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Libros de texto

Escritos del Rabash parte 2

489. La Severidad para enseñar la Torá a los idólatras

Artículo Nº 17, 1986/87

Nuestros sabios dijeron (Hagigá 13): “Rav Ami dijo: ‘Las palabras de la Torá no deben entregarse a los idólatras, como está escrito: ‘Él no lo ha pactado con ninguna nación; y con respecto a Sus decretos, ellos no los han conocido’. En el Sanedrín (59), Rabí Yohanan dijo: ‘Un idólatra que se dedica a la Torá debe morir, como está escrito: ‘Moisés nos ordenó una ley, una herencia’. Nosotros somos los herederos, y no ellos’”.

La Gemará pregunta: “Rabí Meir dice: ‘¿Cómo es eso? Después de todo, incluso un idólatra que se dedica a la Torá es como el sumo sacerdote, tal como está escrito: ‘Si un hombre los observa, vivirá según éstos’. No dijo ‘sacerdotes’, ‘levitas’ o ‘israelíes’, sino ‘un hombre’. Significa que incluso un idólatra que se dedica a la Torá es como el sumo sacerdote’”.

Debemos entenderlo en el trabajo, según la regla de que en el trabajo, aprendemos toda la Torá dentro de una sola persona. El Zóhar dice que cada persona es un pequeño mundo en, y por sí misma. Significa que lo conforman las setenta naciones del mundo. Por lo tanto, ¿qué son Israel y qué son los “idólatras” dentro de una persona en sí?

Otra pregunta acerca de las palabras de Rabí Meir es que él aporta evidencia del verso: “Si un hombre los observa, vivirá según estos”. Después de todo, Rabí Shimon dice: “un hombre se refiere a Israel”, y aporta como evidencia el verso: “Tú te llamas ‘hombre’, y no las naciones del mundo”. Por lo tanto, ¿cómo aporta Rabí Meir evidencia de la palabra “hombre” en referencia a los idólatras? El Tosfot desea explicar en el Sanedrín que hay una diferencia entre “hombre” y “el hombre”.

Rashi interpreta que no debería haber un mal entendido acerca Rabí Shimon, quien dice: “Hombre significa Israel”. Es simple, él no difiere de Rabí Shimon que un hombre signifique específicamente Israel. Además, debemos entender la gran disparidad que existe entre Rabí Yohanan y Rabí Meir, pues Rabí Yohanan dice: “Un adorador de ídolos que se dedica a la Torá debe morir”, y según Rabí Meir, él no es como alguien ordinario de Israel, sino como el sumo sacerdote. ¿Acaso puede ser que sea más grande que alguien ordinario de Israel?

El Zóhar dice (Ajarei, p. 103; Comentario Sulam, Artículo 289): “Rabí Elazar preguntó a Rabí Shimon, su padre. Está escrito: ‘Él no ha pactado con ninguna nación’. Sin embargo, debemos preguntar sobre ello, puesto que está escrito: ‘Él manifiesta Su palabra a Jacob’, ¿por qué dice: ‘Sus estatutos y Sus decretos para Israel’?” Esto tiene un doble sentido. Y como la Torá es la oculta, la elevada, y la preciada, Su mero Nombre, la Torá al completo está oculta y revelada, es decir, que dentro de ella, hay oculto y literal en Su Nombre.

Por lo tanto, Israel está en dos grados, oculto y revelado. Aprendimos que tres son los grados que conectan lo uno a lo otro: 1) el Creador, 2) la Torá, 3) Israel. Por eso está escrito: “Él manifiesta Su palabra a Jacob, Sus estatutos y Sus decretos a Israel”. Hay dos grados. Uno está revelado: el grado de Jacob, y uno está oculto, el grado de Israel. ¿Y qué sugiere el texto con eso? Él responde: “Cualquiera que está circuncidado y está inscrito en el santo Nombre es entregado a las cosas reveladas de la Torá”. Este es el significado de lo que está escrito: “Él manifiesta Su palabra a Jacob”.

 

Sin embargo: “Sus estatutos y Sus decretos a Israel” está en un grado más elevado. Por lo tanto, “Sus estatutos y Sus decretos sobre Israel”, que son los secretos de la Torá. Las leyes de la Torá y los secretos de la Torá no necesitan ser revelados salvo a aquellos que están en un grado apropiado más elevado. Y como Israel lo está, es decir, que ellos desvelan la Torá sólo a aquel que está en un grado elevado, es todavía más de esa manera con las naciones idólatras.

En el Artículo 303, está escrito: “Ven y ve que lo primero de la Torá que se imparte a los infantes es el alfabeto. Esto es algo que las personas en el mundo no pueden llegar a desear y concebir en su entendimiento”. Para entender lo dicho antes, primero necesitamos saber lo que es Israel, y qué es un idólatra en el trabajo.

Nuestros sabios dijeron acerca del verso (Shabbat 105b): “No debe haber un dios extraño dentro de ti, ni te postrarás ante un dios extraño”. ¿Cuál es el dios extraño en el cuerpo del hombre? Es la inclinación al mal. Significa que a un adorador de ídolos se le llama “la inclinación al mal”. De esto se deduce que cuando hablamos de un sólo cuerpo, entonces la adoración de ídolos, que se denomina “un dios extranjero” o “un dios extraño”, está enteramente dentro del hombre. En consecuencia, debemos discernir la adoración de ídolos en la propia persona, que es la inclinación al mal, y el discernimiento de Israel, que es la inclinación al bien.

Sin embargo, debemos entender por qué esta inclinación, que lo tienta a uno a deleitarse y a disfrutar la vida, se llama el “mal”. Después de todo, le dice a una persona: “Si me escuchas, disfrutarás la vida”. Por consiguiente, ¿por qué se denomina “inclinación al mal” o “un dios extraño”? Igualmente, ¿cuál es la conexión entre la idolatría y la inclinación al mal, y por qué se llama “devoción” y es alabada y reverenciada cuando se sirve a la idolatría?

Se sabe que hay dos reyes en el mundo: 1) El rey de todos los reyes, 2) Un rey anciano y necio, es decir, la inclinación al mal. También se le llama “dos autoridades”: 1) La autoridad del Creador, 2) La autoridad del hombre.

Nuestros sabios dijeron que cuando nace una persona, nace inmediatamente con la inclinación al mal, tal como está escrito: “El pecado acecha a la puerta”. En El Zóhar, significa que tan pronto como uno sale del vientre, la inclinación al mal viene a él. En el trabajo, debemos interpretar que, inmediatamente, desde el día que uno nace, él trabaja y sirve a la inclinación al mal con su corazón y su alma.

Sin embargo, se sabe que la inclinación al mal es sólo la voluntad de recibir dentro de nosotros, como se explicó en la Introducción al Libro del Zóhar. Y en cuanto uno nace, su único propósito es servir a la voluntad de recibir. Significa que todos sus sentidos se enfocan en cómo servir al rey anciano y necio. Además, uno se postra ante él, y postrarse significa que subyuga su razón y su mente ante él.

Significa que algunas veces él escucha que se debe servir al rey de reyes, y algunas veces, la mente y el corazón resuelven que la razón por la que nacimos no es para servir a la voluntad de recibir. Y, aun así, él subyuga ese punto de vista y dice: “Aunque mi razón me muestra que no vale la pena esforzarse y servir a la voluntad de recibir toda mi vida, sino que vale la pena servir al Creador, voy por encima de la razón. En otras palabras, el cuerpo me dice: ‘Arroja todo lo que has recibido de los libros y autores, ya que debes servir al Creador. En cambio, al igual que entonces, tampoco ahora desafíes la voluntad de recibir sino sírvela con tu corazón y alma’”.

Resulta que uno se postra ante la voluntad de recibir porque subyugar la razón se denomina “postrarse”. Y esto se considera como que la persona está sirviendo a un dios extraño, que es extraño para la Kedushá (santidad). Él también se llama “un dios extranjero”, porque él es un extranjero para la Kedushá.

En ese momento, la persona que lo sirve es llamada “extranjero” o “idólatra”, y este es el dios extraño en el cuerpo de un hombre. En otras palabras, el dios extraño no es algo en el exterior, es decir, que él esté sirviendo a alguien fuera de su propio cuerpo. Existe el pensamiento de que esto es, de hecho, lo que se considera cometer idolatría. Más bien, al servir y trabajar para su cuerpo, llamado “la voluntad de recibir”, que está dentro del cuerpo del hombre, a esto es a lo que se le denomina que él está cometiendo idolatría, y a esa persona se le llama un “extranjero” o un “idólatra”.

Esto es así porque él no tiene conexión a la Kedushá, ya que Kadosh (santo) se llama al Creador, como está escrito: “Tú serás santo porque Yo, el Señor, soy santo”. Significa: “Serás dedicado” (como está dicho en el Artículo Nº 16, 1986/87), ya que el Creador es el otorgante, y para tener Dvekut (adhesión) con Él, lo que se llama “equivalencia de forma”, la persona debe ser también un otorgante, y a esto se le llama Kedushá (santidad).

Por lo tanto, se deduce que aquel que sirve y trabaja para la voluntad de recibir fabrica un objeto, es decir, que este es su dios. Él desea servir sólo a este con su corazón y su alma, y en todo lo que hace, incluso un acto de otorgamiento, él ni siquiera considera el acto de otorgamiento, excepto que corresponda al beneficio que su voluntad de recibir derive de ello. Él no distrae su enfoque de ello, Dios lo prohíba, sino que se aferra a su fe de que esto es todo a lo que debe servir.

Incluso cuando su mente resuelve que no vale la pena servirlo, él aun no tiene el poder para superar a su dios, al que ha estado sirviendo desde el día que nació. Por eso se llama “fe”, ya que está sirviendo a su voluntad de recibir por encima de la razón. Y no hay razón en el mundo que pueda apartarlo y separarlo de la adhesión a la que está apegado desde el día que nació. A esto se le llama “un gentil” o “un extranjero”.

Israel significa lo opuesto a un Dios extraño, es decir, Yashar-El (directo a Dios). Significa que su única intención es que todo sea directo al Creador. En otras palabras, su único pensamiento y deseo es llegar directamente a la adhesión con el Creador, y no quiere escuchar la voz de la voluntad de recibir. Él dice que el nombre que le fue dado a la voluntad de recibir, “inclinación al mal”, es acertado porque sólo le inflige daño.

En otras palabras, cuanto más trata de satisfacer su deseo de manera que no obstruya en su trabajo, ya que él quiere ser un siervo del Creador, es al contrario. Es decir, él se asegura constantemente de darle lo que este le exige, y se lo da porque piensa que mediante eso, dejará de molestarlo. Pero entonces vemos exactamente lo opuesto: en realidad, este receptor se vuelve más fuerte al satisfacer sus necesidades, es decir, se vuelve incluso más malvado.

Y ahora él ve cuán acertados fueron nuestros sabios cuando dijeron (Beresheet Rabbá 25, 8): “No hagas el bien a uno malo”, es decir, no hagas el bien a una mala persona. Es lo mismo para nosotros, que aprendemos todo en una persona. El significado será que está prohibido hacer el bien a la voluntad de recibir, que es la inclinación al mal, ya que como resultado de cualquier bien que la persona le hace, este tiene más fuerza para dañarlo después. Y esto se llama “devolver un favor con mal”. Son como dos gotas en un estanque, es decir, en el grado en que le sirva, así es su poder para dañarlo.

Sin embargo, uno debe siempre recordar cuál es el mal que le causa el receptor. Por eso uno siempre debe recordar el propósito de la creación −hacer el bien a Sus creaciones− y creer que el Creador puede impartir deleite y placer ilimitados. Está escrito acerca de eso (Malaji 3:10): “‘Y ahora ponme a Mí a prueba en esto’, dice el Señor de los ejércitos, ‘Si no abro para ti las ventanas del cielo y vierto para ti una bendición hasta que se desborde’”.

La razón por la que una persona no siente el deleite y el placer que el Creador desea dar es por la disparidad de forma entre el Creador, que es el otorgante, y el receptor. Esto causa vergüenza por la recepción del deleite y placer. Para evitar el pan de la vergüenza, hubo una corrección, llamada Tzimtzum (restricción) –no recibir a menos que sea para otorgar satisfacción al Hacedor de uno. Esto se llama “equivalencia de forma”, como nuestros sabios dijeron: “Así como Él es misericordioso, tú eres misericordioso”.

Significa que así como el Creador es el otorgante y no hay ninguna recepción en Él −porque de quién recibiría Él−, también el hombre debe esforzarse por llegar al grado de no querer trabajar para sí mismo, sino mantener todos sus pensamientos y deseos en complacer a su Hacedor. Y entonces recibe los Kelim (vasijas) adecuados para la recepción de la abundancia superior, que es el nombre general para el deleite y el placer que el Creador deseó dar a las criaturas.

En general, la abundancia se divide en cinco discernimientos, llamados NaRaNJaY. Algunas veces se llaman NaRaN. Además, la abundancia superior puede ser simplemente llamada Neshamá (alma), y el receptor de la Neshamá se llama Guf (cuerpo), pero esos no son nombres fijos, sino que dependen del contexto.

Por lo tanto, ¿qué es lo que obstruye la recepción del antes mencionado deleite y placer? Es sólo la voluntad de recibir. Obstruye y no nos deja salir de su autoridad, llamada “recepción para recibir”. En este discernimiento ocurrió el Tzimtzum −corregir las vasijas de recepción para que sean para otorgar, en cuyo momento él será similar al otorgante.

Y aquí hay equivalencia de forma, llamada Dvekut. En ese momento, a través del Dvekut con el Creador, una persona se considera viva, ya que está sujeta a la Vida de Vidas. Y mediante el receptor que hay en él, se separa de la Vida de Vidas. Por eso nuestros sabios dijeron: “Los malvados, durante sus vidas, son llamados ´muertos’”.

Por lo tanto, queda claro quién nos está obstruyendo de que se nos dé la vida: es sólo el receptor en nosotros, y debemos determinarlo a través del cálculo antes mencionado. Resulta que esta es la causa de todos los problemas y aflicciones que sufrimos en la vida. Claramente, el apodo “inclinación al mal”, le queda bien, ya que es lo que causa todos nuestros problemas.

Imaginemos a una persona enferma que quiere vivir. Solo hay una cura que puede salvar su vida, mediante la cual será recompensada con la vida; de otra manera,  tendrá que perecer. Y hay una persona que le está impidiendo tener esta medicina. Claramente, a esta persona se le llama “un hombre malvado”. Es lo mismo para nosotros. Cuando uno aprende que sólo a través del deseo de otorgar es posible ser recompensado con la vida espiritual, que es allí en donde se encuentran el deleite y el placer verdaderos, y que esta voluntad de recibir es lo que le  impide recibirlos, ¿cómo lo veremos? Desde luego, debemos verlo como el ángel de la muerte. Es decir, ¡es el causante de que no se nos conceda la vida!

Cuando una persona llega a darse cuenta de esto –que nuestro receptor es el mal en nosotros −y desea ser “Israel”, es decir, no quiere cometer idolatría, que es la inclinación al mal en el cuerpo del hombre, y desea arrepentirse de haber cometido idolatría todo el tiempo, y desea ser un siervo del Creador, en ese estado, cuando desea salir del dominio de la inclinación al mal, ¿qué debe hacer?

Para eso, existe la respuesta que nuestros sabios dijeron (Kidushin 30b): “Así dice el Creador a Israel: ‘Hijos míos, Yo he creado la inclinación al mal, y Yo he creado para ella la especia de la Torá. Si te dedicas a la Torá, no serás entregado a su mano, como está escrito: ‘Si lo haces bien, ¿no será levantada?’ Y si no te dedicas a la Torá, serás entregado a su mano, como está escrito: ‘El pecado acecha a la puerta’”. En otras palabras, sólo en la dedicación a la Torá tiene el poder de salir del dominio de la inclinación al mal y entrar en la Kedushá.

Se deduce, por tanto, que uno que se ocupe en la Torá –cuando hablamos del trabajo− el propósito del estudio debe estar claro para una persona, es decir, la razón por la cual se dedica a la Torá. Esto es así porque hay dos opuestos en la Torá, como dijeron nuestros sabios (Yoma 72b):Rabí Yehosha Ben Levi dijo: ‘¿por qué está escrito: ‘Y esta es la ley que Moisés estableció’? Si es merecedor, se convierte en una poción de vida para él. Si no es merecedor, se convierte en una poción de muerte para él’. Por esta razón, cuando una persona se ocupa en la Torá, debe ver que la Torá no lo lleve a la muerte”.

Sin embargo, es difícil entender cómo puede existir tal distancia entre ser merecedor y no ser merecedor, hasta el punto que dicen que si no es merecedor de dedicarse a la Torá, se convierte en una poción de muerte para él. ¿No sería suficiente con que no fuera recompensado? ¿Por qué es incluso peor que aquel que no se dedicó a la Torá en absoluto? Es decir, uno que no se dedicó a la Torá no tiene una poción de muerte, y uno que se dedicó a la Torá obtuvo muerte a cambio de su trabajo. ¿Acaso es posible tal cosa?

Esta cuestión se presenta en la Introducción al Estudio de las Diez Sefirot (p. 20, Artículo 39): “Sin embargo, sus palabras requieren una explicación para entender ¿cómo y a través de qué la Santa Torá se convierte en una poción de muerte para él? No sólo su trabajo y esfuerzo son en vano, y él no recibe ningún beneficio por su labor y esfuerzo, sino que la Torá y el trabajo mismos se convierten en una poción de muerte para él. Esto es realmente confuso.

En la Introducción al Estudio de las Diez Sefirot (Artículo 101): “Porque el Creador se oculta en la Torá, porque el asunto de los tormentos y dolores que uno experimenta durante la ocultación del rostro no es similar entre uno que posee algunos pecados y ha hecho muy poca Torá y Mitzvot y uno que se ha dedicado ampliamente a la Torá y a las buenas obras. El primero está bastante calificado para juzgar favorablemente a su Hacedor, para pensar que el sufrimiento le llegó por sus pecados y escasez de Torá. Para el otro, sin embargo, es mucho más difícil juzgar a su Hacedor favorablemente.

Con nosotros es semejante. Cuando coloca la meta ante sus ojos, es decir, que el superior desea deleitar a Sus criaturas, pero para evitar la vergüenza, debemos tener vasijas de otorgamiento. Y como nacimos con la voluntad de recibir, que es considerada un dios extraño, a quien servimos incluso por encima de la razón, y que nos esclaviza, y no podemos salir de su poder, creemos en nuestros sabios, quienes dijeron: “El Creador dijo: ‘Yo he creado la inclinación al mal, Yo he creado la especia de la Torá”.

Esta es la razón que lo hace a uno dedicarse a la Torá, y entonces la Torá le da vida. En otras palabras, a través de la Torá, sale del dominio de la inclinación al mal y se convierte en un siervo del Creador, es decir, que su intención es sólo dar satisfacción a su Hacedor. Y será recompensado con Dvekut con el Creador, es decir, que en ese momento, se adherirá a la Vida de Vidas. Ciertamente, sólo en ese estado, cuando una persona estudia acerca de su meta, él considera la Torá como una poción de vida, ya que a través de la Torá, será merecedor de la vida.

Y aun así, si no se dedica a la Torá con ese propósito, a través de la Torá que él está estudiando, la voluntad de recibir se vuelve más fuerte y adquiere más fuerza para mantenerlo bajo su control. Esto es porque el receptor le deja entender que él no es como otras personas porque, gracias a Dios, es un hombre que ha adquirido buenas obras y Torá, y ciertamente, el Creador no debe tratarlo como trata a las personas ordinarias. Es más, el Creador debe reconocerlo por quién es.

Y si trabaja en ocultación, está seguro de tener quejas contra el Creador, ya que si él sufre por algo, le dice al Creador: “¿Es esta la recompensa por la Torá?” Por lo tanto, él siempre tiene quejas contra el Creador, lo cual se llama “dudar de la Divinidad”. Por este motivo, están separados de la Vida de Vidas.

Significa que donde debieron anhelar ser anulados ante el Creador y tener todo lo que tienen sólo para servir al Creador, aquellos que trabajan para el receptor desean que el Creador los sirva: todo lo que el receptor necesita, el Creador debe satisfacerlo. De esto se deduce que están trabajando en lo opuesto a aquellos que quieren ser recompensados con la vida por su ocupación en la Torá.

Con lo dicho antes, podemos entender lo que preguntamos acerca de por qué Rabí Ami dice: “La Torá no se entrega a los idólatras”. Si esto es en el trabajo, es decir, en la propia persona, y él está en un estado de idólatra, la razón por la cual está prohibido aprender es que no tiene ningún sentido. Esto es así porque en el trabajo, aprendemos que debemos tratar de estudiar la Torá para salir del dominio de la inclinación al mal. Pero si no desea liberarse de la esclavitud de la malvada inclinación que lo esclaviza, entonces, ¿por qué necesita la Torá? Resulta que si se le entregara la Torá, no tendría sentido. Es un desperdicio de esfuerzos para quien le instruya.

Sin embargo, Rabí Yohanan añade a Rabí Ami, diciendo: “No sólo no tiene sentido, sino que si un adorador de ídolos se dedica a la Torá, le dañará”. Está arriesgando su alma porque para los idólatras, es decir, aquellos que estudian la Torá sin la meta de salir del dominio de la inclinación al mal, sino que desean quedarse en ella y servirla voluntariamente, esto se llama “idolatría”.

Acerca de eso, está escrito: “Un dios extraño en el cuerpo del hombre”. Por lo tanto, él está tomando para sí la poción de muerte. Por eso Rabí Yohanan dijo: “Un idólatra que se ocupa en la Torá debe morir”. Significa que está arriesgando su alma porque la Torá será una poción de muerte para él. Sin embargo, lo que diría Rabí Meir: “¿De dónde viene que un adorador de ídolos que se ocupa en la Torá debe morir? Más bien, es como el sumo sacerdote, como fue dicho, ‘Si un hombre los observa, vivirá según ellos’”.

Y preguntamos acerca de ello, A) ¿Por qué está diciendo que él es como el sumo sacerdote? ¿No es un sacerdote ordinario un grado alto? Esto está muy alejado de las palabras de Rabí Yohanan, quien piensa que él debe morir. Así que, ¿cuál es la razón de esta exageración de que es como el sumo sacerdote? B) Los intérpretes preguntan, la evidencia que aporta Rabí Meir, donde dice: “El hombre”, Rabí Shimon dice que “el hombre”, de hecho, significa Israel y no idólatras.

Debemos interpretar lo que Rabí Meir dice: “Un idólatra que se dedica a la Torá”, al referirse a lo que explicamos antes. La intención de Rabí Meir es que una persona llegue a darse cuenta de que es un idólatra, pues ve que desde el día que nació hasta ahora ha estado sirviendo ídolos, a un dios extranjero, es decir, a la inclinación al mal, que está dentro del cuerpo del hombre. Él ve cómo está esclavizado y está bajo su control y no tiene poder que desafíe su palabra. Y aun cuando a menudo entiende con su mente y su razón que no vale la pena servirle, sino al contrario, la inclinación al mal debe servir a la Kedushá (santidad), él aun subyuga su razón y le sirve, como si se diera cuenta de que tuviera valor el servirle.

Cuando una persona viene a darse cuenta, cuando ve que no hay poder en el mundo que pueda ayudarlo, y ve que está perdida y que será excluida de la vida para siempre, para liberarla de la muerte −al ser “Los malvados en sus vidas son llamados ‘muertos’”−, en ese estado llega a creer las palabras de nuestros sabios. Ellos dicen: “Esto es lo que el Creador le dijo a Israel: ‘Hijos míos, Yo he creado la inclinación al mal, y he creado para esta la especia de la Torá. Si os dedicáis a la Torá, no seréis entregados en su mano’”.

Es acerca de este tipo de idólatra que Rabí Meir dijo que era como el sumo sacerdote. Y aporta como evidencia lo que está escrito: “Si un hombre los cumple, él vivirá según ellos”. Él interpreta que si uno se ocupa en la Torá para “vivir mediante ellos”, si la razón para su dedicación a la Torá es que desea ser recompensado con la vida, y no ser un malvado −un idólatra, que es un dios extranjero en un cuerpo de hombre− sino que su único objetivo es ser recompensado con la vida, este verso: “Si un hombre los cumple, vivirá según ellos”, se refiere a él.

Esto es así porque si se ocupa en la Torá, será como el sumo sacerdote. Y no sólo un sacerdote, sino que será un sacerdote, es decir, que obtendrá la cualidad de Jésed (misericordia), que se denomina “un sacerdote”, es decir, él será recompensado con las vasijas de otorgamiento y, además, será recompensado con Gadlut (grandeza/adultez). Por eso dice que es como el sumo sacerdote.

En consecuencia, debemos preguntar por qué Rabí Meir dice: “Incluso un idólatra”. Como explicamos, es al contrario, pues tal idólatra es digno de ser como el sumo sacerdote. Podemos explicar y decir que la palabra “Incluso” significa que incluso si una persona llega a tal bajeza que ve que es realmente una idólatra, que ve que hasta ahora no ha ganado nada en su vida, sino que sólo sirvió a su inclinación al mal. En otras palabras, todos sus pensamientos y deseos han sido sólo a favor del receptor y ni siquiera ha tocado el camino de la verdad, es decir, tener la habilidad de creer en el Creador por encima de la razón, sino sólo según lo que la razón le permitió y le dejó ver que, específicamente, al trabajar para ello, le daría energía para dedicarse a la Torá y las Mitzvot.  A tal persona, Rabí Meir llega y dice: “No lamentes esta bajeza. En lugar de esto, debes creer que incluso cuando has llegado tan bajo, el Creador todavía puede ayudarte a salir del exilio de estar bajo su dominio todo el tiempo”. Así que la razón es lo contrario: El significado de lo que él dice es, “Incluso si el mundo está de acuerdo”.

Sin embargo, en realidad, sólo ahora hay una necesidad de la Torá. Sólo ahora tienes los verdaderos Kelim (vasijas), la verdadera necesidad de que el Creador te ayude, dado que has llegado al punto de la verdad, como nuestros sabios dijeron: “La inclinación del hombre lo vence cada día. Si no fuera por el Creador, no prevalecería sobre esta”. Ahora él ve la verdad, que realmente necesita la ayuda del Creador.

Ahora podemos entender las palabras mencionadas antes de El Zóhar, donde él dice que al afrontarlo, parece que debemos hacer tres discernimientos en el trabajo: 1) idólatras, 2) Jacob, 3) Israel. La diferencia entre ellos es que los idólatras tienen prohibido estudiar incluso la Torá literal. Y aprendemos eso de lo que está escrito: “El no lo ha pactado con ninguna nación”. En general, está permitido enseñarle lo literal, específicamente en los asuntos revelados. Concluye esto del verso: “Él manifiesta Su palabra a Jacob”, que es un grado inferior. Cuando está en un grado superior, está permitido enseñarle los secretos de la Torá. Concluye eso del verso “Sus estatutos y Sus decretos sobre Israel”.

Está escrito en El Zóhar, Yitro (Comentario Sulam, p. 69 y Artículo 265): “‘Así debes decir a la casa de Jacob’, a ese lugar que es adecuado para su grado. ‘Y di a los hijos de Israel’, ya que Jacob e Israel son dos grados. Jacob, es el grado de VaK, e Israel es el grado de GaR. Sin embargo, Israel se llama ‘la perfección de todo’, que significa el mostrar Jojmá (sabiduría) y hablar en el espíritu de Jojmá”.

Y está escrito en El Zóhar, Yitro (Artículo 260): “‘Así debes decir a la casa de Jacob’, es para las mujeres, ‘Y di a los hijos de Israel’, es para los varones”. Además en El Zóhar, Yitro (Artículo 261): “‘Así debes decir a la casa de Jacob’, es decir, con un dicho, del lado de Din (juicio). ‘Y di a los hijos de Israel’, que es como ellos dicen: ‘Y él debe manifestarles su pacto’. Diciendo que es Rajamim (misericordia) para los hijos de Israel, es decir, los varones que vienen del lado de Rajamim. Por eso establece ‘decir’ acerca de ellos”.

Debemos entender las distinciones en las palabras de El Zóhar, el cual dice en la porción, Ajarei, que Jacob e Israel son dos grados: 1) Jacob es abajo, con quien uno estudia lo literal; 2) Israel es el grado de arriba, con quien uno estudia los secretos de la Torá.

Está escrito en El Zóhar, Yitro (Artículo 260): “Jacob es el aspecto femenino, Israel es el aspecto masculino”. Dice (Artículo 261): “Jacob es del lado de Din, que es por lo que escribe ‘decir’, e Israel es Rajamim, porque decir es Rajamim”. Dice (Artículo 265): “Jacob es considerado VaK e Israel es considerado GaR. Por eso está escrito: ‘Y cuéntales a los hijos de Israel’, que significa mostrar Jojmá y hablar en el espíritu de Jojmá, ya que decir implica Jojmá”.

Primero, explicaremos lo que El Zóhar interpreta acerca del discernimiento de Jacob. Este dice 1) VaK, 2) femenino, 3) Din, 4) un grado revelado, el grado inferior, el literal.

El orden del trabajo que una persona debe iniciar para lograr la meta es conocer su estado en el trabajo del Creador y cuál es la meta a la que debe llegar. En otras palabras, ¿cuál es la perfección que una persona debe alcanzar?

El primer estado es que la persona sepa que es un adorador de ídolos, llamado “idólatra”. Esta es la inclinación al mal que existe en el cuerpo del hombre. Se llama “un dios extraño” o “un dios extranjero”. Esto es para aclarar su estado, en dónde se encuentra realmente, ya que realmente está en un estado de adoración de ídolos.

Sin embargo, uno debe hacer grandes esfuerzos para ver la verdad porque es imposible llegar a la verdad a menos que sea a través de la Torá y el trabajo, como dijeron nuestros sabios: “De Lo Lishmá (no en beneficio de Él), uno llega a Lishmá (en beneficio de Él)”. En un estado de Lo Lishmá, cuando una persona se esfuerza en la Torá y el trabajo, pertenece a la naturaleza humana el mirar a las personas de su alrededor. Y ve que no hay otras personas como él, que dediquen tantas horas al trabajo del Creador.

En ese estado, él se siente superior a los demás, y esto le causa el olvidar la meta, es decir, que lo importante es lograr Lishmá. Esto es porque las personas en el exterior le causaron sentir plenitud, y esa plenitud es la razón por la que no puede sentir que él está vacío de la meta principal: llegar a Lishmá.

Es así, especialmente si es respetado por ser un siervo del Creador. Ciertamente, todas las personas que lo honran le instilan sus puntos de vista, para que crea lo que piensan de él, que él es un hombre enormemente virtuoso sin ningún fallo. Así, ¿cómo es posible que una persona diga acerca de sí misma que se encuentra en un estado de idolatría, que aún no está circuncidado? Resulta que su adhesión a las masas, es decir, la adhesión de estas a su Torá y a su trabajo le causó plenitud. En el trabajo, esto se llama “un asidero para los externos”.

¿Y que pierde él si ellos tienen un asidero? La respuesta es que el asidero es la razón por la cual él no puede ver su verdadero estado y que aún se encuentra en un estado de idolatría, y buscar consejo sobre cómo salir del dominio del mal.

El segundo estado de una persona es cuando se circuncida. “Circuncisión” significa que él corta el prepucio. El prepucio es las tres Klipot (cáscaras) impuras, llamadas “Viento Tormentoso”, “Gran nube” y “Fuego ardiente”, y la voluntad de recibir proviene de ahí.

No obstante, no está en nuestro poder cortar este prepucio. Baal HaSulam dijo acerca de esto que el Creador debe ayudar para que la persona sea capaz de cortar el prepucio. Acerca de esto está escrito: “E hice un pacto con él”. El significado de “Con Él”, es que el Creador le ayudó. Pero, a la persona la corresponde comenzar.

Sin embargo, si decimos que no puede circuncidarse por sí mismo, entonces ¿por qué debe una persona comenzar, si decimos que no puede terminar? Pareciera que su trabajo es en vano. Sin embargo, se sabe que no hay Luz sin un Kli (vasija), y un Kli se denomina “una carencia”, ya que donde no hay carencia, no hay llenado.

Por lo tanto, una persona que tiene que comenzar se refiere a la carencia. No significa que una persona deba comenzar con el llenado. Por el contrario, cuando decimos: “Comenzar”, se trata de dar la necesidad y la carencia. Más adelante, el Creador viene y da el llenado para la carencia. A esto se le llama “E hizo un pacto con él”, es decir, que el Creador le ayuda.

Esto también se considera como la línea derecha, que es el significado de “El padre da el blanco”, como está explicado en el Talmud Eser Sefirot. Significa que cuando la luz superior brilla − es decir, Or Jojmá (luz de Jojmá), llamada Aba (padre) – es posible ver la verdad: que el prepucio −la voluntad de recibir− es algo malo. Sólo entonces uno comienza a darse cuenta de que debe deshacerse del amor propio. Esta es la ayuda que una persona recibe del Creador –el llegar al reconocimiento del mal.

En otras palabras, antes de que una persona llegue a la resolución de que no vale la pena usar la recepción, uno no puede usar las vasijas de otorgamiento, ya que una contradice a la otra. Por esta razón, una persona debe circuncidarse y, entonces, puede adquirir para sí misma el deseo de otorgar.

De esto se deduce que eliminar el prepucio, lo que se llama “circuncisión”, proviene de la ayuda de arriba. En otras palabras, es precisamente cuando la luz superior brilla cuando uno ve su depravación, que no puede recibir nada a causa de la disparidad de forma. En otras palabras, esto se llama “El padre da el blanco”.

Y después de llegar al reconocimiento del mal, llega una segunda corrección: él comienza a trabajar con el fin de otorgar. Pero esto también requiere de ayuda de arriba. Esto se llama “Su madre da el rojo”. En Talmud Eser Sefirot, él interpreta que esto se relaciona con el deseo de otorgar. De esto se deduce que tanto el poder de anular la voluntad de recibir como el poder que puede llevar a cabo actos de otorgamiento son dados por el superior. En otras palabras, la ayuda proviene de arriba.

Esto plantea la pregunta: “¿Qué da el inferior?” Como se ha dicho que el inferior debe comenzar, ¿con qué comienza, de manera que más adelante el Creador le dé la asistencia necesaria?

Como se dijo, todo lo que el inferior puede darle al Creador es la carencia, para que el Creador tenga un lugar que llenar. En otras palabras, quien desea ser un siervo del Creador y no un idólatra debe llegar a sentir su bajeza. En el grado en que lo siente, un dolor se forma gradualmente en él por estar tan inmerso en el amor propio −de hecho, como una bestia−, y que no tiene ninguna conexión con el discernimiento de un humano.

Aun así, algunas veces una persona llega al estado donde él puede ver su bajeza y no le importa estar inmerso en el amor propio, y no siente realmente la bajeza hasta el punto de necesitar al Creador para liberarlo de su bajeza.

En ese estado, una persona debe decirse: “No estoy inspirado; soy como una bestia, haciendo sólo bestialidades, y mi única preocupación en ese estado es que le pido al Creador que me deje sentir más deleite en los placeres corporales, y por lo demás no siento otro tipo de deseo”. En ese estado, una persona debe decirse que ahora está en un estado de inconsciencia. Y si no puede rezar para que el Creador le ayude, sólo hay una solución: vincularse con personas con quienes cree que pueden tener la sensación de la carencia, que están en bajeza y que piden al Creador que los acerque, que los conduzca de los problemas al alivio, y de la oscuridad a la luz, aun cuando no hayan sido liberados aún.

Más adelante, él debe decir: “Desde luego, ellos aún no han completado su Kli de deficiencia, llamado ‘la necesidad de ser liberado de este exilio’. Sin embargo, ellos probablemente han andado la mayor parte del camino para sentir la verdadera necesidad”. Así, a través de ellos, él puede recibir también su sensación, es decir, que él también sentirá dolor de estar en bajeza. Sin embargo, es imposible recibir la influencia del grupo si no está ligado a este grupo, es decir, si él no los aprecia. En el grado en que los aprecie, puede recibir de ellos la influencia sin ningún trabajo, simplemente mediante la adhesión al grupo.

De esto se deduce que en el segundo estado, es decir, cuando es circuncidado, o sea, cuando ha atravesado los dos discernimientos: 1) eliminación del mal, que es la anulación de las vasijas de recepción, y 2) la obtención de las vasijas de otorgamiento −se considera que ahora recibe el grado de VAK. Esto se considera la mitad de un grado, ya que un grado completo significa que también puede usar las vasijas de recepción para otorgar.

Y como él sólo obtuvo las vasijas de otorgamiento después de ser circuncidado, para estar en el otorgamiento, se considera sencillamente como el grado de VAK. Este se llama “el grado de Jacob”. También se llama “femenino” como en: “Su fuerza es tan débil como la de una mujer”, lo que significa que no puede vencer y aspirar hacia el otorgamiento, sino sólo con las vasijas de otorgamiento.

Y también este grado se llama Din. Significa que todavía hay Midat ha Din (cualidad de juicio) sobre las vasijas de recepción, y que está prohibido usarlas porque no puede dirigirlas hacia el otorgamiento. También se llama “un grado revelado”, saber que hay otro grado, que está oculto de él. También se llama “un grado bajo”, saber que hay un grado elevado. Necesitamos saberlo para que seamos conscientes de que hay más trabajo por hacer, es decir, alcanzar un grado todavía más alto.

Este grado también se llama “el literal”, ya que ahora que se ha circuncidado, se ha convertido en “un simple judío”. Es decir, antes de circuncidarse era un idólatra, y ahora se le discierne simplemente como “judío”.

Además, ahora se le llama “Jacob”, como está escrito: “Así llamarás a la casa de Jacob”, es decir, “llamar”, que es una palabra suave, ya que se considera que el grado de Jacob trabaja sólo con las vasijas de otorgamiento, que son Kelim puros. Por eso hay “decir” aquí, que es una palabra suave.

Esto no es así con el discernimiento de “Israel”. El Zóhar interpreta a Israel como 1) el grado de GAR, plenitud de todo; 2) el grado masculino; 3) Rajamim; 4) un grado elevado y oculto, los secretos de la Torá.

Debemos explicarlos uno a uno.

1) El grado de GAR. Ya que cada grado se compone de diez Sefirot, que se dividen en Rosh y Guf (cabeza y cuerpo, respectivamente), el Rosh se llama GAR, es decir, Kéter-Jojmá-Biná, y el Guf se denomina ZAT. Son dos mitades del grado. Por eso VAK se considera el grado inferior y GAR se considera un grado superior. Se sabe que al hablar del grado de VAK, se le llama “la mitad de un grado”. Esta es una señal de que GAR está ausente. Por esta razón, al decir “el grado de GAR”, significa que aquí hay un grado completo, ya que la regla es que cuando dos grados están juntos, se menciona el más elevado e incluye al inferior. Por eso El Zóhar llama “Israel”a la perfección de todo.

2) El grado masculino. Cada grado contiene dos tipos de Kelim: Zaj (puro/fino), que son vasijas de otorgamiento, y Av (espeso), que son vasijas de recepción. Es posible usarlas sólo si se coloca en ellas la intención de otorgar. Y como el propósito de otorgar es contrario a la naturaleza, se requiere de un gran esfuerzo y  mucha fuerza en contra de la naturaleza. Y cuando uno puede superar sólo los Kelim finos, a eso se le llama “femenino”, lo que implica que su poder es débil como el de una mujer. Pero cuando también puede vencer las vasijas de recepción, se le llama “un hombre”, “masculino”, “fuerte”. Y como Israel se considera GAR, la perfección de todo, usando también las vasijas de recepción, Israel son considerados “varones”.

3) El grado de Rajamim. Como había un Tzimtzum (restricción) y Din (juicio) sobre las vasijas de recepción, y está prohibido usarlas a menos que uno pueda hacerlo para otorgar, cuando uno no puede aspirar al otorgamiento con las vasijas de recepción, hay Din sobre ellas y está prohibido usarlas. Por eso a una mujer se le llama el Din.

Pero un varón significa que uno puede vencer, para otorgar también en vasijas de recepción y el Din se elimina de ellas. Él está usando las vasijas de recepción para otorgar, y esto se llama Rajamim (misericordia). Se considera que el Din anterior ha sido mitigado por la cualidad de Rajamim, lo cual se considera que él está recibiendo en el grado de otorgamiento. Por eso un varón se llama Rajamim.

Significa que los varones se llaman Rajamim y no Din, como está escrito en El Zóhar (Artículo 261): “Así dirás a la casa de Jacob”, significa que decir es del lado de Din, y “Cuenta a los hijos de Israel” significa que contar es del lado de Rajamim.

Rashi interpreta el verso: “Así dirás a la casa de Jacob”: “El nombre Mekhilta (una interpretación sobre el libro Éxodo) son las mujeres, háblales con palabras suaves, y ‘Cuenta a los hijos de Israel’, los varones, las palabras son duras como tendones”.

Debemos interpretar las palabras: “A las mujeres con palabras suaves”. Ya se mencionó antes que los aspectos femeninos son aquellos que no tienen mucha fuerza para vencer, sino sólo sobre los Kelim finos. Esto se llama “suave”. Es decir, es suave, que no es tan difícil superar las vasijas de otorgamiento (“difícil” es la misma palabra que “duro” en hebreo).

Pero las vasijas de recepción son muy difíciles de superar. Por tanto, a los varones –aquellos que están en un estado masculino, que tienen el poder de superarse− se les dio trabajo en cosas que son tan duras como tendones, refiriéndose a las vasijas de recepción. Pero, ¿por qué El Zóhar escribe que los varones son Rajamim? Es más, dice: “Tan duro como tendones”, y duro significa Din, no Rajamim. Por tanto, por una parte, dice que el aspecto masculino significa tan duro como tendones y, por otra parte, dice que ellos son Rajamim.

Debemos interpretar que los hombres tienen el poder de superar las vasijas de recepción, las cuales son difíciles de superar. Y al superar las vasijas de recepción, llamadas Midat ha Din (cualidad de juicio) que está sobre ellas, hay Rajamim en ese lugar, y no Din. Pero con las mujeres, que no tienen el poder de superar las vasijas de recepción, hay Midat ha Din en ellas y está prohibido usarlas.

4) Un grado alto y oculto, considerado “los secretos de la Torá”. “Oculto” significa que incluso si una persona ya se ha circuncidado y ha sido recompensada con el significado literal, es decir, con ser un simple judío, es decir, ha llegado a un estado donde no está cometiendo idolatría sino que sirve al Creador, la luz de Jojmá −revelada sobre las vasijas de recepción− aún se le oculta.

Pero uno que ha sido recompensado con el discernimiento más elevado, que es un hombre y que también tiene el poder de superar las vasijas de recepción, la luz de Jojmá, denominada “los secretos de la Torá”, aparece en esos Kelim. Por eso El Zóhar dice (Artículo 265): “Y di a los hijos de Israel”, es decir, muestra Jojmá y habla en el espíritu de Jojmá, ya que “decir” implica Jojmá, como está escrito: “y él les manifestará su pacto”.

De esto se deduce que decir que está prohibido enseñar la Torá a los idólatras debe ser interpretado en el trabajo como: “Es imposible enseñar la Torá a los idólatras”. Como Baal HaSulam decía cuando hablaba de asuntos del trabajo, donde escribe: “prohibido”, significa “no se puede”. Pero después de ser circuncidado, hay dos grados: superior e inferior, es decir, literal y oculto.

644. La necesidad del Amor de los Amigos

Artículo Nº 14, 1987/88

 

Existen muchas justificaciones al respecto:

1) Saca a uno del amor propio y le conduce a amar a los demás. Es como Rabí Akiva dijo: “amar a tu prójimo como a ti mismo es la gran regla de la Torá”, ya que mediante eso se puede llegar a amar al Creador.

Sin embargo, debemos saber que amar a los demás o trabajar por el beneficio de otros no es el propósito de la creación, como así lo entiende el secular. El mundo no fue creado para hacerles favores a otros. Más bien, el mundo fue creado para que cada uno recibiera placer para sí mismo. Decir que debemos trabajar para beneficiar a otros, sólo es la corrección de la creación, pero no el propósito de la creación. La corrección es tal que no habrá de existir el asunto de la vergüenza, de manera que hubo una corrección de otorgamiento, que es la única manera de que las criaturas reciban el placer y deleite total para sí mismos sin el defecto de la vergüenza.

En ese sentido, debemos interpretar lo que El Zóhar dice al respecto en el versículo: “Pero el pecado es un reproche para cualquier persona’, todo lo bueno que hacen, lo hacen para sí mismos”. Podemos interpretar “Todo lo bueno” como los actos de gracia que hacen, refiriéndose a sus intenciones, lo que se denomina “para ellos”, es decir, para sí mismos. Esto quiere decir que es de acuerdo a su propio entendimiento, y no que se nos dio el cumplimiento de “ama a tu prójimo como a ti mismo” como un mandamiento del Creador, quien creó el mundo con el objetivo de hacer el bien a Sus creaciones. Las Mitzvot (mandamientos) que se nos dieron son sólo para limpiar a la gente, a través de lo cual alcanzarán Dvekut (adhesión) con el Creador, quien les ayudará a recibir delicias y placeres, y se mantendrán en Dvekut con el Creador.

2) Mediante la unión de los amigos en una sola unidad, ellos reciben la fuerza para apreciar el propósito de su trabajo –para alcanzar Lishmá (en beneficio de Él). También, la regla según la cual ellos fueron criados es, como dijo Maimónides: “A las Mujeres, niños y gente ordinaria se les enseñará a trabajar por el miedo y a recibir recompensa hasta que ganen conocimiento y adquieran mucha sabiduría. Y luego se les enseñara ese secreto poco a poco”.

Y como debemos esperar “hasta que adquieran mucha sabiduría” para decirles que necesitan trabajar en Lishmá, y un gran número entre las masas permanece naturalmente en Lo Lishmá (no en beneficio de Él), y como la minoría se anula naturalmente ante la mayoría, cuando los amigos desean caminar por el sendero que les conduce a Lishmá, para evitar la anulación ante el colectivo, los amigos se unen y cada uno se dedica a los demás. Su objetivo es alcanzar el amor del Creador, que es el propósito, a través del amor a los demás, como está escrito: “Y amarás al Señor tu Dios con toda tu alma y con todo tu corazón”. Por consiguiente, al convertirse en un colectivo, aunque sea un pequeño colectivo, ya son considerados como una mayoría, y esta mayoría no está esclavizada a la mayoría del colectivo. Así, ellos pueden trabajar en el amor hacia los amigos con el objetivo de alcanzar el amor del Creador.

Aunque el mandamiento de amar a tu prójimo como a ti mismo se aplica a todo Israel, no todo Israel está caminando por el sendero de ir desde el amar a los demás hasta el amor al Creador. También hay una regla según la cual cuando las personas se unen absorben los puntos de vista de cada uno y el asunto de Lishmá –el objetivo esencial de la Torá y las Mitzvot– aún no ha sido fijado en el corazón del hombre, lo que significa que la intención principal es que a través del estudio de la Torá y las Mitzvot puedan alcanzar Lishmá, de allí que, al vincularse con los demás, las opiniones de los otros debilitan su propia opinión de Lishmá. Por esta razón, es mejor servir y unirse con la clase de personas que entienden que el asunto de “ama a tu prójimo como a ti mismo” es solo un medio para conseguir el amor del Creador, y no por el amor propio, sino que todo su objetivo será beneficiar al Creador. Esa es la razón por la cual deberíamos ser cuidadosos con nuestras relaciones y saber con quién nos vinculamos.

Ese es el beneficio de amar a los amigos de un grupo especial, donde cada uno tiene un único objetivo de alcanzar el amor del Creador. Pero al vincularnos con personas corrientes, aunque estén estudiando la Torá y las Mitzvot, no están en el camino de alcanzar el objetivo de otorgamiento al Creador, ya que fueron criadas para recibir, llamado Lo Lishmá. En consecuencia, al unirse con ellas, adoptarán sus puntos de vista y después dirán que es mejor no caminar por el sendero que lleva hacia Lishmá, porque Lishmá es más difícil que Lo Lishmá, ya que Lishmá va en contra de la naturaleza. Por esta razón, debemos tener cuidado de no vincularnos con personas que no han adquirido mucho conocimiento y que aún no han llegado a entender que la esencia del trabajo con el Creador es beneficiar al Creador y no beneficiarse a sí mismo.

Pero el asunto de “amar a tu amigo como a ti mismo” se aplica a todo Israel. Sin embargo, nos dieron el apoyo de saber con quién vincularnos por adelantado. Y la razón es que antes de que una persona sea recompensada con salir del amor propio, siempre siente que es difícil. Esto se debe a que el cuerpo se resiste, y si está en un entorno donde el grupo de personas están unidas bajo una misma opinión, que consideran la meta y no el trabajo, entonces su objetivo no se debilitará en él.

Pero si no se está siempre junto a sus amigos, es muy difícil aferrarse al objetivo de otorgamiento. Necesita de la misericordia del cielo para que su mente no se debilite, la cual, anteriormente, se dio cuenta de que era mejor trabajar y caminar por el sendero del trabajo de otorgamiento.

Y de Y, de repente, la persona adquiere pensamientos de que es mejor seguir a la multitud, que uno no debe ser una excepción, aunque mientras estuvo unido a los amigos, pensó de manera diferente. Es como dijimos antes: Mientras no se está unido con el colectivo de un grupo pequeño, inmediatamente se rinde ante el colectivo de las masas y absorbe sus opiniones en cuanto a que es suficiente con observar la Torá y las Mitzvot en todos sus detalles y precisiones y enfocarnos en que estamos observando los mandamientos del Rey, quien nos lo ordenó a través de Moisés y de los sabios que le siguieron. Nos conformamos con eso, ya que recibiremos recompensa por ello, y creemos en nuestros sabios, quienes nos dijeron: “Confía en que tu patrón te pagará por tu trabajo”. Y, ¿por qué deberíamos pensar en algo más que eso? Como ellos dicen: “Si observamos eso, es suficiente”.

Es como dijo Rabí Hanania, hijo de Akashia: “El Creador desea recompensar a Israel, de manera que les concedió la Torá y las Mitzvot en abundancia. Significa que toda la Torá y las Mitzvot que se nos entregó, es para que tengamos una gran recompensa.

En consecuencia, ahora la persona se ha vuelto más inteligente de lo que era mientras estaba unida al grupo, cuando entendió que uno sencillamente necesita trabajar para el Creador y no para su propio beneficio, y que uno necesita salir del amor propio y ser recompensado con Dvekut con el Creador. Y aun cuando él vio que era difícil salir del amor propio, se dio cuenta de que era un camino verdadero, es decir, que una persona debe llegar a trabajar en Lishmá.

Pero mientras está separado de ese grupo, inmediatamente cae en el punto de vista de la mayoría quienes son la mayoría del mundo. En otras palabras, la mayoría de Israel no ha entendido todavía lo que Maimónides dijo: “Hasta que ellos obtengan mucha sabiduría, entonces se les dirá aquel secreto”, que es la necesidad de trabajar Lishmá.

Y cuando esa persona entra en el grupo, cuyo camino es que es necesario alcanzar Lishmá, surge la pregunta, ¿cómo acabó esta persona en un lugar así? Debemos creer que llegó desde arriba.

En consecuencia, debemos entender por qué después, se separa del grupo. Debemos decir, como dijo Baal HaSulam, que cuando una persona comienza a caminar en el sendero de Lishmá –y ciertamente este deseo viene a una persona a la que le es dado un despertar hacia el sendero de la verdad– y luego, por alguna razón, es negligente en este trabajo y recae en el camino ordinario del colectivo, entonces se pregunta: “¿Por qué no se le da otro despertar desde arriba?”

Existe una alegoría al respecto. Es similar a una persona que está nadando en el río. A mitad del río, se siente débil, y otra persona que nada cerca de esta le da un empujón de manera que comience a nadar por sí mismo. La otra persona que está tratando de salvarle le da algunos empujones, pero si ve que él no participa, entonces le abandona y se va. Sólo cuando ve que, cuando le empuja, aquel empieza a nadar por sí mismo, entonces sigue empujándole cada vez más hasta que está fuera de peligro. Pero, si no participa, lo deja.

Es lo mismo en el trabajo. Una persona recibe un despertar desde arriba de manera que viene a un lugar donde las personas trabajan con conocimiento con la finalidad de lograr estar en posición de otorgar satisfacción al Creador. Y a una persona se le dan varios despertares, pero si esa persona no hace un esfuerzo para conseguir aquello, encuentra excusas para justificarse y debe escapar de la misión. Así, una persona permanece justa, es decir, al dejar el grupo, siempre está en lo correcto. Y, al justificarse a sí misma, verdaderamente siente que es justo.

Por lo tanto, uno debe aferrarse al grupo. Y al estar unidos, también son vistos como un colectivo. Sin embargo, el suyo es un gran colectivo, mientras que su grupo es un colectivo pequeño. Y, sin embargo, un colectivo no se anula ante otro colectivo.

3) Existe un poder especial en la adhesión a los amigos. Como las opiniones y los pensamientos pasan de unos a otros a través de la adhesión entre ellos, cada uno está mezclado con el poder del otro y, mediante ello, cada persona en el grupo tiene el poder de todo el grupo. Por esta razón, aunque cada persona es un individuo, contiene el poder de todo el grupo.

 

654. ¿Cuál es el fundamento sobre el que se edifica la Kedushá?

Artículo Nº 16, 1987-88

Cuando se construye un edificio en la corporalidad, vemos que cualquiera que quiera construir un edificio primero debe hacer una excavación para los cimientos, y sobre los cimientos, construye el edificio. Al excavar para los cimientos, debemos discernir si él quiere construir un edificio de un piso, es decir, si quiere construir una planta baja, o un edificio de varios pisos. Por lo tanto, la excavación para los cimientos en el suelo deberá corresponder a la altura del edificio. La excavación no se lleva a cabo de una sola vez, sino que cada día se preparan los cimientos para que sean profundos y para que luego él pueda construir un edificio más alto.

El mismo proceso se aplica también en la espiritualidad. Cuando una persona desea edificar una construcción de un sólo piso, no necesita excavar tan profundamente. Sólo excava un poco y ya puede iniciar la edificación para cumplir con la Torá y las Mitzvot (mandamientos). ¿Y qué es excavar en la espiritualidad? Es una deficiencia, cuando se excava una deficiencia en el corazón, pues el corazón se llama “deseo”; un corazón se llama Maljut, y un corazón se denomina “tierra” o “suelo”.

Como en la corporalidad, se excava una deficiencia en el terreno. En otras palabras, antes de proceder a la construcción de un edificio, primero debemos excavar el terreno, esto es, extraer todo de lo que haya en el sitio de la excavación. Una vez que el terreno en donde queremos construir se encuentra vacío, iniciamos la construcción. Si el sitio está lleno de tierra, no debemos construir sobre ella porque el edificio se desplomaría.

De la misma forma, en la espiritualidad debemos excavar el suelo, es decir, en el corazón y extraer el polvo del corazón desde ahí, y luego el corazón queda vacío, sin ningún llenado. Entonces, llega el momento de la construcción. Se deduce que cuando el corazón está lleno de asuntos corporales, es imposible construir un edificio en ese terreno porque todo el edificio se derrumbará, pues no debe existir nada que no sea necesario.

En cambio, solamente cuando existe una necesidad y él siente una carencia por no tener aquello que anhela, cuando lo obtiene, ese objeto tiene derecho a existir porque él lo necesita. Y entonces sabe que la medida de la importancia corresponde a la medida de la necesidad, y él sabe cómo cuidar del edificio para que sus enemigos no lo destruyan.

Aquí da comienzo el asunto de la excavación de los cimientos, es decir, la profundidad a la que se excavará en el suelo dependerá de la altura del edificio que la persona tiene la intención de construir. Algunas veces, la persona dice que se contenta con una construcción de un sólo piso al nivel del terreno. En otras palabras, desea observar la Torá y las Mitzvot mediante las que ser recompensado con un edificio que se encuentre al nivel del suelo, es decir, que no esté lejos de la tierra.

En otras palabras, desea permanecer en lo terrenal, lo cual se considera como vasijas de recepción, es decir, la recompensa en la que desea habitar. Al igual que cuando se construye una casa en donde vivir, la recompensa se considera la casa en la que vive. En otras palabras, se sabe que una persona sólo desea vivir por las recompensas, y la recompensa quiere decir que recibe deleite y placer a cambio de su trabajo y esta es la vida de la persona −que el hombre quiere vivir sólo para el deleite y el placer.

El orden del trabajo en la Torá y las Mitzvot comienza con Lo Lishmá (no en beneficio de Él), como está escrito en El Zóhar: “Hay algunos que guardan la Torá y las Mitzvot para ser recompensados en este mundo, y algunos trabajan en la Torá y las Mitzvot para conseguir el mundo por venir”. Pero su recompensa es tan sólo lo que recibirá en sus vasijas de recepción para sí mismo, lo cual se considera que está en el ámbito de lo terreno. A esta modalidad se le llama “las personas de la tierra”, es decir, que ellas no se mueven de la tierra, que es “el deseo de recibir”.

Es como dijo Maimónides (Hiljot Teshuvá [Leyes del Arrepentimiento], capítulo 10): “Cuando se enseña a los pequeños, las mujeres y las personas de la tierra, se les enseña sólo para trabajar a través del miedo y la recompensa”.

Esto no es así con el discípulo sabio, según lo que Baal Hasulam dijo, que un discípulo sabio es aquel que estudia las cualidades del Sabio, y el Creador es llamado “Sabio”. Por lo tanto, aquel que va por el camino del otorgamiento, se considera que esa persona aprende del sabio. Por lo tanto, se le llama “discípulo sabio”.

De esto resulta que aquellas personas que se dedican a la Torá y las Mitzvot para ser recompensadas con una edificación llamada “recompensa de este mundo o recompensa del mundo por venir para el beneficio propio”, se les definen como “personas de la tierra”. Esto se considera como que él sólo desea construir el primer piso. Así es que no necesita excavar cimientos profundos, es decir, cavar cada día para hacer la excavación profunda. En lugar de esto, cava una vez y esta excavación es suficiente para él.

En otras palabras, cuando entiende que tiene la necesidad y el deseo de observar la Torá y las Mitzvot a manera de recibir una recompensa, cuando entiende esa deficiencia esa razón, ya puede obtener la edificación de la recompensa. Esto es así porque en tanto que una persona no desee salir del amor propio, el cuerpo no resistirá la Torá y las Mitzvot. Por lo tanto, no necesita cavar cada día, es decir, él no necesita buscar una necesidad y deseo de esforzarse en la Torá y las Mitzvot porque el cuerpo no resiste su necesidad, ya que entiende que para él vale la pena trabajar en beneficio propio.

Se considera que su excavación no necesita ser tan profunda. En cambio, la necesidad de entender que es bueno ocuparse en la Torá y las Mitzvot es suficiente para motivarlo para el trabajo. De esto resulta que la excavación que hizo alguna vez permanece con él y puede continuar el trabajo. De esto se deduce que su excavación no necesita ser profunda.

Sin embargo, si él desea construir un edificio de varios pisos, es decir, ser recompensado con una Neshamá (alma) que conste de NaRaNJaY, puede ser recompensado específicamente si su intención es para otorgar, pues todos sus pensamientos y deseos son sólo para el Creador, y no en beneficio propio. De esta manera, cuando desea asentar los cimientos para la construcción de tal edificación, la excavación de los cimientos −es decir, la necesidad de ello− no se lleva a cabo de una sola vez.

Esto es así porque después de que una persona trabaja consigo misma y deja que su cuerpo entienda que vale la pena trabajar para otorgar, esta excavación no se hace fácil para él. Durante la excavación, encuentra rocas, que son cosas difíciles de horadar. Es difícil hacer incluso un pequeño orificio en una roca.

En otras palabras, cuando desea entender −cuando siente un gran deseo y ve que él no puede hacer nada para otorgar, y desea pedirle al Creador que le dé lo que quiere, es decir, darle la luz de la Torá que lo reforme, en mitad de la excavación encuentra una gran roca.

En otras palabras, le llega un pensamiento de que desea entender por qué necesita trabajar para el Creador y no para sí mismo. Después de todo, es bien sabido que “Tu vida y la vida de tus amigos: tu vida va primero”. Y él no tiene nada que responder a esa percepción. Entonces, hace una pausa en la excavación porque esa roca es muy dura para poder hacer un agujero en ella.

Por esta razón, necesita un valioso instrumento mediante el cual sea posible romper la roca. Ese instrumento se llama fe por encima de la razón, y es sólo este instrumento el que puede romper la roca, lo que se llama “razón externa”, es decir, que esta razón está fuera de la Kedushá (santidad) porque sólo sirve a la Kedushá como una corteza que precede a la fruta.

Por tanto, dado que sólo con la fe por encima de la razón es posible romper la piedra, aquí está el asunto de los ascensos y descensos, ya que uno no siempre es capaz de ir por encima de la razón. De ello se deduce que toda su excavación y hallazgo de alguna deficiencia para pedir al Creador que le dé fuerza para ir por el camino del otorgamiento ha sido cerrado herméticamente por la roca.

Como resultado, él debe cavar una vez más, y seguir haciéndolo repetidamente. Y cada vez que comienza a extraer la tierra, en mitad de la excavación, encuentra una roca de nuevo. Y vuelve a plantear preguntas dentro de la razón. Y lo supera otra vez y usa la fe por encima de la razón. Y una vez más, obtiene un lugar de carencia y comienza a rezar al Creador para que lo acerque a Su trabajo, es decir, hacer el trabajo del Creador por el Creador y no por su propio beneficio.

Y dado que toda su edificación está construida por encima de la razón, la excavación se vuelve a cerrar, es decir, que su necesidad desaparece otra vez y no tiene nada que pedir, es decir, no tiene necesidad de que el Creador lo acerque. Por lo que debe comenzar a cavar de nuevo, es decir, a trabajar para encontrar una deficiencia, de manera que tenga una base sobre la cual pedir al Creador, para construir su edificio.

En esta excavación, encontramos que cuando cavamos en el suelo, encontramos polvo y rocas. Al polvo se le llama “corazón”, es decir, la voluntad de recibir para uno mismo. Esto no es tan terrible porque con grandes esfuerzos uno puede quitar el polvo de la tierra. Pero cuando encuentra rocas en medio de la excavación, cuando la razón comienza a hacer preguntas, entonces necesita la misericordia de los cielos para que se le imparta fuerza para superar por encima de la razón.

Por lo tanto, hay un trabajo importante en la cimentación porque la excavación no acaba en un día. Es más, inmediatamente después de la excavación vienen las rocas y cae en su mente, es decir, él recibe pensamientos extraños. Esto es, después de que ya ha superado por encima de la razón, durante un tiempo, él no puede mantenerlo sino que sufre otro declive y tiene que comenzar de nuevo. Sin embargo, uno debe creer que ningún trabajo se pierde. Más bien, todo permanece pero hay una corrección de no ver lo que ya está hecho.

En consecuencia, se considera que cada día que la persona excava los cimientos, cava en la profundidad del suelo, y no vuelve a trabajar en lo que ya trabajó ayer. Pero el progreso se realiza al profundizar, y la medida de profundidad de la excavación es hasta que recibe una necesidad genuina de que el Creador le ayude a tener el deseo de trabajar para otorgar. “Cada céntimo se va acumulando en una gran cuenta”. Finalmente, de toda esa excavación, llega a tal profundidad que es posible construir un edificio sobre esto, ser digno de ser merecedor de NaRaNJaY de la Neshamá, con la cual uno debe ser recompensado.

Entendemos la construcción de Kedushá (santidad) de dos maneras: 1) Kli (vasija), y 2) Luz.

Un Kli significa que el Creador da un deseo y un anhelo de otorgar al Creador.

La Luz significa que una vez que él tiene un deseo de otorgar, que se denomina Dvekut (adhesión), recibe un grado de Neshamá, hasta que es merecedor de NaRaNJaY. Está escrito en la Introducción al Estudio de las Diez Sefirot (Artículo 133): “Así es también en el trabajo del que es justo por completo, que la elección que se aplica durante la ocultación del rostro ciertamente no se aplica una vez que se abre la puerta para el alcance de la Providencia abierta. En cambio, comienzan con la parte principal de Su trabajo −en la revelación del rostro. En ese momento, uno comienza a marchar por los muchos grados, como está escrito: ‘El justo va de fuerza en fuerza’. Esos trabajos los cualifican para la voluntad del Creador, para que Su pensamiento de la creación se realice en ellos: deleitar a Sus creaciones”.

Ahora podemos ver que hay un grado de ser recompensado con Dvekut con el Creador, es decir, obtener el grado de querer otorgar. Después de eso, existe el orden de ser recompensado con la luz, lo que se llama NaRaNJaY, que son grados en la revelación de la luz.

De acuerdo a lo dicho antes, podemos interpretar lo que está escrito (Gen 26:15): “Y todos los pozos que los sirvientes de su padre habían cavado en los días de Abraham, su padre, los filisteos los sellaron… E Isaac cavó nuevamente los pozos de agua que habían sido cavados en los días de su padre Abraham, y que los filisteos les habían detenido. Y los sirvientes de Isaac cavaron… y los pastores de Gerar se disputaron con los pastores de Isaac, diciendo: ‘¡El agua es nuestra!’… Y ellos cavaron otro pozo, y también se lo disputaron… y (él) cavó otro pozo, y ellos no se lo disputaron; y lo nombró Rejovot, porque ‘Al fin el Señor nos ha dado un espacio para nosotros, y seremos fructíferos en la tierra’. Y él fue desde allí hacia Beersheba”.

La excavación que hicieron fue para encontrar un déficit y una necesidad de la salvación del Creador; ellos fueron por el Kli, es decir, para pedir al Creador que les diera la necesidad de otorgar. Y ellos ven que no pueden porque el cuerpo se resiste a ello por naturaleza, porque nació sólo con un deseo de recibir.

Sin embargo, en eso también hay dos discernimientos que hacer: 1) Cuando él reza al Creador para que le dé fuerzas para superar la voluntad de recibir y trabajar para otorgar y él desea que el Creador le dé este poder. 2) Algunas veces, uno no puede pedir al Creador que le dé el deseo de otorgar porque el cuerpo también se resiste a la plegaria. El cuerpo está temeroso de que tal vez el Creador pueda ayudarlo y abandonará el deseo de recibir. De ello se deduce que debe rezar para que el Creador le dé fuerzas para superar el cuerpo y que tenga la voluntad de tener la fuerza para rezar al Creador que le ayude a superar la voluntad de recibir y trabajar para otorgar.

Se deduce que reza. ¿Y cuál es su petición? Es la de ser capaz de rezar. Esto se llama “una oración para una oración”. A esto se le denomina que el Creador debe ayudarle con el Kli, es decir, a entender que es la fuerza para otorgar lo que él necesita. Resulta que el Creador le ayuda y le da un deseo de querer entender que todo lo que el hombre necesita es el deseo de otorgar con su mente y su corazón.

Después, cuando él tiene la necesidad y desea trabajar para otorgar pero no puede, el Creador le entrega la Luz, es decir, la luz que proviene de la corrección del Kli, para ser capaz de trabajar para otorgar. Y esa Luz es llamada Kli, y es sabido que la luz se denomina a partir del acto. Y como la luz le da el deseo que se llama Kli, se dice que el Creador le dio la vasija de otorgamiento. A esto se le llama “los cimientos”, y sobre tales cimientos es posible construir un edificio de varios pisos. En otras palabras, una vez que ha obtenido los cimientos, que es la vasija de otorgamiento, comienza a ser merecedor de un nivel completo de NaRaNJaY en su alma.

Sin embargo, por lo que respecta a los filisteos que sellaron los pozos que los sirvientes de su padre cavaron en los días de Abraham, debemos interpretarlo en el trabajo. Abraham es el discernimiento de Jésed (misericordia, gracia). Los sirvientes de Abraham son aquellos que siguen el camino de Jésed, es decir, aquellos que desean ir por el camino del otorgamiento, que se llama Jésed. Ellos cavaron esta deficiencia para sí mismos, es decir, la necesidad de vasijas de otorgamiento. Pero, cuanto más cavaban para descubrir sus deficiencias, sus deficiencias iban siendo selladas, y siempre tenían que empezar a trabajar de nuevo, a cavar otra vez, repetidamente.

Ahora podemos interpretar la disputa entre los pastores de Gerar y los pastores de Isaac, como está escrito: “Y los sirvientes de Isaac cavaron… Y los pastores de Gerar se pelearon con los pastores de Isaac… Así que él nombró al pozo Oshek, porque ellos Hitashku (lucharon) con él. Y cavaron otro pozo, y también pelearon por este; y lo llamó Sitná (heb: enemistad). Y (él) cavó otro pozo, y no pelearon por este; y lo llamó Rejovot… Y él ascendió desde allí hasta Beersheba”.

Debemos entender el significado de “Pastores de” en la espiritualidad, y la diferencia entre “Los pastores de Gerar” y “Los pastores de Isaac” en el trabajo, así como también por qué hubo una disputa por la excavación de los primeros dos pozos y ninguna disputa por la excavación del tercero, como está escrito: “Y ellos no pelearon por este”.

Se sabe que uno no puede vivir sin provisiones. Provisión se considera lo que abastece a una persona, con lo que él se sustenta en la vida y dice: “Por esto vale la pena vivir”. Ciertamente, hay muchos grados en el aprovisionamiento de un hombre. Algunos se contentan con poco, es decir, que si una persona tiene comida, como la comida de un animal, es decir, con lo que los animales se conforman, él dice: “Esto es suficiente para mí y vale la pena vivir por este aprovisionamiento”. Comparado con el aprovisionamiento de otros, se considera que él se conforma con poco.

Y algunos dicen que ellos se conforman con alimentos tales que son suficientes para niños pequeños. Esto es un añadido a los animales, ya que ellos tienen intereses: juegan al escondite, con juguetes, etc., y se conforman con eso. Ellos dicen: “Lo que disfrutamos no tiene por qué ser real. Incluso si es mentira, de cualquier forma podemos encontrar nuestro aprovisionamiento allí”. Por el contrario, son las cosas reales las que encontramos por completo sin sentido.

Como una alegoría: he contado muchas veces que vemos que hay niñas pequeñas, a las que sus padres les compraron muñecas con las que jugar. Algunas veces, la madre está en la cocina, preparando una comida, ella tiene un bebé de un año en casa, y el bebé está llorando. La madre dice a la pequeña: “Ve a jugar con el bebé. Con eso, el bebé disfrutará, y yo disfrutaré porque podré preparar la comida”.

Pero vemos que en la realidad, la niña no irá. Si le preguntáramos a la niña: “¿Por qué no quieres jugar con el bebé? Sólo estás jugando con tu muñeca, besándola, pero, ¿por qué no juegas con un bebé real en lugar de con uno de juguete? Además, puedes ver que tu madre hace lo opuesto. Ella nunca besa a la muñeca, sino al bebé real”. La niña probablemente contestaría: “Mi madre no quiere disfrutar de la vida; por eso no puede jugar con una muñeca. Pero yo aun quiero disfrutar de la vida, por eso no puedo jugar con un bebé real”.

De mismo modo, en el trabajo, uno no puede disfrutar la verdad en el trabajo. Por el contrario, el hombre es impresionado específicamente por la mentira, y obtiene placer y energía de eso. Si se le dice: “Es impropio que disfrutes trabajar con cosas irreales”, él dice: “Todavía quiero disfrutar el mundo; por eso me conformo con poco en mi ocupación en la Torá y las Mitzvot”.

En gran parte, las masas que observan el trabajo sagrado y guardan la Torá y las Mitzvot, cada uno de ellos elige su propia medida de tiempo que debe dedicarle a la Torá y las Mitzvot. Cada uno mide para sí mismo lo que entiende como suficiente para él tanto en cantidad como en calidad, y dice que se conforma con poco. Él no tiene que estar entre los ricos, que tienen grandes posesiones. En vez de esto, cada uno entiende su medida en las Torá y las Mitzvot con buena razón.

Es como El Zóhar dice acerca del verso: “Su esposo es conocido en las puertas”, cada uno de acuerdo a lo que él mide en su corazón. Significa que de acuerdo a la grandeza del Creador, él sabe cuánto tiempo debe dedicarle a la Torá y las Mitzvot y cuánto debe esforzarse si es difícil para él guardar la Torá y las Mitzvot.

Sin embargo, hay algunos pocos elegidos que no se conforman con el aprovisionamiento de las masas. Según al ARÍ, la insatisfacción que sienten es un asunto de la raíz del alma. Ellos necesitan avanzar más que las masas, y comienzan a entender que el trabajo principal debe ser sostenerse con la comida del hombre, no con la comida de las bestias o con la comida que se les da a los pequeños. Como lo expresó Maimónides: “Cuando se enseña a los pequeños, se les enseña a trabajar por una recompensa, y no se les menciona el asunto de Lishmá (en beneficio de Él)”.

Sin embargo, aquí comienza el esfuerzo, cuando él desea ir por el camino del otorgamiento al Creador y no por su propio beneficio, y a eso, el cuerpo se resiste. Y entonces él comienza a recibir pensamientos que desean hacerle ver que “Tú no necesitas ser una excepción. Así como los demás se conforman con el aprovisionamiento de la recompensa por la labor en este mundo y en el próximo, esto debe ser suficiente para ti también. ¿Así pues, por qué el alboroto por querer trabajar específicamente en una manera de otorgamiento? ¿No ves que es difícil? Si no lo fuera, también otros trabajarían en otorgamiento”. Con esos argumentos, esos pensamientos sellan las excavaciones, es decir, que las deficiencias y la necesidad de obtener el deseo de otorgar.

Ahora podemos interpretar a qué se refiere con “los pastores de Gerar” y a qué se refiere con “los pastores de Isaac”, y cuál es la disputa entre ellos. “Pastores” significa proveedor. “Los pastores de Gerar” significa que su aprovisionamiento está en seguir a la multitud. En otras palabras, les vienen pensamientos que no necesitan trabajar en el trabajo de unos pocos, que desean llegar a la verdad, llamada Lishmá, es decir, para otorgar, sino que se conforman con ser trabajadores que cumplen la Torá y las Mitzvot para recibir recompensa en este mundo y en el próximo. Significa que también aquí, al cumplir la Torá y las Mitzvot, él puede seguir el camino de conformarse con poco.

“Los pastores de Isaac”, significa lo que sostiene a Isaac. A esto se le considera sostener el discernimiento de Isaac, el discernimiento de otorgar. Todo el tiempo que pueda otorgar al Creador, este es su aprovisionamiento y con esto se gana la vida.

Esa fue la disputa entre los pastores de Gerar, quienes le decían que cualquier excavación para encontrar deficiencia y necesidad de ocuparse sólo en el camino del otorgamiento no valía la pena el estar excavando para buscar tales deficiencias. Sellan la necesidad diciendo: “Debemos seguir a las masas y no ser excepciones”.

Los pastores de Isaac estaban cavando y buscando una necesidad y deficiencia de encontrar dolor y sufrimiento por no ser capaces de hacer cosas con el propósito de otorgar. Significa que entendían que lo más importante era trabajar en otorgamiento, pero ellos no sintieron el dolor y sufrimiento por esta deficiencia que encontraron. Así que cavaron y buscaron consejo con respecto a cómo sentir sufrimiento, y los pastores de Gerar vinieron y obstruyeron las deficiencias que habían encontrado. En otras palabras, ellos promueven la comprensión de que no es tan terrible; podemos seguir a las masas y todo lo que ellos digan, ya que nos conformamos con poco.

Esto causó sufrimiento a los pastores de Isaac, ya que hicieron grandes esfuerzos para encontrar que sus deficiencias no podían trabajar en otorgamiento y sentir dolor por ello. Y eran ya capaces de rezar desde el fondo del corazón, y ya tuvieron un lugar para la bendición, es decir, para dar gracias al Creador por revelar un lugar de carencia en ellos, que es la parte principal del trabajo del Creador. En otras palabras, si ellos no pueden dirigir las acciones en beneficio del Creador, no son considerados sirvientes del Creador, sino sirvientes de ellos mismos. Y los pastores de Gerar, de repente vinieron y tiraron de ellos para que fueran a buscar el aprovisionamiento de las masas. Mediante eso, estaban sellando todo el pozo de los pastores de Isaac, y este es el problema con la pelea que tuvieron entre ellos por la excavación de los pozos.

Y ahora explicaremos lo que preguntamos sobre por qué los pastores de Gerar se pelearon por los primeros dos pozos y no se pelearon por el tercer pozo. Es sabido que el orden del trabajo se efectúa en tres líneas, derecha e izquierda, que se oponen la una a la otra, y luego viene la línea media y se hace la paz.

También es sabido que decimos que las masas pertenecen a una sola línea. Por lo tanto, no hay nadie que se le oponga, que dé argumentos contradictorios, ya que tiene sólo una línea. Por eso el asunto de los ascensos y descensos casi no es relevante para ellos. Pero con la línea derecha, la línea izquierda está opuesta a ella, que es por lo que en la línea derecha existe ya el asunto de los ascensos y los descensos.

Es sabido que la línea derecha es una línea de verdad. Con una sola línea, sin embargo, eso no es tan cierto. Además, se sabe que cualquier cosa que está lejos de la verdad es más fácil de observar. Por eso es por lo que el camino de las masas, a quienes se les enseña a seguir por una sola línea, significa que no han llegado a conocer y entender que hay más aparte de las acciones. Es más, cuando cumplen las 613 Mitzvot, esta es su aspiración, ya que el Creador nos ordenó cumplirlas, mediante lo cual recibiremos una recompensa y que con esto se es un justo completo.

La única distinción entre los trabajadores está en la cantidad, la cantidad de tiempo que cada uno entrega para su dedicación a la Torá y las Mitzvot. Por lo tanto, puesto que él no está tan cerca de la verdad, para estar en Lo Lishmá (no en beneficio de Él), no hay muchos ascensos y descensos en esos estados, que se llaman “el aprovisionamiento de las masas”. Esto es así porque si él sólo cree en la recompensa y el castigo, en el grado de su fe, el cuerpo conviene en trabajar y esforzarse en observar la Torá y las Mitzvot, ya que la recompensa que espera recibir en sus vasijas de recepción no está en contraste con el cuerpo, que se llama “voluntad de recibir para sí mismo”. De esta forma pueden trabajar con gran diligencia.

Y hay otra razón por la cual no hay muchos descensos en ellos: encuentran el éxito en el trabajo. En otras palabras, ven que cada día avanzan en la Torá y las Mitzvot porque es de la naturaleza humana el que cuando vemos que tenemos éxito en algún trabajo, hay motivación para el trabajo. Todo esto se considera una línea.

Esto no es así cuando una persona comienza a trabajar para otorgar, es decir, cuando la recompensa que él espera recibir a cambio de su trabajo es obtener Dvekut (adhesión) con el Creador, cuando su intención al cumplir la Torá y las Mitzvot es tener sólo el deseo de otorgar al Creador y no para sí mismo. Y por mucho que se esfuerza para ser recompensado con vasijas de otorgamiento, no se mueve ni un centímetro. Por el contrario, ve que no tiene éxito en el trabajo. Por consiguiente, ¿de dónde recibirá la vitalidad para poder continuar con el trabajo?

La corrección es conocer la verdad: él está aun inmerso en el amor propio y se encuentra aún lejano del Creador. Pero entonces debe decirse: “Aun cuando todavía no veo ningún progreso en el trabajo, tengo el gran privilegio de poder hacer algo con la Torá y las Mitzvot”.

Debe creer por encima de la razón que aun cuando todavía no siente Su grandeza, haciendo cosas pequeñas en la Torá y las Mitzvot −incluso por coacción– le hace feliz el tener alguna comprensión a la Torá y las Mitzvot. Y por eso está agradecido con el Creador. Esto se considera que la gratitud que le da al Creador la da en verdad.

En otras palabras, él conoce la verdad −que está alejado del Creador− y aun así es feliz por tener la fuerza de hacer algo en la Torá y las Mitzvot, aun cuando no lo hace de corazón. Pero, lo que es importante para él es que está sirviendo al Creador incluso cuando todavía no siente la grandeza del Creador. Sin embargo, se encuentra agradecido al Creador por permitirle hacer algo para Él.

Y esto es verdad. No se está engañando a sí mismo pensando que es considerado como un servidor del Creador porque él sabe la verdad, que todo lo que hace es completamente por coacción y no voluntariamente.

Pero aquellos que caminan en una sola línea, que dan gracias al Creador por recompensarlos con la ocupación en Torá y las Mitzvot, tienen allí dos inconvenientes: 1) Ellos se consideran sirvientes del Creador, y esto no es verdad, ya que están trabajando para sí mismos. 2) El Creador no es quien es importante a sus ojos, es decir, que valga la pena trabajar para el Creador. Más bien, toda la importancia del trabajo está en cuánta recompensa recibirá por su labor. En otras palabras, está buscando la recompensa −si recibirá un salario importante− y no si el que da el salario es el importante.

Pero aquellos que van por la línea derecha consideran cuán importante es Aquel que da el trabajo. Su deseo es siempre que el que otorga el trabajo sea importante para ellos, y esta es su recompensa. Esto se llama que ellos siempre anhelan ver la grandeza del Creador.

De esto resulta que ellos no buscan la recompensa que recibirán por su trabajo. Más bien, cuando cumplen Sus mandamientos, siempre buscan ver que el comandante, el Otorgante de los mandamientos, sea cada vez más importante a sus ojos, y esta es la recompensa en sus esfuerzos en la Torá y las Mitzvot. Por esta razón, ellos dicen que incluso una pequeña cosa que dominan de la Torá y las Mitzvot es una gran cosa, y se deleitan y reciben sustento.

Ahora podemos explicar la disputa sobre la primera excavación, ya que el asunto de las tres excavaciones que hubo ahí contiene el trabajo entero. En otras palabras, hay muchas excavaciones que pertenecen a la línea derecha, muchas excavaciones que pertenecen a la línea izquierda y muchas excavaciones que pertenecen a la línea media. La razón para ello es que no todas las excavaciones pueden ser hechas de una vez. Es más, en cada línea hay mucho que cavar hasta que las líneas se adquieren por completo.

Con respecto al primer pozo que cavaron, está escrito: “Y él nombró al pozo Oshek, porque ellos Hitashku (pelearon) con él”. Debemos explicar Oshek. Significa que con el primer pozo, que implica a la línea derecha, ellos se ocuparon en la Torá y las Mitzvot en esas excavaciones.

Esto es así porque la línea derecha se llama “perfección”, ya que la línea izquierda se llamad “deficiencia”. La derecha se llama “perfección”, es decir, que en la derecha, tienen la fuerza para ocuparse en la Torá y las Mitzvot con alegría por la razón mencionada arriba de que cualquier aferramiento que tienen en la Torá y las Mitzvot, ellos creen que les vino desde arriba, que el Creador les dio el deseo y el anhelo de ser capaces de ocuparse un poco en la Torá y las Mitzvot. Por eso los pastores de Isaac arguyeron: “Cualquier comprensión que tengamos es importante para nosotros y agradecemos al Creador por ello”.

A la inversa, los pastores de Gerar estaban siguiendo a las masas, es decir, lo que dicen las masas: “Observamos la Torá y las Mitzvot por nuestra propia fuerza, y por esta razón exigimos del Creador el pago por nuestra labor en la Torá y las Mitzvot”. Con ello, sellan el pozo que los sirvientes de Isaac han cavado, quienes dijeron: “Podemos recibir energía de aquí porque incluso una pequeña cosa es importante para nosotros, es decir, que el Creador nos dio el deseo y el anhelo de hacer cualquier cosa en el servicio del Creador. Pero vemos que hay personas que no tienen el deseo y el anhelo de hacer cualquier cosa en el trabajo, ya que el Creador no les dio este deseo”.

Por eso los pastores de Isaac estaban recibiendo vida de este pozo. Los pastores de Gerar vinieron y sellaron ese pozo para que no fueran capaces de recibir vida de ahí. Les decían: “Tu insistencia en este trabajo interior no vale la pena. No recibirás ninguna recompensa por ello porque no tiene ninguna importancia, ya que la mayoría de las personas lo consideran como inferior”.

Por eso, en el primer pozo, que ellos llamaron “Oshek” (contienda), dijeron: “No es una contienda de la que valga la pena regocijarse con este pequeño trabajo, por el cual estás armando alboroto. Después de todo, no hay nada que ver, pues vosotros mismos estáis diciendo que sólo es un trabajo muy pequeño. Y tu atención en el Otorgante, no la comprendemos”.

Más adelante, los pastores de los sirvientes de Isaac se pasaron a trabajar en la línea izquierda, es decir, a criticar la situación en la que se encuentran,  sobre que están inmersos en el amor propio. Ven que son incapaces de trabajar para el Creador por sí mismos, así que cavan en el fondo de sus corazones para encontrar deficiencias y dolor. En otras palabras, buscan consejo para acabar con el tormento por estar alejados del camino del otorgamiento. Y ciertamente, cuando tengan sufrimiento, recibirán ayuda del Creador como fue durante el éxodo de Egipto, como está escrito: “Y los hijos de Israel suspiraron a causa del yugo… y Dios escuchó su queja”.

Así, al cavar en el fondo de sus corazones encontraron un pozo, es decir, un lugar donde podían rezar. “Y ellos se pelearon por esto también, y él lo llamó Sitná (enemistad)”. Significa que los pastores de Gerar se volvieron sus calumniadores, no dejándolos rezar para que el Creador realizara su deseo, es decir, que el Creador les concediera la fuerza para superar las vasijas de recepción de manera que pudiesen trabajar para beneficiar al Creador y no para sí mismos.

De esto sigue que a través de su pelea, ellos sellaron las excavaciones que habían cavado en la línea izquierda para que tuvieran una necesidad de que el Creador realizara sus deseos para mejorar. “Bueno” significa para otorgar, como está escrito: “Mi corazón se desborda con algo bueno. Yo digo: ‘Mis actos son para el Rey’”. El significado de “Mis actos son para el Rey” es que todo lo que haga será para el Rey, que su intención es otorgar al Rey.

Y los pastores de Gerar eran calumniadores hacia ellos para que no fueran capaces de rezar porque estaban siguiendo a la mayoría diciendo: “El acto es lo importante y la intención de hacerlo en Lishmá no es asunto nuestro. Más bien, es para personas que son puras de corazón y dotadas de nacimiento. Y el trabajo en otorgamiento no es para nosotros”. Por lo tanto, ellos sellaron la necesidad de una plegaria. Y por eso llamaron al segundo pozo Sitná, de la palabra Satán (que también significa “calumniar”).

Y también en esa línea, no hicieron el segundo pozo de una sola vez. Es más, cavaron muchas veces en cada línea. Sin embargo, todos ellos, es decir, todas las excavaciones se supeditan al nombre de los tres pozos.

Pero más tarde, una vez que completaron el proceso de trabajo en dos líneas, fueron recompensados con la línea media. Es como dijimos en el artículo previo, que la línea de la derecha es llamada “su padre”, la izquierda es “su madre”, y la línea media es llamada “el Creador”, como está escrito: “Tres toman parte en el hombre: su padre, su madre, y el Creador”.

“Su padre imparte el blanco”. Significa que allí no hay deficiencia. Al contrario, todo es blanco, es decir, que está contento con su porción, con el pequeño puñado de espiritualidad que tiene.

“Su madre imparte el rojo”. Esto quiere decir que él no se encuentra en una buena situación, sino lleno de carencias y que entonces él tiene espacio para la plegaria.

Más adelante, “El Creador da el alma”. Cuando el Creador le ayuda, cuando Él le da el alma, entonces Satán ya no tiene lugar, es decir, no tiene nada sobre qué calumniar. Este es el significado de las palabras: “Y (él) cavó otro pozo, y no pelearon por ello; y lo llamó Rejovot, porque ‘Al fin el Señor ha hecho espacio para nosotros…’ Y él ascendió desde allí hasta Beersheba”.

Preguntamos: “¿Cuál es la razón de que los pastores de Gerar no se pelearon por el tercer pozo?” El asunto es que donde hay una deficiencia en Kedushá (santidad), hay espacio para Sitra Ajra. Por lo tanto, cuando una persona va por la línea derecha, sabe que está inmersa en amor propio y que todas sus acciones no son para el Creador, sino que desea ser un siervo del Creador y mientras tanto se sirve a sí mismo. Y a pesar de toda la corrupción en la que está, él desea agradecer al Creador por darle algún contacto con el trabajo del Creador, incluso si es en Lo Lishmá.

Y él cree por encima de la razón que el Creador le dio el pensamiento y el deseo de involucrarse un poco en el trabajo. Y como él cree tanto como puede en la grandeza e importancia del Creador, por encima de la razón, aun cuando no ha sido recompensado con la sensación de la importancia dentro de la razón, él aún tiene el privilegio de hacer cosas simples. Él está agradecido y alaba al Creador, y se encuentra complacido y desea dar las gracias al Creador al igual que aquellas personas que están en la forma de una sola línea, es decir, aquellas que sienten que el trabajo que hacen es de verdad en plenitud y todo lo que necesitan añadir es en cuanto a la cantidad.

En calidad, sin embargo, sienten que están tan completos que necesitan trabajar en la humildad, como nuestros sabios dijeron: “Sé muy, muy humilde”. Invierten mucho esfuerzo en eso, en encontrar alguna bajeza en ellos, y esto es porque no saben que están en una sola línea. Este es el trabajo de la mayoría.

Pero aquel que desea ir por la línea derecha, es decir, que sabe que hay una línea izquierda también, que debilita a la línea derecha, debe ejercer grandes esfuerzos para creer por encima de la razón que incluso un pequeño trabajo en la espiritualidad −incluso si es incompleto, como sienten por sí mismos− es importante. Y además, dar gracias al Creador y ser feliz, y sentir que ahora él tiene una vida y que una vida así vale la pena vivirla.

Significa que al creer por encima de la razón que la grandeza del Creador no tiene fin, y que es muy importante que él pueda servir al Rey, esto se llama “línea derecha”. Y esto representa mucho trabajo. Pero una persona debe sentir que el trabajo en la línea derecha es importante; debe esforzarse para tener el mismo grado de energía como cuando estaba trabajando en una sola línea o, por lo menos, no menos que cuando estaba trabajando en una sola línea, antes de que llegara a trabajar en la línea derecha.

Sin embargo, aquí en la línea derecha, hay mucho trabajo, y no es tan fácil como cuando trabajaba en una sola línea. Esto es porque allí sabía que los actos que estaba haciendo eran grandes e importantes, así que era más fácil para él trabajar. Pero en la línea derecha, ve por sí mismo que sus actos no tienen valor en y por sí mismos, porque no está trabajado con todo el corazón. Por lo tanto, no puede decir que está haciendo grandes cosas y que el Creador ciertamente le entregará gran recompensa a cambio de su trabajo.

Sin embargo, en una sola línea, no hay resistencia por parte del cuerpo, así que él puede trabajar fácilmente, sin obstrucciones. Pero en la línea derecha, tiene mucho trabajo porque dice que quiere trabajar para el Creador y no para el cuerpo, así que el cuerpo naturalmente se resiste y debe constantemente luchar con el cuerpo. Por lo tanto, siempre debe trabajar con este y vencerlo.

Y hay otro asunto. Si desea caminar continuamente en la línea derecha y tiene fuerza para el trabajo, debe hacer que el Creador sea constantemente más grande y hacer grandes esfuerzos buscando consejo sobre cómo obtener la grandeza e importancia del Creador. Si él aprecia las acciones, es decir, que dice: “Mis acciones son muy importantes en lo alto”, si él dice eso, será ciertamente una mentira porque no están en Lishmá, ya que el amor propio, en lugar del amor del Creador, está involucrado en todo lo que hace.

Sin embargo, en la línea única, ellos sí aprecian los actos porque en una sola línea hablan solo de acciones y no acerca de la intención, esto es, si su intención es para otorgar o no. Allí, el orden del trabajo es no ser meticuloso con respecto a las acciones. Sino que al comenzar a trabajar con el propósito de otorgar, que se llama la “línea derecha”, no puede decirse que las acciones están bien, que se siente feliz con el trabajo que hace.

Sin embargo, si él ensalza al Creador tanto como puede, por encima de la razón, él nunca enfatizará de más su fe en la grandeza del Creador, ya que debemos ciertamente decir que el Creador es más grande de lo que el hombre lo puede ensalzar. Por tanto, decir que el Creador es importante resulta ser cierto y, de este modo, va por el camino de la verdad.

Y entonces una persona puede decir, como en la corporalidad, que vemos que con respecto a una persona importante, incluso si uno puede hacerle un pequeño servicio, esto le hace feliz y le da buen ánimo. Significa que no es el acto lo más importante, es decir, el servicio que da, sino aquel al que sirve. Así, cuando una persona camina en la línea derecha, es una línea de verdad.

Sin embargo, como la línea derecha es una línea de verdad, hay gran resistencia por parte de la Sitra Ajra, que no permite caminar sobre el sendero de la verdad, que lleva a la corrección del mundo. Esto es porque la construcción de las Klipot (cáscaras) viene del mundo de la fragmentación y la corrupción. Por eso todas las cosas en el mundo que pertenecen a la destrucción y corrupción tienen la fuerza para cometer sus actos. Lo vemos claramente con los niños pequeños, que pueden trabajar en romper y corromper, pero no pueden trabajar en cosas que aporten corrección, como en la alegoría de la niña pequeña.

Esto es así por el rompimiento que ocurrió en los mundos superiores. Por tanto, las ramas corporales siguen las mismas rutas. Por eso hay energía para trabajar en corrupción y rompimiento pero, para la corrección, es difícil trabajar en cosas que aporten corrección del mundo en las ramas corporales porque la corrección de arriba no ha sido completada.

Por eso es muy difícil caminar por la línea derecha. En otras palabras, uno debe ver cómo las personas se esfuerzan en el camino de una línea, mientras deberían tener al menos tanta energía y buen ánimo como cuando caminan en la línea derecha.

Y cuando una persona desea apreciar la línea derecha, los pastores de Gerar vienen y pelean. En otras palabras, le hacen entender que “Esta es la manera equivocada. ¿Cómo quieres agradecer al Creador por un trabajo tan mínimo? Le estás dando las gracias al Creador por algo sin valor. A la inversa, aquellos que caminan en una sola línea saben que lo que hacen es importante, y que pueden dar las gracias al Creador por ello. Pero, ¿por bagatelas? Después de todo, tú mismo estás diciendo que tus acciones no tienen valor, ya que no son del corazón, ya que estás diciendo que no estás trabajando para el Creador. Entonces, tu gratitud es como adulación, ¿y cómo obtienes alegría y buen ánimo de una mentira?”

Los pastores de Gerar Gorerim le (arrastran) a la vista de la mayoría, quienes pueden dar las gracias al Creador sólo por cosas importantes. Y esto es cierto: “Mientras caminas en una mentira”.

Esta Klipá (cáscara) es una gran Klipá, y no le permite a una persona ser feliz y recibir energía de la verdad. En cambio, desea llevar al hombre a la tristeza y depresión. Algunas veces lo conduce hasta un punto en el que su vida se vuelve sin sentido, y lo único que le da alegría a la persona es dormir, ya que cuando está dormido disfruta de no estar en un estado de desesperación y sin sentido en la vida.

Esto es similar a una persona que debe someterse a cirugía en un hospital. Hay un doctor especialista que es llamado “anestesiólogo”. Este es el doctor que uno desea ver para que le dé un consejo sobre cómo puede dormir durante al menos tres meses. Esta Klipá arruina completamente la Kedushá porque es imposible para uno ser capaz de decir que el Creador es benevolente. Una persona define ese estado como un descenso, pero ahí queda una cuestión: “¿Hacia dónde está descendiendo?”

La respuesta es que está descendiendo al inframundo. Si una persona se vuelve más fuerte en ese estado, dice (en una canción de Januká): “Señor, Tú has elevado mi alma desde el inframundo”. Por lo tanto, este es el deber de uno, cuando los pastores de Gerar vienen a una persona y desean arrastrarlo al dominio de la mayoría, es decir, cómo se refieren a una persona que está haciendo algo pequeño, cuando saben que es pequeño y no aprecian tal acto.

“Así que, ¿cómo haces dos cosas opuestas? Por una parte, tú admites que al hacer tal acto mientras eres consciente de hacerlo, es un acto lleno de fallas”, ya que durante la acción hay muchos pensamientos extraños, cada uno de acuerdo a su grado.

Por ejemplo, ellos hacen una bendición y dicen: “… quien nos santificó con Sus mandamientos”. Pero durante la bendición, ellos saben que no están sintiendo nada durante la realización del mandamiento, y le dan muchas gracias al Creador por ello. Por tanto, él dice que la bendición y la gratitud que da por ello no son porque esté haciendo algo importante.

Y más adelante, dices que uno debe recibir energía y alegría de ser recompensado con hacer una Mitzvá (buena obra, mandamiento), incluso si es trivial, y dar gracias al Creador por recompensarte, y dices: “Quien nos ha elegido”. Más aún, tú dices: “Un amor eterno, Tu pueblo, la casa de Israel, el amor de la Torá y las Mitzvot”.

Esto trae la pregunta: “¿Si no puedes ver nada en la Mitzvá que estás guardando, ¿por qué estás diciendo que el Creador nos dio cosas buenas porque Él nos ama? ¿Cuál es el sentido de esta Mitzvá que tú dices que Él te dio por amor? La mayoría de nosotros decimos que Él nos dio la Torá y las Mitzvot porque Él nos ama. Es como Rabí Ananías, hijo de Akashia, dice: “El Creador deseaba recompensar a Israel; por lo tanto, Él les dio la Torá y las Mitzvot en abundancia”.

En otras palabras, como Él deseaba recompensarnos con tener este mundo y el mundo por venir, con recibir gran recompensa sin sentir vergüenza, porque es sabido que cuando uno come el pan de la vergüenza, se siente avergonzado, Él, por lo tanto, nos da la Torá y las Mitzvot en abundancia. Así, seremos capaces de recibir una gran recompensa. Pero sabemos que con una obra pequeña e incompleta, esto sería el pan de la vergüenza.

Por lo tanto, cuando una persona camina sobre la línea derecha y desea recibir vida y buen ánimo por haber hecho algo pequeño, le da gracias al Creador por haberle recompensado con hacer algo por el Creador, y cree por encima de la razón que el Rey es un gran Rey, llamado “El Dios Grande, Poderoso y Temible”.

Está dicho que algo es importante a los ojos de uno según la importancia del Rey, incluso si le fuera permitido sólo un pequeño servicio al Rey, incluso uno que no es importante y con muchas fallas, con tal de que tenga algún contacto con el Rey. Esto es así porque no está buscando una recompensa.

La regla es que si uno trae algo a alguien y quiere una recompensa, entonces lo normal es que el asunto es inspeccionado para ver si la recompensa que se exige por el objeto lo vale o no. Pero, aquellos que caminan en la línea derecha no tienen deseo por ninguna recompensa. En cambio, lo que hacen porque el Rey es toda su recompensa. Entonces, creen por encima de la razón que están haciendo algún servicio para el Rey, y esto les da energía, alegría, y buen ánimo pues ellos fueron recompensados con hacer algún servicio al Rey.

Y es verdad que dicen que el Creador es muy importante pero no tenemos el poder de apreciar Su grandeza, y viceversa, que desde la perspectiva del acto, no puede haber un acto más pequeño y trivial que lo que están haciendo. Así pues, de esto se deduce que es verdad por las dos partes, y todo está construido sobre la base de la fe por encima de la razón. Baal HaSulam dijo: “Todo lo que está construido por encima de la razón entra a la Kedushá y es considerado interioridad, y dentro de la razón es considerado exterioridad”.

Por lo tanto, como la derecha está construida sobre la base de la verdad, los pastores de Gerar inmediatamente se despiertan y desean arrastrar a una persona al punto de vista de la mayoría. Entonces esta Klipá comienza a atacar a una persona y a hacerla entender el punto de vista de la mayoría y que lo que dicen es verdad. En ese momento, una persona comienza a creer esta Klipá, a pesar de que esta desea matarlo y extraer toda la energía de Kedushá de él y arrojarlo al inframundo. Esta Klipá se viste con ropas falsas y dice que todo lo que ella está diciéndote ahora es solo para que no te engañes a ti mismo en un camino de falsedad.

Entonces, todo lo que uno puede hacer es permanecer en guardia mientras los pensamientos de los pastores de Gerar vienen a su mente como flechas dentadas empapadas en veneno, que matan a una persona inmediatamente, dejándolo sin el espíritu de vida de la Kedushá.

Esta Klipá llega a una persona y le envía sus pensamientos e ideas, y no vienen, “Dios lo prohíba”, para que no sea un siervo del Creador. Por el contrario, le hacen a uno entender que: “Como ahora sabes claramente cuál es el trabajo de la verdad, que la intención debe de ser para el Creador, y sabes por ti mismo que no puedes aspirar al Creador, por lo tanto, tu plegaria es ciertamente inútil, así como lo es la Torá que estás aprendiendo. Estás desperdiciando tus esfuerzos en vano. Por lo tanto, es mejor para ti trabajar en el intento que debes hacer. En consecuencia, es mejor, en lugar de rezar o estudiar y hacer cosas triviales, todo Lishmá”.

Y como él está bajo la autoridad de ella, ciertamente no tiene la fuerza de hacer nada en Lishmá. Así es que ella lo mata. “Es mejor para ti pensar acerca del propósito del trabajo y no actuar. Por eso es mejor que te dediques al trabajo de las intenciones, que debes hacer todo en Lishmá”.

Y como él está en el dominio de ella, y él ciertamente no tiene fuerza para hacer nada en Lishmá, por eso, ella lo mata. “Por lo tanto, cuando rezas, no necesitas superarte si deseas hablar a alguien durante la oración, ya que tu oración y tu Torá no tienen sentido. Así, cuando no estás estudiando, si tienes a alguien a quien hablarle, o si tienes a alguien a quien hablar durante la oración, es un desperdicio tratar de contenerse de hablar, ya que no estás perdiendo nada de todas maneras, ya que tanto tu oración como tu Torá no tienen valor.

“Esto es así porque en la oración, ves que no tienes conexión con las palabras que estás expresando. Y en la Torá, ¿qué estás perdiendo al parar a mitad del estudio? Tú mismo estás diciendo que lo importante es aspirar al Creador. Entonces, ¿qué estás ganando si conoces algunas páginas de la Gemará u otras palabras de la Torá?

“Y de la misma manera en acciones; ¿por qué necesitas ser tan meticuloso acerca de las acciones? No estoy diciéndote que debas comer cosas prohibidas; más bien, estoy hablando del rigor de las costumbres, que tú quieres seguir este camino. Después de todo, sabes que lo más importante es aspirar al Creador. Entonces, deja esas acciones y haz lo que entiendas que debes hacer. Y el cumplimiento de las costumbres rigurosamente: esto no es para ti. Más bien, esas obras son para la gente sencilla, que no piensa y no sabe lo que es el verdadero trabajo. Por lo tanto, es mejor para ti pensar acerca del pensamiento de cómo otorgar al Creador”.

Y cuando una persona obedece a esta Klipá, llamada “los pastores de Gerar”, como hablan a favor del trabajo de la verdad, entonces una persona cree lo que dicen y comienza a dejar de lado la agenda de la oración y los estudios de la Torá, y comienza a escuchar la voz de esa Klipá. Y como ahora una persona no tiene ninguna vida, ya que no tiene acción mediante la cual recibir una vida de Kedushá, cuando él comienza a contemplar hacer algo por el Creador, el cuerpo se ríe de él y le muestra sólo imágenes oscuras del trabajo del Creador.

Entonces, una persona se queda sin vida, y ya no tiene la fuerza para decir por encima de la razón que el Creador es benevolente, y cae bajo el dominio de la herejía. En ese momento, no tiene ninguna fuerza para contemplar la espiritualidad, y llega a un estado en el que el mundo se oscurece para él. Este es el significado de lo que está escrito, que los pastores de Gerar se pelearon con los pastores de Isaac. En otras palabras, ellos estaban proporcionando a los sirvientes de Isaac sus puntos de vista hasta que los arrastraran a su propia autoridad, en cuyo momento los matarían y les quitarían toda su energía.

En otras palabras succionarían lo poco de fe que tuvieran, y ellos se quedarían desnudos y vacíos. Esto es llamado “la Klipá de la derecha”, que no les deja seguir el camino de la verdad, es decir, proclamar que aun cuando sus acciones son incompletas, creen por encima de la razón que el Creador es tan importante que hacer incluso el servicio más pequeño al Rey es aún considerado una gran cosa.

Y como ese pequeño acto es verdadero, y su creencia por encima de la razón de que el Creador es un Rey grande e importante también es cierta, se deduce que ellos también están apegados a la cualidad de la verdad. Y pueden regocijarse en hacer la voluntad de su Amo aunque sea un poco, dado que la verdad es algo grande en y por sí misma.

Por eso debemos tener cuidado con esta Klipá cuando comenzamos a caminar en la línea derecha. Sólo cuando una persona es fuerte en superar la Klipá de la derecha comienza el trabajo de la línea izquierda. Esto es considerado que la propia persona evoca su crítica sobre sí, y no la Klipá.

Entonces, cuando una persona no tiene energía y no puede tomar la línea derecha, no debe caminar en la línea derecha. Más bien, es específicamente una vez que está lleno de vida y alegría del trabajo de la derecha, cuando llega el momento de que se ocupe en la línea izquierda, es decir, de ver la bajeza de su estado y el porqué aún no ha sido recompensado con que el Creador lo admita en el palacio del Rey.

Baal HaSulam una vez dijo sobre lo que está escrito (Salmo 57): “Despierta, mi gloria… Despertaré al alba”. Nuestros sabios dijeron: “Yo despierto al alba, y el alba no me despierta a mí”. Él dijo: “El significado literal es que el Rey David dijo que no acepta el Shahar (alba) –de la palabra Shahor (negro), y oscuridad, que viene a él− y él se despierta de la oscuridad. Más bien, ‘Yo despierto al alba’, es decir, cuando él siente que está bien, entonces el mismo evoca la oscuridad”.

Debemos interpretar en sus palabras que una persona no acepta la crítica de que sus acciones no están en orden y que todo lo que hace es inútil mientras la Klipá llega a él y se viste en una cubierta de justicia, y ostensiblemente desea que una persona no se engañe a sí misma en el trabajo, sino trabajar para el Creador.

Pero cuando tales pensamientos vienen y él no los evoca, debe saber que no vienen del lado de la Kedushá. Más bien, que la Klipá de Gerar ve que una persona recibe energía de cosas pequeñas, que se conforma con poco y dice que él cree por encima de la razón que no hay límite para la importancia del Creador, y dice que considera un gran privilegio haber sido recompensado con que el Creador le haya dado incluso un pequeño deseo y pensamiento de servirle a Él, y ve que hay muchas personas en el mundo que no tienen este privilegio. Por lo tanto, está agradecido y alaba, y está muy agradecido al Rey. Y está complacido y recibe un gran ánimo de ese estado.

En ese momento, la antes mencionada Klipá llega y desea matarlo, extraer todo el aire de Kedushá que hay en él. Esta no le deja alabar al Creador, sino que lo arroja al inframundo y le quita cualquier cantidad de fe que tenga. Y entonces la persona es considerada muerta porque no tiene vida de Kedushá. ¿Y quién fue la causa de eso? Sólo la Klipá, que llega a una persona con falsa apariencia y habla sólo a favor de la Kedushá. Esto es llamado “El alba no me despierta”, es decir, que no deseaba recibir oscuridad y negrura de las Klipot.

Más bien: “Yo despierto el alba” significará: “Cuando quiera, yo despierto al alba”. En otras palabras, yo mismo despierto la oscuridad y la negrura dentro de mí pues aún estoy inmerso en el amor propio y aún no siento amor por el Creador, y aún estoy sin la gloria de la Torá y aún no tengo la importancia de la Torá: saber que vale la pena hacer todo para obtener la luz de la Torá, así como apreciar la importancia de cumplir las Mitzvot que el Creador ordenó para nosotros.

Y mientras necesito llevar a cabo una Mitzvá e intentar que sea para otorgar, la resistencia en el cuerpo muy pronto se despierta con toda su fuerza. Y él sostiene una gran lucha para hacer cualquier cosa y ve los ascensos y descensos cada vez. Y entonces él tiene lugar para la plegaria. Esto es así porque una persona se despierta en el momento correcto, es decir, que siente que será capaz de rezar instantáneamente, y no que el negro le traerá tristeza y depresión, por lo que no tendrá la habilidad de rezar debido a la oscuridad.

Uno puede ver por sí mismo si le viene del lado de la Klipá o no. La señal para ello que algo que llega de la Kedushá siempre tiene la forma de “incrementar la santidad y no reducir”. En otras palabras, uno siempre pide al Creador que lo eleve a un nivel más alto del que está. Pero cuando la negrura viene del lado de la Klipá, una persona es incapaz de pedir al Creador que lo eleve por encima de su estado.

“Más bien, ellas descienden”, es decir, lo descienden hasta el inframundo, y pierde la pequeña parte de fe que tenía y permanece aparentemente muerto, sin el espíritu de la vida. Entonces, sólo tiene energía si puede dormir, es decir, escapar y olvidar su estado de depresión.

De acuerdo a lo anterior, debemos interpretar las palabras de El Zóhar cuando dice: “Está prohibido elevar las manos sin oración ni letanía”. Debemos entender lo que significa que nuestros sabios prohibieran levantar las manos en vano, y que sólo si puedes rezar y hacer una petición no hay prohibición, ya que sólo hay prohibición en el vacío.

De acuerdo a lo dicho antes, debemos interpretar que “manos” se deriva de las palabras “Si una mano… obtiene”. Significa que cuando una persona levanta sus manos para ver lo que ha obtenido en el trabajo del Creador, si tiene Torá y temor del cielo y buena obras, si él cree con fe completa que el Creador es benevolente, si está listo y tiene la fuerza para superarse, entonces si él ve que no tiene ninguna de las cosas que pensó que obtendría a través de su labor en la Torá y las Mitzvot, no se desesperará. Por el contrario, tendrá la fuerza para rezar para que el Creador que lo ayude.

Y él tendrá la fuerza para decirse: “Mi visión de que no tengo nada bueno en mis manos es porque el Creador me ha permitido ahora ver la verdad, que verdaderamente soy una vasija vacía, y que no hay ni Torá ni miedo del cielo y ninguna buena obra en mí. Es más, todo lo que hago es sólo para mi propio beneficio, y ahora tengo un Kli (vasija) y una necesidad real, desde el fondo del corazón, de que el Creador conceda mi deseo, ya que la ayuda que necesito −que Él me ayude− es por necesidad y no por lujo.

Hasta ahora, pensé que necesitaba la ayuda del Creador por redundancias, no por necesidades, porque sabía que no soy como otras personas, que no tienen aferramiento en la espiritualidad; pero ahora veo desde dentro de la razón que mi situación es peor que la del resto de las personas porque siento que no tengo nada. Por lo tanto, estoy sufriendo y siento dolor por mi situación. Pero para las masas, esto no es tan malo porque no sienten lo que siento yo. Por lo tanto, no puedo obtener satisfacción del hecho de que ellos tampoco tienen nada, de que esto es lo que pienso y de que esto es lo que mi razón me hace entender: que este es el estado de los demás”.

Significa que es posible que ellos tengan buenos estados, ya que uno no sabe lo que está en el corazón de su amigo. Pero una persona determina el estado de su amigo de acuerdo a lo que ve con sus ojos y, de eso, deduce cómo comportarse. Por ejemplo, si su amigo es un justo oculto, piensa de él que no es tan ortodoxo.

¿Y qué puede aprender uno del justo oculto? Sólo frivolidad. Por lo tanto, cuando una persona está buscando a la mayoría, sin importar el grado real de la mayoría, lo que es importante es lo que una persona piensa acerca de la mayoría. Por lo tanto, en ese momento, una persona ve que su estado es peor que el de los demás; entonces, dice que el Creador debe ayudarlo porque está sufriendo más que la mayoría.

De esto se deduce que si él puede asumir que mientras eleva sus manos verá lo que tiene en sus manos y será capaz de rezar, entonces sabrá que su cálculo vino del lado de la Kedushá. Y entonces se le permite pasar de la línea derecha a la línea izquierda. De otra manera, si no sabe en su corazón que tiene la fuerza para rezar, no debe pasar a la línea izquierda, ya que entonces se enfrentará a la Klipá llamada “los pastores de Gerar”.

Está escrito en El Zóhar (Vayikrá [El Señor Llamó], p. 131: Comentario Sulam, p. 401): “Rabí Yehuda comenzó y dijo: ‘O hazle conocer su pecado’. Él pregunta: ‘¿En nombre de quién? ¿Quién lo dio a conocer? Debió haber dicho: ‘O conoció su pecado’. ¿A qué se refiere ‘Hazle conocer su pecado’? Él responde que el Creador mandó a la asamblea de Israel hacer que el pecado que él cometió fuera conocido por el hombre”.

Está escrito en El Zóhar (Vayikrá [El Señor Llamó]; Comentario Sulam, Punto 404): “Aquí, también dijo el Creador: ‘Hazle conocer su pecado, en qué ha pecado’. Aquel que se levanta durante la noche para dedicarse a la Torá, la Torá hace que su pecado se le dé a conocer. Y no a modo de Din (juicio), sino más bien como una madre que se lo dice a su hijo con palabras suaves, y él se arrepiente ante su Señor”.

Debemos entender por qué cuando el Creador le advierte específicamente que ha pecado, se considera que ahora es consciente del pecado, pero si su amigo ve que él ha pecado y su amigo ve que aún no se arrepintió y le advierte de su pecado, esto no se considera que sabe. ¿Y cuál es la razón de que si el Creador le avisa específicamente sobre que ha pecado, él sabe que ha pecado y este es el momento de arrepentirse, pero que si el Creador no le avisa, aún no es el momento de arrepentirse por su pecado?

Y debemos además entender lo que El Zóhar dice, que uno que se levanta por la noche para dedicarse a la Torá, la Torá le avisa, y uno que estudia todo el día, la Torá no le da a conocer que ha pecado. Pero cuando estudia de noche, incluso cuando no estudia durante el día, la Torá se lo hace saber. Así, debemos entender la ventaja de estudiar de noche a hacerlo de día, y además debemos entender lo que está escrito, que la Torá le da a conocer su pecado: “No a modo de Din (juicio), sino más bien como una madre que se lo dice a su hijo con palabras suaves”.

Rashi interpreta el verso: “O hazle conocer su pecado”. “Cuando él pecó, pensó que estaba permitido. Más adelante, fue informado de que estaba prohibido”. Debemos entenderlo en el trabajo. ¿Qué es este pecado? Es sabido que todo el trabajo que fue entregado a los inferiores es en la forma de “Lo que Dios ha creado para hacer”.

Es sabido que la creación se llama así porque Él creó la existencia a partir de la ausencia, lo cual se llama “voluntad de recibir” y “anhelo de recibir placer”. Y a causa de la equivalencia de forma, llamada Dvekut (adhesión), debe formarse otro Kli (vasija), de manera que podamos recibir la luz del placer. En otras palabras, debemos añadir el objetivo de otorgar en él, de otro modo, está prohibido recibir la abundancia.

E incluso si queremos, aun así no es entregada. Sin embargo, si deseamos recibir con el fin de recibir, esto ya se llama un “pecado” en el trabajo. Esto es así porque a través de ese deseo, una persona se vuelve más lejana del Creador, y se vuelve más difícil para una persona ser capaz de arrepentirse, lo cual es llamado “regreso a la raíz”, es decir, al Otorgante.

Así, uno debe regresar a su fuente, ya que la disparidad de forma lo alejó de la raíz, que es acerca de otorgar. Por lo tanto, cuando una persona actúa pero no intenta que sea para otorgar sino que, en lugar de esto, su intención es sólo para recibir para sí mismo, se encuentra más lejos, y este es su pecado.

Pero en el orden del trabajo, cuando comenzamos a trabajar, comenzamos en Lo Lishmá. Por eso en ese momento lo entendemos de manera diferente, es decir, que lo que se manifiesta para un hombre en el orden de trabajo son sólo dos cosas: 1) Hacer, que son las 248 Mitzvot positivas (mandamientos para llevar a cabo ciertas acciones); 2) No hacer, que son las 365 Mitzvot negativas (mandamientos para evitar ciertas acciones).

En otras palabras, hay un pecado y hay una Mitzvá (buena obra). Entonces, cuando una persona cree en el Creador y en Su ley, una persona sabe muy bien qué es un pecado y qué no. Y si olvida o se equivoca en alguna acción, porque no sabía que estaba prohibida, si su amigo lo ve, su amigo puede advertirle que ha pecado. Así, él mismo no lo sabía, pero su amigo, que lo vio, puede decírselo, y entonces una persona se arrepiente del pecado que ha cometido.

Pero al hablar del trabajo en el camino de la verdad, que es con la intención de otorgar, la cual es sólo una intención, esto está oculto de mi amigo, ya que uno no puede saber lo que está en el corazón de su amigo. Por esta razón, su amigo no puede advertirle que ha pecado al no tener la intención de otorgar.

Ahora podemos interpretar lo que preguntamos, que esto implica que es específicamente el Creador quien puede advertirle que ha pecado, y su amigo no puede decirle que ha pecado, ya que su amigo no puede ver la intención de su amigo. Así, sólo el Creador conoce cuál es la intención que tiene al ocuparse de la Torá y las Mitzvot.

Sin embargo, aquí hay verdaderamente un asunto profundo, en la explicación de El Zóhar, de que el Creador le advierte que ha pecado. Y como uno ve en la Torá que lo que uno necesita observar son las Mitzvot positivas y negativas, y ya sabrá qué es un pecado y qué no lo es, así es al principio de sus estudios. Es cómo Maimónides dice: “Cuando se enseña a las mujeres y a los pequeños, se les enseña para que reciban una recompensa”. Sólo más adelante: “Cuando adquieren más conocimiento, se les dice”, que deben estudiar Lishmá, es decir, para otorgar.

De esto se deduce que uno no puede entender que si no se tiene la intención de otorgar, esto es considerado un pecado en el trabajo en el camino de la verdad, ya que la mayoría está aún en Lo Lishmá, y él desea ir a Lishmá. Por ejemplo, si no aspira a otorgar, esto se considera un pecado, pero una persona no puede sentirlo por sí mismo. Es similar a una persona que realiza un acto que está prohibido en la Torá, tal como desacralizar el Shabbat o comer comida prohibida, etc., es decir, tendrá la misma sensación al realizar alguna Mitzvá sin tener la intención de otorgar, como al cometer un grave pecado.

Esto plantea la pregunta: “¿Quién puede advertir a la persona que si no actúa para otorgar esto se considera un pecado y debe arrepentirse de ello, es decir, pedirle al Creador no volver a pecar nuevamente?” En otras palabras, aquí debemos entender: a) que si no hay intención de otorgar, es un pecado, y b) que debe tener el deseo de arrepentirse para no volver a pecar, como nuestros sabios dijeron: “El arrepentimiento se llama remordimiento por el pasado y aceptación del futuro”.

Este asunto de que una persona sienta que esto es un pecado −que sienta que esto es un pecado general, que es todo el mal que existe en el hombre− es algo que sólo el Creador puede entender. La Torá y las Mitzvot que fueron entregadas son para corregir ese mal, el cual se llama “deseo de recibir para uno mismo”, y no está dentro del poder de una persona entender que es todo el mal que separa a las criaturas del Creador.

Y esto es lo que El Zóhar dice acerca del verso: “Si el pecado que él ha cometido se le revela”. En otras palabras, si el Creador le revela su pecado significa que el Creador le advierte sobre el pecado que ha cometido, porque para la propia persona es difícil aceptarlo y decir que si está trabajando para su propio beneficio, en el trabajo sobre el camino de la verdad, esto se considera un pecado.

Solo cuando el Creador le da esta consciencia puede sentir que es un pecado. Por ejemplo, cuando una persona mata a otra persona, por supuesto que siente que ha cometido un grave pecado. Por ejemplo, si una persona tiene un chófer, y ese chófer golpea a alguien con su coche y lo mata. Sin embargo, era de noche y nadie lo sabe. No es necesariamente el chófer el que siente que ha matado a un hombre, sino hasta el dueño, que viajaba con él, siente también ese pecado.

En la espiritualidad, cuando el Creador le advierte de que ha pecado y que cada día está matando el aspecto de hombre, sólo el Creador puede dar tal sensación en la espiritualidad. Pero la persona misma no puede saberlo y entenderlo.

Ahora podemos entender lo que Rashi explica sobre el verso: “O hacer que el pecado sea conocido por él”. Esas son sus palabras: “Cuando él pecó, pensó que estaba permitido. Más adelante, descubrió que estaba prohibido”.

Para entender sus palabras en el trabajo, debemos interpretar “Cuando él pecó” como “Cuando estaba ocupándose de la Torá y las Mitzvot para recibir”. Todavía no sabía que estaba prohibido. Es más, si observaba la Torá y las Mitzvot, sólo con acciones, sentía que estaba permitido. Sólo más tarde supo que hay aquí una prohibición y que su aspiración era recibir una recompensa. Pero, ¿quién le informó que estaba prohibido, que usar las vasijas de recepción está prohibido? El Zóhar interpreta que es el Creador quien le advirtió, porque sin la ayuda del Creador es imposible sentirlo.

Por lo tanto, resulta que en el trabajo, el mal y el pecado principal es la voluntad de recibir, que es la única causa que evita que recibamos lo que el Creador desea dar a las criaturas, y el porqué no podemos ser recompensados con Dvekut. Nos damos cuenta de que la luz de Neshamá se divide en cinco discernimientos, llamados NaRaNJaY, que se visten sólo en las propias vasijas de otorgamiento.

Por lo tanto, para que una persona tenga la sensación del mal y de la oscuridad y de que todo proviene de este malhechor llamado “la voluntad de recibir para sí mismo”, sólo el Creador puede advertirle sobre eso, es decir, sobre que es un pecado. Esto es así por la razón de que una persona está acostumbrada a usar la voluntad de recibir incluso cuando comienza con el trabajo del Creador.

Es como nuestros sabios dijeron: “Uno debe estudiar siempre en Lo Lishmá”. De esta manera, él tiene ya permiso de nuestros sabios de que está permitido estudiar, ya que mediante eso, llegará a Lishmá. Por lo tanto, como existe el permiso de nuestros sabios sobre que debemos estudiar en Lo Lishmá, es difícil acercarse a una persona y decirle que está en pecado porque dirán que está permitido estudiar en Lo Lishmá. Por consiguiente, no hay razón para creer que este sea, realmente, el pecado más grande porque esto es todo lo que obstruye conseguir Dvekut con el Creador.

Con lo dicho anteriormente, podemos interpretar lo que preguntamos acerca de las palabras de El Zóhar, que escribe que a uno que se levanta de noche para dedicarse a la Torá, la Torá le anuncia su pecado. Preguntamos por qué específicamente aquellos que estudian por la noche, y que deba ser particularmente la Torá la que lo avise de su pecado.

La respuesta, como se dijo antes, es que específicamente a través de la Torá, uno puede llegar a sentir que recibir para sí mismo se denomina “un pecado”, es decir, que la voluntad de recibir para sí mismo se llama “un pecado”. Pero las personas ordinarias no pueden saber, como Maimónides dice, que el asunto de Lishmá no es revelado a mujeres o a pequeños, y a la población. Y el significado de “no revelarlo” es porque no pueden comprender. Sin embargo, específicamente a través de la Torá, significa que la Torá puede aportar tal sensación a una persona que lo hará ver que la recepción para sí misma se considera un pecado.

Pero, ¿por qué es específicamente la Torá la que se estudia de noche la que tiene la fuerza para advertirle de su pecado? En otras palabras, ¿cuál es la ventaja de la noche sobre el día, que implica que específicamente de noche, como está escrito que a uno que se levanta de noche para ocuparse en la Torá, la Torá le revela su pecado? Para entenderlo, primero debemos entender el significado de “día” y de “noche” en el trabajo.

“Noche” es como nuestros sabios dijeron (Pesajim 2b) sobre el verso: “El asesino se levanta al alba… y de noche es como un ladrón”. “¿Significa que la luz es día? El significado ahí es éste: Si el asunto está tan claro para ti como la luz, que llega a tomar vida, él es un asesino. Pero si tienes dudas sobre ello, como la noche, debes considerarlo como un ladrón”. Por lo tanto, vemos que nuestros sabios usan “día” y “noche” para “certeza” y para “duda”.

Podemos interpretar que “día”, en el trabajo significa cuando una persona se ocupa de la Torá y las Mitzvot, tiene la confianza de que recibirá recompensa por su labor. Entonces está conforme y no hay lugar para rezar para que el Creador lo ayude, ya que, ¿de qué carece? Sin embargo, es posible que uno vea que “Debo hacer más”, pero probablemente se pone excusas por no tener tiempo suficiente por alguna razón o por problemas de salud pero, en general, está bien porque cree que recibirá recompensa. Él cree en la recompensa y el castigo en este mundo y en el mundo por venir, y a esto se le llama “estudiar la Torá de día”.

“Estudiar Torá de noche” significa que tiene dudas, porque a la duda se le llama “noche”. Esto ocurre cuando una persona desea recorrer el camino de la verdad, es decir, con el objetivo de otorgar. Esto es, él desea trabajar en la Torá y las Mitzvot en un nivel de cualidad diferente a la manera en que trabajó en el camino de la mayoría, con la intención de recibir recompensa en este mundo y en el próximo. En cambio, desea ocuparse de la Torá y las Mitzvot, no para recibir recompensa. Pero el cuerpo se resiste a ese camino. Entonces, siempre le vienen pensamientos extraños, trayéndole dudas constantes en su trabajo.

¿Y qué son las dudas? Algunas veces piensa que debe recorrer el camino del otorgamiento, y entonces el cuerpo comienza a resistirse. Entonces le vienen pensamientos de que tal vez la mayoría tiene razón, es decir, que no tiene que trabajar en una manera de otorgamiento porque es difícil pelear contra el cuerpo. Por lo tanto, es mejor seguir la visión de la mayoría, ya que la mayoría son ciertamente más agradables a la vista y tienen un lugar más importante en el mundo. Y ellos eligen andar en el camino de dirigir sus acciones para que sean solamente para el Creador, y no con el objetivo de otorgar. Significa que observan la Torá y las Mitzvot porque el Creador nos ordenó cumplir sus mandamientos y observar Su ley, y no, Dios lo prohíba, por dinero u honor, es decir, que al ocuparse en la Torá y las Mitzvot él será respetado o será llamado “Rabí”. En cambio, ellos observan la Torá y las Mitzvot por el Creador, porque Él nos lo ordenó y, a cambio, recibiremos recompensa. Esta debe ser la mejor manera.

Y como esto no contradice al amor propio, no es tan difícil caminar en esta vía. Pero en el camino del otorgamiento uno siempre tiene dudas porque este modo no es aceptado por la mayoría y el cuerpo tiene inclinación natural hacia el punto de vista de las Klipot, que solo saben de recepción. Por eso él tiene trabajo constante en pelear contra esos pensamientos.

E incluso cuando una persona supera al cuerpo y lo hace entender: “Pero ves que, por naturaleza, uno desea servir al grande sin recompensa, sino solo en puro otorgamiento”. Entonces el cuerpo se le enfrenta y hace un argumento verdadero: “En la corporalidad, ves que tú eres ‘grande’, y ves que todos te respetan. Entonces, puedes ser influido por la mayoría, al apreciarte la mayoría como grande. Por lo tanto, vale la pena trabajar en otorgamiento. Pero aquí, estás en ocultación porque la grandeza e importancia del Creador no está revelada y solo quieres creer que es así, que el Creador es importante y vale la pena servir sin ninguna recompensa”.

Entonces, en ese momento una persona se vuelve débil contra el cuerpo y no tiene respuesta, porque en ese momento, solo hay una cosa que decir: que él está yendo por encima de la razón. En consecuencia, él no puede imponerse con su mente sobre el argumento del cuerpo, y entonces es la misericordia del cielo lo que necesita para prevenirlo de escapar de la campaña.

Esto se llama “noche”, cuando una persona tiene dudas por el argumento de cuerpo. Y entonces esta Torá le revela su pecado, es decir, que su pecado es primordial y de raíces profundas, ya que ve que le falta fe en el Creador. En otras palabras, él no puede creer que el Creador es grande y gobernante y que vale la pena dar y servirle a Él, y que Él tendrá satisfacción con ello.

En otras palabras, no hay satisfacción para una persona en servir a un gran rey. Como dice El Zóhar (Introducción al Libro del Zóhar, p. 185; Comentario Sulam, Punto 195): “El temor es lo más importante, es decir, que temerá al Creador porque Él es grande y señorea sobre todo, ya que Él es la raíz de la cual todos los mundos se expanden, y Su grandeza aparece en Sus obras”.

Sin la Torá, uno no puede sentir de lo que carece porque hay una regla que dice que la ausencia debe preceder a la presencia, y es imposible sentir ausencia, es decir, que uno sienta que carece de algo, a menos que sienta que hay algo bueno en el mundo, que es algo bueno, y que no lo tiene. Entonces puedes hablar de ausencia. En otras palabras, cuando hay alguien que siente la ausencia, puedes decir que debe tratar de saciar lo que le falta.

¿Quién creó la primera ausencia? El Creador lo hizo, en el mundo de Ein Sof (infinito). Aprendemos que Él es uno y Su nombre es Uno. La primera ausencia es el Tzimtzum (restricción), cuando la luz salió y dejo una carencia. La luz de la línea es con lo que debes llenar el déficit hecho por el Creador, quien es presencia, y Él creó algo nuevo −Él creó ausencia.

Entonces, cuando uno estudia la Torá, a través de la Torá, llega a sentir que hay un Creador y un líder, porque al estudiar la Torá él recibe la luz de la Torá que lo reforma. Entonces comienza a sentir a través de la Torá que hay un dador de la Torá, y aquí es donde comienza a entender que es un gran privilegio servirle a Él.

Y cuando comienza a conversar con el cuerpo a este respecto, la pequeña sensación que empieza a sentir −que vale la pena servir al Creador− se encuentra con la resistencia del cuerpo, que se opone vehementemente a la sensación de recibir de arriba en la forma de “La luz en ella”. En otras palabras, uno no recibe enseguida la luz de la Torá suficiente para reformar el cuerpo. Más bien, llega poco a poco. Por eso hay subidas y bajadas, y por cada ascenso que él recibe y comienza a comprender que debe trabajar en el camino del otorgamiento, la naturaleza del cuerpo inmediatamente se resiste.

Sin embargo, esto es así, deliberadamente por parte del Creador. La razón para esto es que “No hay luz sin un Kli (vasija)”. Lo que viene de arriba se llama “despertar desde arriba”. En otras palabras, la necesidad y la satisfacción vienen como una. En ese momento, él no tiene una razón para un despertar del deseo, de que valga la pena servir al Creador. Por eso, cuando la sensación que proviene de arriba sale, gradualmente se construye en su corazón una necesidad de trabajar en otorgamiento, y aquí es cuando comienza a pedir al Creador que le dé la fuerza para ello. Entonces este estado es llamado “luz y Kli”.

Y hay otra razón por la cual uno necesita despertar desde abajo: cuando el superior da sin preparación por parte del inferior, el receptor no lo puede sentir como importante. Y de acuerdo a la regla de que cualquier cosa que una persona desea disfrutar depende de la importancia del asunto, antes que el superior le deje sentir algo, no puede decirse que él quiere algo.

Más bien, después de que uno experimenta algún despertar por el trabajo del Creador, uno debe creer que el hecho de que una persona ha despertado a la necesidad de dedicarse al trabajo del Creador es porque el Creador le envió esos pensamientos, sin ningún mensajero. En otras palabras, cuando nadie le dice que debe ocuparse del trabajo, una persona dice ciertamente que le vino desde arriba.

Sin embargo, incluso si alguna persona viene y le hace comprender, y le explica que vale la pena comenzar con la servidumbre al Creador y él se despierta mediante esto, aun así no debe decir que tal o cual le mostró el mérito del trabajo del Creador. En cambio, esa persona, también era un mensajero del Creador para despertarle. Así, algunas veces uno debe decir que el Creador le dio el deseo sin mensajeros, y algunas veces debe decir que este deseo vino del Creador a través de un emisario.

Y como el deseo le llegó sin ninguna preparación propia, no puede apreciar la importancia del asunto. Así, una persona no está tan impresionada y no puede disfrutar de ello porque no conoce su valor. Es como si una persona enviara un obsequio a su amigo, pero su amigo no sabe como apreciarlo.

Digamos, por ejemplo, que el receptor del obsequio pensó que valía 100 dólares, pero el otorgador del obsequio pagó 10.000 dólares por éste. Además, el dador sabe que el receptor aprecia el valor del obsequio solo según su propio entendimiento. Así, entendemos que el otorgador del obsequio busca consejo y tácticas para hacer que el receptor del obsequio entienda el valor del obsequio, de manera que sea capaz de disfrutar el obsequio tanto como el otorgador quiere.

Esta es la causa para los ascensos y descensos en el trabajo, que son llamados “día” y “noche”. Cuando estudiamos la Torá durante la “noche”, en esa superación, uno ve cuán alejado se encuentra del Creador al no ser capaz de salir del amor propio, y la Torá le aporta la sensación de importancia. Y cuando está en un ascenso, debe decir que el Creador lo está acercando, es decir, que el Creador no se está ocultando de él, y por eso siente que vale la pena tener Dvekut con el Creador.

Es como aprendimos en El Estudio de las Diez Sefirot, donde se da una explicación acerca de las cuatro fases de la Luz Directa y dice: “¿Cuál es la diferencia entre Jojmá de Luz Directa y Maljut de Luz Directa? Si existe la misma luz en las Sefirot Jojmá y Maljut, entonces, ¿por qué una se llama Jojmá y la otra se llama Maljut?

La respuesta es que en la Sefirá de Jojmá aún no había preparación por parte del inferior, ya que el inferior todavía no existía, es decir, se sentía a sí mismo como inferior, con la necesidad de algo y teniendo que recibir del superior, de manera que complementara su deficiencia. Por lo tanto, el inferior no sentía ningún placer por recibir la abundancia del superior, ya que hay un deseo en el superior de que el inferior lo disfrute.

El deseo del superior es hacer el bien a Sus creaciones, es decir, que el inferior disfrute. Pero debido a la falta de preparación por parte del inferior, ya que cuando el inferior nació, nació todo el tiempo con la abundancia, no había tiempo para equiparse con una deficiencia, es decir, anhelar la abundancia.

Pero Maljut llega después de que la abundancia se ha apartado de las Sefirot que hay por encima de ella. Así, ella ya tenía la preparación, es decir, la necesidad de la luz que iluminó en la Sefirá de Jojmá. Así, solo la Maljut puede recibir placer de la abundancia que el otorgador desea que el inferior disfrute.

Con todo lo anterior, discernimos dos cosas con respecto al regalo del otorgador: 1) Uno debe saber qué querer, es decir, qué es lo que necesita, y 2) Él debe querer llenar esa deficiencia, es decir, hacer todas las preparaciones para ser capaz de recibir el regalo.

Así, ¿cómo puede uno comenzar a sentir una necesidad por el trabajo del Creador cuando él no conoce el trabajo del Creador en absoluto, es decir, que existe tal cosa? En otras palabras, si no lo conoce, ¿cómo puede desear que despierte en él?

La respuesta es que, como aprendimos acerca de la Sefirá de Jojmá , que el Creador, que es llamado “deseo de hacer bien”, creó la Luz y el Kli juntos, la sensación de lo espiritual llega a una persona desde arriba. Él recibe la luz y el deseo por la luz simultáneamente. Esto se considera que o bien el despertar le llega directamente del Creador, o el despertar para el trabajo le llega a través de un mensajero que el Creador envió para hacer comprender a una persona, e influye a la persona sobre que vale la pena ser un sirviente del Creador. Sin embargo, todo viene a él del lado del despertar, sin ninguna preparación de parte del inferior. Y como se mencionó aquí, es imposible para el inferior disfrutar verdaderamente del trabajo del Creador debido a la falta de preparación.

Sin embargo, sobre la Sefirá de Maljut dijimos que ella anhela la abundancia que estaba en la Sefirá de Jojmá. Entonces, cuando hay preparación por parte del inferior, ella recibe el placer que el dador desea dar. De manera similar, aquí, en el trabajo del hombre, le llega un descenso desde el despertar que tuvo y comienza a querer lo que tenía antes. Entonces el inferior puede llevar a cabo la preparación para recibir la abundancia.

Sin embargo, el deseo y el anhelo por la verdadera Dvekut, de ser realmente capaz de recibir, y considerarlo como importante como desea el Creador, esto no ocurre enseguida. Por eso hay muchas subidas y bajadas. Sin embargo, sin el primer despertar por parte del superior, nunca hubiera sido posible para el inferior querer algo que no sabía ni qué era.

Ahora explicaremos lo que preguntamos acerca del significado de la Torá revelándole a él su pecado, y no a manera de Din (juicio), sino como una madre que informa a su hijo con palabras suaves. Además, ¿qué significa Din y palabras suaves?

Como explicamos con respecto a la pelea entre los pastores de Gerar y los pastores de Isaac, algo que provee es llamado “pastores”. Los pastores de Isaac estaban diciendo: “Podemos recibir sustento solo de la verdad, y no de la falsedad”. Entonces, cuando deseaban trabajar sobre la línea derecha, ellos dirían: “Estamos contentos con poco, aunque en verdad, las obras que hacemos no tienen valor porque no son hechas con la intención real.

Aun así, si consideramos a quién deseamos otorgar −a un Rey grande y poderoso− cualquier trabajo es suficiente para nosotros y lo consideramos un gran privilegio porque estamos sirviendo a tan grande e importante Rey. En consecuencia, en la medida en que se nos permite servir al Rey, Le damos las gracias y Le alabamos incluso si se trata de un pequeño servicio.

Esto se llama “Los pastores de Isaac”, que desean servir al Creador con la dedicación de Isaac, pero el cuerpo no está de acuerdo. Pero cuando saben que deben servir como Isaac, ellos están conformes con ello y bendicen al Creador por ello.

Y cuando llega la Klipá de los pastores de Gerar, ve que son felices con el Creador, e inmediatamente comienzan a pelearse con los pastores de Isaac diciendo: “¿Por qué sois felices con el Creador? Podéis ver por vosotros mismos que el servicio que estáis haciendo no es como debe ser. Cuando se sirve a un Rey, lo apropiado es hacer todo lo posible de principio a fin”.

“Por lo tanto”, preguntan: “¿Por qué esta alegría? Nosotros, que seguimos a la mayoría, tenemos algo de que regocijarnos, ya que decimos que nos conformamos con cumplir la parte práctica porque el Creador nos lo ordenó. Y a cambio, creemos que recibiremos recompensa por cumplir la Torá y las Mitzvot, y somos felices. Pero vosotros, que decís que lo importante es Lishmá, y podéis ver por vosotros mismos que no podéis dedicaros a otorgar, veis que no estáis haciendo nada. Podéis ver por vosotros mismos cuánto esfuerzo habéis hecho ya, y aun así no habéis avanzado ni un centímetro. ¿Por qué estáis trabajando por nada? No sois dignos de acercaros al Creador porque estáis demasiado inmersos en el amor propio, así que es una lástima todo el tiempo que estáis perdiendo para nada”.

Así pues, ¿qué hizo esta Klipá? Ella extendió Midat ha Din (cualidad de Din) sobre esa persona y la mató. A esto se llama que la Klipá informa del pecado con Midat ha Din, y entonces no hay nada que él pueda hacer, cae en desesperación, y deja la campaña. Y tenga la fe que tenga, ella se la quita y se queda sin vida espiritual. Pero es además incapaz de recibir satisfacción corporal como antes de que entrara al trabajo. Así, permanece melancólico y triste, y todo porque esta Klipá llegó a él disfrazada de justicia y de preocupación sólo por su bienestar.

Este es el significado de lo que está escrito, que la Klipá le revela su pecado a manera de Din. Pero uno que se levanta para dedicarse a la Torá durante la noche, la Torá le revela su pecado como una madre que informa a su hijo con palabras suaves, y él se arrepiente ante su Maestro.

Debemos entender el significado de “palabras suaves”. El final del ensayo llega e interpreta: “El se arrepiente ante su Señor”. En otras palabras, ella le informa del pecado no porque ella desee eliminarlo del trabajo del Creador como la Klipá de Gerar, que le informa del pecado con Midat ha Din, esto es, que es imposible arrepentirse y trabajar para otorgar y, de ese modo, ella lo aleja.

En cambio, ella le informa como una “madre blanca”, que le hace entender con palabras suaves que no debe pensar que no puede arrepentirse y trabajar para otorgar. “Con palabras suaves” significa que no es tan duro como piensas, ya que el Creador desea ayudar a una persona cuando siente que es difícil para él.

Sin embargo, debemos entenderlo, ya que el propio Creador lo hace difícil, como está escrito: “Ven hacia Faraón, porque Yo he endurecido su corazón… que Yo pueda mostrar esas, Mis señales”. En otras palabras, la Torá le permite a uno entender que el hecho de que está sintiendo que es difícil trabajar en el camino del otorgamiento no es porque sea incompetente, sino porque “Yo he endurecido su corazón”. ¿Y por qué? “Que Yo pueda mostrar esas, Mis señales”.

Y Baal HaSulam interpretó que eso es para tener una necesidad por las letras de la Torá; en consecuencia, el Creador hizo el endurecimiento del corazón, así que mediante eso, uno estará necesitado de la Torá. De otra manera, él no tendrá necesidad por la Torá. Pero como una persona desea ir por la vía del otorgamiento y la Torá le alerta de que la voluntad de recibir para sí mismo es un pecado, que esta es la verdadera inclinación al mal, y uno que desea caminar en el sendero del otorgamiento, está escrito (Salmos 1): “Feliz es el hombre que no ha caminado en el consejo del malvado, ni ha permanecido en el camino de los pecadores”.

Debemos interpretar “Quien no ha transitado el consejo del malvado”, es decir, los pastores de Gerar −quienes le desean que los siga− ya que le hicieron entender que no vale la pena seguir el camino del otorgamiento. En cambio, desean escuchar a los pastores de Isaac, quienes dicen: “Uno que transita por el sendero de recibir recompensa, es llamado ‘un pecado’”. Y cuando entienden que esto es un pecado, inmediatamente lloran porque el Creador los saque de ese estado y desean cumplir lo que está escrito: “Ni permaneció en el camino de los pecadores”.

En otras palabras, ellos no desean permanecer en el estado de pecadores y piden la ayuda del Creador, que Él les dé la luz de la Torá porque “La luz en esta lo reforma”, y también él quiere servir al Rey y ser un verdadero sirviente del Creador.

El Zóhar dice que uno debe conocer las vías de la Torá porque: “Uno que no conoce el mandamiento del superior, ¿cómo Le servirá?” –de esto se deduce que al no ser capaz de salir de su voluntad de recibir para sí mismo, y al sentir que necesita la ayuda del Creador, la necesidad de la asistencia del Creador nace dentro de ellos.

Su ayuda es a través de la Torá, en la cual hay dos cosas: 1) “La luz en esta lo reforma”, es decir, él recibe vasijas de otorgamiento, y 2) Cuando él tiene vasijas de otorgamiento y desea otorgar al Creador pero no sabe lo que el Creador necesita que él Le dé. En El Zóhar esto se llama: “Uno que no conoce el mandamiento del superior, ¿cómo Le servirá?”

Y aquí debemos discernir entre a) la Klipá alertándolo de que es un pecador, en Midat ha Din, cuyo objetivo es sacar a una persona del trabajo, y b) la Torá, que alerta a una persona de que ha pecado: “Como una madre que le informa a su hijo con palabras suaves, y él se arrepiente ante su Señor.

La Torá advierte que él puede corregir este pecado a través de la Torá de las dos formas mencionadas antes: 1) a través de la luz en ella, que lo reforma; 2) al ser recompensado con razones para la Torá y razones para las Mitzvot, porque: “Uno que no conoce el mandamiento del superior, ¿cómo Le servirá?”

Por eso El Zóhar concluye: “Y se arrepiente ante su Señor”. Pero cuando la Klipá lo alerta de su pecado, él es incapaz de arrepentirse. En cambio, cae en la desesperación y el completo abandono del trabajo del Creador.

De esto se deduce que cuando una persona está caminando en la línea derecha, no debe escuchar los pensamientos de la Klipá de los pastores de Gerar, como nuestros sabios dijeron que David dijo: “El alba no me despierta”. En cambio, uno debe pasarse a la línea izquierda, y esto se llama: “Yo despierto el alba”.

El significado de que él despierte el alba es que una persona tiene una preparación especial, que él desea despertar la negrura. Significa que él la convoca, y no que los pensamientos de negrura que la Klipá le alertan de que está en lo equivocado. De esto se deduce que él convoca a la izquierda y examina cómo corregir sus actos - para ver la medida de su lejanía con la equivalencia de forma, y la medida del dolor y del sufrimiento - él siente todo eso cuando ve la bajeza de su estado. Él ve que en ocasiones no le importa estar lejos de Dvekut con el Creador. Este es el momento de hacer petición al Creador para que lo libere del exilio en el que se encuentra.

Aquí, también debemos distinguir dos cosas: 1) Él no siente que está en el exilio. En otras palabras, no siente ningún deseo de escapar del amor propio. Por el contrario, se encuentra en un estado que El Zóhar llama Hav, Hav (“dame, dame”, y también el sonido del ladrido de un perro), como un perro, refiriéndose a las palabras: “La sanguijuela tiene dos hijas que gritan como perros, Hav, Hav”. Interpreta “Hav (da) nos la riqueza de este mundo, y Hav nos la riqueza del mundo por venir.

Significa que desean cumplir la Torá y las Mitzvot, pero para recibir todo en la voluntad de recibir para sí mismos. Esto es considerado como que no siente ningún exilio, para que deba querer ser redimido del exilio.

Siente todo eso porque entró a la línea izquierda. Pero cuando camina en la línea derecha, no debe analizar si su trabajo es completo o no. En cambio, se siente agradecido al Creador por cualquier comprensión que tenga.

Este estado se llama “ocultación dentro de la ocultación”, como está escrito (Deuteronomio 31:18): “Y yo seguramente esconderé Mi rostro en ese día”. Debemos interpretar que cuando él está en ocultación, no siente que está en exilio. ¿Y qué es el exilio? Es como está escrito: “Es por nuestros pecados por lo que hemos sido exiliados de nuestra tierra y fuimos enviados lejos de nuestra tierra”.

Fue escrito: “Es por nuestros pecados”. Pecado se refiere a usar la voluntad de recibir para uno mismo. Esto es lo que causó la lejanía de “Nuestra tierra”. Es sabido que “deseo” y “tierra” son denominados Maljut (reino), es decir, el reino del cielo. El reino del cielo significa que esa persona lo toma sobre sí misma para esclavizarse al cielo, es decir, al Creador, quien es llamado “cielo”, como está escrito: “Eleva tus ojos hacia lo alto, y ve: ¿quién creó estos?”

Este es el significado de: “Hemos sido exiliados de nuestra tierra”, es decir, de nuestra tierra, que es llamada “el reino del cielo”, para servir y trabajar duro por la gloria del cielo; henos sido exiliados de esta voluntad. Pero, ¿en qué deseo entramos? En el deseo de “las naciones del mundo”, llamado “recibir para recibir”.

Está escrito: “(Nosotros) fuimos enviados lejos de nuestra tierra”. Adamá (tierra) se deriva de las palabras Adamé la Elyon (Yo seré como el Más Alto), lo que es equivalencia de forma. Y como nos dedicamos a nuestra propia voluntad de recibir, hemos terminado lejos de nuestra propia tierra, de estar en equivalencia de forma con el superior. Y cuando una persona no siente el exilio, que está bajo ocultación, el exilio, que es llamado “ocultación”, está oculto de él. Así, él está en un estado de ocultación dentro de la ocultación.

Sin embargo, ocultación dentro de la ocultación también significa una cierta medida de revelación. De hecho, hay ocultación dentro de la ocultación, pero debemos preguntar: “¿De dónde viene esta consciencia de que está en ocultación?” Debemos decir que también esta consciencia llegó del Creador, ya sea directamente o a través de un mensajero.

Por eso, debemos interpretar el verso: “Hacedor de luz y creador de oscuridad”. Esta oscuridad se refiere a la sensación de una persona de que está en ocultación, de que no siente que el Creador está oculto de él, y no tiene ningún deseo de buscar al Creador −dónde está Él− de manera que desde este lugar se rendirá ante Él y tendrá la gran recompensa de servirle.

Además, tampoco siente la ocultación en el sentido de que la Torá es la vestimenta del Creador, o que lo lamente. En cambio, él está en un mundo completamente diferente, es decir, el hecho de que hay un Creador y de que el Creador desea dar deleite y placer a las criaturas no le interesa para nada. Esta sensación, llamada “ocultación dentro de la ocultación”, es llamada “oscuridad”, y el Creador creó y le dio esta oscuridad.

Pero vemos que, por sí misma, una persona usualmente no ve lo negativo en sí mismo. El siempre sabe que está bien, ya sea religioso o no religioso. Es como está escrito: “Porque un soborno ciega a aquellos que ven”. Y dado que una persona está cerca de sí misma, nunca puede ver la verdad. Así, una persona que ve que no está bien debe decir que fue notificado desde arriba.

2) El está en una ocultación simple. En otras palabras, siente que está bajo ocultación. Significa que le duele estar alejado del Creador, es decir, que el Creador esté oculto de él y que él no sienta al Creador hasta el grado de desear anularse ante Él. Pero al mismo tiempo, le duele estar alejado. En ese momento, no tiene otro camino que el Creador le ayude, que le haga capaz de aproximarse al Creador, lo que se llama “Dvekut y equivalencia de forma”.

Y todo este escrutinio que hace, el cual se llama “línea izquierda”, debe ser en un cierto momento. En otras palabras, particularmente después de haber caminado en la línea derecha ese día, y de que alabó ampliamente al Creador por darle incluso un pequeño servicio, y él se regocijara en eso. Como dijimos antes, este es el camino de la verdad.

Más adelante, él puede pasar a la línea izquierda durante un corto rato, pero no por mucho tiempo. En otras palabras, cuando se dedica a la Torá y a la oración, debe ser cuidadoso con no salir hacia la línea izquierda, sino estar específicamente en la derecha, porque esto se llama: “El bendito se adhiere al bendito”.

Y este es el momento en el que uno puede ser recompensado con un nivel más alto, como está escrito: “La Divinidad está presente sólo desde la alegría”. Pero cuando está en la línea izquierda, que es un momento de crítica, ese momento es el lugar de ver solo faltas. Pero el trabajo de la izquierda debe darle la necesidad de rezar. La oración se relaciona específicamente con un lugar donde hay deficiencia, y un lugar de déficit se llama “maldito”, pero entonces “El maldito no se adhiere al bendito”. Por esta razón, no hay lugar para elevarse a un nivel más alto. Por el contrario, la línea derecha es el lugar para la ascensión, ya que entonces él se encuentra en un estado de plenitud.

710. ¿Qué significa que uno comienza en Lo Lishmá en el trabajo?

Artículo No. 23, 1987/88

Está escrito en Pesajim (p. 50): “Rabí Yehuda dijo: ‘Rav dijo: ‘Uno debe siempre ocuparse de la Torá y las Mitzvot, incluso si es en Lo Lishmá (no en beneficio de Él), ya que de Lo Lishmá llega a Lishmá (en beneficio de Él)’”.

Maimónides dijo (Hiljot Teshuvá Capítulo 10, 5): “Los sabios dijeron: ‘Uno debe ocuparse en la Torá, incluso si es en Lo Lishmá, ya que de Lo Lishmá llega a Lishmá’. Por lo tanto, cuando se les enseña a los pequeños, a las mujeres, y a las personas ordinarias, se les enseña sólo a trabajar por miedo y para recibir una recompensa. Cuando incrementan su conocimiento y ganan mucha sabiduría, se les dirá ese secreto con calma, hasta que lo alcancen y Lo conozcan a Él y Lo sirvan por amor”.

Y en Pesajim (p. 50) está escrito, ahí en el Tosfot: “En el Capítulo Dos de Berajot, se dice: ‘Todo el que se dedica a la Torá en Lo Lishmá, es mejor no haber nacido’. Y Rabí Yehuda dice: ‘Ahí trata acerca de uno que está estudiando para alardear y molestar’”. Y en Berajot, el Tosfot explica: “Debemos preguntar, ya que aquí trata de uno que estudia sólo para molestar a sus amigos, y allí trata sobre alguien que estudia para ser respetado”.

Con lo antes dicho, podemos ver que, en general, debemos hacer dos discernimientos en el trabajo del Creador: 1) Lishmá (en beneficio de Él), 2) Lo Lishmá (no en beneficio de Él). Debemos saber qué es exactamente Lishmá y qué es exactamente Lo Lishmá.

En Lo Lishmá, vemos que tenemos cinco discernimientos que hacer:

1) Como dijo Maimónides, él se ocupa de la Torá y las Mitzvot (mandamientos), porque el Creador nos lo ordenó, y él desea observar los mandamientos del Creador, y por eso se ocupa de la Torá y las Mitzvot. Pero debemos percibir cuál es la razón que lo compromete a observar los mandamientos del Creador. Maimónides dice que debemos decirle: “Por recompensa y castigo”. En otras palabras, si cumple los mandamientos del Creador, el Creador lo recompensará: Tendrá una larga vida, riqueza y el mundo por venir. Y si no los cumple, será castigado por no querer cumplir los mandamientos del Creador.

Sin embargo, debemos hacer dos discernimientos en cuanto a la recompensa y el castigo: 1) Como Maimónides dice; 2) Hay recompensa y castigo de los placeres de la Torá y las Mitzvot. Este asunto, tampoco puede ser revelado a estudiantes principiantes en el trabajo o a pequeños o a mujeres.

2) El segundo discernimiento en Lo Lishmá, como dice el Tosfot, es que está estudiando la Torá para ser respetado. Esto es peor que el primer discernimiento que Maimónides menciona, ya que no exige del Creador que pague su recompensa y por eso es por lo que trabaja. Más bien, quiere que las personas le respeten −ya sea con riqueza o con honores− y esta es la razón que lo compromete a ocuparse de la Torá y las Mitzvot. Podríamos decir que parece que observa la Torá y las Mitzvot porque las personas le obligan, porque de otra manera las personas no lo recompensarán, y no porque el Creador le ordenó observar la Torá y las Mitzvot. Sin embargo, eso también cae dentro de Lo Lishmá que lleva a Lishmá.

El tercer discernimiento es como el Tosfot dice: “Uno que estudia la Torá con el fin de molestar a sus amigos”. Esto es peor que los discernimientos previos de Lo Lishmá. Sobre eso, está dicho, “Todo el que se ocupa de la Torá en Lo Lishmá es mejor  no haber nacido”.

Expliquemos qué es Lishmá, y los cinco discernimientos en Lo Lishmá, y comencemos de abajo hacia arriba.

Lo Lishmá con el fin de molestar es el peor. Lo es tanto, que los sabios dijeron que uno que va por este camino “es mejor no haber nacido”. Debemos entender por qué “con el fin de molestar” es peor que uno que estudia “para ser respetado”. Después de todo, está estudiando para las criaturas y no para el Creador, lo que es equiparable a “con el fin de molestar”, que es para las criaturas.

Debemos explicar la diferencia entre ambos. Se sabe que se nos ha dado el mandamiento “ama a tu prójimo como a ti mismo”. Rabí Akiva dijo acerca de esto que es la gran regla de la Torá. Se presenta en el libro La Entrega de la Torá, que esta es la transición de salir del amor propio y entrar en el amor de los demás, que es el amor de los amigos, y entrar en el amor del Creador. Significa que es imposible trabajar Lishmá antes de que uno salga del amor propio.

Por eso debemos hacer dos distinciones con respecto al amor de los demás: 1) cuando él tiene amor de los demás; 2) cuando no tiene amor de los demás. Pero hay una tercera distinción, que es odio a los demás. En otras palabras, hace cosas para herir al otro. Esto se denomina “Aquel que tiene honor en la desgracia de su amigo”. En otras palabras, disfruta que su amigo se encuentre en desgracia y esté atormentado, y aquello le aporta placer. Esa persona es considerada como dedicada al odio de las personas.

Por eso podemos distinguir entre uno que está estudiando para ser respetado y uno que estudia para molestar. El propósito es llegar a Lishmá, y se nos dio el consejo mediante el que podemos llegar a Lishmá −a través del amor a los demás. En consecuencia, aun cuando uno que estudia para ser respetado, no se está ocupando del amor de los demás, todavía no hace cosas hacia el odio de las personas, ya que aquellos que le respetan lo disfrutan, y por eso le respetan. Por lo tanto, él todavía tiene una oportunidad de llegar a Lishmá, simplemente por el hecho de que se dedica a la Torá y las Mitzvot, ya que la Torá y las Mitzvot por sí mismas le aportan un espíritu de pureza con el que será capaz de ascender en los grados y llegar al amor de los demás y al amor del Creador.

Por eso dijeron al respecto: “De Lo Lishmá llega a Lishmá”. Pero uno que estudia para molestar, que es un acto que le conduce al odio de los demás, pero que desea ser honrado con la desgracia de su amigo, es cierto que nunca será capaz de llegar al amor del Creador, ya que sus acciones detienen la salida del amor propio. Así, ¿cómo saldrá del amor propio y llegará al amor del Creador?

Y todavía hay un discernimiento más que hacer en Lo Lishmá: mediante coacción, como está escrito en el Artículo Nº 19, 1986/87. Por ejemplo, si una persona trabaja para una persona ortodoxa y recibe un buen salario para él, y el patrón le dice: “Quiero que observes la Torá y las Mitzvot. De otra forma, no querré que trabajes para mí”.

Él llega a casa y le dice a su esposa que el empleador quiere despedirlo. La esposa dice, “¿Qué significa observar la Torá y las Mitzvot porque tienes un empleador ortodoxo? Nosotros no creemos en eso. ¿Vamos a vender nuestra consciencia por dinero?” Pero cuando le dice a su esposa: “He estado en muchos otros lugares y es muy difícil encontrar un trabajo en estos días, así que si no aceptamos la condición del empleador, pasaremos hambre”.

“Por lo tanto”, dice el esposo, “No debemos sacrificarnos por nuestra consciencia, sino que sabemos la verdad, que no creemos en la Torá y las Mitzvot. En cambio, observaremos la Torá y las Mitzvot no porque el Creador nos dijo que observáramos la Torá y las Mitzvot, sino porque el dueño de la fábrica nos instruyó, y por eso observamos la Torá y las Mitzvot. No tenemos que creer en el empleador. Así que, ¿y qué, si observamos la Torá y las Mitzvot? El acto no mancilla nuestra consciencia sobre el hacernos creyentes súbitamente. Permanecemos como no creyentes en el Creador incluso cuando hacemos esos actos”.

Ante esto: ¿qué clase de importancia hay para tal Torá y Mitzvot, cuando explícitamente dice que en sus puntos de vista, permanece como el resto de los seculares? ¿Cuál es el valor de tales actos de acuerdo a nuestra mente?

Sin embargo, desde la perspectiva de la ley (ley religiosa), debemos forzarle incluso si dice que no quiere. Significa que mediante eso, él todavía observa los mandamientos del Creador, pero se denomina Lo Lishmá. Es como escribió Maimónides (Hiljot Deot, Capítulo Seis): “Pero en cuestiones de santidad, si no se arrepiente en secreto, es avergonzado en público y es desagraciado y maldecido hasta que se reforma”.

Esto significa que incluso esta forma se llama Lo Lishmá, pues desde ese Lo Lishma, la persona llega a Lishmá, más que aquel que estudia para  molestar, de quien nuestros sabios dijeron, “es mejor no haber nacido”. Y aquí debemos interpretar que al cumplir con la Torá y las Mitzvot en Lo Lishmá, no está haciendo nada en contra del amor a los demás. Más bien, esto proporciona placer a los otros. Esto es, el ortodoxo, quien ve que ahora él se ha convertido en respetuoso de la Torá y las Mitzvot, no le importa la razón, sino la acción. Por consiguiente, lo disfruta. Pero aquel que estudia para molestar va en contra de contra de lo que una persona debe hacer.

Con lo anterior, hemos explicado la diferencia que hay entre la persona que estudia para molestar, que es el peor, y aquel que trabaja por coacción, que se ve forzado a trabajar por los demás, lo cual es Lo Lishmá y que se ubica por encima del que estudia para molestar. Y a pesar de que es difícil decirlo, está cumpliendo con la Torá y las Mitzvot por su voluntad y no por coacción, pero su voluntad es molestar, que es tan sólo un pensamiento y no una acción. Pero, ¿por qué el que observa por coacción la Torá y Mitzvot, que está bajo la presión de la gente, es mejor que uno que estudia para molestar, si aquel no actúa por su libre voluntad?

Tal vez deberíamos decir que, a pesar de todo, a través de esta obra que realiza, aunque sea por coacción, el acto en sí tiene el poder de llevarle a una buena voluntad y  pensamiento, como nuestros sabios dijeron sobre el versículo, “Le ofrecerán por su voluntad ante el Señor”. Y ellos dijeron (Arajin 21), “Le ofrecerán” alude a que él se ve forzado y tu puedes decir que es contra su voluntad. El Talmud dice que es su voluntad. ¿Cómo se le fuerza? Hasta que él dice, ‘Yo quiero’. Por esta razón, podemos decir que es más importante que aquel que estudia para molestar.

Sin embargo, debemos preguntar,  “Al final de cuentas, él realiza el acto completamente, pero piensa que a través de esto recibirá honores cuando demuestre que sabe y el otro no. ¿Por qué es tan difícil lograr la meta que se llama Lishmá con Lo Lishmá que es para molestar, hasta el grado en que ellos dijeron que es mejor no haber nacido?

Podríamos decir que la persona que está estudiando para molestar debe hallarse completamente inmerso en la Torá y probablemente se considera como un hombre íntegro en la Torá. De ser así, nunca pensará sobre el asunto de Lishmá porque ve que investiga la Torá más que sus compañeros, que no dedican tantas horas y calidad. Y él ve que hace mayores esfuerzos en la Torá que sus compañeros pues la examina para conocer el significado correcto que debe desprenderse de la Torá, y no estudia superficialmente como los otros, sino que se esfuerza mentalmente. Por consiguiente, ¿cómo puede considerar que él tiene una carencia? Nunca podrá llegar al reconocimiento del mal para saber que debe lograr Lishmá. Por esta razón está perdido. Por eso es que ellos dijeron sobre él, “es mejor no haber nacido”.

Y lo más importante en Lo Lishmá es que lleva a Lishmá. Es como dijo Maimónides, “Para recibir recompensa y no ser castigado”. Lo Lishmá a que se refiere el Tosfot, que debe respetarse, hace cosas para que las personas lo observen y lo aprecien. Por lo tanto, parece que está cumpliendo con los mandamientos de la gente, que trabaja para ellos y que la gente le pagará su recompensa.

Pero aquel que trabaja con la intención de la recompensa y el castigo trabaja para el Creador, salvo que que quiere que el Creador le pague su recompensa por su labor en la Torá y las Mitzvot. No quiere que la gente le pague su recompensa porque no está trabajando para que la gente le pague su recompensa. Más bien, trabaja y observa la Torá y las Mitzvot porque el Creador nos ha entregado la Torá y Mitzvot para que se cumplan. Y con esto, recibiremos recompensa por nuestra labor con la Torá y las Mitzvot.

Por lo tanto, este es ciertamente un grado más elevado que aquel al que se refiere el Tosfot, esto es, Lo Lishmá para recibir respeto. Esto es porque allí él trabaja para que la gente le respete, pero con la recompensa y el castigo, trabaja para el Creador, lo cual se llama Lishma, es decir para el Creador, salvo que aún quiere recompensa por su trabajo y es debido a esto que no se considera todavía como “Lishmá verdadero”.

Pero, debemos tomar en cuenta otro discernimiento que se llama Lo Lishmá como Maimónides dijo, aunque la recompensa y el castigo son de un carácter diferente. Normalmente, entendemos que la recompensa y el castigo se revisten en ropajes corporales, como comer, beber, etc. El Zohar dice que nuestra capacidad de disfrutar los deseos corporales se compone de una luz tenue, que cayó del mundo del rompimiento, la fragmentación de las chispas sagradas en las Klipot (cáscaras) y este es todo el placer que mora en ellos. Y todo el mundo persigue estos placeres. Cuando se escribe que la mayor parte de la luz está vestida en la Torá y las Mitzvot,  esta es la clase de recompensa y castigo que él quiere.

Y siempre debemos tener cuidado, cuando hablamos con alguien acerca de observar la Torá y las Mitzvot, pues debemos pensar primero en cuál sería el motivo adecuado para esa persona. Cada quien tiene una cuestión que le interesa, una razón por la cual ve que valdría la pena observar la Torá y las Mitzvot, pues por medio de esto recibirá algo que merezca hacer un gran esfuerzo y arduo trabajo. Y estará dispuesto a darlo todo para obtener aquello que él piensa que vale la pena para él.

Por esta razón, debemos siempre hablar con una persona sobre aquello que sea tan importante que valga la pena que entregue todo lo que se le pide. De otra forma, si no se le da una razón que le haga ver la ganancia, no escuchará lo que se le dice. El hombre se conforma con lo que tiene y es difícil que cambie sus costumbres, a menos que obtenga un beneficio por ello, algo que tenga la importancia suficiente que le dé la energía para cambiar sus hábitos y comience a trabajar en forma distinta a la que está acostumbrada.

Por lo tanto, frente a nosotros hay cinco discernimientos en Lo Lishmá:

1. Por coacción;

2. El que estudia para molestar;

3. El que estudia para ser respetado, como se refiere en Tosfot;

4. Por recompensa y castigo, como dice Maimónides.

5. Recompensa y castigo por las cosas no corporales, que es algo que todos entienden. Pero él quiere recompensa y castigo de placeres espirituales, como está escrito en la Introducción al Libro del Zohar (Ítem 31) “Y el grado final en esta división”, en Lo Lishmá, ‘Es que se enamora apasionadamente del Creador, como el que se enamora apasionadamente de un amor corporal, hasta que el objeto de su pasión se halla delante de sus ojos todo el día y toda la noche, como dice el poeta, ‘Cuando pienso en Él, Él no me deja dormir’”.

Pero con respecto al quinto discernimiento en Lo Lishmá, no podemos decirle a una persona que comience con este Lo Lishmá, pues no todas las personas pueden comprenderlo, es decir, creer que existe en la luz que se viste en la Torá y las Mitzvot un placer mayor, del que uno puede disfrutar, que el placer que se viste en los placeres corporales. Esto es que si la luz del placer que se viste en la Torá y las Mitzvot fuese evidente de inmediato, se llamaría “la Providencia Abierta”. En ese estado sería imposible que una persona pudiese trabajar en Lishmá, porque el placer que experimentaría por  la Torá y las Mitzvot le forzaría a hacer todo, y no porque el Creador ha mandado que se cumpla.

Es como él dice en la Introducción al Estudio de las Diez Sefirot (Ítem 43), “Si, por ejemplo, permítanos suponer que el Creador realizara providencia abierta con Sus creaciones de esta manera: Quienquiera come algo prohibido se asfixia inmediatamente y todo el que realiza un Mitzvá encuentra inmediatamente en esto un placer tan maravilloso como los deleites más finos en este mundo corpóreo. ¿Qué necio consideraría todavía probar una cosa prohibida, sabiendo que debido a ello perderá su vida?... Del mismo modo, ¿qué necio dejaría Mitzvá sin realizar tan rápidamente como fuera posible, y se retiraría o demoraría (en recibir) tan gran placer corporal que llega a su mano en forma tan inmediata como pueda?”

De esto se desprende que no cabría posibilidad de elección, pues los grandes placeres que se visten en la Torá y las Mitzvot son inmensas luces. Es debido a esto que el placer está oculto. En forma inversa, en la corporalidad, el placer en cada acción está revelado, lo cual hace que anhelemos cualquier lugar en donde vemos que existe algo de placer. Y el cuerpo no dice si está prohibido o está permitido. Debido a esto, se desprende el asunto de la elección y el asunto de la recompensa y el castigo.

Se deduce que al platicar con alguien sobre tomar sobre sí la carga de la Torá y las Mitzvot, uno debe considerar seriamente qué tipo de Lo Lishmá presentarle, pues como se dijo antes, a cada quien se le debe entregar el Lo Lishmá adecuado a su carácter, para que vea que vale la pena tomar sobre sí mismo  Lo Lishmá en la Torá y las Mitzvot. Por ejemplo, el primer discernimiento (por coacción) es adecuado para todos. En otras palabras, si uno puede forzar a otra persona, con coacción, no importa si el otro entiende o no entiende. En cualquier caso, se llama “coacción” es decir, que uno puede realizarlo, incluso si él entiende totalmente que está en lo correcto pero no tiene elección. A esto se le dice “coacción”.  Pero, con las otras formas de Lo Lishmá, cada persona tiene un carácter distinto y es importante presentar lo que es aceptable.

Podemos entender las otras tres formas de Lo Lishmá: 1) Para molestar; 2) Para ser respetado; y 3) Para recibir una recompensa o castigo. Sin embargo, cada persona tiene una naturaleza distinta, por lo que se debe tener mucho cuidado en conocer qué tipo de Lo Lishmá debe presentarse, es decir qué Lo Lishmá la persona encontrará que vale la pena trabajar por ello.

Pero con la quinta forma de Lo Lishmá, anhelar el amor del Creador porque siente placer con la Torá y las Mitzvot, esto no podemos comprenderlo porque depende de los sentimientos. Y antes de que la persona empiece a probar no tiene caso hablarle de ello. Es debido a esto que se llama “la forma final de Lo Lishmá”, es decir, que luego uno ingresa al grado de Lishmá.

Sin embargo, debemos entender que si una persona llega al grado en que anhela la Torá y Mitzvot en la medida que se menciona anteriormente, “Cuando pienso en Él, Él no me deja dormir”,  ¿por qué a esto se le considera Lo Lishmá? Ciertamente es porque el placer en la Torá y las Mitzvot es lo que le obliga a observar la Torá y las Mitzvot. Lishmá quiere decir que la grandeza del Creador, porque Él es grande y señorea, es la causa que él observe la Torá y las Mitzvot. Por lo tanto, no es el placer la razón que le obliga, sino el Creador es la razón que hace que él observe la Torá y las Mitzvot.

Este discernimiento de Lishmá está descrito en la Introducción al libro del Zohar, (Ítem 32), “El trabajo con la Torá y Mitzvot Lishmá, para otorgar y no recibir recompensa y él se vuelve digno de recibir las cinco partes del alma que se llaman NaRaNJaY.

Sin embargo, conforme a la regla de que el hombre es un mundo pequeño, que consiste de setenta naciones, también él consiste de Israel. Por lo tanto, dijimos que hay cinco discernimientos en Lo Lishmá, pues hay personas que pertenecen a un determinado tipo de Lo Lishmá, pero debemos también apuntar que todos estos tipos de Lo Lishmá existen dentro de la persona, pero surgen en un determinado momento. Algunas veces trabaja con Lo Lishmá para ser respetado, y algunas veces, usa Lo Lishmá por coacción, como dijo Maimónides, “Es avergonzado en público y es desagraciado y maldecido hasta que se reforma”.

En otras palabras, cuando una persona viene a rezar en la sinagoga, o viene a estudiar la Torá para que sus amigos no le desprecien, pues todos lo despreciarán en sus corazones a pesar de que nadie se lo informe. “¿Por qué no vienes a las lecciones de Torá en la sinagoga?” Pero, él se dará cuenta que ciertamente todos le consideran como inferior. Por lo tanto, la desgracia que siente le obliga a ir a la sinagoga. De esto se desprende que la causa de Lo Lishmá que le fuerza es la coacción, como dijo Maimónides.

Es más sencillo emplear este Lo Lishmá como un Lo Lishmá efectivo, pues Lo Lishmá que está conectado al sufrimiento – la desgracia – proporciona más energía para vencer los obstáculos que él enfrenta. Por lo tanto, en los momentos en que una persona se encuentra en un declive pronunciado, Lo Lishmá de la vergüenza todavía puede tener efecto en él. Se considera coacción por la vergüenza, es decir la vergüenza – que es el sufrimiento – le obliga a hacer cosas a pesar de que el cuerpo no esté de acuerdo.

Y algunas veces la persona se fortalece con Lo Lishmá de recompensa y castigo, como dijo Maimónides. Y algunas veces él tiene recompensa y castigo al descubrir un sentido en el trabajo, mientras que si no observara la Torá y las Mitzvot carecería de sentido y este es el último Lo Lishmá.

 

746. Qué buscar en la reunión de los amigos

Artículo Nº 30, 1987-88

Nuestros sabios dijeron (Avot, Capítulo 1, 6): “Hazte de un Rav (maestro), cómprate un amigo, y juzga a toda persona favorablemente”. Debemos entender el vínculo entre “Juzga a cada persona favorablemente” y “Cómprate un amigo”. Asimismo, en Matán Torá (La entrega de la Torá en el Punto 30) está escrito que la Mitzvá (precepto) “ama a tu prójimo como a ti mismo”, es para lograr el amor del Creador, lo cual es Dvekut (adhesión) con Él. Él escribe: “Es razonable pensar que la parte de la Torá que se ocupa de las relaciones del hombre con su amigo es la más indicada para conducir al hombre a la meta deseada. Esto se debe a que el trabajo con las Mitzvot (mandamientos/preceptos) entre el hombre y Dios es fijo y específico y no es exigente, y uno se acostumbra fácilmente a ello, y todo lo que se hace por costumbre no es útil. Pero las Mitzvot entre hombre y hombre son cambiantes e irregulares y las exigencias le rodean por todos lados. Por lo tanto, su cura es mucho más segura y su aspiración es más cercana”. Hasta aquí sus palabras.

Significa que el hombre debe llegar a ser recompensado con la equivalencia de forma, esto es, que todos sus pensamientos y deseos sean únicamente en beneficio del Creador y no para su propio beneficio. Esto se origina de la corrección del Tzimtzum (la restricción). Significa que desde la perspectiva del Creador, Él creó los mundos con la intención de querer hacer el bien a Sus creaciones, como explican nuestros sabios, que el Creador dijo a los ángeles a Su servicio, que la creación del mundo es como un rey que tiene abundancia pero no tiene huéspedes.

En otras palabras, Él siente placer cuando el huésped come en Su casa, pero para evitar la vergüenza hubo la corrección de que ellos deben recibir deleite y placer con la intención de deleitar al Creador. Pero el primer grado es otorgar con el propósito de otorgar. Uno debe disfrutar cuando otorga, al igual que el Creador lo disfruta. Es como nuestros sabios dijeron (El Zóhar, Parte 1; Bereshit, p. 115): “No había alegría tal ante el Creador desde el día en que el mundo fue creado, como la alegría con la que Él está destinado a regocijarse con los justos en el futuro”.

Vemos que en el día en que mundo fue creado, hubo gran alegría ante del Creador. En otras palabras, Él sintió una gran alegría al querer otorgar. De esto se deduce que si una persona quiere llevar a cabo actos de otorgamiento pero no está sintiendo alegría, no hay aquí equivalencia de forma. Aun cuando en el acto está otorgando y ocupándose en el amor de los demás, el acto debe ser con alegría, como la alegría que el Creador tiene. Así, aquí falta la equivalencia en la alegría.

Por lo tanto, hay dos cosas que uno debe hacer.

  1. A pesar de que el cuerpo no desee trabajar bajo el régimen del otorgamiento, se le debe forzar. Pero es una norma que cuando una persona hace algo por la fuerza, no puede ser feliz, pues sería más feliz si no tuviera que realizar esas acciones. De cualquier forma, el hombre debe trabajar bajo coacción. A esto se le llama “ejercer coacción y subyugar al mal dentro de él”.

Sin embargo, como hemos dicho anteriormente, la alegría que debe provenir de cada acto de otorgamiento, aquí se encuentra ausente, y con la alegría uno no se puede forzar a sentirse feliz en una circunstancia en donde existe un acto de coacción. La alegría es el resultado del deleite de la persona y cuando existe el placer, la “coacción” se queda fuera de la escena. Por lo tanto, ni la alegría ni el placer surgen de la coacción.

  1. Decimos que necesitamos alegría para el servicio al Creador, y como hemos dicho, la alegría es sólo el resultado de algo que la persona disfruta. Por lo tanto, puesto que el hombre sólo puede realizar actos de coacción, a esto se le denomina “una acción”. Un acto es algo con lo que la mente no está de acuerdo. Se considera que cuando uno comienza a ejercer coacción sobre sí mismo, llega a un estado de “El que viene a purificarse”.

Así que, ¿qué más falta? Sólo algo que evocará su regocijo. Debemos interpretar acerca de eso que esto se le entrega desde arriba. A esto se le denomina: “Él es asistido”. ¿En qué es asistido? El sagrado Zóhar dice: “En un alma santa”. Cuando uno es recompensado con eso, entonces está alegre. La consecuencia es que cuando decimos que uno debe trabajar con alegría significa que, a través de las acciones de uno, se debe evocar el despertar desde arriba, porque sólo mediante la ayuda de arriba puede llegar al regocijo por estar ocupándose de actos de otorgamiento.

De hecho, surge una pregunta aquí. ¿Por qué es necesario llevar a cabo actos de otorgamiento con alegría? La razón es simple: no hay aquí equivalencia de forma, porque cuando el Creador da, Él siente alegría. Pero cuando el hombre da y no siente alegría, la equivalencia de forma está ausente.

Sin embargo, hay un asunto aún más grave que la equivalencia de forma. Cuando una persona se encuentra en un estado de tristeza, cuando ve que su vida no tiene sentido porque adondequiera que mira, lo ve todo negro –en la corporalidad así como en la espiritualidad− es como una persona que usa gafas oscuras de manera que dondequiera que mira, sólo ve negro. En ese estado, una persona es considerada herética con respecto a la guía del Creador, dado que él no puede decir que el Creador dirige Su mundo con benevolencia.

En ese estado, él es considerado falto de fe. Entonces, aquí el asunto ya no es la equivalencia de forma sino la falta de fe, dado que él se encuentra en un estado de herejía. De esto se deduce que el hombre siempre debe estar en el regocijo y creer por encima de la razón que todo lo que el Creador hace es sólo con benevolencia. Pero también debemos creer que esto es lo que necesitamos: creer por encima de la razón.

Según nuestra razón, parece que sería mejor si el Creador nos tratara con una guía abierta. Pero hemos dicho a menudo que Baal HaSulam dijo que no debemos decir que el Creador no puede dar todo dentro de las vasijas de recepción, llamadas “dentro de la razón”, es decir, que también el cuerpo material entenderá que el Creador trata al mundo entero sólo con benevolencia.

Así pues, ¿por qué Él elige específicamente los Kelim (vasijas) de “por encima de la razón”? El Creador eligió esos Kelim porque esos Kelim son, de hecho, los mejores, porque mediante ellos logramos la integridad real, y entonces el verso: “Y tú deberás amar al Señor tu Dios con todo tu corazón”, se volverá una realidad. Nuestros sabios dijeron: “Con tus dos inclinaciones: la inclinación al bien y la inclinación al mal”.

En ese momento, también el cuerpo siente el deleite y el placer que el Creador da a las criaturas y entonces no hay necesidad de creer por encima de la razón. De esto se deduce que el principal requerimiento es que el hombre sienta regocijo mientras hace el trabajo de otorgamiento, cuando no ve lo que la recepción para sí mismo –llamada “dentro de la razón” − recibiría por ello, dado que de otra manera está en estado de herejía.

Resulta que uno debe llevar a cabo el trabajo sagrado por encima de la razón, porque esos son los Kelim que son adecuados para llevar al hombre a la integridad. Fue dicho arriba que sólo por encima de la razón él puede recibir el placer con la conducción del Creador, lo cual está en la forma de benevolencia. Y a esto se le llama “derecha”.

Como Baal HaSulam dijo, uno debe tratar de caminar sobre la línea derecha, llamada “fe por encima de la razón”, e imaginar que él ya ha sido recompensado con fe completa en el Creador, que sus órganos ya sienten que el Creador conduce al mundo entero con benevolencia.

Por tanto, debemos preguntar: “¿Por qué debemos caminar sobre la línea izquierda también, si la línea derecha es la más importante? ¿Cuál es el propósito de la línea izquierda?” La respuesta es que es para conocer nuestro estado dentro de la razón −la medida de nuestra fe− cuánta Torá hemos adquirido, y cómo sentimos al Creador durante la oración, etc.

Y entonces llegamos a sentir que estamos en absoluta bajeza, lo más bajo posible. Esta es la razón por la que, cuando más tarde cambiamos a la línea derecha, tenemos el trabajo por encima de la razón. En otras palabras, al mostrarnos la línea izquierda nuestro estado dentro de la razón, hay aquí lugar para ir por encima de la razón. Pero si estuviéramos siempre en la línea derecha, no sería considerada como derecha, sino como una sola línea.

En otras palabras, pensaríamos que esto es realmente donde estamos, pensaríamos que estamos de verdad dentro de la razón, en el perfecto Gadlut (grandeza/edad adulta). Pero la verdad es que sólo por encima de la razón estamos en integridad, por lo tanto, cuando tenemos las dos líneas, podemos decir que existe la cuestión de “por encima de la razón”, lo cual es la línea derecha.

De esto se deduce que la línea derecha ayuda a la línea izquierda porque una vez que uno se imagina a sí mismo con regocijo, disfrutando de la perfección de su trabajo, cuando cambia a la línea izquierda, ve que está en un mundo de total oscuridad. Es decir, él observa y siente que todavía está inmerso en el amor propio y que no tiene esperanza de salir del amor propio.

Entonces hay lugar para la plegaria desde el fondo del corazón. El estado de la derecha fue cuando él se imaginó en un estado que ideó para sí mismo acerca de lo que es la perfección del trabajo. En otras palabras, él creyó por encima de la razón en el mandamiento de fe en el maestro, que le dijo que entrara en ese estado aun cuando su razón le dijera: “¿Por qué comparas tu situación con la de una persona que ya ha sido recompensada con la fe completa, cuando sabes que estás en la mayor bajeza posible que pueda existir?” Él siente que está en un estado de bajeza que es impropio de una persona que quiera ser, algún día, un sirviente del Creador.

Y más adelante él pasa a la línea derecha, y la izquierda le da lugar para trabajar en la línea derecha. Sin embargo, debemos recordar que cualquier cosa que sea un camino de la verdad es difícil de andar sin esfuerzo. Por lo tanto, después de esas dos líneas, él llega a la línea media, la cual es llamada “el Creador le otorga el alma”. Y entonces llega a la fe completa, específicamente a través de la salvación de Dios. Pero, por naturaleza, el hombre no puede lograr eso por sí mismo.

Con todo lo mencionado arriba podemos entender el asunto de la reunión de los amigos. Cuando se reúnen, ¿qué deben discutir? Primero, el objetivo debe estar claro para todos: esta reunión debe dar como resultado el amor de los amigos, que cada uno de los amigos será despertado para amar al otro, lo que se llama “amor a los demás”. Sin embargo, esto es sólo un resultado. Para engendrar esta adorable descendencia, se deben tomar acciones para producir el amor.

Y con respecto al amor, hay dos formas: 1) Amor natural, por el que uno no tiene que esforzarse. Él solo debe tener cuidado de no estropear la naturaleza. 2) El que proviene de uno haciendo cosas buenas para el otro. Hay naturaleza en eso también, dado que alguien que da un obsequio a otro suscita que este lo ame. Por lo tanto, cuando un grupo de personas se reúnen y desean trabajar juntos en el amor de los amigos, deben ayudarse el uno al otro tanto como puedan.

Y hay muchos discernimientos acerca de eso dado que no todos son iguales, es decir, lo que uno necesita, el otro no. Sin embargo, hay una cosa en la que todos son iguales: todos y cada uno de los amigos necesita buen ánimo. Esto es, cuando los amigos no tienen buen humor, no son todos iguales en sus necesidades. Es más, cada uno tiene su propia razón para ser infeliz.

Por lo tanto, cada uno debe pensar cómo puede lograr el buen estado de ánimo del otro. Entonces, deben ser cuidadosos y evitar discutir sobre cosas que puedan acarrear tristeza al grupo, porque con esto él provoca que todos se sientan mal. Y entonces, al ir a casa, se preguntará: “¿Qué he ganado con ir al grupo? ¿Saber que estoy en un estado de bajeza y que debo arrepentirme? Es como si hubiera ido al grupo para que me condujeran a un estado de tristeza. En ese caso, es una pérdida de tiempo. Probablemente hubiera sido mejor que no fuera”. Entonces, probablemente, dice: “La próxima vez que tenga que ir al grupo inventaré excusas para evitarlos”.

De esto se deduce que cada uno debe tratar de llevar al grupo un espíritu de vida y esperanza, e infundir energía al grupo. Así, cada uno de los amigos será capaz de decirse: “Ahora puedo hacer borrón y cuenta nueva en el trabajo”. En otras palabras, antes de venir al grupo, se encontraba decepcionado con el progreso en el trabajo de Dios, pero ahora el grupo le ha llenado de vida y esperanza.

Así, a través del grupo obtuvo confianza y fuerza para superarlo porque ahora siente que puede lograr la plenitud. Y todos sus pensamientos –que estaba enfrentando una gran montaña que no podía ser conquistada, y que esas son en verdad obstrucciones formidables− ahora siente que no son nada. Y él lo recibe todo del poder del grupo porque todos trataron de inocular un espíritu de ánimo y la presencia de una nueva atmósfera en el grupo.

¿Pero qué puede uno hacer cuando siente que está en un estado de tristeza −tanto en términos del estado corporal como en el estado espiritual −y ha llegado el momento en que debe acudir al grupo? Y aun así, nuestros sabios dijeron: “¿Una preocupación en el corazón del hombre? Que lo hable con los demás”. En otras palabras, él debe contárselo a sus amigos, tal vez ellos puedan ser capaces de ofrecer ayuda.

Pero, si es así, ¿por qué decimos que todos deben traer un buen ánimo a grupo si él no lo tiene? Y más aún, hay una regla según la cual uno no puede dar aquello que no tiene. Por lo tanto, ¿qué debe hacer él para aportar al grupo algo que le infunda ánimo a este último?

De hecho, no existe otro camino para el hombre que caminar sobre la línea derecha. Por eso, antes de que vaya hacia el amor de los amigos, debe leer el ensayo de Baal HaSulam (de 1943) donde clarifica qué es la línea derecha, que este es el significado de “por encima de la razón”. Y él debe extraer la fuerza de allí, de manera que cuando vaya al grupo, todos y cada uno serán más o menos capaces de infundir un espíritu de vida, y mediante eso, la sociedad entera sentirá alegría y una confianza más grande.

Durante la reunión de los amigos está prohibido evocar la línea izquierda. Sólo cuando uno está sólo le está permitido usar la línea izquierda, pero no más de media hora al día. Pero la esencia del trabajo del hombre es ir específicamente por la línea derecha, como está escrito (en el ensayo de 1943). Pero dos personas juntas no deben hablar de la izquierda, y sólo así pueden recibir asistencia del grupo.

Pero lo peor es cuando una persona llega al grupo y ve que este grupo está en un estado de descenso, entonces, ¿cómo puede ser fortalecido por ellos? En ese momento, él debe juzgar a todos según una escala de méritos (favorablemente).

Ahora podemos entender lo que preguntamos acerca de la proximidad de “Cómprate un amigo” y “Y juzga a cada persona favorablemente”. Con lo escrito arriba, podemos entender que cuando uno desea adquirir algo del grupo, debe juzgar a todos favorablemente. Entonces él puede adquirir de los amigos, de manera que podrán ayudarle en el trabajo, dado que él tiene a alguien de quien recibir. Pero cuando ve que está muy por encima de todo el grupo, ¿de quién va a recibir? Nuestros sabios vinieron y dijeron acerca de eso: “Juzga a cada persona favorablemente”.

De esto se deduce que la razón principal por la que una persona necesita comprar un amigo y trabajar en el amor de los demás, es que mediante eso puede ser recompensado con el amor del Creador. Pero los amigos deben, principalmente, hablar juntos acerca de la grandeza del Creador, porque según la grandeza del Creador que él asume, en esa medida él se anula naturalmente ante el Creador. Es como vemos en la naturaleza, que el pequeño se anula frente el grande, y esto no tiene nada que ver con la espiritualidad. Es más, esta conducta se aplica incluso entre personas seculares.

En otras palabras, el Creador hizo la naturaleza de esta manera. Así, la discusión de los amigos respecto a la grandeza del Creador despierta un deseo y un anhelo de anularse ante el Creador porque él comienza a sentir añoranza y deseo de unirse con el Creador. Y también debemos recordar que en la medida que los amigos pueden apreciar la importancia y la grandeza del Creador, aún así debemos ir por encima de la razón, es decir, que el Creador es más elevado que cualquier grandeza del Creador que un hombre pueda imaginar.

Debemos decir que creemos, por encima de la razón, que Él conduce al mundo con una guía benevolente, y si uno cree que el Creador desea sólo lo mejor para el hombre, esto hace que una persona ame al Creador hasta que sea recompensado con “Y amarás al señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma”. Y esto es lo que una persona necesita recibir de los amigos.

Y sobre el asunto de obtener la grandeza, esta debe obtenerse específicamente a través del grupo. Es como está escrito en Matán Torá (La entrega de la Torá, p. 141), donde él habla con respecto al maestro y los estudiantes. Es lo mismo, principalmente en relación a la grandeza del Creador. Él escribe: “Obtener la grandeza depende enteramente del ambiente, y una persona por sí sola no puede hacer absolutamente nada al respecto.

“Aun así, hay dos condiciones para obtener la grandeza:

  1. Siempre escucha y asume la apreciación del ambiente en la medida de su grandeza.
  2. El ambiente debe ser grande, como está escrito: “En la multitud de las personas está la gloria del rey”.

“Para recibir la primera condición, cada estudiante debe sentir que él es el más pequeño entre los amigos. En ese estado, uno puede recibir la apreciación de la grandeza de todos, dado que el grande no puede recibir del más pequeño, mucho menos ser impresionado por sus palabras. Es más, sólo el pequeño es impresionado por la apreciación del grande.

“Y para la segunda condición, cada estudiante debe elogiar las virtudes de cada amigo y celebrarlo como el más grande en la generación. Entonces, el ambiente lo afectará como un ambiente suficientemente grande, dado que la calidad es más importante que la cantidad”.

Sin embargo, ¿qué debe hacer un amigo si necesita ayuda de los amigos? Hemos dicho arriba que está prohibido hablar de cosas malas que traigan tristeza en la reunión de amigos. La respuesta a eso es que uno debe decirlo a un amigo cercano, y ese amigo hablará con el grupo, no en el momento de la reunión de los amigos. En otras palabras, él puede hablar a todo el grupo reunido, pero no durante la reunión regular de amigos. En cambio, puede organizar una reunión especial a favor del amigo que necesita ayuda.

Y con respecto a “Cómprate un amigo”, debemos interpretar que “comprar” significa que él debe pagar y a través del pago, él lo compra. ¿Qué le paga? Podemos decir que el pago es recibido a cambio del esfuerzo. En otras palabras, a veces una persona desea comprar, por ejemplo, un armario nuevo, que cuesta cerca de 2.000 dólares. Él le dice al vendedor: “Como no tengo dinero para pagar, pero escuché que está buscando un empleado para dos semanas, trabajaré por la cantidad que tengo que pagar a cambio del dinero del armario”, y el vendedor probablemente estará de acuerdo. Así, vemos que el pago puede ser por intercambio. Es lo mismo con al amor de los amigos. Supone un gran esfuerzo el que uno deba juzgar a los amigos favorablemente, y no todo el mundo está preparado para ello.

En ocasiones es incluso peor. A veces, una persona ve que su amigo es irrespetuoso hacia él. Incluso peor, escucha un rumor difamatorio, es decir, escuchó de un amigo que ese amigo, llamado fulano de tal, dijo acerca de él cosas que no son agradables que un amigo diga de otro. Ahora tiene que someterse a sí mismo y juzgarlo favorablemente. Esto, de hecho, es un gran esfuerzo. De esto se deduce que mediante el esfuerzo, él da el pago, que es incluso más importante que un pago de dinero.

Sin embargo, si esa persona lo calumnia, ¿dónde va a reunir su amigo la fuerza para amarle? Él sabe que él ciertamente le odia, o no lo estaría calumniando, ¿entonces cuál es el motivo de someterse a sí mismo y juzgarlo favorablemente?

La respuesta es que el amor de los amigos que se construye sobre la base del amor a otros, mediante el cual ellos pueden lograr el amor al Creador, es lo opuesto a lo que se considera normalmente amor de amigos. En otras palabras, el amor de otros no significa que los amigos me amarán. Más bien, soy yo quien debe amar a los amigos. Por esta razón, no importa si el amigo está calumniándole y ciertamente deba odiarlo. En cambio, una persona que desea adquirir amor de otros, esa persona necesita la corrección de amar al otro.

Por lo tanto, cuando una persona hace el esfuerzo y lo juzga favorablemente, es una Segulá (remedio, poder, virtud), donde mediante la ardua tarea que una persona hace, la cual se llama “un despertar desde abajo”, se le da fortaleza desde arriba para ser capaz de amar a todos los amigos sin excepción.

A esto se le denomina “cómprate un amigo”, pues una persona debe hacer un esfuerzo para obtener el amor de otros. Y esto se llama “labor”, ya que debe esforzarse por encima de la razón. Pensando racionalmente, ¿cómo es posible juzgar a otro favorablemente cuando su razón le muestra la verdadera cara de su amigo, que este le odia? ¿Qué le puede decir al cuerpo acerca de eso? ¿Por qué debe someterse ante su amigo?

La respuesta es que él desea lograr Dvekut (adhesión) con el Creador, llamada “equivalencia de forma”, es decir, no pensar en su propio beneficio. Así que, ¿por qué es el sometimiento algo difícil? La razón es que él debe anular su propio valor, y la totalidad de la vida que él desea vivir será sólo bajo la consideración de su capacidad para trabajar para el beneficio de otros, comenzando con el amor de otros, entre hombre y hombre, a través del amor del Creador.

De esta forma, además, aquí hay un espacio donde él puede decir que nada de lo que hace es sin ningún interés propio, dado que mediante la razón, los amigos son quienes deben amarle, pero él supera su razón, va por encima de la razón, y dice: “No tiene ningún valor vivir para mí mismo”. Y aun cuando uno no está siempre en un grado donde es capaz de decir eso, ese es sin embargo el propósito del trabajo. Por lo tanto, ya tiene algo qué contestarle al cuerpo.

De esto se deduce que antes de que cada amigo venga a la reunión de los amigos, debe contemplar qué le puede dar al grupo para así elevar el espíritu de vida en este. En eso, no hay diferencia entre alguien sin educación o con educación, ya que el pensamiento que él piensa, aunque puede no saber nada, igualmente debe rezar al Creador por Su ayuda y creer que el Creador escucha las plegarias.

877. ¿Por qué se hacen específicamente cuatro preguntas en la noche de Pésaj?

Artículo Nº 22, 1988/89

Tal como vemos, ¿cuándo hace uno preguntas? Cuando tiene una carencia. Pregunta: “¿Por qué necesito sufrir por no tener lo que pienso que necesito?” Llega al Creador con quejas y exigencias y dice: “¿Por qué hace falta que sufra?” Pero cuando la persona tiene abundancia, ¿qué preguntas hay que hacer si siente que es libre, que no está esclavizado por nada o si siente que esta cosa que no tiene le provoca dolor, dándole pie a que pregunte, “por qué”?

Por consiguiente, ¿debemos comprender por qué hacemos preguntas específicamente en la noche de Pésaj, que es la fiesta de la libertad? Además, se les denomina “cuatro preguntas”, es decir, cuatro veces “Por qué” precisamente cuando a la persona no le hace falta nada.

Según lo que dice el ARÍ, la noche de Pésaj es más completa que la víspera de Shabat. Dice que en la víspera de Shabat hay un ascenso de Maljut a Mojin de Neshamá, pero en la noche de Pésaj hay ascenso de Maljut a Mojin de Jayá, como en el día de Shabat (ver Shaar HaKavanot). Por lo tanto, debemos comprender por qué hacemos preguntas específicamente en el tiempo de la plenitud. Ciertamente, hay muchas respuestas a eso, y lo interpretaremos en el trabajo.

Es sabido que el trabajo que se nos entregó con la Torá y las Mitzvot (mandamientos) es tal que a través de ellas nos corrijamos y seamos dignos de recibir deleite y placer, ya que esta es la razón por la que el hombre fue creado, pues es sabido que el propósito de la creación es hacer el bien a Sus creaciones. Sin embargo, para evitar la vergüenza de la recepción de los placeres, ya que cada rama desea parecerse a su raíz, y puesto que la raíz le otorga a las criaturas, existe una disparidad de forma entre el que da y el que recibe. Y esto nos provoca la vergüenza.

Por lo tanto, para corregirlo, se dispusieron un Tzimtzum (una restricción) y una ocultación en la Providencia. Por eso, a través del Tzimtzum y la ocultación se creó un espacio, dentro del cual nos encontramos tan alejados del Creador que nos provoca que tengamos muy poca comprensión de Su guía sobre Sus creaciones. Se escribe acerca de ello en la Introducción al Estudio de las Diez Sefirot (Puntos 42-43), en donde dice que si la Providencia se revelara y, por ejemplo, uno que comiera algo prohibido se asfixiara instantáneamente, y uno que realizara una Mitzvá (precepto) de inmediato descubriera en ello un deleite maravilloso, parecido a los grandes placeres de nuestro mundo corporal, ¿quién sería el necio que pensaría siquiera en probar de algo prohibido sabiendo que de inmediato perdería su vida, o esperaría con gran placer corporal lo que debe llegar sin recibirlo? Por lo tanto, el Tzimtzum y la ocultación que se hicieron para corregir la vergüenza nos genera todo el trabajo y la lejanía del Creador.

De esto se deduce que el Tzimtzum y la ocultación se hicieron para beneficiar a los inferiores. Por lo tanto, no tiene sentido preguntar a la Providencia; “¿Por qué el Creador nos trata como nos parece que lo hace, pues no vemos el bien y sufrimos en el exilio, en la pobreza y demás”. En otras palabras, todos se quejan del Creador, sobre por qué se comporta con una guía que está velada para nosotros, lo cual es así sólo porque es lo mejor.

Por esta razón, está prohibido difamar Su guía −el modo en que Él se comporta con las criaturas. En lugar de eso, debemos creer con fe por encima de la razón que debe ser precisamente como lo vemos Y con respecto a lo que sentimos, debemos seguir los caminos de la Torá, como los sabios nos han instruido sobre como tenemos que tratar con todos esos sentimientos que tenemos, y hablar acerca de ellos, con fe por encima de la razón: “Tienen ojos y no ven”, como está escrito en el artículo de 1943.

Se sabe que existe prohibición de difamar. Sin embargo, comúnmente se piensa que la difamación, que es tan mala, se halla entre la gente. Pero en verdad, la difamación sucede principalmente entre el hombre y el Creador, tal como está escrito (Shemot, Rabbá, Capítulo 3, 12): “Moisés entendió el acto de la serpiente quien difamó a su Creador, como se ha dicho: “Porque Dios sabe que el día en que comas de él se abrirán tus ojos y serás como Dios, conocedor del bien y el mal”.

Por lo dicho anteriormente, podemos ver por qué la difamación es peor que otras cosas. Es porque la difamación proviene principalmente de la serpiente, quien difamó al Creador y le dijo: “Lo que el Creador te ordenó −que no comieras del árbol del conocimiento sino que lo mantuvieras en la ocultación y escondido”. La serpiente le dijo acerca de ello: “No debes obedecer lo que Él te dijo, de que el árbol del conocimiento debe permanecer oculto de los inferiores”. En lugar de eso, su argumento fue que todo debe estar abierto.

Esa fue la difamación de la serpiente. Se deduce que habló acerca de la Providencia, que la conducta del Creador con las criaturas de no desvelar su guía es errónea. Pero en realidad, la ocultación es sólo para que las criaturas puedan recibir el deleite y el placer sin vergüenza. Y esto sólo puede suceder cuando las criaturas reciben todo del Creador, es decir, que toda la recepción sólo se hará para otorgar.

Se deduce que la difamación de la serpiente no es una parte. Más bien, él hablaba acerca de la corrección completa que fue ejecutada en Maljut, para que los inferiores, quienes se extienden de ella, pudieran lograr Dvekut (la adhesión), llamada “equivalencia de forma”, mediante lo cual habría una corrección que les permita recibir el deleite y el placer sin nada desagradable, llamado “vergüenza”.

Debido a esta corrección, se nos entregó la Torá y las Mitzvot, con las cuales poder salir del amor propio, que es la separación del Creador y poder lograr la equivalencia de forma. Es como nuestros sabios dijeron: “Yo he creado la inclinación al mal, Yo he creado la especia de la Torá”. Y según la difamación de la serpiente, habrá una Providencia abierta, es decir, que todo será revelado, aunque el Creador le dijo explícitamente a Adán, “Pero del árbol del conocimiento no comerás”. En cambio, este discernimiento debe ser cubierto y sólo al final de la corrección será posible iluminar este discernimiento.

Y acerca de eso, la serpiente también le dijo que no obedeciera al Creador. En otras palabras, que el Creador no lo hizo en favor de Adán, que la guía del Creador sobre las criaturas −el Bien que hace el bien− fuera revelada, sino por otras razones. Resulta que la difamación de la serpiente fue una cosa general, es decir, él dijo que todas las correcciones que debemos hacer mediante el poder de la Torá y las Mitzvot no son para el propósito del hombre.

Por esta razón la difamación es la más severa de todas las prohibiciones, ya que esta abarca toda la Torá. En otras palabras, con esta difamación, todas las correcciones que ser hicieron, no debieron ser hechas. Así, como es muy grave entre el hombre y el Creador, la prohibición entre una persona y su amigo también es un asunto grave, como dijimos acerca de “ama a tu prójimo como a ti mismo”, de lo que Rabí Akiva dijo que era la gran regla de la Torá.

De esto se deduce que uno que difama actúa en oposición a la regla “ama a tu prójimo como a ti mismo”. Entonces, la difamación entre una persona y su amigo es también una regla. Por eso es una prohibición tan grave.

Con lo anterior podemos interpretar lo que nuestros sabios dijeron (Sanhedrín 38): “Rav Yehuda dijo: ‘Rav dijo: ’Adam HaRishón era un hereje’. Y Rashi explica,:“Era hereje’ significa que se inclinó hacia la idolatría’”

Esto es muy difícil de entender. Adam HaRishón habló al Creador. ¿Cómo puede ser un hereje alguien que habla con el Creador, que su corazón se incline hacia la idolatría? Después de todo, el Creador le habló, así que, ¿cómo puede estar equivocado hasta el punto de que su corazón se inclinara hacia la idolatría?

Y dijimos acerca de esto, el Creador le dijo que el árbol del conocimiento debe estar en ocultación y no debe ser revelado antes del fin de la corrección. Cuando la serpiente vino a él y le dijo que no obedeciera al Creador, que este gran placer se encuentra en el árbol del conocimiento, que el Creador le oculta, él se tomó a pecho la calumnia de la serpiente. Esto se llama que él “Fue un hereje”.

Rashi interpretó que su corazón se inclinó hacia la idolatría, es decir, que su corazón se inclinó hacia lo que la serpiente le estaba diciendo, que sería mejor si hubiera Providencia abierta en el mundo, como la serpiente le aconsejó. Esto se llama “hereje”, uno al que no le agrada Su gobierno. Significa que estaba pensando de acuerdo al consejo de la serpiente, que si el árbol del conocimiento fuera revelado y hubiera Providencia abierta, muchos se ocuparían del trabajo sagrado, por la razón anterior de que todos observarían la Torá y las Mitzvot porque estarían vestidas en la razón, dentro de la razón, y no que todo debe ser por encima de la razón.

En otras palabras, el árbol del conocimiento significa que todo es revelado dentro de la razón, y con respecto a eso iba el mandamiento de abstenerse de comer. Es decir, nuestro trabajo hacia el Creador debe ser por encima de la razón y no dentro de la razón, aun cuando es razonable pensar que si todo estuviera vestido dentro de la razón, los sirvientes del Creador proliferarían.

Este es el significado de la calumnia de la serpiente, quien habló de mala manera acerca de la Providencia. Como el Creador hizo el trabajo del Creador por encima de la razón, no significa que el Creador pudo haber hecho todo dentro de la razón. En cambio, debemos creer, aun cuando no lo entendemos, que esta guía es la mejor.

Y así lo dijo Baal HaSulam −que el Creador eligió el camino de la fe por encima de la razón porque el Creador sabe que es el camino más exitoso para que los inferiores lleguen a la meta llamada “Dvekut con el Creador”, que es la equivalencia de forma, llamada “recibir con el fin de otorgar”.

Y aunque el pecado del árbol del conocimiento se refiere a grados altos −la luz del fin de la corrección− como se explica en “Introducción al Árbol de la Vida”, respecto a nuestro trabajo debemos interpretar que uno que calumnia en contra de la Providencia, diciendo que no quiere creer que Su guía sobre las criaturas es benevolente, y que así es al creer por encima de la razón.

Sin embargo, una persona dice: “Si hubiera Providencia abierta, si pudiera ver con mi mente que el Creador otorga de manera benevolente a todas sus creaciones, y si fuera dentro de la razón, sólo así sería capaz de observar la Torá y las Mitzvot”. Esto llegó a causa del pecado del árbol del conocimiento −la cuestión de que un hombre quiere ir específicamente dentro de la razón y no quiere creer por encima de la razón. En consecuencia, cuando no cree que esto sea por benevolencia, está difamando en contra del Creador. Esto tiene su raíz en el tiempo en que la serpiente difamó a Adam HaRishón en contra del Creador.

Y una persona que quiera ir dentro de la razón es llamada “el pecado del árbol del conocimiento”. Este pecado aparece de dos maneras, dos preguntas que se extienden de éste: 1) la pregunta del Faraón, que preguntó: “¿Quién es el Señor de quien debo obedecer Su voz?” Es decir, que es difícil para él creer nada que contradiga la razón. Y otra cosa se extiende de ello, una segunda pregunta: “¿Por qué debe uno trabajar para beneficiar al Creador y no a sí mismo?” En otras palabras, está preguntando: “¿Qué ganaré al trabajar para el Creador y no para mí?”

Con lo dicho antes podemos entender lo que vemos, que incluso después de que un hombre ha vencido y ha dicho que va a tomar sobre sí el caminar por la vía de la verdad y comienza a creer en la fe en los sabios, la razón le dicta que cada día debe avanzar y moverse hacia adelante. Aun así, uno ve que en realidad es completamente lo contrario −cada día está retrocediendo. Así pues, la razón le hace decir: “Este trabajo de ir por el otorgamiento no es para mí. En cambio, es trabajo para unos pocos elegidos”. Él entiende que estaría mejor escapando de la campaña.

¿Y qué se le dice? Que debe ir, una vez más, con fe por encima de la razón y descartar lo que la razón le obliga a hacer. Y como está escrito en el ensayo “Fe en su Rav” (1943), uno no puede ver su verdadero estado. En cambio, él debe ir por encima de la razón, y sólo de esta manera puede llegar a la meta y ser recompensado con Dvekut (adhesión) con el Creador.

Sin embargo, debemos entender lo que nos da el sentir dentro de la razón que estamos retrocediendo en lugar de progresar. En otras palabras, ¿para qué propósito necesita uno sentir que está en declive? ¿Cuál es el beneficio en ello? Vemos que en un estado de ascenso, cuando uno siente un deseo por la espiritualidad y observa los placeres mundanos – que todo el mundo persigue para obtener placeres - le parecen como si hubieran sido creados innecesariamente, es decir, que hubiera sido mejor si el Creador hubiera creado a todas las creaciones disfrutando de las cosas espirituales.

Así, esos pensamientos de declive, ¿qué gana uno del hecho de que después de cada ascenso, llega a un descenso? Como resultado, una persona siempre pregunta: “¿Cuántos son los ascensos y descensos y por qué se necesitan, de todas maneras? Sería mejor si pudiera quedarme en el estado de ascenso”.

Pero la respuesta es que es imposible apreciar nada sin conocer su importancia. En otras palabras, hay una regla que dice que la alegría que una persona obtiene de algo depende de la importancia del asunto. Algunas veces, a una persona se le da algo importante, y si lo pudiera apreciar, podría recibir gran placer de ello. Pero como no conoce su valor, esa persona no puede disfrutarlo, excepto en el grado en que entienda su importancia.

Por ejemplo, si una persona compra un objeto, un libro, que no es demasiado hermoso por fuera, y más tarde, ese libro se reimprime y cuesta más. Pero como no tenía mucho dinero, compró este libro. Y el vendedor tampoco era consciente de la importancia del libro y se lo vendió a un bajo precio. Pero algún tiempo después, un hombre llega a su casa, ve el libro, y dice: “Como el libro se imprimió hace 300 años, este libro vale una fortuna, ya que sólo hay tres de estos libros en el mundo”. Ahora que se entera del gran valor del libro, comienza a disfrutar el libro.

La alegoría es que no tenemos el conocimiento para apreciar el ascenso. Es decir, no tenemos el conocimiento para entender el valor de un sólo minuto de tener el poder de creer en el Creador y tener alguna sensación de la grandeza del Creador, que en un estado de ascenso tenemos el deseo de anularnos ante Él sin ton ni son, como una vela ante una antorcha. Naturalmente, no podemos disfrutar del hecho de que el Creador nos ha atraído y nos ha dado alguna cercanía, de la cual debemos obtener la alegría y júbilo que debe aportarnos. Sin embargo, como no tenemos la importancia para considerarlo, sólo podemos disfrutar de acuerdo a la importancia, como se explicó en la alegoría.

Por eso se nos dieron los descensos, para ser capaces de aprender la importancia de los ascensos, como está escrito: “Como la ventaja de la luz a la oscuridad”. Específicamente, a través de descensos, uno puede llegar a conocer y apreciar los ascensos, y entonces puede disfrutar los ascensos y llegar a sentir que “Ellos son nuestras vidas y la extensión de nuestros días”. Pero cuando uno no conoce la necesidad de la fe porque piensa que ocuparse en la Torá y observar las Mitzvot es suficiente para estar entre los sirvientes del Creador, no se le dan descensos desde arriba para así apreciar los ascensos.

Su trabajo está en el exterior. No tienen intención de entrar en los interiores. En otras palabras, su objetivo no es ser completamente anulados ante la Kedushá (santidad) −donde santo significa retirado y separado de sí mismo, como está escrito: “Serás santo porque yo soy santo”−, en cuyo momento solo existirá la autoridad del Creador porque el inferior desea anularse ante la raíz, y todo lo que ve es que es vale la pena vivir sólo para beneficiar al Creador.

Para que una persona esté en un estado en el que quiera vivir sólo para darle satisfacción al Creador, debe proveerse con una gran fe en la grandeza del Creador, para hacer que valga la pena anularse por el beneficio del Creador. Y la fe que ha adquirido durante su educación no es suficiente para él. Por la fe que ha adquirido durante la educación él puede ya observar la Torá y las Mitzvot en todos sus detalles y precisiones. Esto es porque no tiene que anularse ante el Creador. En cambio, pide al Creador que como está observando la Torá y las Mitzvot que el Creador nos mandó a través de Moisés, por ello, el Creador le conceda todos sus deseos.

Él cree en la recompensa y el castigo y, ciertamente, como nuestros sabios dijeron (Avot, Capítulo 2,21): “Si estudiaste mucha Torá, confía en que tu amo te pague la recompensa por tu trabajo”. En consecuencia, como la base que lo obliga a observar la Torá y las Mitzvot depende de la recompensa, no del que da la recompensa, no tiene que dedicarse a la grandeza de la fe del Creador, sino en la grandeza o pequeñez de la recompensa. Por tanto, no es una cuestión de ascensos y descensos, el creer en la grandeza e importancia del Creador. En cambio, la única cosa que viene a cuento ahí es que se dedique a la Torá y las Mitzvot o que se debilite en la observancia porque no siempre cree en la recompensa.

Esto provoca a aquellos que se dedican a la Torá y las Mitzvot para recibir recompensa −que algunas veces se encuentran entre personas que no creen en la recompensa y el castigo− y que pueden influir a una persona con sus pensamientos, lo que le provoca incluso alejarse completamente del Judaísmo. Entonces, no deben entrar en contacto con personas que son libres en sus puntos de vista, ya que ellos les traen pensamientos extraños acerca de la fe en la recompensa y el castigo. Pero globalmente, aquellos que se comprometen en Lo Lishmá no experimentan subidas y bajadas, es decir, que no hay necesidad de la presencia de los descensos.

Pero aquellos que desean trabajar, dada la importancia del Creador, que siempre necesitan superarse con fe en la importancia y grandeza del Creador, que lo único que los obliga a observar la Torá y las Mitzvot es la importancia del Creador para lograr Dvekut con el Creador, esas personas siempre deben asumir y valorar la grandeza del Creador. Siempre deben evaluar que si tienen alguna comprensión de la espiritualidad, es porque el Creador les está acercando a Él, mientras que ellos son completamente impotentes, a menos que vean que obtendrán de ello algún beneficio para sí mismos. De esto concluimos que el trabajo principal es anularse a sí mismo. Pero esto está en contra de la naturaleza; sólo pueden llegar a ello mediante Su salvación.

Así, durante el ascenso, una persona piensa que ya es algo natural, y que no necesita para nada la ayuda del Creador. Entonces, se hizo una corrección llamada “descensos”, de que a uno siempre se le muestra la medida de su fuerza −lo que puede hacer por sí mismo y cómo lo ve. Pero cuando es arrojado de su estado, donde pensaba que ya era un humano y no como las bestias que trabajan para sí mismas, de repente ni siquiera puede sentir que deseen echarlo hacia este estado de bajeza, con lo que después descubre que se encuentra en este estado de bajeza.

Y entonces, durante el declive, no ve que está comenzando a decaer. Es más, mientras desciende permanece inconsciente. Y tras estar abajo durante algún tiempo, también recibe ayuda de arriba y se le dice: “Debes saber que ahora estás en declive”. Y antes de que se le diga que es inconsciente, no sabe nada. Sin embargo, uno debe creer que esto también es así, ya que saberlo no le llega por sí mismo. En cambio, uno debe saber que esos descensos se le dieron para así aprender de ahí cómo poder preciar el estado de ascenso. Pero durante el declive, uno no puede enterarse de nada de eso.

Pero durante el descenso, puede hacer un juicio verdadero y decir: “Ahora estoy en un estado de fe, y este vino a mí por el Creador. De otra manera caería inmediatamente en un estado de amor propio”. Si no hace este cálculo y agradece al Creador por acercarle a Él, inmediatamente es arrojado. Resulta que es imposible obtener placer real de acercarse al Creador a menos que él pueda apreciarlo, como se dijo antes: “Como la ventaja de la luz a la oscuridad”.

De esto se deduce que para que las criaturas reciban deleite y placer, y lo sientan, todos esos descensos fueron necesarios. Se llaman “exilio”, y esto se llama “Divinidad en el exilio” o “Divinidad en el polvo”. Y sólo por esa razón uno tendrá los Kelim (vasijas) para sentir el deleite y el placer.

Con lo dicho anteriormente, podemos entender por qué específicamente en el momento de libertad, que es la noche de Pésaj, la plenitud completa, como dice el ARÍ, que Maljut tiene la misma Gadlut, ya que Maljut tiene Mojin de Haya, y así ocurre en la noche de Pésaj.

La respuesta es que precisamente durante el ascenso, cuando uno piensa en los descensos, tienen el poder de resaltar la importancia de los ascensos. De otra manera, esto es parecido a una persona a la que se le dio algo que vale una fortuna y esta lo usa y disfruta como si valiera unos cuantos céntimos.

Así pues, específicamente en el momento de libertad, es posible hacer preguntas. Esto es, no se trata de la pregunta, sino de que necesitamos las preguntas para entender las respuestas, como Baal HaSulam dijo sobre lo que está escrito: “Hablad ahora a los oídos de las personas y dejad que pregunte cada hombre sobre su prójimo”. Rashi interpreta que él les advirtió que ese justo dirá: “Y ellos les servirán, y ellos les afligirán”, y se hará realidad en ellos, y “Después emergerán con grandes posesiones” no se hará realidad en ellos. Y hay una pregunta: “Si el Creador deseó dar grandes posesiones al pueblo de Israel, ¿no podría el Creador habérselas dado? ¿Tuvo que decir al pueblo de Israel que fuera fraudulento y que tomara vasijas de plata y vasijas de oro de los Egipcios?”

La respuesta es que cuando el Creador dijo a Abraham: “Darte esta tierra a ti y heredarla”, Abraham preguntó: “¿Mediante qué sabré que la heredaré?” “Y él dijo a Abraham: ‘Sabe con seguridad que tu semilla será una extraña en una tierra que no es suya… y más tarde emergerán con grandes posesiones.’” Y preguntó: “¿Qué vemos en la respuesta del Creador a la pregunta de Abraham: ‘Mediante qué sabré’, que al estar en una tierra que no es de ellos, es decir, en el exilio, Abraham podía estar seguro de que heredarían la tierra?

Él dijo que como no hay luz sin un Kli (vasija), es decir, que no hay llenado sin una carencia, y Abraham dijo al Creador que él no vio que ellos necesitaran luces tan grandes, llamadas “la tierra de Israel”. Por esta razón, el Creador le dijo que al estar en el exilio y al pedir del Creador que lo libere del exilio, ¿cómo los liberará? Sólo con grandes luces, ya que “La luz en esta le reforma”. Así, entonces necesitarán las grandes luces.

Y explicó sobre ello que por eso el Creador dijo que tomarían prestadas Kelim (vasijas) de los Egipcios, es decir, asumir la dureza de los Egipcios como un préstamo para recibir las luces, y entonces devolverles los Kelim. En otras palabras, ellos asumieron la dureza para entender las respuestas. Es como se dijo arriba, que es imposible entender la luz si no es desde la oscuridad. Por eso todas las preguntas se hacen específicamente en el momento de la libertad.

1011. ¿Qué significa que las Velas de Januká estén colocadas sobre la izquierda, en el Trabajo?

Artículo Nº 11 1989/90

Nuestros sabios dijeron (Shabbat, p. 22): “Las velas de Januká están sobre la izquierda, por tanto, las velas de Januká estarán a la izquierda y la Mezuzá (un pergamino enrollado y dentro de un estuche, que tiene escrito un verso específico de la Torá) a la derecha”. Rashi interpreta: “La Mezuzá está a la derecha, como está escrito: ‘Beiteja (tu casa) –Derej Bi’atja (el camino por donde viniste), cuando una persona comienza a caminar, comienza a caminar con la pierna derecha’”.

En el libro Shaar Hakavanot (p. 326), dice: “Pero el asunto de Januká y Púrim es diferente, pues ambos están en Hod, aunque con referencia al rezo de la mañana, nosotros explicamos que Jacob está en Netzaj y Maljut está en Hod. De acuerdo con esto, un día corriente es más sagrado que Januká y Púrim, ya que ambos están en Hod.

Pero el asunto es que en ese momento, ella recibe sus iluminaciones por sí misma, no a través de su esposo; pues en un día corriente, Jacob absorbe su iluminación y la parte de la iluminación de ella de Netzaj y de Hod. Después, él le da a ella su iluminación y se extiende desde Hod a través de él. Pero ahora, en Januká y Púrim, ella absorbe la parte de sus iluminaciones de Hod por sí misma y no a través de su marido.

Debemos entender que esto, en el trabajo, significa que la Mezuzá está a la derecha y las velas de Januká a la izquierda. ¿Qué nos viene a enseñar esto? También debemos entender que, según lo que está escrito en Shaar HaKavanot, Januká y Púrim son, ambos, un discernimiento; como está escrito, que ambos, es decir, Januká y Púrim, son un solo discernimiento que se extiende desde Hod.

¿Por qué los dos absorben desde la misma raíz si en Púrim hay felicidad, una fiesta, y uno debe comer la cena de Púrim; mientras que en Januká nuestros sabios dijeron: “Estas velas son sagradas, no tenemos permiso para usarlas”? En el trabajo, aprendemos que una persona contiene a todo el mundo. Significa que Israel y las setenta naciones están en una persona. En otras palabras, una persona contiene todas las malas cualidades que existen en las setenta naciones. Es sabido que las setenta naciones se extienden desde lo opuesto de las siete cualidades de la Kedushá (santidad), como en “Dios las ha hecho la una opuesta a la otra”, y cada cualidad consta de diez.

Este es el significado de las setenta naciones, es decir, que cuando las setenta naciones gobiernan al Israel en una persona, esto se considera como que el pueblo de Israel está en exilio bajo el gobierno de las naciones. Significa que los deseos y ansias controlan al Israel en él, y la parte de Israel no puede trabajar para beneficio del Creador, sino sólo por su propio beneficio.

Con el razonamiento de uno es completamente imposible entender cómo, alguna vez, será posible librarse del dominio de las naciones del mundo en el interior de él. Esto se debe a que el esfuerzo que tanto ha hecho para salir de su dominio, fue inútil. Y, por el contrario, cada vez uno podría ver más claramente que es imposible salir de su exilio. Por esto siembre debemos recordar la salida de Egipto, como está escrito: “que debes recordar el día en que  saliste de la tierra de Egipto”, es decir, creer en lo que está escrito: “Yo soy el Señor, tu Dios, el que te sacó de la tierra de Egipto… para ser un Dios para ti”.

Significa que como el Creador sacó al pueblo de Israel de Egipto, y fueron recompensados con: “Para ser un Dios para ti”, Él también puede liberarnos del dominio de las setenta naciones, para ser recompensados con “Para ser un Dios para ti”.

Uno no debe decir que él es peor que la gente que estaba en Egipto. Que el Creador sólo tuvo el poder de liberarles de su gobierno. Pero cuando una persona ve su propia bajeza, se desespera y dice que debe ser peor que aquellos que estaban en Egipto.

Aquí debemos creer las palabras del ARÍ, quien dice que el pueblo de Israel, antes de la salida de Egipto, ya estaba en cuarenta y nueve puertas de impureza, hasta que el Creador se les apareció y los redimió. De esto se deduce que aun cuando uno ve que está en completa bajeza, no debe escapar de la campaña, y debe creer que el Creador lo liberará del exilio de estar entre las naciones del mundo.

Así, podemos ver que toda la base está fundamentada totalmente sobre la fe, que sólo por la fe es posible salir del exilio. No debemos hacer caso de nuestra razón, aunque una persona es juzgada según su razón. Pero cuando la persona tiene intelecto para ver su verdadero estado, esto le da la posibilidad de ir por encima de la razón. En otras palabras, uno no debe ir por encima de su razón sin la ayuda del Creador. Pero si ve que con su razón no puede seguir adelante, entonces necesita Su ayuda.

Y lo principal que se requiere de una persona es alcanzar su propia plenitud, es decir, ser recompensado con NaRaNJaY de (de) Neshamá. Y esto viene, específicamente, por necesitar al Creador. Nuestros sabios dijeron sobre esto: “Uno que viene a purificarse, es ayudado”. Y El Zóhar dice: “¿Cómo es ayudado? Con un alma sagrada. Cuando uno nace, se le da un alma del lado de una bestia pura. Si es recompensado más aún, se le da Ruaj”, etc.

Por eso es algo grande el que la persona necesite que el Creador le ayude, pues la salvación de uno está en que se le otorguen grandes poderes desde lo alto. Y al recibir nuevos poderes cada vez, es decir, una nueva alma, al final recibirá toda la NaRaNJaY que pertenece a la raíz de su alma. De esto se deduce que un milagro implica algo que la persona no puede obtener. Es decir, es imposible para uno el obtenerlo, a menos que sea a través de un milagro desde lo alto. Sólo de esa manera se llama “un milagro”.

Por esta razón, cuando una persona llega a un estado donde ya tiene el reconocimiento del mal, que le es imposible salir del dominio de las naciones del mundo en él, que Israel en él está en exilio bajo las naciones, y no ve el camino por el que poder salir de su poder, cuando el Creador lo ayuda, y les saca de las naciones del mundo, y todo se da la vuelta de modo que es el pueblo de Israel quien los gobierna, esto es llamado “un milagro”.

Esto se considera como que es como fue en la tierra de Egipto, que el Creador los liberó de la tierra de Egipto, es decir, que el Creador los sacó de la opresión de las aflicciones de Egipto. Uno debe creer que tal como este milagro sucedió en la salida de Egipto, cada persona que esté caminando en el trabajo del Creador, debe creer que el Creador lo liberará; pues es verdaderamente un milagro el que uno salga del gobierno del amor propio, y se preocupe solamente de aquello que pertenece al beneficio del Creador.

Y cuando una persona llega a eso, se considera que esta persona ha alcanzado Lishmá (en beneficio de Él). Significa que él ya ha sido recompensado con fe en el Creador, y que tiene el poder para trabajar en favor del Creador, y esto se denomina “Lishmá”. También se llama “derecha” cuando uno se compromete en el camino del otorgamiento al Creador, es decir, que todo lo que hace es para beneficiar al Creador. Esto es, él desea hacer Jésed (gracia/misericordia) al Creador, es decir, satisfacer al Creador.

Sin embargo, deberíamos saber que una persona que quiera hacer todo por el Creador, es solo la corrección de la creación. No es el propósito de la creación. El propósito de la creación es que el hombre reciba deleite y placer en las vasijas de recepción. Sin embargo, debe existir una corrección en las vasijas de recepción, lo que se llama “con el fin de otorgar”.

La abundancia del propósito de la creación se llama Jojmá (sabiduría), que es la luz de vida, como en “La Sabiduría le dará la vida a aquel que la tiene”. Además, la Luz de Jojmá es llamada “izquierda”, pues todo lo que requiere corrección se llama “izquierda”, como en “la mano débil, cuya fuerza se ha debilitado como la de una hembra” Esto se llama “izquierda”.

Y, ¿cuál es la corrección que debe hacerse en la Luz de Jojmá? Es la derecha, que se llama Jasadim. En otras palabras, una vez que él ya ha sido recompensado con el propósito de la creación, que es el deleite y el placer llamado Jojmá, la Luz de Jasadim debe atraerse una vez más –la abundancia que llega a las vasijas de otorgamiento–, ya que dijimos que se nos dio el trabajo en la Torá y las Mitzvot en la forma de: “Haremos y escucharemos”. Significa que al hacer y cumplir la Torá y las Mitzvot en acción, también seremos recompensados con el estado de ‘escucharemos’.

En otras palabras, uno debe cumplir la Torá y las Mitzvot, incluso mediante coacción. No hay necesidad de esperar el momento en que tenga el deseo de cumplir la Torá y las Mitzvot, para luego cumplirla. Por el contrario, uno debe sobreponerse y cumplirla sólo en la acción, puesto que la acción traerá más tarde el ‘escuchar’, lo que significa que después la persona oirá hablar de la importancia de la Torá y las Mitzvot. En otras palabras, será recompensado con el deleite y el placer que se encuentra en la Torá y las Mitzvot. Este es el significado de lo dicho por Israel: “Haremos y escucharemos.” Así, en la derecha, lo que se llama involucrarse en Jésed, en las vasijas de otorgamiento; se trata de un “cumplir” en el que uno puede hacer todo por el beneficio del Creador y no en su propio beneficio.

De esto se deduce que, según la regla “Haremos y escucharemos”, el acto afecta al objetivo. Esto significa, necesariamente, que cuando uno recibe Jojmá desde lo alto, el acto debe ser hecho, de tal forma, que el objetivo será como el acto. De esto resulta que el acto de recepción afecta a la intención, lo que lo convierte, también, en “con el fin de recibir”. Por tanto, incluso durante el acto, cuando él atrae la Luz de Jojmá con el fin de otorgar, por la regla “Haremos y escucharemos”, todavía debe recibir abundancia del acto.

Por ello, es necesario tener cuidado para extender las vestimentas, es decir, para vestir la luz de Jojmá, donde haya ‘Haremos’. ‘Haremos’ es el acto de otorgamiento, y también seremos recompensados con la intención de estar con el fin otorgar. Y también “Escucharemos” que el objetivo también será el de otorgar, al igual que el acto. Esto conservará la vasija de recepción, la cual recibe la Luz de Jojmá, para que pueda mantener la intención de otorgar sobre la de recibir el deleite y placer, y por ello estar en la forma de recibir con el fin de otorgar.

Con lo antes dicho, deberíamos interpretar el significado de la Mezuzá, la cual debe estar a la derecha. Como la Mezuzá está manteniendo y guardando a una persona, hay un indicio de que la Mezuzá está a la derecha. En otras palabras, guardar pertenece a la derecha, que se considera Jésed, y los Kelim de Jésed son considerados la derecha, es decir, que no requieren corrección. Pero Jojmá es considerado izquierda porque Jojmá viene en vasijas de recepción y las vasijas de recepción requieren ser guardadas.

Por eso Rashi interpreta: “Beiteja (tu casa) – Derej Bi’atja (el camino por donde viniste)”, es decir, que una persona comienza a caminar sobre la derecha. Esto debe ser interpretado como que al principio de la llegada de la persona al sagrado trabajo es con la derecha, es decir, que las vasijas de otorgamiento serán con el fin de otorgar. Más tarde, uno comienza a caminar en la izquierda, es decir, que corrige las vasijas de recepción para que sean con el objetivo de otorgar.

Por eso está escrito que cuando uno comienza a caminar en la corporalidad, comienza con la pierna derecha. Y esto apunta a la forma espiritual, es decir, que al principio de la llegada de uno al trabajo del Creador, debería comenzar con la derecha, es decir, en integridad. En otras palabras, por todo lo que hace en el trabajo, debe dar gracias al Creador de haberle dado algún pensamiento y deseo de trabajar en el trabajo sagrado, de que, a pesar de todo, tiene alguna adhesión en la parte práctica de la Torá y las Mitzvot.

En ese momento, no debe pensar aún en el objetivo, pues también existen dos maneras de discernimiento en la intención:

1.    La intención, es decir, quién es el que obliga al compromiso con la Torá y las Mitzvot. El entorno en el que se encuentra, pues todos los amigos están comprometidos con la Torá y las Mitzvot, y todos rezan, y observan las lecciones de Torá en el seminario, etc., ¿o está él cumpliendo la Torá y las Mitzvot solo porque el Creador nos ordenó cumplir la Torá y las Mitzvot, y él cree en todo lo que dijeron los sabios y, en base a eso, observa la Torá y las Mitzvot?

2.    La intención por la recompensa que ha de recibir por observar la Torá y las Mitzvot. Algunos esperan recibir recompensa por su trabajo, como está escrito en El Zóhar, que existen tres razones para comprometerse en la Torá y las Mitzvot: a) para ser recompensado en este mundo, b) para ser recompensado en el mundo por venir, c) para no ser recompensado, sino sólo por la grandeza del Creador, pues Él es grande y gobernante.

Así, el comienzo del trabajo de uno en la Torá y las Mitzvot es con el fin de ser recompensado. Y en eso, también decimos que existen dos discernimientos que hacer:

1) Algunas veces la persona aún no es fuerte en su fe, en ser capaz de trabajar para el Creador, así que Él le recompensará, ya que de forma subconsciente carece de la fe para hacerse capaz de hacer buenos actos. Sin embargo, trabaja por sus amigos, ya que no desea ser despreciado por ellos. No es el Creador quien lo hace hacer buenos actos, sino la vergüenza ante sus amigos sí lo hace.

Uno debe pensar que la bajeza más grande es que los amigos le obliguen y no el Creador. Sin embargo, esto tampoco debería ser menospreciado. Por tales actos, también una persona debe estar agradecida al Creador −pues el Creador dio a los amigos el poder de hacerle actuar a como ellos desean. Esto se considera que el Creador está observándolo en ocultación. En otras palabras, el Creador se esconde en las vestimentas de los amigos, quienes lo obligan a hacer buenas acciones.

Aquí deberíamos interpretar lo dicho por nuestros sabios (Avot, capítulo 3,20): “Y ellos recogen de una persona de manera consciente e inconsciente”. “Conscientemente” significa que una persona, de manera consciente, desea cumplir la Torá y las Mitzvot. En otras palabras, dice que el hecho de que haga buenos actos, es porque eso va de acuerdo al punto de vista del Creador. En otras palabras, el Creador es quien le obliga. “Y ellos recogen de él de manera inconsciente” significa que una persona hace buenos actos sin saber que está cumpliendo la Torá y las Mitzvot del Creador, ya que piensa que está cumpliendo la Torá y las Mitzvot del Creador de los amigos, es decir, que son los amigos quienes le hacen comprometerse

Esto es considerado que sin el conocimiento de uno, está cumpliendo la voluntad del Creador, aunque piensa que está cumpliendo la voluntad de los amigos. Y si él así lo cree –que inconscientemente está haciendo la voluntad del Creador– es decir, que si él sabe que no puede realizarla porque piensa que está cumpliendo sólo la voluntad de los amigos, esto se llama “ocultación del rostro”. En otras palabras, el Creador se oculta a Sí mismo en la vestimenta de los amigos, y de esta forma, él hace la voluntad del Creador.

2) Si él da las gracias al Creador por ayudarle a través de la ocultación –es decir, que ahora tiene la elección de decir que está trabajando a causa de los amigos y no tiene contacto con el Creador, o que cree que el Creador se escondió a Sí mismo en la vestimenta de los amigos, y mediante ello cumple la Torá y las Mitzvot, si elige y dice que sólo el Creador lo ayudó a ser capaz de hacer buenos actos al vestirse Él en una vestimenta de amigos, y da las gracias al Creador por eso– esto le aporta un gran ascenso: ser recompensado con la revelación del rostro del Creador. En otras palabras, el Creador le da un pensamiento y un deseo de hacer la voluntad del Creador, pues ahora tiene alguna iluminación desde lo alto para ir por encima de la razón. Por eso el Creador le ayudó, para que a través del Ajoraím (posterior), más tarde sea recompensado con el Panim (anterior/rostro) del Creador. Significa que ha sido recompensado con ser recogido inconscientemente.

Por tanto, resulta que la Mezuzá es cumplir, lo cual es la derecha, llamada Jasadim (misericordia), en el momento en el que uno está en un estado de otorgamiento con el fin de otorgar. Esto se considera la “corrección de la creación”. Pero Januká y Púrim, dice el ARÍ, son considerados Hod, lo cual es la izquierda. Esto implica al propósito de la creación, que requiere de la corrección para ser capaz de recibir deleite y placer de una manera corregida, implicada en la abundancia llamada Jojmá. Por eso Januká está a la izquierda, para indicar a la luz de Jojmá.

Sin embargo, en Januká hubo el estado de Hanu Koh (estacionado hasta ahora) que significa, como Baal HaSulam explicó, que allí hubo solo una pausa, y no el final de la guerra. En otras palabras, la luz del sol, llamada “izquierda”, estaba brillando, pero carecían de la vestimenta para conservar la Jojmá que viene en vasijas de la recepción, puesto que hay una adherencia al Sitra Achra en las vasijas de recepción y allí había luz de Jasadim, llamada “derecha”.

Por eso Por eso el milagro se hizo sólo sobre la espiritualidad. Significa que la Luz del propósito de la creación estaba brillando, pero no la pudieron usar por falta de vestimenta de Jasadim, ya que está prohibido usarla. Este discernimiento es llamado “espiritualidad”, cuando aún no se ha materializado y entonces puede ser usada. Por eso está escrito que está prohibido usar las velas de Januká sino sólo verlas, por falta de las vestimentas.

Pero en Púrim, tenían la vestimenta llamada Jasadim, como está escrito (Talmud Eser Sefirot, al final de la parte 15): “En consecuencia, como la materia ya ha sido materializada, es decir, que podían usar la Luz de Jojmá con el fin de otorgar, en Púrim hay una fiesta y alegría”

 

1048. ¿Qué significa que la Torá se llame “La Línea Media”, en el trabajo?

Artículo Nº 19, 1989/90

Está escrito en El Zóhar (Yitro, 76; Comentario Sulam, Punto 293): “El Tanna Rabí Yehuda dice: ‘La Torá fue entregada en el lado de Gevurá’. Rabí Yosi dice: ‘Entonces, la Torá está en la izquierda’. Él le dijo: ‘Ella regresó a la derecha, como está escrito: ‘En su mano derecha, una ley de fuego sobre ellos’. Y está escrito: ‘Tu mano derecha, Oh Señor, gloriosa en poder”. Así, encontramos que la izquierda está incluida en la derecha, como está escrito: ‘Sobre su mano derecha’, y la derecha en la izquierda, como está escrito: ‘Tu mano derecha, Oh Señor, gloriosa en poder’. Así pues, Gevurá, que es la izquierda, está incluida en la derecha”. Resulta que la Torá es la línea media, es decir, que incluye ambas líneas −derecha e izquierda.

También está escrito (Comentario Sulam, p. 62, Punto 235): “En el tercer mes, en este mes, Uriel gobierna, ya que Nissan, Iyar, Sivan corresponde a HGT −Miguel gobierna Jésed, Gabriel en Gevurá, y Uriel en Tifferet. Y este es el significado de “Un hombre completo”, quien es llamado Jacob, quien es Tifferet. Además, “Perfecto” se deriva de la palabra “perfección”.

Y está escrito (Punto 242): “Y fue entregado en el tercer mes, a la tercera persona, que estaba incluida en tres grados, es decir, los tres patriarcas, la triple Torá, que es la Torá (Pentateuco), Profetas, y los escritos y todo es uno”. Así, la Torá es considerada la línea media.

También está escrito (Comentario Sulam, p. 76, Punto 296): “‘Y el pueblo entero vio las voces’. Pregunta, la escritura dice ‘Vio’, pero debió haber dicho ‘Escuchó’. Él responde: ‘Así aprendimos. Esas voces fueron grabadas en la oscuridad, en la nube, y en la bruma, y aparecen en ellos como aparece el cuerpo’”.

Debemos entender qué significa para nosotros en el trabajo que la Torá consiste en derecha e izquierda. Además, ¿qué significa que la Torá fue entregada al tercero, que es Jacob, un hombre perfecto, quien es llamado “Perfección”? Además, ¿qué significa que fueron grabadas en la oscuridad, la nube, y la bruma, lo cual es el cuerpo, donde las voces están grabadas?

Se sabe que en el orden del trabajo, primero uno debe tomar sobre sí mismo la carga del reino de los cielos, y luego debe estudiar la Torá. Esto es así porque si no tiene el reino de los cielos, debemos preguntar: “¿De quién es la Torá que él está estudiando?” porque primero, uno debe creer en el otorgador de la Torá, y entonces puede observar la Torá. Así, el reino de los cielos es llamado Asiyá (acción), que él asume para ir por encima de la razón.

En otras palabras, aunque la razón de uno puede venirle con muchas preguntas, él las responde: “Tú me estás haciendo preguntas desde la razón, y yo estoy yendo por encima de la razón, desde un lugar donde la razón no puede llegar, alcanzar, o entender, lo que se llama ‘fe’. Así, no hay lugar para todas las preguntas que me estás haciendo”.

Esto se llama “derecha”, que él cree que el Creador vigila el mundo con benevolencia. Y aunque cuando mira el mundo tiene muchas preguntas, él va por encima de la razón y dice: “Ellos tienen ojos y no ven”. En cambio, él da las gracias y alaba al Rey por dar a todos solo el bien. Esto se llama “derecha”, Jésed, es decir, que la guía del mundo está en Jésed (gracia/misericordia). Es decir, el Creador conduce al mundo sólo con Jasadim. Y él dice acerca de ello: “Yo Te bendeciré cada día”.

Sin embargo, si hay una Yetzer (inclinación) al mal en una persona, Baal HaSulam lo interpretó como que venía de la palabra Tziur (atraer). En otras palabras, muestra a una persona malas imágenes de la guía del Creador, de cómo el Creador se está comportando con el mundo. También proporciona una imagen de inferioridad del trabajo en general, lo que se llama “Divinidad en el polvo”. Así, ¿cómo puede uno superarlo y caminar sobre la derecha, llamada “perfección”, y ser capaz de decir: “Sólo bondad y misericordia me seguirán todos los días de mi vida”?

Nuestros sabios dijeron acerca de eso: “El Creador dijo: ‘Yo he creado la inclinación al mal, Yo he creado la especia de la Torá’”. De esto se deduce que la Torá de la cual ahora se ocupa es para que sea una especia, es decir, que a través de la Torá, será capaz de superar el mal y caminar por el camino de Jésed, llamado “derecha”. A ese respecto, puede decirse que la Torá fue entregada en la derecha, llamada como la acción. En otras palabras, califica a una persona para caminar en el camino correcto. Esto se denomina “el primer discernimiento de la Torá”, donde la derecha se llama “perfección”, cuando no siente ninguna carencia en absoluto.

El “segundo discernimiento” en la Torá es la izquierda, llamada Jojmá (sabiduría). Este se considera la sabiduría de la Torá. En otras palabras, una vez que ya tiene la derecha, la cual es Jésed, es decir, fe por encima de la razón, y él cree en el Creador −que el Creador dirige al mundo en benevolencia− es recompensado con el otorgante de la Torá, llamado “la sabiduría de la Torá”, como está escrito: “La Torá emerge de la sabiduría”.

En otras palabras, una vez que él cree que hay un otorgador de la Torá, este es el momento de ser recompensado con la Torá. Se sabe que la Torá sale de Jojmá, y este discernimiento puede ser llamado “izquierda”, es decir, que viene después de que una persona ha sido recompensada con la derecha, que es la fe por encima de la razón, lo que se llama “Jasadim cubierto”.

Sin embargo, al hablar de un momento en donde hay ya una Jojmá revelada, llamado “izquierda”, hay otra cuestión, llamada “línea media”, que significa que Jojmá debe ser vestida en Jasadim. Antes de eso, hay una gran distancia entre Jasadim, que son llamados “derecha”, y Jojmá, considerada como “izquierda”.

Es como nuestros sabios dijeron: “Uno que estudia Torá Lishmá (en beneficio de Él)”, significa que está estudiando la Torá con el objetivo de ser recompensado con Lishmá a través de la Torá, que su intención en la Torá que está estudiando es lograr el grado de Jésed, es decir, tener el poder de hacer todo con el fin de otorgar, lo cual es llamado Jésed. Es como nuestros sabios dijeron: “¿Quién es un Jasid (pío/seguidor)? Aquel que dice: ‘Lo que es mío es tuyo y lo que es tuyo es tuyo’, quien no quiere nada para sí mismo”. Más adelante, cuando es recompensado con Jésed a través de la Torá, “Se le muestran los secretos de la Torá” (Avot, capítulo 6,1).

Esto ya se llama “izquierda”. En ese momento, esta izquierda debe ser incorporada en la derecha. Significa que la luz de Jojmá, que es la izquierda, está vestida en Jasadim, que es derecha, y esto se llama Torá, la línea media, entre la derecha y la izquierda. Por eso se considera que la Torá consta de Jésed y Gevurá.

Se deduce que el primer estado es cuando él quiere alcanzar el grado de Lishmá, es decir, con el fin de otorgar. Esto se considera que una persona está en el exilio, gobernada por la inclinación al mal. En ese momento necesita la Torá. Esto se denomina “estudiar la Torá para lograr Lishmá”, es decir, que él cree en lo que nuestros sabios dijeron: “Yo he creado la inclinación al mal, Yo he creado la especia de la Torá”. Se llama “Torá en la forma de la derecha”, es decir, Jésed, con el fin de otorgar.

Y cuando ya ha alcanzado el grado de Lishmá, llega un segundo estado y él es recompensado con la revelación de los secretos de la Torá. Así, después de haber sido recompensado con el otorgante, es decir, que hay un otorgante en el mundo, llega un estado donde el otorgante entrega la Torá a la persona.

Pero hay más. Él necesita un tercer estado, llamado “Jojmá teniendo que ser incluido en la derecha”, que es llamado Jasadim. Esto es así porque la Torá emerge de Jojmá, lo cual significa que la Torá emerge de Jojmá y debe vestirse en la luz de Jasadim. Además, Jasadim son llamadas “acción”, y la Torá es llamada “Jojmá”. La Torá de uno no debe ser más que las acciones de uno. Nuestros sabios dijeron acerca de ello (Avot, Capítulo 3,12): “Cualquiera cuya Jojmá (sabiduría/conocimiento) es mayor que sus acciones, su Jojmá no persiste”. Además se concluye que la Torá, que es llamada Jojmá, brilla en la línea media. Esto se considera que la Torá consta de Jésed y Gevurá, que ella contiene a ambas.

Hay dos discernimientos que hacer con respecto a uno que está estudiando Torá Lishmá:

1) Él ve que no tiene conexión para hacer cosas por el bien del Creador. En cambio, ve que está bajo el gobierno de la inclinación al mal, que afirma: “Ella es toda mía”. No le deja hacer nada con el fin de otorgar. Por el contario, sólo puede trabajar donde ve que habrá satisfacción de uno mismo. Pero si no ve ningún beneficio para su voluntad de recibir, no tiene energía para trabajar. Expresado de manera diferente, su medida depende de lo que su voluntad de recibir ganará.

Y cuando una persona intenta salir de su dominio, como está escrito en el ensayo “¿Qué significa que hablar del Shabat no será como hablar de un día corriente, en el trabajo?” (Beshalaj, Artículo Nº 18, 1989/90): “En el grado en el que uno intenta salir de su esclavitud y exilio, ve que está situado en la oscuridad, en la nube, y en la bruma”.

En ese estado, ve lo opuesto de lo que nuestros sabios dijeron: “Yo he creado la inclinación al mal, Yo he creado la especia de la Torá”. En otras palabras, el mal en él se ha hecho demasiado fuerte; es decir, él nunca soñó que si comenzaba a trabajar, a esforzarse, y a hacer buenas obras con el objetivo de lograr Lishmá, ahora vería lo opuesto; nunca pensó que iba a caer en tal estado de bajeza.

Realmente, esto le llegó desde el discernimiento: “Porque he endurecido su corazón”. Y aunque la razón de que ahora esté en ese estado de bajeza viene desde arriba, en la sensación del inferior, quien se siente en la oscuridad, que nada brilla para él, está probando el sabor del exilio, incluso cuando este proviene de arriba.

Con lo dicho antes, podemos interpretar lo que preguntamos: “¿Qué significa lo que El Zóhar dice: “Esas voces fueron grabadas en la oscuridad, en la nube, y en la bruma, y aparecen en ellos”. Debemos interpretar que “Esas voces” son la voz de la Torá, que viene para dar fuerza de manera que uno pueda actuar con el fin de otorgar. Esto se llama “el segundo discernimiento de Lishmá”, es decir, “oscuridad, nublado, y con bruma”, que es la necesidad y el Kli (vasija) para obtener la voz de la Torá.

De arriba llegan dos discernimientos, lo que se llama Lishmá: 1) el Kli (vasija), es decir, la oscuridad. Esta es la necesidad −cuando ya no puede tolerar la oscuridad. 2) La luz, es decir, el poder. Esta es la voz, la voz de la Torá, que le da la fortaleza para tener como objetivo obtener el don de otorgar, la luz que lo reforma. Esto es “Yo he creado la inclinación al mal, Yo he creado la especia de la Torá”. En otras palabras, la voz de la Torá “condimenta” la inclinación al mal con la habilidad de querer Lishmá.

Por eso está escrito: “Esas voces fueron grabadas en la oscuridad, en la nube, y en la bruma, y aparecen en ellas como aparecen en un cuerpo”. Significa que si ellos previamente tenían Kelim, que son denominados “oscuridad” y “un lugar de carencia”, entonces la voz de la Torá puede entrar en la oscuridad e iluminarla.

Pero cuando no hay ningún lugar oscuro, es decir, cuando aún no siente la carencia de no ser capaz de hacer nada con el fin de otorgar, no puede decirse que la luz viene e ilumina, ya que la luz no tiene dónde entrar. Esto pertenece al discernimiento de la derecha, es decir, a Jésed. Es decir, él ya ha obtenido las vasijas de otorgamiento, y Jésed se llama “otorgamiento”, cuando actúa con misericordia hacia otros. En cuanto a eso, él ya ha completado los Kelim.

Más adelante comienza el tercer discernimiento, cuando él es recompensado con los secretos de la Torá, llamado “izquierda”. Como esta luz viene en vasijas de recepción, debe ser ciertamente con el fin de otorgar. Pero aun cuando ya ha sido recompensado con ser un receptor con el fin de otorgar, todavía se considera izquierda, ya que aquí falta la corrección de vestir Jojmá en Jasadim. De otra manera, sería: “Su Jojmá es más grande que sus acciones”.

Aquí comienza el asunto de la línea media, donde Jojmá está vestida en Jasadim. Es decir, la izquierda, llamada “vasijas de recepción que reciben Jojmá”, serán vestidas en Jasadim. Este es el significado de lo que está escrito: “La Torá viene de la derecha, que es Jésed, y viene a la izquierda, que es Gevurá. Esto se llama ‘revelación de Jojmá’”.

Sin embargo, la derecha debe estar mezclada con la izquierda, y la izquierda con la derecha. Esto se considera que la Torá se llama “media”, es decir, que consiste en Jojmá y acciones, como dijimos que su Jojmá no debe ser más que sus obras. 

Baal HaSulam explicó el verso: “Y todo el pueblo vio las voces”. Se sabe que “voz” significa Jésed, que se deriva de “escuchar”, que se llama Biná. “Ver” es llamado Jojmá, como está escrito: “Los ojos de la congregación son los sabios de la congregación”. Además, la Jojmá que brilla en las vasijas de recepción precisa de cuidados para no recibirlas con el fin de recibir. Entonces, la vestimenta de Jasadim debe ser extendida hacia esta, llamada “voz” y “escuchar”.

Por lo tanto, las palabras: “Y el pueblo entero vio las voces” significa que vieron que recibieron la luz de Jojmá cuando está vestida en una voz, en Jésed. Por eso está escrito que vieron la Jojmá cuando estaba vestida en voces, es decir, en Jasadim. Esto se llama “línea media”, incluyendo Jojmá y Jasadim.

Con lo dicho antes entenderemos lo que preguntamos: “¿Qué significa lo que dice sobre que la Torá fue entregada al tercero, que es Tifferet, que es el significado de ‘Un hombre perfecto’?”, Jacob, que es Tifferet, y perfecto significa perfección. Preguntamos: “¿Qué es perfección, que Jacob se llame ‘Un hombre perfecto’?”

La respuesta es que la Torá es la línea media, y Jacob es la línea media, incluyendo derecha e izquierda; así pues, hay perfección. En otras palabras, hay una mezcla de Jojmá y Jasadim. En el trabajo, significa que una persona debe constar de ambas acciones −llamadas Jasadim− y de Jojmá, ya que está prohibido para su Jojmá ser más grande que sus obras.

Sin embargo, uno debe creer que “no existe nadie más aparte de Él”, que el Creador lo hace todo. En otras palabras, como dijo Baal HaSulam, ante cada acto, uno debe decir que al hombre se le dio sólo la elección, ya que: “Si no estoy para mí, ¿quién está para mí?” Así pues, todo depende de la propia elección. Sin embargo, después del acto, uno debe decir que todo es Providencia privada, y que uno no hace nada por sí mismo.

Acerca de eso debemos interpretar, como escribe el ARÍ (Talmud Eser Sefirot, Parte 13, p. 1367, punto 152): “Existe el asunto de Se’arot (cabellos), que cubren la luz, de manera que no disfruten de la luz mientras sean indignos, ya que pueden mancillarse”. El asunto es que debemos creer que el Creador nos dio un deseo y anhelo por hacer buenas obras. Y mientras uno sea indigno, no debe sentir que el Creador lo obliga a hacer buenas obras. Por esta razón, el Creador se oculta en vestimentas, y esta vestimenta se llama Lo Lishmá (no en beneficio de Él). En otras palabras, a veces el Creador se oculta en una vestimenta de amigos.

Por ejemplo, hay una situación donde una persona no quiere levantarse y estudiar antes del alba. Así que el Creador se oculta en una vestimenta de amigos y sale de la cama, incluso si está cansado, ya que un pensamiento vino a su mente sobre que no es agradable para los amigos que ellos vayan a estudiar y él no. Esto es porque entonces todos verán su bajeza. Entonces, se levanta y va al seminario y estudia. Se concluye que no tiene la energía para salir de la cama por el mandamiento del Creador, así que el Creador no lo fuerza a ir al seminario, ya que si esta fuera la razón, estaría acostado en la cama. Pero los amigos sí lo obligan.

Y semejante a este ejemplo son todo el resto de cosas de cuando una persona actúa en Lo Lishmá, aun cuando hay muchos grados en Lo Lishmá. Pero hablaremos de este ejemplo. Aquí debemos ver a una persona que está yendo a estudiar y a observar las Mitzvot (mandamientos) no porque el Creador el compromete. En otras palabras, si fuera por el mandamiento del Creador, no tendría la fuerza para superar al cuerpo y obligarlo a hacer buenas obras. Sin embargo, a causa de las personas, él sí tiene la fuerza para hacer buenas obras. Así pues, vemos qué importancia puede haber para Lo Lishmá.

Y aun así, uno debe creer lo que se dijo arriba, que “no existe nadie más aparte de Él”, es decir, que es el Creador quien le obliga a hacer buenas obras, pero como él aún es indigno de saber que es el Creador el que le compromete, el Creador se viste a Sí mismo en ropas de carne y hueso. A través de ellas, el Creador lleva a cabo esas acciones. Así, el Creador actúa en la forma de Ajoraím (posterior).

En otras palabras, la persona ve los rostros de la gente pero debe creer que detrás de los rostros está el Creador, quien lleva a cabo esas acciones. En otras palabras, detrás del hombre está el Creador y lo obliga a hacer las obras que el Creador quiere. De esto se deduce que el Creador lo hace todo, pero la persona considera lo que ve, y no lo que debe creer. Por esta razón, una persona dice que está haciendo las obras en Lo Lishmá, como en el ejemplo de los amigos que lo comprometen.

Además, no tienen por qué ser los amigos. Es más, cualquiera tiene una apariencia externa propia, adecuada a esa persona. En consecuencia, después del hecho, por ejemplo, cuando uno viene al seminario, que fue porque los amigos lo comprometieron a venir, dice: “El Creador fue la razón por la que fue a estudiar, pero el Creador sólo vistió una vestimenta de amigos”. Así pues, ahora él le da las gracias al Creador por ser la razón.

De esto se deduce que una persona hizo la obra en Lo Lishmá, cuando el Creador no era la razón que lo obligaba a llevar a cabo la Mitzvá (mandamiento), sino que actuó porque, por ejemplo, los amigos se lo ordenaron y tuvo que obedecer. Uno debe creer que hizo esto porque el Creador le ordenó observar la Mitzvá y tuvo que cumplir lo que el Creador le ordenó hacer. Sin embargo, el Creador se ocultó en una vestimenta de Lo Lishmá, como la de los amigos, de manera que a través de esta vestimenta pensara que debe obedecer la voz de Lo Lishmá.

Pero en verdad, uno debe creer que todo fue obra del Creador. Así, tras llevar a cabo la Mitzvá, él debe decir que fue el Creador el que actuó detrás de una vestimenta de Lo Lishmá. Se concluye que entonces uno debe dar gracias al Creador por darle el deseo de observar sus mandamientos a través de esta vestimenta.

Con lo antes dicho podemos entender la gran importancia de Lo Lishmá. Es decir, no es como uno piensa −que él lo hace todo por Lo Lishmá. En cambio, él lo está haciendo todo porque el Creador se lo ordenó, excepto en que aún no fue recompensado con la sensación de que el Creador es, en realidad, el que lo ordena. Por esta razón, una persona piensa que Lo Lishmá es la que ordena, y entonces el acto no es tan importante a sus ojos.

Sin embargo, si él cree que “no existe nadie más aparte de Él”, como se escribió en artículos previos de esta porción, entonces, en realidad, está observando los mandamientos del Creador y debe apreciar sus acciones en Lo Lishmá. Y lo que una persona imagina, que sólo está observando un acto en Lo Lishmá, es sólo porque aún no ha sido recompensado con la sensación de que está cumpliendo el mandamiento del Rey y que está sirviendo al Rey.

Entonces, si él cree que Lo Lishmá es en realidad el Creador comprometiéndolo a dedicarse a la Torá y las Mitzvot, entonces puede dar muchas gracias al Creador por vestirse en un ropaje de Lo Lishmá. Y a partir de ahí, uno puede llegar a apreciar la importancia de la Torá y las Mitzvot incluso en Lo Lishmá. Nuestros sabios dijeron acerca de ello: “Y ellos recogen de una persona de manera consciente”, es decir, Lishmá, y “De manera inconsciente”, o sea, Lo Lishmá.

Este es el significado de lo que está escrito, que las Se’arot (cabellos), es decir, Lo Lishmá, cubren la luz, para que ellos no sean alimentados con la luz mientras no sean adecuados para esta. En otras palabras, las Se’arot son una vestimenta, y bajo esa vestimenta, la luz permanece y brilla. Pero mientras tanto, la luz está cubierta.

1108. ¿Qué significa que no hay bendición en aquello que se cuenta, en el trabajo?

Artículo Nº 31, 1989/90

Está escrito en El Zóhar (Bamidbar, p. 4; Cometario Sulam, Punto 13): “Ven y ve, ellos dijeron que no hay bendición de arriba sobre algo que se cuenta. Pero deberías decir: ‘¿Cómo fue contado Israel? ¿Cómo les quitaron el rescate?’ Primero, bendecirían a Israel, entonces cuentan el rescate, y luego bendicen a Israel otra vez. Así, Israel fue bendecido al principio y al final, y no había muerte entre ellos. Él pregunta: ‘¿Por qué hay muerte ahí a causa del recuento?’ Él responde: ‘Es porque no hay bendición en el recuento, y cuando la bendición se va, la Sitra Ajra está sobre él’”. Hasta aquí sus palabras.

Rashi aporta la razón por la que Él cuenta a Israel. Dice: “Por su apego a ellos, Él los cuenta cada hora”. Significa que Rashi desea explicar que si ellos dicen que hay peligro en algo que es contado, que puede haber muerte ahí, ¿por qué el Creador contó a Israel y los situó en un lugar de peligro? Por eso Rashi explica: “Por apego a ellos, Él los cuenta cada hora, a pesar del peligro en ello. Pero por el amor que Él le tiene a Israel, y por Su deseo de conocer su número, Él dijo que contaría a Israel”.

Aparentemente, es difícil entenderlo, lo que quiere decir que como el Creador quiere conocer su número, Él dijo que necesitaban ser contados a través de una corrección de manera que no haya un impedimento entre ellos, así que Él los contará a través de un rescate. Debemos entender cómo es posible decir que porque el Creador desea conocer su número, necesitan ser contados y dar la cantidad a Israel, y entonces el Creador lo sabe, porque de otra manera Él no conoce el número de los hijos de Israel por adelantado sino que necesita que las criaturas Le informen. ¿Puede ser esto? Además, debemos entender qué es una bendición en el trabajo, qué es una cuenta en el trabajo, y por qué causa la muerte cuando no hay bendición en el recuento. Y también debemos entender por qué no puede haber bendición en algo que es contado.

Se sabe que hay dos asuntos en el trabajo del Creador: 1) el propósito de la creación; 2) la corrección de la creación. El propósito de la creación significa que las criaturas reciben deleite y placer, como está escrito: “Su voluntad de hacer bien a Sus creaciones”. La corrección de la creación es para que las criaturas anden en el camino del Creador, es decir, equivalencia de forma −así como el Creador da a Sus creaciones, las criaturas también deben dar al Creador. De otra manera, hay disparidad de forma, y en la espiritualidad, la disparidad de forma causa separación, es decir, causa separación de la Vida de Vidas.

Está escrito acerca de ello en El Zóhar (presentado en el Talmud Eser Sefirot, p. 19, Punto 17): “Por tanto, los malvados, en sus vidas son llamados ‘muertos’, ya que por disparidad de forma −estar completamente en el lado opuesto de su raíz, donde no tienen nada en la forma de otorgamiento− están separados de Él y, de hecho, mueren”. Sin embargo, ya se dijo sobre ellos en El Zóhar. “‘Toda la gracia que hacen, lo hacen por sí mismos’, es decir, que su objetivo es principalmente para sí mismos y para su propia gloria”.

En otras palabras, lo que atribuimos al Creador, es decir, todo lo que el Creador hace, es en un estado de perfección. Significa que el Creador desea que las criaturas reciban deleite y placer, entonces Él creó en ellos un deseo de recibir y un gran anhelo por los placeres. Mediante eso, Él está seguro de que querrán recibir placer. Pero la corrección de la creación, el Kli (vasija) y el deseo que las criaturas deben hacer –el deseo con el cual serán capaces de recibir deleite y placer− este deseo se llama “la voluntad de otorgar”. La obtención de ese deseo sucede gradualmente porque el inferior no tiene la fuerza para ir en contra de la voluntad del superior −la voluntad de recibir para uno mismo, la cual creó el Creador.

Así, vemos que hay dos tipos de Kelim (vasijas):

1) Vasijas de recepción. Sin embargo, una corrección se hace sobre ellos, es decir, que sobre las vasijas de recepción existe la intención opuesta del Kli. En otras palabras, una persona en realidad está recibiendo, pero en la intención, él ahora está dando. De esto se deduce que el objetivo es lo diametralmente opuesto al acto, y la luz que es recibida en esos Kelim ahora es llamada “recibir con el fin de otorgar”.

El nombre de esta luz es Jojmá (sabiduría), y esta es la luz del propósito de la creación. Algunas veces también es referido como “mitigación de los Dinim (juicios)”. Es decir, había Dinim en la vasija de recepción, es decir, que había un Din (juicio) que está prohibido usar este Kli porque crea disparidad de forma y separación, y ahora ha sido mitigado. ¿Y qué es la mitigación? Es colocar en el Kli la intención llamada “con el fin de otorgar”.

Significa que antes de que uno sitúe el objetivo de otorgar sobre la voluntad de recibir, ese deseo le causó amargura. Cualquier cosa espiritual que quería tocar sabía amarga porque había ocultación y restricción sobre la voluntad de recibir para sí mismo, así que era imposible probar un buen sabor en la espiritualidad. En otras palabras, cualquier cosa santa se sentía remota, inaccesible e imposible de disfrutar para la voluntad de recibir. Esto se llama “amargo”.

Sin embargo, si coloca el objetivo de otorgar sobre este deseo, él ve y siente que hay dulzura en todo lo que sea santidad. Pero en asuntos que no pertenecen a la santidad, debe alejarse de éstos, es decir, que no puede tolerarlos.

De esto se deduce que después de corregirse a sí mismo de manera que ahora puede aspirar a “con el fin de otorgar”, debemos distinguir aquí una luz y un Kli, que consta de Aviut (grosor) y Masaj (pantalla). El Aviut es llamado Dinim, donde hay restricción y ocultación, y la luz no brilla ahí. Por eso Aviut se llama “oscuridad”.

En otras palabras, querer recibir para sí mismo se llama Av (grueso), y querer otorgar se llama Zaj (puro, limpio, inmaculado). Más adelante, cuando sitúa la voluntad de recibir sobre este Av, el Din es mitigado y lo que previamente era oscuro se convierte en un lugar donde la luz brilla en el Kli. Esto se llama “mitigación de los Dinim”.

2) También debemos observar que hay vasijas de otorgamiento en una persona, cosas que una persona da a su amigo para que su amigo disfrute. El dar, en sí mismo, es llamado “otorgamiento”. Un hombre que es Zaj es uno que trata de hacer felices a las personas, hacerlas sentir bien. Sobre esos Kelim, no puede decirse que hay Din en esas acciones, es decir, que hay un juicio que prohíba usar Kelim que desean otorgar.

Sin embargo, aquí también hay una cuestión de intención, es decir, si él es sincero. Es decir, cuando da, ¿es su objetivo que otros lo disfruten sin una preocupación por sí mismo, porque sólo se preocupa por los demás? Este discernimiento se llama “otorgar con el fin de otorgar”, cuando tanto el acto como el objetivo son con el fin de otorgar.

Algunas veces, todo lo que hace es por el bien de otros, pero el objetivo es obtener respeto u otras similares. Es como El Zóhar escribe acerca de los malvados, que todo el bien que hacen, lo hacen por su propio beneficio: “Todo el bien que hacen, lo hacen para sí mismos”. Y aquí no hay Din por parte del Kli, es decir, ninguna deficiencia. En otras palabras, en términos del acto, no hay nada que corregir.

Sin embargo, en la intención necesita haber una corrección. Es decir, desde la perspectiva del objetivo, no hay diferencia si el acto es otorgamiento o el acto es recepción. Ambas acciones necesitan correcciones −que el objetivo, también sea con el fin de otorgar.

Esto es así porque el trabajo es principalmente en el corazón. Es decir, una persona debe llegar al grado del amor del Creador, como está escrito: “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma”. Todo lo que hacemos en la Torá y las Mitzvot (mandamientos) es para corregir el corazón. Está escrito acerca de eso (Introducción al libro Panim Meirot uMasbirot, Punto 10): “Ven y ve las palabras del sabio, Rabí Even Ezra… ‘Sabed que todas las Mitzvot que están escritas en la Torá o las convenciones que los padres han establecido… son todas para corregir el corazón: ‘Porque el Señor busca todos los corazones’’”.

Con lo dicho arriba, podemos detectar en general que los dos asuntos −el propósito de la creación, hacer el bien a Sus creaciones−, esta luz es llamada Jojmá. Y “ver” significa que él ve lo que tiene en su mano, es decir, que ya puede contar cuánto ha obtenido, ya que el propósito de la creación es hacer el bien, y entonces uno debe sentir y alcanzar lo que tiene en su mano.

Por ejemplo, digamos que hay dos hermanos, uno de los cuales, es rico, y vive en los Estados Unidos, y el otro es pobre y vive en Israel. El hermano rico deposita un millón de dólares en el banco a nombre del hermano más pobre. Sin embargo, no se lo hizo saber al hermano más pobre, ni el banco informó al hermano más pobre que tiene dinero a su nombre. Así que este hermano permanece pobre porque no lo sabe

Es lo mismo aquí, con el propósito de la creación de hacer el bien a Sus creaciones. Si no conocen y no sienten el deleite y el placer, ¿qué clase de beneficio es éste? Por eso esta luz es llamada Jojmá (sabiduría) y “ver”, y es llamada “luz de Panim” (rostro, anterior), como en “La sabiduría de un hombre ilumina su rostro”.

En el trabajo, esto se llama “algo que es contado”, es decir, algo que es recibido en las vasijas de recepción. Significa que si lo recibe, verá lo que ha recibido y contará lo que tiene.

También es llamado “un obsequio”. Habitualmente, cuando alguien le da un regalo a su amigo, quiere que su amigo cuente y aprecie el valor del presente, por la simple razón de que da el presente a su amigo porque quiere mostrar su amor por él. De acuerdo al valor del obsequio, una persona puede apreciar la medida del amor. De esto se deduce que si uno no está observando el regalo, para ver la grandeza del regalo, está empañando la medida del regalo.

De esto se deduce que cuando una persona recibe un regalo, si no ve o no trata de ver la importancia del regalo, él empaña la medida del amor que el que da quiere mostrar mediante eso. Por ejemplo, nuestros sabios dijeron: “Cómprate un amigo”. Y esa persona quiere comprar a su amigo al enviarle regalos. Si esa persona no ve y aprecia la grandeza e importancia del regalo que recibe de él, ¿cómo puede llegar a un estado de “cómprate un amigo”? Por consiguiente, en el obsequio, uno debe contar y medir lo que ha recibido de su amigo.

Por lo tanto, si las criaturas no pueden contar y medir lo que el Creador les dio, entonces el propósito del Creador no llega a un estado en el que las criaturas  alcancen que Él creara la creación con el objetivo de hacer el bien a Sus creaciones.

Esto es llamado “luz de Jojmá”, y esta luz es recibida en las vasijas de recepción. Sin embargo, uno también debe usarla con la corrección que fue colocada en las vasijas de recepción, llamado “recibir con el fin de otorgar” Significa que uno debe poner un objetivo de otorgar sobre las vasijas de recepción. Y si él no coloca el objetivo de otorgar, queda separado de la Vida de Vidas, ya que la disparidad de forma causa separación. Así, al llegar a ser un receptor, esto le causa la muerte espiritual, como ya se dijo: “Los malvados, en sus vidas son llamados ‘muertos.’”.

Sin embargo, la luz que es recibida en las vasijas de otorgamiento se llama “luz de Jasadim (misericordia)”. Jésed (misericordia/gracia) significa que está dando, como una persona que lleva a cabo un acto de misericordia o gracia hacia su amigo. Esto se llama “Jasadim cubierto”, es decir, que Jasadim −lo que él recibe en vasijas de otorgamiento, es decir, lo que da− la luz tiene el mismo valor que el Kli.

En otras palabras, se sabe que hay caridad y que hay un regalo. Con un regalo, explicamos anteriormente que una persona debe ver lo que recibió y no simplemente que recibió un regalo de su amigo. Si una persona dice: “No importa lo que me dio”, está empañando el regalo de su amigo. De este modo, el propósito por el cual le envió el regalo no se lleva a cabo. El regalo tenía como propósito comprarle un amigo, como dijimos anteriormente: “Cómprate un amigo”, pero si él no ve la importancia del regalo, entonces no puede comprarle como amigo. Entonces, él debe contar y medir el regalo.

Pero cuando una persona envía caridad a su amigo, el dador debe tratar −si realmente quiere dar caridad− que el receptor de la caridad no sepa quién envió la caridad. Y el receptor de la caridad también será muy feliz si sabe que el dador de la caridad no sabe a quién se la dio.

De manera similar, a veces las personas colectan donaciones para una persona importante, y no quieren que el receptor de la caridad se avergüence. Aquellos quienes colectan el dinero dicen: “Estamos colectando para alguien, anónimo”. De este modo, con la caridad, cuando ninguno de ellos sabe −el que da y el que recibe− es considerado verdadera caridad, y no hay incomodidad por parte del que recibe.

De esto se deduce que en Jésed hablamos desde la perspectiva del que da, es decir, del inferior, y la persona está en un estado donde actúa por encima de la razón. En otras palabras, él da, pero no sabe a quién, sino que cree que todo lo que está dando llega a su propósito. Esto se llama “caridad en ocultación”.

La caridad es considerada Jasadim, que él da. Es decir, hablamos de un momento en el que una persona está trabajando con las vasijas de otorgamiento, es decir, solo estamos hablando de una persona que está dando al Creador. Esto se llama “una bendición”, como una persona bendiciendo a otra, hablándole de manera favorable, es decir, lo bendice (saluda). Él realmente no le da, pero aun así se considera que lo bendice verbalmente, y esto ya es considerado como una bendición en el corazón. En otras palabras, lo que no puede dar en hechos reales, lo da con el corazón, y le muestra verbalmente lo que tiene en su corazón.

De esto se deduce que bendición significa dar, otorgamiento. Es decir, en ese momento, se ocupa de las vasijas de otorgamiento. Significa que una bendición es cuando quiere que su amigo tenga más de lo que él realmente puede dar. Entonces, cuando una persona se dedica al otorgamiento, quiere satisfacer al Creador, así que le dice al Creador, “Más que las buenas obras que puedo darte, Te bendigo por ser capaz de darte más que buenas obras”. En otras palabras, uno debe siempre bendecir al Creador, que significa que quiere ser capaz de satisfacer al Creador más de lo que él realmente Le está dando.

Por eso no tiene sentido contar en una bendición, ya que las vasijas de otorgamiento son llamadas “caridad”, y la caridad debe ser dada en ocultación, es decir, que el que da no sabe a quién está dando y el que recibe no sabe de quién está recibiendo. Así que no tiene sentido contar aquí, porque el contar trae la emoción y el vínculo del amor, como se dijo con respecto a un regalo.

En el regalo, nuestros sabios dijeron que es completamente lo contrario: “Aquel que da un presente a su amigo se lo debe hacer saber”. Es así porque el resultado del obsequio debe ser el amor, el cual les conecta a los dos, a diferencia de la caridad, donde él debe ser completamente otorgamiento. Significa que en la caridad, es mejor si uno no conoce al otro, para evitar cualquier recuento.

Por lo tanto, hablando en cuanto al trabajo, caridad significa vasijas de otorgamiento, cuando el Kli desea hacer Jésed, y la luz que es vertida en el Kli es llamada “luz de Jasadim”. Esto se llama “corrección de la creación”, cuando todo es con el fin de otorgar.

Pero el propósito de la creación es que los Kelim reciban deleite y placer, y aquí deben ciertamente ver lo que están recibiendo porque uno habla acerca del propósito de la creación, que es benevolente, de acuerdo a lo que él recibe. Si no puede contar lo que recibió, significa que aún no recibió de una manera en que el deleite y el placer sean sentidos en él. De este modo, él aún no puede decir que ahora ve que sólo recibió deleite y placer del Creador. Por eso la luz de Jojmá −el propósito de la creacióntambién se llama “ver”, ya que el propósito de la creación es considerado ver.

Pero es al contrario con la corrección de la creación. Se llama “Jasadim cubierto”, es decir, que él aún no ve todo lo que está recibiendo y está aún cubierto para él. En el trabajo, se llama “desear misericordia (Jésed)”, es decir, sólo otorgar. No tiene ningún interés para él si está recibiendo algo de arriba. Se considera que está contento con su parte, es decir, que es feliz por poder hacer algo en el trabajo del Creador.

En otras palabras, está contento con su parte de ser capaz de decir que está haciendo algo que no es para las necesidades de su cuerpo material, como nuestros sabios dijeron, “Aquel que camina y no hace, la recompensa por caminar está en su mano” (Avot, capítulo 5,14).

Los intérpretes explican “La recompensa por caminar está en su mano”. Incluso si no está haciendo, aún tiene la recompensa por caminar, porque incluso el ir al seminario es una Mitzvá (mandamiento, buena obra) en sí misma, porque ahí está en una atmósfera de Torá. De esto se deduce que debe observarse si una persona se dedica a las vasijas de otorgamiento, llamadas Jésed, donde la cuestión no es contar ya que quiere trabajar en caridad, lo que se considera como “corrección de la creación”.

Con lo dicho anteriormente, entenderemos lo que preguntamos, por qué dijeron: “Por su cariño a ellos, Él los cuenta cada hora”. Preguntamos: “Si el Creador quiere conocer el número de Israel, ¿tiene Él que esperar hasta que Israel cuente y luego envíe la suma al Creador, y sólo entonces Él conocerá el número de Israel? En realidad: “Por cariño a ellos” significa que él ve que están haciendo todo con el fin de otorgar. Significa que ya han hecho la corrección de la creación, y por eso Él quiere darles el propósito de la creación, que es la luz de Jojmá, llamada “luz de ver”. En otras palabras, ya deberían estar contando lo que tienen porque esta luz se recibe en las vasijas de recepción.

Sin embargo, ellos deben recibir para otorgar, y de acuerdo a la regla de que el acto sigue al objetivo, mientras uno está ocupado en actos de recepción de placer, el acto de recepción puede causar que el objetivo no sea con el fin de otorgar sino con el fin de recibir. Y la recepción para uno mismo causa separación de la Vida de Vidas, lo que es considerado muerte, como está escrito: “Los malvados, en sus vidas son llamados ‘muertos’”.

Fue escrito: “¿Por qué la muerte aumenta por el recuento?” La respuesta es que como algo que es contado se llama “luz de Jojmá”, que es recibida en vasijas de recepción, el acto podría gobernar el objetivo y no podrá aspirar a “con el fin de otorgar”. Así, naturalmente, estará muerto.

Y fue escrito: “Él responde: ‘Es porque no hay bendición en contar, y cuando la bendición se va, la Sitra Ajra está sobre él’”. En otras palabras, existe el asunto de la línea media, cuando Jojmá brilla en las vasijas de recepción, lo que se llama “izquierda”. Necesitan corrección para que uno no sea atraído por el acto de recepción. En ese estado, la luz de Jasadim −que trabaja con las vasijas de otorgamiento debe ser atraída, y hemos dicho antes que los actos de otorgamiento afectan al pensamiento para ser como el acto. 

Esta es la conservación de la luz de Jojmá que es recibida en los Kelim de la línea izquierda, los cuales requieren corrección. Sin embargo, uno no puede ser recompensado con la luz de Jojmá antes de ser recompensado con el grado de Lishmá, es decir, que todo lo que uno haga sea Lishmá. En otras palabras, el orden del trabajo es que primero, uno es recompensado con Katnut, lo que se considera que él sólo puede aspirar a las vasijas de otorgamiento con el fin de otorgar. Más adelante, uno es recompensado con Gadlut, que significa que también puede aspirar al propósito de otorgar en las vasijas de recepción, donde brilla la luz de Jojmá −la luz del propósito de la creación.

De esto se deduce que antes de que uno sea recompensado con la luz en el recuento, uno debe ser recompensado con la luz de Jasadim, llamada “bendición”, es decir, que él bendice al Creador y no quiere recibir nada de Él. En cambio, él es todo otorgamiento y no quiere recibir nada para sí mismo. Más adelante, se le recompensa con la luz de Jojmá, que es una luz de recuento. Significa que esta luz viene en vasijas de recepción, en cuyo momento la luz en el recuento requiere conservarla para que no sea retirada después del acto. Como es un acto de recepción, una luz de bendición debe ser atraída una vez más, es decir, la luz de Jasadim, que es el cumplimiento.

Ahora podemos interpretar lo que preguntamos:

1) ¿Quería conocer el Creador el número de los hijos de Israel, y por eso Él deseaba contar a los hijos de Israel, para que las personas de Israel Le dijeran el número, puesto que el Creador no lo sabía por Sí mismo? La respuesta es que como Él los ama, quería que el pueblo de Israel conociera su número. En otras palabras, el Creador quería que obtuvieran la luz de Jojmá. De esto se deduce que Él quiere saber lo que conocerán y que alcanzarán la luz que hay en el recuento, es decir, que ellos mismos contarán y verán lo que han alcanzado, porque esto se llama “la luz del ver”, que llega a las vasijas de recepción. Él no necesita saber para Sí mismo, sino para que el pueblo de Israel lo sepa.

2) ¿Por qué hay muerte donde no hay bendición? La respuesta es que algo que es contado es luz de Jojmá, que llega a las vasijas de recepción. Al usar vasijas de recepción, uno podría ser atraído por el acto de recepción y así ser separado de la Vida de Vidas. Esto se llama “muerte”, y por eso se requiere el observar. El observar es la bendición, es decir, la extensión de la luz de Jasadim, que es un acto de otorgamiento que impide a la acción de recepción de desviarse del objetivo de otorgar.

3) ¿Por qué hay necesidad de una bendición antes y después? El orden del trabajo comienza con la necesidad de lograr Lishmá (en beneficio de Él). Nuestros sabios dijeron acerca de esto: “Aquel que estudia Torá Lishmá, los secretos de la Torá le son revelados”. Lishmá también significa que todas sus acciones son en con el fin de otorgar, lo que es llamado “bendición”. Cuando él da, este es el significado de bendición, es decir, bendición oral. Es decir, como no puede añadir en acción, trata de dar una bendición con la boca, que indica que está dando con todo su corazón. Esto se llama “luz de Jasadim”.

Así, el orden es como sigue:

1) Una bendición antes, la cual se llama “línea derecha”, Jésed

2) Él es recompensado con los secretos de la Torá, lo que se llama Jojmá (sabiduría), que es un regalo, como es sabido que la Torá se llama “un regalo” que es recibido en vasijas de recepción. Por esta razón, se llama “un recuento”. En otras palabras, él busca ver lo que recibió para saber cómo dar las gracias a Él.

Esto se llama “línea izquierda”, porque aquí hay un lugar donde puede llegar a morir, llamada “separación”, tal como sucedió en la muerte de los siete reyes en el mundo de Nekudim. Por esta razón, hay una necesidad de extender Jasadim, y esas Jasadim son el observar de manera que no haya muerte en ellas, es decir, separación de la Vida de Vidas.

Por eso está escrito que hay una necesidad de una bendición al final. De esto se deduce que Israel fue bendecido al principio y al final, y no había muerte en ellos.

En general, se llama “corrección de líneas”, que son llamados “corrección del mundo”, ya que mediante eso hay persistencia para el mundo.

4) ¿Qué es una bendición en el trabajo? Es la luz de Jasadim, cuando una persona está en un estado de dar.

5) ¿Qué es contar en el trabajo? Es la luz que viene en vasijas de recepción. En ese momento, uno necesita ver lo que ha recibido y contarlo. Esto es considerado “un regalo”.

6) ¿Por qué no hay bendición en algo que es contado? Algo que es contado significa la luz y la abundancia que entra en las vasijas de recepción, y bendición es la abundancia que entra en las vasijas de otorgamiento y son opuestas. En El Zóhar, se considera que las dos líneas están en disputa, ya que la línea derecha, llamada Jésed, es sólo para otorgar y no desea usar las vasijas de recepción; pero la línea izquierda es lo opuesto −desea usar específicamente las vasijas de recepción, ya que dice: “¡Pero el propósito de la creación es recibir!” Sin embargo, debe haber una corrección para que sea con el fin de otorgar. Por esta razón, más adelante llega la línea media, que pone paz entre ellas. Y por esta razón, se necesita una bendición al principio y una bendición al final.

1234. ¿Qué significa que el Señor permanece en Su campo cuando la cosecha está madura, en el trabajo?

Artículo Nº 10, 1990/91

Nuestros sabios dijeron acerca del verso “El Señor permaneció sobre él” (presentado en “La opinión de los Ancianos”, de los autores de Tosfot, Vaietzé): “No encontramos esto en el resto de los patriarcas. Rabí Shimon dijo: ‘El rey no permanece en Su campo ni cuando se está arando ni cuando se está sembrado, sino cuando la cosecha está madura’. Así es como Abraham lo aró, como está dicho, ‘Levántate, camina a través de la tierra’. Isaac lo sembró, como está dicho: ‘E Isaac sembró’, Jacobo llegó y él es la madurez de la cosecha, como está dicho: ‘La santidad de Israel es el Señor, sus primeros frutos, él permaneció sobre ello”.

Debemos entender qué viene a enseñarnos en cuanto al trabajo: ¿qué es “un campo”, qué es “Cuando la cosecha está madura”, y cuál es la alegoría del Rey que permaneció sobre Su campo. Es sabido que nuestro trabajo es esencialmente sólo sobre el reino del cielo, lo cual se llama “fe”. Nuestros sabios dijeron acerca de ello: “Habakkuk llegó y los encontró en uno: ‘Un justo vive por su fe’”. Fe significa la necesidad de creer en el Creador, que Él conduce al mundo como un guía benevolente.

Y aunque uno aún no tiene esa sensación, debe creer y decir que el hecho de que no esté viendo como el bien es revelado en el mundo, aún así debe creer, por encima de la razón, que no ve el bien revelado ante sus ojos porque mientras no se encuentre fuera del domino del amor propio, no puede ver. Esa es la razón por la que hubo un Tzimtzum (restricción) sobre las vasijas de recepción para que la Luz no pudiera brillar ahí, debido a la disparidad de forma, como está escrito en el Comentario Sulam (Introducción al Libro del Zóhar, punto 138).

Por esta razón, uno no puede ver la verdad. En cambio, debe creer que eso es así. Y en el trabajo colectivo, los estados de guía de recompensa y castigo no son muy evidentes. Pero en el trabajo individual, es decir, cuando una persona desea tratar de lograr el grado donde todas sus acciones son para otorgar, cuando comienza a esforzarse para lograr el grado de un otorgante, entonces, toda su base debe ser construida en la grandeza del Creador. Se habla de ello en El Zóhar: “Uno debe temerle a Él porque Él es grande y gobernante”, y entonces empieza el trabajo fundamentalmente en esa fe –que el Creador conduce al mundo de manera benevolente.

Y entonces le llegan estados de ascensos y descensos. En otras palabras, a veces, tiene recompensa y puede creer en el Creador, que Él es benevolente, y puede amar al Creador por Su grandeza. Eso le llega a la persona a través de grandes esfuerzos en la fe en la recompensa y el castigo. Esto significa que si uno trabaja con fe por encima de la razón, es recompensado, y su recompensa es que llega a sentir el amor del Creador por él. Y el castigo es que si quiere ir específicamente dentro de la razón, entonces se aleja del amor al Creador.

Peor aún, algunas veces se convierte en lo opuesto, es decir, odia al Creador, ya que tiene muchas quejas en contra del Creador porque ya ha rezado al Creador muchas veces y ve que el Creador no escucha su rezo. Y de ahí, una persona llega al estado de ascensos y descensos. Sin embargo, si uno se sobrepone, va por encima de la razón, y dice: “Tienen ojos y no ven”, temporalmente es recompensado y se siente cerca del Creador.

Se escribe acerca de ello en la Introducción al Estudio de las Diez Sefirot (punto 132): ‘Debemos saber que el antedicho atributo denominado medio se aplica incluso cuando uno está bajo la Providencia de la ocultación del rostro. A través de un gran esfuerzo en la fe en la recompensa y el castigo, una luz de gran confianza en el Creador aparece en ellos. Durante un tiempo, les es otorgado un grado de revelación de Su rostro en la medida del medio. Pero la desventaja es que no pueden permanecer de manera permanente en sus grados ya que, permanecer de manera permanente en un grado, es solo posible a través de arrepentimiento desde el temor”.

De eso se deduce que el orden de nuestro trabajo comprende tres periodos, antes de llegar a la salida del trabajo, que es el discernimiento de Adam (humano). Nuestros sabios dijeron acerca de ello (Nidá 31): “Hay tres asociados en la persona: el Creador, su padre y su madre. Su padre da el blanco; su madre da el rojo; y el Creador pone un espíritu y un alma (Ruaj y Neshamá, respectivamente) dentro de él”. Eso se explica en el trabajo, donde aprendimos que hay tres líneas: Jésed (gracia), Din (juicio) y Rajamim (compasión/misericordia).

Es como dijimos en los ensayos previos, que para que una persona tenga la posibilidad de caminar, necesita dos piernas, derecha e izquierda. Estos son como los dos versos, que se rebaten el uno al otro hasta que el tercer verso llega y sentencia entre ellos. Así, las dos líneas han dado nacimiento a la línea decisiva.

Con ello, podemos interpretar el significado de arar, sembrar y la cosecha madura en el trabajo. La línea derecha es arar. Este es el trabajo del hombre de querer ser admitido en el trabajo de otorgamiento. El hombre es creado para preocuparse sólo de sí mismo. Y puesto que hubo una corrección sobre el deseo de recibir para sí mismo, para evitar el asunto de la vergüenza debida a la diferencia de forma con el Creador –ya que lo que vemos de Él es sólo cómo otorga a las criaturas, y no hay recepción para Sí mismo en absoluto– por lo tanto, un Tzimtzum (restricción) y ocultación fueron hechos sobre el deseo de recibir para uno mismo, de forma que las criaturas no pueden recibir el gozo y el placer que Él desea impartir sobre ellas.

Esto fue para permitirle al hombre corregir las vasijas de recepción, de forma que sean solo para otorgar. En otras palabras, el hombre debe cambiar el deseo de recibir en él, y recibir en su lugar un deseo de otorgar. Es decir, lo que antes fue de gran importancia para él –el deseo de recibir− ahora será inferior en importancia. No deseará usarlo sino que, por el contrario, el deseo de otorgar, que fue de poca importancia para él y que no quería usar, ahora será de gran interés. Eso significa que ahora ese deseo de otorgar es importante para él y quiere usar sólo el deseo de otorgar.

Eso es llamado ‘arar’, cuando la tierra es volteada y lo que estuvo arriba ahora pasa a estar abajo, y lo que estuvo abajo, pasa a estar arriba. Eso es llamado “la línea derecha”, Abraham, Jésed. En otras palabras, ahora desea comprometerse sólo en Jésed, llamada “la voluntad de otorgar”, y la línea derecha es llamada “perfección”. Así, aunque uno ve que aún no puede llevar a cabo Jésed, debe imaginarse que ya ha sido recompensado con otorgamiento, llamado Jésed, y dar gracias al Creador por recompensarlo con hacer cosas con el fin de otorgar.

Todo eso es sólo por encima de la razón. Y, aunque considere la situación en la que está, verá, por otro lado, que eso es un asunto de “por encima de la razón”, es decir, que debe imaginar que ya ha sido recompensado con un deseo de otorgar, como si ya hubiera sido recompensado con arar.

Uno también debe humillarse y decir: “Estoy contento y agradecido por cualquier pensamiento y deseo de hacer algo en la espiritualidad, que el Creador me da, por recompensarme con hacer un pequeño servicio al Creador, es decir, que puedo hacer algo por el Creador”. Y está contento con ello porque ve que el Creador no le dio al resto de la gente la oportunidad de servirlo a Él. Esa es la razón por la que es feliz con ello. Eso es considerado como “perfección”, ya que ahora cree, por encima de la razón, que el Creador conduce al mundo de manera benevolente y, de este modo, ahora puede mostrar el amor por el Creador y ser siempre feliz.

Sin embargo, al mismo tiempo, uno necesita caminar con la otra pierna, la izquierda, es decir, necesita criticar sus acciones. Debe tener un deseo de ver la verdad, cuánto esfuerzo tiene que hacer para otorgar, y cuánta importancia tiene la espiritualidad. ¿Realmente entiende que es mejor trabajar sólo para el Creador y no para sí mismo? En ese estado, ve de manera muy diferente: Todas sus acciones mientras caminaba en la línea de la derecha, cuando pensó que verdaderamente era un hombre íntegro, ahora que ha cambiado a la línea de la izquierda, ve que no él tiene nada que verdaderamente sea con el fin de otorgar.

Eso se llama “sembrar”. Por ejemplo, cuando se toman buenas semillas de trigo y se siembran en el campo, si hay una persona que no sabe acerca del trabajo del campo, ve a la persona que tomó el trigo y lo sembró en la tierra, como si este estuviera loco. De manera similar, aquí, cuando uno adquiere buenos estados, que contienen integridad, por los que ha dado las gracias al Creador, ahora los cancela. Eso es como el hombre que tomó buenas semillas de trigo y las sembró en el campo.

Pero en realidad, uno no puede caminar con una sola pierna. Esas dos piernas son consideradas dos versos que se rebaten uno al otro. Esa es la razón por la que Isaac es considerado como que siembra su semilla, que es la izquierda. Nuestros sabios dijeron acerca de ello: “Uno siempre debe rechazar con la izquierda y atraer con la derecha” (Sotá 47). Debemos interpretar que cuando uno siente que está cerca del Creador, eso se llama “atrayendo con la derecha”. “Rechazando con la izquierda” significa que cuando critica, ve que ha sido rechazado del trabajo de otorgamiento. Esto significa lo que nuestros sabios vinieron a decirnos: que el hombre necesita dos cosas, derecha e izquierda, ya que no puede caminar con una sola pierna. Eso es considerado Isaac, que se llama “sembrar”.

Abraham, quien es llamado “derecha”, es decir, Jésed, perfección, es llamado “blancura”, como fue dicho arriba, que ahí los tres asociados son su padre, su madre y el Creador. Su padre es el primer discernimiento –la primera línea, que es Jésed– mostrando integridad. La integridad se llama “blanco”, como está escrito: “Aunque tus pecados sean como escarlata, deben ser tan blancos como la nieve”. Eso se llama ‘La derecha atrae’, cuando él siente que es acercado al Creador.

“Y su madre da el rojo”. El rojo señala una deficiencia, Nukva, donde él ve que está siendo completamente rechazado del trabajo de otorgamiento. De este modo, está en un estado de ascensos y descensos. Eso se considera como que tiene sólo fe parcial, como él dice (Introducción al Estudio de las Diez Sefirot, Punto 14) que eso es porque tiene muchos descensos y, durante el descenso, está sin fe.

Sin embargo, uno no debe pasar mucho tiempo en la línea izquierda, llamada “la segunda línea”, ya que durante ese tiempo uno está en estado de separación. Así, para la mayor parte, el trabajo de uno debe ser en un estado de integridad. Eso se llama “la renovación de la luna”. Eso significa que uno debe renovar constantemente el blanco en él, la línea derecha, que es blancura.

Pero durante el descenso, la fe se aleja de él y algunas veces permanece inconsciente, como una persona que cae debajo de un carro y está herida, pero que no sabe que ha caído. La lección es que la persona yace bajo su carga, como está escrito: “Si ves al burro de él que te odia yacer bajo su carga” porque el burro no puede ir por encima de la razón, porque el trabajo de ir por encima de la razón es para él una carga y un lastre que no puede tolerar. Por lo tanto, si se distrae, inmediatamente cae bajo el carro. Esto se llama ser lastimado en un accidente de carretera. Por lo tanto, uno debe siempre ser cuidadoso y permanecer en la derecha.

De eso se deduce que la corrección de una persona que caminan en la línea izquierda es porque no espera tener un descenso y una caída y, entonces, esperará hasta que un despertar le llegue desde arriba. Por el contrario, atrae la izquierda sobre él, y entonces ve que está en un estado de descenso, es decir, que no tiene una sola chispa de deseo de trabajar para otorgar y no para su propio beneficio. Y entonces puede rezar.

Es como Baal HaSulam dijo acerca de lo que nuestros sabios dijeron de David, quien dijo: “Despierto al amanecer, y el amanecer no me despierta a mí”. Esto es, el Rey David no esperó al amanecer, que es llamado “negro”, que es oscuridad, es decir, que la oscuridad le despierte a él. En cambio, él despierta a la oscuridad. Él reza para que el Creador ilumine Su rostro para él y así gana tiempo al tener la preparación para la oscuridad, y entonces es más fácil corregirla.

Y las dos líneas mencionadas arriba −derecha e izquierda− engendran una tercera línea, la central. Es como nuestros sabios dijeron: “Y el Creador pone el espíritu y el alma dentro de este”. De este modo, después de que una persona ha completado el trabajo en dos líneas, todo el mal es revelado en él, el cual llega a él porque esas dos líneas son como dos versos que se rebaten el uno al otro. Y uno ve que los ascensos y descensos no tienen fin, y entonces hace una súplica sincera al Creador para que le ayude a recibir el deseo de otorgar.

Cuando el Creador lo ayuda, es recompensado con fe completa y permanente, puesto que ya tiene las vasijas de otorgamiento. Antes de que uno obtenga las vasijas de otorgamiento, le es imposible tener fe permanente, ya que durante el descenso pierde su fe y no puede, de manera permanente, creer en el Creador.

Eso se explica (Introducción al Libro del Zóhar, punto 138): “Puesto que usamos las vasijas de recepción de manera opuesta a como fueron creadas, necesariamente sentimos los actos de la Providencia como mal, en contra nuestra. Por lo tanto, cuando una persona siente mal es, por consiguiente, herético contra Su Providencia, y el Creador está oculto de él”.

Así, vemos que antes de que uno sea recompensado con vasijas de otorgamiento, no puede tener fe permanente. De eso se deduce que, a través de ser recompensado con el deseo de otorgar –que se extiende desde el trabajo en las dos líneas, a través de lo cual todo el mal aparece completamente– uno llega a la resolución de que sólo el Creador puede ayudarle. Entonces se esfuerza en ese trabajo y no se escapa de la campaña, y es recompensado con la línea central, llamada “el Creador da el espíritu y el alma”. Eso se llama “revelación del rostro”. Es considerado como lo que está escrito: “Cómo hay arrepentimiento, cuando Aquel que conoce todos los misterios testifica que la persona no volverá a la insensatez”.

Con ello, podemos interpretar lo que preguntamos: “Qué significa, en el trabajo, que está escrito: ‘Jacob llegó y él es la madurez de la cosecha’, tal como está dicho: ‘La santidad de Israel es para el Señor, sus primeras frutas’, él permaneció en ello. Nuestros sabios dieron una alegoría acerca de ello: “El Rey no permanece en Su campo, a menos que la cosecha esté madura”.

Debemos interpretar que el rey que permanece en su campo, se refiere al hombre. El hombre se extiende desde Maljut, y Maljut es llamada “un campo”. Y el hombre debe llegar a un estado de “Un campo que el Señor ha bendecido”. Eso se hace a través de esfuerzo en las dos líneas arriba mencionadas –el arar de Abraham y la semilla de Isaac.

Y después llega el discernimiento de “Cuando la cosecha está madura”, cuando ya puedes ver la recompensa del trabajo –la cosecha– que es Jacob. Es como dijimos arriba –después de ser recompensado con ayuda del Creador, cuando el Creador le haya dado un alma, llamada “revelación del rostro”, eso se considera que el Creador permanece sobre él de manera permanente, es decir, que entonces es recompensado con fe permanente. Ese es el significado de lo que está escrito: “Y el Señor permaneció sobre él”. En otras palabras, una vez que la persona ha alcanzado el grado de la línea central, que es considerado Jacob, el Creador está sobre él, como se mencionó en la alegoría de arriba, donde el rey permanece en su campo cuando la cosecha está madura.

Está escrito (Introducción al Estudio de las Diez Sefirot, Punto 54): “Cuando el Creador ve que uno ha completado la medida del esfuerzo de uno y ha terminado todo lo que tenía que hacer en fortalecer su elección en la fe en el Creador, el Creador le ayuda. Entonces, uno alcanza Providencia abierta, es decir, la revelación del rostro. Entonces, es recompensado con arrepentimiento completo”.

Él dice (Introducción al Estudio de las Diez Sefirot, Punto 56): “En verdad, uno no está absolutamente seguro de que no pecará otra vez antes de ser recompensado con el antedicho alcance de recompensa y castigo, es decir, la revelación del rostro. Y esa revelación del rostro, desde la perspectiva de la salvación del Creador, se llama ‘testimonio’… eso garantiza que no volverá a pecar otra vez”. Eso significa que en ese momento es recompensado con fe permanente.

Ahora podemos interpretar lo que está escrito: “El Señor vive, y bendita sea mi Roca”. “Mi alma será glorificada en el Señor”. Debemos entender el significado de “El Señor vive”, con respecto al Creador. ¿Qué tipo de alabanza al Creador es esa? En el trabajo, debemos interpretar “Vive”. ¿Quién es Él, que es llamado “El Señor vive”? Es quien cree en el Creador, en que Él cuida del mundo de manera benevolente. Esa persona es llamada “Vive”.

“Bendita sea mi Roca” es uno que recibe del Creador la forma de su fe, donde el Creador es Su deseo de hacer el bien a Sus creaciones. Ese hombre bendice al Creador por darle fe, ya que él solo no tendría la posibilidad de asumir la fe por encima de la razón, porque ese es el regalo de Dios.

También debemos interpretar: “Mi alma será glorificada en el Señor”. “En el Señor” significa en el Creador acercándole a Él. Por ello, su alma es glorificada, es decir, que el alma del hombre está profundamente agradecida al Creador por acercarlo. Eso se llama “El Creador da el espíritu y el alma”. Con su propia fuerza, una persona no podría lograrlo. Por eso, alaba al Creador –porque ahora tiene fe. Bendice al Creador sólo por lo que el Creador le da. El Creador también es llamado “la línea central”, como fue dicho anteriormente, que sólo a través de trabajar en las dos líneas previas, uno es, después, recompensado con que el Creador le dé el espíritu y el alma.

Así, sólo el Creador puede ayudarle a uno a salir del dominio de las vasijas de recepción. Por lo tanto, durante el descenso, uno no debe negociar con su deseo de recibir, suplicándole ser mejor para él que el deseo de recibir deje los argumentos y haga sitio al deseo de otorgar, y él quiere hacerlo entrar en razón para que se rinda ante él. Uno debe saber que el cuerpo nunca estará de acuerdo con ello; eso es un desperdicio de palabras.

En cambio, debe pedirle al Creador, para que sólo Él tenga la fuerza para anularlo, y no otro. En otras palabras, el cuerpo nunca estará de acuerdo con ello, por lo tanto, es inútil discutir con el cuerpo. Pero cuando desea hacer algo por el Creador, debe pedirle al Creador que le dé la fuerza para sobreponerse al deseo de recibir para sí mismo.

Con lo dicho antes, debemos interpretar lo que ellos dicen (Avot 1,5): “No te extiendas en conversaciones con la mujer”. Eso se dijo acerca de su mujer. Es tanto más, sobre la mujer de su amigo. Aunque el significado literal es el principal en el trabajo; podemos interpretar que la mujer y el hombre están en un cuerpo. La mujer del hombre es llamada “el deseo de recibir”, lo que se llama “femenino”, y que siempre quiere sólo recibir.

Por lo tanto, algunas veces, cuando uno desea hacer algo para otorgar, lo cual es llamado “masculino”, un hombre, y el deseo de recibir resiste, y el hombre desea extenderse en discusión con su deseo de recibir para hacerle entender que es mejor para este dejarlo trabajar para otorgar, nuestros sabios dijeron que eso es un desperdicio de palabras. Ellos dijeron: “Esto se dice sobre su propia mujer”, es decir, el deseo de recibir en sí mismo. “Tanto más con la mujer de su amigo”, es decir, discutir con el deseo de recibir de su amigo –que argumentará con ellos y les hará ver que es mejor hacer todo para otorgar– ya que sólo el Creador puede ayudarlos a salir del dominio del deseo de recibir para uno mismo.

Por lo tanto, tales personas –quienes desean caminar en el sendero de llegar un estado donde todas sus acciones sean para otorgar– no deben reprochar a sus amigos acerca de la razón de no dedicarse al trabajo de otorgamiento. Eso es porque si él quiere corregir el deseo de recibir de su amigo, es como si ese hombre tuviera poder. Pero en realidad, lo que la persona hace para otorgar es sólo a través del poder del Creador. Por esa razón está prohibido reprender a su amigo.

¿Qué es “La entrega de los fuertes en mano de los débiles”, en el trabajo?

Artículo Nº 13, 1991

Aquí se encuentra el orden del trabajo. Cuando una persona desea hacer todo por el Creador, es decir, que sus actos sean con el propósito de otorgar y no recibir recompensa, eso va en contra de la naturaleza, porque el hombre fue creado con el deseo de recibir para su propio beneficio. Por eso se nos dio el trabajo de salir del amor propio y trabajar sólo para otorgar el bien al Creador.

Para poder llevar a cabo este trabajo, es decir, para salir del dominio del amor propio, se nos dio el mandamiento “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, el cual, como dijo Rabí Akiva: “Es una gran regla en la Torá”. Tal como está expresado en el Libro La Entrega de la Torá, con este remedio saldremos del dominio del deseo de recibir para uno mismo y podremos trabajar en beneficio del Creador.

Y en cuanto a “Ama a tu prójimo como a ti mismo” debemos hacer dos interpretaciones:

  1. Literalmente Literalmente entre un hombre y su amigo.
  2. Entre un hombre y el Creador, como nuestros sabios dijeron (Midrash Rabá, Itró, 27, 1): “No abandonarás a tu amigo ni al amigo de tu padre”. “Tu amigo” se refiere al Creador, como está escrito: “Para beneficio de mi hermano y mis amigos”, lo que se interpreta como el Creador, quien les llamó “hermanos” y “amigos”. Se deduce que el asunto de “ama a tu prójimo como a ti mismo” se refiere a alcanzar ama al Creador como a ti mismo.

Así pues, Hay dos discernimientos en “ama a tu prójimo como a ti mismo”:

1) Debemos decirlo, como una cura En otras palabras, la razón por la que uno debe amar a su amigo es que sólo mediante ello también podremos llegar al amor al Creador, tal como se presenta en el Libro La Entrega de la Torá. Por eso, en el amor de los amigos, cuando una persona quiere adherirse a los amigos, decide con quién unirse. En otras palabras, cuando una persona escoge amigos para sí mismo, busca amigos que tengan buenas cualidades.

De la misma manera, cuando uno desea amar al Creador, debería intentar ver la grandeza e importancia del Creador. Esto evoca el amor del Creador en una persona. Si no puede ver la grandeza e importancia del Creador porque el mal en el hombre indica difamar contra el Creador, entonces uno debe rezar por la ayuda del Creador, para que le ayude a tener la fuerza para superarse y decir por encima de la razón: “Quiero creer en la grandeza e importancia del Creador, a fin de poder amarle”, tal como está escrito: “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma”. En otras palabras, el amor de los amigos es un medio a través del cual alcanzar la meta, que es el amor del Creador.

Con ello, hay que interpretar lo que dijeron nuestros sabios: “Es bueno observar la Torá con la conducta correcta, ya que el esfuerzo en ambas revoca la transgresión”. Significa que esforzarse en la conducta correcta, que es el trabajo entre un hombre y su amigo, es un remedio mediante el que puede llegar a amar al Creador, quien es llamado la “Torá”. La esencia de la enseñanza es que, mediante la Torá, puedes unirte al que entrega la Torá. Nuestros sabios dijeron acerca de ello: “El Creador dijo: ‘Yo he creado la inclinación al mal, Yo he creado la especia de la Torá’. En otras palabras, mediante la Torá, que es la especia, uno es recompensado con la adhesión con el Creador, lo que considera como que “lo reforma”.

Este es el significado de,Este es el significado de: “El esfuerzo de ambos hace que se olvide la iniquidad”. En otras palabras, por medio del trabajo entre un hombre y su amigo y entre un hombre y el Creador, es decir, mediante el esfuerzo en la Torá, esto hace que se olvide la iniquidad. En otras palabras, la iniquidad del árbol del conocimiento, del que se extienden las iniquidades, es corregida por ambos.

Las escrituras dicen (Salmos 33, “Regocijaos… Vosotros los Justos”): “He aquí el ojo del Señor que se dirige hacia quienes Le temen, hacia aquellos quienes esperan Su misericordia para rescatar sus almas de la muerte y para mantenerlos vivos durante la hambruna”. Debemos entender qué significa “El ojo del Señor se dirige (específicamente) hacia quienes Le temen”. Después de todo, los ojos del Creador deambulan por todas partes. Debemos creer que el Creador supervisa a todo el mundo en Providencia privada, desde la benevolencia, y no necesariamente hacia los que Le temen.

Debemos Debemos interpretar que hablamos del Creador sólo desde la perspectiva de “Por tus actos Te conocemos”. Significa que es específicamente aquellos que Le temen quienes sienten que el ojo del Creador está cuidando de todo el mundo. En otras palabras, sólo aquellos que temen al Creador alcanzan que Él cuide del mundo en Providencia privada, desde la benevolencia. Pero, en cuanto al resto del mundo, para ellos, hay ocultación del rostro, ya que no pueden alcanzar Su Providencia, que es benevolente.

Está escrito en la Introducción al Libro del Zóhar (p. 138): “Mientras los receptores no lleguen a la integridad, pudiendo recibir Su benevolencia completa, la cual planeó para nosotros en el pensamiento de la Creación, la guía debe ser por medio del bien y del mal”.

En otras palabrasEn otras palabras, mientras nuestras vasijas de recepción estén llenas de recepción para sí mismas, es imposible ver la Providencia como benevolente. Más bien, aquellos que pueden ver el ojo del Creador, que Su guía es benevolente, son solo aquellos que “Esperan Su misericordia”. Porque “Su misericordia” significa que están ansiando recibir la cualidad de Jésed (misericordia/gracia) del Creador, es decir, esperan recibir del Creador la cualidad del otorgamiento, llamada “equivalencia de forma”, conocida como “Dvekut (Adhesión)” con el Creador”.

Por eso, cuando el hombre es recompensado con la cualidad del otorgamiento, sus vasijas de otorgamiento ya no se llenan. En ese momento, son recompensados con “El ojo del Señor” para sentir que Su Providencia es benevolente. Pero aquellos que no desean obtener la cualidad de Jésed, es decir, las vasijas de otorgamiento, se encuentran bajo el dominio de lo bueno y lo malo.

No obstante, ¿a quién da Jésed el Creador, llamada “vasijas de otorgamiento”, que es la segunda naturaleza? No a todos. Hay muchas personas que esperan Su misericordia, que el Creador les dé la cualidad de Jésed. Sin embargo, el Creador no da Jésed, llamado “vasijas de otorgamiento” a aquellas personas que piensan que la cuestión de Jésed es solamente una añadidura, es decir, aquellos que se consideran íntegros, y necesitan que el Creador les dé la cualidad de Jésed como un suplemento justo.

Esto es así porque sólo aquellos que tienen Kelim (vasijas) para el llenado se les han dado desde arriba. En otras palabras, si no hay una carencia real, no hay posibilidad de llenarla. Entonces, precisamente ¿cuándo es posible saciar una necesidad? Cuando una persona no pide ningún lujo, sino que pide por necesidad. Entonces recibe porque los lujos no se consideran una carencia.

Cuando está escrito, Cuando escribe: “El ojo del Señor se dirige hacia quienes Le temen, hacia aquellos que esperan Su misericordia”, ¿quiénes son estas personas, antes mencionadas, quienes esperan Su misericordia? Es decir, ¿con qué propósito ansían que el Creador les dé la cualidad de Jésed? Son precisamente tales personas quienes sienten la cualidad de Jésed, “Para librar sus almas de la muerte”.

En otras palabras, es precisamente en aquellas personas que desean alcanzar Dvekut con el Creador, para adherirse a la Vida de Vidas. De otra manera, si no tienen Dvekut, sienten que se encuentran en equivalencia con la muerte, tal como dijeron nuestros sabios: “Los malvados, en sus vidas, son llamados ‘muertos’”. Por esta razón, piden al Creador que los libere de la muerte, porque la disparidad de forma los separa de la Vida de Vidas.

Dvekut Dvekut con el Creador se considera vida, como está escrito: “Pero vosotros, los que os adheristeis al Señor vuestro Dios, en este día cada uno de vosotros está vivo”. Se deduce que lo que la razón por la que piden la cualidad de Jésed es porque no desean ser como “Los malvados, en sus vidas, son llamados ‘muertos’”, y, el Creador les da la cualidad de Jésed, es decir, las vasijas de otorgamiento.

Cuando está escritoCuando escribe: “Para liberar de la muerte sus almas”, es decir, su petición al Creador para que le dé la cualidad de Jésed, es para “Liberar de la muerte sus almas”, lo cual se llama “una carencia”, que es el Kli (vasija) que puede recibir el llenado. Pero aquellas personas que necesitan de la ayuda del Creador como quien necesita de un lujo, no tienen verdaderos Kelim, no tienen verdadera necesidad de que el Creador les dé los Kelim “Para liberar sus almas de la muerte”, sino como un mero lujo.

Por lo tanto, Por tanto, permanecen con las vasijas de recepción, preocupándose sólo por su propio beneficio. No sienten que poseen Kelim impuros, y que es imposible introducir la Kedushá (santidad) dentro de estos Kelim, ya que la Kedushá y el beneficio propio son dos cosas contrapuestas.

Por lo tanto se deduce Se deduce que solamente aquellas personas que comprenden que si no son capaces de realizar actos de otorgamiento, serán separados de la Vida de Vidas, piden del Creador que les dé la fuerza para otorgar, lo cual es una segunda naturaleza; como dijo Baal HaSulam que así como el Creador dio la primera naturaleza, el deseo de recibir, es imposible cambiar la primera naturaleza por la segunda. Es más, sólo el Creador puede hacerlo.

Tal como ocurrió en la salida de Egipto, el Propio Creador los sacó del dominio del Faraón, Rey de Egipto, como dijeron nuestros sabios en Agadá Shel Pésaj (el relato de Pésaj): “El Señor nos sacó de Egipto, no por medio de un ángel, ni mediante un serafín, ni tampoco por medio de un mensajero, sino el Propio Creador”.

No obstante, ¿cuándo recibe uno ayuda para que el Creador lo saque del dominio de Egipto, que es el deseo de recibir para sí mismo? Es, precisamente, cuando una persona tiene una necesidad real, y no superflua. Por eso, si uno desea alcanzar Dvekut con el Creador, uno recibe ayuda por esa necesidad. En otras palabras, él sentirá que se encuentra en carencia, es decir, que no es que le falte perfección, sino que le falta vida, ya que el mal que hay en él es muy extenso. Por eso, desde Arriba se le informa de que es un pecador, como está escrito en el Zóhar acerca de lo que está dicho: “Si su pecado, el cual ha cometido, le ha sido informado”. Y pregunta: “¿Quién le informará?”. Y responde: “El Creador le informará de que él es un pecador”.

EstoEsto significa que el Creador le muestra la verdad de cuán alejado está del Creador, y de que tiene una verdadera necesidad de una vida de Kedushá. Así pues, uno pide del Creador que le ayude y que le provea del deseo de otorgar porque le falta vida. Y, entonces, como ya tiene una verdadera necesidad, el Creador le da el deseo de otorgar, que es la segunda naturaleza.

Según lo anteriorSegún lo anterior, debemos interpretar lo que está escrito (en “Y acerca de los milagros”): “Y Tú, en Tu gran misericordia, has puesto a los fuertes en manos de los débiles, lo mucho en manos de los pocos, y a los impuros en manos de los puros”. Esto viene a decirnos que antes de que una persona llegue a un estado en el cual ve cuán débil es, hasta qué punto el mal se encuentra en tal abundancia en él que no puede superarlo, y cuán impuro es él, hasta entonces es imposible recibir el llenado desde Arriba. Esto es porque aún no tiene un Kli completo que pueda recibir el llenado, lo que está relacionado con la deficiencia del Kli.

Por eso está escrito: “Porque vosotros erais unos pocos de entre todos los pueblos”. En otras palabras: “El Señor no estableció Su amor en vosotros ni os eligió por estar en mayor número que ningún pueblo, ya que vosotros erais unos pocos de entre todos los pueblos”. Así pues, cuando una persona ve que él es peor que el resto del mundo, precisamente en el estado de bajeza, el Señor te escoge y te libera del dominio de Egipto, como está escrito: “Yo soy el Señor vuestro Dios, quien os sacó de la tierra de Egipto… para ser vuestro Dios”.

Está escrito (en el salmo: Canción de Januká) “Te alabaré, oh Señor, porque me has elevado, y no has permitido que mis enemigos se burlen de mí”. Debemos entender quiénes son los enemigos de David, de quienes David dijo: “Y no has permitido que mis enemigos se burlen de mí”. Debemos interpretar que se sabe que David es considerado Maljut, es decir, el reino de los cielos, esto es, que las criaturas deben asumir sobre sí mismas la carga del reino de los cielos con el objetivo de no recibir recompensa, sino porque “Él es Grande y Soberano”, y no para el propio beneficio.

Pero Pero todo el mundo se opone a esto y odian hacerlo todo por el Creador y no para su propio beneficio. Así pues, la Kedushá es completamente otorgar, es decir, beneficiar al Creador, tal como está escrito: “Santos seréis, porque Yo, el Señor, soy Santo”. O sea, como el Creador sólo otorga a los creados, los creados deben otorgarle al Creador, pues esto se llama “equivalencia de forma”, lo que se considera Dvekut (adhesión) con el Creador.

Se deduce que todos aquellos que desean trabajar solamente para ellos mismos y no para el Creador, son llamados “los enemigos del Creador”, es decir, los enemigos del reino de los cielos. Por esa razón, son llamados “enemigos de David”, y este es el significado de las palabras de David: “Y no permitiste que mis enemigos se burlaran de mí”.

En general, solo hay dos aspectos de los que hablar: 1) el Creador; 2) las criaturas. En otras palabras, el Creador creó a las criaturas para darles deleite y placer, como está escrito: “Su deseo es hacer el bien a Sus creaciones”. Antes del pecado, Adam ha Rishón tuvo la perfección de su Neshamá, ya que en ese momento, tuvo el aspecto de NaRaN de BYA, y NaRaN de Atzilut. Sólo después del pecado se produjo la salida de su NaRaN, y se quedó solamente con Néfesh.

Entonces tuvo que arrepentirse, elevar sus Kelim, los cuales cayeron a las Klipot, y reunirlos con la Kedushá, es decir, adherirse a Él una vez más con el fin de otorgar, y a esto se le llama “arrepentimiento” (“volver”), como está escrito en El Zóhar: “La Hei volverá a la Vav

Hei significa Maljut, quien recibe con objeto de recibir, y todas las almas extienden de ella. Por eso Maljut se llama “la congregación de Israel”, quien contiene todas las almas. Una corrección tuvo lugar sobre esta Maljut, para corregirla para que fuera con el fin de otorgar, y se dio este trabajo a las criaturas, en el que, comprometiéndose en la Torá y las Mitzvot (mandamientos) con el fin de otorgar, inspiran a cada una para tener el objetivo de otorgar en la raíz de su alma, en Maljut de Atzilut. Haciendo esto, dan lugar a la unificación Arriba, llamada “la unificación del Creador y Su Divinidad”, es decir, Maljut, quien es llamada “Divinidad” con Zeir Anpin, quien es llamado “Vav de HaVaYaH”. Este es el significado de “arrepentimiento” cuando El Zóhar dice: “La Hei volverá a la Vav”.

En En general, debemos hacer tres distinciones: Ejad (Uno), Yajid (Único), y Meyujad (unificado). Está escrito en El Estudio de las Diez Sefirot (Parte 1, Punto 1):“Uno indica que Él está en equivalencia uniforme. Único indica lo que se extiende desde Él, que en Él, todas aquellas multiplicidades son uniformes, como Su esencia. Y Unificado indica que, aunque Él afecta las múltiples acciones, una única fuerza opera sobre todas ellas y todas ellas vuelven y se reúnen en la forma de único”.

El significado de Uno es que Él se encuentra en equivalencia uniforme, es decir, que Él creó la creación con un solo deseo: hacer el bien a Sus creaciones. Único significa que aunque vemos que hay multiplicidad de acciones, es decir, buenas y malas, esto es, que Él parece que hace bien y mal, Él es llamado “Único” porque Sus diferentes acciones tienen un único resultado: hacer el bien. Se deduce que Él es único en cada acción y que no cambia en el transcurso de todas Sus diferentes acciones. Por encima de cada acción, se encamina una sola forma: hacer el bien.

Uno Uno debe creerlo. En otras palabras, a pesar de que una persona sienta que esta acción viene del Creador y no es una acción favorable, uno todavía debe pensar que su acción le permitirá alcanzar el bien. Este es el trabajo del hombre, creer que esto es así, aunque no lo entienda, y dar gracias al Creador por ello.

Nuestros sabios dijeron: “Uno debe bendecir el mal, así como uno bendice el bien”. En otras palabras, una persona debe creer que esto es su propio bien, o el Creador, no le hubiese hecho sentir aquellos estados, ya que Su deseo es hacer el bien a las criaturas, porque ese fue el pensamiento de la Creación.

Unificado significa que una persona ya ha sido recompensada con ver cómo toda la multitud de únicos recibieron ya la forma de Único, es decir, que fue recompensado con ver cómo, para cada mal, ya recibió su bien correspondiente. Uno es recompensado con estar Unificado sólo después de haber corregido sus Kelim para que sean con el fin de otorgar. En ese momento, se recompensa a la persona con el propósito de la creación, que es el bien completo.

Este es el significado de lo que está escrito en el salmo, La apertura de la Casa de David. La apertura de la casa se refiere al Templo Sagrado que, en el trabajo: el corazón de un hombre debe ser un Templo para el Creador, tal como está escrito: “Y que Me hagan un Templo, y Habitaré entre ellos”. Uno debe ser recompensado con la presencia de la Divinidad, como nuestros sabios dijeron: “El misericordioso necesita el corazón”, es decir, que todo lo que el Creador necesita es el corazón del hombre, para así darle lo que Él desea darle.

Y cuando una persona es recompensada con ser Unificada, ve que ha sido recompensada con la construcción del Templo. David dijo acerca de esto: “Te exaltaré, Oh Señor, porque Tú me has elevado y no has permitido que mis enemigos se burlen de mí”. Significa que todos los enemigos –que son los deseos de recepción para sí mismo– quienes estaban obstruyendo la Kedushá; el Creador le salvó de todos los enemigos y fue recompensado con su admisión en la Kedushá. Este es el significado de las palabras: “Oh Señor, Tú has elevado mi alma desde el mundo de las tinieblas; Tú me has mantenido vivo, para que no descienda al pozo”.

Decimos (en, La ayuda de nuestros padres): “Tú eres el primero; Tú eres el último, y aparte Ti no tenemos un Rey que redima y libere”. También decimos: “Tú estás antes de que el mundo fuera creado; Tú estás después de que el mundo fuera creado; Tú estás en este mundo, y Tú estás en el mundo por venir”. Entendemos que se refiere, literalmente, a la grandeza del Creador. Sin embargo, ¿qué es lo que esto viene a decirnos en cuanto al trabajo?

Se Se sabe que el orden del trabajo es que el hombre debe corregir sus vasijas de recepción, para así tener la fuerza para realizar todo con el fin de otorgar. Uno debe esforzarse y hacer todo lo que pueda. En ese momento, llega a la resolución de que sin la ayuda del Creador no hay manera de salir del dominio del deseo de recibir para sí mismo. A esto se le llama “redención”, cuando se sale del exilio de Egipto, esto es, del dominio del deseo de recibir.

Todos entienden que Todo el mundo entiende que la redención es una cuestión del Creador, ya que una persona ve que  no hay ninguna posibilidad de salir del exilio por sí misma. Y, no obstante, debemos preguntarnos: “¿Cómo sabe uno que salir del exilio del deseo de recibir depende solamente del Creador y que esto se encuentra más allá de las capacidades del hombre?

La respuesta es que, desde su punto de vista, ya ha hecho lo que podía, pero no se movió ni una pulgada de su deseo de recibir. Por el contrario, él ve que desde que comenzó con el trabajo, con el fin de alcanzar el grado de que todas sus acciones sean por el bien del Creador, ahora lo observa todo de manera muy diferente: ¡está yendo hacia atrás!

En otras palabras, ve que ahora está inmerso en el amor propio más que nunca. Por esta razón, cuando una persona es recompensada con la redención, con salir del exilio, él dice que solamente el Creador puede liberar al pueblo de Israel de Egipto, es decir, que la redención le corresponde al Creador.

Sin embargo, ingresar Sin embargo, entrar en el exilio, es decir, rendirse al dominio del deseo de recibir, ciertamente esto le corresponde al hombre. En otras palabras, que el hombre tiene la culpa de no poder superar el deseo de recibir para sí mismo. Así pues, una persona va al exilio por sí misma.

Acerca de esto, los escritos nos dicen que esto no es como lo entendemos. Y aunque uno debe decir: “¿Si yo no estoy, quién está por mí?”, es decir, que todo depende de la decisión del hombre, aún así uno debe creer que todo está bajo su Providencia, es decir, que todo depende del Creador. Acerca de esto, se dice: “Tú estás antes de que el mundo fuera creado”. Se sabe que “Olam” (mundo) se deriva de la palabra He’elem (desaparición) y ocultación. Y debemos saber que en cuanto al exilio hay que realizar dos discernimientos:

  1. Cuando la persona no siente que haya desaparición y ocultación.
  2. Cuando la persona siente que se encuentra en un estado de encubrimiento y ocultación.

Este es Este es el significado de las palabras: “Tú estás antes de que el mundo fuera creado”. En otras palabras, el hecho de que una persona no sienta que se encuentra en un estado de ocultación, es obra del Creador. Pero esto ocurre por el bien del hombre, ya que antes de que una persona pueda corregir el mal que se encuentra en sí mismo, existe una corrección en la que no ve el mal. Así pues, el Creador creó la situación que precede la entrada del hombre al encubrimiento y la ocultación.

Este es el significado de: “Tú estás antes de que el mundo fuera creado”, es decir, antes de que la ocultación fuera creada. Después de eso, una persona llega a un estado de encubrimiento y ocultación. Uno llega a ese estado precisamente de acuerdo a su esfuerzo en la Torá y las Mitzvot, a fin de alcanzar el grado en el que todas sus acciones sean con el fin de otorgar.

Ese es el significado de las palabras: “Tú estás después de que el mundo fuera creado”. Así pues, el hecho de que uno entre en el encubrimiento y la ocultación vino de Él. Este es el significado de: “Tú estás después de que el mundo fuera creado”. Y después de estar ya en el exilio, entonces llega la redención, y esto es: “Tú eres el primero. Tú eres el último”.

1426. Carta Nº 5

24 de febrero de 1955

A mi amigo,

He leído tu carta de después del Shabat de esta semana y me complace tu necesidad de ir revelando los estados que se van sucediendo de una carta a otra. Ciertamente, el Creador abrirá nuestros ojos con Su ley.

Mi opinión sobre ello es que deberías esforzarte más en el amor por los amigos. Es imposible lograr el amor duradero si no es a través de Dvekut (adhesión), lo que significa que te unas al otro con un nudo apretado. Y esto sólo puede realizarse si intentas “desvestirte” del ropaje en que se encuentra revestida el alma interior −la prenda llamada “amor propio”− pues sólo ella separa los dos puntos. Pero, si caminamos por el sendero recto, los dos puntos que se disciernen como dos líneas que se oponen la una a la otra, se convierten en una línea media, que contiene ambas líneas unidas.

Y cuando tengas la sensación de estar en guerra, cada uno de vosotros sabrá y sentirá que necesita la ayuda de su amigo y que, sin él, su propia fortaleza también se debilitará. Entonces, cuando entiendas que debes salvar tu vida, cada uno de vosotros olvidará que tiene un cuerpo que debe conservar y ambos os hallaréis  unidos por el pensamiento de cómo utilizar al enemigo. Por consiguiente, apresúrate y la verdad mostrará tu camino y seguro que triunfarás.

Y te ruego que continúes escribiendo.

Baruj Shalom HaLevi Ashlag

29. Carta Nº 8

26 de mayo de 1955, Tel Aviv, en el día 48 de la cuenta de Omer, un día antes de Shavuot

 

Saludos, os deseo lo mejor, amigos míos,

En respuesta a tu carta, debo decirte que, por ahora, no tengo nada que añadir por escrito. Más bien, como está escrito: “Habla a los hijos de Israel y ellos viajarán”. En relación a los viajes, sabes que se refieren a ir del estado A al estado B. Ese es el significado de cambiar de lugar, como dijo Baal HaSulam en una interpretación del verso: “Día a día expresa un discurso”. Él escribió ahí que es imposible tener otro día sin tener un estado de noche en medio, es decir, con una interrupción en la mitad. De otra manera, se llama “un largo día” y no “día tras día”. Pero el orden del trabajo es precisamente día tras día. “Y noche tras noche revela el conocimiento” significa que hay un día en el medio, hasta aquí sus palabras.

Este es el orden de los viajes: Por lo tanto, no temáis a cualquier estado, sino sólo, como ya dijimos: “Viajad”, id hacia adelante. Cada vez, una nueva corriente debe fluir cada vez, como… me escribió en su última carta, el verso: “Ellos son nuevos cada mañana; grande es Tu fe”.

De manera casual, estoy revelando mis pensamientos y voluntad a ti aun cuando no lo acostumbro habitualmente. Y aun así, deseo revelar ante ti lo que pensé acerca de las personas de Tiberíades y saber cómo nos consideran, amigablemente o de manera ruda. En esta carta, te escribiré cómo veo y lo que veo de las personas de Tiberíades. Y aun cuando no describí la esencia de Tiberíades, aun así, te escribiré mis pensamientos.

Estos días, me he estado viendo un poco más liberado de mis problemas personales y generales, y estoy tomándome un tiempo para levantar la cabeza y admirar el espectáculo que se está desarrollando ahí. Es como si viera tres tipos de personas ahí, tres imágenes y formas vestidas en tres diferentes tipos de cuerpos.

1) Una gran parte, la vasta mayoría, no pienso que nos consideren desfavorable o favorablemente, o que nos respeten o nos desprecien. Con toda honestidad, pienso que no somos dignos de atención a sus ojos. En otras palabras, ni piensan en nosotros e incluso ni nos sienten. Es como si no existiéramos junto a ellos en el mundo, sobre la tierra.

Incluso si sucede que escuchan que existe tal cosa como los estudiantes del Rav Ashlag,  no es de interés para ellos. Están preocupados con su propia provisión todo el día −en sus pasiones, en su búsqueda de respeto, o en su espiritualidad. Ellos no tienen la necesidad de considerar algo tan trivial como nosotros −este pequeño grupo de personas y, especialmente, desde que escucharon que hay una pelea dentro de este diminuto grupo.

“Las sobras no satisfacen al león”. Es decir, el diminuto grupo es muy pequeño e insignificante a sus ojos para saciarlos o proporcionar satisfacción mental, si nos dejan entrar en sus mentes para decidir si es bueno o malo. Así de inferiores somos a sus ojos, completamente indignos de escrutinio, indignos de una atención momentánea. E incluso cuando pienso que este león tiene todo tipo de planes en relación a nosotros, en realidad no hay nada por el estilo.

2) El segundo tipo son aquellos que nos respetan y en los cuales ya ocupamos espacio en el mundo. Nos consideran personas de valor, respetables, y de cierta talla. Nos hacen el gran favor de destinar tiempo para nosotros en su mente y en sus pensamientos durante su tiempo libre. Se interesan por nosotros y observan nuestra actitud y nuestras actividades para ver si somos realmente virtuosos y con integridad, para criticarnos con un aire de crítica si encuentran algo en nosotros.

Cuando piensan en ello, ven que al final del día, es un grupo de personas que se han reunido en un cierto lugar, bajo la supervisión de un cierto líder, para estar juntos. Con un coraje sobrehumano afrontan a todos aquellos que se levantan en su contra. De hecho, son hombres valerosos con un fuerte espíritu, están determinados a no retroceder un centímetro. Son luchadores de primera clase, peleando en su guerra contra la inclinación hasta su última gota de sangre, y su único deseo es ganar la batalla por la gloria de Su nombre.

Sin embargo, junto a todas esas reflexiones, cuando comienzan a analizarse a sí mismos −de acuerdo a sus prejuicios y a sus intereses propios con respecto a deseos y persecución de honores− deben acordar de manera unánime unirse contra nosotros. Así, inequívocamente y de todo corazón, resuelven que es mejor para ellos no unirse con nosotros. Esto es así aun cuando entre ellos, están muy lejanos y son tan diferentes el uno del otro, que nunca pueden estar de acuerdo en nada. Pueden odiarse los unos a los otros hasta tal punto que no pueden soportar estar en la misma habitación unos con otros y todos desean matarse entre sí. Aun así, todos ellos se unen en nuestra contra.

Y como son parciales debido a la voluntad de recibir en ellos, y “El soborno ciega los ojos del sabio”, inmediatamente ven lo opuesto de lo que pensaron de nosotros. Y después de todas las alabanzas y virtudes que encuentran en nosotros −que cada uno de nosotros es digno y honorable− una vez que han tomado una determinación, ejecutan rápidamente el veredicto con pasión y devotamente, ya que arruinamos su reputación con nuestros puntos de vista. Así, por una parte, ellos ven que la verdad está de nuestro lado; y, por otra parte, nuestra vía es pesada para ellos.

Para disculparse a sí mismos, no tienen opción sino destruirnos y borrar nuestro nombre de la faz de la tierra. Ellos se aplican y esfuerzan para ello, para dispersarnos en todas direcciones, y planean y conspiran sobre cómo fallarnos y colocar obstáculos en nuestro camino, usando todo tipo de medios −tanto legítimos como ilegítimos, incluso si esto significa contradecir el espíritu humano y el espíritu de la Torá. No les importa porque ven que no habrá permanencia de su voluntad si tenemos algún dominio o expansión de nuestra meta hacia las personas honestas y de corazón, porque entonces tendremos el poder de mostrarles la verdad.

Y esto es malo para ellos, porque para ellos es mejor hacer lo que sus corazones desean, y al mismo tiempo ser “el rostro de la generación”−líderes influyentes y espirituales. Por eso, ellos conspiran con planes de ruina y destrucción para nuestro futuro y dicen: “Cuanto más pronto, mejor; es mejor degradarlos mientras aún son pequeños, de manera que no quede ninguna traza de ellos.

Aun así, debemos estar muy agradecidos con ellos por respetarnos y apreciar nuestro punto de vista por, al menos, admitir que hay algo que revocar. En otras palabras, no nos ignoran como si fuéramos polvo, sino que al menos somos reales para ellos. Esto no es como el primer tipo de personas, que no piensan en nosotros y creen que lo que sucede alrededor de nosotros no merece ninguna atención. Además, tampoco están impresionados por nuestra debilidad al pensar que están siguiendo nuestras acciones, que es por lo que evitamos hacer ciertas acciones, no sea que las encuentren irritantes, y que esto a menudo nos provoca escapar de la campaña, por miedo al primer tipo de personas.

Para ser honesto, ninguno de ellos nos presta atención o piensa en nosotros. Tal vez es como está escrito: “Huirás cuando nadie te esté persiguiendo”. Por lo tanto, debemos estar contentos por personas como las del segundo tipo, ya que al menos hacen bromas, se burlan, nos desprecian y calumnian. En otras palabras, al menos tenemos una realidad en el mundo y no es tan fácil para ellos el resolver borrar nuestro nombre de la faz de la tierra.

3) El tercer tipo de personas que nos desean bienestar y nos favorecen. Sin embargo, son muy pocas, como en “Dos es plural”. Y las llamo por iniciales, BShMA, es decir, B…, Sh…, M…, y A… En la lengua sagrada (hebreo), se llaman Bosem (perfume), y en traducción (Arameo), BoSMA, porque traducción se considera Ajoraím (posterior). En otras palabras, deben ser recompensados con la luz de Panim (luz anterior), que todas sus acciones serán en Kedushá (santidad), lo que se llama “la lengua sagrada”.

¿Y qué debo hacer cuando veo que deseo describir e ilustrarte a nuestros amados que están en Tiberíades? En ese momento, siento que Tiberíades es una ciudad bulliciosa, y el tercer tipo anteriormente mencionado que está vestido en dos cuerpos están mezclados en un remolino, deambulando entre todos los deseos y caprichos que están vestidos en otros cuerpos, es decir, el primero y segundo tipos. Y entonces es difícil para mí encontrarlos porque es como si estuvieran en un gran saco de paja y heno, ¿y cómo puede uno encontrar dos perlas preciosas, dos espigas de trigo, que se desvanecen en la vasta mayoría? Y aun cuando la regla es que incluso una persona entre mil cuenta, ellos aún deben soportar y clamar como una grulla, que son criaturas verdaderamente vitales.

De esto podemos entender la alegoría que nuestros sabios presentan, que la paja y el heno y el trigo deliberan sobre para quién fue plantado el campo. El argumento de la paja y el heno parecen tan correctos que no pueden ser persuadidos, y en ocasiones hay miedo de que el trigo se rinda bajo el gobierno de la paja y el heno. La paja y el heno argumentan: “Somos la mayoría, y tú, trigo, eres nada comparado con nuestro número. Tenemos un estatus más alto y nacimos antes de que vinieras al mundo. En otras palabras, mientras aún eras inexistente, nosotros ya éramos adultos y bien parecidos, y nuestra grandeza podría ser vista por todos. Desde lejos, deslumbramos el ojo con la belleza que le damos al campo entero. Pero vosotros, trigo, sois tan diminutos e indistinguibles que sólo a través de una atención especial puede uno veros, cuando uno se acerca. Esto debe ser debido a vuestra incompetencia. Pero nosotros damos un lugar y refugio a personas que están cansadas y perdidas en el camino y no tienen lugar para reposar sus cabezas. Los tomamos entre nosotros y los cubrimos de los vientos y de las bestias salvajes para que no se les vea. Pero, ¿quién puede disfrutar de vosotros?”

Pero cuando fue tiempo de cosechar, todos sabían para quien fue plantado el campo, ya que la paja y el heno, sólo son adecuados para ser comida de animales; no tienen la esperanza de ser más grandes que su actual medida de grandeza. El trigo, sin embargo, tras unas cuantas correcciones, cuando es quebrado, cernido, mezclado con vino y aceite, y puesto en el horno, es colocado sobre la mesa de reyes y es digno de servirse como una ofrenda al Señor. Y todo el mérito que puede ser atribuido a la paja y el heno es su servicio al trigo, al que sustentaron y alimentaron.

En otras palabras, ellos tomaron alimento de la tierra y le transfirieron el alimento al trigo. Fue una carga y un peso para ellos que el trigo estuviera cabalgando en las espaldas de la paja y el heno, y su valor es el mismo que el de un sirviente que sirve al rey o una criada que sirve a su señora.

Pero antes del momento de la cosecha, antes de la conclusión, era imposible aclarar la veracidad y sinceridad de la realidad misma. Por el contrario, cada uno estaba por sí mismo, discutiendo de acuerdo a su propia sensación. Y ser considerado con la verdad sin darse cuenta de si esta puede causar alguna bajeza e incomodidad no es una tarea fácil, excepto cuando uno puede analizar cada elemento en muchos detalles hasta que la veracidad y la justicia del asunto salen a la luz. Y esto requiere ser recompensado desde arriba con no ser atrapado en la red del amor propio, y ser arrastrado en el flujo del colectivo.

De lo dicho arriba, resulta que es difícil para mí encontrarte cuando estás solo, sin ninguna mezcla de deseos y puntos de vista, ya que todos están ocultándote, como se describía en la alegoría del trigo.

Sin embargo, he encontrado una táctica, similar a la del tiempo de cosecha que fue mencionada antes. Sólo de noche, después de medianoche, cuando la brisa nocturna sopla y dispersa las pilas de paja y heno, y todos yacen postrados en el campo como cadáveres, es decir, durmiendo en sus camas, las dos espigas se liberan y vierten sus corazones ante su Padre en el cielo. Ellos entran a la llama del fuego de la Torá hasta la luz de la mañana, cuando es el momento de la oración. En ese momento, sus almas salen mientras hablan las palabras del Dios viviente. Creo que este es el momento justo para entretenerse con las perlas preciosas que brillan como llamas de fuego para ser unidas con todo Israel con la ayuda de la Roca de su Redentor, y que el Creador lo entregue.

Déjame escribir unas cuantas palabras más con respecto al amor. Es sabido que no hay luz sin un Kli (vasija), es decir, que cada placer debe tener una vestimenta en la cual la luz del placer pueda vestirse. Por ejemplo, cuando una persona desea ganar algún respeto, ser honrado ante los ojos de las personas, su primer movimiento es con sus ropas. En otras palabras, él debe vestirse con un atuendo honorable, como nuestros sabios dijeron: “Rabí Yohanan llamó a sus vestidos ‘Mis honras’”.

Así, uno da una cierta medida de esfuerzo hasta que obtiene la honorable vestimenta, e incluso después de adquirir la vestimenta, él debe protegerla de cualquier desperfecto y daño. Es decir, cada día debe sacudirla, y si está manchada y se ensucia, debe lavarla y plancharla.

Pero, más importante aún, debe protegerla del más peligroso saboteador −¡las polillas! En Yiddish se le llama “un  Mol”, que es un mosquito pequeño que no puede verse. La primera enmienda es que no debe entrar en contacto con ropas viejas. Y hay además un remedio maravilloso llamado “naftalina”, que la protege de los que la dañan, llamados “Mols”. Y cuando él tiene su vestimenta, está listo para recibir la luz del placer que está vestida en los vestidos honorables.

Es similar con el amor. Para ser recompensado con la luz del amor, uno debe encontrar una vestimenta en la que la luz pueda vestirse. Y las mismas reglas a observar se aplican a los vestidos: evitar el “polvo” de la calumnia, y en especial al mosquito saboteador conocido como Mol (en Yiddish, Moil significa boca, así que hay aquí un juego de palabras), que son personas de buena apariencia, que hablan bellamente. Pensarías que ya se han “circuncidado” en las alianzas de las relaciones prohibidas y la calumnia, y del corazón circuncidado, pero muy en el fondo en ellos está el saboteador que puede dañarte, y no pueden protegerse de ello porque todo es buena apariencia y belleza.

Por eso este mosquito es tan diminuto que, sin una atención especial, es imposible detectar a este destructor que viene de aquellos circuncidados que pueden arruinar esta preciosa vestimenta. De hecho, se sabe que este mol le hace más daño a las vestimentas de lana (TzeMeR), es decir, las letras MeReTz (energía), que arruinan la energía para el trabajo. Y el Yatush (mosquito) se deriva de VaYitosh (y él abandona) al Dios que lo hizo”, o en Arameo, “Y él cesó de adorar al Dios al que él servía”.

Normalmente, uno que tiene una preciosa vestimenta de lana debe evitar el contacto con ropas viejas. En otras palabras, debe evitar el contacto con “viejos adherentes”, que arruinan la energía porque ya no es competente para el trabajo, así que todas sus palabras son solo para disminuir la energía. E incluso uno con fuertes vestimentas de amor, que es como un árbol −es decir, que es asertivo− ese mol todavía debe ser vigilado. Si ese mol entra en la lana, también puede hacer daño ya que vemos que la lana decae y se desintegra porque un mol le entra.

Y la única medicina es la naftalina, de la palabra Naftoley, que Onkelos interpreta como Tefilah (oración), es decir, rezar al Creador para que este destructor no sea permitido en su vestimenta.

Uno debe ser cuidadoso con una vestimenta honorable, porque si hay plumas de gallo sobre esta, deben ser eliminadas. Uno tampoco debe entrar en un lugar donde haya plumas de gallo mientras se visten esas ropas. En una vestimenta de la luz del amor esto es interpretado como Notzot (plumas), de la palabra Nitzim (pelear), como en las peleas de gallos. Esto se refiere al canto y a los himnos de personas que aún están en el exilio, que están exiliados del camino de la verdad y están esclavizados al amor propio. Todo el canto y alabanza que muestran durante su Torá y oración solo causan peleas en tu alma hasta que comienzas a hacer la guerra en tus puntos de vista −en cuyo lado está la verdad y la justicia. Esto echa a perder y arruina tus vestimentas, que pueden habitar en el amor. Por lo tanto, debes ser cuidadoso y evitar lugares donde hay plumas de gallo, de manera que después no tengas que dedicarte a limpiarte esas plumas.

Podemos ver que para personas que se esfuerzan en adquirir la luz de los honores, si no protegen sus ropas adecuadamente, cuando salen fuera, los externos inmediatamente se aferran a sus ropas cuando ven que no es una vestimenta apropiada, adecuada para honrar personas. En otras palabras, la gente verá que está aceptando su autoridad sobre él y que él está tan esclavizado a esas personas que están fuera que está obligado a hacer grandes esfuerzos para obtener las ropas pero también para conservarlas. Incluso el modo, es decir, el diseño y la manera de vestir, deben ser precisamente acorde a los gustos de esas personas bajo las cuales se sitúa. Así, es precisamente aquellos de quienes desea recibir respeto, a los que tiene que adorar con gran esfuerzo para ser favorecido por ellos, de manera que impartan sobre él la luz del placer que está vestida en los ropajes de honores.

Y si, Dios lo prohíba, no les sirvió lo suficiente, esto puede arrojar resultados no placenteros. Es decir, no solo no le darán el respeto que quería de ellos, sino al contrario, todos lo degradarán, lo humillarán, y lo harán sentir bajo e inferior. Y esa sensación de inferioridad primero lo pondrá triste, luego ocioso, y luego sentirá que el mundo entero ha oscurecido para él hasta que no ve esperanza de obtener placer en la vida. Entonces, encuentra un solo consuelo −ir a casa, yacer en su cama, y pedir amargamente que su plegaria sea concedida− es decir, que el ángel del sueño, que es un sesentavo de la muerte, le impartirá la luz del placer de dormir. Este es el único placer que puede esperar.

Y si, lamentablemente, el ángel del sueño no tiene misericordia de él y no encuentra un remedio para sí mismo, entonces, por la amargura de su alma, él no tiene otra opción sino adquirir placer de aquello que es popular entre los desesperados que buscan alivio para su tristeza: ellos pelean con la inclinación que desea para la propia persistencia, superarla, y extender placer del ángel llamado “suicidio”. Es decir, ellos sienten que sólo este ángel puede liberarlos de su melancolía. Evidentemente, es imposible obtener placeres del ángel recién mencionado sin terribles tormentos y una poderosa y horrible lucha emocional.

Por tanto, “Los ojos del sabio están en su cabeza”, y él sabe y ve antes de tiempo lo que puede adquirir y obtener si no cumple las leyes y condiciones de sus contemporáneos. Es decir, debe rendirse y asumir todo lo que las personas externas le exigen, o lo castigarán de inmediato en este mundo. En otras palabras, recompensa y castigo son revelados en este mundo y no requieren fe por encima de la razón.

De esto podemos deducir el cuidado y el desvelo ilimitado, y la atención grande y especial requerida para obtener el ropaje que viste la luz del amor −una vestimenta que está hecha de una tela tan fina y delicada− no sea que los exteriores arruinen esta preciosa vestimenta que ha sido comprada con tanto sudor y sangre, literalmente hablando.

Y ahora déjame aclararte cómo y de qué manera comienzo a obtener esas ropas de amor: El orden para hacer una vestimenta adecuada es, primero, hilar una pieza de tela. En otras palabras, tomamos hilos y los colocamos juntos a manera de trenzado y guía (entrecruzados). A través del entramado, se teje una pieza de tela.

Por lo tanto, tomo un hilo de trenzado en un hilo de guía o llenado. Un Nima (Arameo: hilo así como “decir”) se deriva de las palabras “Di una palabra sobre ello”. Shti (llenado) viene de la palabra Tashi (perdón), como en “Tú perdonaste la Roca que te engendró”. En otras palabras, comienzo a actuar con el poder de mi memoria y pronto recuerdo que mis amigos hablaron de mí desfavorablemente, que esas palabras les hicieron cometer cosas malas hacia mí, y estos dichos (también “trenzar”) desgastan la amistad, la camaradería, y la hermandad.

Más adelante, un hilo de Erev (llenado) viene a mi mente, es decir, que escuché que mi amigo habló de mí favorablemente, lo cual lo hizo cometer buenas cosas, que son Arevim (placenteras) y dulces a mi gusto. Es decir, veo y siento que mi amigo ha dejado todos sus compromisos y piensa y actúa solo a mi favor, de manera que tenga placeres agradables. Y esos dos hilos crean una mezcla en mí, y no sé de qué manera decidir y decir: ¿Está la verdad del lado del trenzado o del lado del llenado?

Es sabido que todo lo que existe en nuestro mundo está en la forma de positivo y negativo −derecha e izquierda, verdadero y falso, luz y oscuridad, Israel y las naciones, santo y secular, impureza y pureza, y mal y bien. Esto es así porque es imposible detectar un buen sabor sin probar el sabor amargo del mal. Este es el significado de lo que nuestros sabios dijeron: “Vengar a los malvados y dar una buena recompensa a los justos”.

La palabra Pará (vengar) viene del verso. “Pará (suelta) el cabello en la cabeza de la mujer”. En otras palabras, es posible recibir ayuda de los malvados con el fin de descubrir el verdadero sabor y sensación de la buena recompensa del justo.

Por esta razón, al tejer la vestimenta, permanezco desconcertado y espero el veredicto que expulsará la pobreza de mente que está vestida en mí. Y como no estoy ocupado en tejer un atuendo de amor, en colocar la luz del placer ahí, ya soy parcial y una parte interesada. Por esta razón, decido de acuerdo a las palabras del llenado, como la Torá nos implicó que “El soborno ciega los ojos del sabio”.

Así, ya no me importa si la verdad es lo que es; es más, me importa la meta que deseo en este minuto, durante el tejido del atuendo de amor. En ese estado, tengo una línea de decisión en el medio, es decir, la meta es justo lo que decide entre derecha e izquierda.

Y una vez que he adquirido las ropas antes mencionadas, de pronto empiezan a brillar chispas de amor dentro de mí. El corazón comienza a anhelar el unirse con mis amigos, y me parece que mis ojos ven a mis amigos, mis oídos escuchan sus voces, mi boca les habla, las manos abrazan, los pies bailan en círculo, en alegría y amor junto a ellos, y trasciendo mis límites corporales. Olvido la vasta distancia entre mis amigos y yo, y la tierra extendida muchos kilómetros no se interpondrá entre nosotros.

Es como si mis amigos estuvieran situados justo dentro de mi corazón y vieran que todo eso está sucediendo ahí, y yo me avergüenzo de mis insignificantes actos contra mis amigos. Entonces, simplemente salgo de mis vasijas corporales al parecerme que no hay realidad en el mundo excepto mis amigos y yo. Después de eso, incluso el “Yo” es cancelado y sumergido, mezclado en mis amigos hasta que me pongo de pie y declaro que no hay realidad en el mundo −sólo los amigos.

Debo ser breve, pues el día de fiesta se aproxima.

Tu amigo, Baruj Shalom HaLevi

1446. Carta Nº 16

21 de diciembre de 1995

Deja que un brote naciente sane y déjales decir que estoy en la delegación de su Hacedor, volando entre los que vuelan, El Gran Tamarisco, a quien el Superior asiste, nuestro glorificado maestro, Rav…

Recibí tu carta, y que el Creador ilumine que nuestro camino sea el camino correcto y nosotros llevaremos al límite nuestra memoria para el día de la conmemoración. Entonces se nos entregará la luz de la memoria, que es buena para limpiar el aire material, y respiraremos el aire de la santidad, que es la vida verdadera y eterna.

Me gustaría añadir a lo que escribiste como sigue: “Estoy seguro de que si hubiera conocido al más grande agnóstico…”, etc.

Sabemos que hay una costumbre, aplicada en todo el mundo, de que no es bueno para un profesional de primera línea estar entre trabajadores de pobre capacidad y aprender de sus acciones. Por ejemplo, cuando un zapatero está entre zapateros incompetentes, le dan a entender que no vale la pena hacer un buen zapato, sino hacerlo como salga, y que no vale la pena hacer un zapato bonito.

O un sastre, si es un experto, cuando está entre sastres incompetentes, le dan a entender que no vale la pena esforzarse por hacer las prendas agradables, pulcras y a la medida de su propietario. Entonces, debe ser cauteloso al estar en contacto con ellos.

Pero cuando un constructor está entre sastres, no puede aprender de sus malas acciones porque no hay conexión entre ellos. Pero dentro de la misma profesión, cada uno debe vigilarse y estar en contacto sólo con personas de corazón puro.

Según lo anterior, con cualquier persona que consideres un sirviente del Creador, debes estar en guardia y ver si es un profesional capacitado, es decir, que desea que su trabajo sea limpio y puro y destinado a “por Su Nombre”. En el último de los casos, debe saber que no es un buen trabajador y buscar consejo en su alma mediante el cual ser un trabajador capacitado, y no un trabajador ordinario que sólo aspira a la recompensa.

Pero un trabajador bueno y profesional es uno que no considera la recompensa, sino que disfruta de su trabajo. Si, por ejemplo, un sastre profesional sabe que las ropas le ajustan a su propietario en cada punto, esto le aporta placer espiritual, más que el dinero que recibe.

Así, con personas que no son de tu profesión, no es importante si estás entre ellos, ya que tú te dedicas a construir y ellos se ocupan de broncearse. Pero con las personas que se dedican a la Torá, pero que no son meticulosos en conservar las ropas a la medida de su propietario, sólo tienen una mente que está en contra de la Torá, opuesta a la visión de la Torá. Y aquí debes estar siempre en guardia… y mantenerte bien alejado de esas personas, a un tiro de flecha por así decirlo. Y no es así con las personas ordinarias.

  • Por tanto, como no tienes contacto con las personas de Mizrahi, no necesitas una vigilancia tan cuidadosa.
  • Pero de las personas de Agudat Israel, no necesitas permanecer alejado.
  • Y con los Jasidim, necesitas aún mayor vigilancia.
  • Y con las personas que eran cercanas a mi padre (Baal HaSulam) necesitas mantener un ojo muy vigilante.

Y esta es la razón: En el mundo de Nekudim, Melej ha Daat, el nivel de Kéter, que es el primer Melej (rey), cayó más bajo que todos los Melajim (reyes) durante la ruptura. Esto es así porque mientras el más rudo es también el más alto cuando tiene un Masaj, es el peor cuando pierde el Masaj. Por esta razón, cae más bajo que todos los Melajim.

Y podemos interpretar estas palabras. Cuando caminan por la senda del Creador, tienen una voluntad de recibir ambivalente: para la corporalidad, así como para la espiritualidad. En consecuencia, aquellos que eran cercanos a Baal HaSulam, mientras estaban predispuestos, tenían un Masaj y Aviut (grosor). Pero ahora que no están comprometidos y no tienen interés en tener un Masaj, su trabajo por entero está en ser “Judíos hermosos” o “Rebbes” (grandes rabís).

Así, este es un Aviut sin un Masaj, y ellos naturalmente anuncian lo que hacen. Y en cuanto a mí, no tengo confianza en ellos, y no hay nadie que los controle. Estoy siendo breve porque no deseo tenerlos en mi pensamiento, ya que conoces la regla: “Uno está donde uno piensa”.

Para entender el asunto más claramente, te daré un breve ejemplo: Se sabe que entre cada dos grados hay un punto medio, producido por los dos discernimientos juntos.

  • Entre el inanimado y el vegetativo hay un punto medio llamado “corales”.
  • Entre el vegetativo y el animado, está la piedra del campo, que es un animal que está atado a la tierra por el ombligo y se nutre de esta.
  • Y entre el animado y el hablante, está el mono.

Por tanto, hay una pregunta: ¿Cuál es el punto medio entre verdad y falsedad? ¿Cuál es el punto que está formado por ambos discernimientos juntos?

Antes de que lo aclare, añadiré otra regla: Es sabido que es imposible ver un objeto pequeño, y que es más fácil ver un objeto grande. Por lo tanto, cuando una persona comete algunas mentiras, no puede ver la verdad −que está caminando por un falso camino. Es más, dice que está yendo por el camino de la verdad. Pero no hay mentira más grande que esa. Y la razón es que no tiene suficientes mentiras para ver su estado verdadero.

Pero cuando una persona ha adquirido muchas mentiras, las mentiras crecen en él hasta tal punto que puede verlas si así lo desea. Así, ahora que ve las mentiras −que está caminando por un camino falso− ve su verdadero estado. En otras palabras, ve la verdad en su alma y cómo cambiar al camino correcto.

De esto se deduce que este punto, que es un punto de verdad −que está pisando un camino falso− es el punto medio entre verdad y falsedad. Este es el puente que conecta verdad y falsedad. Este punto es, además, el fin de la mentira, y de aquí en adelante comienza el camino de la verdad.

Así, podemos ver que para ser recompensados con Lishmá (en beneficio de Él), primero necesitamos preparar el más grande Lo Lishmá (no en beneficio de Él), y entonces podemos lograr Lishmá. Y de manera similar, Lo Lishmá es llamado una “mentira” y Lishmá es llamado “verdad”.

Cuando la mentira es pequeña y las Mitzvot y las buenas acciones son pocas, tiene un Lo Lishmá pequeño, y entonces no puede ver la verdad. Por tanto, en ese estado, dice que está caminado por el sendero bueno y verdadero, es decir, que trabaja Lishmá.

Pero cuando se dedica todo el día a la Torá y toda la noche en Lo Lishmá, entonces puede ver la verdad, ya que, mediante la acumulación de mentiras, su mentira aumenta y ve que en realidad está caminando por un sendero falso.

Y entonces comienza a corregir sus acciones. En otras palabras, entonces siente que todo lo que hace es sólo en Lo Lishmá. Desde esta perspectiva, uno pasa al camino de la verdad, a Lishmá. Sólo aquí, en este punto, comienza el asunto de “de Lo Lishmá uno llega a Lishmá”. Pero antes de eso, él argumenta que está trabajando Lishmá, y, ¿cómo puede cambiar su estado y su comportamiento?

Por tanto, si una persona está ociosa en el trabajo, no puede ver la verdad, que está inmersa en la falsedad. Pero al aumentar la Torá con el fin de otorgar satisfacción a su Creador, uno puede entonces ver la verdad: que está yendo por un camino falso, llamado Lo Lishmá. Y este es el punto medio entre verdad y la falsedad. Así pues, debemos ser fuertes y estar seguros de nuestro camino, de manera que cada día sea nuevo para nosotros, porque siempre necesitamos renovar nuestras bases, y entonces iremos hacia adelante.

Tu amigo, Baruj Shalom HaLevi Ashlag

1462. Carta Nº 24

7 de noviembre de 1946, Mánchester

Hola y mis mejores deseos.

A mi amigo,

En respuesta a tu carta del 27 de octubre, con respecto a tu primera pregunta acerca de tener que estar en guardia y evocar el amor en los corazones de los amigos, lo cual encuentras indecoroso, de hecho lo veo necesario para ti. Sabes lo que Baal HaSulam dijo, que partiendo de la relación entre hombre y hombre uno aprende cómo comportarse entre hombre y el Creador.

Esto es así porque la luz superior está en completo reposo, y es necesario evocar siempre el amor “Hasta que el amor de nuestra boda complazca”. En otras palabras, se te está mostrando desde arriba que, en este camino, debes siempre evocar el amor de Su nombre, ya que todos esperan tu despertar.

Esto es, tal como ves que en el amor de los amigos, tú tienes los derechos, tal como lo ves, significa  que te está siendo mostrado desde arriba que tú eres el que evoca (aun cuando la verdad no es necesariamente así; si le preguntas a los amigos, no estoy demasiado seguro de que estén de acuerdo con tu evidencia de que eres sólo tú quien los desea y no al revés).

Este es el significado de: “Un juez tiene sólo lo que sus ojos ven”. Esto es, en cuanto al juicio se refiere, debes juzgar sólo por tu evidencia. Por eso se te está mostrando desde arriba que tienes que seguir despertando el amor del Creador de esta manera, que debes siempre permanecer alerta, todo el día y toda la noche, cuando sientes un estado de día o sientes un estado de noche.

Decimos al Creador; “Tuyo es el día, y Tuya es también la noche”. Así, también la noche, la oscuridad de la noche, viene del Creador para favorecer también al hombre, como está escrito: “Día a día expresa un discurso, y noche a noche expresa conocimiento” (Ve el Comentario Sulam, parte 1, Punto 103).

De esto se deduce que tú debes evocar el corazón de los amigos hasta que la llama se eleve por sí misma, como nuestros sabios dijeron sobre ello: “Cuando enciendes las velas”. Por esa razón, serás recompensado con el despertar del amor del Creador sobre nosotros.

Y con respecto a tu segunda pregunta acerca de tener siempre que evocar el corazón de los amigos quienes, por su parte, tras haber sido ya recompensados con ver la importancia del estudio, etc., aún no respetan las lecciones, eso también es mérito tuyo.

En otras palabras, tenías que verlo por ti mismo: el Creador ya te ha otorgado Su proximidad varias veces. Ya ha habido varias veces en que sentiste que no tenías otra preocupación en el mundo que permanecer en adhesión a Él para siempre, porque no eres digno de servir al Rey incluso en los trabajos más simples porque, ¿por qué has de ser tú más privilegiado que tus contemporáneos?

Y aun así, esperas que el Creador te despierte para trabajar, es decir, tener un despertar desde arriba, y entonces comenzarás a estudiar las lecciones.

Esto es, del mismo modo que tú debes despertar a los estudiantes, estás diciendo que el Creador debe despertarte a ti. Es decir, si el Creador te da una razón y un buen sabor en el trabajo, estarás de acuerdo en trabajar. Pero antes de eso, no puedes hacerlo. Entonces, se te muestra desde arriba cuán bajos e inferiores consideras que son los estudiantes.

Y con respecto a la tercera pregunta, acerca de celebrar la fiesta con gran exageración, es así porque así es como las personas se comportan cuando tienen miedo de que el bebé salga de casa solo y de noche. Le dicen: “Afuera hay un oso y otras bestias salvajes”, ya que el bebé no puede entenderlo de ninguna otra manera. En otras palabras, si supiera la verdad, que no hay ningún león u oso afuera, sino que es sólo por el bien del bebé el que se vaya a dormir, y lo más importante, que permanezca dentro de casa, el bebé no sería capaz de aceptar la verdad.

Por lo tanto, debes saber, hermano mío, que en cuanto a aceptar el camino de la verdad y las palabras de verdad de Baal HaSulam, no hay muchas personas que puedan escuchar esas palabras de verdad, ya que tú sólo estás viendo a muchos niños. ¿Y qué puedo decirte mientras estás en la guardería, y estás impresionado por ellos, escribiéndome que están animados y alegres? Realmente, esa es la forma de ser de los bebés −estar animados y alegres. Pero se sabe que un bebé no se toma en serio cuando llora o es feliz porque sus emociones y sentimientos son sobre cuestiones intrascendentes.

Y cuando ves que el bebé está llorando durante el servicio, estás impresionado, y cuando está alegre y baila, estás impresionado, y escribes que envidias a los niños por estar animados y bailar. ¿Y qué es lo que quieres? ¿Ser un bebé otra vez? Debes saber, mi hermano, que tus días de niñez se acabaron, ya que antes de que entraras en la habitación de Baal HaSulam, estabas bailando como ellos.

Y que el Creador nos asista en lo corporal y en lo espiritual.

Tu amigo, Baruj Shalom HaLevi Ashlag

Hijo de Baal HaSulam

1486. Carta Nº 34

Víspera de Rosh Hashaná (Año Nuevo Judío) 14 de septiembre de 1947

 

A los amigos, que vivan por siempre.

Tras haberme acercado a vosotros en el lugar corporal imaginario, esperemos que nuestros corazones se acerquen porque, de un largo tiempo a esta parte, no hemos tenido correspondencia, y el acto físico trae la unidad, como está dicho en la oración de Rosh Hashaná (servicio de la Víspera de Año nuevo): “Y todos ellos se convertirán en un grupo”. En ese estado, será más fácil “Hacer Tu voluntad de todo corazón”.

Esto es así porque mientras no haya un grupo, es difícil trabajar de todo corazón. En cambio, parte del corazón permanece en pos de su propio beneficio y no por el beneficio del Creador. Se habla de ello en el Midrash Tanhuma: “‘Aquí estáis hoy’, así como el día a veces brilla y a veces se oscurece, así ocurre contigo. Cuando esté oscuro para ti, la luz del mundo brillará para ti, como está dicho: ‘Y el Señor será sobre ti una luz eterna’. ¿Cuándo? Cuando todos seáis un grupo, como está escrito: ‘Vivos, todos vosotros en este mismo día’.

Habitualmente, si alguien toma un montón de ramas, ¿puede quebrarlas todas de una vez? Pero si se toma una cada vez, incluso un bebé puede romperlas. De igual modo, encuentras que Israel no será redimido hasta que todos sean un grupo, como está dicho: ‘En esos días y en ese momento, dice el Señor, los hijos de Israel vendrán, ellos y los hijos de Judá, juntos.’ Así, cuando están unidos, reciben el rostro de la Divinidad”.

Presenté las palabras del Midrash para que no pienses que el asunto del grupo, que es el amor de los amigos, se relaciona con el Jasidismo. Más bien, es la enseñanza de nuestros sabios, quienes vieron cuán necesaria era la unidad de los corazones en un solo grupo para la recepción de la Divinidad.

Aunque siempre hay uno de los amigos que se levanta y grita: “¡Dad vuestras manos por un solo grupo!” y siempre atribuyen la negligencia a los amigos, aun así no puedo excluirlo de entre los amigos que son negligentes en el asunto, y esto debe ser suficiente para la compresión.

Principalmente, esperemos que en el año nuevo, Shin-Tav-Het-Yod (“Que puedas vivir” pero además el año en el calendario hebreo, contado en letras [1949-50]), el Creador nos dé la vida eterna, tal como está escrito: “Porque Dios me ha asignado otra semilla en lugar de Abel”, etc., y “Que puedas vivir” se hará realidad.

El significado de Rosh Hashaná (Víspera de Año Nuevo) es un nuevo comienzo, cuando una persona comienza a construir una nueva estructura. Es como nuestros sabios dijeron: “Uno debe siempre considerarse a sí mismo mitad pecaminoso y mitad justo. Si lleva a cabo una sola Mitzvá (buena obra/mandamiento) feliz es él, porque se ha sentenciado a sí mismo y al mundo entero del lado del mérito. Si comete una transgresión, ay de él, porque se ha sentenciado a sí mismo y al mundo entero al lado del defecto”.

Debemos entender qué significa que uno deba siempre considerarse mitad y mitad. 1) Si lleva a cabo una Mitzvá y sentencia del lado del mérito, ¿cómo se le puede decir que sea mitad y mitad otra vez? Después de todo, él ya ha dictado sentencia y ya tiene mayoría de méritos. Por el contrario, si cometió una transgresión, ¿cómo se le puede decir más tarde que es mitad y mitad? 2) ¿Cómo puede decirse que es mitad y mitad cuando uno sabe de sí mismo que está lleno de pecados y transgresión? Al mismo tiempo, uno está obligado a confesar: “Somos culpables, hemos traicionado”, y “Por el pecado”.

La cuestión es que nuestros sabios están dejándonos entender el orden del trabajo. Aquí no existe una cuestión de un tribunal y un juicio de arriba. Solo cuando uno llega ante el tribunal de arriba, sus transgresiones y méritos son sentenciados.

En cambio, la cuestión es que aquí nuestros sabios nos están enseñando que uno debe siempre comenzar el trabajo y elegir lo bueno y aborrecer lo malo. Esto es así porque la elección viene al caso precisamente en algo que es mitad y mitad, porque entonces él tiene el poder de elegir. Pero cuando uno de los lados tiene ya la mayoría, él ya no puede decidir porque el hombre sigue a la mayoría y entonces es irrelevante hablar de elección.

Esto plantea la pregunta: “¿Cómo puede engañarse a sí mismo y decir que es mitad y mitad cuando, de hecho, sabe que está lleno de pecados?” Sin embargo, debemos saber que el asunto de la elección que a uno se le da es permanente y existe siempre, como en “Aquel que es más grande que su amigo, su inclinación es más grande que él”. Según esta regla, si uno tiene muchos pecados, entonces tiene una inclinación pequeña, que no es más grande que la buena inclinación, sino precisamente mitad y mitad, de manera que sea capaz de decidir.

Y como las transgresiones llegan a través de la inclinación al mal y las Mitzvot (buenas obras/mandamientos) llegan a través de la buena inclinación, como interpretó Rashi: “Tú has creado justos a través de la buena inclinación; Tú has creado malvados a través de la inclinación al mal”, por tanto, nuestros sabios dijeron: “Uno debe siempre considerarse a sí mismo mitad pecaminoso y mitad justo”. En otras palabras, con respecto a la elección, es siempre, y si las transgresiones son de […] entonces la inclinación al mal disminuye, Así pues, él es mitad y mitad.

De manera similar, si él lleva a cabo una sola Mitzvá, y ha sentenciado ya del lado del mérito, a él se le da inmediatamente una gran inclinación al mal, como está escrito: “Aquel que es más grande que su amigo, su inclinación es más grande”. De ese modo, ahora él es mitad y mitad, por lo que será capaz de sentenciar del lado del mérito.

Por lo tanto, en Rosh Hashaná, uno comienza nuevamente su trabajo. Adicionalmente, los días de los diez días de penitencia son llamados “días de perdón y expiación de los pecados”, así que un hombre tendrá todas las oportunidades de unirse al trabajo del Creador una vez más, incluso cuando ha estado tan alejado del trabajo.

Y la esencia del trabajo es la oración, ya que sólo mediante la oración uno sale del dominio del público, y entramos en el dominio del Único. Esto es así porque cuando se trata de oraciones, grande y pequeño son iguales. Más aún, quien siente su propia bajeza puede ofrecer una plegaria más genuina desde el fondo del corazón, porque sabe sobre sí mismo que no puede liberarse de la dificultad por sí solo. Entonces puede decir que, de hecho, aquellos que fueron creados con talentos especiales y cualidades de sutileza pueden hacer algo por sí solos, mientras que aquellos sin los talentos especiales y buenas cualidades necesitan de la misericordia de los cielos. De esta manera, sólo esta persona puede ofrecer una plegaria honesta.

Sin embargo, uno debe ser cuidadoso y no escapar de la campaña, ya que este es el medio de la inclinación en donde uno puede ofrecer una verdadera plegaria, este le aporta chispas de desesperanza y le proporciona evidencias, conclusiones, y deducciones de que su plegaria será inútil. Finalmente, una persona se vuelve incapaz de creer en “Porque Tú escuchas las plegarias de cada boca”. Nuestros sabios dijeron: “El Creador anhela la plegaria del justo”. Esto es así porque la plegaria es la herramienta principal para la inspiración de la Divinidad porque se considera una plegaria para el pobre.

Y la plegaria se aplica incluso al más grande de los grandes. Sin esta, uno no puede lograr un estado de “permanencia” en el trabajo. Este es el significado de: “Porque los pobres nunca cesarán en la tierra”. Debemos entender por qué el Creador nos prometió esto −que siempre es necesario tener pobres. ¿No sería mejor si no hubiera tal cosa en Israel?

Sin embargo, en la interpretación anterior, “pobre” significa un lugar para la plegaria, y si no hay lugar para la deficiencia, no hay lugar para la plegaria. Así, ¿no hay lugar para la plegaria una vez que uno ha sido recompensado con grandeza? A ese respecto, el Creador nos promete: “Los pobres nunca cesarán”, es decir, que siempre habrá un lugar donde es posible encontrar una necesidad de manera que uno pueda elevarse a un grado más alto.

Este es el significado de: “La pobreza le conviene a Israel como una correa roja a un caballo blanco”. Esto significa que incluso si él ya es un judío en la más absoluta grandeza, aun así, la pobreza le conviene, ya que éste es un lugar de deficiencia, de manera que podrá ofrecer una plegaria.

Este es el asunto presentado en la Gemará (Berajot 9b): “Rabí Ela dijo a Ulla: ‘Cuando vayas arriba, saluda a mi hermano, Rabí Berona, en presencia de todo el grupo, porque es un gran hombre y se regocija en las Mitzvot (mandamientos/buenas obras). En cuanto logró unir la redención con la oración, la sonrisa no dejó sus labios en todo el día.’” En otras palabras, el que sea un gran hombre significa que ya está en un estado de redención, redimido de todas las deficiencias y no tiene nada más que hacer. En ese estado, tiene el trabajo de buscar alguna falla en sí mismo para rezar por ello. Y cuando estaba “Uniéndose a la redención con oración”, pronto encontró un lugar para la oración y sintió una alegría infinita, como está escrito; “Porque los pobres no cesarán en la tierra”.

De todo lo anterior se deduce que lo más importante es la plegaria. Sé fuerte en la plegaria y cree en “Tú escuchas la plegaria de cada boca”.

Que seamos inscritos en el libro de la vida.

Tu amigo, Baruj Shalom HaLevi

Hijo de Baal HaSulam

1492. Carta Nº 37

25 de octubre de 1957

… y con respecto a separar el amor de los amigos del trabajo del Creador, no lo entiendo en absoluto porque nunca fue la costumbre de Baal HaSulam el comunicar aquellos dos.

Por el contrario, siempre estaba prohibido expresar palabras de la Torá o de estados de grandeza o de pequeñez entre los amigos. Nuestra manera ha sido siempre: “Camina humildemente”. Apenas sí estaba permitido hablar de asuntos del trabajo entre los amigos, como está dicho en varios ensayos de Baal HaSulam a ese respecto.

Más bien, la devoción de los amigos era aquella de la gente ordinaria, donde cada uno se preocupa sólo de la corporalidad de su amigo, no de su espiritualidad. El acercamiento entre los amigos era, de hecho, a través de comidas y de beber vino, no a través de las palabras de la Torá.

Por lo tanto, no estoy seguro de qué innovaciones estás tratando de hacer. Tal vez hasta ahora creías que para el amor de los amigos no debía haber discusiones y confrontación en asuntos del trabajo, y ahora sabes que seguro que esta es la única manera en que debe ser, es decir, mediante caminar humildemente.

La manera es como uno que va al festejo de su amigo. Él no piensa en sí mismo −si está o no de buen ánimo− sino que debe participar en la alegría de su amigo y no fruncir el ceño, sino mostrar un rostro feliz. Es lo mismo aquí: el vínculo con los amigos debe ser tal que cada uno desee deleitar a su amigo, y precisamente con cosas corporales, ya que precisamente aquí está el asunto de “Cómprate un amigo”.

“Hazte de un Rav” es una historia diferente. Esto es algunas veces, entre los amigos, uno desea ejecutar “Hazte de un Rav” hacia el otro. Sin embargo, esto es específicamente entre amigos que tienen gran cuidado y un rigor estricto, y no todo el mundo es adecuado para ello. Pero esto ya no se considera “amor de amigos”, es decir, lo que el amor de los amigos requiere, ya que no hay conexión al trabajo, como me escribiste.

Baruj Shalom HaLevi

Hijo de Baal HaSulam

1497. Carta Nº 40

Día 31 de la cuenta de Omer, Mánchester

A mis estudiantes, que vivan,

Recibí un telegrama de […] que ganamos. Esperemos que también ganemos la guerra de la inclinación −que también aquí tengamos éxito y logremos la meta de satisfacer al Hacedor.

Es cuestión de tiempo el que comencemos a avanzar hacia nuestra sagrada meta como hombres poderosos y fuertes. Se sabe que el camino pavimentado que lleva a la meta es el amor de los amigos, mediante el cual pasamos al amor del Creador. Y en el asunto del amor, es a través de “Cómprate un amigo”. En otras palabras, a través de las acciones, uno compra el corazón de un amigo. E incluso si ve que el corazón de su amigo es como una roca, eso no es excusa. Si ve que es adecuado para ser su amigo en el trabajo, entonces debe comprarlo a través de acciones.

Cada regalo (y un regalo se establece como tal si sabe que su amigo lo disfrutará, ya sea en palabras, en pensamiento, o en acción. Sin embargo, cada obsequio debe hacerse abiertamente, para que su amigo sepa de ello, ya que mediante los pensamientos, uno no sabe que es lo que su amigo estaba pensando de él; así pues, también se necesitan las palabras, es decir, decirle que está pensando en él y que se preocupa por él. Y también en eso debe tratarse de lo que su amigo ama, es decir, de lo que le gusta a su amigo. Alguien a quien no le gustan los dulces, sino los pepinillos, no puede invitar a pepinillos a su amigo, sino específicamente a dulces, ya que esto es lo que le gusta a su amigo. Y de ahí, debemos entender que algo puede ser de lo más trivial para uno, pero más importante que ninguna otra cosa para el otro) que da a su amigo es como una bala que hace un hoyo en la roca. Y aunque la primera bala solo roza la roca, cuando la segunda bala impacta el mismo lugar, ya le hace una muesca, y la tercera le hace una hendidura.

Y a través de las balas que dispara repetidamente, la hendidura se convierte en un hoyo en el corazón de piedra de su amigo, donde se reúnen todos los presentes. Y cada regalo se convierte en una chispa de amor hasta que todas las chispas de amor se acumulan en el hoyo del corazón rocoso y se vuelven una llama.

La diferencia entre una chispa y una llama es que donde hay amor, hay una revelación abierta, es decir, una revelación a todas las personas de que el fuego del amor está ardiendo en él. Y el fuego del amor quema todas las transgresiones que uno encuentra en el camino.

Y si preguntaras: “¿Qué puede hacer uno si siente que tiene un corazón de piedra hacia su amigo?” Perdóname por escribir: “Todos y cada uno sienten que tienen un corazón de piedra”, quiero decir, excepto los amigos que sienten y saben que no ponen objeciones a que su amigo les ame y les dé regalos (no necesariamente en acción sino, al menos, en buenas palabras y atención especial sólo hacia él). Me estoy refiriendo sólo a aquellos que sienten que tienen un corazón muy frío con respecto a amar a sus amigos, o aquellos que tienen un corazón de carne pero la frialdad de sus amigos, también les afectó y sus corazones se han congelado.

El consejo es muy simple: La naturaleza del fuego es que cuando frotas las rocas una contra otra, se enciende un fuego. Esta es una gran regla, ya que “De Lo Lishmá (no en beneficio de Él) uno viene a Lishmá (en beneficio de Él)”. Y esto es así particularmente cuando el acto es Lishmá, es decir, otorgar un obsequio a su amigo, y sólo el objetivo es Lo Lishmá.

Esto es así porque uno le da un obsequio sólo a alguien que conocemos y reconocemos como alguien a quien amamos. De ahí se deduce que el objetivo del obsequio es como la gratitud por el amor que le da su amigo. Sin embargo, si uno le da un obsequio a un extraño, es decir, que él no siente que su amigo se encuentra cercano a su corazón, entonces no tiene nada por lo que estar agradecido. De esto se deduce que el objetivo es Lo Lishmá, es decir… la intención que debe haber.

Aparentemente, puede decirse que a esto se le llama “caridad”, ya que siente lástima de su amigo cuando ve que no hay nadie que le esté hablando y le saluda, y por eso se lo hace. En realidad, hay una plegaria para ello −que el Creador le ayude al hacerle sentir el amor de su amigo y acercar al amigo a su corazón. Así, a través de los actos, también es recompensado con el objetivo.

Pero si en el momento de hacerlo, el dador del obsequio tenía el fin de que el regalo que dio a sus amigos fuera sólo como caridad (incluso si está dedicando su tiempo a su amigo, ya que en ocasiones es más importante para una persona que su dinero, como está dicho: “Uno se preocupa por su falta de dinero pero no por su falta de tiempo”. Sin embargo en relación al tiempo, cada uno tiene su propio valor, ya que hay personas que hacen una libra por hora, y hay más y hay menos. Y es lo mismo con la espiritualidad −cuánta espiritualidad hacen en una hora, etc.), entonces él está dando testimonio acerca de sí mismo que no tiene como objetivo el amor de los amigos, es decir, que a través de la acción, el amor entre ellos se incrementará.

Y sólo cuando ambos tengan la intención de hacer un regalo y no por caridad, a través del agotamiento de los corazones, incluso de los más fuertes, cada uno extraerá calidez de los muros de su corazón, y el calor encenderá las chispas de amor hasta que una vestimenta de amor se forme. Entonces, ambos se cubrirán bajo una manta, es decir, un único amor los rodeará y los cubrirá a los dos, como es sabido que Dvekut (adhesión) une a dos en uno.

Y mientras uno comienza a sentir el amor de su amigo, inmediatamente comienzan a despertar en él alegría y placer, porque la regla es que una novedad entretiene. El amor de su amigo por él es algo nuevo para él porque siempre entendió que él era el único que se preocupaba por su propio bienestar. Pero en el minuto en que descubre que su amigo se preocupa por él, esto evoca dentro de sí una alegría inconmensurable y ya no puede preocuparse por sí mismo, ya que el hombre puede esforzarse sólo cuando siente placer. Y como está comenzando a sentir placer al preocuparse de su amigo, de manera natural no puede pensar en sí mismo.

Vemos que en la naturaleza hay amor hasta que el anhelo se vuelve insoportable. Y si deseas preguntar: “¿Cómo puede ser que a través del amor, una persona desarrolle un deseo de revocar su propia existencia?” Solo hay una respuesta a eso: “El amor desvía del camino correcto”. En otras palabras, es irracional y no se considera correcto.

Sólo entonces, cuando existe tal amor, todos y cada uno caminan en un mundo que es completamente bueno y sienten que el Creador ha bendecido su parte. Entonces “el bendito se adhiere al bendito” y es recompensado con Dvekut con Él para siempre.

Y a través del amor, uno está dispuesto a anular su realidad completa. Se sabe que como un todo, el hombre se divide en dos partes: realidad y la existencia de la realidad. Realidad significa que una persona se siente como una deficiencia, como un deseo de recibir placer. La existencia de la realidad es el deleite y el placer que él recibe, mediante lo cual el cuerpo es alimentado y puede persistir. De otra manera, él tendrá que destruirse y ausentarse del mundo. Este es el significado de: “Lo que Dios ha creado”, es decir, la realidad, “Hacer”, se refiere a la existencia de la realidad.

La existencia de la realidad se divide en tres partes:

  1. La necesidad, sin la cual la realidad será cancelada. En otras palabras, él debe comer al menos una pieza de pan seco y una taza de agua al día, y dormir unas cuantas horas en un banco, con las ropas puestas, y ni siquiera en casa, sino fuera, en la calle o en un campo. Durante las lluvias, para evitar mojarse o tener frío, debe entrar en alguna cueva para dormir. Sus ropas, también pueden ser harapos, y esto es suficiente para él porque sólo quiere la existencia de la realidad y nada más.
  2. Ser ordinario, un burgués importante −tener una casa y muebles, electrodomésticos, ropa respetable, etc.
  3. Él desea ser como los acomodados, que tienen muchas casas y sirvientes, muebles bonitos, y toda una parafernalia agradable a la vista. Y aun cuando no puede obtener lo que quiere, sus ojos y su corazón aspiran a ello y su única esperanza es llevar una vida de lujo, y se esfuerza y trabaja sólo para lograr el nivel de un acomodado.

Y hay un cuarto discernimiento dentro de los tres discernimientos antes mencionados: Si ya ha hecho lo suficiente para el día, entonces ya no se preocupa por el mañana. Más bien, considera cada día como todos los años de su vida, como los setenta años. Y como la naturaleza del hombre es preocuparse de sus necesidades durante sus setenta años, pero no del tiempo de después de su fallecimiento, de manera similar, considera cada día como su vida entera y piensa que no vivirá más que eso.

Y si le reanimara al día siguiente, es como si hubiera sido reencarnado y debiera arreglar lo que corrompió en la primera encarnación. Es decir, si pidió dinero prestado a alguien, se ha endeudado. Así que mañana −en la próxima vida− le paga, y esto se considera un mérito. En la próxima vida, primero arregla todas las deudas que le generó a otros o que otros le generaron. Y pasado mañana es considerado como una tercera encarnación, etc.

Y ahora explicaremos el asunto antes mencionado de que, a través del amor, el hombre está dispuesto a hacer concesiones. Algunas veces, cuando una persona siente amor por el Creador, está dispuesto a renunciar al tercer discernimiento, es decir, a la vida de lujos, ya que quiere dedicar tiempo y energía a dar algunos regalos al Creador, mediante el que comprar el amor del Creador (como se mencionó en relación al amor de los amigos). En otras palabras, aun cuando todavía no siente amor por el Creador, este brilla para él como luz circundante de tal manera que vale la pena adquirir el amor del Creador.

Algunas veces una persona siente que para comprar el amor del Creador, también está dispuesta, si es necesario, a conceder el segundo discernimiento, es decir, la vida de burgués importante, y vivir sólo con lo necesario.

Algunas veces uno siente la grandeza del amor del Creador en tal medida que, si es necesario, estaría de acuerdo en renunciar incluso a la primera parte −las necesidades básicas de la vida− incluso si mediante eso, su propia existencia pudiera ser suprimida por no dar al cuerpo el alimento que necesita.

Y, algunas veces, una persona está dispuesta a renunciar a su misma existencia; quiere dar su cuerpo para que a través de ello, el nombre del Creador sea santificado en las masas, si tuviera la oportunidad de llevarlo a cabo. Es como Baal HaSulam dijo: “Uno debe seguir la cualidad de Rabí Akiva que dijo: ‘Mi vida entera, me arrepentí de este verso: ‘Con toda tu alma’, ¿cuándo llegaría a observarlo?’”

Ahora podemos entender las palabras de nuestros sabios: “‘ Y deberás amar… con todo tu corazón’, con tus dos inclinaciones. Y ‘Con toda tu alma’ significa incluso si Él toma tu alma. ‘Y con toda tu fuerza’ significa con todas tus posesiones’”. Como ya dijimos, el primer grado del amor es la existencia de la realidad, es decir, los alimentos del cuerpo, que son mediante la propiedad y las posesiones, es decir, renunciar a los tres discernimientos antes mencionados en la existencia de la realidad. El segundo grado se llama “Con toda tu alma”, es decir, concediendo la propia existencia.

Y podemos observar eso a través de la buena inclinación, es decir, mediante la coacción, cuando uno deja al cuerpo entender que hay más deleite y placer en deleitar y dar al Creador que en deleitar y dar a uno mismo. Sin embargo, sin deleite y placer, uno no puede hacer nada. Cuando uno se aflige, debemos decir que a cambio recibe algún tipo de placer, o que siente o espera sentir placer durante el acto, ya que el sufrimiento purifica, así que más adelante será recompensado con un placer maravilloso a cambio del sufrimiento. En otras palabras, obtendrá el placer ya sea en este mundo u obtendrá placer al creer que recibirá placer en el próximo mundo. Puesto de manera diferente, u obtiene placer en forma de luz interna o en forma de luz circundante −del futuro.

Sin embargo, uno no debe pensar que uno puede hacer algo sin placer. Sin embargo (uno debe saber eso), hay muchos discernimientos en Lishmá, es decir, en otorgamiento: “otorgar con el fin de otorgar” significa recibir placer de dar al Creador. “Otorgar con el fin de recibir” significa que él le da al Creador y mediante eso recibirá algo más, sea lo que sea −este mundo, el próximo mundo, alcances o grados más altos.

Sin embargo, uno debe otorgar con el fin de otorgar, es decir, derivar un placer maravilloso de dar al Creador, como realmente es para aquellos que son recompensados con ello. Uno debe apelar al Creador desde el fondo de su corazón para que le dé esta sensación de amar al Creador debido a su grandeza.

Y si aún no es recompensado, debe creer y obligar a su cuerpo −ya que esto es un placer maravilloso y de gran importancia−, y amar al Creador por Su grandeza y sublimidad. Pero uno debe saber algo: sin placer, uno no puede hacer nada hasta su límite.

Regresemos a lo mencionado anteriormente: “’Con todo tu corazón’, con tus dos inclinaciones”, es decir, que uno debe ser completo en el amor al Creador, es decir, que también la inclinación al mal esté de acuerdo en otorgarle a Él.

Seré breve ya que se aproxima el Shabbat. Pienso que […] será capaz de obtener respuestas a dos cartas que recibí de él, y que realmente disfruté. Estoy sorprendido de que […] que acostumbraba escribirme cartas, ha pasado un tiempo desde que recibí una carta de él. Por favor hazme saber si está bien y con salud. Muchas gracias también a […] por sus cartas, que recibo de él de tanto en tanto, y a […] por el telegrama. Supongo que […] no tiene mi dirección.

Su amigo

Baruj Shalom, hijo de Baal HaSulam, el Rav Ashlag

1796. El Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal

15 de enero de 1972

Está escrito en El Zóhar: “El árbol del conocimiento del bien y del mal, si son recompensados: bien; si no son recompensados: mal.

Se explica en el Comentario Sulam que si él es recompensado, Midat ha Din (cualidad del juicio) – Behina Dalet no mitigadaes ocultada, y Midat ha Rajamim (cualidad de la misericordia) es revelada; esto es, Maljut que es mitigada en Midat ha Rajamim, es revelada. Pero, si él no es recompensado, es lo contrario.

Debemos entender el significado de revelación y ocultación. Es sabido que el hombre consta de virtudes y buenas cualidades, al igual que de malas cualidades. Esto es porque “No existe un justo sobre la tierra quien hará el bien sin pecar”. En otras palabras, siempre existe una deficiencia en la persona, algo más que corregir, de otra manera, no habría nada más que él pudiera hacer en el mundo.

Esto es como dos hombres que están unidos el uno al otro, y hay amistad entre ellos y, de pronto, uno de ellos escucha que el otro le hizo algo malo. Inmediatamente se aleja de él y no puede mirarlo o permanecer cerca de su amigo. Pero, después de todo, se reconcilian.

Nuestros sabios vienen y dicen: “No apacigües a tu amigo mientras esté enfadado”. La pregunta es: ¿Por qué? Durante su enfado, él ve la falta de su amigo y no puede perdonarlo de ninguna forma, ya que la falta de su amigo está revelada, y sus buenas cualidades –aquellas por las que lo eligió como amigo– ahora están cubiertas y sólo se revela la falta del amigo. Así pues, ¿cómo puede hablar a alguien que es malo?

Pero, después de algún tiempo, cuando olvida el daño y su amigo lo motiva, puede redescubrir las buenas cualidades y ocultar las malas cualidades de su amigo; es decir, que revive la sensación de las buenas cualidades de su amigo.

Naturalmente, mientras no dé poder y apoyo a las malas cualidades de su amigo, estas son dejadas de lado y ocultadas. Esto sucede porque cuando hablamos de algo, el discurso da poder y sustento a las cosas que se están discutiendo. De esta manera, cuando el enfado es olvidado, es decir, cuando la pena que su amigo le causó pierde su escozor, es posible comenzar a hablar del placer que recibió de las buenas cualidades de su amigo.

Esta imagen se percibe mejor entre un esposo y su esposa. A veces, están en tal desacuerdo que desean apartarse el uno del otro. Pero después se reconcilian. La pregunta es: “¿Qué sucede con las cosas malas que ocurrieron entre ellos mientras estaban reñidos? ¿Acaso se marcharon del mundo?”

Realmente, debemos decir que ocultaron las razones, es decir, que las malas cualidades que cada uno vio en el otro, ahora, durante el período de paz, cada uno recuerda únicamente las buenas cualidades entre ellos, las virtudes por las cuales se dio la unión entre ellos.

Pero, incluso después, si alguien de la familia viene y comienza a hablar al hombre o a la mujer, y muestra las faltas del otro, le daría fuerza y vitalidad a cosas que entre ellos suprimen y cancelan, y les expondría a ellas. En ese estado, uno puede provocar la separación entre ellos.

De forma similar, entre dos amigos, si una tercera persona viene y comienza a mostrar a uno de los amigos las faltas y desventajas de su amigo, hablando de cosas que están ocultas en ellas, él podría darles a estas cosas poder y vitalidad, y esa tercera persona podría provocar la separación entre ellos.

Y quizás esta es la razón por la que difamar está prohibido, aun cuando sea verdad; pues esto revela cosas que estaban escondidas previamente. Esto provoca lo opuesto –oculta las virtudes y revela las faltas de su amigo– provocando así separación y odio entre ellos. Y, pese a que todo lo que diga es verdad, la razón es tal como fue dicha arriba –que todo depende de qué se revela y qué se oculta.

También es lo mismo entre el Creador y el hombre. Mientras la maldad del hombre está cubierta y una persona se considera a sí misma virtuosa, se siente calificada para dedicarse a la Torá y las Mitzvot (mandamientos/buenos actos), pues es digna de ascender de grado. Pero, cuando es al contrario, y sus virtudes están cubiertas y solo sus desventajas son reveladas, no puede comprometerse en la Torá y las Mitzvot porque siente que es indigno de cualquier cosa.

Así, podrá, al final, disfrutar de este mundo como una bestia, pues no puede ser un ser humano. Baal HaSulam dijo sobre esto que, normalmente, conforme la persona se dedica a la Torá y las Mitzvot, siente su bajeza, y cuando se compromete en asuntos corporales, no siente ninguna bajeza.

Pero debería ser al contrario –mientras se compromete en asuntos corporales, debería sentir su bajeza, y naturalmente podría hacer todo sin ninguna vivacidad; mientras que comprometido en Torá y las Mitzvot, él debería considerarse a sí mismo como completo. De hecho, es el mismo problema que hemos mencionado anteriormente.

1947  Reprender al Otro

“‘Quien no sabe cómo ser reprendido’. No dijo: ‘Reprender’, sino ‘Ser reprendido’” (Zóhar, Vaieshev). El hombre desea reprender a los demás. Todos quieren que el resto trabaje con vasijas de otorgamiento, pues si todos los amigos trabajaran en otorgamiento, le darían todo lo que él necesita. Sin embargo, si él se reprendiera a sí mismo, acerca de que él debería ser el otorgante, entonces su deseo de recibir se perdería. Pero cuando las vasijas de los demás trabajan en otorgamiento, su deseo de recibir se beneficia. Por eso todos desean que los demás sean puros

1986. El Hombre como un Todo

Como un todo, el hombre consiste de dos discernimientos: 1) su propia existencia, 2) la existencia de la realidad.

La existencia de la realidad se divide en tres partes:

1)   Necesidad, sin la cual la realidad podría dejar de ser. Por eso, es suficiente comer una pequeña rebanada de pan seco y una taza de agua fría por día, dormir en un banco durante unas pocas horas con la ropa aún puesta, y ni siquiera en casa, sino en un campo o en alguna cueva durante la lluvia para resguardarse de mojarse. También sus ropas pueden ser nada más que harapos.

2)   Comportarse como un ordinario burgués; pero sin desear asemejarse al rico, quien tiene mucho dinero, un hermoso mobiliario, fina parafernalia, y agradable ropa, y no tener el deseo de comer y beber todo a lo que al estilo del rico se acostumbra comer y beber.

3)   Existe un ansia y demanda en su cuerpo por asemejarse al rico. Y pese a que él no puede obtener lo que desea, sus ojos y corazón están dedicados a eso, y desea y trabaja para obtenerlo –para ser admitido en la clase del rico.

4)   Este existe en los anteriores tres discernimientos: Si él ha hecho lo suficiente durante el día, no se preocupa del mañana. Es más, cada día es referido por él como el lapso de toda su vida.

Normalmente, la gente se preocupa por satisfacer sus necesidades sólo durante setenta años. Pero, pasados ciento veinte años, un hombre ya no se preocupa de sus suministros. También, a veces, una persona piensa que cada día debe ser en sus ojos como nuevo, es decir, como una nueva creación.

Esto es como una reencarnación –que la persona de ayer ha encarnado en la persona de hoy y debe corregir todo lo que hizo el día anterior; en ambas cosas, tanto en méritos como en buenas deudas. Es decir, ya sea que haya hecho Mitzvot o trasgresiones.

Por ejemplo, si él tomó algo de su amigo, debe regresarlo. Y si le prestó algo a su amigo, debe recibirlo, ya que cobrar una deuda es una Mitzva (singular de Mitzvot), por lo que debe cobrarle a su amigo.

 

Y ahora hablaremos del amor por el Creador. Primero, uno debe saber que el amor es traído mediante acciones. A través de dar a sus amigos regalos, cada regalo que da a su amigo es como una flecha y una bala que hace un hoyo en el corazón de su amigo. Y aunque el corazón de su amigo es como una roca, aun así, cada bala hace un hoyo. Y todos los agujeros juntos hacen un hoyo en el que entra el amor del que da esos regalos.

Y la calidez del amor le acerca las chispas de amor de su amigo, y entonces los dos amores entretejen un ropaje de amor que los cubre a ambos. Significa que un amor les rodea y envuelve a ambos, y ellos, naturalmente, se vuelven una persona; porque el ropaje que los cubre a ambos, es un sólo ropaje. Así pues, ambos son anulados.

Es una regla que todo lo nuevo es emocionante y entretiene. Por tanto, después de que uno reciba la ropa de amor del otro, sólo se regocija del amor del otro y se olvida del amor propio. En ese momento, cada uno de ellos comienza a recibir placer sólo de preocuparse de su amigo y no puede preocuparse de sí mismo, ya que cada persona puede trabajar sólo donde recibe placer.

Y como disfruta del amor de los demás y recibe placer específicamente de ahí, no sentirá placer al preocuparse de sí mismo. Y si no hay placer, no hay preocupación y no puede trabajar.

Esta es la razón por la que tú, algunas veces, encuentras en la naturaleza que, por el amor por los demás, si es excepcionalmente fuerte, uno podría cometer suicidio. Además, en el amor por el Creador, algunas veces una persona está deseando abandonar el tercer discernimiento arriba mencionado. Más tarde, desea reconocer el segundo discernimiento, y después el primer discernimiento; es decir, los tres discernimientos en la existencia de la realidad.

¿Pero cómo puede cancelar él su propia existencia? El asunto es: “Si su existencia es revocada, ¿quién podrá ser el que reciba el amor?” Pero el Creador concede amor con el poder para distraer a la persona del camino correcto. En otras palabras, él deja de ser racional y desea ser anulado de la realidad por la fuerza del amor, y su raciocinio no tiene fuerza para detenerlo.

Por eso, si preguntamos: “¿Cómo es posible que uno llegue a tal estado?”, existe una respuesta a eso: “Prueba y ve que el Señor es bueno”. Por eso la naturaleza requiere de la anulación, aunque uno no lo entienda racionalmente.

Ahora podemos entender el verso: “Y tu podrás amar… con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas”. “Tus fuerzas” significa la existencia de la realidad, “tu alma” significa tu propia existencia, y “tu corazón” ya es un alto grado, es decir, que contiene ambas inclinaciones –la inclinación al bien, y la inclinación al mal.

2015A. Haremos y Escucharemos (2)

Está escrito: “Y el hombre Moisés fue muy humilde”. Humildad significa bajeza, cuando una persona se anula a sí misma frente a otra. No es necesariamente una anulación externa, sino también interna. Externa significa lo que se ve desde afuera, aquello que se revela, cuando todos pueden ver que no piensa nada sobre sí mismo, pero observa que su amigo se encuentra en un grado más importante que el suyo. Esto es mostrado por los actos que hace frente a su amigo.

Y también hay algo interno llamado “oculto”. Estos son los pensamientos y la mente, los cuales también debe anular frente a su amigo. Este es el significado de lo que está escrito: “Mi alma debe ser como el polvo frente a todo”. La pregunta es: “¿Cómo puede una persona razonable y racional decir que su razón es anulada frente a todos y cada uno, mientras él sabe y siente sobre sí mismo que él se encuentra en un grado que es cien veces más alto que el de su amigo?”.

Sin embargo, existe un discernimiento llamado “parte” y un discernimiento llamado “todo”. El todo es más alto que la parte, y uno debe anularse a sí mismo frente a todas y cada una de las partes por ser parte del todo. En otras palabras, individualmente, el todo de Israel no es tan importante; pero con respecto al todo, cada persona es muy importante desde la perspectiva del todo.

Uno debe anular sus propias necesidades ante las necesidades del colectivo. Y como una persona debe anular su razón y sus pensamientos ante el Creador, él mismo debe adecuarse al exterior. Esto se llama “haciendo”, lo cual es llamado “Nosotros haremos”. Y todas esas anulaciones le permitirán anular su razón y sus pensamientos ante el Creador.

Así, resulta que quien tiene más conocimiento tiene más trabajo anulándose a sí mismo frente al Creador. Pero aquel que es un tonto, no necesita anular su razón, pues no tiene razón. De esto se deduce que el único mérito de la razón es que uno tiene algo que anular, y esta es la única razón por la que uno debe aspirar al conocimiento. Y aquel que no está listo para eso, es mejor que no tenga conocimiento.

Esto se llama “Su sabiduría es mayor que sus necesidades”. Significa que él tiene más conocimiento que puede anular, puesto que la anulación es considerada hacer, y no escuchar. “Escuchar” significa entender, y “hacer” es sólo mediante la fuerza, sin el uso de la razón. Esto es lo que se llama: “Haremos y escucharemos”. Por lo tanto, si tiene el poder de “hacer”, será capaz de recibir el “escuchar”, pues su base es la fe y no el conocimiento.

2016B. Interioridad y Exterioridad

Humildad significa que en cada forma –en acción o en pensamiento– uno se anula a sí mismo ante el otro. Significa que también debe anular su razón frente a su amigo.

Existe la interioridad y existe la exterioridad. Se llaman “revelado” y “oculto”, “acto” y “pensamiento”. Algo que todo el mundo puede ver pertenece a la parte del acto, pero el pensamiento no es revelado. Por eso el pensamiento se considera interno, es decir, que está en el interior del hombre. Pero un acto es considerado exterior, cuando hay un pensamiento interno dentro de él.

Por tanto, cuando uno debe anularse frente a su amigo, realmente  no se considera anulación, si no es de dos maneras: en pensamiento y en acción.

No es necesario el acto, pero su mente también debe ser revocada, y debe decir que el punto de vista de su amigo es más importante que su propio punto de vista. De otra manera, no se considera como una anulación. Cuando demuestra su anulación frente a su amigo, esto no es más que adulación (halagos), es decir, que en el exterior él parece como si pensara que su amigo es más importante, pero por dentro, sabe que su amigo, en modo alguno se encuentra cercano a su nivel.

 

Escritos del Rabash parte 1

igulim_2Escritos del Rabash, 51 artículos traducidos
 

Prefacio al Comentario de la Escalera

Las Diez Sefirot

1) Primero hay que saber los nombres de las diez Sefirot: KaJaB, JaGaT, NeHYM. Estos son acrónimos de Kéter, Jojmá, Biná, Jésed, Guevurá, Tifferet, Nétzaj, Hod, Yesod, Maljut. Las mismas que corresponden a los aspectos de las diez cubiertas de Su Luz, que se corrigieron para que los inferiores pudiesen recibir Su Luz.

Esto es semejante a la luz del sol, la cual es imposible observar directamente excepto a traves de un vidrio oscurecido que disminuya su luz, adecuándola a la capacidad de la visión de los ojos. De lo contrario, si Su Luz no hubiera sido cubierta por estas diez coberturas denominadas “diez Sefirot”, en las cuales cada inferior cubre adicionalmente Su Luz, los inferiores no hubieran sido capaces de obtenerla.

2) Estas diez Sefirot son los diez Nombres Sagrados en la Torá: El nombre Ehyeh (pronunciado Ekyeh) es la Sefirá Kéter, el nombre YaH (pronunciado Koh) es la Sefirá Jojmá y, el nombre HaVaYaH con la puntuación de Elokim es Biná. El nombre El (pronunciado Kel) es Jésed, el nombre Elohim (pronunciado Elokim) es Guevurá y, el nombre HaVaYaH con puntcuacion de Shvá, Jolam, Kamatz, es Tifferet. El nombre Tzvaot es Nétzaj y Hod, el nombre Shadai (pronunciado Shadi) es Yesod y, el nombre Adonai (pronunciado Adni) es Maljut (Zohar, VaYikrá, Items 157-163, 166-177).

3) Y a pesar de que contamos diez Sefirot, no hay más de cinco Bejinot (discernimentos) en ellas, llamadas Kéter, Jojmá, Biná, Tifferet y, Maljut. La razón por la cual contamos diez Sefirot es porque la Sefirá Tifferet contiene seis Sefirot, llamadas Jésed, Guevurá, Tifferet, Nétzaj, Hod y, Yesod, siendo por lo tanto diez. (Introduccion del libro de Zohar, “Espejos de la Escalera,” pág. 5).

Y estas cinco Bejinot, KaJaB TuM están consideradas en cada emanado y en cada criatura, en todos los mundos, los cuales son cinco mundos llamados: Adam Kadmón, Atzilut, Beriá, Yetzirá y, Asiyá, los mismos que corresponden a las cinco Bejinot KaJaB TuM. Estando estas en el detalle más pequeño en la realidad.  Del cual nosotros distinguimos que: el Rosh (cabeza) es Kéter; desde su Rosh hasta el Jazé (pecho) es Jojmá; desde Jazé hasta el Tabur (ombligo) es Biná; y, desde el Tabur hacia abajo Tifferet y Maljut.

¿Por qué Tifferet incluye JaGaT NeHY?

4) Cuando las cinco Bejinot KaJaB TuM salieron, estaban incorporadas entre sí de tal manera que cada una de ellas contenía KaJaB TuM; sin embargo, en la Sefirá Tifferet, el nivel de las Sefirot descendió en aspecto de GaR, por tanto los nombres de KaJaB TuM incluidos en ellas cambiaron a JaGaT NaH, siendo Yesod el que las contiene. Por lo tanto, cuando decimos que Tifferet contiene seis Sefirot, no es debido a su mérito sobre las primeras tres Sefirot; sino al contrario, es debido a la disminución de la Luz de GaR en ella, que las cinco Bejinot KaJaB TuM recibieron nombres diferentes, los cuales son JaGaT NaH.

De tal manera que Jésed es Kéter, Guevurá es Jojmá, Tifferet es Biná, Nétzaj es Tifferet y, Hod es Maljut. La Sefirá Yesod es agregada a ellas, pero no es una Bejiná (sing. de Bejinot) adicional a las cinco Bejinot, sino que es un contenedor solamente, el cual contiene en su interior todas las cinco Sefirot JaGaT NaH. Y estas siempre son llamadas VaK, lo cual es un acrónimo para Vav (seis) Ktzavot (bordes/puntas), las cuales son las seis Sefirot JaGaT NeHY. Y dado que este descenso de las cinco Bejinot a JaGaT NeHY no fue hecho sino en ZA; por lo tanto, nosotros adjudicamos las cinco Bejinot cambiadas únicamente a ZA.

Or y Kli

(Luz y Vasija)

5) Es imposible que exista Luz sin un Kli en cualquiera de los mundos.  Inicialmente existía únicamente un Kli en las diez Sefirot, el cual era Maljut. La razón por la que decimos que existen las cinco Bejinot KaJaB TuM, es porque todas ellas son solamente partes de Maljut, la misma que es llamada Bejiná Dálet. Es decir, que ellas son preparadas por su proximidad al Kli completo, el cual es Maljut, llamado Bejiná Dálet.

Pero luego del Tzimtzum Álef (la primera restriccion), un Masaj (pantalla) fue establecido en el Kli de Maljut, el cual detiene la Luz Superior previniendo que ésta se vista en él. Por lo tanto, cuando la Luz Superior alcanza el Masaj, el Masaj choca con ella y la rechaza. Este choque es llamado “Zivug de Hakaá (copulacion de golpe) de la Luz Superior con el Masaj en el Kli de Maljut”, y la luz que ha sido rechazada es llamada “Diez Sefirot de Or Jozer (Luz Retornante)”.

Esto se debe a que la Luz rechazada se eleva desde abajo hacia Arriba y viste las diez Sefirot en la Luz Superior, llamadas “Diez Sefirot de Or Yashar (Luz Directa)”. Y es de esta Or Jozer que fueron hechos nuevos Kelim, para vestir la Luz Superior en lugar de Maljut, la cual había sido restringida de modo que no reciba Luz. El contenido de esos nuevos Kelim (pl. de Kli) es llamado “Diez Sefirot de Or Jozer”.

Rosh-Toj-Sof, Pe-Tabur-Sium Raglin

6) Debido a los nuevos Kelim de Or Jozer, se disciernen tres partes en cada Partzuf, las culaes son llamadas: “Rosh, Toj, Sof” (Cabeza, Interior, Final). Ha sido explicado que por la fuerza del Masaj que impide la llegada de la Luz a Maljut, se hizo un Zivug de Hakaá con la Luz, lo cual produjo las diez Sefirot de Or Jozer que vistieron a las diez Sefirot de Or Yashar en la Luz Superior.

Estas diez Sefirot de Or Yashar y Or Jozer son llamadas “diez Sefirot de Rosh”. Sin embargo, estas diez Sefirot de Or Jozer, las cuales salieron desde el Masaj hacia arriba vistiendo las diez Sefirot de Or Yashar, aun no son los Kelim verdaderos. Esto se debe a que el nombre Kli, indica el Aviut en él; es decir, la fuerza de Din (juicio, restriccion) en el Masaj, la cual previene que la Luz se vista en Maljut.

Existe una regla que dice que, la fuerza de Din actúa unicamente desde el lugar de la existencia del Din hacia abajo, y no desde el lugar de la existencia del Din hacia Arriba. Y dado que las diez Sefirot de Or Jozer salieron desde el Masaj hacia Arriba; por lo tanto, la fuerza de Din no es reconocida por la Or Jozer y no es apropiada para ser un Kli. Por tal razon, estas diez Sefirot de Or Jozer son llamadas con el nombre de Rosh, lo cual significa una raíz para los Kelim y, no los Kelim en realidad.

Y Maljut, en la cual había sido establecido el Masaj para el Zivug de Hakaá, debido a esto es llamada Pe (boca). Esto implica que tal como es en una boca en lo corporal, donde las Otiot (letras) salen a traves de un Zivug de Hakaá de las cinco salidas de la boca, así el Pe espiritual contiene un Zivug de Hakaá para producir diez Sefirot de Or Jozer, siendo las cinco Bejinot KaJaB TuM, las cuales son los Kelim para las diez Sefirot de Or Yashar, llamadas Otiot. De esta forma han sido explicadas las diez Sefirot de Rosh.

7) Y debido a esto, las diez Sefirot de Or Yashar y las diez Sefirot de Or Jozer, tuvieron que expandirse desde el Masaj hacia abajo, con lo cual entonces las diez Sefirot de Or Jozer se transformaron en el aspecto de Kelim, los cuales reciben y visten las diez Sefirot de Or Yashar. Porque ahora hay un Masaj sobre las diez Sefirot de Or Jozer y, por lo tanto, el Aviut que está en él, controla las diez Sefirot de Or Jozer, ya que con él fueron hechos los Kelim.

Y estas diez Sefirot las cuales son los Kelim verdaderos, son llamadas con el nombre de “Toj y Guf (cuerpo)”; es decir, que ellas son el centro de su interior y exterior del cuerpo del Partzuf. Y Maljut del Toj es llamada “Tabur”, tal como en la frase, “el Tabur (ombligo, centro) de la tierra”, refiriéndose al centro y a la mitad.  Esto indica que Maljut de Toj es la Maljut central, ya que de su Or Jozer se hicieron los Kelim verdaderos del Guf.

También es posible decir, que Tabur viene de las palabaras, Tov-Or (Luz Buena), indicando que hasta allí la Luz es Buena para ser vestida en los Kelim apropiados para recibirla. Con esto hemos explicado las diez Sefirot de Toj hasta el Tabur.

8) Y es así que encontramos dos Bejinot en Maljut del Rosh:

  • La Bejiná de Maljut culminante; es decir, la que el Masaj retiene de la Luz Superior para que no se vista en el Kli de Maljut; y,
  • La Bejiná de Maljut copulante, ya que de no haber sido por el Zivug de la Luz Superior con el Masaj a través del Zivug de Hakaá, el cual eleva Or Jozer para vestir la Luz Superior, no hubieran vasijas de recepción para la Luz Superior y, no hubiera ninguna Luz en la realidad, puesto que no existe Luz sin un Kli.

Estas dos Bejinot se encuentran en Maljut del Rosh únicamente en el aspecto de dos raíces. Maljut culminante es la raíz de la Maljut que finaliza el grado y, Maljut copulante es la raíz de la vestidura de la Luz en los Kelim.

Ambas acciones aparecieron y ocurrieron en el Guf del Partzuf:

  • Desde el Pe hasta el Tabur, allí la Maljut copulante muestra su fuerza, porque la Luz Superior viene por medio de la vestidura en los Kelim.
  • Y desde el Tabur hacia abajo, la Maljut culminante muestra su fuerza y produce diez Sefirot de Sium (final). Cada Sefirá sale únicamente con la iluminación de Or Jozer, sin la Luz Superior. Y cuando la Maljut alcanza aquellas diez Sefirot de Sium, todo el Partzuf termina. Esto es porque esta Maljut es la Maljut culminante, la cual no recibe nada y, por lo tanto, en ella termina la expansión del Partzuf.

Es a ésta Maljut a la que llamamos “Maljut de Sium Raglin”, la cual corta la Luz y culmina el Partzuf. Y estas diez Sefirot de Sium, las cuales se expanden desde el Tabur hacia abajo hasta el Sium Raglin, son llamadas “diez Sefirot de Sof”, ya que todas ellas son partes de Maljut de Sof y Sium. Y cuando decimos que en ellas hay solamente Or Jozer, esto no significa que ellas no tengan Or Yashar en lo absoluto. Más bien, significa que también tienen una iluminación escasa de Or Yashar, solamente que es considerada como VaK sin un Rosh.

Jazé

9) Hasta ahora hemos hablado acerca de los Partzufim (pl. de Partzuf) de Adam Kadmón. Sin embargo, en los Partzufim del mundo de Atzilut, fue agregado un nuevo Sium en las diez Sefirot de Toj, el cual es Maljut de Toj, llamado “Tabur”, el mismo que se elevó a Biná de las diez Sefirot de Toj, finalizando allí las diez Sefirot del grado de Toj. Este Sium es llamado Jazé, y es allí donde el Parsá se estableció.

Esto significa que el nuevo Sium que fue hecho mediante la elevación de Maljut a Biná en el lugar del Jazé, es llamado “Parsá” (diafragma), tal como el firmamento que separa entre las Aguas Superiores, las cuales son Kéter y Jojmá, las mismas que permanecieron en el grado del Toj, y entre Biná y TuM, las cuales partieron desde el grado de las diez Sefirot de Toj y se transformaron en el grado de las diez Sefirot de Sof.

Es por esta razón que las diez Sefirot de Toj fueron divididas en dos grados:

  • Desde el Pe hasta el Jazé es considerado el aspecto de las diez Sefirot de Toj, siendo para Atzilut, el aspecto de GaR del Guf.
  • Desde el Jazé hacia abajo hasta el Tabur, es considerado el aspecto de las diez Sefirot de Sof, siendo para Beriá, el aspecto de VaK sin un Rosh, como las diez Sefirot de Sof.

Relación Inversa entre Kelim y Orot (Luces)

10) Siempre existe una relación inversa entre las Luces y los Kelim. Ya que en los Kelim el orden es que los Superiores son los primeros en crecer en un Partzuf. Kéter empieza entrando al Partzuf, después Jojmá, luego Biná, después Tifferet y, luego Maljut. Por esta razón nombramos los Kelim KaJaB TuM; es decir, de Arriba hacia abajo, porque así es el orden de su llegada al Partzuf.

Con las Luces sucede lo contrario. Ya que el orden de las Luces es que las inferiores ingresan primero al Partzuf. La primera en ingresar es la Luz de Néfesh, luego la Luz de Ruaj, después la Luz de Neshamá, luego la luz de Jayá y, después la Luz de Yejidá. De tal manera que al inicio ingresa la Luz de Néfesh, la cual es la Luz de Maljut, la más pequeña de todas las Luces. Y al final ingresa la Luz de Yejidá, que es la más grande de todas las Luces. Por lo tanto, siempre nombramos las Luces con el nombre de NaRaNJaY; es decir, de abajo hacia Arriba, puesto que así es el orden de su llegada al Partzuf.

11) Y de acuero a esto encontramos que, mientras no haya en el Partzuf sino solamente un Kli, el cual es necesariamente el Kli Superior; es decir, Kéter, el cual creció primero, entonces en tal caso, no ingresa en el Partzuf la gran Luz relacionada con Kéter, la misma que es la Luz de Yejidá. Sino que ingresa vistiéndose en el Kli de Kéter, la luz más pequeña, la cual es la luz de Néfesh.

Y cuando dos Kelim han crecido en el Partzuf, los cuales son los Kelim más grandes; es decir, Kéter y Jojmá, es entonces que también entra en él la Luz de Ruaj. En ese estado, la Luz de Néfesh desciende desde el Kli de Kéter hasta el Kli de Jojmá y, la Luz de Ruaj se viste en el Kli de Kéter. De la misma manera, cuando el tercer Kli ha crecido en el Partzuf, el cual es el Kli de Biná, entonces la Luz de Neshamá ingresa al Partzuf. En ese estado, la Luz de Néfesh desciende desde el Kli de Jojmá hasta el Kli de Biná, la Luz de Ruaj abandona el Kli de Kéter e ingresa el Kli de Jojmá y, la Luz de Neshamá se viste en el Kli de Kéter.

Y cuando un cuarto Kli ha crecido en el Partzuf, el cual es el Kli de Tifferet, la Luz de Jayá ingresa en el Partzuf. En ese estado, la Luz de Néfesh desciende desde el Kli de Biná hasta el Kli de Tifferet, la Luz de Ruaj hasta el Kli de Biná, la Luz de Neshamá hasta el Kli de Jojmá y, la Luz de Jayá hasta el Kli de Kéter.

Y cuando un quinto Kli ha crecido en el Partzuf, el cual es el Kli de Maljut, entonces todas las Luces ingresan en sus respectivos Kelim. Esto se debe a que entonces la Luz de Yejidá ha sido atraída hacia el interior del Partzuf, tal así que, la Luz de Néfesh desciende desde el Kli de Tifferet hasta el Kli de Maljut, la Luz de Ruaj desciende desde el Kli de Biná e ingresa en el Kli de Tifferet, la Luz de Neshamá desciende desde el Kli de Jojmá e ingresa en el Kli de Biná, la Luz de Jayá desciende desde el Kli de Kéter e ingresa al Kli de Jojmá y, la Luz de Yejidá llega y se viste en el Kli de Kéter.

12) Y te será notorio, que mientras no hayan crecido todos los cinco Kelim KaJaB TuM en el Partzuf, las Luces no estárán en sus lugares designados. Más aun, ellas estarán en una relación inversa, puesto que si faltare el Kli de Maljut en el Partzuf, el cual es el Kli más pequeño, la Luz de Yejidá, que es la Luz más grande, estará ausente. Y si faltaren los dos Kelim inferiores, Tifferet y Maljut, las dos Luces mayores, Jayá y Yejidá, también estarán ausentes. Y si faltaren los tres Kelim inferiores, Biná, Tifferet y, Maljut, las tres Luces mayores, Neshamá, Jayá y, Yejidá, estarán ausentes, y así sucesivamente.

Así que mientras no hayan crecido todos los cinco Kelim KaJaB TuM en el Partzuf, encontraremos una relación inversa entre los Kelim y las Luces. Ya que si faltare una Luz y un Kli, entonces en las luces estará ausente la Luz más grande, que es la Luz de Yejidá. Siendo lo opuesto en los Kelim, donde estará ausente el Kli más pequeño, el Kli de Maljut.

13) Y con esto entenderás lo que estamos diciendo, que mediante la elevación de Maljut hacia Biná, ha finalizado el grado bajo Jojmá. Y por esta razón, solamente dos Sefirot permanecieron en el grado, Kéter y Jojmá, mientras que Biná y TuM del grado fueron anuladas y descendieron desde este grado. Aquí esto está dicho únicamente desde el punto de vista de los Kelim. Pero en relación a las Luces es lo opuesto, ya que las Luces de Néfesh Ruaj permanecieron en el grado y, las luces de Neshamá, Jayá y, Yejidá, fueron anuladas del grado.

14) Ahora podrás entender lo que en ocasiones menciona El Zohar, que con la elevación de Maljut hacia Biná, fueron divididas las cinco Otiot del nombre םאלהי -Elokim, de tal manera que las dos Otiot MI (מ"י - Mem, Yud) permanecieron en el grado y, las tres Otiot ELEH (אל"ה - Álef, Lámed, Hei) partieron y fueron anuladas en el grado.

Pero a veces El Zohar dice lo opuesto, que cuando Maljut se elevó hacia Biná, las dos Otiot אל -EL (Álef, Lámed) permanecieron en el grado, en tanto que las tres Otiot םהי -HYM (Hei, Yud, Mem) fueron anuladas y descendieron desde el grado. El hecho es que las cinco Otiot de Elokim son las cinco Sefirot KaJaB TuM o, las cinco luces NaRaNJaY. Y en la elevación de Maljut hacia Biná, permanecieron del aspecto de los Kelim, Kéter y Jojmá en el grado, siendo estas las dos Otiot EL y, las tres Otiot HYM, que desciendieron desde el grado.

En el aspecto de las luces sucede lo contrario, ya que las dos Otiot inferiores MI, las cuales se refieren a las dos Luces inferiores, Néfesh Ruaj, son las que permanecieron en el grado, en tanto que las tres Otiot Superiores, ELEH, que se refieren a Yejidá, Jayá, Neshamá, son las que partieron y fueron anuladas del grado.

Por lo tanto, en la Introducción al Libro del Zohar, El Zohar habla de cinco Luces NaRaNJaY, en alusión a las cinco Otiot Elokim. Por lo tanto, dice que MI permaneció y ELEH partió del grado. Adicionalmente en (Bereshit, 1), El Zohar menciona que los cinco Kelim KaJaB TuM, están relacionados con las cinco Otiot Elokim.

Es por eso que dice lo contrario, que EL permaneció en el grado y las tres Otiot HYM partieron del grado. Debemos recordar estas palabras y examinar cada lugar, para ver si esto habla de Luces o de Kelim, ya que con esto se resolverán muchas aparentes contradicciones.

Elevación de Maljut a Biná

15) Hay que entender profusamente el asunto del endulzamiento de Maljut con Biná, ya que esta es la raíz de toda la sabiduría. Pues Maljut es Midat HaDin (cualidad del juicio), sin la cual el mundo no puede ralizarse. Por esta razón, el Emanador la elevó hasta la Sefirá de Biná, la cual es Midat HaRajamim (cualidad de la misericordia). Nuestros sabios hicieron insinuaciones acerca de esto: “En el comienzo, Él concibió crear el mundo con Midat HaDin”; es decir, únicamente en Maljut, la cual es Midat HaDin. “Viendo que el mundo no se realizaba, antepuso Midat HaRajamim y la asoció con Midat HaDin” (Bereshit Rabbá, 12).

Por medio de la elevación de Maljut a Biná, Maljut adquiere la forma de Biná, la cual es Midat HaRajamim, y es así que Maljut dirige el mundo con Midat HaRajamim. Y éste asunto de la elevación de Maljut a Biná ocurre en todos y cada uno de los grados, desde el Rosh del mundo de Atzilut hasta el Sof del mundo de Asiyá, puesto que no hay grado que no disponga de las diez Sefirot KaJaB, JaGaT, NeHYM. En tanto que Maljut en cada grado se elevó hacia Biná en ese grado y fue endulzada allí.

La Division de Cada Grado en Dos Mitades

16) Es sabido que Maljut culmina cada Sefirá y cada grado. Lo cual quiere decir que Maljut retiene la luz en dicho grado, ya que la luz no se expandirá en su interior, debido a la fuerza del Tzimtzum que se hizo sobre ella, para que no reciba la Luz Superior. Por lo tanto, la Luz del grado no es atraída sino hasta Maljut y, cuando llega al Masaj que está en Maljut, ella se detiene. Es entonces que se hace sobre el Masaj que está en Maljut, un Zivug de Hakaá con la Luz.

Por esta causa y dado que Maljut del grado se elevó hasta Biná en ese grado, se encuentra que Maljut ha finalizado la Luz en el lugar hasta donde ella se elevó; es decir, en la mitad de Biná. Y la mitad de Biná, Tifferet y Maljut, las cuales se encuentran bajo la Maljut culminante, salieron de sus grados y se transformaron en un segundo grado, debajo de Maljut. De tal manera que mediante la elevación de Maljut hacia Biná, cada grado es cortado en dos, ya que Kéter, Jojmá y, la mitad de Biná, que están sobre Maljut, permanecen en el grado, y la mitad de Biná, Tifferet (la cual incluye a JaGaT NeHY) y, Maljut, salieron del grado y se transformaron en un grado inferior a él. Y esta finalización que hizo Maljut en la mitad de Biná, es llamada “Parsá”.

17) En cada grado se necesita que hayan cinco Luces, las cuales son llamadas: Yejidá, Jayá, Neshamá, Ruaj y, Néfesh, vestidas en cinco Kelim, llamados: Kéter, Jojmá, Biná, Tifferet (el cual incluye a JaGaT NeHY) y, Maljut. Y debido a la elevación de Maljut hacia Biná, no permanecieron en el grado sino dos Kelim completos, Kéter y Jojmá, faltando en él tres Kelim, Biná, Tifferet y, Maljut; por lo tanto, no permanecieron en él sino solamente dos Luces, Néfesh, Ruaj, las mismas que se visten en dos Kelim, Kéter y Jojmá. Faltando en él las tres Luces, Neshamá, Jayá y, Yejidá, debido a que no tienen Kelim en los cuales vestirse.

Resulta ser que el grado carece de las primeras tres Sefirot, ya que por causa de la elevación de Maljut hacia Biná, el grado fue cortado en dos mitades, de tal manera que la una mitad permaneció en el grado, el cual es Kéter y Jojmá de Kelim y, Néfesh Ruaj de Orot, y la otra mitad partió del grado, siendo esta Biná y TuM de Kelim y, Neshamá, Jayá y Yejidá de Orot. Es por esto que esta subida hace alusión a la elevación de Maljut hacia Biná en el secreto de la Yud, ya que ingresó la Luz del grado, y la Or se hizo Avir (aire). Porque debido a la elevación de Maljut hacia Biná, el grado perdió la Luz de sus primeras tres Sefirot y, permaneció en el nivel de Ruaj Néfesh, denominado “Avir”. Este asunto también hace alusión a las cinco letras del nombre Elokim, el cual fue dividido en dos mitades: (מי-אלה) MI-ELEH. Las dos letras (מ"י) MI aluden a las dos Luces Ruaj Néfesh, vestidas en los dos Kelim de Kéter Jojmá que premanecieron en el grado y, las tres letras (אל"ה) ELEH aluden a los tres Kelim de Biná, Tifferet y, Maljut que partieron del grado.

El Descenso de Maljut desde Biná hacia Su Lugar

18) Sin embargo, por medio de la elevacion de Mayin Nukvin de Torá y la plegaria de los inferiores, es atraída una Iluminacion Superior desde Jojmá y Biná de AK, lo cual trae a Maljut fuera de Biná en todos los grados, haciéndola descender hasta su lugar (Zohar, VaYakhel, pág. 41), ya que entonces los tres Kelim de Biná, Tifferet y, Maljut, que previamente salieron del grado por causa de la entrada de la “Yud”, la cual es Maljut, hacia la Luz del grado, finalizaron el grado debajo de Jojmá, razón por la cual la Or se hizo Avir.

Pero ahora, luego que Maljut ha descendido desde allí y ha partido el Avir, los Kelim retornan a su grado. Y así, nuevamente quedan cinco Kelim KaJaB TuM en el grado. Y dado que hay cinco Kelim, todas las cinco Luces de Yejidá, Jayá, Neshamá, Ruaj, Néfesh, regresan y se visten en ellos, y el Avir vuelve a ser Or una vez más, puesto que el nivel de los primeros tres, llamado Or, ha regresado al grado.

Un Tiempo de Katnut y un Tiempo de Gadlut

19) Asi, ha sido explicado que debido a la elevación de Maljut hacia Biná, dos tiempos fueron hechos en cada grado: Un tiempo de Katnut (pequeñez, infancia) y un tiempo de Gadlut (grandeza, adultez). Ya que con la elevación de Maljut hacia Biná, ésta finaliza allí el grado debajo de Jojmá, en tanto que Biná, Tifferet y, Maljut del grado, parten del grado y vienen al grado por debajo de este. Por lo tanto, no permanecieron en el grado sino solamente Kéter Jojmá de Kelim y Ruaj Néfesh de Orot, careciendo de GaR (las primeras tres). Este es el tiempo de Katnut.

Y luego de que los inferiores elevan Mayin Nukvin y, atraen la iluminacion de Jojmá Biná de AK, la cual saca a Maljut fuera de Biná; entonces, los tres Kelim de Biná y TuM que cayeron al grado inferior, nuevamente se elevan desde allí hasta su grado inicial. Y dado que ahora hay cinco Kelim KaJaB TuM en el grado, cinco Luces retornan y se visten en ellos: Néfesh, Ruaj, Neshamá, Jayá y, Yejidá. Este es el tiempo de Gadlut del grado. Y así ha sido explicado que debido a la caída de Biná y TuM del grado hasta el grado inferior, se encuentra que tal grado está en Katnut; es decir, careciendo de GaR. Y mediante el retorno de Biná y TuM al grado, se encuentra que el grado está en Gadlut; o sea, con llenado de GaR.

Como el Inferior se eleva hacia Su Superior

20) En esta cuestión de la elevación de Maljut hacia Biná, ha sido preparada la conexion y la posibilidad de elevar cada inferior hacia su Superior. Puesto que hay una regla que dice que, cuando el Superior desciende hacia el inferior, se hace como él. De igual manera, cuando el inferior se eleva hacia el Superior, se hace como él. Esto se debe al estado de Katnut del grado; es decir, en el momento de la elevación de la Maljut culminante hacia Biná, sacando a Biná y a TuM del grado hacia el interior del grado inferior a él. Haciéndose entonces aquellas Biná y TuM, un grado con el grado debajo de ellas, puesto que el Superior que desciende hacia el inferior, se hace como él. Por esta razón, en el estado de Gadlut del grado; es decir, en el momento que Maljut regresa y sale de Biná y llega a su lugar, Biná y TuM que cayeron desde Biná, regresan a su grado tomando consigo también al grado inferior, en el cual ellas estuvieron morando al momento de su caída.

Debido a que finalmente se hicieron un grado con el inferior en el momento de su caída y, se adhirieron con él como uno, ahora ellas lo toman consigo también al momento de su retorno al grado, elevando el grado inferior hacia el grado Superior. De acuerdo con la regla en que el inferior que se eleva al Superior se hace como él, se encuentra ahora que el grado inferior recibe todas las Luces y Mojín que existen en el Grado Superior.

Es asi que se ha clarificado, cómo la elevación de Maljut hacia Biná indujo la conexion entre los grados, de modo que cada grado pueda elevarse al grado superior a él. Y aun incluso el grado más bajo podrá elevarse al Nivel más Elevado, a través de esta conexión hecha mediante la caída de Biná y TuM desde cada grado, hacia el grado inferior a él. (Zohar, VaYkahel, pág. 41).

Katnut y Gadlut de YeSHSUT y ZON

21) Luego de que se ha explicado el asunto de la elevación de Maljut hacia Biná en forma breve; es decir, lo que rige en todos y cada uno de los grados en los cuatro mundos de ABYA, me aprestaré ahora a explicarlos en detalle. Tomemos como ejemplo dos grados, llamados YeSHSUT y ZON en el mundo de Atzilut. Que por causa de la elevación de Maljut de YeSHSUT hacia Biná de YeSHSUT en el estado de Katnut, las tres Sefirot, Biná y TuM de YeSHSUT, partieron y cayeron al grado que está debajo de YeSHSUT, el cual es ZON. Con lo cual estas Biná y TuM se adhirieron al grado de ZON durante su caída.

Por lo tanto, cuando llegó el tiempo de Gadlut, Maljut salió de Biná de YeSHSUT de regreso a su propio lugar, ya que por medio de esto nuevamente Biná y TuM de YeSHSUT se elevaron de su caída y, llegaron al grado de YeSHSUT. Es así que elevaron junto consigo también a ZON, puesto que estuvieron adheridas a ellas durante el Katnut, al momento de su caída. Y resulta ser que también ZON se elevó y se dirigió al grado de YeSHSUT, recibiendo también las mismas Luces y Mojín apropiados para el grado de YeSHSUT.

De no haber sido por la elevación de Maljut hacia Biná, ZON no hubiera sido digno de recibir Mojín

22) Y hay que saber aquí, que los estados de ZON por sí mismos, no son merecedores de recibir Mojín en lo absoluto, puesto que el origen de ZON está en un estado por debajo del Tabur de AK, donde Maljut de Midat HaDin gobierna, ya que la fuerza del Tzimtzum sube sobre ella, siendo por lo tanto, incapaz de recibir la Luz Superior. Pero ahora que Biná y TuM de YeSHSUT elevaron a ZON hacia el grado de YeSHSUT, ZON se hizo como el grado de YeSHSUT, pudiendo con esto, recibir la Luz Superior tal como ellos lo hacen.

23) Ahora comprenderás adecuadamente lo que nuestros sabios dijeron en (Bereshit Rabba, Parasha 12): “En el comienzo, Él concibió crear el mundo con Midat HaDin”; es decir, con Maljut de Tzimtzum Álef, la cual es Midat HaDin. Y “este mundo” se refiere a ZON de Atzilut, el cual es denominado “Olam” (Mundo). Lo que significa que éste mundo recibe desde ZON de Atzilut. Porque todo lo que es recibido en ZON de Atzilut, puede ser recibido por la gente en este mundo y, todo lo que no es recibido en ZON, no es recibido por la gente en este mundo, ya que por encima del grado de ZON no nos es posible recibir.

Por lo tanto, en vista que la raíz de ZON se encuentra debajo del Tabur de AK, donde Maljut de Midat HaDin gobierna, ellas no pueden recibir la Luz Superior y ralizarse, por causa del Tzimtzum en Maljut que sube sobre ellas. Es por eso que a este mundo no le será posible realizarse.

Este es el significado de: “Él vio que el mundo no se estaba realizando, entonces antepuso Midat HaRajamim y lo asoció con Midat HaDin”. Esto significa que Él elevó Maljut de cada grado, la cual es Midat HaDin, hacia Biná del grado, la cual es Midat HaRajamim. Y como resultado, Maljut de YeSHSUT se elevó hacia Biná de YeSHSUT, ya que por medio de esto Biná y TuM de YeSHSUT cayeron al grado por debajo de ellas, el cual es ZON, habiéndose adherido a ellas.

Por esta razón durante el Gadlut de YeSHSUT, cuando Maljut descendió desde Biná de YeSHSUT y volvió a su lugar, al igual que los tres Kelim de Biná y TuM de YeSHSUT que también volvieron a su lugar, a YeSHSUT tal como fue al principio, es entonces que tomaron consigo también a ZON el cual está adherido a ellas y, lo elevaron hasta el grado de YeSHSUT. Es así que ZON se hizo tal como el grado de YeSHSUT; es decir, que ellas se hicieron dignas de recibir la Luz Superior tal como YeSHSUT. Y por lo tanto, ellas reciben la Luz Superior de YeSHSUT y se la otorgan a este mundo, con lo cual ahora el mundo puede ralizarse.

Pero de no haber sido por la asociación de Midat HaDin con Midat HaRajamim; es decir, que si Maljut de YeSHSUT no se hubiera elevado a Biná de YeSHSUT, Biná y TuM de YeSHSUT no hubieran caído hacia ZON, y no habría ninguna posibilidad de que ZON se eleve a YeSHSUT. Entonces nunca hubiesen podido recibir la Luz Superior y, éste mundo no hubiese podido existir. Así hemos explicado el asunto de la elevación de Maljut hacia Biná.

El Asunto de Tikkún Kavim

24) En los primeros tres Partzufim de AK, llamados “Galgalta, AB, SaG de AK”, las Sefirot estaban una debajo de la otra en una línea única. Pero en el mundo de Nekudim, el cual se viste desde Tabur y por debajo de AK, se hizo un Tikkún Kavim (corrección de líneas) en su GaR, pero no en las siete Sefirot inferiores. Y en el mundo de Atzilut también fue constituído un Tikkún Kavim en las siete Sefirot inferiores.

Dos Discernimientos en Tikkún Kavim

25) La explicación a esto es que, el Tikkún Kavim realizado en las diez Sefirot se extiende desde la elevación de Maljut hacia Biná, la cual se convirtió en Nukva (femenino) para Jojmá. Y como resultado de esto se hicieron dos lados en las diez Sefirot:

  • La Maljut que se mezcló en cada una de las Sefirot, se transformó en el lado izquierdo de la Sefirá; y,
  • La Sefirá en sí misma es considerada la línea derecha en la Sefirá.

Y puesto que la línea izquierda había hechado a perder la línea derecha; entonces, la Luz Superior copuló con el Masaj de los Dinim (pl. para Din) en dicha Maljut, y el nivel de Jassadim que surgió en el Zivug de Hakaá de la Luz Superior con el Masaj de aquella Maljut, se convirtió en la línea central, uniendo y asemejando las dos líneas una con la otra. Ya que de no haber sido por los Dinim en Maljut, no habría Zivug de Hakaá, ni tampoco habría los muchos Jassadim. Por lo tanto, se hizo la Maljut, la cual es la izquierda, llegando a ser tan importante como la misma Sefirá, la cual es la derecha.

Y es sabido que el inicio del Tikkún de la elevación de Maljut hacia Biná, se hizo en el mundo de Nekudim, el cual emergió luego del Partzuf SaG de AK. Por esta razón, también el Tikkún de las tres Kavim empieza en el mundo de Nekudim, puesto que uno es dependiente del otro. No siendo así en los primeros tres Partzufim, Galgalta, AB, SaG que precedieron al mundo de Nekudim, en los cuales aun no se había constituído el asunto de la elevación de Maljut hacia Biná; por lo tanto, no había en ellos las tres líneas, sino solamente una línea.

26) Todo esto llegará a ser posible únicamente en GaR del mundo de Nekudim, el cual está en el aspecto de GaR de Biná, cuyos Jassadim son GaR, puesto que ellos son Or Jassadim en su misma esencia, ya que ellos no reciben Or Jojmá nunca. Por esta razón el nivel de Jassadim que emergió sobre el Masaj de Maljut, es suficiente para unir las dos líneas, la derecha y la izquierda entre si, para devolver GaR hacia las Sefirot.

Pero no sucede así en las siete Sefirot inferiores en el mundo de Nekudim, las cuales están en el aspecto de ZA, cuya esencia es la iluminación de Jojmá en Jassadim, puesto que ellas necesitan Jojmá. Y dado que Maljut se encuentra presente en todas las Sefirot, no les es posible recibir Jojmá. Por lo tanto, ellas se encuentran deficientes y defectuosas mientras Jojmá no ilumine en ellas.

Es debido a esto que no hay nivel de Jassadim, el cual salió sobre el Masaj de Maljut, siéndoles absolutamente inútil para igualar las dos líneas, derecha e izquierda, una con la otra. Porque los Dinim en la izquierda, los cuales son los Dinim de Maljut que se elevaron hacia Biná, hecharon a perder la línea derecha expulsando de ella la Luz de GaR. Así, el Tikkún Kavim de GaR no ayuda para nada en la corrección de las dos líneas, derecha e izquierda en VaK, ya que VaK en todas las Sefirot es de Hitkalelut (mezcla, integración) de ZA allí. Y mientras no tenga la iluminación de Jojmá, resulta ser deficiente y defectuoso.

Tikkún Kavim en ZaT y en YeSHSUT

27) Por tal motivo, el primer Tikkún que las siete Sefirot inferiores necesitan es para remover los Dinim en Maljut, los cuales han sido mezclados en las Sefirot; es decir, simplemente para extender iluminación desde Jojmá Biná de AK, lo cual hace descender a Maljut desde Biná y la vuelve a su lugar. Ya que entonces los tres Kelim Biná y TuM regresan a la Sefirá y, se convierten en la línea izquierda, en tanto que Kéter y Jojmá que quedaron, se transformaron en la línea derecha. Y puesto que el grado se completa con cinco Kelim KaJaB TuM, todas las cinco Luces NaRaNJaY regresan a él, devolviendo la Luz de Jojmá al grado. Pudiendo entonces la línea central unir las dos líneas una con otra, para completar el grado con todas sus correcciones.

28) El Segundo Tikkún es para fortalecer el Parsá, el cual es la fuerza de culminación de la Maljut que se elevó hacia Biná, de tal manera que no se anule nunca. E incluso en el momento en que Maljut desciende desde Biná, su fuerza de culminación permanece en el lugar de Biná. Entonces Biná y TuM, las cuales se unen con el grado, deben elevarse por encima del Parsá, a fin de unirse allí con el grado. Pero como su presencia se encuentra por debajo del Parsá, ellas no pueden conectarse al grado, aun a pesar de que Maljut ya había descendido desde allí, porque su fuerza de culminación también permanece luego de su descenso desde allí.

29) Y cuando Biná y TuM se elevan por encima del Parsá y se conectan al grado, ellas de hecho no se convierten en un grado con los dos Kelim Kéter y Jojmá.  Debido a que permanence una diferencia entre los dos Kelim Kéter y Jojmá, los cuales nunca se hecharon a perder porque ellos no abandonaron su grado, en tanto que los tres Kelim Biná y TuM que partieron de su grado y que se hecharon a perder al momento de Katnut, ahora han retornado. Y aquella diferencia los convierte en dos líneas, derecha e izquierda, ya que Kéter y Jojmá del grado se convirtieron en la línea derecha y, Biná y TuM del grado se convirtieron en la línea izquierda.

30) Esta diferencia entre derecha e izquierda, no se refiere a una localización, porque lo espiritual está por sobre el tiempo y el espacio. Sino que se refiere a que ellas no desean adherirse entre sí. A su vez, derecha se refiere a la Or Jassadim e, izquierda se refiere a Or Jojmá.

El asunto es que Kéter y Jojmá del grado, los cuales permanecieron en él al momento de Katnut con Or Jassadim, también se satisfacen con esta Or Jassadim al momento de Gadlut; es decir, incluso luego de que Maljut descendió desde Biná. Esto se debe a que esta Luz no se hechó a perder. Además, no desean recibir la Or Jojmá y GaR que acaban de volver a éste grado, junto con el retorno de Biná y TuM. Por lo tanto, Kéter y Jojmá son consideradas la línea derecha; es decir, Or Jassadim.

Estas Biná y TuM, quienes a su retorno trajeron la Or Jojmá y GaR al grado, no desean adherirse con Kéter y Jojmá, porque ellas se mantienen con la Or Jassadim que tuvieron al momento de Katnut. En tanto que Biná y TuM le dan más importancia a la Or Jojmá que acaba de llegar al grado; por lo tanto, ellas son consideradas la línea izquierda, debido a que se mantienen con la Or Jojmá.

31) Y esta diferencia entre la línea derecha y la línea izquierda, también es considerada como la division de la derecha y la izquierda. Puesto que la línea derecha es la que se mantiene con Jassadim, queriendo anular la Or Jojmá en la línea izquierda, para organizar únicamente la Or Jassadim. Y la línea izquierda, la cual se mantiene con la Or Jojmá, desea anular la Or Jassadim en la línea derecha para organizar únicamente la Or Jojmá. Debido a esta controversia entre ellas dos, ninguna de ellas ilumina, puesto que la Or Jassadim en la línea derecha carece de Or Jojmá, tal como un Guf sin Rosh, en tanto que la Or Jojmá en la línea izquierda se oscureció completamente, porque la Or Jojmá no puede iluminar sin Jassadim.

32) Y no existe corrección para esta controversia, excepto mediante la línea central creada por medio del inferior, el cual eleva allí el MaN, en el secreto de la línea central. Ya que se hizo un Zivug desde la Luz Superior por encima del Masaj del inferior, llamado “Masaj de Jirik”, emergiendo sobre él el nivel de Jassadim, el cual es el secreto de la línea central. Por un lado, este Masaj disminuye el GaR de la línea izquierda; y por otro lado, incrementa la Or Jassadim. Con aquellos dos, este obliga a la línea izquierda a unirse con la línea derecha.

Y con esto se encuentra que la Luz de VaK de Jojmá de la línea izquierda, se viste con Jassadim en la línea derecha, pudiendo ella ahora iluminar. Completándose también la línea izquierda. Y así, la Or Jassadim en la línea derecha se une con Jojmá en la línea izquierda, alcanzando con esto la Luz de GaR y, completando la línea derecha. De esta forma ves cómo la línea central completa las dos lineas, derecha e izquierda. Es así como ha sido explicado en términos generales, el Tikkún de las tres líneas, el cual ha sido corregido en las siete Sefirot inferiores.

La aparicion de las Tres Lineas en YeSHSUT

33) Ahora explicaremos el orden de la aparicion de las tres lineas en un grado particular. Y con esto serás capaz de deducir acerca de todos los grados; es decir, el grado de YeSHSUT por ejemplo, el cual es el aspecto de las siete Sefirot inferiores de Biná. Puesto que GaR de Biná de Arij Anpin se ha corregido en AVI Superior y, ZaT de Biná de Arij Anpin se ha corregido en YeSHSUT. Lo primero que apareció fue la línea derecha de YeSHSUT, la cual es Kéter y Jojmá de YeSHSUT. Ella fue corregida al momento de la elevación de Maljut de YeSHSUT hacia Biná de YeSHSUT, concluyendo así el grado de YeSHSUT debajo de Jojmá, con lo cual Biná y TuM de YeSHSUT cayeron hacia el grado de ZA.

Y aquellos dos Kelim, Kéter y Jojmá, permanecieron en el grado de YeSHSUT y se transformaron en la línea derecha. Y dado que allí hay únicamente dos Kelim, Kéter y Jojmá, ellos tienen solamente dos Luces, Néfesh Ruaj, careciendo de GaR.

34) A continuación salió la línea izquierda, la misma que tiene que ver con los tres Kelim de Biná y TuM de YeSHSUT, que volvieron y se elevaron de su caída. Ella fue corregida por medio de la iluminación de Jojmá y Biná de AK, la cual saca a la Maljut culminante desde Biná de YeSHSUT y, la retorna a su lugar. En ese momento, Biná y TuM de YeSHSUT se elevan nuevamente a su grado. Y dado que los cinco Kelim en el Partzuf han sido completados, todo el NaRaNJaY se viste en ellos. Entonces ellos se convierten en la línea izquierda de YeSHSUT. Y con la aparición de la línea izquierda, se hizo una división entre la derecha y la izquierda, tal que la derecha desea anular a la izquierda para gobernar sola, así mismo la izquierda desea también anular a la derecha para gobernar sola. Por esta razón, ninguna de las dos puede iluminar mientras la línea central no se corrija, ya que esta es la que las une.

35) Luego que aprarece la línea central. Esta aparece por medio del Masaj del grado más bajo en YeSHSUT, siendo este ZA, el cual elevó MaN hacia YeSHSUT. El mismo que se elevó hacia YeSHSUT junto con los tres Kelim Biná y TuM, al momento en que volvieron y se elevaron a su grado. Ya que el nivel de Luz que aparece sobre este Masaj, unifica a la derecha y la izquierda en YeSHSUT en una sola. Excepto que la derecha iluminará de Arriba hacia abajo y, la izquierda de abajo hacia Arriba. Es entonces que Jojmá se viste con la vestidura de Jassadim, pudiendo de esta manera iluminar; en tanto que los Jassadim se incluyen en la iluminación de Jojmá, siendo así completados con GaR.

Así vas descubriendo, que antes del establecimiento de la línea central, la línea derecha y la línea izquierda se encontraban en controversia. Y habían querido anularse la una a la otra. Ya que la línea derecha al ser la raíz del grado que no se hechó a perder, deseaba anular el dominio de la izquierda para someterla, de acuerdo al comportamiento de la raíz con su rama. Y ya que la línea izquierda se mantiene con la Or Jojmá, la cual es más grande que la Or Jassadim en la línea derecha; por lo tanto, su poder es mayor para anular la Or Jassadim en la línea derecha. A esto se debe que ninguna de las dos podía iluminar, ya que Jojmá no puede iluminar sin vestirse de Jassadim y, Jassadim sin la iluminación de Jojmá, son VaK sin un Rosh.

36) La razon por la cual Jojmá no puede iluminar sin Or Jassadim, es porque ella está en YeSHSUT, la cual corresponde a las siete Sefirot inferiores de Biná, JaGaT NeHYM de Biná. Y estas JaGaT NeHYM de Biná no están en el aspecto de Biná en sí, sino en el aspecto de Hitkalelut de ZA en Biná. Ya que todas las diez Sefirot se encuentran incluídas una en la otra, existiendo en cada Sefirá, diez Sefirot.

Por ejemplo, la Sefirá Biná esta compuesta de todas las diez Sefirot KaJaB TuM, Biná en ella está en su propio discernimiento. Kéter y Jojmá en ella son de Kéter y Jojmá que fueron incluidas en ella y, Tifferet y Maljut, las cuales son su JaGaT NeHYM, pertenencen a la Hitkalelut de ZON en ella. Y es sabido que la Sefirá ZA procede de las diez Sefirot de Or Yashar, siendo Or Jassadim basicamente, excepto que la Or Jojmá ilumina en sus Jassadim. Por lo tanto, es imposible que Jojmá ilumine en todas las siete Sefirot inferiores sin Jassadim, puesto que ellas carecen de la esencia de la naturaleza de la iluminacion de Jojmá; es decir, de Jassadim, los cuales vienen siendo el fundamento de la esencia de ZA de las diez Sefirot de Or Yashar, la misma que a su vez, es la raíz de cada siete Sefirot inferiores incluidas en todos los grados.

De aquí viene la regla que dice que, Jojmá puede iluminar sin Jassadim, únicamente en las tres primeras Sefirot. Pero en las siete Sefirot inferiores, dondequiera que estas estén, ellas se encuentran en el aspecto de ZA, siendo imposible que Jojmá llegue a iluminar sin Jassadim, ya que Jassadim es su principal esencia. Por esta razón, si Jojmá se encuentra carente de Jassadim, es oscuridad y no Luz.

37) Pero debido a la Estatura de Jojmá que la izquierda sostiene, la línea izquierda a fin de unirse con Jassadim en la línea derecha, no se rinde en lo absoluto. E incluso lucha con ella deseando anularla. Ella no se somete a la derecha, a no ser por medio de las dos fuerzas que se elevan desde la línea central, las cuales actúan sobre ella y la someten:

  1. El Masaj de Bejiná Álef en la línea central, el cual es ZA, disminuye el nivel de Jojmá en la línea izquierda desde el nivel de GaR de Jojmá hasta el nivel de VaK de Jojmá. Esto es para que Jojmá no se expanda a fin de iluminar de Arriba hacia abajo, sino para que ilumine en un aspecto desde abajo hacia Arriba. Esta iluminación es considerada como VaK de Jojmá solamente.
  2. El Zivug de la Luz Superior que se hizo sobre este Masaj de Bejiná Álef, es el que extiende el nivel de la Or Jassadim. Entonces, por un lado, está el nivel de Jojmá en la izquierda que descendió al interior de VaK de Jojmá, mediante la fuerza del Masaj; y por otro lado, están los Jassadim que se encuentran sobre la línea izuquierda que se incrementaron desde dos lados, tanto desde el lado de la línea derecha, así como desde el lado del Zivug de la Luz Superior sobre el Masaj en la línea central. Es así que entonces, la línea izquierda se rinde y se unifica con los Jassadim en la línea derecha y, en la línea central. Sin embargo, en tanto el Masaj en la línea central no disminuya el nivel de GaR de Jojmá, no habrá ningún poder en el mundo que pueda unirla con la línea derecha.

38) Y hay que saber que son dos las fuerzas que actúan en este Masaj de la línea central, para disminuir el nivel de GaR de Jojmá en la línea izquierda. Ya que ZON de sus mismos discernimientos, no es capaz de recibir Mojín, puesto que ellos son controlados por Maljut de Midat HaDin, la cual es eliminada por la fuerza del Tzimtzum, a fin de no recibir iluminación de Jojmá. A esta Maljut de Midat HaDin es a la que nosotros llamamos “Man’ulá” (candado). Solo que posteriormente, Maljut toma parte con Midat HaRajamim; es decir, la Biná que está en Bjinat Maljut asociada con Biná, pues ellas son dignas de recibir Mojín; es decir, Or Jojmá. Y es a esta Maljut, la cual esta asociada con Biná, a la que nosotros llamamos “Miftajá” (llave).

Por lo tanto, también en el Masaj de ZA, el cual es la línea central, hay estas dos fuerzas de Man’ula y Miftajá. El cual da inicio a esta acción cuando necesita disminuir el GaR de la línea izquierda; es decir, en Maljut de Midat HaDin. En cada lugar que aparece, la Luz Superior se escapa de allí. Pero dado que ella desea abandonar VaK de Jojmá, ella subsecuentemente remueve este Masaj de Man’ula y, opera con el Masaj de Miftajá, siendo esta la Maljut asociada con Biná. La cual sigue de todas maneras, permaneciendo con la fuerza de la iluminacion de VaK de Jojmá.

Es así que hemos explicado detalladamente cómo ZA se eleva junto a Biná y TuM de YeSHSUT hasta el grado de YeSHSUT, y por medio de su Masaj, unifica y completa las dos líneas, derecha e izquierda en YeSHSUT, donde se convierten en una línea central. Y estas tres líneas en YeSHSUT son llamadas “Jojmá, Biná, Dáat” de YeSHSUT. Ya que las dos líneas, derecha e izquierda, son llamadas JuB y ZA, siendo la línea central la que decide entre ellas, la misma que es llamada Dáat.

Jolam, Shuruk, Jirik

39) Estas tres líneas también son llamadas “los tres puntos Jolam, Shuruk, Jirik”. La línea derecha es el secreto del punto de Jolam, la línea izquierda es el secreto del punto de Shuruk; es decir, Melafum, el cual es una Vav con un punto en su interior, y la línea del medio que es el secreto del punto de Jirik. La explicación a esto es que los puntos implican iluminación de Jojmá, la cual revive y mueve a las Otiot, las cuales son los Kelim.

Por lo tanto, la línea derecha, que fue corregida durante la elevación de Maljut a Biná, la misma que carece de Jojmá, está representada por el punto de Jolam, el cual se encuentra de pie encima de las Otiot. Esto indica que el punto, el cual es Jojmá, no está vestido en los Kelim, los cuales son las Otiot, sino que se encuentra sobre los Kelim.

La línea izquierda en cambio, es corregida por Biná y TuM, las cuales conservan Or Jojmá, luego de haber vuelto a su grado. Por esta razón esta representada por el punto de Shuruk, el cual es una Vav con un punto en su interior. Esto indica que el punto, el cual es Jojmá, se encuentra vestido al interior de los Kelim, llamados Otiot. Y la línea central, la cual es corregida por el grado que se encuentra debajo ella y, que se elevó hasta el Grado Superior, dominó y completó sus dos líneas.

De no haber sido por la línea central, Jojmá nunca hubiera sido capaz de iluminar. Y dado que este Tikkún proviene del grado que está debajo de ella, es representado por el punto de Jirik, el cual se encuentra debajo de las Otiot; o sea, los Kelim, ya que es su grado inferior. Y es por esto que siempre denominamos al Masaj de la línea central con el nombre de “Masaj de Jirik”.

La Línea Central Sobre las Dos Líneas

40) Ciertamente, hay un aspecto de la línea central sobre las dos líneas, en las primeras Roshim (cabezas) de Atik, donde Reisha de lo Etyada decide y unifica las dos líneas, derecha e izquierda, las cuales son las dos Roshim, Kéter y Jojmá Stimaa de AA, las cuales se encuentran debajo de esta. Sin embargo, ellas corregieron el aspecto de la raíz para las tres líneas, pero de todas las tres líneas, es la línea central la que proviene desde abajo.

Como resultado de esto se obtienen tres Bejinot de Tikkún Kavim:

  1. 1. Tikkún Kavim en las tres Roshim de Atik, donde la línea central esta sobre las dos líneas,
  2. 2. Tikkún Kavim en GaR, aunque en la línea izquierda no exista revelación de Jojmá (Item 26); y,
  3. 3. Tikkún Kavim en las siete Sefirot inferiores, puesto que en la línea izquierda existe revelación de Jojmá (Items 27-39).

Tres Tipos de Jojmá en Atzilut

41) Son tres Jojmot (pl. de Jojmá) las que están en Atzilut:

  1. 1. Jojmá en las diez Sefirot de Or Yashar, la cual en los Partzufim es Jojmá Stimaa de AA,
  2. 2. GaR de Biná, la cual en los Partzufim es AVI y, es llamada “Jojmá de la derecha”; y,
  3. 3. ZaT de Biná, la cual en los Partzufim es YeSHSUT y, es llamada “Jojmá de la izquierda”.

Las primeras dos Jojmot están bloqueadas y no iluminan para los inferiores. Únicamente la tercera Jojmá; es decir, la Jojmá de la izquierda, es revelada en el lugar de Maljut, iluminando para ZON y para los inferiores.

42) Y una vez que conociste que AA es Jojmá de Atzilut, y que AVI es GaR de Biná de Atzilut, y que YeSHSUT son las siete Sefirot inferiores de Biná de Atzilut. Ha de ser sabido que en Rosh de AA existen únicamente dos Sefirot, Kéter y Jojmá, llamadas “Kitra” y “Jojmá Stimaa”.[1] Cuya Biná partió de su Rosh y se transformó en el aspecto de Guf sin Rosh; es decir, por causa de la Maljut culminante que se elevó y finalizó al Rosh debajo de su Jojmá. Ya que debido a esto, Biná y TuM se encuentran debajo de la Maljut culminante en el Rosh (Item 33). Es por eso que se formó el aspecto de Guf. Siendo denominadas todas estas Biná y TuM con el nombre de la Bejiná Superior que está en ellas, la cual es Biná. Y puesto que ella partió del Rosh hacia el aspecto de Guf sin Rosh, ya no es digna de recibir Jojmá, hasta que vuelva al Rosh de AA.

43) Esta Biná se dividió en dos Bejinot, GaR y ZaT, por motivo de la corrupción de la carencia de Jojmá que fue hecha en ella por su salida desde el Rosh de AA, lo cual no afecta el GaR de Biná en lo absoluto, ya que ellas se encuentran siempre en el estado de “porque él se deleita en la misericordia”. Puesto que ésta Biná anhela únicamente Or Jassadim y, no Or Jojmá. Incluso estando en el Rosh de AA, su GaR no había recibido Jojmá, sino tan solo Jassadim.

Este se extendió hasta ella desde Biná de Or Yashar, ya que toda su escencia es Jassadim sin Jojmá. Por esta razón, nada se hechó a perder en GaR de Biná por causa de su salida desde el Rosh, siendo consideradas completamente perfectas mientras se hallan en el Rosh de AA. Por lo tanto, las GaR de Biná se separaron delante de sí mismas en un grado. Y de ellas se corrigieron AVI Superiores, las cuales se visten desde el Pe de AA hacia abajo, las mismas que siempre son consideradas GaR, a pesar de que ellas se encuentran por debajo del Rosh de AA.

Pero las siete Sefirot inferiores de Biná no son de la misma esencia de Biná, sino que lo son de Hitkalelut de ZON en Biná. Y lo principal de la esencia de ZA es la iluminación de Jojmá en Jassadim. Es por eso que necesitan la iluminación de Jojmá, a fin de otorgar a ZON. Y ya que al momento de su salida del Rosh de AA, ellas no son dignas de recibir Jojmá para ZON, son consideradas como corruptas. Debido a esto es que ellas se separaron del GaR de Biná completo y se transformaron en un grado separado en sí, desde el cual corrigieron el Partzuf YeSHSUT de Atzilut, vistiendo desde el Jazé de AA hacia abajo. Ya que están en el aspecto de VaK sin un Rosh, hasta que Biná vuelva al Rosh de AA, entonces habrán alcanzado GaR.

44) Así tú ves que de hecho, Jojmá se encuentra en el Rosh de AA, llamado “Jojmá Stimaa”, debido a que esta Jojmá inicial fue bloqueada en el Rosh de AA y no ilumina a los inferiores, los cuales están debajo del Rosh de AA. Siendo AVI y YeSHSUT la Biná fundamental de Atzilut, denominadas “el nivel de SaG de MA”, cuya esencia es Jassadim y no Jojmá. Y con la salida de Biná desde el Rosh de AA, solamente ZaT de Biná, la cual es YeSHSUT, se hechó a perder; y por lo tanto, permaneció carente de GaR. Y no tienen completación excepto en el retorno de Biná al Rosh de AA, ya que entonces Jojmá recibe para ZON.

Es entonces que ellas son consideradas como Jojmá de la línea izquierda. Esto significa que esta Jojmá no se revela sino a través de las tres líneas que emergen en YeSHSUT, tal que en la línea izquierda de aquellas tres líneas, se revela Jojmá (Item 34). Sin embargo, a pesar de que GaR y ZaT de Biná, las cuales son AVI y YeSHSUT, volvieron al Rosh de AA, YeSHSUT no recibe Jojmá directamente de Jojmá Stimaa en Rosh de AA, porque cada grado no recibe sino de su grado Superior adyacente. Sin embargo, AVI recibe la Jojmá desde Jojmá Stimaa en el Rosh de AA y, otorga a YeSHSUT.

45) AVI son consideradas como Jojmá de la derecha. Esto es porque incluso cuando ellas se encuentran debajo del Rosh, ellas están completas tal como si estuviesen en el Rosh. Ellas se encuentran siempre unidas con Jojmá Stimaa en el Rosh de AA, solamente que no reciben de ella, puesto que siempre están en el estado de “porque él se deleita en la misericordia”.

Ha sido explicado detalladamente, que la esencia de Jojmá se encuentra en el Rosh de AA, pero está bloqueada y no ilumina debajo de su Rosh en lo absoluto. Ya que la iluminación de Jojmá Stimaa que está incluida en AVI, a pesar de que ellas en realidad no la reciben, es considerada Jojmá de la derecha. Y ante su retorno al Rosh, ellas son llamadas “Jojmá Ilaá” (Jojmá Superior).

Y la razón por la cual ellas son consideradas Jojmá, a pesar de que ellas no la reciben, es porque su unificación con Jojmá trasnfroma a Jassadim que está en AVI, en un GaR completo.Y la Jojmá que ilumina en YeSHSUT es la Jojmá de la izquierda, porque ella ilumina únicamente en la línea izquierda. Esta Jojmá de la izquierda es llamada “Los treinta y dos senderos de la Jojmá (sabiduría)”, y esta es la Jojmá que aparece para ZON y para los inferiores.

Pero la Jojmá de la derecha no ilumina ningún aspecto de Jojmá en lo absoluto, sino únicamente Jassadim, puesto que AVI no recibe la Jojmá, mucho menos la Jojmá de Or Yashar en el Rosh de AA, la cual no ilumina debajo de su Rosh. Es por eso que es llamada Jojmá Stimaa. Puesto que la iluminación de Jojmá no aparece, sino únicamente Jojmá de la izquierda; sin embargo, no hay tal Jojmá en realidad, sino Biná que recibe Jojmá para ZON.

Tres Otiot, Mem, Lámed, Tzadik en Tzélem

46) El Mojín de Gadlut; es decir, luego de que Maljut volvió y bajó desde el lugar de Biná hacia su propio lugar y, que Biná y TuM volvieron a su grado y, luego que el grado fue completado con cinco Kelim KaJaB TuM y cinco luces NaRaNJaY. Esta es considerada aquella Maljut, la cual es el secreto de la Yud que ingresó en la Or (Luz) y que se transformó en Avir (aire), la misma que partió del Avir nuevamente, con lo cual el Avir volvió a ser Or. Hay que discernir tres grados en estas Mojín, los cuales están caracterizados por las tres Otiot -Mem, Lámed, Tzadik- las cuales son el secreto de Tzélem.

Primer Grado: Este grado es GaR de Biná que se corrigió en AVI Superior. Ellas se encuentran en un estado de “porque él se deleita en la misericordia” y, nunca reciben Jojmá. Por esta razón, se puede notar en ellos que la Yud no abandona su Avir. Esto es porque Avir es el secreto del nivel de Ruaj, ya que ellas son Jassadim y, en AVI estos Jassadim en realidad son considerados GaR, los cuales no tienen interés de remover la Yud de su Avir. Ellos son llamados Mem de Tzélem, puesto que esta letra implica que ellos contienen cuatro Mojín: Jojmá, Biná, la derecha de Dáat y, la izquierda de Dáat. Cada Móaj (sing. de Mojín) está incluída de diez Sefirot, por lo tanto son cuarenta Sefirot. Esto también implica que las Mojín se encuentran cerradas como si fuera un anillo, ya que toma la forma de la Mem para no recibir Jojmá.

47) Segundo Grado: Son las siete Sefirot inferiores de Biná que se corregieron en YeSHSUT, las cuales requieren Jojmá a fin de otorgar a ZON. Por lo tanto, durante el Gadlut, la Yud abandona su Avir y la Or Jojmá vuelve a ellas a fin de otorgar a ZON. Pero tampoco ellas reciben Jojmá para sí mismas, ya que ellos son de Biná, y cada Biná, ya sea de GaR o de ZaT, es de Or Jassadim. La única diferencia se encuentra en ZaT, ya que ellas reciben Jojmá a fin de otorgar a ZON.

Este grado es llamado Lámed de Tzélem. Esta letra implica que ahí hay tres Mojín en ellos: Jojmá, Biná y, Dáat. Cada Móaj contiene diez Sefirot, siendo entonces treinta Sefirot. Ya que la derecha de Dáat y la izquierda de Dáat aquí son consideradas como una, por tratarse del aspecto de la línea central, a fin de unificar Jojmá y Biná.

48) El tercer grado es ZON, en el cual Jojmá aparece desde el Jazé hacia abajo, puesto que ellas son el lugar de la revelación de Jojmá. Y es llamada Tzadik de Tzélem en nombre de las nueve Sefirot en ZON. Y puesto que cada una está incluída de diez, vienen a ser noventa.[2] Es así que hemos explicado las tres Otiot Mem, Lámed, Tzadik (MaLaTz) en los tres Partzufim AVI, YeSHSUT y ZON en el mundo de Atzilut en general. Aunque, también es así en cada detalle, ya que no existe grado en el cual estas tres Bejinot MaLaTz no sean discernidas, puesto que cada una de ellas contiene MaLaTz.

49) Sin embargo, el lugar donde aparece Jojmá no está en ZA sino en Maljut. Cuando decimos que Jojmá aparece desde el Jazé de ZA hacia abajo, es porque desde el Jazé de ZA hacia abajo es considerado el aspecto de Maljut. De tal manera que Jojmá no aparece en las primeras nueve Sefirot, sino únicamente en Maljut. Por lo tanto, Maljut es llamada “Jojmá Tataá” (Jojmá inferior).

Dos Bejinot en la Elevación de MaN

50) Existen dos Bejinot en la elevación de MaN de ZA: 1) Puesto que GaR de Biná, los cuales son el secreto de AVI Superiores, se encuentran siempre en Ajoraim en relación a Jojmá. Esto significa que ellas no desean recibir Jojmá, sino Jassadim, tal como está escrito, “porque él se deleita en la misericordia”. No pudiendo YeSHSUT recibir Jojmá de AA sino mediante AVI (Item 44). Por lo tanto, es imposible que YeSHSUT reciba Jojmá mediante AVI, a no ser que ZA eleve MaN hacia YeSHSUT. Entonces AVI remueve sus Ajoraim de Jojmá y, Jojmá pasa a través de AVI hacia YeSHSUT. Este despertar se extiende desde Biná de Or Yashar, el cual extiende iluminación de Jojmá en Jassadim para ZA de Or Yashar. Y por lo tanto, cada vez que ZA eleva MaN, AVI se despierta para extenderle Jojmá.

51) El Segundo discernimiento en la elevación de MaN de ZA, es para unificar las dos líneas, derecha e izquierda, en YeSHSUT (Item 35). Porque cuando la línea izquierda de YeSHSUT sale, se hace una división entre la derecha y la izquierda, y debido a esto ninguna de las dos ilumina, hasta que ZA las une una a la otra mediante la línea central y, entonces ambas iluminan.

Tres Surgen de Uno, Uno Existe en Tres

52) Tal como ha sido explicado, que el Segundo discernimiento en la elevación de MaN de ZA hasta YeSHSUT, sirve para unificar las dos líneas de YeSHSUT, derecha e izquierda. Las cuales no pueden iluminar sino por medio del Masaj de Jirik en ZA (Item 39), el cual completa en ellas la línea central, el mismo que determina las dos líneas de Biná. Esto considera que las tres líneas salen en Biná mediante el Masaj de ZA, las cuales son llamadas Jojmá, Biná y, Dáat.

Hay una regla que dice que toda la medida del inferior causa que sea iluminado el Superior, siendo a su vez recompensado por él, también el inferior. Por lo tanto, puesto que ZA con su Masaj causó que salgan las tres líneas, Jojmá, Biná y, Dáat en YeSHSUT, también ZA es recompensado con las tres líneas, Jojmá, Biná y, Dáat. Este es el significado de lo que está escrito en el Zohar: “Tres surgen de uno, uno existe en tres” (Bereshit, 1, Item 363).

La Raíz de Nukva de ZA; es decir, Maljut

53) Durante el Katnut del mundo de Nekudim, ZA, el cual es JaGaT NeHY de Nekudim, tenía seis Kelim, JaBaD JaGaT. Ya que por parte de las Luces, las pequeñas que crecen primero, son llamadas JaGaT NeHY carentes de GaR. Y por parte de los Kelim, las Superiores que crecen primero, son llamadas JaBaD JaGaT carentes de NeHY de Kelim. Esto ocurrió así debido a la elevación de Maljut hacia el lugar de Biná de ZA, que es la Sefirá Tifferet, ya que JaGaT de ZA son KaJaB (Item 9); es decir, que son el tercio Superior de Tifferet en el lugar del Jazé. Y los dos tercios de Biná y TuM, que en ZA son llamados, los dos tercios de Tifferet y NeHY, son los que cayeron desde su grado hasta el grado inmediato inferior; o sea, a los mundos Beriá, Yetzirá y, Asiyá, los cuales se encuentran debajo de ZA de Atzilut.

Por lo tanto, no permanecieron en él sino, JaBaD JaGaT de Kelim hasta el punto del Jazé. Siendo el punto del Jazé, la Maljut que finaliza el grado en el lugar de Biná, la que hace descender a Biná y TuM, las cuales son llamadas TaNHY, hasta el grado inferior a éste (Item 16). Este es el motivo por el cual ZON en Katnut siempre es llamado “VaK y Nekudá”, ya que los seis Kelim JaBaD JaGaT en él, son llamados VaK; es decir, “Vav Ktzavot” y, el punto del Jazé, el cual es la Maljut que finaliza su grado, es llamado “Nekudá” (punto). Desde el punto de vista de las Luces, las menores que crecen primero, son llamadas JaGaT NeHY, y la Maljut culminante es llamada “Nekudá debajo de Yesod”.

54) Es por esta razón que Maljut tomó todos los Kelim en BYA bajo su propio dominio, el cual es el punto del Jazé. Ya que este punto saca los Kelim de TaNHY de ZA hacia BYA. Es así que ella devuelve estos Kelim hacia el grado de Atzilut, en el mismo instante en que Gadlut de Nekudim salió, antes de que ellos fueran rotos. Ya que durante Gadlut, la Maljut culminante nuevamente desciende desde el lugar del Jazé, de regreso hasta su propio lugar, debajo de NeHY de Kelim de ZA. Entonces los Kelim de Biná y TuM que cayeron hasta BYA, los cuales son TaNHY, se elevaron de vuelta hacia Atzilut. Y puesto que ZA adquirió los TaNHY de Kelim completos, salieron en él, GaR de Orot.

Y en vista que no existe ausencia en lo espiritual, se considera también ahora que Maljut permanece en el lugar del Jazé de ZA tal como antes, exceptuando solamante a la fuerza de Din y Sium en ella, la cual desciende al punto de este mundo. Por lo tanto, estos mismos Kelim TaNHY de ZA que se encontraban bajo su dominio durante el Katnut y, que ahora volvieron y se unificaron con ZA, se puede notar que también se unifican con ella durante el Gadlut, luego de haber unificado y completado ya el TaNHY de ZA. Transformándose para ella en sus nueve Sefirot inferiores, ya que el punto del Jazé, el cual es la raíz de Maljut que se encuentra en ella desde el tiempo de Katnut, se ha transformado en Kéter.

Y en los tres Kelim NeHY de ZA, cada Kli fue dividido en tres tercios. Los tres tercios de Nétzaj de ZA se transformaron en Maljut, Jojmá, Jésed, Nétzaj. Y los tres tercios de Hod de ZA se transformaron en Maljut, Biná, Gevurá, Hod y, los tres tercios de Yesod de ZA se transformaron en Maljut, Dáat, Tifferet, Yesod. De tal manera que estos TaNHY de ZA que se elevaron desde BYA durante el Gadlut y, que se unieron con su grado causando su GaR de Orot, también se unen con Maljut, transformándose en sus nueve Sefirot inferiores de Kelim y las nueve primeras en Luces.

55) Así tú ves que de hecho, la raíz de Nukva de ZA es el punto del Jazé, el cual no prescinde de ella ni siquiera durante el Katnut. Siendo llamada por el nombre de “Kéter de Maljut”. Estos Kelim TaNHY de ZA que cayeron al interior de BYA durante el Katnut y que regresan hasta Atzilut durante el Gadlut, se dividen en dos Partzufim: ZA y Maljut. Puesto que ellos sirven como TaNHY de Kelim para ZA o como JaBaD JaGaT NeHY de Kelim para Maljut.

Desde el Jazé de ZA Hacia Abajo, Pertenece a Nukva

56) Es de aquí que se desprende la regla que dice que, desde el Jazé de ZA hacia abajo; es decir, los Kelim TaNHY de ZA, son considerados en el aspecto de Maljut, los cuales son llamados “la Nukva separada de ZA”. Ya que todas las nueve Sefirot inferiores de Maljut están hechas de estos TaNHY de ZA, luego que se unen con él durante el Gadlut. Así queda completamente entendido esto que nosotros decimos, que en Katnut se encuentran ZA y Maljut en aspecto de Vav y Nekudá; es decir, JaBaD JaGaT de Kelim y, Nekudá de Jazé. Y debido a la ausencia de NeHY de Kelim, ZA carece de GaR de Orot y, debido a la ausencia de las nueve inferiores en los Kelim, Maljut carece de las nueve primeras Sefirot de Orot.

De esta manera ha sido explicado detalladamente, que la raíz de Nukva de ZA en Katnut y Gadlut, es la misma de Katnut y Gadlut del mundo de Nekudim. Y a pesar de que los Kelim de Nekudim se rompieron; aun así, nuevamente fueron corregidos en el mundo de Atzilut, en aquellos dos tiempos, Katnut y Gadlut. De la misma manera que ZA y Maljut de Atzilut, son VaK y Nekudá en Katnut, tal como en Katnut de las diez Sefirot de Nekudim.

Es entonces que TaNHY de ZA de Atzilut se encuentran caídas en BYA, siendo este punto la raíz de Nukva. Las cuales al momento de Gadlut, vuelven a su grado en ZA de Atzilut, completando NeHY de Kelim para ZA y, completando los nueve Kelim inferiores para su Nukva, la cual es Maljut, tal como en el Katnut y Gadlut del mundo de Nekudim. Encontramos pues, que aquellos TaNHY de ZA desde su Jazé hacia abajo, son las raíces de Gadlut de Nukva.

Doce Partzufim en Atzilut

57) Cada grado que contiene tres veces diez Sefirot; es decir, diez Sefirot de Rosh, diez Sefirot de Toj y, diez Sefirot de Sof, es llamado un “Partzuf”. Este grado es discernido por su Bejiná Superior. Si la Bejiná Superior es Kéter, todas las treinta Sefirot en él son llamadas con el nombre de Kéter, y si la Bejiná Superior es Jojmá, todas serán llamadas Jojmá, etc.

Cinco son los Partzufim cuyo nivel es medido mediante el Zivug de Hakaá sobre las cinco Bejinot en el Masaj. Del Zivug de Hakaá sobre el Masaj de Bejiná Dálet se extiende el nivel de Kéter; del Masaj de Bejiná Guimel se extiende el nivel de Jojmá; del Masaj de Bejiná Bet se extiende el nivel de Biná; del Masaj de Bejiná Álef se extiende el nivel de ZA; y, del Masaj Bjinat (Bejiná de) Shóresh se extiende el nivel de Maljut.

58) Sin embargo son doce Partzufim en Atzilut, siendo éstos: Cuatro Partzufim de Kéter que son llamados “Atik y Nukva”, “Arij y Nukva”; los cuatro Partzufim de Biná que son llamados “AVI Superior” y “YeSHSUT”; y, los cuatro Partzufim de ZON que son llamados “el ZON grande” y “el ZON pequeño”. El motivo por el cual ellos se encuentran divididos de esta manera, es porque cada Partzuf en Atzilut abarca dos tipos de Kelim:

  • Kelim que emergieron en el mundo de Atzilut en los Zivugim (pl. de Zivug) de Hakaá. Esos son denominados como Kelim de MA; y,
  • Kelim que se rompieron en el mundo de Nekudim, los cuales son denominados como Kelim de BoN, los mismos que se corrigen y elevan desde BYA, unificándose con los niveles que salieron por medio del Zivug de Hakaá en el mundo de Atzilut, el cual es llamado MA. Estos son los Kelim de MA que están en aspecto de Kéter y, los Kelim de BoN que están en aspecto de Nukva.[3] A esto se debe que en cada Partzuf hayan, masculino y femenino.

59) Adicionalmente, cada Partzuf está dividido en GaR y ZaT. Resulta ser que existen masculinos y femeninos en el GaR del Partzuf y, existen masculinos y femeninos en el ZaT del Partzuf. Es por esta razón que de cada Partzuf salieron cuatro Partzufim.

Los dos Partzufim de GaR de Kéter son llamados “Atik y Nukva”, donde Atik es MA y Nukva es BoN. Los dos Partzufim de ZaT de Kéter son llamados “Arij Anpin y Nukva”, donde Arij Anpin es MA y Nukva es BoN. Los dos Partzufim de GaR de Biná son llamados “AVI Superiores”, los dos Partzufim de ZaT de Biná son llamados “YeSHSUT”, los dos Partzufim de GaR de ZON son llamados “ZON grandes” y, los dos Partzufim de ZaT en ZON son llamados “ZON pequeños”.

60) La razón por la cual no se cuentan cuatro Partzufim en Jojmá, es porque AA es el nivel de Jojmá de MA, sino que Jojmá está bloqueada dentro de su Kéter, en el secreto de “uno está dentro del otro”. Con lo cual, Jojmá no ilumina en Atzilut en lo absoluto. Sino que, toda la Jojmá que ilumina en Atzilut, es la Jojmá de Biná que retornó hasta el Rosh de AA y, que se transformó en Jojmá, ya que Biná se vistió en AVI y YeSHSUT. Y AVI son consideradas como Jojmá de la derecha y, YeSHSUT como Jojmá de la izquierda (Item 41). Por lo tanto, nosotros no contamos cuatro Partzufim en Jojmá, sino en Biná, la cual también está en aspecto de Jojmá, e ilumina en ZA y Maljut en todos los mundos.

Una Gran Regla en Tiempo y Espacio

61) Sabe, que todas las expresiones que tienen que ver con tiempo y lugar en la sabiduría de la Cabalá, no se refieren al tiempo y lugar imaginario, tal como se acostumbra en la corporalidad, ya que en esta sabiduría, todo está por encima del tiempo y del espacio. Es así que, “antes” y “después”, se refieren a causa y consecuencia. Es por eso que nosotros nos referimos a la causa como “antes” y, a la consecuencia como “después”, ya que cada causa precede a su consecuencia.

Y el asunto de “arriba”, “abajo”, “elevación” y, “descenso”, son medidas de Aviut y Zakkut (pureza).[4] Esto se debe a que “elevación” significa Hizdakjut y, “descenso” significa Hit’abbut (engrosamiento del Aviut). Y cuando decimos que “un grado inferior se elevó”, significa que el inferior ha sido purificado y se ha transformado en tan puro como el Grado Superior. Por lo tanto, es considerado como adherido a este, debido a que la equivalencia de forma adhiere los espirituales uno con el otro.

Y así, cuando decimos que “el inferior se viste en el Superior”, significa que ha sido realizada en él, una equivalencia de forma con la exterioridad del Superior.  Ya que a la adhesión con la exterioridad del Superior la denominamos como “vistiendo al Superior”. Y es lo mismo en todas las demás cosas percibidas en tiempo o espacio. Entiéndanlo de esta manera; es decir, en significados espirituales de acuerdo al asunto.

Dos Diferencias entre los Partzufim de GaR y los Partzufim de VaK

62) Cada Partzuf es emanado y nacido desde el Masaj del Guf del Partzuf Superior mediante causa y consecuencia. Esto se aplica a todos los Partzufim, desde el Partzuf Kéter de AK, el cual salió luego de la primera restricción, hasta el final de los Partzufim de Asiyá. Además, ellos se visten unos a otros; es decir, cada inferior viste el Guf de su Superior.

63) Los Partzufim están divididos en Partzufim de GaR; los cuales son: El Partzuf de Kéter, Partzuf de Jojmá, Partzuf de Biná y, los Partzufim de VaK, los mismos que son, el Partzuf ZaT de Biná, llamado YeSHSUT, el Partzuf ZA y, el Partzuf Maljut. Estos tres Partzufim siempre son considerados Partzufim de VaK. Incluso cuando ellos reciben GaR, ellos no dejan de estar en el estado de VaK, ya que ellos carecen de KaJaB desde su misma raíz. Y hay una diferencia entre los Partzufim de GaR y los Partzufim de VaK, tanto en el aspecto de su surgimiento y nacimiento, así como en el aspecto en el cual ellos visten el Guf del Superior.

Los Partzufim de GaR salen desde el Pe de Rosh de su Superior adyacente. Esto empieza en el Partzuf Kéter de AK, puesto que luego que el Partzuf Kéter de AK salió en Rosh y Guf, se hizo un Bitush de Or Makif (Luz Circundante) y Or Pnimí (Luz Interna) en las diez Sefirot del Guf.

Esto significa que esta misma Luz, la cual el Aviut del Masaj impidió ingresar en el Guf del Partzuf, es llamada Or “Makif”. Esta golpeó con el Aviut del Masaj, cuya Or Pnimí es vestida en su Or Jozer (Luz retornante), y mediante este golpe de la Or Makif en el Aviut sobre el Masaj, el Masaj en el Guf fue purificado y, su forma se igualó con el Masaj copulante en el Rosh del Partzuf. Esto quiere decir que el Masaj de Guf se elevó y fue incluido en el Masaj en el Pe de Rosh, allí dentro del Zivug, ya que la equivalencia de forma es considerada Devekut (adhesión).

Debido a esto y por medio de su Hitkalelut (inclusión/mezcla) en el Zivug del Rosh, todas las Bejinot de Aviut en el Masaj fueron renovadas, excepto por la última Bejiná. Es entonces que salió sobre él un Zivug de Hakaá de la Luz Superior, en el Rosh sobre la medida del Aviut que permaneció en el Masaj, el cual es Aviut de Bejiná Guimel; de esa forma surgió sobre él el nivel del Partzuf Jojmá.

Es entonces que el Masaj reconoce que se encuentra en una Bejiná diferente, ya que el Superior es el Partzuf Kéter, siendo el nivel que fue renovado sobre el Masaj, el nivel de Jojmá, ya que la ultima Bejiná se perdió. Y este reconocimiento es considerado “nacimiento”; es decir, que partió del nivel de Kéter y se convirtió en un Partzuf distinto, teniendo únicamente el nivel de Jojmá. De tal manera que la fuente del Partzuf Jojmá que ha nacido, es el Masaj de Guf del nivel de Kéter, el cual se purificó y elevó hasta el Pe de Rosh, en tanto que el lugar de la salida y del  nacimiento, es Pe de Rosh del Partzuf Kéter.

Y luego de que el Partzuf Jojmá nació y salió desde el Pe de Rosh del Partzuf Kéter, se considera vistiendo únicamente el Guf del Partzuf Kéter; es decir, el GaR de Guf, el cual es JaGaT. Esto se debe a que el Masaj de Guf es la raíz desde la cual este nació. Vistiendo únicamente la externalidad del Guf del Partzuf Kéter, porque el nivel de Bejiná Guimel es externo al Partzuf Kéter, cuyo nivel es desde la Or Jozer de Bejiná Dálet. Por lo tanto, esto es percibido como que lo está vistiendo, lo cual indica Devekut en la exterioridad.

64) Tal como ha sido explicado en lo concerniente al nacimiento del Partzuf Jojmá de AK desde Pe de Rosh del Partzuf Kéter de AK, que fue precisamente de esta manera que el Partzuf Biná salió desde el Pe y Rosh del Partzuf Jojmá. Y luego que el Partzuf Jojmá fue completado con Rosh y Guf, nuevamente se hizo un Bitush de Or Makif y Or Pnimí, que purifica el Aviut del Masaj e iguala su forma con el Masaj de Maljut del Rosh. Y puesto que está incluido en el Zivug del Rosh, la Bejiná de Aviut en él ha sido renovada, exceptuando a la última Bejiná, la cual estaba perdida.

Y sobre la medida del Aviut que permanece en él, el cual es Aviut de Bejiná Bet, salieron las diez Sefirot del nivel de Biná. Y en vista que se sabe que este nivel es inferior al Partzuf Jojmá, se lo tiene como separado de él, como si hubiese nacido en su propio dominio. Solamente que vistiendo al Guf del Superior, puesto que allí está su raíz. Vistiendo también al GaR de Guf, que se encuentra en el lugar de JaGaT.

65) Y en realidad es por medio de esto que salieron los tres Partzufim de VaK; siendo estos, YeSHSUT, ZA y, Maljut, salvo que se presentan dos diferencias en ellos:

  1. Que en ellos el inferior no sale desde el Pe de Rosh de su adyacente Superior, sino desde el Pe de Rosh de Ali Elion (El Superior del Superior). Ya que por ejemplo, ZA no emerge desde el Pe de Rosh de YeSHSUT, sino luego que YeSHSUT se hace un Partzuf con AVI, los cuales se encuentran en Ali Elion.  De la misma manera, Nukva no sale desde el Pe de Rosh de ZA, sino luego que ZA se ha elevado hasta AVI. Lo mismo sucede con el Partzuf Atik de Atzilut, el cual no salió desde el primer Rosh de Nekudim, sino desde el Rosh de SaG de AK. La razón es que estos Roshim (pl. de Rosh), los cuales están en el aspecto de VaK desde su misma raíz, no son idóneos para realizar un Zivug con la Luz Superior, de manera que puedan emanar un Partzuf inferior.
  2. Es lo concerniente a la vestidura: Ya que los Partzufim de VaK no visten el GaR de Guf de su Superior, el cual es JaGaT, sino el VaK del Guf del Superior, el cual es NeHY desde el Jazé hacia abajo. Puesto que ellos son VaK en su raíz, ellos no pueden adherirse al GaR de Guf del Superior. Así, las dos diferencias entre los Partzufim de GaR y los Partzufim de VaK, han sido debidamente clarificadas:
  • Una concierne a la salida, en la que únicamente los Partzufim de GaR salen desde el Pe de su Superior adyacente. Lo cual no es así en los Partzufim de VaK, puesto que ellos salen de Ali Elion.
  • Y la otra concierne a la vestidura, ya que únicamente los Partzufim de GaR pueden ligarse a los JaGaT del Superior, los cuales son GaR de Guf, no siendo así con los Partzufim de VaK, los cuales se ligan solamente desde el Jazé hacia abajo; es decir, solamente en el VaK de Guf.

Tres Condiciones para el Surgimiento de un Partzuf Inferior

66) Tres cosas están determinadas en el asunto del Zivug a fin de dar origen al Partzuf inferior:

La primera condición es el Masaj que copula con la Luz Superior en Zivug de Hakaá y eleva Or Jozer, el cual viste la Luz Superior, ya que según la medida de la vestidura de la Or Jozer, así es la medida del nivel inferior. Similarmente, luego de que el Masaj extrajo todos los Partzufim y grados en el mundo de Nekudim, ellos no persistieron sino que se quebraron y anularon, siendo purificado el Masaj de todas las cinco Bejinot de Aviut en él, volviendo hasta el Rosh de SaG, con lo cual todos los grados que salieron en Nekudim abandonaron sus Reshimot en el Masaj.

Por lo tanto, al momento en que el Masaj fue incluido en el Zivug en Rosh de SaG, sus Reshimot previos fueron renovados en él. Inicialmente, el Masaj extrajo la Bejiná Superior en él, la cual es el Reshimó del Partzuf Kéter, llamado “Atik de Atzilut”, en Aviut de Bejiná Dálet. El resto de los Reshimot, los cuales permanecieron en el Masaj, salieron con el nacimiento de Atik hacia el lugar de Atik.

Y luego que Atik había sido completado, se hizo en él un Zivug de Hakaá sobre la Bejiná Superior en el remanente del Masaj que se encuentra en él, la cual es Bejiná Guimel, extrayendo el nivel de AA sobre ella. Y el resto de los Reshimot en el Masaj, sobre los cuales el Zivug de Hakaá aun no había sido realizado, descendieron junto con el nacimiento de AA hasta el lugar de AA.

Y cuando AA fue completado, un Zivug fue realizado en él sobre la Bejiná Superior en el resto del Masaj, la cual es Bejiná Bet, extrayendo el nivel de AVI, y así sucesivamente. Es así que todos los Partzufim salen mediante un Zivug de Hakaá de la Luz Superior con el Masaj.

67) La segunda condición se da debido a que Kéter y Jojmá de cada inferior se encuentran adheridas a Biná y TuM de su Superior. Por eso, al momento en que el Superior es completado y eleva su Biná y TuM, Kéter y Jojmá del inferior también se elevan con ellos hasta el lugar del Superior, siendo de esta forma incluidos en el Zivug del Superior. Y con esto cada inferior recibe su nivel desde el Zivug del Rosh del Superior.

68) La tercera condición es que ZA se eleva a YeSHSUT, completando y unificando las Luces de la derecha e izquierda de YeSHSUT y, de no haber sido por la elevación de MaN por parte de ZA, la derecha e izquierda de YeSHSUT hubieran sido incapaces de iluminar, con lo cual se encuentra que la elevación de ZA a YeSHSUT es la que causó la salida de las tres líneas, derecha, izquierda y, central, las cuales son JaBaD de YeSHSUT.

Y hay una regla que dice que: toda la medida de la Luz que produce el inferior, es para iluminar en el Superior, llenando con ella también al inferior. Por lo tanto, ZA recibe los mismos Mojín de JaBaD desde YeSHSUT. Este es el significado de “Tres surgen de uno, uno existe en tres”. Así es como hemos explicado las tres condiciones para que el Zivug extraiga al inferior.

69) La esencia del Zivug para extraer el inferior, sale en el secreto del Zivug de Hakaá desde la Luz Superior sobre el Masaj, ya que esto mide el nivel del inferior, como es sabido. No obstante, se requiere un despertar de MaN del inferior, y este despertar es realizado en el secreto de Kéter y Jojmá del inferior, los cuales están adheridos a Biná y TuM del Superior. Por lo tanto, se requiere de ambos para extraer un Partzuf inferior.

En ZA existe un asunto adicional: Pues su Masaj no extiende los Kelim de GaR, ya que se trata del Masaj de Bejiná Álef. Debido a esto, el Superior no puede otorgarle Mojín desde el Zivug del Masaj con la Luz Superior. Es por esto que se requiere de la tercera condición para que reciba el Mojín, por medio del cual producirá Mojín en su Superior, tal como en “Tres surgen de uno, uno existe en tres”.

Tres Etapas en la Salida de las Diez Sefirot

70) La primera etapa esta en los primeros Partzufim de AK, donde todas las diez Sefirot salieron de una sola vez. En el Zivug de Hakaá sobre el Masaj de Bejiná Dálet, salieron las diez Sefirot del nivel de Kéter. Y en el Zivug de Hakaá sobre el Masaj de Bejiná Guimel, salieron diez Sefirot en nivel de Jojmá. Y en el Zivug de Hakaá sobre el Masaj de Bejiná Bet, salieron  diez Sefirot en nivel de Biná.

71) La segunda etapa es el mundo de Nekudim, el cual salió sobre un Masaj de Bejiná Álef, conectado con Maljut, en el cual salieron diez Sefirot en dos tiempos. Primero, Maljut se elevó hasta Biná de SaG de AK. Luego, cuando el Masaj de SaG se purificó en Bejiná Álef, llamada “Nikvei Eynaim”, Maljut se elevó y unió con Bejiná Álef, finalizando el grado debajo de Jojmá, que es llamado Eynaim. Encontrándose que en el grado permanecieron únicamente dos Kelim, Kéter y Jojmá, con dos Luces, Ruaj y Néfesh. Y los tres Kelim Biná y TuM cayeron del grado. Esto es llamado “Katnut (pequeñez) de Nekudim”.

En el tiempo de Gadlut, los tres Kelim Biná y TuM volvieron hacia el grado, siendo así completados los cinco Kelim KaJaB TuM en el grado, con las cinco Luces de NaRaNJaY. Así es como ha sido explicado, que en el mundo de Nekudim, las diez Sefirot no salieron de una sola vez, tal como en los primeros tres Partzufim de AK; sino mas bien, salieron en dos tiempos, un tiempo de Katnut y, un tiempo de Gadlut. Al tiempo de Katnut, salieron únicamente dos Sefirot y, al tiempo de Gadlut, salieron las tres Sefirot restantes.

72) La tercera etapa es el mundo de Atzilut, en el cual las diez Sefirot salieron en tres tiempos, denominados “Ibur” (concepción), “Yeniká” (succión) y, “Mojín”. Esto se debe a que aquí el Hizdakjut del Masaj en el último grado, fue agregado al mundo de Atzilut. Ya que el Masaj fue purificado desde Bejiná Álef, llamada “Nikvei Eynaim”, en un Masaj con Aviut de Bjinat Shóresh, cuya Or Jozer viste únicamente el nivel de la Luz de Maljut en el Kli de Kéter, llamado “Metzaj” (frente). Por lo tanto, esta Luz es denominada con el nombre de “MA que emerge desde el Metzaj”. Puesto que KaJaB TuM de Rosh son denominados “Galgalta”, “Eynaim”, AJaP y, Metzaj que es Galgalta.

Por lo tanto, aquí se necesita de dos descensos de Maljut:

  1. 1. Que descienda desde el Metzaj hasta Nikvei Eynaim, lo cual es llamado Yeniká; y,
  2. 2. Que descienda desde el Nikvei Eynaim hasta su lugar en el Pe. Lo cual es llamado Mojín.

De manera que el primer nivel que sale sobre el Masaj de Aviut Shóresh, es llamado “Ibur”. El segundo nivel que sale sobre el Masaj luego del descenso de Maljut hasta Bejiná Álef, es llamado “Yeniká”. Y el tercer nivel que sale sobre el Masaj luego del descenso de Maljut hasta su lugar, es llamado “Mojín”. Así es como ha sido clarificado que en el mundo de Atzilut, las diez Sefirot salen en tres tiempos, llamados Ibur, Yeniká, Mojín.

Ibur, Yeniká, Mojín de Ajor, e Ibur, Yeniká, Mojín de Panim

73) Ya ha sido explicado, que el nivel que sale sobre un Masaj en el cual hay solamente Aviut de Shóresh, es llamado “el nivel de Ibur”. Este es el nivel de la Luz de Néfesh en el Kli de Kéter. Y el aspecto de las tres líneas en él, es llamado “el nivel de NeHY”. Sin embargo, existe también en él el nivel de Ruaj, el cual es llamado “el nivel de JaGaT”, solamente que carece de Kelim. Por esta razón, JaGaT necesita vestirse con los Kelim de NeHY. Es así que el nivel de Ibur es llamado con el nombre de “tres dentro de tres”; es decir, JaGaT dentro de NeHY.

74) La explicación a esto es que, a pesar de que el Hizdakjut del Masaj provoca que se pierda la última Bejiná, ya que debido a esto los cinco niveles se encuentran uno debajo del otro, la última Bejiná no es completamente perdida, sino que permanece en su Masaj el Reshimó de Hitlabshut. Por ejemplo, cuando el Masaj del Partzuf Kéter de AK se purificó y se elevó hasta el Pe de Rosh, éste fue incluido allí en el Zivug, habiendo sido renovados sus Reshimot, es así que en el aspecto del Aviut en el Masaj, sobre el cual se hizo el Zivug de Hakaá, no permaneció en el Masaj sino el Reshimó de Aviut de Bejiná Guimel solamente, puesto que la última Bejiná, la cual es Bejiná Dálet, se había perdido. Pero una parte del Hitlabshut de Bejiná Dálet permaneció aun en el Masaj.

Y con esto se encuentra que existen dos Bejinot Superiores en el Masaj que son aptos para el Zivug:

  1. El Aviut de Bejiná Guimel, el cual detiene la Luz Superior y recibe el Zivug de Hakaá, sobre el cual sale el nivel de Jojmá; y,
  2. El aspecto de Hitlabshut de Bejiná Dálet. El cual aunque no es apropiado para el Zivug de Hakaá, ya que no tiene Aviut que detenga la expansión de la Luz, cuando es incluido y asociado con el Aviut de Bejiná Guimel, a pesar de esto, un Zivug de Hakaá se hace también sobre él, produciendo algo muy parecido al nivel de Kéter.

Estos dos niveles son llamados “masculino y femenino”. Ya que el nivel que salió sobre Bejiná Dálet de Hitlabshut en participación con Bejiná Guimel de Aviut, es llamado “masculino” y, al nivel que salió únicamente sobre Bejiná Guimel de Aviut, se le llama “femenino”.

Similarmente, cuando el Masaj del Guf del Partzuf Jojmá de AK se purificó y se elevó hasta su Pe de Rosh, permanecieron en él también dos Reshimot; masculino y femenino. Esto se debe a que el Reshimó de Bejiná Guimel de Hitlabshut, asociado con Bejiná Bet de Aviut, produce algo muy parecido al nivel de Jojmá, siendo éste el aspecto del masculino. Y el Reshimó de Bejiná Bet de Aviut, el cual es el primero en recibir el Zivug de Hakaá, produce el nivel de Biná. El cual es considerado, femenino.

Del mismo modo, existen masculino y femenino en el Hizdakjut del Masaj del Guf del Partzuf Nekudim. El masculino; es decir, el Reshimó de Bejiná Álef de Hitlabshut que permaneció en el Masaj, el cual participa con Bjinat Aviut de Shóresh en el nivel de Bejiná Álef en aproximación; es decir, el nivel de ZA, el cual es el nivel de Ruaj; o en otras palabras, JaGaT. Y el femenino, el cual es el Aviut de Bjinat Shóresh, el mismo que recibe el Zivug de Hakaá, está al nivel de la Luz de Néfesh, la cual es el nivel de Maljut, en el aspecto de las tres líneas llamadas NeHY.

75) Por lo tanto, discernimos que en el nivel de Ibur existen dos niveles: El nivel de JaGaT y, el nivel de NeHY. El nivel de JaGaT sale, ya que el Reshimó de Bejiná Álef de Hitlabshut está unido con Aviut de Shóresh, lo cual es el secreto de masculino. Y solamente del Reshimó de Aviut Shóresh, es que sale el nivel de NeHY, el cual es femenino.

Y en vista que el Reshimó de Hitlabshut no es digno de recibir un Zivug de Hakaá, excepto mediante la participación con Aviut de Shóresh; por esta razón, el nivel de JaGaT no se sostiene por sí mismo, sino que debe vestirse dentro de NeHY. Es por eso que el nivel de Ibur, el cual es JaGaT y NeHY juntos, es entendido como “tres dentro de tres”; es decir, JaGaT dentro de NeHY.

76) Y luego que los dos niveles de JaGaT dentro de NeHY salieron en el Hitkalelut del Zivug de Rosh del Superior, se supo que estos eran niveles nuevos, diferentes del Superior, entendiéndose este reconocimiento como “el nacimiento”. Es decir, que ha sido reconocido que un Partzuf nuevo ha nacido aquí, siendo diferente del Superior. Estos niveles descienden y visten al Guf del Superior. Si se tratase de los Partzufim de GaR entonces estarán vistiendo al GaR de Guf, los cuales son JaGaT. Y si se tratase de los Partzufim de VaK entonces estarán vistiendo a VaK de Guf, los cuales son TaNHYM, desde el Jazé hacia abajo.

Además, ellos succionan la Luz del Partzuf Superior. Dicha succión hace descender Maljut desde el Metzaj hasta Nikvei Eynaim. Con lo cual entonces vuelve y recibe Aviut de Bejiná Álef, el cual está conectado a Maljut, tal como fue en los Partzufim de Nekudim. Luego de lo cual, también el nivel de JaGaT adquiere los aspectos de Kelim, sin tener más necesidad de los Kelim de NeHY. Por tal razón se considera que por medio de la succión, JaGaT se expande y sale desde el interior del NeHY. Y es entonces que este obtiene el nivel de Ruaj completamente.

Por ejemplo, en el Partzuf Atik de Atzilut, al comienzo el Masaj de Nekudim se elevó a través de su Hizdakjut hasta el Rosh de SaG de AK. Y luego de que se había perdido el último aspecto de Bejinat Aviut en él, el Masaj se quedó con Aviut de Bjinat Shóresh, el cual es llamado “Metzaj” y Reshimó de Hitlabshut de Bejiná Álef. Luego salieron sobre él los dos niveles de JaGaT NeHY, tres dentro de tres, ya que JaGaT no tiene Kelim.

Cuando ellos fueron reconocidos como un Nuevo nivel, quedó entendido que salieron, nacieron y llegaron a su lugar; es decir, para vestir desde el Tabur de AK hacia abajo. Puesto que es un Partzuf de VaK, por eso viste únicamente VaK de Guf, por lo cual  es llamado “Partzuf de Atik”.

Posteriormente, por medio de Yeniká, la cual este succiona desde SaG de AK, él rebaja el Masaj desde el Metzaj hasta Nikvei Eynaim. Y entonces, también los Kelim salen a su JaGaT, expandiéndose desde el interior de NeHY. Así es como las dos Bejinot, llamadas “Ibur y Yeniká”, han sido clarificadas.

77) Ahora explicaremos el Partzuf de Mojín. Porque luego que el Partzuf recibió las dos Bejinot Ibur y Yeniká, éste eleva MaN hacia el Superior, tornando a JuB del Superior Panim BePanim (Cara-a-Cara). Es entonces que ellos otorgan al inferior la iluminación que hace bajar a Maljut desde Nikvei Eynaim hacia su propio lugar; es decir, hacia Pe. Entonces esos tres Kelim, Biná y TuM, los cuales cayeron debido a la elevación de Maljut hacia Biná, nuevamente se elevan a su grado. Es así que el Partzuf ha sido completado con cinco Kelim KaJaB TuM y cinco Luces NaRaNJaY. Esto es llamado “El Partzuf de Mojín”, ya que las primeras tres Luces, Neshamá, Jayá y, Yejidá, son llamadas Mojín.

Por ejemplo, luego de que Atik recibió las dos Bejinot Ibur y Yeniká completamente, las cuales vienen siendo los niveles de Néfesh y Ruaj, entonces vuelve y eleva MaN hacia el Rosh de SaG, modificando Jojmá y Biná para que estén Panim BePanim. Y en vista de que en el Partzuf Jojmá de AK, Biná no está mezclada con Maljut; por tal razón, cuando Atik recibe su iluminación, baja también a Maljut desde su Biná. Elevando entonces sus tres Kelim Biná y TuM, los cuales cayeron por causa de la mezcla de Maljut con Biná. Con lo cual obtiene ahora KaJaB TuM de Kelim, pudiendo con esto vestir en él, las Luces NaRaNJaY.

78) Y cuando estos Mojín salen por primera vez, se hace una separación entre la derecha y la izquierda. Ya que la línea izquierda, la cual es la portadora de la iluminación de Jojmá, desea anular la línea derecha, siendo esta la portadora de la Luz de Jassadim. Por causa de esta fisura y este Bitush (golpeteo) de derecha e izquierda que ocurren en estos Mojín, es que estos son llamados Mojín de Ajor. Es así como las tres Bejinot de Ibur, Yeniká y, Mojín de Ajor, han sido clarificadas.

79) Este Bitush de derecha e izquierda causa que el Partzuf vuelva a elevar MaN al Superior. Ya que la iluminación de la izquierda, la cual es la iluminación de Jojmá, golpea y purifica todo el Aviut en el Partzuf, hasta que el Masaj vuelve a ser tan puro como lo fue cuando por primera vez se elevó hasta el Rosh del Superior.  Es decir, que no permanecieron en él sino el Aviut de Shóresh y el Reshimó de Hitlabshut de Bejiná Álef. Ya que por medio de esta equivalencia, él se adhiere al Rosh del Superior.

Y luego que ha sido incorporado en el Zivug de Rosh del Superior, éste nuevamente recibió un Zivug de Hakaá de la Luz Superior sobre el Aviut de Bjinat Shóresh y Bejiná Álef de Hitlabshut, los cuales se renovaron en el Masaj. Y de nuevo extrajeron sobre él el nivel de tres dentro de tres; es decir, el nivel de JaGaT que es la vestidura dentro del nivel de NeHY, el cual es llamado “el nivel de Ibur”. Es así que hemos explicado cómo es que el Bitush de la izquierda y la derecha, los cuales ocurrieron en Mojín de Ajor, causaron el retorno del Partzuf hacia el Superior, a fin de recibir nuevamente una Bejiná de Ibur del Superior.

80) Y una vez que recibió la Bejiná de Ibur nuevamente, volvió a salir del Rosh del Superior y vistió el Guf del Superior. Y por medio de esta vestidura succionó las Luces del Superior una vez más. Con lo cual estas Luces de Yeniká bajaron el Aviut de Shóresh hacia el interior del Aviut de Bejiná Álef. Es decir, bajaron Maljut desde el Metzaj hacia el lugar de Nikvei Eynaim. Es entonces que sobre el Masaj salió un nivel de Bejiná Álef completamente. Esto es considerado como Hitpashtut (expansión) de JaGaT desde el interior de NeHY. Y resulta que ha obtenido una Bejiná de Yeniká nueva, la cual es el secreto del nivel de Ruaj.

81) Y luego de haber alcanzado nuevos Ibur y Yeniká, vuelve a elevar MaN al Superior. Esta elevación es hecha por sí misma, ya que mediante su partida desde su raíz adherida a Biná y TuM del Superior (Item 67), puede retornar ahí cada vez que lo necesite, unificando JuB de tal manera que se encuentren allí Panim BePanim, otorgándole la iluminación que hacer descender a Maljut desde Nikvei Eynaim hacia su lugar. Entonces, Biná y TuM se elevan y unen en ella tal como antes, obteniendo así, KaJaB TuM de Kelim y Luces de NaRaNJaY.

Y para que la división de la derecha e izquierda no ilumine nuevamente, la línea central se eleva desde abajo y unifica la derecha y la izquierda de modo que iluminen juntas: Jojmá que está en la izquierda, se vestirá en Jassadim que se encuentra en la derecha y, Jassadim en la derecha, será integrado en Jojmá que está en la izquierda (Item 37). Entonces los Mojín que iluminan con toda su perfección, son llamados “Mojín de Panim”. Es así que hemos explicado cómo es que debido al Bitush de la izquierda y derecha en el Mojín de Ajor, las tres Bejinot de Ibur, Yeniká y, Mojín de Panim, salieron nuevamente.

82) Es por esta causa que no hay ningún Partzuf completo, excepto luego de que recibe Ibur, Yeniká y, Mojín de Ajor; e, Ibur, Yeniká y, Mojín de Panim. Porque del Hizdakjut del Masaj que fue agregado en Atzilut hasta el grado de Aviut de Bjinat Shóresh, los Partzufim de Atzilut no fueron capaces de recibir sus diez Sefirot, excepto luego de tres veces consecutivas llamadas: Ibur, Yeniká, Mojín. Y dado que en la primera ocasión de la salida de Mojín se hizo el Bitush de la derecha e izquierda, hasta que la izquierda purificó todo el Aviut en el Masaj, todas las Luces de Ibur, Yeniká y, Mojín que éste había recibido, partieron.

Esto es así porque en la anulación del Aviut en el Masaj, el Zivug se anula y las Luces parten. Con lo cual devuelve al Ibur hacia el Rosh del Superior, recibiendo tres dentro de tres nuevamente. Luego de lo cual nace y recibe una Yeniká otra vez, lo cual baja a Maljut desde Metzaj hasta Eynaim, con lo cual JaGaT sale del interior del NeHY y, recibe el nivel de Ruaj nuevamente. Luego eleva MaN y recibe Neshamá, Jayá, Yejidá una vez más, en las cuales ya existe la línea central, la cual unifica la derecha y la izquierda una con la otra. Esto es llamado “Mojín de Panim”. Es entonces que ellas iluminan y existen. Así, antes de que alcancen Mojín por segunda vez, ellas no pueden realizarse.

Panim VeAjor (Cara-a-Posterior) y, Panim BePanim

83) Es así que también al momento en que el Partzuf recibió el Mojín de Panim, encontramos que Jojmá y Biná aun están en aspecto de Panim y Ajor. Esto quiere decir que únicamente Jojmá recibe el Mojín de Panim. Pero Biná está siempre en un estado de Jafetz Jésed anhelando Jassadim y no Jojmá, por lo cual considera que sus Ajoraim se encuentran hacia Jojmá, y no desea recibir el Mojín de Panim de ella.

Jojmá y Biná se encuentran en aquel estado de Panim y Ajor hasta que ZA eleva MaN hacia ellos. En vista que existe una conexión entre Biná de Or Yashar, la cual otorgará iluminación de Jojmá para ZA de Or Yashar. Por tanto, cuando ZA eleva MaN hacia Biná, Biná inmediatamente dirije su Panim hacia Jojmá para recibir de ella el Mojín de Panim, los cuales son Mojín de iluminación de Jojmá, para ZA, tal como lo hace en las cinco Bejinot de Or Yashar. Entendiéndose entonces, que Jojmá ya se encuentra Panim BePanim con Biná.

¿Quién Mide el Nivel en Atzilut?

84) Deberíamos preguntar: “El Masaj de Atzilut tiene solamente Bjinat Shóresh de Aviut, llamada Metzaj, en la cual no existe sino solamente el nivel de Or Néfesh. Entonces, ¿quién causó que salieran los cinco Partzufim en Atzilut, siendo éstos, Atik, AA, AVI y, ZON, donde Atik es el nivel de Yejidá, AA el nivel de Jayá, AVI el nivel de Neshamá y, ZON el nivel de Ruaj?” Esta pregunta se aplica también para el mundo de Nekudim, ya que únicamente el Aviut de Bejiná Álef permaneció en el Masaj, el cual es llamado “Nikvei Eynaim”, ¿Cómo es que pudieron salir cinco Partzufim en Nekudim?

85) El asunto es que, también Bejiná Dálet estaba conectada con el Masaj de Nekudim y con el Masaj de Atzilut, debido a la fuerza de Maljut que se elevó hasta Nekudot de SaG de AK. Y si la Bejiná Dálet no se hubiera asociado con ellos en el Masaj, no hubiese podido salir ningún Partzuf sobre aquel Masaj. Ya que incluso el Aviut de Bejiná Álef en Nekudim es considerado como “Histaklut delgado”, desde el cual el Zivug de Hakaá no produce ningún Partzuf. Lo mismo ocurre en el Aviut de Metzaj en Atzilut, ya que la salida del Partzuf no es digna del Zivug de Hakaá.

Pero debido a que Bejiná Dálet se unió a sus Masajim (pl. de Masaj), ellas se hicieron dignas del Zivug de Hakaá. Y cabe preguntar ahora, “En ese caso, ¿hubiese sido digna de salir sobre el Masaj del nivel de Kéter, puesto que Bejiná Dálet se encuentra adherida al Masaj?”.

86) La respuesta es que, Bejiná Dálet no produce el nivel de Kéter, excepto cuando se encuentra en el lugar de Maljut. Ya que entonces la Or Jozer que se eleva desde el Zivug de Hakaá sobre él, viste los cinco Kelim KaJaB TuM con las cinco Luces de NaRaNJaY. Pero si Bejiná Dálet se encuentra en el lugar de ZA, allí donde no hay sino solo los cuatro Kelim KaJaB Tifferet, la Or Jozer atrae solamente cuatro Luces NaRaNJ en cuatro Kelim KaJaB y Tifferet.

Y si Bejiná Dálet se encuentra en el lugar de Biná, allí donde no hay sino solamente tres Kelim KaJaB, la Or Jozer atrae solamente tres Luces NaRaN. Y si Bejiná Dálet se encuentra en el lugar del Kli de Jojmá, donde existen solamente dos Kelim, Kéter y Jojmá, su Or Jozer atrae solamente dos Luces, Néfesh Ruaj.

Esto es lo que sucedió en Nekudim, donde se hizo el Zivug en Nikvei Eynaim, el cual es el Kli de Jojmá. Por lo anto, no salió sino solamente el nivel de Néfesh Ruaj en Katnut. Y si Bejiná Dálet se coloca en el lugar de Kéter, donde existe tan solo un Kli, su Or Jozer atrae únicamente una Luz, Néfesh. Esto es lo que sucedió en Atzilut, ya que en Ibur salió únicamente el nivel de Néfesh, debido a que el Zivug estaba en el lugar de Metzaj, el cual es el Kli de Kéter.

Sin embargo, luego de la iluminación de Yeniká, la cual Bejiná Dálet rechazó hasta el lugar de Bejiná Álef, el cual es llamado Nikvei Eynaim, el nivel de Ruaj salió. Luego de lo cual, mediante la iluminación de JuB Panim BePanim del Superior, el cual bajó Bejiná Dálet hasta su lugar en Maljut, la cual eleva Biná y TuM que caen hasta su grado, permitiendo que existan nuevamente allí cinco Kelim KaJaB TuM. Entonces, Bejiná Dálet saca el nivel de Kéter en la Luz de Yejidá, siendo éste el nivel de Atik de Atzilut.

87) Ahora necesitamos explicar, cómo es que el resto de los Partzufim salieron debajo de Atik. El asunto es que al principio, luego de la ruptura de las vasijas, el Masaj de Nekudim se elevó hasta el Rosh de SaG; es decir, que fue purificado de todos las cinco Bejinot de Aviut que salieron en él en cinco Partzufim, hasta que se igualó con el Masaj de Rosh de SaG. A pesar de todo, permanecieron los Reshimot del Aviut de los cinco Partzufim que salieron en él, exceptuando a la última Bejiná, la cual se perdió, tal como está escrito acerca de todos los Partzufim. Así, al momento en que fue incluida en el Zivug del Masaj de Rosh de SaG, el Aviut de todos los cinco Partzufim fue renovado en el Masaj de Nekudim. Saliendo entonces, un Zivug de Hakaá sobre el Aviut en el Masaj.

Sin embargo, no todas las Bejinot en el Aviut entraron en el Zivug de Hakaá, sino únicamente la Bejiná Superior en él, la cual es Aviut de Metzaj, que está conectado con Bejiná Dálet. Ya que por medio de las tres Bejinot Ibur, Yeniká y, Mojín, sus diez Sefirot fueron completadas en el nivel de Kéter.

Los otros Reshimot, del resto de los Partzufim de Nekudim que estuvieron en el Masaj, no recibieron nada de este Zivug en el Rosh de SaG, puesto que ellos se encuentran debajo del nivel de Kéter. Y comparados con su valor, ellos son desperdicios. Por tal razón, en el momento de la salida de Atik desde el Rosh de SaG, todos los Reshimot del resto de los Partzufim que no fueron incluidos en su Zivug, descendieron junto con él.

Y luego de que Atik fue completado en Ibur, Yeniká, Mojín de Panim, la Luz Superior brilló sobre la Bejiná Superior desde los Reshimot que permanecieron en ella, la cual es Aviut de Bejiná Guimel. Ya que por medio de las tres Bejinot, Ibur, Yeniká y, Mojín, salieron las diez Sefirot en el nivel de Jojmá. Este es el Partzuf AA.

Es lo mismo aquí, todos los Reshimot de Aviut que son menos que Aviut de Bejiná Guimel, son desperdicio en comparación con el Zivug del nivel de Bejiná Guimel, el cual salió en el Rosh de Atik. Por lo tanto, en el momento en que AA nació y partió del Rosh de Atik hacia su lugar, atrajo consigo a todos aquellos Reshimot a su lugar.

Y luego de que AA alcanzó todas las tres Bejinot, Ibur, Yeniká, Mojín completamente, la Luz Superior iluminó sobre la Bejiná Superior que permaneció en aquellos Reshimot, la cual es Aviut de Bejiná Bet. Entonces, por medio de las tres Bejinot, Ibur, Yeniká, Mojín, salieron sobre ella las diez Sefirot en el nivel de Biná. Ellas corresponden al Partzuf AVI y, el resto de los Partzufim salieron de forma similar. Así hemos explicado cómo es que los Partzufim de Atzilut salieron el uno del otro.

Dos Estados en Maljut

88) Maljut es el secreto de Nukva de ZA. Su raíz empieza en Maljut de Tzimtzum Bet, la cual culminó las siete Sefirot de Katnut de ZA de Nekudim. Siendo un grado separado de ZA, puesto que ZA incluye JaGaT NeHY de Nekudim y, el grado inferior a éste es Maljut, el cual finaliza los Nekudim. Debido a esto, Maljut es considerada una Nukva separada y de un grado inferior a ZA.

También existe una Bjinat Nukva en el Guf de ZA, ya que el lado izquierdo de ZA es considerado su Nukva. Solamente que esta Nukva es considerada el Guf de ZA por sí mismo, puesto que ZA es el secreto de la línea central, la cual recibe de las dos líneas, izquierda y derecha de Biná. La derecha en él recibe de la línea derecha de Biná, la misma que es el secreto de Or Jassadim, considerada el lado masculino en él y, el lado izquierdo en él recibe de la línea izquierda de Biná, la cual es el secreto de Or Jojmá, considerada el lado de la Nukva en él. Pero ambas son un grado, y están incluidas la una en la otra.

Es sabido que al inicio, el sol y la luna, los cuales son Nukva y ZA separadas, fueron consideradas las dos grandes luces. Ya que el nivel de Nukva era igual y tan grande como ZA. Entonces la luna, la cual es la Nukva que está separada de ZA, se quejó y dijo: “Es imposible que dos reyes utilicen una misma Kéter (Corona)”. Entonces le fue dicho: “Ve y disminúyete a ti misma”. Así es como ella se volvió la luz pequeña.

Así tú ves que de hecho aquí se encuentran dos estados en Nukva:

  • El primer estado es cuando estuvo con ZA en el aspecto de las dos grandes luces, ya que ella era igual a ZA;y,
  • El Segundo estado es luego de que la Nukva se disminuyó y se transformó en la luz pequeña.

Explicación: Al inicio de la corrección de la Nukva que fue separada de ZA, el Emanador la conectó con la Nukva en el Guf de ZA, la cual es el lado izquierdo en ella, ya que ambas se transformaron en una Nukva para ZA. Y cuando los Mojín de la derecha e izquierda fueron atraídos desde Biná, ZA, el cual es la derecha en ella, tomó las Luces de la derecha de Biná, en tanto que la Nukva separada tomó las Luces de la línea izquierda de Biná, tal como la Nukva en el Guf de ZA, debido a que fue unida en una única Nukva junto con ella.

Y sabrás ya, que las Luces de la línea derecha de Biná son Jassadim y, las Luces de la línea izquierda de Biná son Jojmá. Se encuentra ahora que ZA recibió Jassadim de la derecha de Biná sin Jojmá y, que la Nukva separada recibió Jojmá de la izquierda de Biná sin Jassadim; y es sabido, que Jojmá no puede iluminar sin Jassadim. Por esta razón, Jojmá se congeló en ella y ella se torno oscuridad y no Luz.

Este es el significado del reclamo de la luna, diciendo que no hay dos reyes que utilicen una misma Kéter. Ya que la misma Kéter, la cual es Biná, al ser utilizada por ambos, es considerada para ellos su Kéter, con lo cual ZA se transforma en Jassadim sin Jojmá y, la Nukva se transfroma en Jojmá sin Jassadim, lo cual es oscuridad, sin que haya podido mantenerse en ese estado.

Cabe preguntar, ¿Pero antes de que la Nukva separada se uniera con la Nukva en su Guf, también estuvo la derecha en ella, la cual es el masculino, que recibió Jassadim, y la izquierda en ella, la cual es la Nukva en su Guf que recibió Jojmá; a pesar de todo, Nukva en su Guf pudo mantenerse y no tener oscuridad? El asunto es que la Nukva en su Guf es ZA mismo. Por tanto, Jojmá en ella no está separada de Jassadim en ZA. Lo cual no es así con la Nukva separada, la cual es verdaderamente un grado diferente de ZA. Solamente que debido a que se unió con la Nukva en su Guf, recibió Jojmá de la izquierda de Biná como ella. Por lo tanto, luego de que ella recibió Jojmá dentro de ella, la Jojmá fue separada de Jassadim, ya que no tenía conexión con el Jassadim de ZA.

Así ha sido explicado detalladamente el primer estado de la Nukva separada. Y a fin de que le sea posible iluminar para los inferiores, se le dijo: “Ve y disminúyete a ti misma”; es decir, disminúyete a ti misma de aquel gran grado, para estar en igualdad con el grado de ZA a fin de recibir de Biná. Así es que descendió debajo de Yesod de ZA, tal como cuando estuvo en su raíz; es decir, debajo de todo el grado de ZA, a fin de recibir todas sus Luces de ZA.

Y puesto que ella recibe sus Luces de ZA, el cual es el secreto de la línea central, Jojmá encuentra que adicionalmente él le otorga Jassadim, pudiendo ella iluminar. Este es el segundo estado de la Nukva separada. Lo que ella recibió en el primer estado es considerado como Néfesh, Ruaj, Neshamá de Ajor; lo cual quiere decir que ellas no iluminan. Y lo que ella recibe en el segundo estado es considerado como Néfesh, Ruaj, Neshamá de Panim; lo que significa que ellas iluminan totalmente (Zohar, Bereshit 1, Items 111-116; Idra Raba, Items 323-325).

Estas tienen una ventaja en su primer estado, puesto que su nivel Superior es Biná, pudiendo entonces recibir Jojmá de ella, sin la necesidad de recibir de ZA. Salvo que no puede iluminar para los inferiores, debido a la ausencia de Jassadim. Es por eso que se la considera que está en el aspecto de Ajoraim.

Pero en el Segundo estado, luego de que se disminuyó debajo del Masaj de Yesod de ZA, ella ya no fue digna de recibir Jojmá, puesto que el Masaj de Yesod ZA se lo impedía. Estando entonces necesitada de recibir Jojmá en los Kelim de Ajoraim, los cuales permanecieron en ella desde el primero estado. Pero hay más ventajas en el segundo estado que en el primer estado, ya que entonces ella podría iluminar de Jojmá y Jassadim a los inferiores, en tanto que en el primer estado, ella no podía iluminar para los inferiores.


[1] Nota del Traductor: estos nombres están en arameo. Kitra es la Sefirá Kéter, y Jojmá Stimaa significa Jojmá bloqueada.

[2] Nota del Traductor: en Guematria, el valor numerico de la letra Tzadik es 90.

[3] Nota del editor: Los Kelim de MA se consideran “masculinos” y los Kelim de BoN “femeninos”.

[4] Nota del Traductor: En Cabalá, Zakkut se refiere al poder del Masaj, en vez de al significado tradicional de la palabra: pureza.

 

Libros de texto

COMPENDIO DE ARTÍCULOS

mihael_lajtman_mediumRav  Michael Laitman

Un encuentro inicial con el mundo espiritual

Las leyes de la naturaleza, nuestro lugar en el mundo y nuestro comportamiento han sido estudiadas por científicos y filósofos durante miles de años.

Además de las suposiciones lógicas, la ciencia utiliza información e investigaciones cuantificables.  Pero nuestros científicos e investigadores han descubierto que cuanto más avanzan en sus estudios más oscuro y confuso se muestra el mundo.

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CONCEPTOS BÁSICOS DE CABALÁ

basicconceptsRav doctor Michael Laitman

Ampliando tu visión interior

A pesar del carácter sucinto que parece presentar este libro, su propósito no es transmitir un conocimiento elemental de Cabalá, sino más bien  ayudar a los lectores a cultivar un acercamiento a los conceptos de la Cabalá, a los objetos y términos espirituales.

Al leer y releer este libro, el lector desarrollará observaciones internas, sensaciones y enfoques que no existían en él anteriormente.  Estas nuevas observaciones adquiridas serán como los sensores que "perciban" el espacio que nos rodea, invisible a nuestros cinco sentidos.

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Conceptos básicos de Cabalá

basicconcepts

 

Ampliando tu visión interior

Rav doctor Michael Laitman

El árbol de la vida

Mirad, antes que las emanaciones fueran emanadas y las criaturas creadas

La sencilla luz superior llenaba toda la existencia.

Y no había un vacío, como algo desprovisto de atmósfera, un hueco o un foso.

Sino que todo estaba lleno de una luz sencilla,  infinita

Y no había ni una parte, como un principio o un fin
Sino que todo era una luz suave, fluida

Y se llamaba la Luz Sin Fin.

Y cuando por su mera Voluntad tuvo el deseo de crear el mundo y emanar las emanaciones
Para dar a luz la perfección de Sus Obras, Sus Nombres, Sus apelaciones

Que fue la razón de la creación de los mundos

Se restringió en el medio

Precisamente en el centro

Él restringió la luz

Y la luz se retiró hacia los lados alrededor de un círculo medio.

Y ahí quedó un espacio vacante,  un vacío
Circundando el punto medio
Y la restricción había sido uniforme
Alrededor del punto vacante
Para que el espacio

Estuviera circundado parejo

Ahí, después de la restricción
Toda vez que formó un vacío y un espacio

Precisamente en medio de la luz sin fin

Se formó lugar

En donde el emanado y el creado pudieran residir

Entonces de la Luz sin fin se desprendió un único hilo
Descendió hasta el espacio

Y a través de esa línea, Él emanó, formó
Creó todos los mundos

Antes que estos cuatro mundos alcanzaran el ser

Había un infinito, un nombre, en una unidad oculta y prodigiosa

Que aún  en los ángulos más cercanos

No se puede intuir lo que no tiene fin
Ya que no hay una mente que pueda percibirlo

Pues Él no tiene un lugar, un confín, un nombre.

El Árbol de la Vida, El Ari, un gran cabalista del sigo XVI

 

 

CONCEPTOS FUNDAMENTALES DE LA CABALA

AMPLIANDO TU VISION INTERIOR

INDICE

 

  • Introducción
  • Capítulo I
  • El método de percepción en la Cabalá
  • Capítulo II
  • El propósito de la Cabalá
  • Capítulo III
  • El don de la Cabalá
  • Capítulo IV
  • La perfección y el mundo
  • Capítulo V
  • Libre albedrío
  • Capítulo VI
  • La esencia y la finalidad de la Cabalá
  • Capítulo VII
  • De la nota final al Libro del Zohar
  • Capítulo VIII
  • El lenguaje de la Cabalá
  • Capítulo IX
  • Del Prefacio al Zohar
  • Capítulo X
  • De la Introducción al Zohar
  • Capítulo XI
  • De la Introducción al estudio de las Diez Sefirot
  • CapítuloXII
  • Las condiciones para revelar la Sabiduría de la Cabalá
  • Capítulo XIII
  • Algunos conceptos fundamentales
  • Capítulo XIV
  • Preguntas más frecuentes
  • Sobre Bnei Baruj

 

NOTA DEL AUTOR

A pesar del carácter sucinto que parece presentar este libro, su propósito no es transmitir un conocimiento elemental de Cabalá, sino más bien  ayudar a los lectores a cultivar un acercamiento a los conceptos de la Cabalá, a los objetos y términos espirituales.

Al leer y releer este libro, el lector desarrollará observaciones internas, sensaciones y enfoques que no existían en él anteriormente.  Estas nuevas observaciones adquiridas serán como los sensores que "perciban" el espacio que nos rodea, invisible a nuestros cinco sentidos.

Por lo tanto, el objeto de este libro es fomentar la contemplación de los términos espirituales.  En la medida que integremos esos términos, podremos ver como se revela en nuestro interior la estructura espiritual que nos rodea,  casi como cuando se disipa la bruma.

Una vez más, este libro no está destinado a estudiar los hechos.  Es un libro para la persona novel que desee despertar dentro de sí las sensaciones más profundas y las más sutiles.

 

Introducción

Entreabre tu  corazón  ligeramente  y te haré conocer el mundo.

El Libro del Zohar

  • ¿Quién soy yo?
  • ¿Por qué existo?
  • ¿De dónde vinimos y hacia adónde vamos?
  • ¿Cuál es nuestro propósito aquí?
  • ¿Hemos vivido antes en este mundo?
  • ¿Por qué sufrimos en este mundo y podríamos evitarlo?
  • ¿Cómo podemos alcanzar la paz, la plenitud y la felicidad?

De generación en generación, los hombres han intentado dar respuesta a estas incesantes y dolorosas interrogantes. El hecho que persistan  hasta nuestros días es la prueba que no las hemos podido contestar satisfactoriamente.

Al estudiar la naturaleza y el universo descubrimos que todo lo que nos rodea existe y responde a leyes precisas y predeterminadas.  Sin embargo, si examinamos a los hombres que son la perla de la creación, nos parece que la humanidad existe fuera de estas leyes racionales.

Por ejemplo, al observar la sabiduría con que la naturaleza ha creado nuestros cuerpos y con cuánta precisión funciona cada célula con su intención determinada, somos incapaces de responder a la pregunta siguiente: "¿Por qué existe este organismo?"

Todo lo que nos rodea esta conectado por lazos de causa y efecto.  Nada fue creado en vano.  El mundo físico está gobernado por las leyes precisas de movimiento, de transformación y diseminación.  No obstante, la pregunta principal "¿Por qué existe todo esto?", (el universo entero y nosotros) permanece sin respuesta.  ¿Existe un hombre en este mundo que no se haya hecho, al menos una vez, esta pregunta?

Las teorías científicas en vigor afirman que al mundo lo gobiernan las leyes físicas invariables que no somos capaces de influir. Nuestra única tarea es vivir bien, utilizándolas correctamente y preparar el terreno para las futuras generaciones.  Pero,  vivir bien no resuelve la cuestión de saber por qué estas futuras generaciones deberían existir.

La interrogante sobre los orígenes de la humanidad - ya sea que provenga de la evolución de una especie primitiva o de visitantes extraterrestres que se hubieran establecido aquí - no cambia el fondo del problema.  Existen dos fechas importantes en la vida de todos los seres humanos, la de su nacimiento y la de su muerte,  Todo aquello que ocurre en el intermedio es único y por tanto inestimable.  Esta vida puede estar vacía y desprovista de sentido si todo termina en sombras y abismo.

¿Qué le ocurrió a nuestra sabia, coherente y omnisciente naturaleza que nunca actúa en vano?  Cada átomo y cada célula en el organismo humano tiene una causa y un propósito; entonces, ¿cuál es  el propósito del organismo en su totalidad?  Existen tal vez leyes y objetivos que no han sido descubiertos.

Podemos analizar cualquier cosa que se encuentre en un nivel menos evolucionado que el nuestro.  Percibimos y comprendemos el sentido de la existencia del mundo inanimado, vegetal y animal, pero no podemos captar el sentido de la existencia del hombre.  Evidentemente, este entendimiento sólo puede adquirirse de un nivel existencial más elevado.

Nuestra investigación sobre el mundo se resume al estudio de su reacción frente a nuestras acciones.  Podemos investigar en nuestro propio nivel, pero  no en un nivel superior.   Inclusive cuando estudiamos nuestro propio nivel, no podemos sino medir  su reacción al impacto que aplicamos.   Tomamos consciencia de nuestra influencia en el mundo con nuestros cinco sentidos que son la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto.  Podemos, no obstante, utilizar los instrumentos que amplían el campo de acción de nuestros sentidos limitados.

Desgraciadamente no podemos conocer más allá de lo que nuestros sentidos perciben y examinan.  Es como si no existiera nada fuera de lo que percibimos.  Todo lo que parece existir no vive a menos que lo examinemos y  una criatura con sentidos distintos observaría las mismas cosas de una manera totalmente diferente.

Al mismo tiempo, no pensamos que nos falten órganos sensoriales, de la misma manera que no extrañamos tener un sexto dedo en las manos.  Así como es imposible explicar lo que es la vista a un ciego de nacimiento, de igual manera nosotros no lograremos descubrir las formas ocultas de la naturaleza con los métodos de investigación que aplicamos hoy en día.

Existe, según la Cabalá, un mundo espiritual que nuestros sentidos no pueden discernir.   En su centro, se halla una parte minúscula que corresponde a nuestro universo y nuestro planeta que es su corazón.  Este espacio  de información, de pensamientos, de emociones, nos afecta a través de las leyes físicas de la naturaleza y sus acontecimientos. Nos coloca igualmente en determinadas condiciones bajo las que debemos actuar.

Nosotros no elegimos dónde, cuándo, con quién, con qué carácter o inclinación íbamos a nacer. No elegimos con quien nos íbamos a encontrar, ni cuál sería el ambiente en el que iríamos a crecer.   Con todo, es este conjunto que determina todas nuestras acciones y nuestras reacciones así como sus consecuencias.  ¿En dónde se encuentra pues nuestro libre albedrío?

Según la Cabalá hay cuatro clases de conocimiento que es obligatorio adquirir:

La Creación: El estudio de la Creación y de la evolución de los mundos, a saber:

  • La forma en que el Creador creó los mundos con sus criaturas por medio de restricciones sucesivas.
  • Las leyes de interacción entre el mundo espiritual y el mundo físico y sus consecuencias.
  • La meta de la creación del hombre es formar un sistema que le dé la ilusión de tener libre albedrío al asociar el alma al cuerpo y controlarlos por medio de la naturaleza y del aparente factor de la casualidad, todo esto con la ayuda de dos sistemas equilibrados de fuerzas de luz y oscuridad.

El funcionamiento: El estudio de la esencia del hombre - sus conexiones  y sus interacciones con el mundo espiritual.  El funcionamiento trata de la llegada del hombre a este mundo y su partida.   Incluye también las reacciones de los Mundos Superiores hacia nuestro mundo y hacia otros seres humanos, motivadas por las acciones del hombre.  Investiga el camino individual de cada quien, desde la creación de los mundos hasta alcanzar la meta final.

La dirección de gobierno: El estudio de nuestro mundo mineral, vegetal y animal en la naturaleza,  su esencia, su papel y la manera en que los dirige el mundo espiritual. Investiga la dirección del gobierno Superior y nuestra percepción de la naturaleza, del tiempo y el espacio.  Explora las Fuerzas Superiores que activan a los cuerpos físicos y la forma en que la fuerza interior del hombre hace avanzar todas las cosas, animadas e inanimadas, hacia la meta preestablecida.

¿Podemos resolver este rompecabezas fundamental que representa la vida humana, sin abordar la interrogante de su origen?  Cada ser humano se enfrenta a esta pregunta.  Investigar cuál es la meta y el sentido de la existencia es la clave de la vida espiritual de la humanidad.  No es sorprendente que después de la segunda mitad del Siglo XX seamos testigos de un desarrollo de las aspiraciones espirituales de la humanidad.

Los progresos tecnológicos y las catástrofes a escala mundial que han propiciado la aparición de un sin número de filosofías no han procurado  satisfacción espiritual a la humanidad.  La Cabalá nos dice que de todos los placeres que existen, nuestro mundo recibió tan sólo una chispa minúscula, que por estar presente en los objetos materiales es la fuente de nuestros placeres terrestres.

Dicho de otra forma, todas las sensaciones placenteras que experimentamos, sea cual fuere su origen, se deben a esta chispa y su presencia en ellas.  A lo largo de toda nuestra vida, nos vemos obligados a andar en busca de nuevos objetos de deleite con la esperanza de recibir placeres más y más intensos;  pero estamos lejos de sospechar que no se trata más que de cascarones.

Con el fin de recibir satisfacción absoluta debemos tomar consciencia que es indispensable elevarnos espiritualmente por encima de la materia.  Para lograr este objetivo contamos en este mundo con dos caminos,  el camino de la ascensión espiritual (la Cabalá) o el camino del sufrimiento.

El camino de la Cabalá es tomar consciencia  en forma espontánea e independiente que es necesario renunciar al egoísmo progresivamente, utilizando la Luz Superior para percibirlo como un mal.

En determinadas personas esta toma de consciencia puede llegar de manera muy inesperada.  En efecto, una persona laica, apacible y socialmente bien establecida, puede de pronto sentir un profundo descontento y perder en su vida cotidiana toda chispa de entusiasmo, de alegría, de gusto por la vida y de placer.

Es la abundancia material que en nuestra generación hace nacer esta sensación de hambre espiritual. Empezamos por buscar otras fuentes de satisfacción, eligiendo muy a menudo un largo y espinoso camino.  El libre albedrío se sitúa entre el camino de la ascensión espiritual y el camino del sufrimiento.   No podemos sino esperar que los hombres "elegirán el camino de la vida", en lugar de lanzarse por el del sufrimiento, camino que tan frecuentemente han transitado en el pasado.

 

Capítulo I

El método de percepción en la Cabalá

 

La Cabalá nos enseña el vínculo de causa y efecto que existe entre las fuentes espirituales que se unen conforme a leyes inmutables con la intención de alcanzar un objetivo supremo: el conocimiento del Creador por todos los seres que existen en este mundo.

Según la Cabalá, la humanidad entera y cada individuo deberán llegar a esta última etapa para dar cumplimiento al programa y alcanzar la meta de la Creación.  En el transcurso de las generaciones, ha habido personas que han accedido a un determinado nivel espiritual, gracias a su trabajo personal.  Estos individuos a los que llamamos "cabalistas" han subido hasta la parte más alta de la escalera espiritual.

Todo objeto físico y sus acciones desde el  más ínfimo hasta el más grande está  operado por las fuerzas espirituales que llenan todo nuestro universo.  Es como si nuestro universo reposara sobre toda una red de fuerzas.

Tomemos por ejemplo, el más pequeño de los organismos vivientes, cuyo papel es únicamente reproducirse y perpetuar su especie.  Pensemos en todas las fuerzas y en los sistemas complejos que actúan dentro de él, muchos de los cuales el ojo humano no puede detectar.  Si  multiplicamos estas fuerzas por la cantidad de organismos vivos en este momento por el número de aquellos que han existido en nuestro universo y en los mundos espirituales, tendremos una leve idea del gran número de fuerzas y de conexiones que los controlan.

Podemos imaginar las fuerzas espirituales como dos sistemas iguales y conectados entre sí. La diferencia entre ellas reside en el hecho que una se origina en el Creador y se desarrolla de arriba hacia abajo atravesando todos los mundos hasta nuestro mundo.  La segunda comienza en nuestro mundo y se eleva según las leyes desarrolladas en el primer sistema y que ahora funcionan en el segundo.

La Cabalá define el primer sistema como, "El orden de la creación de los mundos y de los Sefirot" y el segundo como,  "La percepción o los niveles de profecía y del espíritu".  El segundo sistema enseña al hombre, deseoso de alcanzar el grado supremo, a seguir las leyes del primer sistema que la Cabalá le enseña.   El segundo sistema nace en el hombre a medida que asciende en estos grados.  Esto es la espiritualidad.

El mundo material está lleno de fuerzas y de fenómenos que no experimentamos directamente, como la electricidad o el magnetismo,  sin embargo, hasta los niños conocen sus nombres y sus efectos.  Por ejemplo, aún cuando nuestro conocimiento de la electricidad sea limitado, hemos aprendido a servirnos de esta fuerza y le hemos dado un nombre, como lo hicimos para el pan y el azúcar.

Es como si de la misma forma,  todos los nombres en la Cabalá nos dieran una idea objetiva y real sobre los objetos espirituales.  Pero si reflexionamos vemos que así como no tenemos ni idea de los objetos espirituales o del Creador mismo,  tampoco tenemos la menor idea sobre cualquier objeto, aún aquellos que podemos tocar con ambas manos. Esto ocurre porque lo que percibimos no es el objeto mismo, sino nuestra reacción de su impacto en nuestros sentidos.

Estas reacciones nos dan la impresión de conocer el objeto, pero su esencia permanece totalmente oculta.  Lo que es más, nosotros somos absolutamente incapaces de comprender quienes somos.  Todo lo que sabemos de nosotros mismos se limita a nuestras propias acciones y reacciones.

Como instrumento de investigación en el mundo, la ciencia divide su actividad en dos partes: el estudio de las propiedades de la materia y el estudio de su forma.  Dicho de otra manera,  no existe nada en el universo que no esté compuesto de materia y tenga una forma. Una mesa, por ejemplo, es la asociación de materia y de una forma, en donde a la materia, es decir la madera,  se le ha dado la forma de una mesa.  Tomemos el ejemplo de la palabra  "mentiroso".  En este caso la materia que es el cuerpo del hombre es el portador de la forma que es la mentira.

Cualquier ciencia que se ocupe de estudiar los objetos materiales, se apoya en pruebas y experimentos que conducen a conclusiones científicas.  Sin embargo, una ciencia que examine las formas sin tomar en cuenta la materia, y que los separe en forma arbitraria, no puede basarse en sus experimentos.  Lo anterior es todavía más exacto si las formas  nunca fueron vinculadas a la materia, pues no existe en nuestro mundo la forma sin materia.

Sólo la imaginación del hombre puede separar la forma de la materia.  Por lo tanto, todas las conclusiones que emanen de tales casos,  van a reposar sencillamente en conjeturas teóricas. Toda la filosofía se funda en este tipo de ciencia y la humanidad ha sufrido a menudo por las conclusiones insustanciales de los filósofos.  La mayoría de los científicos modernos han rechazado este tipo de investigaciones cuyas conclusiones no son del todo confiables.

En el curso de nuestra investigación de los mundos espirituales, descubrimos que nuestras percepciones son exclusivamente una voluntad que viene desde Arriba que desea hacernos sentir como una entidad separada del Creador y no como una parte de Él.   Todo el mundo que nos rodea es en realidad el resultado de la influencia de  las fuerzas espirituales en nosotros.  Esta es la razón por la cual al mundo que nos rodea se le considera un mundo de ilusiones.

Permítanme explicarlo con una alegoría:

"Había una vez un cochero que tenía dos caballos, una casa y una familia.  De pronto, la mala suerte se ensañó con él: murieron sus caballos, al igual que su esposa y sus hijos y la casa se derrumbó.  Muy pronto el cochero murió también de pena.  En la corte celestial, se entablaron las discusiones para decidir lo que un alma tan atormentada podía recibir.  Al fin, se pensó en hacerle sentir que aún estaba con vida, acompañado de su familia, en su hogar con sus buenos caballos y que su trabajo y su vida lo hacían muy feliz."

Estas sensaciones se perciben en ocasiones de la misma forma que un sueño muy real.  En efecto,  son sólo nuestras sensaciones que crean las imágenes del mundo que nos rodea.  ¿Cómo podemos, entonces,  diferenciar la ilusión de la realidad?

La Cabalá, como todas las demás ciencias,  se ocupa del estudio de la materia y la forma.  No obstante, posee una particularidad notable y una ventaja respecto a las otras ciencias.   Aún la parte de la sabiduría que estudia la forma separada de la materia,  se basa totalmente en el control experimental, es decir, que está sujeta a pruebas empíricas.

Cuando un cabalista se eleva al nivel espiritual del objeto que estudia, adquiere los atributos del mismo y por lo tanto total discernimiento.  Esta persona puede prácticamente manejar diferentes formas antes de que siquiera se manifiesten en la materia,  como si observara nuestras ilusiones apartándose a un lado.

La Cabalá como cualquiera otra enseñanza,  tiene su propia terminología y símbolos para describir los objetos y sus acciones: una fuerza espiritual, un mundo o una Sefira toman el nombre del objeto que controla en este mundo.

Puesto que todo objeto material o fuerza tiene un correspondiente objeto espiritual o fuerza que lo controla,  se crea una concordancia en extremo precisa entre el nombre que se ha adoptado del mundo material y su raíz espiritual, su fuente.

Es por esto que únicamente un cabalista que conoce perfectamente la correspondencia entre las fuerzas espirituales y los objetos físicos puede atribuir nombres a los objetos espirituales.  Sólo aquel que ha alcanzado el nivel espiritual de un objeto puede observar la consecuencia de su influencia en nuestro mundo.

Los cabalistas escriben libros y transmiten sus conocimientos utilizando  "el lenguaje de las ramas".  Este lenguaje es extremadamente preciso pues se basa en el vínculo entre la raíz espiritual y su rama física.  No se puede modificar pues la conexión que existe entre un objeto y su raíz espiritual es inamovible.  En contraste, nuestro lenguaje terrenal pierde lentamente su precisión, ya que se encuentra conectado a la rama y no a la raíz.

Sin embargo, el simple conocimiento de las palabras del lenguaje es insuficiente, pues conocer tan sólo el nombre del objeto material no nos proporciona la comprensión de su forma espiritual.  Únicamente el conocimiento de la forma espiritual le permite al hombre observar el resultado material, su rama.

Podemos, por tanto, concluir que el hombre debe en primer lugar llegar a la raíz espiritual, a su naturaleza y a sus atributos.  Sólo entonces podrá llamar a la rama por su verdadero nombre y estudiar la conexión que existe entre ella y su raíz espiritual.  Sólo entonces podrá comprender el "lenguaje de las ramas" y facilitar de este modo un intercambio preciso de información espiritual.

Podríamos preguntar: "Si es necesario llegar primero a la raíz espiritual, ¿cómo puede un principiante aventajar en esta  ciencia si no comprende correctamente al profesor?"   La respuesta es que a través de un intenso deseo de la espiritualidad, el estudiante encuentra el camino correcto y adquiere la sensación del Mundo Superior.  Pero lo anterior es posible sólo estudiando las fuentes auténticas y distanciarse de los rituales materiales.

 

Capítulo II

El propósito de la Cabalá

 

Los cabalistas afirman que el propósito de la Creación es dar alegría y placer a las criaturas.  El deseo de disfrutar (la vasija o el alma) recibe el placer según la intensidad de su deseo.

Por tanto,  todo lo que fue creado en los mundos son simplemente las diversas manifestaciones del deseo de recibir placer que el Creador satisface.  El deseo de recibir placer es la sustancia de la Creación tanto espiritual como material, incluyendo todo lo que ya existe y lo que se va a manifestar en el futuro.

La materia en sus múltiples manifestaciones (mineral, vegetal, humana, colores, sonidos, etc.) son sencillamente las diversas medidas  del deseo de recibir placer.  La luz que emana del Creador vivifica y llena  esta materia.  Originalmente,  tanto el deseo de deleite, al que se le llama "vasija" y el deseo de dar deleite, que llamamos  "Luz" tenían la misma intensidad.  En otras palabras, la vasija (el deseo de deleite) recibía el placer máximo.

Sin embargo, como el deseo disminuía, la vasija y la Luz que la llenaba,  se contrajeron gradualmente y fueron alejándose del Creador hasta que llegaron hasta el nivel más bajo,  en donde el deseo de deleite finalmente se materializó.

La única diferencia entre el Mundo Superior y el nuestro está en el hecho que en nuestro mundo la vasija  (el deseo de recibir placer) se manifiesta en su nivel más bajo, y se le llama "el cuerpo físico".

Antes de su materialización final, la vasija atraviesa por cuatro etapas divididas en diez Sefirot (niveles): Keter, Jojma, Bina, Jesed, Gevura, Tifferet, Netzah, Hod, Yesod y Maljut. Estas Sefirot constituyen filtros que atenúan la Luz que el Creador envía a sus criaturas.  La tarea de estos filtros es reducir la intensidad de la Luz hasta tal grado que las criaturas que viven en nuestro mundo puedan percibirla.

A la Sefira (singular de Sefirot) Keter se le llama igualmente el mundo de Adam Kadmon ;  a la Sefira Jojma se le llama el mundo de Atzilut ;  a la Sefira Bina, el mundo de Beria ; las Sefirot Jesed hasta Yesod, el mundo Yetzira; y a la Sefira Maljut,  el mundo de Assiya. Nuestro universo constituye el último nivel del mundo de Assiya.  (Ver la ilustración 1)

La Cabalá llama a este nivel "Olam ha Zeh" (este mundo).  Lo perciben todos aquellos que viven allí y  la vasija,  el deseo de deleite, se llama "el cuerpo".  La Luz a la que se llama "placer"  es percibida como la fuerza de la vida.

Aunque la Luz que llena al cuerpo se halle atenuada para no tener la sensación de la Fuente,  el cumplimiento de determinadas leyes, descritas en la Cabalá e instituidas por el Creador, nos permite purificar nuestro egoísmo y elevarnos progresivamente atravesando los mundos de regreso a la Fuente.

A medida que vamos alcanzando los niveles espirituales más elevados, recibimos un mayor caudal de Luz hasta que llegamos a los niveles en que podemos recibir toda la Luz (el deleite absoluto,  infinito) que nos fue destinada desde los albores de la Creación.

Cada alma está rodeada de una Luz espiritual.  Aunque los principiantes en  la Cabalá, no entiendan lo que estudian en las fuentes auténticas, el intenso deseo de comprender invoca a la Fuerza Superior que los rodea y el efecto de esta Fuerza Superior los purifica y los eleva.

Si no es en esta vida, será en la siguiente, pero cada persona va a experimentar la necesidad de estudiar la Cabalá y conocer al Creador.

La Luz rodea al alma del ser humano desde afuera hasta que  alcanza un nivel espiritual en que la Luz puede impregnarla.  La recepción de esta Luz depende esencialmente del deseo, de la preparación y de la pureza del alma del hombre.

No obstante, el hombre durante el estudio pronuncia los nombres de las Sefirot, de los mundos y de las acciones espirituales conectadas a su alma.  Al hacerlo así, el alma recibe micro dosis de Luz del exterior que poco a poco purifican su alma y la preparan a recibir una energía espiritual y la delicia.

 

Capítulo III

El don de la Cabalá

 

El gran sabio, el Rabí Akiva que vivió en el primer siglo de nuestra era dijo: "Ama a tu prójimo como a ti mismo es la regla general de todas las leyes espirituales."

Como bien lo sabemos, la palabra  "general"  se refiere a un conjunto de  componentes.  En consecuencia, cuando el Rabí Akiva nos habla del amor al prójimo  (una de las numerosas leyes espirituales), o de nuestro deber hacia la sociedad y aún hacia el Creador, como una ley absoluta, nos deja entender que todas las otras leyes son componentes de esta regla.

Sin embargo, cuando intentamos explicarnos lo anterior, nos enfrentamos a una declaración aún más insólita del sabio Hillel.  Cuando su discípulo le pidió que le enseñara toda la Sabiduría de la Cabalá mientras se sostenía parado en un pié, Hillel le contestó, "No hagas a los otros lo que no quieres que te hagan a ti."

La respuesta de Hillel nos enseña que el propósito,  la razón misma de la existencia de la Cabalá,  es esclarecer y cumplir una sola ley: "Ama a tu prójimo como a ti mismo".  ¿Cómo puedo, sin embargo, amar a otro como a mi mismo?  Amar a los demás como a mi mismo implicaría satisfacer todos los deseos de la gente, aunque yo sea incapaz de satisfacer los míos propios.  Además, los sabios nos advierten que debemos satisfacer los deseos del prójimo antes que los nuestros.

Por ejemplo, esta escrito (Tosfot Masejet Kidushin) que si posees una sola almohada debes darla a tu amigo o que si no tienes más que una silla, otra persona tomará asiento y tu permanecerás de pie o te sentarás en el suelo.  De lo contrario no estarás cumpliendo con la instrucción de amar a tu prójimo. ¿Es realista esta petición?  Puesto que, "Ama a tu prójimo como a ti mismo", es la ley general de la Cabalá, investiguemos primero para saber lo que es la Cabalá.

La Cabalá nos enseña que el mundo y nosotros mismos, sus habitantes, fuimos creados únicamente para cumplir las leyes que aspiran al desarrollo espiritual de la humanidad por encima de nuestro mundo material.  De esta forma lograremos la  equivalencia y la unión con el Creador.

¿No obstante, por qué el Creador tuvo  necesidad de crear seres tan corruptos y  darles la Cabalá para corregirse?  El libro del Zohar contesta de la siguiente manera: "Quien come el pan ajeno, se avergüenza de mirar de frente al donador."

Por lo tanto, el mundo fue creado para preservarnos de esta vergüenza. Combatiendo nuestro egoísmo hasta corregirlo nos ganaremos nuestro mundo futuro.

Para ilustrar lo anterior, imaginemos la siguiente situación:

Un hombre rico se encuentra con un amigo necesitado a quien no había visto en muchos años.  Toma la decisión de albergarlo en su casa, alimentarlo y vestirlo día tras día.  En cierta ocasión, con la intención de complacerlo, el hombre acaudalado le pregunta qué más puede hacer por él.   La respuesta del menesteroso fue: "Sólo hay algo que desearía, y es poder recibir todo lo que me das,  no por caridad, sino en pago por mi trabajo.  ¡Puedes satisfacer todos mis deseos, excepto este!"

Podemos constatar cuan difícil resulta para el bienhechor suprimir la vergüenza que experimenta quien recibe la caridad.  Por el contrario, a medida que crece su generosidad mayor es la vergüenza.  El universo, este pequeño planeta y la sociedad (nuestro lugar de trabajo) fueron creados para resguardarnos de este sentimiento.  Nuestro trabajo consiste en regresar al Creador con los deseos corregidos y recibir una bien merecida recompensa, es decir, el inmenso deleite de la eternidad, la perfección y nuestra unión con el Creador.

¿Pero por qué nos sentimos tan avergonzados y molestos cuando recibimos algo de otra persona?  Los científicos conocen la ley de causa y efecto.   Ella estipula que las propiedades de cada consecuencia son muy parecidas a las de la causa, o la fuente,  y que todas las leyes activas en la fuente se encuentran en la consecuencia.

La acción de esta ley está presente en todos los niveles de la naturaleza: el mineral, el vegetal, el animal y el humano.  El estado de un mineral está determinado por las leyes que lo controlan.  Nosotros estamos acostumbrados y preferimos todo aquello que experimentamos al crecer.  De la misma manera, cada partícula que constituye la consecuencia de un todo  se siente atraída hacia su origen y todo aquello que no existe en la raíz, la consecuencia, lo niega y lo repudia.

Por lo tanto, puesto que el Creador de la naturaleza es la Raíz y la Fuente de todo lo que ha sido creado, todas las leyes presentes en Él nos parecen placenteras y todo lo que está ausente en Él, profundamente molesto y extraño.  Por ejemplo,  nos encanta el descanso y  nos disgusta el movimiento a tal grado que nos movemos únicamente para poder descansar.  La razón es que la Raíz  (el Creador), de quien todos procedemos está absolutamente inmóvil.  De aquí que cualquier movimiento es contrario a nuestra naturaleza.

Nacemos y crecemos como egoístas absolutos sin preocuparnos más que de nosotros mismos.  Es nuestra naturaleza egoísta que motiva nuestra  oposición al Creador quien da vida a toda la naturaleza.   Sin embargo,  bajo la influencia de la sociedad, empezamos a comprender la necesidad de ayudarnos mutuamente, pero la realización y la orientación dependen del grado de desarrollo de la sociedad.

Al crear nuestro deseo pervertido (nuestra inclinación al mal) y habernos  entregado la Cabalá como contrapeso, el Creador nos permite eliminar la manifestación del egoísmo y sentir el deleite sin experimentar vergüenza.

Existen dos categorías de leyes en la Cabalá, las relativas a los otros y las relativas al Creador.  La finalidad de ambas, sin embargo, es hacernos semejantes al Creador. Ya sea que nuestras acciones sean para el Creador o para el otro no tiene mayor importancia,  puesto que no nos es posible percibir todo lo que trascienda los límites de nuestro interés personal.

Toda acción que realizamos en favor de alguien más, bien mirado, lo hacemos por interés propio.  Es absolutamente imposible llevar a cabo  una sola acción física o mental sin que la primera intención no sea sacar un mínimo de provecho personal.   A  esta ley de la naturaleza se le conoce bajo el nombre de "egoísmo absoluto".  Únicamente si cumplimos con las leyes espirituales llegaremos al amor incondicional por los otros.  Aquellos que no sigan las leyes de la Cabalá no tienen la menor oportunidad de trascender los límites del "egoísmo absoluto".

Según la Cabalá, las leyes que regulan las relaciones sociales son más importantes que aquellas que regulan la relación con el Creador.  La razón es que cuando observamos estas leyes, bajo circunstancias sociales cambiantes,  tenemos la posibilidad de corregirnos eficazmente en la dirección correcta.

Ahora podemos comprender la respuesta que dio Hillel a su discípulo: lo más importante es amar al prójimo, el resto no son más que leyes subsidiarias, incluyendo aquellas relativas a nuestra relación con el Creador.  De hecho, no podemos unirnos a Él sin haber logrado amar a nuestro prójimo.  Es por esta razón que el sabio de la antigüedad nos precisó que "amar al prójimo" era la manera más rápida y efectiva para llegar a conocer bien la Cabalá.

Traten de imaginar ahora un país con una población de varios millones de habitantes en el que cada ciudadano no aspirara sino a manifestar su amor y voluntad de ayudar sin reserva a cada uno de sus compatriotas y a satisfacer cada una de sus necesidades.  Es evidente que ni una sola persona en esta sociedad,  tendría necesidad de preocuparse por sí misma o su porvenir.   De hecho, millones de personas estarían pendientes resguardando en todo momento sus intereses.

Sin embargo, como este país dependería de sus ciudadanos,  el incumplimiento de esta obligación propiciaría un vacío en la sociedad en vista que un ciudadano se quedaría sin ayuda.  Entre mayor fuera el número de infractores de esta ley que cada miembro de la sociedad tendría la obligación de cumplir, mayor sería la violación de la ley.   Todos son responsables de unos y otros, tanto en el cumplimiento de las leyes como de su violación.

Eleazar, otro sabio de la antigüedad, el hijo de Rashbi (el Rabí Shimon Bar Yochai,  autor del Libro del Zohar) nos sorprende aún más al decir que no sólo cada país, sino que la humanidad entera, cada ser vivo, es responsable de los otros.  Eleazar estipula que todas las naciones deberán cumplir esta ley y que si lo hacen el mundo entero se corregirá.  El mundo no puede corregirse y elevarse enteramente, en tanto que cada uno no abrace esta ley general del universo.

 

Capítulo  IV

La perfección y el mundo


Como ya vimos anteriormente, la esencia de las leyes del Creador consiste del amor, del extremo cuidado y compasión hacia todos los miembros de la sociedad así como para uno mismo.  Veamos si aceptamos la ley del Creador sobre la fe pura,  o si aquí también necesitamos experimentos pragmáticos.

Tengo la esperanza que mis lectores comprenderán mi desprecio por la filosofía sin contenido, con la que los hombres han construido estructuras completas y han sacado conclusiones sin pruebas al apoyo.  Nuestra generación ha presenciado el surgimiento y aplicación de numerosas filosofías.  Desgraciadamente, cuando se revela que sus hipótesis de base son falsas, sus teorías se desploman sumiendo a millones de personas en la angustia.

¿Podemos pensar que seguiremos la ley del Creador si estudiamos el mundo y sus leyes sobre la base de información obtenida de manera empírica?  Cuando escudriñamos el orden que sostiene a la naturaleza, quedamos impresionados por su precisión tanto en el nivel infinitamente pequeño como en el infinitamente grande.  Tomemos por ejemplo a la criatura más cercana a nosotros: el ser humano.  Un espermatozoide que  viene del padre llega a un lugar preparado y seguro en la madre, recibe todo lo que necesita para su desarrollo hasta que sale al mundo.  Nada puede perjudicarlo en tanto no viva como un organismo independiente.

Cuando al fin llega al mundo, la naturaleza se encarga de despertar en los padres los sentimientos indispensables para que le den al niño confianza absoluta con su amor y cuidado.  Los humanos, así como los animales y las plantas, se multiplican y se ocupan del cuidado y del desarrollo de su descendencia.

Sin embargo, existe una dramática contradicción entre la forma en que la naturaleza se ocupa del nacimiento y del primer desarrollo independiente de una especie y su lucha posterior por la supervivencia.  Este impresionante contraste que existe en la forma en que el mundo está gobernado en todos sus niveles ha apasionado el espíritu del hombre en todos los tiempos y ha originado múltiples teorías.

La evolución: Esta teoría no considera que sea necesario aclarar las contradicciones que hemos mencionado.  El Creador creó al mundo y reina sobre todo lo que existe.  Es insensible, incapaz de pensar y creó a las especies según las leyes físicas.  Estas especies creadas se desarrollan conforme a la evolución, es decir las severas leyes de supervivencia. La teoría alude al Creador como "la naturaleza", haciendo énfasis, por lo tanto, en su insensibilidad.

El dualismo: Puesto que la sabiduría en la naturaleza es notable y sobrepasa en mucho a la destreza humana,  sería imposible concebir y diseñar organismos futuros sin tener información del proceso.  El donador (la naturaleza) debe poseer igualmente intelecto, memoria y sentimientos.  En efecto, no podemos pretender que cada nivel de la naturaleza esté regido por la casualidad.

Esta teoría ha llevado a la conclusión que existen dos fuerzas, una positiva y la otra negativa, y ambas poseen intelecto y sentimientos.  Por tanto, estas fuerzas pueden transmitir sus atributos a todo lo que crean.  El desarrollo de esta teoría ha desembocado en otras teorías distintas.

El politeísmo: El análisis de las acciones de la naturaleza y la separación de sus fuerzas según su carácter dio nacimiento a las religiones (notablemente en la Grecia Antigua) compuestas por un conjunto de divinidades, cada una de ellas dirigida por una fuerza en particular.

Ausencia de dirección de gobierno: Con la aparición de instrumentos exactos y nuevos métodos de investigación, el hombre ha descubierto recientemente una conexión intima que une a todo lo que existe en este mundo.  En consecuencia,  la teoría de fuerzas múltiples fue descartada y  reemplazada por la hipótesis de una fuerza unificada e inteligente que dirige al mundo. Pero en vista que la especie humana es tan insignificante comparada con la grandeza de esta fuerza fuimos abandonados a nuestra propia suerte.

Por desgracia, a pesar de las numerosas teorías sobre la creación del mundo y su gestión, la humanidad continúa sufriendo.  El hombre aún no logra comprender por qué la naturaleza lo trata con tanta ternura y cuidado durante su estancia en el vientre materno y la primera infancia para después mostrarse despiadada en la edad adulta cuando aparentemente el hombre necesitaría más ayuda.  De aquí se desprende una pregunta: ¿No seremos nosotros responsables de la crueldad de la naturaleza hacia el mundo?

Todas las acciones en la naturaleza están ligadas entre sí; por lo tanto, si transgredimos una de sus leyes, alteramos el equilibrio de todo el sistema.  Poco importa si creemos que la naturaleza es una guía insensible y sin propósito o si la vemos como al Creador que tiene un proyecto de gran sabiduría y que nos conduce a una meta precisa.  Vivimos en un mundo dirigido por determinadas leyes y si las infringimos estamos condenados a convivir con el medio ambiente, con la sociedad y nuestras personalidades corruptas.  Además, en vista que las leyes de la naturaleza están interconectadas, contravenir a una de ellas puede provocar sufrimientos inesperados y severos provenientes de una dirección totalmente distinta.

La naturaleza o el Creador (que en realidad son la misma cosa)  influyen en el hombre por medio de determinadas leyes que tenemos la obligación de considerar como objetivas y obligatorias y que, por lo tanto debemos seguir. Es indispensable conocer estas leyes de la naturaleza pues negarse a cumplirlas es la razón de todos nuestros sufrimientos

Es de todos sabido que los hombres son seres sociables.  No podemos sobrevivir sin la ayuda de los demás en la sociedad.  En consecuencia, quien decida aislarse de la sociedad sufrirá al no poder satisfacer sus propias necesidades.

La naturaleza nos obliga a vivir entre nuestros semejantes y al comunicarnos con ellos efectuamos dos operaciones: recibimos todo lo que necesitamos de la sociedad y devolvemos a la sociedad el fruto de nuestro trabajo.  La trasgresión de cualquiera de estas dos reglas desequilibra a la sociedad y en consecuencia merece la sanción de la misma.

En el caso de enriquecimiento excesivo (como podría ser el robo) la sanción de la sociedad no se hace esperar.  Si una persona se negara a servir a la sociedad, por lo general no recibirá un castigo inmediato, o si lo recibe,  no lo relacionará directamente a la trasgresión.  Es la razón por la que normalmente ignoramos la condición que nos obliga a servir a la sociedad.  La naturaleza, sin embargo, reacciona como un juez imparcial y castiga a la humanidad en función de su desarrollo.

La Cabalá sostiene que la cadena de generaciones en el mundo no es sino la aparición y desaparición de los cuerpos constituidos de proteínas, mientras que el alma que acompaña al "Yo"  cambia de cuerpo sin desaparecer.  La llegada de un número constante y limitado de almas, sus descensos a este mundo y sus encarnaciones nos aseguran la renovación de las generaciones.  En consecuencia,  por lo que respecta a las almas,  todas las generaciones de la primera a la última son una sola generación.  El número de encarnaciones del alma no tiene ninguna importancia.  A manera de comparación, diremos que la muerte del cuerpo no afecta absolutamente al alma, así como el corte del cabello o de las uñas no perturba la vida del cuerpo.

Al crear los mundos y entregarlos al hombre, el Creador lo ha colocado frente a un objetivo: lograr llegar a su nivel y unirse a Él al atravesar los mundos que Él ha edificado.  La cuestión sería saber si la humanidad siente que es su obligación satisfacer Su deseo.

La Cabalá nos presenta una imagen precisa y completa del control que el Creador ejerce sobre nosotros.   Así que,  por voluntad propia o empujada por los sufrimientos en esta vida o la siguiente,  bajo la presión de factores físicos, sociales y económicos, la humanidad tendrá que hacer suya la meta de la Creación como el propósito de su existencia.

Al final, todos llegaremos a la misma meta. La única diferencia estará en la naturaleza del camino: la persona que avance voluntariamente y en pleno conocimiento hacia la meta obtiene dos cosas: por un lado, ahorra tiempo y por el otro, experimenta el placer de su unión con el Creador, en lugar del sufrimiento.

La gravedad de la situación es que la humanidad no imagina aún las catástrofes que se avecinan. La meta ha sido fijada y las leyes del universo son inmutables.  Nuestros sufrimientos personales cotidianos y los cataclismos cíclicos mundiales nos llevarán a reconocer la necesidad de observar la ley del Creador que es suprimir el egoísmo y la envidia y desarrollar en su lugar, la compasión, la ayuda mutua y el amor.

 

Capítulo V

Libre Albedrío

La noción de libertad condiciona nuestra vida entera.  El hecho que los animales en cautiverio generalmente desarrollen enfermedades e inclusive mueran es una señal inequívoca que la naturaleza no está conforme con ningún tipo de sometimiento.  No es una casualidad que durante siglos la humanidad se haya visto sumergida en constantes baños de sangre y conflictos para lograr algo de libertad.

Aún así, no tenemos sino una vaga idea de lo que representa la libertad y la independencia.  Damos por sentado que cada uno de nosotros experimenta un deseo interno de libertad e independencia que están a nuestra entera disposición.  Sin embargo, si examinamos atentamente nuestro comportamiento descubriremos que reaccionamos compulsivamente y que no tenemos libre albedrío.

Esta afirmación requiere de una explicación: Exteriormente,  el ser humano es guiado por dos corrientes, el placer y el dolor a las que también se les define como "felicidad" y "sufrimiento".

Los animales no tienen libre albedrío.  La ventaja de la humanidad sobre los animales consiste en que los hombres prefieren sufrir conscientemente si creen que a la postre van a lograr placer.  De esta forma, una persona enferma va a someterse a una dolorosa intervención quirúrgica si sabe que así va a mejorar su salud.

Sin embargo, esta elección no supone más que un cálculo pragmático que consiste en comparar el placer futuro contra el dolor que se sufre en el presente.    Dicho de otra forma, se trata de una sencilla operación matemática en la que la cantidad de sufrimiento se resta del placer futuro y cuyo resultado determina nuestra elección.    Si el placer que se logra no está a la altura del placer que se esperaba,  la persona sufre en lugar de sentirse feliz.

La fuerza de atracción del placer y la fuerza de repulsión del dolor son las dos únicas fuerzas que controlan al hombre, a los animales y hasta a las plantas.  Ellas dirigen a  todas las criaturas vivientes, en todas sus etapas y en todos los niveles de vida;  por consiguiente, bajo este aspecto no hay diferencia alguna entre las criaturas, ya que el libre albedrío no depende de la inteligencia.

Lo que es más, aún la selección del tipo de placer ha sido determinada por mandato y no depende de nuestro libre albedrío. Nuestras preferencias las dictan los gustos y las normas de la sociedad y no nuestro libre albedrío.  Podemos deducir que no existe un individuo independiente que pueda proceder libremente.

Las personas que creen en un Gobierno Superior esperan recibir en el más allá una recompensa o un castigo por su comportamiento.   Los ateos piensan que ocurrirá en este mundo.  Pero, ya que todos esperan una recompensa o un castigo por su conducta están convencidos que poseen libro albedrío.

La raíz de este fenómeno se encuentra en la ley de causa y efecto que influye a la naturaleza en general y a cada individuo en particular.  En otras palabras,  los cuatro tipos de la Creación, el mineral, el vegetal, el animal y el humano se hallan constantemente bajo la influencia de esta ley de causalidad y propósito.  Cada uno de sus estados los determina la influencia de las causas externas con respecto a la meta prefijada que fue elegida por ellas y que será su estado futuro.

Todo objeto del mundo se desarrolla constantemente, lo cual implica que cada objeto abandona sin cesar su forma anterior y va adquiriendo una nueva bajo la influencia de cuatro factores.

  1. El origen
  1. La evolución que emana de su propia naturaleza y es por lo tanto invariable.
  1. La evolución que se transforma bajo la influencia de factores externos.
  1. La evolución y la transformación de los factores externos

El primer factor es el origen, o la materia  "primaria", la forma anterior. Puesto que cada objeto cambia su forma constantemente, a cada forma que lo antecede se le define como "primaria" con respecto a la forma que le sigue.  Las propiedades internas dependen únicamente del origen y determinan la forma futura y constituyen su factor principal, su información personal, los genes o atributos.

El segundo factor es el orden de desarrollo según la relación de causa y efecto que depende del origen del objeto.  El orden no cambia.  Como ejemplo podemos tomar un grano de trigo que se descompone en la tierra y del que crece un retoño. El grano de trigo pierde su forma original, es decir desaparece totalmente y adquiere la  forma de un retoño que a su vez producirá una nueva forma original, un grano de trigo ya que ese es su origen.  Sólo la cantidad de granos y tal vez la calidad (el tamaño y el sabor) podrán variar.  En otras palabras,  podemos observar el orden de la relación de causa a efecto, en donde todo depende del origen del objeto.

El tercer factor es la relación de causa a efecto sobre la materia primaria, cuyas propiedades cambian al contacto de fuerzas externas.  De esta manera, la cantidad y la calidad del grano cambia debido a factores suplementarios  como la tierra, el agua y el sol, que aparecen para completar los atributos de la materia primaria.

Puesto que la fuerza del origen prevalece sobre los factores complementarios, los cambios pueden modificar la calidad del grano y no la especie misma.  Un grano de trigo no se va a transformar en un grano de cebada.  Dicho de otra forma, el tercer factor, como el segundo es un factor interno del objeto, pero contrariamente al segundo, puede cambiar cualitativa y cuantitativamente.

El cuarto factor es la relación de causa a efecto entre las fuerzas que actúan en el exterior, como la casualidad, los elementos de la naturaleza y su ambiente.   Estos cuatro factores influyen, en gran medida, en cada objeto individual.

El primer factor (el origen) es fundamental para nosotros, puesto que somos la creación de nuestros padres.  Como sus descendientes, somos en cierto sentido copias de ellos, es decir, que la mayoría de los atributos de los padres y los abuelos se manifiestan en los hijos.  Los conceptos y conocimientos que adquirieron nuestros antepasados se hacen presentes en los descendientes bajo la forma de costumbres y atributos, inclusive en el nivel inconsciente. Las fuerzas ocultas de la herencia dirigen todas las acciones de los descendientes y se transmiten de generación en generación.

Todo lo anterior da pié a que las personas tengan diferentes tendencias como la fe, la crítica, la comodidad material, la avaricia o la modestia.  Ninguna de ellas se adquiere por esfuerzo, son más bien una herencia de nuestros antepasados más o menos lejanos, impresa en el cerebro de la descendencia.

Puesto que heredamos automáticamente los atributos adquiridos por nuestros antepasados estas propiedades se parecen al grano que pierde su forma en la tierra.  Sin embargo, algunas de estas propiedades se manifiestan en nosotros de una manera totalmente opuesta.

Puesto que la materia primaria se manifiesta bajo la forma de fuerzas sin forma externa, esta materia puede ser portadora tanto de propiedades negativas como positivas.

Los tres otros factores nos influyen por igual.  El orden de las causas y sus consecuencias que emana del origen, el segundo factor, es invariable.  Un grano se descompone bajo la influencia del ambiente y cambia progresivamente su forma hasta la aparición de un nuevo grano.  En otras palabras, el primer factor adquiere la forma de la materia primaria;  la diferencia entre la planta anterior y el retoño nuevo se manifiesta sólo en la cantidad y la calidad.

Al llegar al mundo, una persona cae bajo la influencia de la sociedad y a pesar suyo adopta las particularidades y los atributos de ella.  Por tanto, las inclinaciones que el individuo ha heredado se transforman al influjo de la sociedad.

El tercer factor se relaciona a la influencia del ambiente.  Cada uno de nosotros está consciente que nuestros gustos e ideas pueden modificarse por la influencia de la sociedad.  Es imposible que ocurra tal cosa en el nivel mineral, vegetal y animal de la naturaleza; únicamente ocurre en el nivel humano.

El cuarto factor es la influencia directa e indirecta de los factores externos negativos, como las dificultades y la ansiedad, que nada tienen que ver con el orden lógico del desarrollo de la materia primaria

El conjunto de nuestros pensamientos y nuestras acciones depende de estos cuatro factores que dictan completamente nuestro modo de vida.  Nos encontramos bajo la influencia de estos cuatro factores como la arcilla en las manos del alfarero.  Nos damos cuenta, por tanto, que no elegimos nuestros deseos y que todo depende exclusivamente de la interacción de los cuatro factores y que no tenemos control alguno. No existe ninguna teoría científica que nos explique cómo es que la espiritualidad dirige a la materia desde la interioridad y qué es o en dónde está lo que media entre el cuerpo y el alma.

La Cabalá explica que todo lo que fue creado en todos los mundos consiste únicamente de la Luz y del recipiente que ella llena.  La única creación es el recipiente que desea recibir la Luz que proviene directamente del Creador.  Este deseo de recibir la Luz, que da vida y placer al recipiente, es a la vez la sustancia material y espiritual y depende de la intensidad de su deseo.

Las diferencias dentro de la naturaleza, en calidad y cantidad de todos los seres creados, radican únicamente en la medida del deseo que satisface proporcionalmente la Luz que proviene del Creador, dador de la vida.

Todo lo que diferencia un objeto de otro, que produce colores, sustancias, formas y otros factores de diferenciación provienen de la capacidad del deseo de recibir y por lo tanto de la cantidad de Luz que lo llena. En otras palabras, el deseo de un determinado tamaño va a producir un mineral;  deseos de diversos  tamaños formarán los líquidos, colores o vibraciones. Todo depende de la posición en la escala del deseo, mientras que la cantidad de Luz que nos rodea a nosotros y a todos los mundos es igual e invariable.

Podemos ahora dar respuesta al tema de la libertad del individuo. Puesto que ahora nos queda claro que  el individuo es  un deseo de recibir una determinada cantidad de Luz del Creador, todas las características particulares de este deseo dependen exclusivamente de la intensidad de su deseo, de la fuerza de atracción de la Luz.

La fuerza de atracción a la que normalmente llamamos "el ego" nos obliga a luchar por nuestra existencia.  Si destruimos un deseo o una aspiración del ego, le negamos la oportunidad de utilizar su "vasija" en potencia, esto es, la satisfacción que le corresponde por derecho otorgado por el Creador.

Todas nuestras ideas las concebimos bajo la influencia de nuestro ambiente, como el grano que crece solamente en la tierra, en un ambiente que le conviene.  Por tanto, lo único que podemos elegir en nuestra existencia es la sociedad, nuestro círculo de amigos. Si cambiamos de ambiente, cambiamos necesariamente nuestras ideas, ya el individuo no es sino una copia, un producto de la sociedad en la que vive.

Las personas que toman consciencia de lo anterior concluyen que no tenemos libre albedrío, ya que somos el producto de una sociedad y que nuestros pensamientos no dirigen nuestro cuerpo.  De hecho,  la información exterior se registra en la memoria del cerebro que como un espejo refleja simplemente todo lo que ocurre en el ambiente.

Nuestro origen es nuestro material primario.  Heredamos nuestras aspiraciones e inclinaciones y esta herencia es el único elemento que  distingue a un hombre de otro.  La sociedad influye de manera diferente a cada uno de nosotros;  es por esta razón que no existen dos personas idénticas.

Tengan presente que este material primario representa la verdadera riqueza de un individuo y no debemos ni siquiera tratar de modificarlo, pues al desarrollar estas características únicas, la persona desarrolla su personalidad.

Por consiguiente, si una persona se deshace aunque sea de una sola tendencia o de una aspiración crea un vacío en el mundo, pues esta tendencia o este deseo no se repetirán en otro cuerpo.  Podemos entonces deducir el crimen tan grave que cometen las "naciones civilizadas"  al desear imponer su cultura a otra y destruir sus cimientos.

¿Sin embargo, es posible dentro de una sociedad asegurar la libertad total de un individuo? Es evidente que para que una sociedad pueda funcionar normalmente, debe imponer a los individuos  sus leyes, sus restricciones y sus normas.  Resulta que siempre estamos en conflicto con la sociedad.  Aquí surge un punto crucial: si la mayoría es quien tiene derecho a dictar las reglas de la sociedad pero las masas tienen siempre un menor grado de evolución que la minoría más evolucionada de la sociedad, en ese caso se estaría creando una regresión en lugar de progreso.

Si una sociedad establece sus leyes de conformidad a las leyes espirituales, quienes las observen no perderán la oportunidad como individuos de unirse al Creador. La razón es que estas leyes son las leyes naturales para dirigir al mundo y a la sociedad.   Si la sociedad crea sus propias leyes que contradigan las leyes de naturaleza espiritual,  aquellos que observen las leyes espirituales llegarán a su desarrollo máximo.

Según la dirección de gobierno que comporta un fin determinado, debemos aplicar las leyes de la naturaleza para que los individuos y la sociedad se desarrollen en el sentido correcto.  La Cabalá nos enseña que todas las decisiones las tomamos en función de la opinión pública.  La Cabalá nos explica que en nuestra vida cotidiana debemos adherirnos a la opinión de la mayoría y en lo relativo a nuestro desarrollo espiritual debemos seguir la opinión de personas desarrolladas.

A esta regla se le llama "la ley natural de dirección de gobierno".  Todas las reglas y las leyes de la ciencia de la Cabalá abarcan las leyes de dirección de gobierno de la naturaleza.  Al estudiar con la Cabalá las interconexiones que existen entre las leyes que influyen en nuestro mundo desde lo Alto hacia abajo, comprendemos que la ley de la mayoría que influye en la sociedad es una ley natural.

 

Capítulo VI

La esencia y la finalidad de la Cabalá

 

  • ¿Cuál es la esencia de la Cabalá?
  • ¿La finalidad de la Cabalá está dirigida a la vida de este mundo o a un mundo futuro?
  • ¿Quién es el beneficiario de la Cabalá, el Creador o Sus criaturas?

Los cabalistas que han llegado hasta el Creador perciben que Él es absolutamente bondadoso.  Ellos nos revelan que Él no hace daño a nadie en el mundo, ya que el egoísmo, el deseo de recibir para sí mismo, que es la razón de toda sensación desagradable, no tiene cabida en Él.

Hacemos daño a los demás con el único fin de satisfacer nuestros propios deseos.  Si este sentimiento no tuviera un control constante en el hombre, el mal no tendría dominio en el mundo.  Puesto que percibimos al Creador como un Todo absolutamente perfecto, la ausencia del deseo de recibir en Él es la ausencia total del mal en Él.

Si tal es el caso, deberíamos experimentar toda su absoluta Bondad, una sensación que se apodera de nosotros en los momentos de alegría, de júbilo y de plenitud absoluta.  Puesto que todas nuestras sensaciones provienen del Creador, el conjunto de Sus criaturas debería percibir  exclusivamente Su bondad y benevolencia.   ¿Y qué es lo que experimentamos en lugar de esto?

Toda la naturaleza se compone de cuatro niveles: el inanimado, el vegetal, el animado y el humano.  Cada nivel atraviesa por un desarrollo con un fin preestablecido por medio de un crecimiento lento y progresivo, bajo el auspicio de la relación de causa a efecto.  Esta evolución es semejante a la de un fruto en el árbol que hasta que llega a su madurez es sabroso y comestible.

¿No obstante, cuántas etapas intermediarias ha atravesado el fruto para alcanzar su total crecimiento?  Todas estas etapas no nos revelan absolutamente nada sobre el estado terminado del fruto cuando se vuelve dulce y jugoso.  Más bien ocurre lo contrario,  entre más delicioso es el fruto en su madurez  más amargo y duro será durante su desarrollo.

Tenemos la misma situación en el mundo animal: las capacidades mentales de un animal son muy limitadas en la edad adulta,  pero mientras está creciendo sus limitaciones pasan inadvertidas si se las compara con las de un niño del hombre.  Por ejemplo,  un becerro de un día de nacido ya posee todas las propiedades de un toro adulto.  Más tarde,  se detiene el desarrollo de sus propiedades al contrario de los seres humanos que adquieren inteligencia en la flor de la edad, pero que se encuentran prácticamente vulnerables y frágiles en los primeros años de su vida.

La diferencia es tan sorprendente que al observar a un becerro recién nacido y a un bebé humano, alguien ajeno a nuestro mundo podría concluir que nada importante podría surgir de este pequeño,  en tanto que el becerro podría cuando menos llegar a ser un nuevo Napoleón.

Por regla general, los estados intermediarios son opuestos al resultado final.  Por lo tanto, sólo quien conoce este resultado comprenderá y aceptará la forma poco afortunada del objeto durante su desarrollo.  Es por esta razón que muy a menudo las personas sacan las conclusiones equivocadas pues no pueden prever cómo será el objeto terminado.

De hecho los procedimientos que utiliza el Creador para gobernar nuestro mundo tienen cada uno un propósito bien determinado que no se manifiesta sino al final del desarrollo.  En su actitud hacia nosotros,  el Creador se guía por el principio de "bondad absoluta" en el que no hay el menor rastro de mal;  el propósito de su dirección se hace patente a todo lo largo de nuestro desarrollo.  Al final estaremos preparados para recibir toda la  bienaventuranza que dispuso para nosotros. Seguramente se va a lograr el objetivo, tal como Él lo planeó.

Se prepararon dos caminos de desarrollo para que el hombre transite en la dirección correcta:

  1. Un camino de sufrimiento que nos obliga a escapar de él. Como no percibimos la meta final nos vemos forzados a evitar el dolor.  A este camino se le llama "evolución inconsciente" o "el camino del dolor".
  1. El camino del desarrollo espiritual consciente, rápido e indoloro que se logra siguiendo el método de la Cabalá y facilita la llegada al resultado que perseguimos.

La finalidad de todas las leyes de desarrollo que utiliza el método de la Cabalá es reconocer el bien y el mal que existe en nosotros y magnificar el reconocimiento del mal. El cumplimiento de las leyes espirituales le permite al hombre liberarse del mal,  puesto que este desarrollo de la persona crea un conocimiento del mal ya sea muy profundo, o superficial y paralelamente un deseo más o menos intenso de hacerlo desaparecer.

El origen de todo el mal es nuestro egoísmo, que es opuesto a la naturaleza del Creador que desea otorgarnos sin reserva toda Su bondad.  Todo lo que nos resulta agradable emana de Él personalmente. Por lo tanto, su proximidad la experimentamos como un placer y el alejamiento como un sufrimiento cuya intensidad depende de la distancia que nos separa de Él.

Ya que el Creador detesta el egoísmo, los hombres también lo aborrecen, dependiendo de su grado de desarrollo. Las actitudes frente al egoísmo cubren una gama muy amplia, desde la persona sin desarrollo espiritual alguno que lo acepta como algo normal y que lo utiliza sin restricción (llegando hasta matar o robar), pasando por alguien más desarrollado que muestra sentimientos de vergüenza generados por las manifestaciones visibles de su egoísmo, hasta la persona espiritualmente desarrollada que siente verdadera repugnancia por el egoísmo.

Es así como hemos encontrado las respuestas a las interrogantes iniciales de la manera siguiente:

  • La esencia de la Cabalá reposa en el hecho que le permite al hombre acceder hasta el último nivel de desarrollo sin sufrir y de manera positiva.
  • La finalidad de la Cabalá es llegar a la última etapa en función del trabajo espiritual que una persona realiza en ella o él mismo en este mundo.
  • La Cabalá no se otorgó a los hombres para su comodidad, sino como un instructivo para perfeccionarse.

 

Capítulo VII

De la nota final al Libro del Zohar

 

La Cabalá nos explica que el cumplimiento correcto y consistente de las leyes espirituales nos conduce a la unión con el Creador.   ¿Sin embargo, qué significa la palabra unión?  En efecto,  debido a las limitaciones del tiempo, del espacio tridimensional y de los deseos del cuerpo, nuestros pensamientos no pueden concebir al Creador.  Por lo tanto, mientras que nuestros pensamientos estén restringidos por estas limitantes, no podemos ser objetivos.

A medida que el hombre trasciende su ego, se transforman el deseo de recibir, las definiciones del tiempo, espacio y movimiento.  Adquieren una dimensión espiritual.  A ese nivel, controlamos nuestro deseo de recibir, que ya no nos gobierna más. Nuestros pensamientos no dependen ya del deseo de recibir y,  por consiguiente, son objetivos.

De lo anterior se deduce que la Cabalá le permite al hombre adquirir en sus atributos y sus acciones una equivalencia con el Creador,  que es el medio para acercarse a Él.  La sabiduría nos aconseja adherirnos a Sus actos, ser bondadoso, afectuoso y tan humilde como es Él.  ¿Cómo podemos estar seguros, sin embargo, que las acciones del Creador y el Creador mismo son iguales?  Lo que es más, ¿por qué tengo que adherirme a Él imitando sus actos?

En el mundo físico, la unión o la adhesión, son consideradas como un acercamiento entre los objetos, mientras que la separación se caracteriza por el alejamiento de un objeto con respecto a otro.  En cambio, en el reino espiritual no existen los conceptos del tiempo, el espacio o el movimiento. Por este  motivo la equivalencia de los atributos entre dos objetos espirituales ejerce una atracción entre ellos y la diferencia de los atributos los separa. No puede existir adhesión o separación (al contrario del mundo físico) ya que el objeto espiritual por sí mismo no tiene volumen.

En el mundo físico, la unión o la adhesión, son consideradas como un acercamiento entre los objetos, mientras que la separación se caracteriza por el alejamiento de un objeto con respecto a otro.  En cambio, en el reino espiritual no existen los conceptos del tiempo, el espacio o el movimiento. Por este  motivo la equivalencia de los atributos entre dos objetos espirituales ejerce una atracción entre ellos y la diferencia de los atributos los separa. No puede existir adhesión o separación (al contrario del mundo físico) ya que el objeto espiritual por sí mismo no tiene volumen.

Lo mismo que un hacha parte un objeto físico en dos,  la aparición de un nuevo atributo en un objeto espiritual lo divide en dos.  Así es que si la diferencia de atributos es insignificante,  los objetos espirituales estarán cerca.  Entre mayor sea la diferencia de los atributos,  más grande será la distancia que los separe.  Si experimentan amor el uno por el otro, espiritualmente están  "cerca" y la distancia entre su envoltura material no tiene importancia.  La relación entre ellos la va a determinar la afinidad espiritual.

Si a alguien le gusta algo que otra persona detesta, la distancia entre los dos dependerá de la divergencia de ideas y de sentimientos.  Si a uno de ellos le gusta todo lo que el otro detesta, se les va a  considerar como totalmente opuestos.

Vemos así que en el mundo espiritual (el mundo de los deseos)  la semejanza o la diferencia entre las aspiraciones, los deseos, las ideas y los atributos es como el hacha que parte la espiritualidad en fragmentos.  La distancia entre los objetos espirituales la determina el grado de desigualdad de los sentimientos y los atributos.

En consecuencia, si seguimos la voluntad del Creador, nos adherimos a Sus sentimientos, Sus pensamientos, nos acercaremos a Él.  Puesto que el Creador sólo obra por el bien de sus criaturas, de igual forma debemos desear lo mejor al prójimo y ser bondadosos con todos.  Desde luego, como vivimos en un mundo material, todo lo que necesitamos para la supervivencia del organismo no se considera una manifestación de egoísmo.

¿Podemos hacer el bien a los demás sin rastro de egoísmo?  Después de todo,  el Creador nos creó como egoístas absolutos con un deseo de disfrutar. No podemos modificar nuestra naturaleza y aún cuando nos portemos bien con todos, intentamos beneficiarnos con ello consciente o inconscientemente.  A menos que obtengamos algún provecho no daremos un solo paso en pro del prójimo.

En efecto, los hombres no tienen poder para transformar su naturaleza egoísta, mucho menos transformarla en algo totalmente opuesto (hacer prueba de bondad sin esperar una retribución bajo la forma de reconocimiento,  tranquilidad, notoriedad o dinero).   Por esta razón se nos dio el método para cumplir las leyes espirituales con la Cabala. No existe otro procedimiento que pueda cambiar nuestra naturaleza.

El cuerpo y sus órganos forman un solo conjunto intercambiando sin cesar sensaciones e información.  Por ejemplo, si el cuerpo advierte que uno de sus componentes puede mejorar las condiciones generales del organismo entero, este componente de inmediato lo registra y satisface el deseo.  En caso de que alguno de sus componentes sufra, el organismo de inmediato lo percibe e intenta resolver la situación.

A partir de este ejemplo,  podemos comprender el estado del hombre,  o más bien el estado del alma que logra acceder a la unidad con el Creador.  Antes de encarnarse el alma formaba parte de un todo con el Creador.  Desgraciadamente,  una vez encarnada, el alma se separa completamente de Él debido a la diferencia que existe entre los atributos del Creador y del organismo.

Lo anterior significa que al conferir la sensación de egoísmo al alma, el Creador creó algo distinto fuera de Él,  puesto que los diferencia en el deseo separa los objetos en el mundo espiritual.   En consecuencia, el objeto (el alma)  y el egoísmo  (el cuerpo)  se convierten en elementos separados.  De igual forma, el hombre se encuentra muy alejado del Creador como si al cuerpo se le hubiera seccionado un órgano.  Es tan grande la distancia que los separa que el hombre sólo puede creer en Él mas no puede conocerlo.

De esta forma,  si logramos unirnos al Creador mediante la equivalencia de nuestros atributos con los Suyos  (que conseguiremos si cumplimos las leyes espirituales y cambiamos nuestro egoísmo, que es lo que nos separa del Creador, por el altruismo)  nos adentraremos en Sus pensamientos, y en Sus deseos.  Descubriremos los secretos de la Cabalá ya que los pensamientos del Creador son los secretos del universo.

La Cabalá tiene de dos partes, la revelada y la oculta.  Ambas constituyen los pensamientos del Creador. La Cabalá se asemeja a una cuerda que se lanza a una persona que se está ahogando en un mar de egoísmo. Al cumplir las leyes espirituales, el individuo se prepara para la segunda etapa y la más importante en la que el que cumple y el que impone se unen espiritualmente.

Los que cumplen las leyes espirituales atraviesan cinco niveles, Nefesh, Ruaj, Neshama, Jaya, Yejida. Cada nivel consiste de cinco niveles intermediarios que a su vez se dividen en cinco niveles suplementarios. En total la escalera para la ascensión espiritual y la proximidad con el Creador tiene 125 peldaños. Los cinco principales peldaños de la escalera se llaman "los Mundos". Los niveles intermediarios se llaman Partzufim que consisten de Sefirot.

Todos aquellos que existen en un mundo espiritual determinado perciben los objetos que se encuentran en ese mundo y los de los mundos inferiores. Sin embargo, no pueden ni siquiera imaginar o experimentar cualquier cosa que provenga de un mundo superior. Es así que alguien que ha alcanzado alguno de los125 niveles entra en contacto con las almas que se encuentran allí ya sea de generaciones pasadas, presentes o futuras y permanece con ellas. Nosotros que vivimos únicamente en este mundo no podemos imaginar o percibir lo que existe en otros niveles o mundos incluyendo a quienes los habitan.

Los cabalistas que han logrado llegar a un cierto nivel o camino que conduce al Creador pueden describirlo utilizando las expresiones que sólo aquellos que están en el mismo nivel pueden comprender. Aquellos que no han llegado a ese nivel pueden sentirse desorientados por tales afirmaciones y desviarse del entendimiento correcto.

Como hemos dicho anteriormente nuestro camino hacia el Creador se divide en 125 niveles o grados, pero no podemos ascender antes de la completa corrección. Hay dos diferencias que existen entre todas las generaciones previas y la última que estará totalmente corregida.

1. Sólo la última generación tendrá la posibilidad de ascender los 125 niveles.

2. De las generaciones anteriores sólo algunas personas podían llegar hasta los otros mundos. En la última generación todos podrán elevarse hacia los niveles espirituales y unirse con el Creador.

La expresión "la última generación" se refiere a todas las generaciones a partir de 1995 pues según El Libro del Zohar, esta fecha marca la entrada de la humanidad a una nueva fase que es la de la Corrección Final. La Cabalá la llama también "la era de la redención" durante la cual el destino de la humanidad es salir de su nivel más bajo.

Rashbi y sus discípulos ascendieron los 125 niveles y por este motivo pudieron escribir el Libro del Zohar que abarca los 125 niveles de los mundos. Por lo tanto el Libro del Zohar especifica que no se va a descubrir su contenido sino "hasta el final de los tiempos", lo que significa en la víspera de la corrección final. Las generaciones anteriores no pudieron llegar al fin de la corrección. Por tanto, no pudieron comprender el libro pues les era imposible ascender los 125 niveles desde cuya altura se escribió el Libro del Zohar. En nuestra generación podemos todos llegar hasta el nivel 125 y por tanto comprender lo que dice el Zohar.

El hecho que un cabalista contemporáneo haya escrito un comentario completo al Libro del Zohar es la señal que nos encontramos en el umbral de una nueva generación y que todos lograremos comprender el Libro del Zohar. En efecto, antes de nuestra época no había aparecido ni un solo comentario sobre el Libro del Zohar. Tenemos ahora a nuestra disposición un comentario (el Sulam) preciso y exhaustivo del Libro del Zohar que fue escrito por Baal HaSulam tal y como debería ser en la última generación.

Sin embargo, debemos tomar en cuenta que las acciones espirituales no se llevan a cabo como las acciones físicas. Es decir, la causa y la consecuencia no se suceden forzosamente una tras la otra. En esta época el estado espiritual de los mundos está listo para recibir la venida del Mesías (la fuerza que sacará a la creación de su egoísmo y la llevará al altruismo). Sin embargo, esto es tan sólo la oportunidad que se nos brinda para llegar a esa meta, mientras que el trabajo para alcanzarla realmente depende de nosotros y nuestros niveles espirituales.

Podemos unirnos al Creador si igualamos nuestros atributos, deseos y metas con las de Él, erradicamos nuestro egoísmo por completo y desinteresadamente hacemos buenas obras. Hay sin embargo una cuestión que se plantea. ¿Cómo un perfecto egoísta (aquel que no es capaz de hacer una acción física o espiritual sin recibir un provecho personal) va a encontrar la fortaleza y la motivación de vivir para los demás?

Podemos responder a esta pregunta tomando un ejemplo de la vida cotidiana.

Imagine una situación en la que usted desea de todo corazón ofrecer un regalo a alguien que a sus ojos es muy importante, alguien a quien usted ama y respeta. Supongamos que esta persona acepta su regalo o que consiente venir a cenar a su casa.

Aunque sea usted quien haya gastado su dinero y trabajado mucho para recibir a su invitado espléndidamente, no siente que es usted, sino el invitado que le está haciendo el favor, concediéndole su tiempo al aceptar la invitación. Ahora si pudiéramos imaginar al Creador como alguien que respetamos, de buen grado intentaríamos complacerlo.

No podremos cumplir con las leyes del universo si no logramos percibir la grandeza del Creador. Sólo así trabajaremos para Él y al darnos cuenta de su magnificencia será como si recibiéramos de Él. Puesto que los pensamientos se hayan influidos por la sociedad y los ambientes sociales, todo lo que ellos elogian es igualmente importante para el individuo. En consecuencia, es indispensable rodearse del mayor número de personas que exalten al Creador,

Si nuestro medio ambiente no exalta la importancia del Creador como debe ser, no nos va a permitir alcanzar la espiritualidad. El estudiante debe sentirse como el más insignificante de todos los estudiantes. De esta manera, podrá asimilar los conceptos de la sociedad y desde este estado considerar cuan importantes son estos puntos de vista. De ahí nos llega la expresión, "Compra un amigo." Efectivamente entre más me rodee de personas que me influyan con sus opiniones, con mayor diligencia voy a trabajar en mi mismo para corregir mi egoísmo y poder percibir al Creador.

Se ha dicho que todas las personas deben regresar a su Raíz, la fuente de su alma. Dicho de otra manera, la meta final debe ser unirse por completo al Creador. A los atributos del Creador se les designa como Sefirot. Es por eso que cuando estudiamos las Sefirot y sus acciones es como si aprendiéramos a conocer estos atributos, a unirnos a ellos y al espíritu del Creador para llegar a ser uno con Él.

La importancia de la Cabalá proviene del hecho que al estudiarla aprendemos la forma en que fueron creados los mundos y como se les gobierna. Al estudiar las acciones del Creador y Sus atributos descubrimos como tenemos que hacer para unirnos a Él.


Capítulo VIII

El lenguaje de la Cabalá

 

Ya que nuestro vocabulario está muy limitado por nuestra percepción de este mundo que está ligado a los conceptos de tiempo espacio y movimiento no tenemos palabras para expresar o transmitir los conceptos espirituales. Hemos desarrollado nuestro vocabulario a partir de nuestras vivencias en el mundo y por lo tanto la utilización de palabras aplicables a nuestro mundo para describir los fenómenos espirituales es totalmente inadecuada.

Es muy complicado encontrar las palabras para explicarle a alguien una experiencia espiritual que nunca ha sentido. Aún si queremos describir un objeto espiritual no contamos más que con las palabras materiales para hacerlo. Y si un solo concepto no puede expresarse mediante palabras con precisión, el significado correcto de toda la ciencia se ve comprometido. Por consiguiente, el problema para hablar del mundo espiritual sin poseer un vocabulario apropiado o un lenguaje que lo describa está aún por resolverse.

Todos los objetos o acciones de este mundo tienen su origen en un objeto o una acción correspondiente en el mundo espiritual. Por lo tanto, los cabalistas han descubierto un medio confiable para transmitir la información y el conocimiento entre ellos. Utilizan los nombres de los objetos y las acciones (las ramas) de nuestro mundo físico para describir los objetos y las acciones (las raíces) correspondientes en el mundo espiritual.

Este lenguaje lo desarrollaron personas que alcanzaron los mundos espirituales durante su vida en este mundo y que conocen precisamente las concordancias. Los cabalistas lo hay llamado muy a propósito "el lenguaje de las ramas".

Podemos ahora comprender mejor las palabras extrañas que aparecen en los libros cabalistas, así como las descripciones de acciones percibidas como historias fantásticas o de cuentos para niños. Sin embargo, el lenguaje es muy preciso ya que existe una correspondencia exacta y única entre cada raíz y su rama.

No es de sorprender que exista tal correspondencia ya que los creadores de este lenguaje vivieron simultáneamente en el mundo espiritual y el mundo material. Por esta razón es imposible reemplazar una sola palabra, por absurda que pueda parecer, ya que la rama corresponde exactamente a la raíz.

No es el espacio que separa a los objetos espirituales sino la incongruencia espiritual y la desigualdad de sus atributos. En consecuencia, el número de almas, es decir, los objetos espirituales separados, determina el número de personas en el mundo físico.

En el principio de la creación sólo había un alma colectiva: la Luz (el placer) y Adam, el cuerpo correspondiente (el deseo). Estaban unidos en adhesión con el Creador y por tanto recibían el máximo deleite. La naturaleza del alma es sencillamente la de querer recibir placer y el alma se encontraba llena de placer conforme a su deseo. Sin embargo, una vez que había recibido placer el alma sentía vergüenza. En nuestro mundo, todo aquel que recibe un regalo o algún favor experimenta la misma sensación.

La intensidad de la vergüenza depende del desarrollo espiritual de cada persona. Únicamente este sentimiento nos limita constantemente y nos obliga a seguir las leyes de la sociedad. La misma sensación sustenta nuestras aspiraciones de conocimiento, riqueza, el reconocimiento de la sociedad y los honores.

Un vez que experimentó esta vergüenza extrema que corresponde al placer recibido, el alma comprendió que el único medio de hacerla desaparecer era dejar de disfrutar el placer. Sin embargo, ya que el deseo del Creador era dar placer al alma, esta aceptó el placer no para sí misma, sino únicamente para Él.

Igual que en nuestro mundo, entre más se deleita el bebé comiendo "una cucharada para mamá", más placer brinda a sus padres. En esta situación, el alma debe constantemente controlar la cantidad de placer que recibe para deleitarse únicamente para agradar al Creador.

Sin embargo, como el alma colectiva no podía instantáneamente superar su deseo natural de autocomplacencia (que era de enormes proporciones) se rompió en una miríada de fragmentos (las almas). Era mucho más sencillo trabajar con los fragmentos para neutralizar el deseo egoísta de recibir placer.

Puesto que no existe la distancia en el mundo espiritual y la proximidad la determina la semejanza de las acciones y los pensamientos (la afinidad, el amor), las almas que reciben "por el Creador" están cercanas a Él, puesto que se brindan placer mutuamente como ocurre entre una madre y su hijo.

La proximidad la determina la cantidad de placer que recibe el alma por el Creador. El deseo de recibir es instintivo en nosotros, pero nuestro deseo de liberarnos de la vergüenza y de dedicar nuestro placer al Creador se origina en nosotros. Por lo tanto el deseo de hacer desaparecer la vergüenza y disfrutar por el Creador requiere de un esfuerzo continuo y muy particular.

El alma que recibe para sí misma está en oposición al Creador tanto en su intención como en su acción espiritual. Entre mayor sea el placer que reciba en forma egoísta, más será opuesto al Creador.

En vista de que la diversidad de los deseos aleja al hombre del Creador, se crearon varios mundos con diferentes grados de separación hasta descender a nuestro mundo en donde cada fragmento del alma colectiva recibe un determinado período de vida (la duración de su vida) y repetidas oportunidades (ciclos de vida) para corregirse.
La persona nace únicamente con el deseo de recibir placer para sí mismo. Todos nuestros deseos "personales" provienen del sistema de las fuerzas impuras. Dicho de otra manera, estamos infinitamente alejados del Creador, no lo podemos sentir y por lo tanto se nos considera como "espiritualmente muertos".

No obstante, si durante su lucha consigo misma, la persona adquiere el deseo de vivir, de pensar y actuar sólo por los otros y por el Creador, tal purificación del alma le va a permitir aproximarse gradualmente al Creador hasta que se encuentre totalmente unida a Él. Y a medida que se acerque al Creador irá creciendo la intensidad del placer.

Nuestro mundo y los demás mundos espirituales (los diferentes peldaños que conducen al Creador) fueron creados con la finalidad de transformar esta alma. Unirse al Creador es la misión que todos y cada uno de nosotros debe lograr en el transcurso de su vida en este mundo.

Nuestro mundo es un punto diametralmente opuesto al Creador, opuesto a sus atributos. Al despojarnos de nuestro deseo egoísta de recibir placer, nos aproximamos a Él y ganamos por partida doble: disfrutamos de los placeres que Él nos da y al mismo tiempo sentimos placer al complacerlo a Él. De la misma manera, disfruto comer el platillo que mi madre me ha preparado; por un lado, disfruto de la comida y por otro me siento feliz al complacerla.

Debemos hacer resaltar que mientras que el placer egoísta es de corta duración y limitado por el tamaño del deseo (no podemos comernos dos cenas), nosotros podemos dar y compartir sin medida, sin fin, o recibir para los demás. El placer que se experimenta es infinito.

Cada mundo y todo lo que lo puebla (incluyendo a nuestro mundo) se alían al plan único del Creador que es otorgar al alma deleite infinito. Este pensamiento único, esta meta, abarca a la creación entera desde el principio hasta el fin. Todos los sufrimientos que experimentamos, el trabajo en nosotros mismos y la recompensa las determina sólo este pensamiento.

Después de la corrección de cada persona, las almas se agrupan en un alma como antes. De esta forma, no solamente se duplica el placer que cada alma experimenta al recibir placer y complacer al Creador, sino que además se multiplica por el número de almas que se encuentran reunidas.

Mientras tanto, a medida que la gente se eleva espiritualmente por su trabajo en sí mismos, se les abren los ojos y los otros mundos se vuelven visibles. Por tanto, han logrado llegar a todos los mundos durante su vida en nuestro mundo. El lenguaje aparentemente absurdo de la Cabalá se convierte en un lenguaje de las acciones, los pensamientos y las sensaciones. Los conceptos que son opuestos en nuestro mundo se unen en una única Raíz Divina.


Capítulo IX

Del Prefacio al Zohar


Desde que fue escrito, el contenido del Libro del Zohar quedó oculto para los no iniciados. Ahora se han reunido las condiciones para que pueda ser revelado a todo el público. Antes de hacerlo accesible a todos los lectores, conviene dar algunas explicaciones.

Antes que nada, es indispensable precisar que en el Zohar todo lo que se describe es en función de diez Sefirot: Keter, Jojma, Bina, Jesed, Gevura, Tifferet, Netzah, Hod, Yesod, Maljut y sus combinaciones. Del mismo modo que cualquier pensamiento puede expresarse con un número limitado de letras del alfabeto, las combinaciones de las diez Sefirot son suficientes para describir cualquier objeto o acción espiritual.

Sin embargo, existen tres delimitaciones precisas que debemos tener en cuenta y que están ligadas a los cuatro niveles de percepción (o conocimiento) en nuestro mundo: la Materia, la Forma en la Materia, la Forma Abstracta y la Esencia. Estos cuatro niveles de percepción existen igualmente en las diez Sefirot.

La primera delimitación: El Zohar sólo investiga la Materia y la Forma en la Materia y de ninguna manera se ocupa de la Forma Abstracta o de la Esencia.

La segunda delimitación: Todo lo que fue creado se compone de tres niveles:

1. El Mundo de Ein Sof (el Infinito)
2. El Mundo de Atzilut
3. Los mundos Beria, Yetzira y Assiya (BYA)

El Zohar estudia sólo los tres últimos mundos BYA. No trata de los mundos Ein Sof y Atzilut de ninguna manera, sino exclusivamente de lo que los mundos BYA reciben de Atzilut y Ein Sof.

La tercera delimitación: Cada uno de los mundos BYA se compone de tres niveles :

• Las Diez Sefirot que representan la parte del Creador en cada mundo.

• Las almas humanas.

• Todo lo demás que existe:

Mala ‘ajim (ángeles),
Levushim (vestiduras) y
Heijalot (palacios).

El libro del Zohar estudia las almas humanas en tanto que los demás objetos se analizan sólo con respecto a las almas. Es muy importante hacer resaltar que todos los errores, las imprecisiones y las ilusiones provienen del hecho que no se respetaron las tres delimitaciones.

Las siguientes Sefirot corresponden a los cuatro mundos de Atzilut, Beria, Yetzira y Assiya (ABYA):

Sefirat Jojma, (la Sefira de) corresponde al mundo de Atzilut.

Sefirat Bina, corresponde al mundo de Beria.

• Seis Sefirot Jesed a Yesod se les llama colectivamente Tifferet y corresponden al mundo de Yetzira.

Sefirat Maljut corresponde al mundo de Assiya

Todo lo que existe arriba del mundo de Atzilut se refiere a la Sefirat Keter.

Sin embargo, cada uno de los mundos antes mencionados se divide en diez Sefirot. Aún el objeto más pequeño pertenece a alguno de estos mundos y se divide en (o esta compuesto de) diez Sefirot.

El Zohar atribuye un color específico a cada Sefira

• Blanco, para la Sefirat Jojma.
• Rojo, para la Sefirat Bina
• Verde, para la Sefirat Tifferet
• Negro, para la Sefirat Maljut


Si bien la Luz que llena las Sefirot es incolora, quienes la reciben la ven con el tinte correspondiente. Por tanto, en los cinco mundos (desde Ein Sof hasta nuestro mundo) la luz que emana del Creador es una sustancia imperceptible e incolora. Sólo después de atravesar los mundos y las Sefirot, como a través de un filtro de color, se percibirá un determinado color e intensidad, dependiendo del nivel que tiene el alma que recibe la Luz.

Por ejemplo, el mundo de Atzilut deja pasar la Luz sin color, pues este mundo posee los mismos atributos de la Luz. Es por este motivo que la Luz en el mundo de Atzilut se caracteriza por el color blanco. Los atributos de los otros mundos son distintos a los de la Luz y la afectan dependiendo de su proximidad espiritual.

Si comparamos la Luz blanca al papel, entonces el mensaje que está escrito en él presenta la información y el color del texto se destaca contra el fondo blanco. De igual manera, al percibir el rojo, el verde y el negro podemos percibir de Luz.

El mundo de Atzilut (Sefira Jojma) es el fondo blanco del libro y por tanto no nos es posible concebir su Luz. No obstante, Bina (el mundo de Beria), Tifferet (Yetzira) y Maljut (Assiya) que corresponden respectivamente al rojo, verde y negro nos proporcionan información basada en sus combinaciones, sus interacciones y sus reacciones a la Luz que pasa por el mundo de Atzilut hasta nuestro mundo.

Por lo tanto, es como si los mundos Beria, Yetzira y Assiya formaran envolturas concéntricas del mundo de Atzilut. Estudiemos de cerca los cuatro tipos de la percepción del objeto: la Materia, la Forma en la Materia, la Forma Abstracta y la Esencia.

Supongamos que el objeto en cuestión es una persona falsa.

• La Materia es el cuerpo de esta persona.

• La Forma en la Materia es el atributo de falsedad.

• La Forma Abstracta es la falsedad que se percibe independiente de la materia

• La esencia de la persona (que es absolutamente inconcebible si está separada del cuerpo.

No podemos nosotros imaginar la Esencia en sí con nuestros órganos sensoriales, aún ayudados por la fantasía. Únicamente podemos percibir las acciones y las reacciones de la realidad que nos rodea y de sus diferentes interacciones con la Esencia. Por ejemplo, cuando examinamos un objeto, el ojo no percibe el objeto mismo, sino su interacción con la luz, o para ser más exacto, la interacción de la luz con el ojo. Nuestro sentido auditivo no percibe el sonido, sino la interacción de la onda en el tímpano. Nuestro sentido del gusto no percibe el bocado en sí mismo, sino la interacción de la saliva, las terminaciones nerviosas y las glándulas con el bocado.

Todas nuestras sensaciones nos informan sólo sobre las interacciones de las reacciones de la Esencia y nada de la Esencia en sí misma. Aún nuestro sentido táctil que nos proporciona datos en cuanto a la dureza o la temperatura de un objeto, no nos revela el objeto en sí mismo, sólo nos permite analizarlo a través de nuestras reacciones y sensaciones al tacto.

Así pues, la percepción suprema en este mundo sería investigar de qué modo la Esencia nos influye. Ahora bien, ya que ni en nuestra más descabellada fantasía podríamos imaginar la Esencia, sin antes haberla sentido al menos una vez, carecemos de una imagen mental y del deseo de investigar.

Lo que es más, ni siquiera podemos conocernos a nosotros mismos, nuestra propia Esencia. Al percibirme como un objeto que ocupa un espacio, que tiene una forma y temperatura y está dotado de la facultad de pensar, tan sólo percibo las acciones de mi Esencia y no la Esencia misma. La idea más completa que recibimos de nuestro mundo nos la da el primer tipo de percepción: la Materia. Esta información es más que suficiente para nuestra existencia y para nuestra relación con el mundo que nos rodea.

Recibimos el segundo tipo de percepción, la Forma en la Materia, al explorar la naturaleza que nos rodea con la ayuda de nuestros sentidos. La evolución de este tipo de percepción ha dado lugar al surgimiento de la ciencia en la que confiamos plenamente en todas las situaciones de nuestra vida. Este nivel de percepción del mundo es también más que suficiente para los hombres.

Sería posible lograr la tercera percepción, es decir, la Forma Abstracta si pudiéramos examinar esta forma separada de la materia y no mientras se reviste en ella. Sin embargo, una forma sólo puede separarse de la materia en la imaginación (por ejemplo, la falsedad como una noción abstracta que se ha desconectado de una persona).

Por regla general, investigar una forma desconectada de la materia, en su forma abstracta no da resultados fidedignos y no se pueden confirmar de facto. Es todavía más cierto cuando se investigan formas que nunca se han revestido en la materia.

Vemos pues que en los cuatro tipos de percepción de un objeto, su Esencia es totalmente imperceptible y su Forma Abstracta percibida incorrectamente. Únicamente la materia y su forma, cuando se examinan en conjunto con la materia, proporcionan datos verídicos y suficientes sobre el objeto que se investiga.

En los mundos espirituales BYA, todos los objetos son percibidos tan sólo en su materia y en su forma. Son los colores rojo, verde y negro que constituyen la materia en esos mundos y nosotros los percibimos encima del fondo blanco del mundo de Atzilut. Los estudiosos del Zohar deben tener en cuenta que es necesario limitarse a los dos tipos de investigación que tenemos a nuestra disposición.

Como ya se ha mencionado antes, todas las Sefirot se subdividen en cuatro niveles de percepción. Así es como la Sefirat Jojma constituye la Forma y Bina, Tifferet y Maljut constituyen la Materia revestida en la Forma.

El Zohar sólo examine las Sefirot Bina, Tifferet y Maljut. El libro no se ocupa de la forma abstracta de la materia, mucho menos de la Esencia - la parte del Creador (Ein Sof) que anima cada partícula de la Creación.

Las Sefrot Bina, Tifferet y Maljut en el mundo de Atzilut son accesibles a nuestra investigación mientras que las Sefirot Keter y Jojma aún en el confín del mundo de Assiya son inaccesibles.

Todo lo que existe en cada mundo se divide en cuatro niveles: el Inanimado, el Vegetal, el Animado y el Humano. Los niveles corresponden a cuatro niveles de deseos. Igualmente, cada objeto consiste de estos cuatro sub niveles de deseo.


• La aspiración de conservar la propia vida corresponde al nivel inanimado del desarrollo.

• La aspiración a la riqueza corresponde al nivel vegetal del desarrollo.

• La aspiración por el poder, de honor y reconocimiento corresponde al nivel animado de desarrollo.

• Y la aspiración al conocimiento corresponde al nivel humano.

Por tanto, nos damos cuenta que recibimos el primer tipo de deseos, desde un nivel inferior al nuestro para satisfacer nuestras necesidades y placeres animales. Los deseos de riqueza, de poder y reconocimiento se alcanzan a través de las demás personas. En cuanto a los deseos de educación y conocimiento se logran por medio de objetos más elevados.

Todos los mundos espirituales se parecen y se diferencian sólo por sus niveles. De esta forma, los niveles inanimado, vegetal, animado y humano en el mundo de Beria se proyectan respectivamente en los niveles inanimado, vegetal, animado y humano del mundo Yetzira. A su vez estos niveles en el mundo Yetzira se imprimen en los niveles correspondientes del mundo de Assiya y así hasta llegar a nuestro mundo.


• El nivel inanimado en los mundos espirituales se llama Heijalot.

• El nivel vegetal se llama Levoushim.

• El nivel animado se llama Mala'ajim.

• El nivel humano se llama "almas humanas" en un mundo en particular.

Las diez Sefirot representan la parte del Creador en cada uno de los mundos. Las almas humanas son el centro en cada mundo y reciben su sustento de los otros niveles.

Los estudiosos del Zohar deben tener constantemente presente que todos los objetos se examinan desde el punto de vista de sus interacciones en un mundo dado. Toda la investigación se resume al estudio del alma humana y a lo que se llega a relacionar con ella

Puesto que el Zohar estudia únicamente las almas que se han encarnado en cuerpos en nuestro mundo, el Ein Sof se considera sólo bajo este aspecto. Dicho de otra forma, el libro examina la influencia, el programa, y el deseo de Ein Sof en lo que a nosotros respecta y no en lo concerniente a otros objetos pertenecientes a otros mundos.

El programa entero de la Creación de principio a fin está incluido en Ein Sof y los mundos de Beria, Yetzira, Assiya así como nuestro mundo constituyen el programa concreto de aplicación.

Por lo tanto, todas las acciones en todos los mundos son consecuencia de la ejecución del programa que se origina en Ein Sof para descender después al mundo de Atzilut y subdividirse en diversos programas. Las acciones bajan en un determinado orden a través de los mundos hasta el nuestro bajo la forma de una dirección general e individual de gobierno

Las almas humanas fueron creadas en el mundo de Beria. Por esta razón, partiendo de ese mundo podemos estudiar su dependencia y su conexión con Ein Sof. Las diez Sefirot en cada uno de los mundos BYA reciben respectivamente de las diez Sefirot del mundo de Atzilut el programa, el método, así como el tiempo asignado para la aplicación de cada una de sus partes.

Puesto que en el mundo de Atzilut, el plan de la Creación existe bajo la forma de un programa, la Luz de Ein Sof que atraviesa Atzilut permanece sin color. Toda la información que obtenemos se basa en las transformaciones ilimitadas de la Luz que nos revela los colores de Beria, Yetzira y Assiya.

 

Capítulo X

De la Introducción al Zohar


Para comprender aunque sea algo sobre la naturaleza que nos rodea y nosotros mismos, necesitamos tener una idea precisa de cuál es la meta de la Creación y cuál será su estado final, ya que los estados intermedios pueden ser muy engañosos. Los cabalistas nos explican que la meta de la Creación es dar a conocer a las criaturas el placer supremo. Con este fin el Creador creó las almas, "el deseo de recibir placer". Puesto que deseaba colmarlas de deleite, creó un enorme deseo de recibir placer en perfecta armonía con su deseo de otorgar.

El alma es por tanto el deseo de deleitarse. El alma recibe el placer del Creador según sea su deseo. La cantidad de placer recibido se puede medir por el grado de deseo de recibirlo.

Todo lo que existe se relaciona ya sea al Creador o a su Creación. Antes de la creación, del deseo de disfrutar o de las almas, sólo existía el deseo del Creador de otorgar deleite. Por tanto, conforme a Su deseo, el deseo de otorgar deleite creo una cantidad igual de deseo de disfrutar, sin embargo, los atributos eran totalmente opuestos.

Por lo tanto, el deseo de recibir deleite es lo único que fue creado y que existe además del Creador. Lo que es más, este deseo es la materia de todos los mundos y de todos los objetos que los habitan. El placer que emana del Creador es lo que da la vida y lo gobierna todo.

En los mundos espirituales, la discrepancia entre los atributos y los deseos separa dos objetos espirituales alejándolos el uno del otro como la distancia aparta dos objetos físicos. En nuestro mundo si dos personas aman o detestan la misma cosa, esto es, si sus preferencias se asemejan decimos que son muy unidas.

Si sus preferencias o sus puntos de vista difieren, la distancia entre ellos será proporcional a la diferencia en sus preferencias o puntos de vista. La afinidad entre dos personas la determina su cercanía espiritual y no su distancia física. Los que se aman se acercan y se unen mientras que los que se odian están espiritualmente tan distantes como los dos polos.

El deseo de recibir placer: El alma se encuentra infinitamente alejada del Creador ya que es totalmente lo opuesto a Su deseo de otorgar placer. Para reparar este distanciamiento de las almas con el Creador, se crearon todos los mundos y se dividieron en dos sistemas antagónicos: los cuatro mundos de la Luz ABYA opuestos a cuatro mundos oscuros ABYA.

La diferencia entre el sistema de los mundos de la Luz y el sistema de los mundos oscuros radica exclusivamente en el hecho que la naturaleza misma de los primeros mundos de la Luz es otorgar deleite mientras que la naturaleza misma de los mundos oscuros es el de recibir deleite. Dicho de otra manera, el deseo inicial de deleitarse se separó en dos partes, una de las cuales conservó sus atributos (el deseo de recibir) mientras que la otra adquirió los atributos del Creador lo que le permitió aproximarse y unirse a Él.

Posteriormente, la transformación de los mundos continuó hasta nuestro mundo material, el lugar en donde los seres humanos existen en sistemas de "un cuerpo y un alma". El cuerpo es el deseo de recibir placer que descendió de los mundos oscuros de ABYA inalterado, que corresponde al egoísmo, el deseo de disfrutar para sí mismo

En consecuencia, la persona nace egoísta y continúa su vida bajo la influencia de ese sistema hasta el momento en que él o ella empiezan a cumplir con las leyes espirituales y dan alegría a su Creador. De este modo, se purifican progresivamente de su egoísmo (el deseo de disfrutar para sí mismos) y adquieren el deseo de deleitarse por el Creador. Entonces el alma desciende a través de todo el sistema de los mundos de Luz y se encarna en un cuerpo.

Aquí comienza un período de corrección que continúa hasta que el egoísmo entero se transforma en altruismo (el deseo de disfrutar sólo para el Creador).

De esta forma, los atributos de una persona se armonizan con los del Creador, ya que recibir para el bien de otro no se consideran recepción sino otorgamiento. Puesto que la equivalencia de los atributos significa la adhesión o unión, la persona recibe automáticamente todo lo que fue preparado para ella o él en el plan de la Creación.

La separación del deseo egoísta de disfrutar que el Creador creó en dos partes (el cuerpo y el alma) por los sistemas de ABYA nos permite transformar este deseo egoísta en un deseo de deleitarse por el Creador. De esta manera podemos recibir todo lo que se preparó para nosotros según el plan de la creación y ser dignos de unirnos a Él.

A esto se le considera como el fin supremo de la Creación. En esta fase, no es ya de utilidad el sistema oscuro de ABYA y cesa de existir. El trabajo que debía realizarse en 6,000 años (tiempo necesario para transformar el egoísmo en un deseo de deleitarse por el Creador), hoy en día lo realiza cada individuo en el lapso de su existencia terrenal así como todas las generaciones en conjunto. Cada persona continúa reencarnando en tanto no se haya terminado el trabajo. La existencia del sistema oscuro de ABYA es indispensable únicamente para la creación del cuerpo, de manera que al corregir su egoísmo el individuo pueda adquirir su segunda naturaleza que es divina.

Sin embargo, si el egoísmo (el deseo egoísta de deleitarse) es tan despreciable, ¿cómo es que pudo surgir de los pensamientos del Creador? La respuesta es sencilla: puesto que el tiempo no existe en el mundo espiritual, el estado final de la Creación apareció simultáneamente con el plan de la Creación. El motivo es que en los mundos espirituales, el pasado, el presente y el futuro se fusionan en un todo integrado.

En consecuencia, el deseo egoísta de disfrutar y las propiedades opuestas que se generan así como el alejamiento del Creador no existieron jamás en los mundos espirituales. Desde el principio hasta el fin de la Creación, el alma pasa por tres fases. La primera fase es la final pues el alma existe ya al lado del Creador gracias a la equivalencia de sus atributos.

La segunda fase es nuestra realidad donde nuestro egoísmo (dividido en el cuerpo y el alma por los dos sistemas ABYA) se transforma en altruismo durante 6000 años. En este período sólo las almas pasan por la corrección. El egoísmo inherente en ellas bajo la influencia del cuerpo, queda destruido y emerge el altruismo innato en ellas por naturaleza.

Aún las almas de los justos no llegan a Gan Eden (el Jardín del Edén que es un determinado nivel dentro del sistema de los mundos de Luz ABYA) en tanto que todo el egoísmo no quede destruido y se descomponga en la "tierra" (Maljut del mundo de Assiya).

La tercera etapa es la de las almas corregidas después de la "resurrección de los muertos", después de la corrección de los "cuerpos". Es la situación en que el egoísmo característico del cuerpo se convierte al altruismo y el cuerpo se vuelve digno de recibir todas las delicias que el Creador le ha preparado. Al mismo tiempo, el cuerpo se une al Creador por la semejanza de sus atributos. Al hacerlo complace al Creador ya que la unificación con el Creador es el verdadero placer.

Al examinar de cerca estas tres fases, descubrimos que cada una de ellas requiere el surgimiento de las otras. Al mismo tiempo, la exclusión de una de ellas implica la desaparición de las otras dos.

De esta forma, si el tercer estado final no hubiera aparecido, el primer estado tampoco lo hubiera hecho. El motivo es que el primer estado existe sencillamente porque el tercer estado está ya presente en el primero. Toda perfección que se manifiesta en el primer estado lo determina la proyección de su futuro estado que ya está presente en él. Sin la existencia del estado futuro, el estado presente hubiera quedado anulado. La razón es que no existe el tiempo en la espiritualidad, únicamente las situaciones cambian.

Antes del principio de la Creación, en el Pensamiento de la Creación la meta estaba ya trazada como definitiva y existiendo y fue así que se inicio la Creación. Por lo tanto, el primero y segundo estados los sostiene el tercero y último estado. Por regla general, en contraste a nuestras acciones en este mundo, cada acción en la espiritualidad comienza designando el estado final en potencia seguido por la acción misma de realizarla.

Por tanto, el futuro requiere de la existencia del presente. ¿Y si cualquier cosa hubiera desaparecido del segundo estado (el trabajo de corrección en uno mismo) como podría aparecer el tercer estado corregido que necesita del primer estado? Del mismo modo, el estado inicial en donde la perfección existe ya gracias al tercer estado necesita la existencia y realización del segundo y tercer estados.

Sin embargo, si el tercer estado existe ya, aunque nosotros no lo experimentemos, y según el plan del Creador llegaremos a lograrlo ¿en dónde se encuentra nuestro libre albedrío?

De lo anteriormente dicho se desprende que aunque nos veremos obligados a alcanzar la meta prevista hay, sin embargo, dos caminos para pasar del primer estado al tercero.


• El primer camino es voluntario e implica el cumplimiento consciente de las reglas que recomienda la Cabalá.


• El segundo es el camino del sufrimiento pues el sufrimiento tiene el poder de purificar al cuerpo del egoísmo, de forzarlo a llegar al altruismo y unirse al Creador.


La única diferencia entre estos dos caminos es que el primero es más corto. Después de todo, el segundo, el camino del sufrimiento, nos va a conducir siempre al primero. De cualquier forma, todo se encuentra interconectado y mutuamente necesita de todos nuestros estados desde el principio de la Creación hasta el final. Puesto que somos corruptos y miserables debemos llegar a ser tan perfectos como nuestro Creador. En efecto, un Ser tan perfecto como Él no pudo crear tal imperfección.

Podemos apreciar ahora que nuestro cuerpo no es nuestro verdadero cuerpo. De hecho nuestro verdadero cuerpo, perfecto e inmortal, existe en el primer y en el tercer estado. En nuestro estado actual, que es el segundo, hemos recibido intencionalmente un cuerpo vil, corrupto, defectuoso y totalmente egoísta, alejado del Creador por la diferencia de los deseos. Recibimos este cuerpo con el propósito específico de corregirlo y recibir un cuerpo inmortal cuando lleguemos al tercer estado. Pero, únicamente en nuestro estado presente podemos completar este trabajo.

Sin embargo, podemos afirmar que en el segundo estado existimos también dentro de la perfección absoluta, ya que nuestro cuerpo (el deseo de deleitarse, el egoísmo) que está muriendo cada día que pasa no crea obstáculos a que alcancemos el estado que deseamos. Sólo existe un obstáculo, el tiempo que se necesita para erradicarlo finalmente y recibir el cuerpo perfecto y eterno que lo reemplace, es decir, el deseo altruista.

¿Sin embargo, cómo pudo un universo tan imperfecto, es decir, nuestra sociedad con sus viles inclinaciones, surgir de un Creador tan perfecto? La respuesta es que nuestro efímero cuerpo, el universo entero y la humanidad bajo su forma actual no formaban parte de la meta del Creador. Para Él nos encontramos ya en nuestro estado final. Todo lo que es temporal, como el cuerpo y su egoísmo, sencillamente facilita nuestro ascenso trabajando en nosotros mismos.

Todos los otros seres creados que pueblan nuestro mundo se elevan y descienden espiritualmente junto a nosotros y junto a nosotros van a alcanzar la perfección. Puesto que el tercer estado afecta al primero, tenemos dos medios para llegar a la meta fijada: un desarrollo espiritual voluntario o pasar por el sufrimiento que sólo afecta nuestro cuerpo.

Se desprende que el egoísmo no fue creado sino para ser erradicado del mundo y ser transformado en altruismo. El sufrimiento nos muestra cuan insignificante es nuestro cuerpo y revela su intrascendencia e inutilidad.

Cuando todo el mundo tome la decisión de erradicar el egoísmo, piense en los demás y no únicamente en sí mismo, todos nuestras preocupaciones van a desaparecer y el hombre vivirá una existencia tranquila, dichosa, saludable pues todos tendrán la plena confianza que su bienestar está asegurado.

Pero en tanto nos encontremos atrapados en nuestro egoísmo, no hay esperanza alguna de salir del sufrimiento que azota constantemente a la humanidad. Por el contrario, el Creador nos envía el sufrimiento con el propósito de guiarnos a elegir el camino que nos propone la Cabalá, el camino del amor y cuidado por los demás.

Por lo tanto, la Cabalá considera que todos los preceptos relativos a las relaciones interpersonales son más importantes que nuestros deberes hacia el Creador. El motivo es que las reglas sociales llevan más rápidamente a la supresión del egoísmo.

Aún cuando no hemos llegado al tercer estado, esta circunstancia no nos disminuye de manera alguna pues no es más que cuestión de tiempo. Desde ahora podemos ya experimentar el futuro en nuestro estado presente, sin embargo, nuestra facultad para presentirlo depende de nuestra confianza en él. En consecuencia, una persona que confía absolutamente puede desarrollar una sensación clara del tercer estado. Cuando esto ocurre, es como si el cuerpo no existiera.

Sin embargo, el alma es eterna puesto que sus atributos coinciden con los del Creador (lo contrario de lo que ocurre con el intelecto que es el resultado de la materia). El alma adquiere las propiedades del Creador dentro de un proceso de desarrollo sin importar que su naturaleza inicial consista de un deseo de recibir placer.

El deseo crea las necesidades y las necesidades estimulan los pensamientos apropiados y el conocimiento necesario para satisfacer estas necesidades. Puesto que los hombres tienen deseos diferentes es tan sólo natural que sus necesidades, sus pensamientos y su desarrollo difieran entre sí.

Aquellos cuyas necesidades sean básicas van a orientar sus pensamientos y su educación para satisfacer estos deseos. Aunque utilicen sus conocimientos y su intelecto, sólo atienden la parte inferior de su mente (animado). Las personas cuyo deseo egoísta se limita a las necesidades humanas como el poder sobre los demás, utilizan su fuerza, su intelecto y su educación para satisfacerlo.

El deseo de disfrutar de otros individuos se enfoca en utilizar sus conocimientos para recibir placer. Ellos deben usar su cerebro para satisfacer tales necesidades. Estos tres tipos de deseos no aparecen nunca en su forma pura puesto que vienen mezclados con varios atributos en todos nosotros. Es esta combinación de deseos que determina la diferencia de las personas.

Cuando atraviesan los mundos puros (de Luz) ABYA, las almas adquieren la facultad de recibir placer por los demás y por el Creador. Cuando el alma se encarna nace el deseo por el altruismo o sea una aspiración por el Creador. La fuerza de esta aspiración va a depender de la magnitud del deseo.

Todo lo que el alma logra alcanzar en el segundo estado pasa a formar parte de sus posesiones para siempre, sin importar el grado de envejecimiento o edad de su cuerpo. Por el contrario, fuera de él, el alma recibe de inmediato el nivel espiritual que le corresponde y regresa a su Raíz. Es evidente que la eternidad del alma no depende de manera alguna en los conocimientos que haya adquirido en vida ya que habrán desaparecido con la muerte del cuerpo. Su eternidad se finca en los atributos del Creador que haya adquirido.

Sabemos que durante los 6000 años que se nos concedieron para la corrección con la ayuda de la Cabalá no son nuestros cuerpos con su corrupto deseo de disfrutar lo que debemos corregir, sino únicamente nuestras almas elevándolas a través de los niveles de pureza y desarrollo espiritual. Sin embargo la corrección final del egoísmo sólo será posible en el estado que se llama "la resurrección de los muertos".

Como hemos mencionado anteriormente, el primer estado necesita la existencia del tercer estado para manifestarse plenamente. Por lo tanto, el primer estado requiere de "la resurrección de los muertos", es decir, el despertar del egoísmo con todas sus imperfecciones. Entonces, el trabajo para transformar al egoísmo en su forma corrupta en altruismo con el mismo grado se reanuda. De esta forma nuestra ganancia es doble.

• Recibimos del cuerpo un enorme deseo de deleite.

• Nos deleitamos no para nosotros mismos sino para satisfacer el deseo del Creador. Es como si nosotros no recibiéramos el placer sino más bien permitirle a Él que nos lo otorgue. Al ser semejantes a Él en la acción estamos unidos a Él. Él nos procura el placer y nosotros le permitimos que lo haga, de esta forma "la resurrección de los muertos se deriva del primer estado.

Ahora comprendemos que la "resurrección de los muertos" debe ocurrir hacia el final del segundo estado, después de la supresión del egoísmo, la adquisición del altruismo y la llegada del alma al nivel espiritual más elevado. En este estado, el alma logra la perfección y faculta al cuerpo a experimentar la resurrección y la corrección total.

Por otra parte, el principio de "la resurrección de los muertos" es aplicable en todos los casos. Cuando deseamos corregir un mal hábito, atributo o inclinación, debemos eliminarlo por completo. Sólo hasta entonces podemos utilizarlo parcialmente bien dirigido. Por consiguiente, hasta que no logremos extirpar el hábito completamente, no podemos utilizarlo correctamente, de manera inteligente e independiente. Ahora podemos comprender nuestro papel en la larga cadena de la realidad en donde cada uno de nosotros no es más que un minúsculo eslabón.

Nuestras vidas se encuentran divididas en cuatro períodos.

1. El acceso a un nivel máximo de egoísmo.

Este egoísmo lo recibimos del sistema oscuro ABYA con el fin de corregirlo posteriormente. Los placeres que vamos a probar en ese sistema oscuro ABYA no van a satisfacer nuestro deseo de disfrutar sino que lo van a aumentar.

Por ejemplo, cuando el hombre desea disfrutar y recibe placer, el deseo se duplica. Cuando el placer doble queda satisfecho, se cuadruplica. Si no restringimos nuestros deseos innecesarios utilizando el método de la Cabalá y los purificamos para posteriormente volverlos altruistas nuestro deseo va a continuar creciendo toda nuestra vida. Al final, en nuestro lecho de muerte vamos a descubrir que no pudimos realizar la mitad de lo que queríamos hacer.

En otras palabras, aún cuando el papel de las fuerzas oscuras es proporcionarnos el material con el que debemos trabajar, generalmente resulta que nosotros mismos somos el material de las fuerzas oscuras.

2. El segundo período

En este período el punto inmaculado en nuestros corazones (que existe desde que nacimos espiritualmente) recibe la energía así como la oportunidad de elevarse cumpliendo las leyes espirituales con la ayuda de la Luz de los mundos ABYA.

La tarea principal durante este período es adquirir y acrecentar el deseo de tener el máximo de deseos espirituales. En el momento de nacer, deseamos sólo cosas materiales, dominar al mundo entero, enriquecernos, ir tras la gloria y el poder y todo esto a pesar de su intrascendencia y fragilidad.

Sin embargo, cuando desarrollamos nuestro deseo espiritual, ansiamos controlar igualmente el mundo espiritual que es eterno. Se trata del verdadero deseo y del egoísmo supremo. Si trabajamos en nosotros mismos sobre este enorme deseo de recibir placeres para nosotros mismos, tenemos la posibilidad de alcanzar alturas espirituales proporcionales a la corrección de nuestro egoísmo.

El egoísmo crea enormes dificultades y nos aleja de la espiritualidad. A menos que continua e implacablemente luchemos contra nosotros mismos, empezaremos deseando todo lo que hay en este mundo. Si salimos vencedores de este combate, sentiremos una atracción particularmente fuerte por el Creador que nos ayudará a unirnos con Él.

Este combate no lo realizaremos contra los deseos que nos son familiares en este mundo con los que uno limita y disciplina sus acciones. Más bien cultivamos una ardiente aspiración por llegar a la espiritualidad y a la eternidad después de haber contemplado el esplendor de la espiritualidad, la eternidad y el dominio más allá del universo y del tiempo. Este deseo de unirse al Creador es el último nivel del segundo período.

3. El tercer período de desarrollo

Este período comprende el estudio de la Cabalá y la aplicación de las leyes del Mundo Superior. En esta tarea nos ayuda una pantalla contra el egoísmo cuya intención es dar alegría al Creador y de ninguna manera recibir en beneficio propio. Este trabajo corrige y transforma el egoísmo en un deseo de realizar buenas acciones, tal como lo hace el Creador.

En proporción a la cantidad de egoísmo que suprimimos, recibimos un alma de un nivel definido y una determinada cantidad de Luz y placer, que consiste de cinco partes: Nefesh, Ruaj, Neshama, Jaya, Yejida (NRNHY). Mientras nos aferremos al deseo egoísta de deleitarnos, permaneceremos separados del Creador y ni siquiera una minúscula partícula del alma podrá entrar en nuestro cuerpo.

Sin embargo, una vez que el ego haya sido totalmente destruido y hayamos logrado el deseo de deleitarnos por el Creador (volviéndonos semejantes a Él) nuestra alma entera (una parte del alma colectiva) de inmediato tomará el control de nosotros.

4. El cuarto período

Este último período llega después de "la resurrección de los muertos" cuando el egoísmo ha quedado destruido y que llega el momento de su restauración. Se reanuda el trabajo que consiste en transformar al egoísmo en altruismo aunque muy pocas personas pueden realizar esta tarea.

La Cabalá nos dice que todos los mundos fueron creados para el hombre (la palabra "hombre" se refiere a la humanidad en su conjunto). Sin embargo, ¿no es extraño que el Creador se haya tomado la molestia de crear esos mundos para un objeto tan insignificante como el hombre, quien se encuentra perdido en nuestro mundo no digamos ya en otros mundos? ¿Por qué la humanidad necesita toda la Creación?


La alegría del Creador, que consiste en proporcionar placer a Sus criaturas depende de qué tanto las criaturas puedan percibir y discernir. También influye que podamos comprender que Él es la fuente de todo el bienestar. Sólo en este caso Él puede recibir placer de parte nuestra. Es muy parecido a los padres que juegan con su pequeño hijo y que se conmueven por su actitud hacia ellos. A los padres les emociona que su hijo los considere fuertes y amorosos y sólo aguardan que el niño manifieste sus deseos para concedérselos.

Ahora tratemos de imaginar el inmenso placer que recibe el Creador de parte de estos seres perfectos que se elevaron tanto que reconocieron y experimentaron lo que Él había preparado para ellos. Ellos establecieron la misma relación con el Creador que los padres con el hijo amado. Por lo anterior podemos comprender que para Él fue importante crear todos estos mundos y los elegidos comprenderán mejor lo que nos revelan los que se acercan al Creador.

Para preparar a Sus criaturas al descubrimiento de los mundos, el Creador estableció cuatro niveles de desarrollo, el mineral, el vegetal, el animal y el humano, que corresponden a los cuatro niveles de deseo de recibir placer. El nivel más importante es el cuarto, pero no lo podemos alcanzar sino por un desarrollo progresivo, una vez que hayamos dominado cada nivel perfectamente.

El primer nivel (inanimado) es el principio de la manifestación; la concepción del deseo en nuestro mundo material. Su fuerza está presente en todas las formas de la naturaleza inanimada pero ninguna de ellas (como por ejemplo las piedras) puede moverse independientemente.

El deseo de deleitarse origina necesidades que a su vez generan acciones dirigidas a obtener lo que se desea. En el caso del primer nivel, el deseo de deleitarse es muy leve. Por tanto, afecta al mundo mineral en la suma de sus elementos y no se manifiesta separadamente en cada uno de los componentes de ese nivel de la naturaleza.

En el nivel vegetal, el deseo de deleitarse es mayor y se manifiesta ya en cada elemento. Por tanto, cada elemento en el nivel vegetal ya posee la facultad de movimiento individual (como las flores que pueden abrir sus pétalos y girar hacia el sol). Este nivel ya cuenta con procesos tales como la absorción y la excreción sin embargo los componentes de este nivel todavía carecen de la sensación de libre albedrío individual.

En el tercer nivel animal el deseo de recibir placer es todavía más grande. El deseo produce sensaciones individuales en cada criatura que crea una vida única para todos y diferente de la de los otros. No obstante, no hay manifestación de empatía en este nivel. Estas criaturas no experimentan ni alegría ni compasión en relación con los demás.

En el cuarto y último nivel, el nivel humano, el deseo de deleitarse crea la sensación de los demás. Por ejemplo, la diferencia entre el tercer y el cuarto nivel es similar a la diferencia entre todos los animales puestos juntos y un solo ser humano. El motivo es que los animales no son sensibles a los demás y pueden generar necesidades únicamente dentro de los límites de sus propios deseos.

Al mismo tiempo, cuando la persona toma consciencia del otro, adquiere las necesidades de este otro, se vuelve envidiosa y desea más y más hasta que llegará el momento en que desee el mundo entero.

La meta del Creador es complacer a los seres creados para que ellos puedan revelar Su Magnificencia y reciban todo el deleite que les tiene preparado. Es evidente que únicamente los seres humanos pueden cumplir con este papel. Sólo el hombre tiene consciencia del otro, que es indispensable y sólo el hombre puede transformar su deseo de deleitarse en un deseo de complacer a los demás siguiendo los consejos de la Cabalá en el proceso del trabajo sobre sí mismo.

La presencia en uno de estas facultades atrae la sensación de los mundos espirituales y del Creador. Al alcanzar un determinado nivel de NRNHY (Luces) dentro de un mundo espiritual particular, la persona recibe placer conforme a la meta de la creación.

Podemos aparecer pequeños e insignificantes, pero el hombre es el centro y la finalidad de la Creación. Somos semejantes al gusano que vive dentro de un rábano pensando que el mundo entero es tan amargo y minúsculo como el rábano en donde vive. Sin embargo, en cuanto logra atravesar la cáscara del rábano y mira hacia fuera, exclama sorprendido, "Yo pensaba que todo el mundo era como mi rábano. Ahora veo cuan vasto y hermoso realmente es."

De la misma forma, nosotros que nacimos al interior de la cáscara del egoísmo y que lo único que deseamos es complacernos, no podemos perforar la cáscara sin la Cabalá que es el instrumento de corrección. Nosotros no podemos transformar el deseo de deleitarnos en un deseo de complacer a los demás y al Creador. Por esta razón pensamos que el mundo entero se compone sólo de lo que vemos y experimentamos y no podemos percibir todo el bienestar que el Creador nos tiene preparado.

Todo lo que fue creado se dividió en cinco mundos: Adam Kadmon, Atzilut, Beria, Yetzira y Assiya. Sin embargo, cada uno de ellos se compone de un sin fin de elementos. Los cinco mundos corresponden a cinco Sefirot: Adam Kadmon corresponde a Sefirat Keter, Atzilut corresponde a Sefirat Jojma, Beria a Sefirat Bina, Yetzira a Sefirat Tifferet y  corresponde a Sefirat Maljut.

La Luz (el placer) que llena los mundos se divide como corresponde en cinco tipos: Yejida, Jaya, Neshama, Ruaj y Nefesh (las abreviaturas en el orden inverso forman la palabra NRNHY).

Por tanto, el mundo Adam Kadmon está lleno de la luz (el placer) que se llama Yejida. El mundo Atzilut está lleno del placer llamado Jaya, el mundo Beria está lleno del placer llamado Neshama, el mundo Yetzira está lleno del placer llamado Ruaj y el mundo Assiya está lleno del placer llamado Nefesh (Ver cuadro No. 1

Del Creador emanan los mundos. Esto es, tanto el deseo de recibir deleite y el deleite que los llena emana del Creador, Sin embargo cada mundo se divide a su vez en Sefirot: Keter, Jojma, Bina, Tifferet y Maljut que están llenas de sus luces correspondientes NRNHY. (Ver Cuadro No. 1)

Mundo Luz primaria
en cada mundo Sefirot en cada mundo (Sefira primaria en negrillas) y
Luces que las llenan

Adam Kadmon Yejida Keter (Yejida)
Jojma (Jaya)
Bina (Neshama)
Tifferet (Ruaj)
Maljut (Nefesh)
Atzilut Jaya Keter (Yejida)
Jojma (Jaya)
Bina (Neshama)
Tifferet (Ruaj)
Maljut (Nefesh)
Beria Neshama Keter (Yejida)
Jojma (Jaya)
Bina (Neshama)
Tifferet (Ruaj)
Maljut (Nefesh)
Yetzira Ruaj Keter (Yejida)
Jojma (Jaya)
Bina (Neshama)
Tifferet (Ruaj)
Maljut (Nefesh)
Assiya Nefesh Keter (Yejida)
Jojma (Jaya)
Bina (Neshama)
Tifferet (Ruaj)
Maljut (Nefesh)


Cuadro No, 1

Además hay cuatro niveles en cada mundo: el Inanimado, el Vegetal, el Animal y el Humano. Los palacios (Heijalot) corresponde al nivel inanimado; los vestidos (Levoushim) corresponde al nivel vegetal; los ángeles (Malakjim) corresponden al nivel animal y las almas humanas (Neshama) corresponden al nivel humano.

Estos niveles se sitúan uno dentro del otro como círculos concéntricos (o las capas de una cebolla).


• La Sefirat Keter, la más insondable, influye un mundo particular como el Creador.

• Neshamot (las almas de las personas que existen en un mundo particular) lo visten.

• En seguida, Malakhim, Levushim y Heijalot se visten unos y otros.

Los niveles inanimado, vegetal y animal fueron creados para el cuarto nivel de deseo: el alma humana. Por consiguiente, es como si vistieran al alma humana (la sirvieran) desde fuera. Nosotros poseemos desde nuestro nacimiento una partícula del alma general, original. Esta partícula es el punto en el corazón al interior de nuestros deseos o del egoísmo La Creación entera está construida de manera que las leyes generales que rigen cada nivel y cada mudo se manifiesten en cada parte de la Creación, aún en la más pequeña de las partículas.

Por ejemplo, todo lo que existe se divide en cinco mundos o Sefirot: Keter, Jojma, Bina, Tifferet y Maljut. Cada mundo en particular se compone de cinco Sefirot en cuyo interior aún el objeto más insignificante también se divide en cinco Sefirot.

Como ya lo hemos mencionado, hay cuatro niveles en nuestro mundo: el inanimado, el vegetal, el animado y el humano. Estos corresponden a los Sefirot, Maljut, Tifferet, Bina, Hojma y su raíz Keter.

Además, cada parte de los niveles mineral, vegetal, animal y humano se subdivide en cuatro niveles (inanimado, vegetal, animal y humano) según la intensidad del deseo. Un deseo que emana del hombre, por lo tanto, se compone igualmente de cuatro niveles: inanimado, vegetal, animal y humano con el punto del alma en el centro de cada nivel.

Sin embargo, si alguien empieza a seguir las leyes espirituales, aún sin adoptar una determinada actitud hacia el Creador, considerándolo como el soberano de toda la existencia (sin el respeto y la reverencia, ya que no lo puede percibir) si esta persona desea recibir placer para sí mismo, pero, aspira a adquirir una inclinación por el altruismo, es suficiente para que el punto en el corazón se desarrolle y pueda experimentarlo.

Es lo anterior que hace de la Cabalá un método de aplicación de leyes espirituales tan sorprendente. Por tanto, el estudio y el cumplimiento de sus principios, a pesar del objetivo egoísta que puede ser el crecimiento espiritual, van a purificar y elevar progresivamente al estudiante hasta el primer nivel, el nivel inanimado.

En la medida en que nos elevemos espiritualmente por encima de lo material y que aspiremos al altruismo, vamos a transformar nuestros deseos y construir la estructura entera del primer nivel. El alma en seguida se eleva y se viste en la Sefirat Maljut del mundo Assiya y nuestro cuerpo entero experimenta la Luz (el placer) de este nivel. Esta Luz nos va a ayudar a progresar hacia niveles más elevados.

Así como el punto de la Luz del alma del nivel de Nefesh existe en nuestros corazones en el momento del nacimiento espiritual, de la misma forma el punto del nivel más elevado de Ruaj de Assiya existe dentro del nivel que surge, Nefesh de Assiya.

Ocurre exactamente lo mismo en cada nivel: una vez que se conoce totalmente un nivel, pasamos al punto del nivel siguiente más elevado. Es esta la única conexión que existe entre los niveles inferiores y superiores hasta llegar al nivel más elevado. Es a través de este punto que se puede avanzar hacia el Creador.

A esta Luz de Nefesh del mundo Assiya se le conoce como "la Luz del nivel inanimado del mundo Assiya ", ya que corresponde a la parte inanimada corregida del deseo del cuerpo. Las acciones de una persona dentro del mundo espiritual se asemejan a las acciones de la naturaleza inanimada en el mundo físico. En los dos casos, el movimiento individual está ausente y sencillamente pertenecemos al movimiento general universal de la masa de todos los objetos y deseos inanimados.

En relación con las 613 leyes espirituales, el objeto llamado Nefesh del mundo Assiya se compone de elementos individuales parecidos a los 613 órganos del cuerpo humano. Cada uno de ellos tiene una percepción única (placer) de la Luz del Creador. Sin embargo, las diferencias entre las partes permanecen indiscernibles y el Cabalista percibe tan sólo el impacto general de la Luz que se propaga uniformemente en todas las partes. Aunque no existe diferencia alguna entre las Sefirot del nivel más elevado (Keter de AK) y las del nivel más bajo (Maljut de Assiya), la diferencia sí existe con respecto a la persona que recibe la Luz.

Las Sefirot se dividen en vasijas y la Luz las llena. La Luz emana del Creador mismo. A las vasijas también se les llama Sefirot Keter, Jojma, Bina, Tifferet y Maljut. En los últimos tres mundos de Beria, Yetzira y Assiya, estas vasijas son filtros que bloquean y miden con precisión la cantidad de Luz que se va a recibir.

De esta forma, cada quien recibe una porción de Luz que corresponde exactamente al nivel espiritual del desarrollo de su alma. Si bien la Luz dentro de nosotros es homogénea, desde la perspectiva del receptor, nos referimos a las Luces como NRNHY, pues la Luz se divide según las propiedades de los filtros (vasijas).

Maljut es el filtro más denso. La Luz que se recibe es muy débil y corrige la parte inanimada del cuerpo; por tanto se le llama "la Luz de Nefesh".

Tifferet es un filtro más transparente que Maljut; en consecuencia, la porción de Luz del Creador que deja pasar para nosotros se encarga de volver espiritual la parte vegetal del cuerpo. Es más intensa que la luz de Nefesh y se llama Ruaj.

Bina es más transparente que Tifferet. Deja pasar la Luz del Creador que va a corregir la parte animal del cuerpo y se llama Neshama.

Hochma es el filtro más transparente. Deja pasar la Luz que elevará los deseos del nivel humano. Se llama "La Luz de Jaya" y su poder es ilimitado.

Como ya se ha señalado, si hemos alcanzado el nivel de Nefesh (con la ayuda de la Cabalá), el punto del siguiente nivel, Ruaj, existe ya dentro de nosotros. Si continuamos aplicando el método de la Cabalá para cumplir con las leyes espirituales alcanzaremos el nivel vegetal del deseo de deleitarse que eleva y viste la Sefirat Tifferet de Assiya. Esto proyecta una Luz mucho más poderosa, Ruaj, que corresponde al nivel vegetal del cuerpo.

De la misma forma que en nuestro mundo las plantas comparadas al inanimado tienen movimiento individual, una persona al inicio de su desarrollo espiritual experimenta el despertar de los movimientos y fuerzas espirituales. Así, cuando una persona alcanza completamente el nivel de Ruaj, el punto del siguiente nivel de Neshama existe ya dentro de ella.

Al estudiar los secretos de la Cabalá, la persona espiritualiza el nivel animado de su deseo. Cuando se construye la vasija enteramente la persona se eleva y se viste en la Sefirat Bina de Assiya y recibe la Luz de Neshama. En este caso a la persona se le puede llamar "un animal puro" (un animal purificado) debido a la purificación de la parte animada de su cuerpo.

Como si se tratara de un animal, dicha persona adquiere la sensación individual de cada uno de sus 613 deseos, pues como los animales en nuestro mundo, esta persona se mueve individualmente. La Luz que esta persona recibe es tan diferente, como lo son los animales de las plantas en nuestro mundo.

Cuando ha completamente dominado los 613 deseos (las partes de la vasija) y ha recibido una Luz particular de placer para cada una de las 613 partes, el trabajo sobre sí mismo continúa. Esta misma Luz se utiliza para purificar la parte humana del deseo que proviene del punto que apareció después de terminada la construcción de la vasija de Neshama.

Cuando se ha concluido la creación del deseo correspondiente en el nivel humano, tenemos la posibilidad de experimentar los sentimientos de otras personas y conocer sus pensamientos. La luz que se recibe (el placer) es diferente del nivel anterior, de la misma forma que una persona en nuestro mundo es diferente a los animales.

Sin embargo, estos cinco niveles son solamente los placeres de NRNHY del mundo Assiya, esto es, Nefesh. Hasta Ruaj está ausente porque Ruaj es la Luz en el mundo Yetzira, Neshama en el mundo Beria, Jaya en el mundo Atzilut y Yejida en el mundo Adam Kadmon. No obstante, todo lo que está presente en lo general está también presente en cada parte que lo compone, es decir en las partes específicas. En otras palabras, encontramos estos cinco atributos de la Luz en el mundo de Assiya, igual en el nivel más pequeño, el nivel inanimado de Nefesh.

En el mundo de Yetzira, estas cinco clases de Luz existen en el nivel general de Ruaj. En el mundo de Beria es el NRNHY del nivel de Neshama; en el mundo de Atziulut es el NYNHY del nivel de Jaya; y en el mundo de Adam Kadmon es el NRNHY del nivel de Yechida. La diferencia entre estos mundos es como la de los niveles NRNHY en el mundo de Assiya.

Por lo tanto, todo depende del nivel espiritual de aquellos que desean alcanzar el Mundo Superior y por tanto armonizar sus atributos espirituales con las propiedades de estos mundos. En consecuencia, ellos se convierten en una parte integrante de estos mundos, lo que aclara la razón de su creación y porque los necesitamos.

En efecto, hubiéramos sido totalmente incapaces de llegar hasta el Creador sin ascender consistentemente por los niveles NRNHY de cada mundo. Al alcanzar un determinado nivel experimentamos la Luz (el placer) que nos ayuda a eliminar el deseo egoísta de disfrutar hasta que logremos realizar el propósito de la Creación que es la equivalencia de la forma y la unión con el Creador.

Es importante comprender que NRNHY es la división de la Creación entera en cinco partes. Todo lo que funciona en el sistema general, funciona también en la partícula más pequeña. Por tanto, el nivel más bajo del mundo Assiya se compone de estos cinco elementos, su NRNHY específico. La razón es que el deseo más minúsculo está compuesto de cinco partes. Keter (el que representa al Creador), Jojma, Bina, Tifferet y Maljut (los cuatro niveles de la Creación misma). Además, el placer que lo acompaña se compone también de cinco tipos NRNHY de la Luz.

Se desprende que hasta la Luz del nivel espiritual inanimado en el mundo Assiya no es accesible sin estas cuatro clases de realización. Nadie queda dispensado del estudio de la Cabalá y de seguir las leyes espirituales pensando en el bien del otro y en el Creador. Nadie tampoco puede llegar hasta el nivel de Ruach o el nivel de Neshama sin estudiar los secretos de la Cabalá.

Nuestra generación se encuentra aún sumida en la oscuridad. Sin embargo, la razón proviene claramente de la disminución de la fe y particularmente de la fe en la sabiduría de los sabios. El ejemplo más obvio en nuestros días es la publicación de libros que tratan sobre la Cabalá, cuyo contenido está lleno de descripciones materiales.

Por esta razón, surgió la necesidad de contar con un comentario completo al Libro del Zohar, un trabajo que impedirá que la Cabalá sea mal interpretada. Este comentario se llama Sulam (La Escalera) pues ayuda a los estudiantes a subir progresivamente los peldaños y llegar hasta las cumbres espirituales. Todo depende del deseo de cada uno por comprender la profundidad de la creación de estos mundos y el lugar que uno ocupa dentro de ellos.

El propósito de la Cabalá se podría ilustrar con la siguiente parábola:

Un súbdito de un reino lejano infringió la ley y fue desterrado del país por decreto real. Se fue lejos de sus amigos, de su familia y de todo lo que amaba. Primero, se puso muy triste en el exilio y después gradualmente como siempre pasa en la vida, se acostumbró a su nueva hogar y olvidó completamente en donde había nacido y su vida anterior. No recordaba ni su destierro ni que había vivido antes en otro lugar. Construyó una casa, conoció nuevos amigos e hizo una nueva vida. Un día, encontró un libro que trataba sobre su reino natal. Recordó en donde estaba y la vida maravillosa que había tenido ahí. Después de contemplar el libro comprendió por qué lo habían desterrado y cómo podía regresar.

Ese reino es el mundo espiritual en donde todo es perfecto para quienes cumplen con las leyes del Gran Rey. Nuestro mundo es la tierra del exilio. El libro con el cual cualquiera puede recordar lo que ha olvidado, encontrar la patria del alma, comprender por qué él o ella fueron expulsados y finalmente regresar a su lugar de origen, se llama el Libro del Zohar.

Sin embargo, si el Zohar es tan importante que nos permite alcanzar los Mundos Superiores, poder ver y sentir el mundo de las almas y al Creador mismo, ¿por qué se mantuvo oculto por tanto años, desde la época en que fue escrito hasta la aparición del método cabalista del Ari?

La respuesta a esta pregunta se encuentra en la Cabalá. Durante 6000 años de su existencia, el mundo fue estructurado sobre la base de diez Sefirot, en donde Keter representa la influencia del Creador y las otras Sefirot se dividen en tres grupos.

• La Cabeza : Jojma, Bina, Daat

• El Medio: Jesed, Gevura, Tifferet

• El Fin: Netzaj, Hod, Yesod

Los 6000 años también se dividen también en tres partes:

• 2000 años de oscuridad

• 2000 años - el período de preparación

• 2000 años de los días del Mesías (Redentor)

Los primeros 2000 años designan la cabeza, es decir, este período recibe la pequeña Luz (Nefesh) ya que las Sefirot están inversamente relacionadas a la Luz del Creador que las llena. El primer grupo (las Sefirot más elevadas) aparece primero: Jojma, Bina, Daat si bien están llenas de una Luz tenue. A este primer período de 2000 años se le llama "el período de la oscuridad".

Durante los 2000 años siguientes cuando el segundo grupo de Sefirot (Jesed, Gevura y Tifferet) se desarrolla, la Luz de Nefesh que llena el primer grupo de Sefirot desciende sobre el segundo y la Luz de Ruaj llena al primer grupo. Estos 2000 años que siguen al período de oscuridad se llaman "el período de la Torah."

El tercer grupo de Sefirot, Netsaj, Hod y Yesod se prolonga durante los últimos 2000 años. La Luz de Nefesh desciende del segundo grupo, la Luz de Ruaj desciende del primer grupo al segundo y la Luz de Neshama penetra en el primer grupo.

Toda la sabiduría de la Cabalá y el Zohar en particular se ocultó hasta el surgimiento del tercer grupo. El Ari nos reveló el Zohar y sus comentarios nos han revelado el camino para llegar al mundo espiritual. El Ari abandonó este mundo antes del fin de este período, es decir, antes que la Luz hubiera totalmente llenado al tercer grupo. Por lo tanto, en esta época sólo las almas particulares podían estudiar la Cabalá sin revelar su esencia al mundo. Hoy en día al aproximarnos al final del tercer período, estamos listos para recibir los comentarios completos de La escalera (Sulam) sobre el Zohar y un libro de estudio metódico sobre la Cabalá que se llama Talmud Esser Sefirot (El estudio de las Diez Sefirot).

Aunque las almas que vivieron durante los primeros 4000 años eran muy elevadas y correspondían a las Sefirot superiores, Jojma, Bina y Daat, Netzaj, Gevura y Hod, no pudieron recibir la luz apropiada porque esta Luz todavía no había llegado a nuestro mundo. En esta época, las almas más bajas descienden a nuestro mundo, como lo testimonian los acontecimientos que se están desarrollando, sin embargo, estas almas son las que llegan a completar la estructura. La Luz Superior penetra en las almas más elevadas que ya han ascendido de nuestro mundo hasta los Mundos Superiores, en donde la Luz nos llega en la forma de Luz Circundante-

Aún cuando las almas de las primeras generaciones nos sobrepasaban en calidad, pues las almas puras fueron las primeras en aparecer en nuestro mundo, la parte interna de la ciencia de la Cabalá, la parte oculta (así como otras ciencias) se revelan en las últimas generaciones, pues dependen de la intensidad de la Luz.

Entre más bajas son las almas, mayor es la Luz que se revela y penetra en nuestro mundo. La razón es que la Luz menos intensa puede descender de las Sefirot superiores hasta las inferiores (o almas) y la Luz Superior llena los espacios vacíos en las Sefirot Superiores (almas).

La realización de la corrección corresponde a las Sefirot (almas) y la introspección intelectual (intención) se refiere a la Luz que entra en las almas. La misma relación existe pero en sentido inverso entre las Sefirot (las almas) y la Luz: la Creación comienza con las Sefirot superiores llenas de Luces inferiores y se termina con las Sefirot inferiores (almas) llenas de Luz Superior. Por tanto, son las almas más bajas que revelan la Luz Superior pero sólo si estas se dedican al estudio correcto de la Cabalá.

El estudio del Zohar y de la Cabalá misma es un punto de partida para corregir al mundo entero y establecer el bienestar y la paz absolutos.

Capítulo XI

De la Introducción al estudio de las diez Sefirot

 

En la introducción al Estudio de las Diez Sefirot, Baal HaSulam (el Rav Yehuda Ashlag) explica que su principal deseo es romper el muro de hierro que nos separa de la cabalá y evitar que esta ciencia desaparezca para siempre de nuestro mundo. No obstante se han formulado muchas objeciones en contra del estudio de la Cabalá, todas provenientes de la ignorancia sobre su esencia y su propósito.

Baal Ha Sulam continúa explicándonos que si nos interrogamos sobre, "¿Cuál es el sentido de nuestras vidas, constituida de un determinado número de años amargos y difíciles sembrados de problemas? ¿Quién puede disfrutarla? ¿Qué es lo que el Creador nos pide?", ¿podemos responder estos cuestionamientos?

Para terminar, él afirma que la Cabalá nos aconseja lo siguiente. "Prueba para que veas que el Señor es bueno". (Haciendo alusión a la sensación del Creador que uno adquiere durante el estudio de la Cabalá.) Comprobará usted que es absolutamente bondadoso y que lo creó todo para nosotros y que nos entrega la Cabalá para lograrlo. Lo va a experimentar durante su vida en este mundo. La Cabalá nos alienta a "elegir la vida", elegir la bondad, y no la muerte, que se identifica a una existencia amarga y sin sentido. Está escrito "elegir" que significa que se nos otorga una elección.

Ya se ha aclarado en artículos anteriores que sólo se puede elegir entre dos caminos que nos llevan a un objetivo predeterminado: el del desarrollo espiritual (el camino de la Cabalá) y el del sufrimiento. La meta final es eliminar el egoísmo y adquirir la naturaleza del amor y el otorgamiento.

¿Cómo podemos lograrlo? Está escrito, "Duerme en el suelo, conténtate con pan y agua y serás muy feliz en este mundo y en el siguiente." De esta manera podemos adquirir una naturaleza espiritual y unirnos con los Mundos Superiores y sólo después experimentar la bondad del Creador.

Sin embargo sólo algunos individuos especiales (almas) pueden alcanzar la meta de esa manera. Por tanto, se nos ha preparado otro camino, el estudio de la Cabalá. Su Luz actúa sobre el alma, la transforma y la conduce por el camino correcto. Al seguirlo avanzamos por un camino de realización por medio del corazón y el espíritu y no a través del sufrimiento físico.

La Luz de la Cabalá influye, no obstante, únicamente a aquellos que son leales y fieles al Creador, quienes creen en Su benevolencia. El requisito principal para seguir este camino es tener fe en el Creador, que se mide por el tiempo y el esfuerzo que uno le dedica.

La tarea se resume, por tanto, en alcanzar la confianza máxima en la fuerza del Creador, en su protección y amor por aquellos que avanzan hacia Él. Esta fe no puede desarrollarse de ninguna otra manera excepto por el estudio de la Cabalá La fortaleza principal de la Cabalá reside en el hecho que estudia directamente las acciones del Creador. Por tanto, la Luz Superior emanada es intensa y nos corrige rápidamente.

La sabiduría de la Cabalá se compone de dos partes. Una parte secreta que nunca ha sido descrita y se transmite oralmente. Una parte revelada que se encuentra explicada en numerosos libros. Es la parte revelada que debemos estudiar pues de esto depende nuestra llegada a la meta.

La influencia de la Luz Superior es positiva únicamente cuando la meta del estudiante de Cabalá es erradicar su egoísmo y unirse con el Creador. No se puede uno sintonizar de inmediato con la meta deseada; debemos perseguirla constantemente durante el estudio. Resulta particularmente cierto cuando se estudian los mundos espirituales y las acciones del Creador. De esta manera los estudiantes encuentran que es más sencillo concentrarse en los pensamientos y en el deseo de integrarse en el contenido del estudio.

Nuestra lejanía del mundo espiritual es el origen de todo nuestro dolor, de nuestros problemas, de nuestro sufrimiento y de nuestra levedad. Nuestro desconocimiento de la forma en que está gobernado el mundo y la incapacidad de percibir al Creador nos lleva a no comprender su dirección de gobierno. En efecto, si la dirección de gobierno fuera aparente, y si todas nuestras acciones fueran seguidas de la recompensa y el castigo, todo el mundo sería un justo.

Por consiguiente, lo único que nos hace falta es una percepción tangible de la dirección de gobierno. La percepción concreta se desarrolla en cuatro etapas:

• Doble ocultamiento de las acciones del Creador ;
• Ocultamiento sencillo ;
• Percepción de la ley de causa y efecto, de la recompensa y el castigo;
• La percepción absoluta una vez que está claro que todo fue creado para el bien de todos, tanto el bien como el mal.


El Creador se encuentra de hecho doblemente oculto a los ojos de los seres humanos en su estado inicial. En ese estado los hombres no ven las consecuencias de la presencia del Creador en el mundo y creen en la naturaleza. Un ocultamiento sencillo corresponde al estado del hombre a quien le ocurren desgracias debido a que no está lo suficientemente cerca del Creador. Los seres humanos en este estado piensan que son el resultado de acciones personales así como de la dirección de gobierno del Creador. En este ocultamiento uno empieza a creer en la presencia de la Dirección Superior.

Estos dos ocultamientos constituyen el trabajo principal para acercarse al Creador, ya que gracias a la ocultación del Creador, la libertad de elección se hace factible. A medida que uno avanza hacia el Creador con la fe, deseando verlo en cada acción, Él se va revelando progresivamente. En este estado, la persona percibe claramente las causas y efectos de la dirección de gobierno del mundo y elimina el egoísmo toda vez que ha reconocido cuan necesario es y las enormes ventajas que tiene. Evidentemente, en este punto ya no podemos dar marcha atrás puesto que ya sentimos y anticipamos los castigos.

Al proseguir con su purificación, el hombre logra llegar al nivel del amor absoluto por el Creador y por lo tanto logra alcanzarlo completamente. Este es el supremo objetivo de todos los individuos. Todos los mundos así como todas las fuerzas que los controlan fueron creados para este propósito.

Está escrito, "Percibe tu mundo y observarlo mientras aún estás con vida." Es la retribución de un largo y penoso camino en la oscuridad, dentro de un estado en que el Creador se encuentra oculto, y utilizando nuestra fuerza de voluntad como un reto ante la naturaleza y la sociedad, sobrepasamos la barrera que separa nuestro mundo y el mundo espiritual en busca del Creador. Entre mayores sean los obstáculos y más grande la distancia que tendremos que recorrer, más intenso será el sentimiento amoroso mutuo al que vamos a acceder.

Esta es la meta que constantemente debemos perseguir durante el estudio de la Cabalá si deseamos triunfar. Si no, este estudio se volteará contra nosotros incrementando nuestro egoísmo. Es el motivo por el que es tan importante para aquellos que están tan alejados del Creador, estudiar la Cabalá que describe las acciones, los pensamientos y los objetivos del Creador. Nos ayuda a conocerlo mejor y gracias a este conocimiento llegaremos a amarlo y a desearlo. Aún cuando todos empezamos desde el punto más alejado, todo el mundo tiene la obligación de lograr un nivel de amor y alcanzar completamente al Creador.

Antes de que nos fuese entregada, la Cabalá había atravesado por un número importante de restricciones consecutivas desde el nivel de su creación en el mundo de Atzilut. No obstante, su esencia es constante e inamovible. Entre más bajo es el nivel de las criaturas, mayor la importancia que cobra por ellos. La sabiduría los ayuda a liberarse de los impedimentos de un cuerpo encadenado a sus propios deseos.

En nuestro mundo la Cabalá esta escondida bajo diversas envolturas, (la naturaleza, las criaturas animales y el tiempo) que son controladas desde el mundo de Atzilut. Estas cáscaras son la fuente de nuestro sufrimiento pues ocultan el sistema de dirección de gobierno.

Las cáscaras y la parte oculta de los mundos de Beria, Yetzira y Assiya se les llaman Cabalá y la cáscara de nuestro mundo se llama "la ciencia revelada". Hasta que entramos en la cáscara del mundo de Yetzira, sin importar lo que se esté estudiando, nos encontramos con la parte oculta de la Cabalá. Sin embargo, al entrar en el mundo de Yetzira descubrimos la Cabalá y la Luz sustituye las palabras que no tienen ningún sentido.

Por lo tanto, comenzamos aprendiendo la Cabalá a partir de algo intangible hasta que se convierte en realidad. Esto corresponde al ocultamiento doble y sencillo del Creador en el mundo de Assiya, a la revelación en el mundo de Yetzira, amar al Creador en el mundo de Beria, y a la comunión en un amor absoluto en el mundo de Atzilut. El libro del Ari, El árbol de la vida fue escrito para ayudar al hombre a alcanzar al Creador firmemente, sin dolor y con seguridad.

Capítulo XII

Las condiciones para revelar la sabiduría Cabalá

Existen tres razones para el ocultamiento de la Cabalá.

  • No es necesario
  • Es imposible, y
  • Es el secreto personal del Creador

En cada detalle de la Cabalá se imponen simultáneamente estas tres prohibiciones.

La prohibición, "No es necesario" significa que su revelación no ayudaría en nada. La única ventaja posible sería algún beneficio evidente a la sociedad. Las personas que viven al amparo del principio "¿Y qué?", (Hice lo que hice y no le hago daño a nadie.) se involucran y obligan a los demás a involucrarse en detalles que son totalmente innecesarios. Son el origen de muchos sufrimientos en el mundo. Por lo tanto, los cabalistas aceptaban únicamente a los estudiantes que pudieran guardar el secreto y que se abstuvieran de revelarla innecesariamente.

La prohibición "no es posible revelarla" proviene de las limitaciones del lenguaje que no puede describir conceptos espirituales sutiles. Puesto que toda tentativa verbal está destinada al fracaso y conducirá a conclusiones equivocadas que van a desorientar al estudiante, la revelación de esos secretos requiere de un permiso especial desde Arriba.

El permiso especial desde Arriba ha sido descrito en los trabajos del gran cabalista, el Ari: "Sepan que las almas de los grandes cabalistas están llenas con la Luz Exterior (La Luz Circundante) o con la Luz Interior (la satisfacción). Las almas llenas con la Luz Circundante tienen el don de exponer los secretos vistiéndolos con palabras para que sólo aquellos que sean dignos puedan comprenderlos.

"El alma del notable cabalista Rashbi (el Rabí Shimon Bar Yochai quien vivió en el Siglo II de nuestra era), autor del Libro del Zohar estaba lleno con la Luz Circundante y por tanto podía explicar los secretos del universo de tal forma que cuando hablaba frente a la Gran Asamblea sólo aquellos que eran dignos podían comprenderlo. Por lo tanto, únicamente él recibió permiso divino para escribir el Libro del Zohar. Aunque los cabalistas que vivieron antes que él tenían más conocimientos, no poseían su talento para expresar los conceptos espirituales en palabras."

En consecuencia, vemos que las condiciones necesarias para la difusión de la Cabalá no dependen del conocimiento del cabalista sino de los atributos del alma del cabalista. Gracias únicamente a esto, el cabalista recibe instrucciones desde Arriba para revelar alguna parte determinada de la Cabalá

Este es el motivo por el cual no encontramos trabajos fundamentales sobre la Cabalá antes del Libro del Zohar. Los que están a nuestro alcance contienen sólo alusiones vagas sin consecuencia. Después de Rashbi, sólo el Ari fue autorizado a revelar otra parte de la Cabalá. Aún cuando los cabalistas que vivieron antes que él, probablemente tenían mayores conocimientos, no recibieron permiso desde Arriba.

La prohibición, "el secreto personal del Creador" significa que los secretos cabalistas son revelados a aquellos que se consagran al Creador y lo reverencian. Es el motivo principal para resguardar los secretos de la Cabalá de la gran mayoría del público. Muchas personas mal intencionadas la han utilizado en provecho propio, atrayendo a individuos inocentes con palabras suaves, amuletos protectores contra el mal de ojo y otros falsos milagros.

Es por esta misma razón que originalmente se ocultó la sabiduría de la Cabalá. Por lo tanto, los cabalistas se vieron forzados a someter a sus discípulos a exámenes muy rigurosos. Esto explica por qué aún las pocas personas que en cada generación tuvieron permiso de estudiar la Cabalá debieron hacer un juramento de no revelar ni el más mínimo detalle de lo que cayera en el marco de las prohibiciones antes mencionadas.

Sin embargo, no se debe pensar que estas tres prohibiciones dividen a la Cabalá en tres partes. Por el contrario, cada parte, cada palabra, concepto y definición en la Cabalá cae bajo esta división en tres tipos de ocultamiento del significado verdadero y es efectivo en esta ciencia en todo momento.

Se plantea una pregunta, si esta ciencia secreta estaba tan bien guardada, ¿cómo es que aparecieron todos los libros cabalistas? La respuesta es que las dos primeras prohibiciones son diferentes a la tercera que es la más estricta. Las dos primeras no son válidas en permanencia porque dependiendo de razones sociales externas, la prohibición "no es necesario revelarla" algunas veces cambia por la instrucción "la revelación es necesaria". Con el desarrollo de la humanidad o gracias al permiso recibido (como en el caso del Ari, de Rashbi y en menor medida, otros cabalistas) comienzan a difundirse los libros auténticos de Cabalá.

 

Capítulo XIII

Algunos conceptos fundamentales

La Cabalá es un método que permite revelar al Creador a las criaturas que viven en este mundo. La palabra Cabalá etimológicamente proviene de la palabra hebrea Lekabel (recibir). La finalidad es que todos los que pueblan este mundo reciban todos los placeres infinitos por los que la Creación entera fue creada.

La sensación del otro se ha desarrollado únicamente en los humanos. Trae aparejada la envidia, la empatía, la vergüenza y la sensación de ascenso espiritual. La facultad de sentir a los otros fue creada para permitirnos sentir al Creador.

La sensación del Creador significa que cada uno siente al Creador exactamente de la misma forma en que sentimos al otro. Está escrito que Moisés habló "frente a frente" con el Creador. Lo anterior quiere decir que tuvo una sensación de alcanzar absolutamente al Creador y en esa conexión con Él existió la misma medida de intimidad que hubiera tenido con un amigo.

La finalidad de una acción la determina el pensamiento original. Cuando una persona va a construir una casa, en primer lugar realiza un plano y define las especificaciones conforme al objetivo final. Todas las acciones estarán determinadas por el objetivo final predeterminado.

Después de haber analizado el objetivo final de la creación, nos damos cuenta que la Creación y las formas de control corresponden a este objetivo final. El propósito de la dirección de gobierno reside en el desarrollo gradual de la humanidad hasta que sintamos al Creador de la misma manera que sentimos a las otras criaturas de este mundo.

De arriba hacia abajo es el camino para gradualmente alcanzar la espiritualidad. Dicho de otra manera, nos desarrollaremos hasta el punto en que sentiremos al prójimo como si fuéramos nosotros mismos y sentiremos los objetos espirituales con tanta claridad como los objetos materiales y así continuaremos por cada nivel hasta llegar al Creador mismo. Este es el orden establecido por el Creador para alcanzarlo, que atraviesa los mismos niveles que pasó la creación en su camino de descenso. Lo anterior significa que el camino ya existe y al ir descubriendo los niveles superiores, descubriremos los niveles inferiores correspondientes también.

De arriba hacia abajo, es el orden de la Creación de ambos mundos, el mundo espiritual y nuestro mundo material en su etapa final.

El cumplimiento espiritual de las leyes de la Creación. El pensamiento y el deseo de alcanzar a la meta de la Creación se convierten en el medio de alcanzar la perfección espiritual.

Los períodos en la Cabalá. Desde el principio de la Creación hasta la destrucción del Segundo Templo, los cabalistas han estudiado la Cabalá "abiertamente". Todas las fuerzas espirituales eran más tangibles entonces en nuestro mundo y nuestros contactos con los mundos espirituales eran más cercanos y más significativos en especial a través del Templo y en los servicios que se realizaban ahí.

A medida que el nivel moral de la sociedad empezó a declinar, nos convertimos en indignos (esto es, diferentes en atributos) y perdimos la capacidad de sentir los mundos espirituales. Por lo tanto, el Templo fue destruido y dio comienzo el período del exilio. Los cabalistas continuaron estudiando en secreto e hicieron que la Cabalá fuera inaccesible para quien fuera indigno de ella.

Está escrito en el Zohar que el deseo del Creador fue ocultar Su sabiduría a los ojos del mundo pero al acercarse los días del Mesías, hasta los niños descubrirían Sus secretos. Ellos podrán predecir y estudiar el futuro y en ese momento preciso Él se va a revelar a todos.

Rashbi fue el último cabalista del período antes del exilio y por consiguiente recibió el permiso desde Arriba para escribir el Libro del Zohar.

La Cabalá estuvo prohibida durante prácticamente quince siglos hasta que el cabalista Ari (el Rabí Isaac Luria) apareció y espiritualmente aprehendió la Cabalá en su totalidad. En sus trabajos nos revela el Zohar: "...dentro de 600 años en el sexto milenio las fuentes de la sabiduría se abrirán y fluirán hacia abajo."

En un manuscrito muy antiguo, el cabalista Abraham Azulai (Siglo VI de nuestra era) descubrió que: "en el año 5,300 desde la Creación (en 1539 de nuestra era) cada uno quedará autorizado a estudiar abiertamente la Cabalá, los adultos y los niños, y justamente por esto llegará el Mesías."

Una señal que nos indica que nos encontramos en el final de los tiempos es que el gran cabalista Yehuda Ashlag (Baal HaSulam) apareció en esta época y en un lenguaje claro y comprensible nos explicó la Cabalá totalmente utilizando un método apropiado para nuestras almas.

La singularidad de la ciencia de la Cabalá reside en el hecho que incluye un conocimiento completo de nuestro mundo (es decir, todas las ciencias en su totalidad aún no revelada) y de sus elementos, ya que estudia las raíces que controlan nuestro mundo, a partir de las que nuestro mundo apareció.

El alma es el « Yo » que todo el mundo siente. Al examinarla de cerca, encontramos que el alma divide una fuerza en nuestro cuerpo que lo vitaliza, creando el alma "animada" así como una fuerza que aspira a la espiritualidad, conocida como el alma "espiritual" o divina que es prácticamente inexistente en las personas que no tienen desarrollo espiritual.

El cuerpo físico y el alma animada son creaciones de nuestro mundo y son suficientes para percibir a través de los órganos sensoriales. Al desarrollar un alma espiritual adquirimos la facultad de sentir más allá del "Yo". Lo anterior ocurre cuando el "Yo" espiritual y altruista surge al negar al "Yo" egoísta. Es así que comenzamos a sentir vibraciones espirituales más intensas hasta que desarrollamos un alma desde "un punto" hasta toda su capacidad intrínseca.

La esencia interior de la Cabalá es la búsqueda de la Luz que emana del Creador y que nos llega según leyes determinadas.

La ley de las raíces y las ramas es la ley que determina las acciones de las fuerzas que animan a todas las partes de la creación en nuestro mundo a crecer y desarrollarse. La Cabalá nos dice: "No hay un grano abajo que no tenga un ángel arriba que lo toque y le diga: crece" El lenguaje de las ramas nos ayuda igualmente a descubrir información sobre lo que sucede en otros mundos. Las criaturas de un mundo en particular perciben los objetos de ese mundo de la misma forma y por lo tanto pueden intercambiar información usando su propio lenguaje. Podemos informar a otras personas sobre lo que sucede en otros mundos utilizando el mismo lenguaje y al mismo tiempo implicar que estos objetos a los que nos referimos corresponden a objetos de otro mundo que corresponden al nuestro. Este es exactamente el lenguaje en que fue escrita la Torá.

Todos los mundos son similares entre sí; la diferencia está sólo en el material con el que fueron creados. Entre más elevado sea el mundo, más pura será la materia. Sin embargo, les leyes que rigen su funcionamiento y su forma son las mismas y cada mundo subsiguiente es una réplica exacta (la rama) del mundo que lo precede (la raíz).

Las criaturas que pueblan un determinado mundo pueden percibirlo sólo dentro de sus límites, pues los órganos sensoriales perciben sólo el material de ese mundo en particular. Únicamente los seres humanos pueden simultáneamente alcanzar todos los mundos.

Los niveles que se van alcanzando son los grados consecutivos de percepción del Creador. Es como si formaran una escalera que sube de nuestro mundo hasta los mundos espirituales. El primer peldaño de la escalera se llama Majsom (la barrera). Nos oculta tan bien las fuerzas espirituales que no las percibimos en absoluto. Sin embargo, a partir de ahí intentamos encontrar la Fuente y darle sentido a nuestra existencia en nuestro mundo.

La Luz en los mundos espirituales. La información, los sentimientos y los placeres se transmiten por el proceso de expansión y retracción de la fuerza espiritual que llamamos "La Luz" (por analogía con la luz en nuestro mundo que nos brinda vida y calor o la luz relativa al pensamiento, a la claridad y a la iluminación).

El derecho a existir. Todo lo que existe en nuestro mundo, bueno, malo, hasta lo más perjudicial tiene derecho a existir. Se nos da la oportunidad de hacer correcciones y mejoras. No hay nada superfluo o inútil en nuestro mundo. Todo fue creado directa e indirectamente por el bien de la humanidad. Por consiguiente, al corregirnos neutralizamos toda influencia nociva.

La corrección. El Creador no concluyó la creación de nuestro mundo. Él nos ha confiado la tarea de terminarlo y perfeccionarlo. El mundo aparece ante nosotros como un fruto amargo durante su maduración y es por lo tanto nuestro deber corregirlo y dulcificarlo.

Dos caminos para la corrección.

1. El camino de aceptación por todos de las leyes espirituales de corrección se llama "el camino de la Luz". Se trata del camino que prefiere el Creador, puesto que su objetivo es dar alegría a Sus criaturas en todas las etapas de su existencia, evitándole así probar el fruto amargo.

2. El camino del sufrimiento. Por medio del ensayo y el error durante un período de 6000 años, la humanidad se da cuenta que de una forma u otra es necesario cumplir con las leyes de la Creación.

La recompensa es el placer (el sabor del fruto maduro). Sólo tenemos influencia sobre nosotros mismos. No tenemos influencia sobre lo que está fuera de nosotros. Por consiguiente, la corrección podrá realizarse sólo cuando cada quien trabaje para alcanzar su propia perfección.

Un cabalista es una persona que en nuestro mundo logra alcanzar la semejanza con el Creador. Al estudiar y cumplir con las leyes espirituales, nos desarrollamos espiritualmente a tal grado que pasamos a formar parte de los mundos espirituales.

El alcanzar se logra mediante el trabajo interior en uno mismo, estudiando la naturaleza y los atributos de los objetos espirituales. No estamos hablando de sensaciones psicológicas, ni de fantasías o sugestión. Se trata de un genuino ascenso a un mundo cuya sustancia es espiritual por encima y más allá de nuestra percepción psicológica humana.

El placer puede sentirse únicamente si existe el deseo y la aspiración. El deseo puede existir sólo si se conoce el placer que se va a obtener. La aspiración es posible sólo en la ausencia de placer en un momento dado. Una persona que nunca ha estado en prisión no aprecia la libertad y únicamente la persona enferma puede valorar verdaderamente tener buena salud. Nosotros recibimos del Creador, tanto los deseos como las aspiraciones.

Lo único que ha sido creado es la sensación de carencia que está ausente en el Creador. Entre más nos desarrollamos, la experimentamos más intensamente. Esta carencia es bastante limitada en las personas sencillas y los niños. Un ser humano verdadero desea el mundo entero. Un sabio no sólo quiere todo nuestro mundo, sino los otros mundos también.

En la Cabalá la combinación de un deseo y de una aspiración constituye un Kli (una vasija). El placer mismo, Ohr (la Luz), emana del Creador.

La sensación de placer. La vasija experimenta la entrada de la Luz dependiendo de la semejanza entre los atributos de la vasija y los de la Luz. Entre más parecidos sean los atributos, mayor será la facultad de la vasija para otorgar, amar y dar alegría y menor será su deseo de recibir. Entre más cerca se encuentre la vasija de la Luz, mayor será la Luz y el placer que experimente.

La existencia en los mundos espirituales. Nuestra capacidad de experimentar o no al Creador (la Luz) depende únicamente de nuestra proximidad a Él, es decir, de la equivalencia de nuestros atributos con los Suyos pues cada uno de nosotros es una vasija. Mientras que la vasija tenga el más mínimo deseo de otorgar, pensar en los demás, sufrir por ellos, amarlos y brindarles ayuda, haciendo caso omiso de sus propios deseos, la vasija existe en los mundos espirituales y sus atributos determinan el mundo que ocupará.

La toma de consciencia del mal. Cuando la intención de otorgar está ausente en la vasija, esta se percibe en este mundo. Esta vasija toma el nombre de "cuerpo" humano cuyo único deseo es preocuparse de sí mismo. No podemos siquiera imaginar que podamos hacer algo por alguien más sin pensar en nosotros mismos. Al experimentar "el reconocimiento del mal", esto es, un auto análisis preciso y riguroso, podemos determinar nuestra incapacidad de actuar sin egoísmo hacia los demás.

La perfección de la vasija. La vasija (Kli) fue creada de tal manera que pueda contener los deseos de todos los placeres presentes en la Luz. A causa de la restricción y de la ruptura de las vasijas se formó un determinado número de vasijas separadas. Cada una de estas vasijas se mueve de un estado (mundo) a otro, lo que las lleva a la separación (la muerte).

Mientras vivimos en este mundo, cada uno de nosotros debe hacer que los atributos de su vasija sean semejantes a la Luz, recibir la medida correspondiente de Luz y unirse con las otras vasijas (las otras almas) para formar una vasija única totalmente llena de Luz (de placer). Este estado futuro se llama Gmar Tikkun (la corrección final).

La entrada de la Luz en la vasija. Las diferencias entre los hombres se deben a la intensidad de sus deseos. La prohibición impuesta a la coerción espiritual y al asesinato es bastante clara. Al estudiar los atributos de las vasijas espirituales, las vasijas materiales (los seres humanos) estimulan su deseo por ser similares a ellas. Puesto que el deseo en el mundo espiritual constituye en sí una acción, al irnos transformando progresivamente permitimos la entrada de la Luz en nuestras vasijas. Durante su presencia en la vasija, la Luz la purifica, pues la naturaleza de la Luz es otorgar. Mediante este atributo, la Luz modifica gradualmente las características de la vasija.

La primera restricción (Tzimtzum Alef) es una prohibición, un juramento que se impone la primera vasija colectiva inmediatamente después de hacer su aparición. Significa que, aunque el único deseo del Creador es llenar a la vasija de deleite, la vasija se impuso la condición que no disfrutar para sí misma, sino sólo para el Creador.

De esta manera, únicamente cambia el pensamiento y no la acción en sí misma. Significa que la vasija recibe la Luz no porque lo desee, sino porque es la voluntad del Creador. Nuestra finalidad es, por consiguiente, satisfacer nuestro deseo de recibir, desear el placer como el Creador lo desea.

La sensación es el atributo de la reacción a la ausencia o la presencia de la Luz, aún en proporciones infinitamente pequeñas. En principio, nuestra vida entera consiste de sencillos ciclos de sensaciones. En principio, poco importa lo que nos proporcione placer pero no podemos vivir sin él. El reconocimiento y el honor únicamente nos proporcionan una sensación, ¡pero, el placer es tan importante para nosotros!

Nuestro estado depende siempre del humor y percepción del entorno, sin importar el estado en que se encuentra el mundo. Ninguna de nuestras sensaciones es producto de nuestra vida interior ni de la influencia del ambiente, pues provienen del Creador mismo porque cada emoción la constituye ya sea la presencia o la ausencia de la Luz.

Nosotros sentimos, ya sea a nosotros mismos o al Creador, o a los dos, dependiendo de nuestro estado moral. Mientras nos sentimos a nosotros mismos podemos creer que el Creador existe y que nos influye. El hecho que nos percibamos como criaturas independientes y hasta creamos que sólo nosotros existimos es el resultado de una disparidad espiritual con el Creador y de nuestra lejanía de Él.

La intención (Kavana) es lo más importante en cada acción que realiza una persona. Lo anterior se debe al hecho que dentro del mundo espiritual un pensamiento constituye una acción. De la misma manera, en el mundo corporal uno que corta a otra persona con un escalpelo con la intención de dañarlo es castigado, mientras que el que lo utiliza para una operación quirúrgica recibe una recompensa.

Si se aplicara una sentencia conforme a las leyes absolutas de los mundos espirituales, entonces una persona debería ser castigada espiritualmente por cada pensamiento maligno. De hecho, es exactamente lo que ocurre en la espiritualidad.

Nuestro humor y nuestra salud dependen igualmente de nuestras intenciones y no de nuestras dificultades o el tipo de nuestro trabajo, ni de nuestra situación financiera. Es necesario resaltar que nosotros controlamos únicamente nuestras acciones físicas, mientras que el cambio de nuestros sentimientos sólo es posible a través del mundo espiritual.

Es la razón por la que la oración tiene una importancia capital; ella constituye esencialmente cada súplica (aún las que se hacen sin palabras y que salen del corazón) a la Fuente de todo lo que existe, el Creador, para quien todos los seres creados son iguales y deseados.

 

Capítulo XIV

Preguntas más frecuentes

Pregunta: ¿Sobre qué trata la Cabalá?

Desde el inicio de los tiempos, la humanidad no ha cesado de buscar las respuestas a las preguntas más importantes de la existencia. ¿Quién soy yo? ¿Cuál es el propósito de mi vida? ¿Por qué razón existe este mundo y hay vida después de la muerte?

Cada persona intenta encontrar sus propias respuestas a estas preguntas en las fuentes de información a su disposición. Cada quien se forma una idea propia sobre el mundo, guiándose por el enfoque que le parece más confiable.

La cuestión del sentido de la vida viene a agregar un descontento general a nuestro sufrimiento cotidiano: ¿Cuál es la razón de mis sufrimientos? Esta pregunta no nos deja sentir satisfacción aunque alguno de nuestros deseos cotidianos haya quedado temporalmente satisfecho.

Aún cuando logremos alcanzar nuestra meta, rápidamente nos sentimos insatisfechos. Al mirar hacia atrás, nos damos cuenta que hemos pasado mucho tiempo persiguiendo el objeto deseado, pero hemos recibido muy poco placer a cambio.

Al no encontrar respuesta alguna a sus interrogantes, los hombres han vuelto los ojos hacia las creencias antiguas. Las meditaciones, los ejercicios físicos y psicológicos contribuyen a sentirnos más cómodos, pero todo se reduce a intentar olvidarnos de nosotros mismos, puesto que los deseos permanecen insatisfechos y el sentido de nuestra vida continúa siendo un misterio. Todos estos métodos nos tranquilizan, no porque nos aporten una respuesta a nuestras preguntas sobre el propósito de la existencia y el sufrimiento, sino porque nos ayudan inhibiendo nuestras exigencias.

Sin embargo, descubrimos muy rápidamente que no se puede ignorar la verdad. La humanidad sin descanso busca la razón lógica de su existencia y ha estudiado las leyes de la naturaleza durante miles de años.

Los científicos modernos se dan cuenta que entre más progresan en sus investigaciones, la imagen del mundo es cada más difusa e intrincada. Las publicaciones científicas parecen tratados de misticismo y ciencia ficción pero fracasan al dar una respuesta a la interrogante sobre el significado de la vida.

La ciencia de la Cabalá nos propone su método propio de investigación del mundo. La sabiduría nos ayuda a desarrollar nuestra capacidad de experimentar la parte oculta del universo. Los cabalistas nos hablan de una técnica basada sobre la experiencia personal. En sus libros nos enseñan el método para explorar el universo y nos revelan como recibir la respuesta sobre el sentido de la vida.

Pregunta: ¿Por qué a la Cabalá se le llama una ciencia secreta ?

La Cabalá es la ciencia más cercana al hombre ya que habla del propósito de su vida, el motivo de su nacimiento y por qué vive en este mundo. La Cabalá explica el sentido de la vida, de dónde venimos y hacia dónde nos dirigimos una vez que nuestra vida se termine en esta tierra

Los cabalistas reciben las respuestas a estas preguntas durante su vida en este mundo. Es estudio de la Cabalá nos aporta el conocimiento de los mundos espirituales y al mismo tiempo desarrolla un sexto órgano sensorial suplementario que percibe la realidad que nos rodea. Mediante este sentido la persona experimenta la parte oculta del universo.

Esta parte normalmente oculta del universo a la que podemos acceder, nos da las respuestas al conjunto de preguntas que nos planteamos. Nada es más importante ni más cercano a nosotros que este conocimiento pues nos enseña sobre nosotros mismos, sobre el mundo en el que vivimos y nuestro destino.

Todo lo que aprendemos sobre nosotros mismos y sobre el mundo lo descubrimos nosotros mismos y dentro de nosotros mismos. Todo ocurre mientras que todos nuestros sentimientos y este conocimiento que se acumula están ocultos a los ojos de los demás. Es por este motivo que la Cabalá se llama "la ciencia oculta".

Pregunta: ¿Qué es un cabalista?

Exteriormente, un cabalista es una persona como todos los demás. No tiene porque ser un sabio o un erudito. No hay nada insólito en su apariencia externa. Son personas comunes y corrientes que debido al estudio de la Cabalá adquieren un sexto sentido suplementario, una sensación de la parte oculta del mundo. Permanece encubierta para las gentes comunes y corrientes que se refieren a esta parte oculta como "el mundo espiritual". Un cabalista puede percibir el universo entero con su recién adquirido sentido, pudiendo percibir tanto nuestro mundo y el espiritual como una realidad tan tangible como la realidad de todos los días.

Los cabalistas sienten el Mundo Superior y logran llegar hasta él. Se le llama "El Mundo Superior" porque existe más allá de nuestra percepción ordinaria. Los cabalistas observan que todo desciende del Mundo Superior y aparece en el nuestro. Ven todas las causas y efectos pues existen simultáneamente en el Mundo Superior y en nuestro mundo.

Una persona normal percibe tan sólo un fragmento del universo que nos rodea y este fragmento es lo que llamamos "nuestro mundo." Un cabalista percibe la dimensión entera del universo.

Los cabalistas transmiten sus conocimientos en libros que han redactado utilizando un lenguaje particular. Por lo tanto, estos libros sólo pueden estudiarse bajo la dirección de un cabalista y siguiendo un método especial. En tal caso, estos libros se convierten en una herramienta que permite el acceso a la realidad verdadera.

Pregunta: ¿Por qué es importante estudiar la Cabalá?

Todas las personas tienen la oportunidad de desarrollar el sexto sentido. Los cabalistas redactaron sus libros mientras percibían y estaban bajo la influencia directa de los mundos espirituales. Al leer estos libros, el lector atrae hacia él o ella "la Luz Circundante" aún sin comprender todo lo que está escrito en ellos.

Durante el estudio, atraemos esta luz hacia nosotros y ella nos revela progresivamente la imagen entera de la realidad. Este sexto sentido espiritual con el que percibimos el universo en su totalidad está adormecido en cada uno de nosotros. Lo llamamos "el punto en el corazón". Únicamente la Luz Circundante lo puede llenar. Esta Luz toma el nombre de "Circundante" pues rodea al sexto sentido mientras no lo pueda llenar.

Este punto, el embrión del sexto sentido se "dilata" y adquiere un "volumen" suficiente para permitir la entrada de la Luz Circundante. La entrada de la Luz en el punto en el corazón crea en el estudiante la primera sensación de lo Espiritual, lo Divino, el Más Allá. Cuando la Luz entra en el punto, percibimos una imagen más amplia y clara del Mundo Superior y observamos nuestro pasado y futuro.

En el punto 155 de la Introducción al estudio de las Diez Sefirot está escrito:

"¿Por qué los cabalistas obligan a todas las personas a estudiar la Cabalá? Porque aunque las personas que estudian la Cabalá no comprendan lo que estudian, con su deseo de comprender despiertan en sí la Luz que rodea sus almas. Esto significa que a todas las personas se les garantiza que alcanzarán todo lo que el Creador preparó en el Pensamiento de la Creación. Aquel que no lo logre en esta vida, lo hará en alguna de sus vidas futuras. Mientras una persona no tenga la facultad de recibir esta Luz dentro de sí, ella continuará brillando en el exterior esperando que la persona cree un sentido para percibirla."

Cuando estudiamos Cabalá, la Luz Circundante instantáneamente brilla en nosotros sin revestirse en nuestra alma ya que el sexto sentido aún no se ha desarrollado. Sin embargo, la luz que recibimos cada vez que estudiamos, nos purifica y nos transforma para que podamos recibirla. La recepción de la Luz nos aporta el conocimiento absoluto, la serenidad y una sensación de inmortalidad.

Pregunta: ¿Cómo se transmite la información cabalista?

Los cabalistas transmitieron su conocimiento del Mundo Superior tanto oralmente como por escrito. En un principio apareció en Mesopotamia en el Siglo XVIII antes de nuestra era. El conocimiento acumulado fue explicado en El libro de la Creación (Sefer Yetzira) atribuido a Abraham. Este libro se encuentra disponible en las librerías.

En cada generación, los cabalistas han escrito sus libros para las almas de esa generación en particular. Se han utilizado varios lenguajes en el transcurso de los siglos pues el alma humana se desarrolla gradualmente. De generación en generación las almas cada vez más impuras regresan a este mundo con la experiencia de sus vidas pasadas. Ellas traen una carga suplementaria de sufrimiento, pero también contribuyen con su "equipaje" espiritual. Si bien esta información está oculta a los ojos del hombre, existe en el punto en el corazón.

En consecuencia, para comprender la Cabalá, cada generación necesita de un lenguaje propio adaptado a las almas que descienden. El desarrollo de la humanidad es un descenso de las almas a este mundo. A medida que descienden en nuestro mundo y se manifiestan en cuerpos nuevos en cada generación, las mismas almas se desarrollan, toman consciencia de la necesidad de avanzar espiritualmente y alcanzar el conocimiento divino, la eternidad y la perfección.

Pregunta: ¿Cuánto tiempo es necesario para empezar a experimentar el mundo espiritual?

En la Introducción al Estudio de las Diez Sefirot está escrito que una persona que estudia a partir de fuentes verdaderas, puede en tres o cinco años acceder al mundo espiritual. Lo anterior significa que si estudiamos con la intención correcta, vamos a atravesar la barrera que separa este mundo del mundo espiritual y alcanzaremos la Luz Superior.

Sobre Bnei Baruj

Bnei Baruj es una asociación con fines no lucrativos dedicada a la enseñanza y la difusión de la sabiduría de la Cabalá, con el fin de acelerar el acceso de la humanidad a la espiritualidad.

La historia y las fuentes

En 1991, después del deceso de su maestro, el Rav Baruj Shalom Ashlag (1907-1991), el Rav doctor Michael Laitman fundó el Instituto Bnei Baruch de Investigación y de Educación de la Cabalá. Bnei Baruch recibe a personas de todas las edades y costumbres y los invita a descubrir la Cabalá.

El Rav Baruj Ashlag prosiguió el camino trazado por su padre el Rav Yehuda Ashlag (1884 - 1954). El Rav
Yehuda Ashlag, a quien también se le conoce como Baal HaSulam es uno de los más grandes cabalistas del Sigo XX. Él es el autor de un comentario de 18 volúmenes del libro del Zohar, así como de numerosas obras sobre el tema de la Cabalá. Bnei Baruj funda el método de estudio y de enseñanza principalmente en estos dos notables guías espirituales.

El método de enseñanza

El método de enseñanza que creó Rabash y Baal HaSulam está basado en las obras de Cabalá auténticas tradicionales. El libro del Zohar, los escritos del Ari, el Talmud Esser HaSefirot y las obras escritas por Baal HaSulam.

El mensaje principal

Bnei Baruj cuenta con miles de estudiantes en Israel, en Europa y a través de todo el mundo que se dedican al estudio de la Cabalá. Cada uno elige el marco que le conviene en función de sus capacidades personales. En estos últimos años, Bnei Baruj se ha desarrollado como un cuerpo docente dinámico, ofreciendo a su audiencia las fuentes de Cabalá en un lenguaje claro.

El mensaje principal difundido por Bnei Baruj es la importancia del amor al prójimo como valor esencial para la existencia de la humanidad. Los cabalistas de todas las generaciones han siempre enseñado que el amor por los demás es la máxima condición para la realización del hombre. La Cabalá es un método que les proporciona a los individuos las herramientas necesarias para entrar en el camino del descubrimiento de sí mismo y la elevación espiritual.

El Rav Yehuda Ashlag (Baal HaSulam) ha legado un método de estudio para nuestra generación que permite a los individuos progresar interiormente. El cabalista es así un investigador que estudia su propia naturaleza gracias a este método.

A propósito de Baal HaSulam

El Rav Yehuda Ashlag es mejor conocido con el nombre de Baal HaSulam (el Maestro de la Escalera) por su comentario Sulam (la Escalera) al Libro del Zohar. Baal HaSulam consagró su vida entera a interpretar la sabiduría de la Cabalá innovándola y difundiéndola en su nación. Desarrolló un método único para enseñar la Cabalá, permitiendo a cada uno estudiar la realidad en que vivimos, sus raíces y conocer nuestro objetivo supremo.

Baal HaSulam nació en Polonia. A los 19 años, fue ordenado Rabino por los rabinos más importantes de Varsovia y durante 16 años, ofició en calidad de juez de asuntos religiosos y como profesor. Su profesor fue el Rabino Yéoshoua de Poursov. En 1921 emigró a Israel donde rápidamente se convirtió en una autoridad en la sabiduría de la Cabalá. Poco a poco, un grupo de estudiantes se formó alrededor de él y poco después se fue a instalar a Guivat Shaul en donde fue Rabino por muchos años.

Escribió los comentarios Panim Meirot y Panim Masbirot sobre el Árbol de la Vida del Ari que se publicó en 1927. Paralelamente, sostuvo una correspondencia muy importante con sus estudiantes que fue publicada un poco más adelante con el título de Pri Jajam (El fruto de un sabio). En 1933, publicó los tratados de Matan Torah (El don de la Torá), Arvut (La garantía mutua) y HaShalom (La Paz).

Sus dos obras más importantes, fruto de largos años de trabajo, son el Talmud Eser Sefirot (El estudio de las Diez Sefirot) basado en los escritos de Ari y el Sulam (la Escalera), el comentario al Libro del Zohar. La publicación de dieciséis partes del Talmud Eser Sefirot se inició en 1937. En 1940 se publicó el libro Beit Shaar HaKavanot (El portal de las intenciones), que contiene comentarios sobre escritos selectos del Ari. El comentario Sulam al Libro del Zohar fue publicado en dieciocho volúmenes entre 1945 y 1953. Más adelante Baal HaSulam escribió tres volúmenes suplementarios en los que comenta El Nuevo Zohar. La publicación de su último comentario se terminó después de su deceso en 1955

A propósito del Rav doctor Michael Laitman

El Rav Laitman estudia Cabalá desde hace más de treinta años. Ha publicado más de 25 libros de Cabalá y numerosos artículos relativos a la Cabalá y a la ciencia. El Rav Laitman tiene un doctorado en filosofía y Cabalá del Instituto de Filosofía de Moscú en la Academia de Ciencias Rusas y una maestría en biocibernética en la Universidad Politécnica de San Petersburgo.

Además de ser un científico y un investigador, el Rav Laitman fue estudiante y asistente personal del Rav Baruj Ashlag, el hijo de Baal HaSulam (autor del comentario al Libro del Zohar) y sigue los pasos de su maestro trabajando en la enseñanza y la difusión de la sabiduría de la Cabalá.

Bnei Baruj transmite diariamente sus cursos de Cabalá y otros programas en varias cadenas en el mundo entero. Las lecciones audiovisuales que se transmiten en directo cada día por Internet se traducen simultáneamente del hebreo al inglés, ruso, español, alemán, turco y francés. La asociación ha construido y sostiene un sitio de Internet sobre la Cabalá traducido a 24 idiomas y ofrece archivos completos de los textos y los medios cuyo acceso es totalmente gratuito.

Referencias


1. Deuteronomio XX: 15
2. Midrash Bereshit Raba
3. Shabbat XXI
4. Deuteronomio XIX
5. Tossafot, Tratado Kidoushin
6. El Libro del Zohar, Sulam (significa escalera en español)
7. Tratado de los Padres, I : 6
8. Salmos XXIV : 9
9. Deuteronomio XX : 15
10. Tratado de los Padres VI : 4
11. Deuteronomio XIX : 14
12. Midrash Raba Bereshit
 

Compendio de artículos

Rav  Michael Laitman

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Un encuentro inicial con el mundo espiritual


 

Introducción

 

Las leyes de la naturaleza, nuestro lugar en el mundo y nuestro comportamiento han sido estudiadas por científicos y filósofos durante miles de años.

Además de las suposiciones lógicas, la ciencia utiliza información e investigaciones cuantificables.  Pero nuestros científicos e investigadores han descubierto que cuanto más avanzan en sus estudios más oscuro y confuso se muestra el mundo.

El progreso que la ciencia ha aportado a nuestro mundo es incuestionable, pero limitado.  El mundo interior del hombre, su alma, su comportamiento y sus fuentes de motivación no pueden medirse con las herramientas de los científicos.  El hombre, el constituyente más numeroso de la creación, sigue sin tener conocimiento del papel que juega en el universo.

El hombre siempre ha buscado respuestas a las preguntas básicas sobre la vida: ¿Quién soy?  ¿Qué objetivo tiene mi vida aquí?  ¿Por qué existe el mundo? ¿Seguimos existiendo después de que nuestro cuerpo físico complete su tarea?

En este  mundo de presiones constantes, algunos encuentran satisfacción pasajera en las técnicas orientales, en métodos de relajación o minimizando sus deseos y expectativas personales para reducir su sufrimiento.  Algunas formas de meditación, nutrición y ejercicio físico y mental tranquilizan los instintos naturales del hombre y le permiten encontrarse más cómodo en su estado físico.  Estos procesos le enseñan a reducir sus expectativas pero lo ponen en conflicto con sus verdaderos deseos.

Nuestra experiencia de vida nos demuestra que tenemos ilimitados deseos, pero nuestros recursos para satisfacerlos son limitados.  Esta es la razón por la que es imposible evitar por completo el sufrimiento.  Y este es, precisamente el tema de la Cabalá.

La Cabalá responde a las preguntas básicas de la vida

Estas preguntas básicas del ser humano añaden otra dimensión al sufrimiento humano.  No nos permiten sentirnos satisfechos ni siquiera cuando esta o aquella meta ha sido alcanzada.  Cuando conseguimos el objetivo por el que hemos estado luchando, inmediatamente empezamos a sentir otro placer insatisfecho.  Esto impide al hombre disfrutar de otros logros y su sufrimiento se renueva.  Retrospectivamente, el hombre se da cuenta de que ha pasado la mayor parte de su tiempo esforzándose en conseguir objetivos que le han aportado muy poco placer aparte del éxito en sí.

Todos, cada uno a su manera, intentamos responder a estas preguntas desde las fuentes de información de que disponemos.  Cada uno de nosotros formulamos nuestra propia percepción del mundo basándonos en nuestra propia experiencia.  La realidad y la vida cotidiana ponen nuestra percepción constantemente en duda, haciéndonos reaccionar, mejorar o cambiar.  Para algunos de nosotros este proceso ocurre a un nivel consciente, para otros, inconscientemente...

La Cabalá se dirige a todos aquellos que buscan aperturas de consciencia.  Enseña a adquirir un sentimiento esencial de la esfera espiritual - la sexta esfera - que afecta nuestra vida en este mundo.  Esto nos permite percibir el mundo superior - el Creador - y conseguir control sobre nuestras vidas.

La Biblia, el Zohar, El árbol de la vida y otras fuentes espirituales auténticas se redactaron para enseñarnos cómo progresar en los ámbitos espirituales, para estudiarlos y adquirir conocimientos espirituales.  Nos explican cómo encontrar el camino hacia un mundo espiritual y en qué consiste.

A través de las generaciones, los cabalistas han escrito muchos libros en diferentes estilos según los tiempos en los que vivían.  Se crearon cuatro lenguajes en total para introducirnos en la realidad espiritual: el lenguaje de la Biblia (que incluye los Cinco Libros de Moisés, los Escritos y los Profetas), el lenguaje de las leyendas, el lenguaje legalista y el lenguaje de la Cabalá, una manera de describir el sistema de los mundos superiores espirituales y cómo llegar a ellos.

No son caminos distintos, sino aspectos del mismo tema, en diferentes formatos.

El cabalista Baal HaSulam escribe en su libro Los frutos de los sabios:

"La sabiduría interna de la Cabalá es la misma que la de la Biblia, el Zohar y las leyendas;  la única diferencia entre ellas es el tipo de lógica.  Es como una lengua ancestral traducida en cuatro idiomas.  Es evidente que la sabiduría en sí no cambió en absoluto con las traducciones.  Lo único a considerar es cuál es la más conveniente y aceptada para su transmisión."

Al leer este libro, el lector podrá realizar los primeros pasos hacia una comprensión de las raíces del comportamiento humano y las leyes de la naturaleza.

Este libro es innovador en su descripción de los principios que plantea la Cabalá.  Esta dirigido a cualquiera que esté interesado en conocerse mejor, en entender las razones del sufrimiento y el placer y en encontrar las respuestas a las grandes preguntas de la vida,

¿Qué es la Cabalá?

La Cabalá es un método simple y preciso que investiga y define la posición del ser humano en el universo. La sabiduría de la Cabalá nos dice por qué existe el hombre, por qué nace, por qué vive, cuál es el propósito de su vida, de dónde viene y hacia dónde va cuando completa su vida en este mundo.

Es el único método para alcanzar el mundo espiritual. Nos enseña acerca de él, y al estudiarlo vamos desarrollando un sentido adicional. Con la ayuda de este sentido podemos establecer contacto con los mundos superiores.

La Cabalá no es un estudio abstracto o teórico, sino por el contrario, muy práctico. El hombre aprende acerca de sí mismo, quién es y cómo es. Aprende lo que debe hacer ahora para cambiar, etapa por etapa, paso a paso. Enfoca su investigación hacia su propio interior.

Toda la experimentación se realiza sobre sí mismo, en sí mismo. Es por eso que la Cabalá se denomina "La Sabiduría Oculta". A través de ella, la persona experimenta cambios internos, que sólo ésta siente o sabe que están sucediendo. Es una actividad, propia, específica y peculiar, ocurre en el interior del ser humano.

La palabra "Cabalá" se deriva del verbo en hebreo "lekabbel", es decir, recibir. La Cabalá describe los motivos de las acciones como "el deseo de recibir". Este deseo se refiere a la recepción de  diversas clases de placeres. Para ello, cada uno está dispuesto, en general, a invertir un gran esfuerzo. La cuestión es: ¿Cómo alcanzar el máximo placer pagando el mínimo precio? Cada quien intenta responder a esta pregunta a su manera.

Este deseo de recibir se desarrolla y crece de acuerdo a un orden determinado. Al principio, busca el placer de los sentidos, luego va tras el dinero y el honor. Un deseo aún más poderoso lo vuelve sediento de poder. Quizá después desarrolle la búsqueda de la espiritualidad, la cual representa la cúspide de la pirámide. Quien reconoce cuán grande es esta meta, comienza a buscar los medios para alcanzarla.

Al pasar por las etapas del deseo, la persona se familiariza con sus habilidades y limitaciones.

La Cabalá se ocupa de lo que no podemos apresar ni controlar. No sabemos cómo son creados los sentimientos. Nos maravillamos ante las experiencias de lo dulce, lo amargo, lo agradable, lo áspero, etc. No logramos construir instrumentos científicos para examinar nuestros sentimientos, ni siquiera en el campo de la Psicología, de la Psiquiatría y demás ciencias humanas. Los factores de la conducta permanecen ocultos a nuestro entendimiento.

La Cabalá es como la matemática de los sentimientos; toma todos nuestros sentimientos y deseos, los divide y da una fórmula matemática exacta para cada fenómeno, a cada nivel, para cada tipo de comprensión y de sentimiento.

Es un trabajo de sentimientos combinados con intelecto. Para los principiantes, utiliza geometría, matrices y diagramas. Los que avanzan encontrarán una ciencia exacta que examina los sentimientos. Al estudiar, sentirán cada sentimiento, y a la vez lo comprenderán. Sabrán qué nombre darle, según su poder, dirección y carácter.

La sabiduría de la Cabalá es un método antiguo y probado, mediante el cual el ser humano puede recibir una conciencia superior, alcanzando la espiritualidad. Este es su objetivo real en el mundo. Si alguien siente un deseo y un anhelo de espiritualidad, podrá darle cauce mediante la sabiduría de la Cabalá, otorgada por el Creador.

La palabra "Cabalá" describe la meta del cabalista: alcanzar todo aquello de lo que el ser humano sea capaz, como ser pensante, la más elevada de todas las criaturas.

¿Por qué estudiar Cabalá?

Al estudiar los textos cabalísticos, una persona común aprende cosas que anteriormente estaban ocultas. Sólo tras adquirir el sexto sentido mediante este estudio, podrá ver y sentir lo que previamente no estaba revelado.

Los cabalistas no transmiten el conocimiento de la estructura del Mundo Superior o espiritual sin un motivo válido.   Existe un fenómeno de máxima importancia en sus escritos;  todos tenemos la posibilidad interna de desarrollar este sexto sentido [Ver el capítulo "Cabalá  y espiritualidad"].

Puede suceder que, al acercarse a las materias cabalísticas, al principio no se comprenda lo que se lee.  Para entenderlas correctamente hay que invocar la llamada "Luz Circundante", la que de manera gradual nos mostrará nuestra realidad espiritual.  Los términos "corregir" y "corrección" se utilizan en la Cabalá para describir un cambio en el deseo de recibir; es decir, de recibir las cualidades del mundo espiritual y del Creador.

Todos poseemos este sexto sentido, el sentido espiritual aún dormido, conocido como "El punto del corazón". La Luz que eventualmente habrá de llenarlo -el sexto sentido a desarrollar-, se encuentra enfrente.

El sexto sentido es también llamado "Vasija Espiritual" (Kli) y existe aún sin realidad material. La vasija espiritual de una persona común no se encuentra todavía lo suficientemente desarrollada como para percibir el mundo espiritual. Si se estudian adecuadamente los escritos originales de la Cabalá, esta Luz ilumina el punto del corazón y comienza a desarrollarlo. El punto se agranda, expandiéndose hasta permitir la entrada de la Luz Circundante. La entrada de la Luz en el punto del corazón provoca en  nosotros la percepción espiritual. Este punto es el alma de la persona.

Nada es posible sin la ayuda superior, sin el descenso de la Luz Circundante que nos ilumina gradualmente el camino.  Aunque no reconozcamos dicha Luz, existe una conexión directa entre el punto del corazón y la Luz que ha de llenarlo, según el plan superior.  Estudiar libros de Cabalá permite conectarse con la fuente de la Luz, sintiendo poco a poco un gran deseo de espiritualidad. Este proceso se conoce como "segula" (remedio).

El rabino Yehuda Ashlag escribió en la Introducción al Estudio de las Diez Sefirot: "En efecto, ¿Por qué los cabalistas ordenaron a todos estudiar Cabalá? Es grandioso y meritorio divulgar la incomparable maravillosa cualidad del estudio de la sabiduría de la Cabalá; aunque no entiendan lo que están estudiando, el tremendo deseo de entender despertará las luces que rodean su alma. Esto significa que todos tienen garantizada la posibilidad de acceder eventualmente a los maravillosos logros que Dios previó para nosotros al planificar la Creación.  Quienes no lo logren en esta encarnación, lo harán en otra, hasta que se cumpla la intención del Creador."

Aunque no logremos realizarlo, las luces circundantes permanecerán esperando para que preparemos nuestras vasijas para recibirlas.

Y así cuando alguien, aunque carezca de las vasijas, se comprometa con esta sabiduría, invocando los nombres de las luces y las vasijas que le pertenecen y le esperan, éstas brillarán hasta cierto grado sobre él.  Pero sólo penetrarán en su alma interior cuando sus vasijas estén listas para aceptarlas.  La Cabalá es el único medio de crear la vasija para recibir la Luz del Creador.

La Luz que recibimos cuando nos entregamos a la sabiduría atrae un encanto celestial, confiriéndonos una abundancia de santidad y pureza que nos acerca a la realización.

La Cabalá es especial pues permite saborear la espiritualidad incluso desde la etapa inicial de su estudio, haciendo que uno la prefiera al materialismo. De este modo, se va depurando la voluntad en la medida de la propia espiritualidad, alejándonos de las cosas que antes nos atraían, como un adulto que abandona los juegos infantiles.

¿Por qué necesitamos la Cabalá? Porque la Cabalá nos ha sido entregada como un trampolín para el cambio. Nos ha sido otorgada para que podamos conocer al Creador. Estas son las únicas razones por las cuales nos ha sido concedida. Quien estudie Cabalá para auto-modificarse y para conocer al Creador, alcanzará el nivel en que comenzará a ver que puede mejorar sin sufrimiento.

¿Quién es cabalista?

Un cabalista es una persona común que no posee ninguna habilidad, talento u ocupación especial. No tiene por qué ser considerado un sabio, ni tener una expresión de beatitud en su rostro.

El cabalista es un investigador que estudia su propia naturaleza utilizando un método preciso, probado y que ha resistido la prueba del tiempo. A lo largo de la historia, los cabalistas han estudiado la esencia de sus existencias utilizando herramientas simples que todos podemos emplear hoy en día: sentimientos, intelecto y corazón.

En algún momento de su vida, tomó la decisión de buscar un camino que le ofreciera respuestas creíbles a las preguntas que lo perturbaban. Mediante un método de estudio preciso, pudo adquirir un sentido adicional, un sexto sentido, el sentido espiritual.

Mediante este sentido, percibe las esferas espirituales tan claramente como nosotros nuestra realidad aquí y ahora; recibe conocimiento acerca de las esferas espirituales, los mundos superiores y la manifestación de las fuerzas superiores. Estos mundos se denominan "superiores" porque se encuentran más allá, más arriba que el nuestro.

El ser humano va ascendiendo desde su nivel espiritual actual a su nivel espiritual siguiente o Mundo Superior. Este movimiento lo va llevando de un Mundo Superior al siguiente.

Constituyen las raíces a partir de las cuales se ha desarrollado todo lo que existe aquí, todo lo que llena nuestro mundo, incluyéndonos a nosotros mismos. El cabalista se encuentra al mismo tiempo en nuestro mundo y en los mundos superiores. Esta cualidad es común a todos los cabalistas. Ellos reciben la información real que nos circunda y perciben dicha realidad. Por eso pueden estudiarla, familiarizarse con ella y transmitírnosla.

Nos proponen un método nuevo para conocer la fuente de nuestras vidas y conducirnos hacia la espiritualidad. Nos ofrecen este conocimiento en libros escritos en un lenguaje especial. Leídos de cierta forma especial, estos libros se convertirán en naves que nos permitirán  a nosotros descubrir también la verdad por nuestros propios medios.

En los libros que han escrito, los cabalistas nos transmiten técnicas basadas en experiencias personales. Desde su amplísima perspectiva, encuentran la manera de ayudar a quienes vendrán después, a fin de  que suban la misma escalera que ellos. Este método se denomina "La sabiduría de la Cabalá".

Historia de la Cabalá y el Zohar

El primer cabalista que conocemos fue el patriarca Abraham. El percibió las maravillas de la existencia humana, planteó preguntas acerca del Creador y los mundos superiores le fueron revelados. Transmitió a las generaciones siguientes el conocimiento adquirido y el método usado para alcanzarlo. La Cabalá se transmitió oralmente durante muchos siglos. Cada estudioso agregó su experiencia única y su personalidad a este cuerpo de conocimiento acumulado, en los términos de las almas de su generación.

La Cabalá se siguió desarrollando después de que la Biblia (los 5 libros de Moisés) fuera escrita. En el período comprendido entre el Primer Templo y el Segundo (586 a. de E.C. - 515 a. de E.C.), ya se la estudiaba en grupos. Luego de la destrucción del Segundo Templo (70 E.C.) y hasta nuestra generación hubo tres períodos particularmente importantes en el desarrollo de la Cabalá, en los cuales aparecen los más importantes escritos acerca de sus métodos de estudio.

El primer período tuvo lugar durante el siglo II cuando el libro del Zohar fue escrito por el rabino Shimon Bar Yochai, el "Rashbi", alrededor del año 150 E.C., quien era alumno del conocido rabino Akiva (40 E.C.- 135 E.C.). El rabino Akiva y muchos de sus discípulos fueron torturados y asesinados por los romanos, al sentirse amenazados por sus enseñanzas de la Cabalá. Tras la matanza de 24,000 discípulos del rabino Akiva, él y el rabino Yehuda Ben Baba autorizaron al Rashbi a transmitir a las generaciones futuras la Cabalá que le habían enseñado. Por cierto, él y cuatro más fueron los únicos en sobrevivir. Tras la captura y encarcelamiento del rabino Akiva, el Rashbi escapó con su hijo Eliezer. Vivieron en una cueva durante 13 años.

Salió de la cueva con el Zohar, un método cristalizado para el estudio de la Cabalá y el logro de la espiritualidad. Alcanzó los 125 niveles que un ser humano puede lograr durante su vida en este mundo. El Zohar nos relata que él y su hijo alcanzaron el nivel denominado "Eliahu (Elías) el Profeta", lo cual significa que el profeta mismo vino a enseñarles.

El Zohar está escrito de forma única, a través de parábolas y se presenta en arameo, un idioma que se hablaba en los tiempos bíblicos. Nos dice que el arameo es el "inverso del hebreo", el lado oculto del hebreo. El rabino Shimon Bar Yochai no lo escribió él mismo, sino que transmitió la sabiduría y la forma de alcanzarla, metódicamente dictando su contenido al rabino Aba, quien redactó el Zohar de modo que sólo pudieran entenderlo quienes fueran dignos de ello.

El Zohar explica que el desarrollo humano se divide en 6.000 años, durante los cuales las almas transitan un proceso de desarrollo continuo en cada generación. Al final del proceso, todas las almas alcanzan la posición de "fin de la corrección", esto es, el nivel más elevado de espiritualidad y plenitud.

El rabino Shimon Bar Yochai fue uno de los más grandes de su generación. Escribió e interpretó muchos temas cabalísticos que fueron publicados y son conocidos hasta el día de hoy. El libro del Zohar, por su parte, desapareció después de ser escrito.

Cuenta la leyenda que los escritos del Zohar permanecieron ocultos en una cueva cerca de Safed en Israel. Fueron encontrados varios siglos después por residentes árabes de la zona. Un día, un cabalista de Safed compró pescado en el mercado, descubriendo con sorpresa el valor inconmensurable del papel en el que estaba envuelto. Inmediatamente se dedicó a comprar a los árabes el resto de las piezas, reuniéndolas en un libro.

Esto sucedió porque en la naturaleza de las cosas ocultas está el que sea descubierta en el momento oportuno, cuando las almas adecuadas reencarnan e ingresan a nuestro mundo. De este modo el Zohar ha sido revelado a lo largo del tiempo.

Pequeños grupos de cabalistas estudiaron estos escritos en secreto. El rabino Moshe de León publicó este libro por primera vez en el siglo XIII en España.

El segundo período es muy importante para la Cabalá de nuestra generación. Es el período del Ari, el rabino Itzjak Luria, autor de la transición entre los dos métodos de estudio de la Cabalá. En los escritos del Ari aparece por primera vez el lenguaje puro de la Cabalá, de la cual él proclamó el comienzo de un período de estudio abierto y masivo.

Nació en Jerusalén en 1534. Su padre murió siendo él pequeño y su madre lo llevó a Egipto, donde se crió en la casa de su tío. Allí se ganó la vida a través del comercio, pero dedicó la mayor parte de su tiempo al estudio de la Cabalá. Según la leyenda, pasó siete años aislado en la isla de Roda en el Nilo, estudiando el Zohar, los libros de los primeros cabalistas y los escritos de otro miembro de su generación, el "Ramak", el rabino Moisés Cordovero.

En 1570 llegó a Safed en Israel. A pesar de su juventud, comenzó inmediatamente a enseñar Cabalá. Su grandeza fue pronto reconocida; todos los sabios de Safed, profundos conocedores de la Sabiduría oculta y de la revelada, vinieron a estudiar con él, volviéndose famoso. Durante un año y medio, su discípulo Haim Vital transcribió las respuestas a muchas de las preguntas que surgían durante sus estudios.

El Ari nos legó un sistema básico para el estudio de la Cabalá, el cual sigue vigente hasta el día de hoy. Algunos de estos son conocidos por nosotros como "Etz Hahayim" (El Árbol de la Vida), "Sha'ar Hakavanot" (El Portal de las Intenciones), "Sha'ar Hagilgulim" (El Portal de la Reencarnación) y otros. Murió siendo aún joven, en 1572. Respetando su última voluntad, sus escritos fueron archivados para que su doctrina no fuera revelada antes de tiempo.

Los grandes cabalistas suministraron el método y lo enseñaron, pero sabían que su generación era todavía incapaz de apreciar el cambio. Por lo tanto, muchas veces prefirieron esconder e incluso quemar sus escritos. Sabemos que Baal Hasulam quemó y destruyó la mayor parte de sus escritos. Resulta significativo que el conocimiento fuera confiado al papel y luego destruido. Lo que se revela en el mundo material afecta el futuro y será más fácilmente revelado una segunda vez.

El rabino Vital ordenó que ciertas secciones de los escritos del Ari fueran ocultas y enterradas con él. Una parte fue legada a su hijo Maharash Vital, quien la organizó como Las Ocho Puertas. Mucho después, un grupo de estudiosos encabezados por el nieto del rabino Vital rescató de la tumba otra parte de los escritos.

Recién en tiempos del Ari se comenzó a estudiar el Zohar abiertamente en grupos. A partir de allí, su estudio prosperó durante 200 años. En el gran período Jassidut (1750 - fines del S. XIX), prácticamente todo gran rabino era un cabalista. Surgieron principalmente en Polonia, Rusia, Marruecos, Irak, Yemen y otros países. Luego, a comienzos del siglo XX, el interés por la Cabalá decayó hasta casi desaparecer por completo.

El tercer período se agrega un método adicional a las doctrinas del Ari, redactado en nuestra generación por el rabino Yehuda Ashlag, autor del Sulam, la interpretación del Zohar y de las enseñanzas del Ari. Este método resulta particularmente apropiado para las almas de nuestra generación.

El rabino Yehuda Ashlag, conocido como "Baal Hasulam" por su versión Sulam del Zohar, nació en 1885 en Lodz, Polonia. Durante su juventud, absorbió un profundo conocimiento de la ley oral y escrita, siendo luego juez y maestro en Varsovia. En 1921 emigró a Israel con su familia, ocupando el puesto de rabino de Givat Shaul, en Jerusalén. Ya estaba inmerso en la redacción de su propia doctrina cuando comenzó a escribir el comentario del Zohar en 1943, finalizando en 1953. Murió al año siguiente, siendo enterrado en el cementerio de Givat Shaul en Jerusalén.

Lo sucedió su hijo mayor, el rabino Baruj Shalom Ashlag, el "Rabash". Sus libros se estructuran según las instrucciones de su padre, éstos elaboran con elegancia los escritos paternos legados a nuestra generación, facilitando su comprensión.

El Rabash nació en Varsovia en 1907, emigrando a Israel con su padre. Sólo después de su casamiento su padre le permitió integrar los selectos grupos de estudio de la sabiduría oculta: la Cabalá. Rápidamente se le autorizó dar clase a los principiantes.

Luego de la muerte de su padre, se encargó de seguir enseñando el método especial que había aprendido. A pesar de sus grandes logros, insistió, al igual que su progenitor, en mantener un modo de vida muy modesto. A lo largo de su vida trabajó de zapatero, de albañil y de empleado de oficina. Vivía en lo exterior como una persona común, pero dedicaba cada minuto libre al estudio y a la enseñanza de la Cabalá. El Rabash murió en 1991.

El rabino Yehuda Ashlag, el Baal Hasulam, es el líder espiritual adecuado para nuestra generación. Es el único de su generación que ha escrito un comentario completo y actualizado del Zohar y de los escritos del Ari. Estos libros y los ensayos de su hijo, el rabino Baruj Ashlag, el Rabash, son la única fuente a la que podemos acudir para asistirnos en todo progreso ulterior.

Al estudiar sus escritos estamos estudiando en realidad el Zohar y los escritos del Ari a través de los comentarios más recientes (últimos cincuenta años). Actúan como cinturón de seguridad para nuestra generación, pues, nos permiten estudiar textos antiguos como si hubieran sido escritos hoy, usándolos como trampolín hacia la espiritualidad.

El método del Baal Hasulam sirve para todos. En HaSulam (escalera) construyó en sus escritos, asegura que ninguno de nosotros sienta temor al estudio de la Cabalá. Todo aquel que estudie Cabalá durante tres a cinco años accederá a las esferas espirituales, a la realidad total y a la "comprensión divina", nombre de lo que está arriba (más allá) de nosotros y que aún no percibimos. Tomando como guía los libros del rabino Yehuda Ashlag  alcanzaremos la auténtica corrección.

El método de estudio apunta a despertar en nosotros el deseo de comprender los mundos superiores. Aumenta nuestra voluntad de conocer nuestras raíces y de conectarnos con ellas. Entonces seremos capaces de mejorar y de auto-realizarnos.

Los tres grandes cabalistas son de una misma alma, que apareció en un tiempo como Rabí Shimón, en una segunda ocasión como el Ari y una tercera vez como Rabí Yehuda Ashlag. Cada ocasión correspondió al momento oportuno de madurez y merecimiento de cada generación, descendiendo el alma para enseñar el método adecuado.

Las generaciones son cada vez más dignas de descubrir el Zohar. Lo que fue escrito y oculto por Rabí Shimón Bar Yochai fue descubierto más tarde por la generación de Rabí Moshé de León y luego por la del Ari, quien comenzó a interpretarlo en términos de Cabalá. Estos escritos también fueron archivados y luego parcialmente redescubiertos a su debido tiempo, en tanto que nuestra generación tiene el privilegio de contar con la Sulam, que habilita a cualquiera a estudiar la Cabalá y auto corregirse ya.

Vemos que el Zohar le habla a cada generación. A medida que pasan las generaciones, es más revelado y mejor comprendido. Cada generación abre dicho libro a su modo, según las raíces de su alma.

Al mismo tiempo, se intenta ocultar los escritos cabalísticos para que quienes sientan la necesidad de buscarlos, los descubran por sí mismos. los cabalistas evidentemente saben que el proceso de cambio requiere de dos condiciones: el momento adecuado y la madurez del alma. Somos testigos de un suceso muy interesante, caracterizado por el surgimiento y la señalización de una nueva era en el estudio de la Cabalá

¿Quién puede estudiar Cabalá?

Cuando se habla de la Cabalá suelen mencionarse los siguientes argumentos: "Uno puede volverse loco estudiando Cabalá"; "sólo se puede estudiar Cabalá sin peligro después de los cuarenta años"; "hay que ser casado y tener por lo menos tres hijos antes de embarcarse en su estudio"; "a las mujeres les está prohibido estudiar Cabalá", etc.

La Cabalá está abierta a todos aquellos que deseen verdaderamente autocorregirse para alcanzar la espiritualidad. La necesidad proviene del impulso del alma hacia la corrección. En realidad el único criterio para determinar si alguien está listo para estudiar la Cabalá es su deseo de corregirse. Este deseo debe ser genuino y libre de presiones externas, ya que sólo nosotros podemos descubrirlo por nosotros mismos.

El gran cabalista Ari expresó que, a partir de su generación, todos, hombres, mujeres y niños, podían y debían estudiar la Cabalá. El cabalista más importante de nuestra generación, Yehuda Ashlag, "Baal Hasulam", nos legó un nuevo método de estudio para esta generación, adecuado para cualquiera que desee profundizar.

Encontramos el camino a la Cabalá cuando, no satisfecho ya con las retribuciones materiales, nos volcamos al estudio en busca de respuestas, aclaraciones y nuevas oportunidades, por no encontrar en este mundo soluciones a las cuestiones significativas acerca de nuestra existencia. En general, la expectativa de encontrar respuestas ni siquiera es cognitiva, simplemente nos interesa, lo consideramos necesario.

Con frecuencia nos preguntamos: ¿Quién soy? ¿Por qué nací? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿Por qué existo en el mundo? ¿Estuve ya aquí? ¿Volveré a aparecer? ¿Por qué hay tanto sufrimiento en el mundo? ¿Puede evitarse de alguna manera? ¿Cómo puedo lograr placer, plenitud y paz mental? De forma somera, sentimos que sólo fuera del ámbito de este mundo encontraremos las respuestas.

Sólo conociendo y percibiendo los mundos superiores se pueden contestar estas preguntas y la única forma de hacerlo es a través de la Cabalá. Mediante su sabiduría, el hombre ingresa a los mundos superiores con todos sus sentidos. Estos mundos contienen las razones de su existencia aquí. Toma el control de su vida, alcanzando de este modo su objetivo: tranquilidad, placer y plenitud, estando todavía en esta tierra.

En la "Introducción al Estudio de las Diez Sefirot" está escrito: "Si contestáramos de todo corazón tan sólo una célebre pregunta, estoy seguro de que todas las dudas e inquietudes se esfumarían de nuestro horizonte. Y esta pequeña pregunta es: ¿Para qué sirven nuestras vidas?".

Cualquiera que se acerque a estudiar Cabalá movido por esta interrogante, es bienvenido como aprendiz. Quien sienta esta inquietud y se pregunte constantemente: "¿Para qué sirven nuestras vidas?", logrará un estudio serio. Es el impulso que insta a buscar respuestas.

Por desgracia, hoy no existe suficiente deseo de estudiar la verdadera Cabalá. La gente busca curas rápidas. Quieren saber de magia, de meditación y de sanación cabalísticas. No les interesa realmente la revelación de los mundos superiores o cómo alcanzar los dominios espirituales. Esto no constituye un deseo genuino de estudiar Cabalá.

Si ha llegado el momento oportuno y la necesidad está presente, uno buscará un marco de estudio y no quedará satisfecho hasta que lo encuentre. Todo depende de la raíz del alma y de ese punto del corazón. Un deseo auténtico de descubrir y percibir en sí los mundos superiores nos conducirá al camino de la Cabalá.

¿Cómo estudiar la Cabalá?

El objetivo básico de la Cabalá es el logro de la espiritualidad. Para ello sólo se necesita la instrucción correcta. Quien estudie Cabalá correctamente progresará sin esforzarse, pues no puede haber coerción en la espiritualidad.

No debemos olvidar que la meta del estudio es descubrir la conexión entre uno mismo y lo que está escrito. Por eso, los cabalistas volcaron en sus textos sus logros y experiencias, no para adquirir conocimiento acerca de cómo está construida y cómo funciona la realidad, de lo cual se encarga la ciencia. La intención de los textos cabalísticos es permitir el entendimiento y la asimilación de la verdad espiritual.

Si alguien se acerca a los textos para obtener espiritualidad, éstos se convertirán en una fuente de Luz y lo corregirán. Si se acerca a ellos para obtener sabiduría, serán para él tan sólo sabiduría. La fuerza que cosechará y el ritmo de su corrección serán proporcionales a su necesidad interna.

Esto significa que, si estudiamos correctamente, cruzaremos la barrera entre este mundo y el mundo espiritual. Ingresará a un ámbito de revelación interior, alcanzando la Luz. Esto se conoce como la " bella señal". Si no se logra, significa que hemos sido negligentes en la calidad o en la cantidad de nuestros esfuerzos; no nos esforzamos lo suficiente. No se trata de cuánto estudiamos, sino de cuán ocupados estábamos en nuestros estudios. Si experimentamos este deseo, podremos lograr la espiritualidad. Sólo entonces se nos abrirán las puertas del cielo para penetrar en otra realidad o dimensión. Un estudio correcto de la Cabalá nos permitirá acceder a este nivel.

Abrazar la Cabalá no implica simplemente evitar las cosas lindas para no provocar los propios deseos. La corrección no proviene del autocastigo, sino que resulta de la realización espiritual. Cuando uno logra la espiritualidad, aparece la Luz y lo corrige.

Este es el único cambio real. Todos los demás son hipócritas. Te equivocas si crees que adoptando un aspecto agradable lograrás la espiritualidad. No sobrevendrá la corrección interior, pues sólo la Luz puede corregir. El propósito del estudio es invitar a la Luz correctora de la Torá. Por lo tanto, cada uno debería trabajar sobre sí mismo para lograrlo.

La presencia de cualquier presión o cualquier tipo de reglas o regulaciones obligatorias, revela la mano del hombre y no de los mundos superiores. Además, la armonía interna y la tranquilidad no son prerrequisitos para el logro de la espiritualidad; aparecerán como resultado de la corrección. Pero no debemos creer que esto sucederá sin esfuerzo de nuestra parte.

El camino de la Cabalá rechaza absolutamente cualquier forma de coerción. Garantiza una mirada a la espiritualidad, llevándonos a preferirla por encima del materialismo. Luego, concretamos ese deseo apartándonos de las cosas materiales a medida que éstas dejan de ser atractivas o necesarias.

Estudiar la Cabalá de forma incorrecta, aún con las mejores intenciones, puede alejarnos de la espiritualidad. Este tipo de estudiante fracasará inevitablemente.

Es por eso que en la antigüedad se prohibió el estudio de la Cabalá a quien no estuviera preparado para ello, a menos que fuera bajo circunstancias especiales. Los maestros tomaban todas las medidas necesarias para asegurar que sus alumnos estudiaran correctamente por lo que los estudiantes eran sometidos a ciertas restricciones.

Baal Hasulam describe estas razones al comienzo de su Introducción al Estudio de las Diez Sefirot. Sin embargo, si comprendemos estas limitaciones como condiciones para la comprensión correcta de la Cabalá, veremos que buscan evitar que los estudiantes tomen un camino equivocado.

Lo novedoso es que ahora contamos con más de un lenguaje, mejores condiciones y una determinación más fuerte para el estudio de la Cabalá. Dado que las almas sienten la necesidad de estudiarla, cabalistas como Baal Hasulam han escrito comentarios que nos permiten estudiar sin errores. Ahora, cualquiera puede estudiar Cabalá mediante sus libros.

Para estudiar adecuadamente, se recomienda a los estudiantes concentrarse sólo en los escritos del Ari y Ashlag (Baal Hasulam y Rabash) en sus versiones originales.

Entre los lenguajes que estudian los mundos espirituales, entre la Biblia (que incluye los cinco libros de Moisés, los Escritos y los Profetas) y la Cabalá, ésta última es la más útil y directa. Quienes la estudian no pueden errar en su comprensión. No usa los términos de este mundo, sino que posee un diccionario especial que indica directamente las herramientas espirituales para los objetos y fuerzas espirituales y su correlación.

Constituye por lo tanto el idioma más útil para que el estudiante progrese interiormente y se autocorrija. No corremos riesgo de confundirnos si estudiamos los escritos del Baal Hasulam.

Hace cientos de años, era imposible encontrar libros de o sobre Cabalá. Esta se transmitía exclusivamente de un cabalista a otro, sin llegar nunca al hombre común. Hoy tenemos la situación inversa. Se desea que el material circule entre todos, convocando a todos a participar de este estudio. Al profundizar en estos libros, crece el deseo de espiritualidad, por lo cual la Luz Circundante, el mundo real oculto para nosotros, comienza a reflejar sobre quienes desean acercarse, un encanto especial de espiritualidad que los hace anhelar más y más.

La espiritualidad se logra estudiando los libros correctos, es decir, libros escritos por un auténtico cabalista. Los textos de la Biblia son textos de Cabalá. Son libros que los cabalistas se escribieron unos a otros para intercambiar ideas y ayudarse mutuamente en el estudio. Quien posea sentimientos espirituales podrá comprobar que estas obras le ayudan a continuar su crecimiento y desarrollo. Es como realizar una visita guiada a un país extranjero. Con la ayuda de un libro de referencia, el viajero puede orientarse mejor y encontrar su paradero.

Necesitamos textos adecuados a nuestras almas, escritos por cabalistas de nuestra generación o de la anterior, pues en cada generación descienden distintos tipos de almas que requieren diversos métodos de enseñanza.

El estudiante debe tener cuidado al elegir su maestro de Cabalá. Ciertos autodenominados "cabalistas" enseñan incorrectamente, por ejemplo, que la palabra "cuerpo" se refiere a nuestro cuerpo físico, o que la mano derecha simboliza la caridad y la izquierda la valentía. Esto es exactamente lo que tenían en mente los cabalistas y la Biblia con la  estricta prohibición: "No harás para ti escultura, ni imagen alguna de cosa..." (Deuteronomio 5, 8)

Por qué hay quienes interpretan y enseñan de esta manera? Primero que nada, ellos mismos no comprenden el lenguaje cabalístico de las ramas [Ver el capítulo "El Lenguaje de los cabalistas: Ramas"]. Si hubiera una conexión directa entre las fuerzas espirituales y nuestros cuerpos físicos habría sido posible enseñar a las personas a ser exitosas en la vida y a sanar su cuerpo desde el punto de vista físico mediante la espiritualidad.

Es cierto que las personas se ven atraídas por la sabiduría de la Cabalá con la esperanza de ser más exitosas. Todos hemos sido creados con el deseo de recibir placer. Es nuestro instinto básico, pero a través de la instrucción, algunos de nosotros podemos alcanzar la espiritualidad y la eternidad. Otros, sin la apropiada instrucción, viven bajo la ilusión que han logrado la espiritualidad y, en realidad, lo que han hecho es perder la oportunidad de alcanzarla en esta vida.

Espiritualidad y Cabalá

El ser humano es incapaz de efectuar un movimiento que no signifique alguna ganancia para él. Esta ganancia es el combustible que lo mantiene en marcha. Puede ser a corto o largo plazo. Si uno siente que no habrá beneficio presente ni futuro, detendrá inmediatamente su accionar. El ser humano no puede existir sin sentir que ganará algo.

La Cabalá enseña al hombre a recibir. Para lograr la espiritualidad, toda persona debe expandir su voluntad de recibir y no desviarse de ella. Debe desplegar su voluntad de absorber todos los mundos, incluido éste. Es el propósito para el cual fuimos creados. No hace falta volverse monje, asceta o retirarse de la vida. El judaísmo, por el contrario, obliga al hombre a casarse, tener hijos, trabajar y llevar una vida plena, pues el mundo está construido para conducirnos de modo adecuado y preciso al mejoramiento.

Sin embargo, debe aprender a recibir, a utilizar correctamente su voluntad sin limitarla. Nada debe ser abandonado, todo ha sido creado por algún motivo y no es necesario apartarse de la vida.

Puede suceder que alguien que comienza a estudiar la Cabalá no tenga sentimientos espirituales y se lance al estudio con la ayuda de su intelecto. Pero es el corazón el que debemos abrir mediante nuestro intelecto. Un corazón desarrollado discrimina lo correcto de lo incorrecto y nos conduce naturalmente a las acciones y decisiones correctas.

Los cabalistas comienzan por enseñar espiritualidad en pequeñas dosis para que los estudiantes acrecienten su voluntad de recibir más Luz, más conciencia y más percepción espiritual. Una voluntad más poderosa trae aparejados más profundidad, mayor comprensión y mayores logros, permitiendo que la persona alcance su mayor nivel posible de espiritualidad, hasta las raíces de su alma.

Reencarnación y Cabalá

Ninguno de nosotros es un alma nueva, todos hemos acumulado experiencias de vidas previas en otras encarnaciones. En cada generación, a lo largo de los últimos seis mil años, descendieron almas que ya habían estado aquí en ocasiones anteriores. No son almas nuevas, sino con alguna forma diferente de desarrollo espiritual.

Las almas descienden a la Tierra de acuerdo a un orden determinado: ingresan al mundo de forma cíclica. Su número no es infinito: vuelven una y otra vez, progresando en su corrección. Los nuevos cuerpos físicos que ocupan son más o menos parecidos, pero los tipos de almas que descienden son diferentes. Esto es lo que se conoce popularmente como reencarnación. los cabalistas usan la expresión "desarrollo de las generaciones".

Esta interrelación o conexión entre el alma y el cuerpo colabora con la corrección del alma. Nos referimos al ser humano como "alma" y no como "cuerpo". El cuerpo en sí puede ser reemplazado, como se reemplazan hoy en día los órganos. El cuerpo es útil sólo como recipiente desde dónde el alma puede actuar. Cada generación se parece físicamente a la anterior, pero difieren una de otra porque en cada oportunidad las almas bajan con la experiencia acumulada de sus vidas previas aquí. Llegan con sus fuerzas renovadas por su estadía en el cielo.

Por lo tanto, los objetivos y deseos de cada generación difieren de los de la generación anterior. Esto explica el desarrollo específico de cada una de ellas. Inclusive la generación que no alcance el deseo de conocer la verdadera realidad o el reconocimiento divino, cumplirá su tarea a través del sufrimiento. Esa será su forma de progresar hacia la auténtica realidad.

Todas las almas se originan en una, llamada "el alma del primer hombre". Esto no se refiere al Adán que conocemos, sino a una realidad espiritual interna. Partes del alma del primer hombre descienden al mundo para encarnar, tomando forma de cuerpos y provocando la conexión entre el cuerpo y el alma. La realidad está diseñada para que las almas desciendan y se auto corrijan. Al encarnar aumentan su nivel 620 veces respecto al nivel inicial. El orden en que descienden a encarnar en esta realidad va de sutiles a densas.

El alma del primer hombre consta de muchas partes y muchos deseos, algunos sutiles, otros densos, según su cantidad de egoísmo y crueldad. Llegan a nuestro mundo primero las partes sutiles y luego las densas, con sus correspondientes requerimientos de corrección. Al corregir los deseos más sutiles, pueden luego ayudar a corregir los más densos, los más problemáticos.

En su descenso al mundo, las almas han adquirido experiencia a través de su sufrimiento. Esto se conoce como "el camino del sufrimiento", ya que esta experiencia desarrolla el alma. Cada vez que reencarna, aumenta su impulso inconsciente de buscar respuestas a las preguntas acerca de su existencia, de sus raíces y de la importancia de la vida humana.

Existen, según esto, almas que son más y menos desarrolladas. Las más desarrolladas tienen tal enorme urgencia de reconocer la verdad, que no soportan limitarse a los confines de este mundo. Si se las provee de herramientas correctas, libros adecuados e instrucción acorde, llegarán a reconocer el mundo espiritual. La Cabalá también distingue entre almas descendentes más o menos puras o refinadas, según la medida de la corrección requerida. Las que requieren una corrección mayor son llamadas "menos refinadas".

Las distintas almas descendentes requieren diferentes guías y correcciones, específicas para cada generación, así como líderes adecuados para conducir su progreso espiritual. En sus libros y grupos de estudio transmiten el método de descubrimiento de la verdadera realidad más adecuado para su generación. En esta era mediática, pueden aparecer por televisión, por radio o más comúnmente por Internet.

Al principio (antes de que apareciera el alma del Ari), reinaba una era de acumulación de experiencia y de persistencia en el mundo. Progresaban hacia la corrección con su mera existencia. El sufrimiento acumulado agregó urgencia en la búsqueda del alivio. El deseo de dejar atrás el sufrimiento fue la fuerza motivadora del desarrollo de las generaciones.

Cuando en el siglo XVI, apareció el Ari, declaró que a partir de su generación, los hombres, las mujeres y los niños de todas las naciones podían y debían introducirse en la Cabalá. Había llegado el momento del desarrollo generacional en que las almas descendentes podían reconocer la verdadera realidad, completando su corrección con el propio método del Ari. Podían cumplir lo que se esperaba de ellas.

Aún en su cuerpo físico, el alma tiene un solo deseo: retornar a sus raíces. Los cuerpos físicos, en su deseo de recibir, las arrastran de vuelta a este mundo. Pero el ser humano desea conscientemente elevar su espíritu. El esfuerzo resultante de la gran fricción creada por esta dicotomía le ayuda a elevarse 620 veces por encima de su nivel anterior. Si un alma no completa su tarea, reencarnará en el mundo con más necesidad de corrección.

A veces creemos que debemos negar nuestros deseos y anhelos para ser más exitosos en la próxima reencarnación. Pensamos que no deberíamos desear nada sino un poco de alimento y estar tirados al sol como un gato. Sin embargo, en la realidad ocurre todo lo contrario, pues la próxima vez seremos aún más crueles, demandantes, exigentes y agresivos.

El Creador quiere que nos colmemos de placeres espirituales, que seamos plenos. Esto sólo es posible a través de un deseo enorme. Sólo mediante un deseo corregido podremos alcanzar realmente el mundo espiritual, tornándonos fuertes y activos. Un deseo pequeño no nos hará mucho daño, pero tampoco mucho bien. El deseo "corregido" sólo funciona a partir del estímulo correcto. No lo poseemos automáticamente, sino que lo adquirimos mediante el estudio correcto de la Cabalá.

Existe una pirámide de almas, basada en el deseo de recibir. En su base se encuentran muchas almas con pequeños deseos terrenales, buscando una vida confortable de tipo animal: comida, sueño, sexo. El nivel siguiente, con menor número de almas, contiene aquéllas que desean adquirir riqueza. Se trata de personas deseosas de dedicar su vida entera a hacer dinero y aún a sacrificarse en aras de la riqueza.

A continuación se encuentran las que harían cualquier cosa con tal de controlar a los demás, gobernar y alcanzar posiciones de poder. Otras aún menos numerosas poseen un deseo todavía mayor por conocer: son los científicos y académicos que pasan su vida empeñados en un descubrimiento específico, sin interesarse por ninguna otra cosa.

El deseo más intenso, compartido sólo por unos pocos, es el de alcanzar el mundo espiritual. Todos están incluidos en la pirámide.

El hombre a su vez posee la misma pirámide de deseos en su interior, la cual debe invertir, de modo que el peso vaya al deseo más puro, el deseo infinito de verdad. Debe rechazar y descartar sus deseos terrenales, poniendo todos sus esfuerzos y energía en aumentar el deseo de espiritualidad. Lo logrará estudiando de la manera correcta.

Cuando realmente buscamos aumentar el anhelo de espiritualidad, la Luz Circundante, el mundo espiritual oculto, comienza a reflejarse en nosotros, provocándonos desear aún más. En esta etapa, resulta crucial estudiar en grupo bajo la guía de un cabalista [ver el capítulo "Cómo estudiar Cabalá"].

El mayor cambio que observamos en las almas que descienden hoy, radica en su deseo definido de lograr un sistema espiritual. Hasta la gente común busca algo más allá de este mundo, algo espiritual.

Aunque esta "espiritualidad" todavía incluye todo tipo de atajos, trucos mágicos y grupos esotéricos que prometen respuestas a sus seguidores, indica una búsqueda de la auténtica realidad. Si las almas de esta generación aumentan más su deseo, probablemente hagan surgir un método nuevo adecuado para ellas.

En los últimos quince años se ha activado y acelerado el descenso de las nuevas almas. Su deseo es mucho mayor y más genuino. Quieren lograr la auténtica verdad y nada más.

Cuando comprendamos realmente cómo se nos aplica y nos afecta la realidad, dejaremos de hacer lo prohibido e insistiremos en hacer lo correcto. Entonces percibiremos la armonía existente entre nosotros y el verdadero mundo.

Mientras tanto, abusamos y luego nos damos cuenta de que hemos abusado. No podemos escapar a dicha situación. Es por ello que la humanidad se encuentra en un callejón sin salida, inmersa en dificultades cada vez mayores. Descubriremos que no nos queda otra alternativa sino reconocer el mundo espiritual del cual formamos parte. Este reconocimiento nos conducirá a una nueva situación, en la que comenzaremos a actuar concientemente al unísono y no como individuos aislados.

Todos estamos conectados en una alma, de una generación a otra. Compartimos una responsabilidad colectiva. Es por ello que el cabalista es considerado "fundador del mundo". Afecta al mundo entero y el mundo entero lo afecta a él.

El lenguaje de los cabalistas: Ramas

Cuando pensamos o sentimos algo y deseamos transmitírselo a otra persona para que también lo sienta utilizamos palabras. Existe un consenso generalizado acerca del uso de las palabras y sus significados. Si calificamos a algo de "dulce", la otra persona imagina inmediatamente el mismo sabor. Pero, ¿cuánto se acerca su concepto de lo dulce al nuestro?, ¿cómo podríamos comunicar mejor nuestras percepciones manteniendo el uso de palabras?

Las percepciones de los cabalistas superan nuestro nivel. No obstante, ellos desean transmitirnos su admiración por cosas que no tienen significado para nosotros. Para esto, utilizan instrumentos tomados de nuestro mundo: con frecuencia palabras, a veces notas y en ocasiones otros medios.

Los cabalistas escriben acerca de sus experiencias y percepciones en los mundos superiores, acerca de las fuerzas superiores y de lo que descubren allí. Escriben para otros cabalistas, pues la interacción de sus estudios es esencial y fructífera. Luego sus escritos llegan a quienes aún no han sentido la espiritualidad, aquellos para quienes aún se encuentra oculta.

Como en el mundo espiritual no existen palabras que puedan describir sus percepciones espirituales, los cabalistas las denominan "Ramas", una palabra tomada de nuestro mundo. De allí que el lenguaje de los libros de Cabalá se conoce como "Lenguaje de las Ramas". Este lenguaje toma prestados términos de nuestro mundo para identificar percepciones espirituales. Como cada cosa del mundo espiritual tiene su equivalente en el mundo físico, cada raíz del mundo espiritual tiene el nombre de su rama.

Al no poder describir con precisión nuestras percepciones, ni medirlas o compararlas, acudimos a toda clase de términos auxiliares.

El rabino Yehuda Ashlag escribe en su "Estudio de las Diez Sefirot" (Parte I. Mirando a nuestro interior) "...los cabalistas eligieron un lenguaje especial al que se le denomina "Lenguaje de las Ramas". Nada sucede en este mundo que no tenga sus raíces en el mundo espiritual. Todo en este mundo se origina en el mundo espiritual y luego desciende. De esta forma, los cabalistas encontraron un lenguaje ya elaborado, con el cual transmitir fácilmente sus logros oralmente unos a otros o por escrito para las generaciones futuras. Tomaron los nombres de las ramas del mundo material: cada nombre es auto explicativo, indicando su raíz de origen en el sistema del Mundo Superior."

Para cada fuerza y acción de este mundo existe una fuerza y acción en el mundo espiritual que es su raíz. Cada fuerza espiritual se correlaciona con una sola fuerza, su rama en el mundo material.

Acerca de esta correlación directa se ha escrito: "No hay brizna nada que crezca abajo que no tenga un ángel arriba instándolo a crecer." Es decir, no hay nada en nuestro mundo que no tenga su fuerza correspondiente en el mundo espiritual. A causa de esta correlación directa, y porque la espiritualidad no contiene palabras -sólo sensaciones y fuerzas- los cabalistas utilizan los nombres de las ramas de este mundo para referirse a las correspondientes raíces espirituales.

Baal Hasulam prosigue, diciendo: "Con estas explicaciones, ustedes comprenderán lo que a veces parece en los libros de Cabalá una terminología extraña para el espíritu humano, en particular en los textos básicos, como el Zohar o los libros del Ari. Surge la pregunta: ¿Por qué los cabalistas utilizaron una terminología tan corriente para expresar ideas tan elevadas? La explicación es que ningún idioma ni lengua del mundo podría ser utilizado de forma razonable, excepto el especial lenguaje de las Ramas, basado en las raíces superiores correspondientes. ... Si a veces se utilizan expresiones extrañas, es porque no queda otro remedio; no debemos sorprendernos. Lo bueno no puede reemplazar lo malo, y viceversa. Debemos siempre transmitir exactamente la Rama o incidente que designe a su raíz superior como lo dicte la ocasión, elaborándolo hasta encontrar la definición exacta."

El mundo espiritual es abstracto: allí las fuerzas y las sensaciones funcionan sin el ropaje de "animal", "mineral", "vegetal" o "parlante". El estudiante repite una y otra vez las ideas principales de la sabiduría cabalística: "lugar", "tiempo", "movimiento", "carencia", "cuerpo", "partes del cuerpo" u "órganos", "corresponder", "besar", "abrazar", hasta percibir en su interior la sensación correcta para cada idea.

Para concluir, debemos observar que algunos así llamados "instructores de Cabalá" transmiten a sus estudiantes interpretaciones equivocadas. El error surge del hecho de que los cabalistas escribieron sus libros utilizando el Lenguaje de las Ramas, usando términos de nuestro mundo para expresar ideas espirituales. Quienes no comprenden el uso correcto del lenguaje caen en el error. Enseñan que existe una conexión entre el cuerpo y la vasija espiritual, como si la vasija espiritual incluyera al cuerpo, considerándolo parte del órgano espiritual, de modo que por medio de una acción física se pudiera realizar algo espiritual. Las ramas forman parte integral de la Cabalá, y sin su uso, no se puede estudiar Cabalá.

Observando la realidad a través de la Cabalá

Todo lo que sabemos acerca de nuestro mundo está basado en estudios humanos. Cada generación estudia nuestro mundo y transmite su conocimiento a la siguiente. De esta forma, cada generación comprende el marco en el que ha de moverse y su posición relativa respecto a las demás generaciones. En cada era, la humanidad utiliza el mundo circundante.

Lo mismo ocurre en el plano espiritual. Cada generación de cabalistas, desde Abraham en adelante, estudia y descubre los mundos espirituales. Al igual que en la investigación científica, transmiten el conocimiento adquirido a las generaciones siguientes. En este mundo poseemos un sentido general llamado "deseo de recibir", con cinco receptores (los cinco sentidos). Cuando alguien sufre una corrección, obtiene el sexto sentido, conocido como " sentido espiritual" y funciona según estos cinco sentidos.

Los científicos también utilizan sólo sus cinco sentidos. Solemos considerar "objetivo" cualquier instrumento de precisión, de avanzada, técnico, mecánico u otro. Sin embargo, en última instancia, lo que hay es un ser humano examinando, midiendo y evaluando los resultados de la investigación, con sus cinco sentidos. Obviamente, no puede suministrar una respuesta exacta y objetiva a lo realizado por los sentidos. En cambio la Cabalá, fuente de toda sabiduría, sí puede hacerlo.

Al comenzar a estudiar la realidad, descubrimos que no podemos estudiar ni comprender lo que está más allá, por lo que permanece desconocida, no revelada para nosotros. Al no poder verla, tocarla o saborearla, nos preguntamos si realmente existe. Sólo los cabalistas que alcanzan la Luz abstracta superior más allá de nuestros sentidos pueden comprender verdaderamente nuestra auténtica realidad.

Los cabalistas nos informan que más allá de nuestros sentidos sólo existe la Luz abstracta superior, carente de forma, llamada "creación". Imaginen que nos encontramos en medio de un océano, en un mar de Luz. Percibimos distintas sensaciones aparentemente incorporadas allí, en la medida que lo permite nuestra capacidad de comprensión. No oímos lo que acontece fuera. Lo que llamamos "escuchar" es en realidad la respuesta de nuestros tímpanos a los estímulos externos. Simplemente sabemos que nuestro tímpano reacciona dentro de nuestro oído. Lo evaluamos internamente y lo aceptamos como un acontecimiento externo. No sabemos lo que está realmente sucediendo fuera de nosotros, sólo percibimos la reacción de nuestros sentidos ante ello.

Lo mismo sucede con los demás sentidos: vista, gusto, tacto y olfato. Nunca podemos salir de nuestra "caja". Lo que sea que afirmemos acerca de los acontecimientos externos es en realidad la imagen que pintamos en nuestro interior. Esta restricción es imposible de superar.

El estudio de la Cabalá puede ayudarnos a ampliar los límites de nuestros sentidos naturales para lograr el sexto sentido, con el cual conoceremos la auténtica realidad fuera y dentro de nosotros mismos. Ésta es la verdadera realidad. Mediante ella, podremos experimentar la reacción externa de nuestros sentidos. Si dirigimos correctamente nuestros cinco sentidos, podremos ver la verdadera imagen de la realidad. Sólo necesitamos interiorizar las características del mundo espiritual.

Es como una radio que sintoniza una determinada longitud de onda. La longitud de onda existe fuera de la radio, la cual recibe y reacciona. El ejemplo se aplica a nosotros también. Si tenemos aunque sea una mínima chispa del mundo espiritual, comenzaremos a sentirla en nuestro interior.

A lo largo de su evolución, el cabalista adquiere más y más características espirituales, conectándose así con todos los niveles del mundo espiritual, todos construidos según el mismo principio. El estudiante de Cabalá comprende, percibe, evalúa y trabaja con todas las realidades, tanto materiales como espirituales, sin diferenciarlas. Alcanza el mundo espiritual mientras se encuentra inserto en este mundo. Percibe ambos mundos sin fronteras divisorias entre ellos.

Sólo quien experimente esta verdadera realidad puede ver las razones de lo que le acontece aquí. Entiende las consecuencias de sus actos. Por primera vez se torna verdaderamente práctico, viviendo y percibiendo todo y sabiendo qué hacer consigo mismo y con su vida.

Antes no podía saber para qué nació, quién es y cuáles son las consecuencias de sus actos. Todo se incluía en los límites del mundo material y lo abandonaba en el mismo estado que ingresó.

Entretanto, nos encontramos todos en el nivel llamado "este mundo". Nuestros sentidos están igualmente limitados, por eso vemos todos la misma imagen. Baal Hasulam escribe: "Todos los mundos superiores e inferiores están incluidos en el hombre." Esta frase es clave para quien se interesa en la sabiduría de la Cabalá y en vivir la realidad circundante. Esta realidad incluye los mundos superiores y este mundo, juntos forman parte del ser humano.

Ahora comprendemos el mundo mediante elementos materiales o físicos. Al estudiar, agregaremos elementos adicionales que nos permitirán descubrir cosas que hoy no podemos ver.

Nuestro nivel es muy bajo, pues estamos ubicados en diagonal opuesta al nivel del Creador. Comenzamos a elevarnos a partir de este nivel al corregir el deseo. Entonces descubrimos otra realidad circundante, aunque en realidad no cambió nada. Cambiamos nosotros en nuestro interior y en consecuencia nos volvemos conscientes de los otros elementos que nos rodean. Más tarde, estos elementos desaparecen y percibimos que todo se debe exclusivamente al Creador, al Todopoderoso. Los elementos que comenzamos a descubrir gradualmente se denominan "mundos".

No debemos imaginar la realidad espiritual, sino percibirla. Imaginarla nos aleja de su alcance. los cabalistas alcanzan los mundos superiores a través de sus sentidos, así como nosotros alcanzamos el mundo material. Los mundos se interponen entre nosotros y el Creador, ocultándolo de nosotros. Como dice Baal Hasulam, es como si nos filtraran la Luz. Vemos la realidad circundante distorsionada. De hecho, podemos decir que no hay nada entre nosotros y el Creador.

Estas interferencias, los mundos entre nosotros, son máscaras colocadas sobre nuestros sentidos. No lo vemos en su verdadera forma, vemos sólo elementos fracturados. En hebreo, el origen del término "olam" (mundo) es "alama" (ocultar). Parte de la Luz se transmite, parte se oculta. Cuanto más elevado es el mundo, menos se oculta.

Los habitantes de este mundo pintan diversas imágenes de la realidad. La lógica dictamina que la realidad debería ser uniforme para todos. Sin embargo, uno escucha una cosa, otro otra; éste ve una cosa, aquél otra.

Baal Hasulam lo ilustra mediante el ejemplo de la electricidad: en nuestros hogares hay tomacorrientes que contienen energía abstracta que enfría, calienta y crea vacío o presión según las características propias del artefacto que se le conecta. Pero, la energía no tiene forma propia, es abstracta. El artefacto revela el potencial de la electricidad.

Podemos decir lo mismo de la Luz superior, el Creador sin forma. Cada uno percibe al Creador según su nivel de corrección. Al iniciar el estudio, es posible que la persona perciba sólo su propia realidad y ninguna fuerza superior.

Gradualmente irá descubriendo, mediante el uso de sus sentidos, la verdadera realidad expandida. Al avanzar, si corrige todos sus sentidos según la Luz Circundante, no habrá ninguna separación entre él y la Luz, entre el hombre y el Creador, como si no hubiera ninguna diferencia entre sus características. Se logra entonces la santidad, el nivel más elevado de espiritualidad.

¿Cómo podrá un principiante dominar esta ciencia si ni siquiera puede comprender a su maestro como corresponde? La respuesta es muy simple. Esto sólo es posible elevándonos espiritualmente por encima de este mundo. Para ello debemos liberarnos de todo rastro de egoísmo material y considerar el logro de los valores espirituales como nuestro único objetivo. Anhelo y pasión sólo por lo espiritual en nuestro mundo, ésta es la llave para el Mundo Superior.

Música cabalista

Melodías del mundo que está por venir

El rabino Yehuda Ashlag, autor del comentario HaSulam del Zohar, expresó verbalmente sus percepciones espirituales en sus numerosos estudios publicados. También escribió canciones y compuso melodías basadas en ellas.

La música en sí refleja el modo en que una persona se siente en el mundo espiritual. Lo que la hace tan especial es que todos pueden comprenderla, aunque no hayan alcanzado el nivel espiritual del compositor. Al escuchar la música del Baal Hasulam, tal como nos fue transmitida por su hijo, el rabino Baruj Ashlag, tenemos la oportunidad de experimentar los sentimientos espirituales de estos prominentes cabalistas.

El cabalista transita dos etapas opuestas en la espiritualidad: la agonía, resultante del alejamiento del Creador, y el deleite resultante del acercamiento a Él. La sensación de alejamiento produce música triste que se expresa en una oración suplicando por la cercanía. La sensación de acercamiento al Creador produce música alegre que se expresa en una oración de gratitud.

Es así que percibimos dos distintos estados de ánimo en la música: añoranza y deseo de unificación al alejarse, y amor y alegría al descubrir la unificación. Ambos estados juntos expresan la unificación del cabalista y el Creador.

La música irradia al oyente con una Luz maravillosa. No necesitamos poseer ningún conocimiento previo, pues carece de palabras. Sin embargo, su efecto sobre nuestros corazones es rápido y directo. Escucharla una y otra vez constituye una experiencia especial.

Las notas están compuestas siguiendo reglas cabalísticas. Fueron elegidas según el patrón de construcción del alma humana. El oyente las siente penetrar profundamente en su alma, sin resistencia. Esto se debe a la conexión directa que existe entre nuestras almas y las raíces de las notas.

En 1996 y 1998 se editaron dos CD de la música del Baal Hasulam y del Rabash. Las melodías son presentadas tal como el Rav Dr. Laitman las escuchó de su mentor, el rabino Baruj Ashlag (Rabash), hijo mayor y continuador de los caminos de Baal Hasulam.

Dudas más frecuentes

P: Me he estado preguntando acerca de mi lugar en el mundo. No sé si la Cabalá es para mí. ¿De qué trata y en qué me beneficiaría su estudio?

R: La Cabalá responde a una pregunta común: ¿Cuál es la esencia de mi vida y de mi existencia? La Cabalá es para quien busca respuestas, él es el indicado para estudiarla. La Cabalá muestra al ser humano la fuente y por lo tanto, el propósito de su vida.

P: Siempre pensé que la Cabalá era secreta. De repente, se ha vuelto el nuevo tema de moda. ¿Cómo sucedió esto?

R: Durante miles de años estuvo prohibido difundir la Cabalá. Sólo en el siglo XX, cuando se publicaron los libros del cabalista, rabino Yehuda Ashlag, se nos brindó la posibilidad de estudiarla sin restricciones. Sus escritos apuntan a ayudar a gente como tú, sin conocimientos previos de Cabalá. Está permitido difundirla ampliamente, enseñándola a cualquiera que esté buscando los elementos espirituales ausentes de su vida.

P: ¿Es cierto que el rabino Ashlag pensaba que la Cabalá debía enseñarse a todos, judíos y gentiles, por igual? ¿Piensan Uds. que el gentil tiene su lugar en el proceso de corrección, o está pensado para ser estudiado sólo por judíos? y, ¿en qué consiste el proceso de corrección?

R: Habrás leído en la Biblia que al final de la corrección todos conocerán a Dios, desde el más joven al más anciano, sin distinción de sexo ni de raza. La Cabalá se ocupa del ser humano y del deseo de recibir, creado por Dios. Este deseo de recibir incluye a todas las criaturas. Por lo tanto, todos los que deseen participar del proceso de corrección pueden hacerlo. La corrección consiste en cambiar las propias intenciones de egoístas a altruistas, por ejemplo, de beneficiosas para uno mismo a beneficiosas para el Creador. Se espera que toda la humanidad participe de este proceso.

P: Me interesa saber más acerca de la Cabalá. ¿Es necesario para un principiante como yo estudiar primero la Biblia y la ley oral y escrita durante muchos años antes de empezar a aprender Cabalá o puedo comenzar ahora?

R: No hay prerrequisitos para estudiar Cabalá. Todo lo que se necesita es la propia curiosidad y la voluntad de aprender. Mediante su estudio, uno aprende a parecerse al mundo espiritual en acciones y pensamientos.

P: Oí decir que un rabino o estudiante de Cabalá le echó un conjuro a alguien para que muriera. Mi pregunta es: ¿Es esto posible?, y si así fuera, ¿existe un conjuro que se pueda decir? También he comprado varios libros referentes a prácticas mágicas "buenas" y quisiera saber si Uds. me podrían orientar en la dirección correcta alcanzada por estos libros.

R: No sé qué libros habrás comprado, pero no se ocupan de la auténtica Cabalá. La Cabalá no es magia. Podrás entenderla mejor leyendo y estudiando. Te recomendamos diversas lecturas, por ejemplo, los artículos que preparamos respecto a las etapas del desarrollo del ser humano en su camino espiritual. Aunque es importante estudiar con un maestro y en grupo, puedes acceder a algunos de esos artículos mediante nuestro sitio web, libros y tienda online.

P: Hace siete años comencé a buscar a Dios, el Creador, el Padre. Entretanto, mi vida entera fue destruida y perdí todo lo que me era querido. Un día le dije: "¡No descansaré hasta que me contestes! ¡Eres todo lo que me queda!" Ahora he comenzado a percibir luces alrededor de la gente y de los animales. ¿Es esto una manifestación de Cabalá? Quiero conocer a Dios y crecer espiritualmente.

R: Tu situación es precisamente la que motiva al ser humano a estudiar Cabalá. El camino hacia el conocimiento de Dios es muy difícil y requiere un estudio específico. Y sólo después de que se devele una percepción espiritual, uno comprende que las percepciones anteriores eran sólo productos de su imaginación. No se puede percibir a Dios sin ascender a los mundos superiores mediante la transformación de las características egoístas en altruistas.

P: Entiendo que la palabra "Cabalá" proviene del verbo hebreo "recibir". ¿Qué significa y para qué recibir?

R: Al principio de todo, sólo existía el Creador. Creó un deseo generalizado de recibir. Este deseo de recibir se llama el Primer Hombre. Para permitir al Primer Hombre comunicarse con el Creador, este deseo generalizado de recibir fue dividido en muchas partes. El propósito de la Creación es lograr la comunión con el Creador porque sólo en dicho estado puede el ser humano lograr plenitud, tranquilidad eterna y felicidad.

P: ¿Esto implica que, en un futuro lejano, habrá de nuevo un solo hombre?

R: La Cabalá no se ocupa de nuestro cuerpo físico, sino de nuestro componente espiritual. El Mundo Superior es como una criatura, un alma, cuyas partes se proyectan en un mundo inferior (el que percibimos) en el que nos sentimos distintos uno de otro. Para decirlo más fácil: nos sentimos separados unos de otros porque estamos limitados por nuestro egoísmo, a pesar del hecho de que todos somos realmente un solo cuerpo espiritual. Por lo tanto, la separación existe sólo en nuestra percepción errónea, porque de hecho somos todos uno.

P: ¿Qué conceptos encontraré en el Zohar y quién lo escribió?

R: El libro del Zohar explica cómo uno en este mundo puede alcanzar la fuente de su alma. Este camino, o escalera, consiste en 125 pasos. El autor del Zohar debe haber transitado todas estas etapas. El rabino  Yehuda Ashlag afirma que el Zohar fue escrito por el rabino Shimón Bar Yojai. Mientras el rabino Yehuda Ashlag existió en este mundo, creó el  comentario del Zohar, el cual se sigue usando hasta hoy en día. Ocupa el mismo lugar espiritual que Shimon Bar Yojai, el autor del Zohar.

P: ¿Están Uds. asociados con otros rabinos u otros centros de Cabalá?

R: Bnei Baruj no está conectado de ningún modo con ningún grupo u organización que se ocupe de Cabalá.

P: ¿Tienen bibliografía o material de estudio en inglés, francés o español que me pudieran enviar?

R: Lamentablemente no existen libros serios e intachables de Cabalá en ningún idioma basados en fuentes auténticas; por ejemplo, los de Shimon Bar Yojai, el Ari, el rabino Ashlag, etc. El Centro Bnei-Baruj ha creado un curso básico de Cabalá mediante su sitio Web y está publicando más libros sobre este tema. Las lecciones online y los libros aparecerán en diversos idiomas, incluyendo el ruso.

P: No fui criado en la religión judía. Creo que hay más dioses y más espíritus santos, etc. que los mencionados por la Cabalá. Y acaso ¿no es el propósito de la Creación el otorgarle al ser humano una vida mejor en este mundo, así como en el mundo por venir? Si miro a mi alrededor, veo qué lugar terrible este mundo puede llegar a ser.

R: Sólo existe el Creador y el ser humano. El propósito de la creación es permitir el ascenso a los mundos superiores aún estando en este mundo. Esto sucede cuando los pensamientos y deseos humanos son equivalentes a los pensamientos y deseos de los mundos superiores, tema que se enseña en la Cabalá. Quien desee ascender y alcanzar la meta de la creación (que es la meta personal de cada ser humano en la vida, pues si no debe retornar a este mundo después de su muerte), debe considerar positivamente a toda la Creación.

P: Estoy empezando a comprender que debo ser responsable de mis propias acciones, de mi propio ego. Quisiera alcanzar un mayor nivel espiritual en mi vida. ¿Cómo empiezo?, y si estudio Cabalá, ¿podré actuar libremente?

R: Uno debe imaginar siempre que se encuentra frente a Dios, el Poder Supremo. Todo el que estudie Cabalá y ascienda a cierto nivel espiritual puede adquirir capacidades del Poder Supremo y utilizarlas a su antojo. Cuanto más elevado sea su nivel espiritual, el cabalista logrará características y poderes más similares a los del Creador. El cabalista será capaz de actuar tan libre e independientemente como el Creador.

P: Leí en algún lado que existe un lugar en la Torá que contiene los 72 nombres de Dios y que transmite un mensaje al ser leído. También, que si se consideran los caracteres hebreos en forma vertical, aparecen en columnas de tres caracteres y cada columna contiene una palabra referida a Dios. No sé si lo han notado, pero Dios suele ocultar las cosas a la mirada ordinaria, como aquí. ¿Podrían enviarme una copia de dicha parte de las Escrituras en hebreo?

R: La Cabalá utiliza muchos conceptos matemáticos como matrices, geometría, números, gráficos, caracteres y letras, etc. Estos acercamientos son códigos mostrados en la Biblia, los cuales nos suministran información acerca de temas espirituales y su interconexión. Cada nivel espiritual posee un nombre y el número equivalente a la suma de las letras del nombre. La transformación de un nombre a un número se denomina "Gematria". Estos códigos aluden a los niveles espirituales que deberíamos alcanzar.

P: Vivo en Londres. No soy judío, pero en los últimos años me he interesado en la Cabalá y también he desarrollado un creciente interés personal por el judaísmo. ¿Puede aconsejarme acerca de cómo proseguir mis estudios?, ¿existe algún representante o miembro suyo en Inglaterra que pueda contactar?

R: No existen cabalistas de renombre fuera de Israel. Sin embargo, le aconsejamos comenzar a estudiar, visitar nuestro sitio Web y enviarnos preguntas y consultas.

P: La Cabalá parece tener ideas similares a todas las principales tradiciones místicas como el Budismo. ¿Existe alguna diferencia importante?, de ser así, ¿por qué elegir este camino y no otro?. Si no la hay, ¿por qué no lo reconocen los cabalistas?

R: La idea general de todas las religiones y grupos místicos consiste en comulgar con una entidad superior. Cada uno tiene sus propias razones para querer comulgar con esta entidad. Por ejemplo, algunos desean disfrutar una vida feliz y próspera en este mundo para recibir abundancia, salud, seguridad, un futuro mejor. Desean entender este mundo lo mejor posible para organizar mejor sus vidas. Otros desean aprender cómo manejarse en el mundo por venir después de la muerte. Ambos objetivos son egoístas y surgen del egoísmo humano.

La Cabalá no se ocupa de todos estos motivos. Su meta es más bien transformar la naturaleza humana para permitirle tener cualidades similares a las del Creador.

Los demás "caminos de espiritualidad" si bien hablan de liberarse de los deseos egoístas, apuntan a disminuir el sufrimiento humano, dándole libertad y prosperidad. Otra vez el propósito es egoísta.

El método cabalístico afirma que el ser humano debe usar todo lo que tiene en este mundo para ofrendar al Creador. Pero para lograr esta intención, necesita poder percibirlo y sentir que Él disfruta de sus acciones. Quien estudia Cabalá comienza a entender su significado por su propia percepción del Creador.

 

 

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