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Parecería obvio que la
realidad es todo aquello que vemos a nuestro alrededor: casas,
personas, el universo entero Lo que podemos ver, tocar, oír,
degustar y oler. Pero ¿es realmente esto?
Es de mañana. Abres los ojos y
te estiras. Es un nuevo día, el sol brilla y los pájaros cantan.
Pero dentro de ti, sientes que algo no está bien. Despertaste del
lado equivocado de la cama y lo menos que quieres hacer es
levantarte. No obstante, recuerdas que ayer fue un día perfecto;
sabías que sería formidable desde el momento mismo que despertaste,
y te fue de maravilla el día entero. Y hoy, ni siquiera deseas salir
de la cama. ¿Qué fue lo que cambió? ¿Cambió la realidad? ¿O
cambiaste tú?
Según la Cábala, la imagen del
mundo que conocemos es, de hecho, inexistente. Es decir, el mundo es
un "fenómeno" que percibimos los seres humanos. Es la reflexión de
los grados de equivalencia entre los atributos del individuo y los
de la fuerza que se encuentra fuera de él, la fuerza de la
Naturaleza, el atributo de amor y otorgamiento absolutos.
"En otras palabras, los
grados de equivalencia entre los atributos del ser humano y los de
la Naturaleza es lo que el hombre percibe como el mundo". ¿Qué
nos quieren decir con esto? Echemos mano de un receptor de radio
para hacer una demostración. Las emisoras constantemente están
transmitiendo, pero sólo las escuchamos cuando nos sintonizamos con
la estación en una cierta frecuencia. ¿Cómo capta el receptor la
señal? Genera una frecuencia interna idéntica a las ondas sonoras en
el aire. Así pues, la radio capta la transmisión sólo después de
haber cambiado la frecuencia en su interior, a pesar de que las
ondas sonoras siempre estaban allí.
"Los cabalistas dicen que
percibimos la realidad de nuestro entorno exactamente de la misma
forma, conforme a la frecuencia" que generamos en nuestro
interior. En otras palabras, la realidad que nos rodea depende
totalmente de nuestras condiciones internas. Por consiguiente,
únicamente nosotros podemos cambiarla. ¿Desconcertados? Nuestra vida
está dentro de nosotros.
"Con el fin de comprender
la manera en que percibimos la realidad, imaginemos al ser humano
como una caja cerrada con cinco aperturas": los ojos, las
orejas, nariz, boca y manos. Estos órganos representan nuestros
cinco sentidos: la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto.
Percibimos la realidad a través de ellos. El rango de tonos que
podemos oír, lo que podemos ver y demás, dependen de la percepción
de nuestros sentidos.
Para ejemplificar lo anterior,
demos un vistazo al funcionamiento de nuestro sistema auditivo.
Primero, las ondas de sonido llegan hasta el tímpano y lo hacen
vibrar. Las vibraciones mueven los huesos del oído medio, que envían
la señal al cerebro. Ahí la información recién llegada se compara
con la que ya existe en nuestra memoria. Basándose en esta
comparación, el cerebro forma una imagen del mundo que parece
existir frente a nosotros. Este proceso crea el sentimiento que
vivimos en un lugar específico, pero este sitio se encuentra
realmente dentro de nosotros. En otras palabras, todo el proceso se
desarrolla internamente. Y los demás sentidos funcionan exactamente
igual.
¿Entonces, qué es lo que
verdaderamente percibimos? Sólo nuestra reacción interna a un
estímulo externo, y no lo que realmente se encuentra afuera. Estamos
encerrados dentro de nuestra caja", por lo que no podemos decir con
certeza lo que hay en el exterior.
Nuestras imágenes de la
realidad son las que han estructurado nuestros sentidos junto con la
información acumulada en el cerebro. Hace algunos años, la ciencia
descubrió que el estimular eléctricamente al cerebro nos podía hacer
sentir como si estuviéramos en cierto lugar y situación. De hecho,
los científicos que estudian la naturaleza saben que cada una de las
criaturas percibe el mundo de una manera diferente.
En relación al ser humano, el
gato puede ver en la oscuridad seis veces más; el sentido del oído
del perro es mucho más agudo y sensible por lo que puede escuchar
los sonidos antes que nosotros. El ojo del hombre está adaptado a
una longitud de onda que va desde el púrpura hasta el rojo. Es por
eso que no vemos el violeta, que tiene una longitud de onda menor al
púrpura. Sin embargo, las abejas pueden percibir la radiación
ultravioleta y localizar diversos tipos de flores.
Estos ejemplos nos muestran
que si los humanos tuviéramos otros sentidos, su percepción de la
realidad sería totalmente diferente. Todo depende exclusivamente del
cambio de nuestras cualidades internas. Por esta razón, el propósito
de la ciencia de la Cábala es mostrarnos que al transformarnos (y
hacerlo rápidamente en el transcurso de una vida) empezamos a
trascender nuestra existencia terrenal.
El cuerpo permanece aquí y
seguimos viviendo nuestra vida usual con nuestra familia, hijos, el
mundo y la sociedad; pero además de todo esto, percibimos la
Realidad Superior.
Más sobre percepción de la
realidad, la próxima semana.
* El rabino
Dr. Michael Laitman es máster en cibernética, doctor en filosofía y
Cábala, profesor de ontología y teoría del conocimiento. Es fundador
y presidente de Bnei Baruj y del Instituto ARI, en Israel. Más
información en:
www.kabbalah.info
y
www.kab.tv/spa.
Aurora
Digital
Buscando La Verdad 13.12.07
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original: edición electrónica. |