.
Necesitamos dar a nuestros hijos un boleto para la "vida”,
y la Cábala nos puede ayudar. Cuando ellos comprendan los procesos
que van experimentando, cambiarán muchas cosas en su vida para bien.
Descubrirán un nuevo mundo, una nueva dimensión de su existencia,
por encima de la parte física, y crecerán en un ambiente de
confianza y amor. Estoy convencido que si lo hacemos alcanzaremos
nuestro propósito de hacerlos felices.
* El rabino
Dr. Michael Laitman es máster en cibernética, doctor en filosofía y
Cábala, profesor de ontología y teoría del conocimiento. Es fundador
y presidente de Bnei Baruj y del Instituto ARI, en Israel. Más
información en:
www.kabbalah.info
y
www.kab.tv/spa.
Aurora
Digital
Buscando La Verdad 29.11.07
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original: edición electrónica. |