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¿Cuáles son los poderes que se necesitan para el trabajo?

“… si alguien te dice: ‘trabajé afanosamente y no encontré’,

no lo creas.

‘No trabaje afanosamente y encontré’,

no lo creas

‘Trabaje afanosamente y encontré’, créelo.”

 

Es importante que logremos comprender lo que significa la frase “no lo creas”. ¿Nos referimos a personas que mienten? ¿No estamos hablando de personas que están consagradas a servir al Creador y verdaderamente se trata de personas de mérito?  ¿Por lo tanto, por qué considerar que mienten y cuál es el discernimiento cuando se dice “créelo” o “no lo creas”?

Y, con el propósito de comprenderlo, primero necesitamos saber lo que es trabajar afanosamente. Ya hemos hablado en muchas ocasiones sobre esto, que se llama trabajar afanosamente cuando una persona debe realizar acciones que van en contra de su naturaleza. Es decir, en vista de que nacimos con el deseo de recibir para nosotros mismos, y en vista de que por la razón de que para que exista una adhesión, equivalencia de forma (puesto que solamente de esta forma se da la situación en que se recibe el bien  y el deleite sin que exista un elemento de vergüenza), para tal efecto se hizo una corrección: es indispensable hacer todo lo posible para otorgar. De otra forma, nos encontramos en un espacio vacío, carente de Luz, y a esto lo llamamos ocultación y ocultamiento, en donde no se percibe la santidad, cuando uno está implicado en el amor propio.

Por lo tanto, cuando uno empieza a trabajar para otorgar y como esto va en contra de nuestra naturaleza, entonces a eso se le llama trabajar afanosamente. Puesto que el cuerpo (refiriéndonos a los deseos y la voluntad de uno) se opone a ello, debido a que cualquier movimiento que el cuerpo considera que no será de utilidad para sí mismo, se opone con toda su fuerza y se necesita de un poder tremendo para vencerlo. Y es así que empieza el afán principal, del cual se dice: “Trabaje afanosamente”, o “No trabaje afanosamente”; y sobre esta cuestión hicimos la pregunta de cómo es posible que la gente viene y dice, “Yo no trabaje afanosamente y encontré, no lo creas”.  No nos estamos refiriendo a personas que ya merecen el aspecto de “He encontrado”, y verdaderamente estas personas son valiosas y no es pertinente que de ellas se diga que mienten. Si es así, cómo es posible decir “no lo creas” a ellos, como si estuvieran mintiendo y que la verdad es que sí trabajaron afanosamente. Si es así, por qué dicen que no trabajaron afanosamente, puesto que dicen, “No trabajé afanosamente y encontré”.

La respuesta a esta cuestión es como lo antes dicho, que cuando una persona empieza a integrarse en el trabajo del otorgamiento, el cuerpo empieza a oponerse y la persona empieza a realizar acciones con remedios particulares (Torá y Mitzvot) para poder tener el poder de vencer el mal dentro de él y la ayuda que necesita recibir de la Torá y Mitzvot; se da cuenta que ocurre lo contrario:

Que esto que él pensaba, que cada vez que daba un paso adelante y sentía que no valía nada afanarse por el amor propio, y pensaba que ya había llegado el momento en que el  mal se había sometido a él, y creía que verdaderamente esta sensación se la daban desde Arriba, y ciertamente a partir de ese día en adelante no tendría más contacto con el mal; y de pronto se da cuenta que una vez más se encuentra en la condición más baja, y él es  amor propio, y de nuevo siente el ocultamiento y encubrimiento de la meta de la creación que es hacer el bien a Sus seres creados; y aunque cree que para merecerlo primero tiene que merecer amar al Creador, y sólo ve que se ama a sí mismo, y con respecto a anularse ante el Creador, y decir que no existe otro dominio en el mundo, sino que todo le pertenece al Creador, y que el inferior ni siquiera merece mención; con estas consideraciones la persona no tiene la capacidad de conformarse, y así en el momento en que le pasa por la mente el pensamiento de anularse ante el Creador, su cuerpo (el deseo de recibir) se le enfrenta y le da a entender: “¿Cómo es que quieres anularte ante el Creador, y que no tendrás una existencia propia, y que sólo existe un dominio el del Creador, y que tu ni siquiera quieres ir con un nombre; no va esto en contra de la naturaleza ya que una persona mientras esta viva quiere existir, sentir su identidad, y cómo puede uno decirle que debe anularse ante el Creador y perder su identidad?” Y entonces el cuerpo dice que no está de acuerdo con esto; y a esto se le llama el aspecto del exilio, esto es, que todos los deseos que tiene una persona rigen en el aspecto de Israel que está en él (Yisra’el significa yashar - El,  esto es, que la persona no desea una existencia para sí misma sino que quiere anularse yashar l’El, directamente a Dios); y tal como ocurrió en el exilio de Egipto, que los egipcios gobernaban en la nación de Yisra’el, y no podían escapar de su control pero como está escrito: “Yo, Dios, tu Señor quien te liberó de la tierra de Egipto".

Esto es, que una persona por sí misma no tiene el poder de vencer y escapar del dominio del cuerpo sino que solamente el Creador Mismo y en su Honor puede redimirlos del exilio.

Y ahora se plantea la pregunta, si una persona realiza una gran cantidad de trabajo afanoso y pasa por muchos ascensos y muchas caídas, y muchas veces llega a un aspecto de perder la esperanza, es decir, que ya había llegado a la conclusión que el asunto de que “todas tus acciones deberán ser realizadas por el Cielo” no es algo para él, sino que se refiere sólo a personas excepcionales, con habilidades especiales, y a personas con fortaleza, que son valientes de corazón, pero que él mismo no es capaz de llegar a esto, y ya ha decidido que debe abandonar este marco de trabajo, y después una vez  más  recibe un despertar desde Arriba hasta tal punto que ya ha olvidad la decisión que había  tomado antes de la situación presente, y ve que ya está otra vuelta “montado en el caballo”, que yo también puedo llegar al otorgamiento, y salir del amor propio. Repentinamente una vez más cae de este nivel, y también ya es costumbre de olvidarse de las cosas, esto es, que ya se le ha olvidado lo que había dicho antes, que es capaz de alcanzar el trabajo de otorgamiento y ni siquiera se le ocurrió que una vez más caería de este nivel, sino que había estado seguro que ahora progresaría hacía delante y ahora ve que no es lo que pensaba y pensamientos y situaciones como estas le continúan sucediendo sin fin.

Y de  todo esto que se ha dicho, resulta que cuando el Creador Mismo lo ayuda y lo saca del exilio, no sabe qué decir. Él se percata que por un lado todos sus afanes que realizó no dieron ningún fruto, pero dentro de su entendimiento sabe que si el Creador no le hubiera ayudado, él de sí ya hubiera abandonado la escena, puesto que en muchas ocasiones tuvo tales pensamientos. Así es que puede decir “Trabajé afanosamente y encontré”, ya que ve que con sus afanes no ganó nada. Y, el hecho por el cual sí mereció el aspecto de “Encontré” fue sólo porque el Creador lo liberó.  Y por lo tanto viene y dice “Yo no trabajé afanosamente y  encontré”. Esto quiere decir que el trabajo que realizó no fue de ayuda y no dolió (no tuvo efecto, fue irrelevante).

Ahora podemos entender la pregunta sobre cómo podríamos sospechar que él estuviera mintiendo y de lo antedicho es sencillo: él dice lo que ve, y ve que todos sus afanes no le ayudaron en nada y entonces reclama verdaderamente, “Yo no trabajé afanosamente”. Esto quiere decir que con respecto al asunto de alcanzar la meta, él no hizo nada. Esto es, con todo el afán que realizó él permanece en un estado de bajeza incluso más bajo que como se sentía al principio del trabajo, en vista de que en ese momento en que empezó el trabajo de otorgamiento pensaba que sólo tenía un poco de mal y ciertamente tendría la fuerza de vencerlo, y que estaba al alcance de su mano llevar a cabo el trabajo de otorgamiento y no recibir nada para sí mismo. ¿Y, qué fue lo que ganó del trabajo y afán que realizó? Llegó hasta lo más bajo de lo más bajo en donde no hay nadie como él. Si es así, ¿cómo puede decir “Trabajé afanosamente y encontré”?  ¿El afán no le provocó alcanzar más maldad, y no que él hubiera podido encontrar la santidad y entrar en la santidad? Si es así, está haciendo una afirmación verdadera, es decir, que el afán no valió nada. Y si es así, ciertamente el afán no es la causa de lograr aquello que ha encontrado. Por consiguiente dice: “No trabajé afanosamente”, “y encontré”, y no dice una mentira conforme a lo que ve con sus ojos.

¿Y ahora uno se puede preguntar por que dicen “no lo crean”? ¿No está diciendo la verdad? ¿Si es así, qué es lo que descubrimos en sus palabras, algo que no es verdad, que por esta razón los cabalistas dicen: “No lo crean”?

Pero el asunto es como sigue. Existe una regla general: “no existe la luz sin una vasija”. Esto es, es imposible que haya un llenado sin una carencia. Por lo tanto, cuando una persona realiza su trabajo e invierte fuerza y esfuerzo con el fin de llegar al estado en donde él está otorgando al Creador, y entre más se esfuerza con su poder, se despierta en él más carencia por el llenado, es decir, dependiendo del grado en que se afana para alcanzar el nivel de otorgamiento, él ve que se encuentra lejos de ello. ¿Y qué es lo que lo hace comprender que se encuentra lejos de estar otorgando?  Es el trabajo mismo.

Y así es comparable a una persona que atrapa un ladrón y el ladrón quiere escapar de él. Por lo tanto, si la persona agarra al ladrón y el ladrón no opone mucha resistencia, la persona no necesita muchos poderes (fuerzas) para detener al ladrón. Sin embargo, si el ladrón empieza a mostrar una mayor resistencia, entonces la persona debe incrementar su fuerza para que el ladrón no se libere de sus manos; y si el ladrón muestra más fuerza que la persona y ésta ve que muy pronto va a escapar de él la persona empieza a gritar pidiendo ayuda y grita, ¡SOCORRO!

Se deduce que: ¿cuándo grita la persona pidiendo ayuda? Específicamente en una situación en que la persona no puede salvarse con sus propias fuerzas. Entonces empieza a pedir ayuda. Lo cual no sería el caso si el ladrón fuera un niño y la persona lo detuviera con una mano; no son los modos del mundo gritar pidiendo ayuda  y que me ayudes para que el niño ladrón no escape, porque no tenga la fuerza de detenerlo, puesto que quiere escapar de mi, ya que ciertamente todos se reirían, puesto que no son los modos del mundo pedir ayuda en una situación en que la persona misma puede manejar la situación sin ayuda alguna, y la razón de esto es que la norma del mundo es que no hay llenado sin una carencia-necesidad, y entonces en vista que no necesita de ayuda, por lo tanto, cuando pide ayuda sin necesitarla, todo el mundo se ríe de él puesto que esto no está en la norma de la corrección de la creación. De esto se deduce que cuando una persona no necesita de los demás, y tiene con que vivir, y él pide ayuda y sostén y que lo ayuden a su sostenimiento, cualquiera que lo vea se va a reír  aunque persevere y pida ayuda y vemos que dependiendo del grado en que pide y ruega que tengan misericordia de él y la gente lo conoce que no es él que tiene necesidad se ríen de él y no le dan nada.

Y de lo que hemos dicho podemos entender por qué cuando dice: “Yo no trabajé afanosamente y encontré”, los cabalistas dicen, “No lo creas”, y según lo que hemos explicado está haciendo una afirmación verdadera, como arriba. Pero, como ya lo hemos explicado, no se da el llenado sin la carencia. Por consiguiente, la persona debe trabajar y afanarse y realizar todas las acciones posibles con la finalidad de que llegue al nivel que todas sus acciones se efectúen por el Cielo, y dependiendo del afán que realiza en el servicio, en esta medida se vuelve más necesitado para que el Creador lo ayude. Y entonces, cuando tiene una vasija, esto es, una necesidad de que el Creador lo ayude, esto es, que ve que no tiene otra alternativa más que tener la posibilidad de alcanzar el nivel de otorgamiento, entonces ha llegado el momento en que reciba ayuda de Arriba.

Y de acuerdo con esto, resulta que ambas son verdaderas. Debe decir: “Yo no trabajé afanosamente”, es decir, que su afán no sirve de nada, puesto que ve que no ganó nada de todo el trabajo que hizo, sino que ocurrió justo lo opuesto. Esto es, que como resultado de todo el afán que efectuó llegó a reconocer que el trabajo no servía de nada, esto es, que uno no puede adquirir nada con el trabajo, y esto lo percibe dentro del intelecto y no cabe aquí creer por encima de la razón, el afán no lo ayudó, como lo ve justo frente a él. Y entonces cabe decir: “No trabajé afanosamente y encontré”. Por consiguiente, dice a todos que su afán no sirvió de nada y dice la verdad según su conocimiento. Y sobre él los cabalistas dicen: “No lo crean”, que no realizó un afán y la razón para esto es que: “no hay Luz sin una vasija”, “no hay llenado sin una carencia”. Por consiguiente, uno necesita el afán, ya que esto incrementa su carencia a cada vez, para que esté necesitado del Creador, para que Él lo ayude, hasta que reciba una verdadera carencia, que el Creador sabe lo que es completar una carencia que sea apropiada para un llenado, y entonces el Creador le da un llenado.

Resulta según esto que si una persona no realiza el afán no existirá un lugar para que el Creador le dé el llenado. Entonces vemos que el afán sí tiene su valor hasta tal punto que sin el afán no existe un lugar para aquello que se encuentra, como antedicho, puesto que: “no existe un llenado sin una carencia”. Por consiguiente, dijeron, “Yo no trabajé afanosamente y encontré; no lo creas”, pero debe haber afán pues nos da el lugar para la entrega del  Creador,

Por consiguiente cuando una persona llega y dice, “Yo trabajé afanosamente y no encontré”, ellos dijeron, “no lo creas”. Esto es, si una persona verdaderamente se afanó y recibió una necesidad para que el Creador le diera un llenado, ciertamente el Creador le hubiera dado el llenado; pero seguramente no se afanó todo lo que era necesario para que recibiera el llenado. ¿Y cuándo la necesidad es completa? Esto el Creador lo sabe. Por consiguiente, le incumbe a la persona agregar y aumentar su afán y no escapar del marco de referencia de la escena hasta que el Creador lo ayude,

Y con todo esto es comprensible la pregunta que planteamos sobre qué poderes necesita una persona con el propósito de que pueda alcanzar el nivel en que todas las acciones sean para el Cielo; necesita la persona ser tremendamente talentosa y tener una gran fuerza de voluntad y un corazón muy valiente y otras cualidades similares. Esto es, que necesite ser una persona de gran fuerza para trabajar o tener grandes poderes, como antes hemos dicho para que la persona que alcanzó el mérito del aspecto de: “Yo encontré” diga “Yo no trabajé afanosamente”, ya que ve que con todo su afán no hizo nada, que aunque fuera la persona con los mayores poderes en todo el mundo, eso no le ayudaría, puesto que con el fin de alcanzar adhesión con el Creador y salir del dominio del amor propio, sólo el Creador puede sacarlo del dominio de la vasija que desea recibir para recibir como está escrito, “Yo soy Dios, tu Señor, quien te sacó de la tierra de mitz’rai’im, para ser tu Señor”, y no existen poderes en una persona que sean de ayuda en este aspecto.

Y con esto se puede explicar lo que está escrito (en la canción de Januka) Ye’va’nim se reunieron en mi contra, entonces en los días de Chash’mo’nai’im y derribaron las paredes de mi torre y contaminaron todos mis aceites”. En vista del asunto del trabajo que necesitamos para revelar la carencia, por lo tanto, con el fin de saber exactamente lo que carece, éste puede ver específicamente sólo cuando una persona desea acercarse a la santidad, esto es, realizar todas las acciones por el Cielo, que esto es llamado el aspecto Chosh’mo’nai’im, cuyo propósito era sacar la santidad del dominio de las fuerzas impuras que se llaman Ye’va’nim.

Y específicamente en el momento que una persona quiere acercarse a la santidad, que por medio de la fe por encima de la razón, “entonces se revelan a la persona las opiniones de Ye’va’nim, que es el poder impuro que se opone a la fe, y entonces uno ve el intelecto de Ye’va’nim, ya que antes que la persona se iniciara en el trabajo de otorgamiento, los Ye’va’nim no se revelaban a la persona, y la persona pensaba que tenía suficiente fe en el Creador y que tenía el poder de observar la Torá y Mitzvot y lo único que le faltaba es incrementar su Torá y Mitzvot, lo cual no es el caso cuando una persona quiere ser como Chash’shmo’ni’im, esto es, que sólo la santidad gobierne en el mundo, entonces Ye’va’nim que es el poder impuro que es la fe opuesta, se revela cada vez con mayor fuerza y específicamente quiere irrumpir a través de las paredes de mi torre, que la fe es la pared en que toda la grandeza depende, en la medida de la fe que una persona tiene en el Creador, como está escrito en el Sagrado Zohar sobre lo que está escrito "no’dah b’sh’a’rim ba’a’lah" – cada quien según lo que valora en su corazón, que en el asunto de la fe en el Creador, cada quien tiene una cantidad diferente de fe en el Creador como está escrito en la Introducción al estudio de las diez Sefirot”. 14

Y de lo que se ha dicho, podemos entender que cuando las paredes de mi torre fueron violadas, esto es, que ellos vieron que no tenían fe, esto es, que ellos no podían ir por encima de la razón, específicamente cuando ellos querían entrar en el servicio de otorgamiento al Creador, se reunieron en contra mía y los pensamientos de Ye’va’nim empezaron a llegar, los cuales sólo le permitieron convenir de acuerdo a lo que el intelecto necesita que sea valioso hacer, lo cual no es el caso con algo que va en contra de intelecto, se oponen con fuerza y no le permiten moverse ni un poco. Y después empieza el trabajo, esto es, que específicamente cuando uno empieza a realizar el trabajo de otorgamiento sólo entonces uno ve que una persona no es capaz de hacer nada en contra de su naturaleza que es el deseo de recibir para sí mismo.

Por lo tanto cuando el Creador hizo un milagro para ellos, es decir, Él los ayudó, entonces todos ellos vieron que todo el trabajo no había logrado nada para ellos. Es decir, que todo el trabajo fue gratuito, puesto que ellos no fueron capaces de conquistarlos como está escrito. “tú entregaste a los poderosos en las manos de los débiles y a muchos en las manos de los pocos, etc.”, esto es, que de acuerdo a los caminos de la naturaleza y el intelecto no hay manera que ellos hubieran podido triunfar sobre ellos pues eran débiles, pocos, etc. Si es así, vieron con la razón que el Creador los ayudó y eso nos viene a enseñar que cuando el Creador ayuda no es correcto decir que davka una persona poderosa Él puede ayudar, lo cual no es el caso con una persona débil que Él no puede ayudar.

Y de lo que se ha dicho, podemos ver cuán grandes tienen que ser los poderes y cuán buenos los rasgos de personalidad de una persona, que el Creador lo ayude, que tenga la capacidad de acercarse a Él y uno puede explicar, “entregaste a los poderosos en las manos de los débiles”,  esto es, los pensamientos poderosos y los deseos poderosos de Ye’va’nim, en las manos de Israel, que son los pensamientos débiles dentro de una persona, que no son talentosos, y sus deseos, para que tengan un deseo fuerte y que puedan vencer todos los deseos de recibir que solamente son para recibir, esto no lo tienen y, sin embargo, tu entregaste a estos poderosos en las manos de los débiles y a esto se le llama un milagro, en vista que no estaba en su naturaleza que pudieran prevalecer sobre ellos. Y esto viene a enseñarnos que una persona no debe decir que no está lista o no tiene talento para prevalecer en la naturaleza y hasta si la persona fuera poderosa entre los poderosos, pero es el Creador que otorga la ayuda como se menciona arriba, como dijeron, “Yo no trabajé afanosamente y encontré, no lo creas”. Esto es, que aquello que se encontró, las vasijas de otorgamiento, fue concedido por el Creador.

Y esto es lo que está escrito (Salmos 33): “No queda a salvo el rey por su gran ejército, ni el bravo inmune por su enorme fuerza”,  etc.  “Los ojos del Señor están sobre quienes le temen, sobre los que esperan en su amor, para liberar sus almas de la muerte” etc., cuya explicación es, “Los ojos del Creador”, es decir, que el Creador mira a aquellas personas “los que esperan en su amor”, es decir, esperan que el Creador les otorgue las vasijas de otorgamiento.

 

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