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Cuerpo y alma

Cuerpo y Alma

Antes de clarificar este  asunto sublime es importante para mi dejar en claro que aunque a todos los lectores les parezca imposible el considerar clarificarlo y acercarlo más a la mente humana, excepto al hacer uso de abstractos conceptos filosóficos, como sucede en tales escrutinios, desde el día que descubrí la sabiduría de la Cabalá y me dediqué a ella, me distancié de la filosofía abstracta y todas sus ramas tanto como el este del oeste.  Todo lo que escribiré a partir de este punto será desde una perspectiva meramente científica, con mayor precisión, y por medio de simple reconocimiento de cosas útiles y prácticas.

Aunque mencionaré sus palabras posteriormente, solamente será para indicar la diferencia entre lo que la mente humana puede conjurar y lo que puede comprender usando la razón de la Torá y la profecía, que se basan en fundamentos prácticos (como ya he demostrado en La Esencia de la Sabiduría de la Cabalá).

Me gustaría también clarificar enfáticamente los términos “cuerpo” y “alma”, como realmente son, puesto que la verdad y la mente sana son una y la misma. Esto es porque la verdad está disponible para todos, pero solamente a través del espíritu de la Santa Torá, y removiendo todos los conceptos distorsionados que han echado raíces entre la gente. Estos son primordialmente tomados de métodos simplificados, de los que el espíritu de la Santa Torá fue removido.

Tres métodos en los conceptos de cuerpo y alma.

En general, encontramos que los métodos que abundan en el mundo, concernientes a los conceptos de cuerpo y alma, se agrupan en tres:

1) El método de la fe

El método de la fe argumenta que todo lo que existe es el espíritu o el alma. Creen que hay órganos espirituales separados el uno del otro por  una cualidad, llamada “almas de la gente”, y que tienen una realidad existente independiente, antes de vestirse/cubrirse con el cuerpo humano. Posteriormente, cuando el cuerpo muere, la muerte no se aplica en ella, puesto que un objeto espiritual es un simple objeto, la muerte no es sino una separación de los elementos que consta el objeto.

Esto es posible con un objeto físico, que consta de varios elementos que la muerte desintegra una vez más. Aun así, el alma espiritual, que es un simple objeto, falto de toda complejidad, no puede ser separada de ninguna forma, porque esta separación anularía su existencia. Por ende, el alma es eterna y existe por siempre.

El cuerpo, como nosotros los entendemos, es como una bata, vistiendo/cubriendo el objeto espiritual. Este objeto espiritual se viste/cubre dentro de él y lo usa para manifestar sus fuerzas: las buenas cualidades y todo tipo de conceptos. Además, provee al cuerpo de vida y movimiento, y lo cuida de daños. Entonces, el cuerpo en sí no tiene vida, ni movimiento y no contiene más que materia muerta, como lo vemos una vez que el alma lo ha dejado -el momento de la muerte- y todas las manifestaciones de vida que vemos en los cuerpos humanos no son sino manifestaciones de los poderes del alma.

2) El método de creyentes en la dualidad.

Quienes proponen el método de la dualidad creen que el cuerpo es una creación completa, viva, nutriendo y cuidando su existencia en todo lo que sea necesario. No necesita ninguna ayuda de ningún objeto espiritual.

Sin embargo, el cuerpo no es considerado como la esencia total del hombre. La esencia primaria del hombre es el alma perceptora, que es un objeto espiritual, de igual manera a como lo ven los que apoyan el primer método.

La diferencia entre estos dos métodos es solamente en el concepto del cuerpo. Siguiendo los extensos descubrimientos de la fisiología y la psicología han encontrado que la providencia ha proveído para cubrir todas las necesidades de la vida dentro de la máquina del cuerpo mismo. Esta, según su perspectiva, restringe el rol de la funcionalidad del alma dentro del cuerpo a solamente a conceptos y virtudes de tipo espiritual. Como consecuencia, mientras creen en ambos métodos, dicen que el alma es la razón para el cuerpo; es decir, que el cuerpo es un resultado, una extensión del alma.

3) El método de la negación

En este método, la realidad espiritual se niega, y únicamente la realidad material se reconoce. Sus seguidores niegan completamente la existencia de cualquier objeto abstracto espiritual dentro del cuerpo. Evidentemente han probado que la mente del hombre no es, también, sino un producto del cuerpo, y describen al cuerpo como a una maquina eléctrica con cables que operan entre sí con cosas externas, y que van del cuerpo a la mente.

Además, envían sus sensaciones de dolor o placer al cerebro, y el cerebro instruye al órgano en lo que debe de hacer. Todo es administrado por cables y cordones construidos para dichos propósitos. Ellos alejan al órgano de las fuentes de dolor y hacia las fuentes de placer. Por ello, clarifican todas nuestras conclusiones desde eventos de nuestras vidas.

También lo que sentimos como conceptos y racionalizaciones dentro de nuestras mentes no son sino imágenes de eventos corpóreos  dentro del cuerpo. Y la superioridad del hombre sobre los animales es porque nuestras mentes están desarrolladas a tal grado que todos los eventos del cuerpo son descritos en nuestro cerebro como imágenes que experimentamos como conceptos y racionalizaciones.

Por ende, la mente y todas sus deducciones no son sino productos que se extienden de los eventos del cuerpo. Aunado a ello, hay quienes proponen el segundo método y que están completamente de acuerdo con este, pero que añaden el objeto eterno y espiritual, llamado “el alma que se viste/cubre dentro de la máquina del cuerpo. Esta alma es la esencia del hombre, y la máquina del cuerpo es sólo su vestido/cubierta. Así pues, he expuesto en términos generales todo lo que la ciencia humana hasta ahora ha expuesto en sus conceptos del “cuerpo” y el “alma”.

 

El significado científico de cuerpo y alma de acuerdo a nuestra Santa Torá.

Ahora explicaré este importante asunto de acuerdo a nuestra Santa Torá, como nuestros sabios nos lo han explicado ya. Ya he escrito en muchos lugares que no hay una única palabra de nuestros sabios, ni siquiera en la profética sabiduría de la Cabalá, que se sustente en bases teóricas.  Esto sucede así porque es un hecho bien conocido que el hombre duda por naturaleza, y cada conclusión que la mente humana toma como cierta, la toma como falsa después de algún tiempo. Así pues, duplicamos los esfuerzos de nuestro estudio e intentamos otra inferencia, y la declaramos cierta.

Pero aquél que sea estudiante genuino, caminará alrededor de este axis toda su vida, puesto que la certeza de ayer se ha convertido en duda hoy. Entonces, cuando la certeza de hoy se vuelva la duda de mañana, es imposible determinar conclusiones definitivas por más de un día.

Revelado y oculto

La ciencia de hoy ha comprendido suficientemente que no hay certeza absoluta en la realidad. Aun más, nuestros sabios llegaron a esta conclusión varios miles de años antes. Así pues, en lo que respecta a asuntos religiosos, nos han guiado y prohibido no solamente abstenernos de hacer ninguna conclusión basada en teoría, sino hasta de ser ayudados por ella, aún en forma de negociaciones.

Nuestros sabios dividieron la sabiduría en dos: revelado y oculto. La parte revelada contiene todo  lo que conocemos a partir de nuestra conciencia directa, así como los conceptos construidos en experiencias practicas, sin ninguna ayuda del escrutinio, como nuestros sabios dijeron: “un juez tiene solamente sus ojos para ver”.

La parte oculta contiene todos aquellos conceptos que hemos escuchado de gente confiable o que hemos adquirido por nosotros mismos a través de su comprensión y percepción general. Sin embargo, no podemos acercárnosle lo suficiente como para criticarla con una mentalidad sana, con conocimiento pleno. Y a esto es a lo que nos referimos como lo “oculto”, donde se nos recomienda aceptar las cosas con “simple fe”. Y con todo lo que concierne a la religión, se nos ha prohibido estrictamente el siquiera voltear a ver asuntos tales que pudieran hacernos escudriñar y estudiarlas.

Aún así, estos nombres, “revelado” y “oculto”, no son nombres permanentes aplicados a cierto tipo de conocimiento, como los iletrados piensan. Por el contrario, se aplican solamente a la consciencia humana. Entonces, nos referimos a todos esos conceptos que hemos descubierto y hemos llegado a conocer a través de la experiencia real como “revelado”, y en cuanto a todos los conceptos que aún no han sido reconocidos de esta forma les llamaremos “oculto”.

Por ende, a través de las generaciones, tendremos solamente estas divisiones. Se permitirá estudiar e investigar la parte revelada, puesto que yace en bases reales, y la parte oculta está prohibida hasta para el más mínimo escrutinio, puesto que no tenemos bases reales ahí.

Permitido y prohibido en cuanto al uso de la ciencia humana

Es así que, a nosotros, quienes seguimos los pasos de nuestros sabios, no se nos permite el uso de la ciencia humana, excepto con el conocimiento que se ha probado con experiencias reales, y de cuya validez no tenemos duda alguna. Por eso, no podemos aceptar ningún principio religioso de los tres anteriores, y mucho menos al tratarse de conceptos del cuerpo y el alma, que son los conceptos y sujetos primarios de la religión entera. Únicamente podemos recibir conceptos de ciencias-de-la-vida tomados de experimentos que ningún hombre pueda dudar.

Claramente, tal prueba no se puede encontrar en ninguna materia espiritual, sino solamente en materia física, hecha para la percepción de los sentidos. Por ello se nos permite usar un tercer método, el cual se enfoca en asuntos del cuerpo, pero sólo hasta cierto punto, en todas esas deducciones que se hayan probado con experimentos y que nadie cuestione. El resto de los conceptos, que combinan la razón de su método y otros métodos, están prohibidos para nosotros. Cualquiera que las use viola, “No tendrás ídolos”.

Pero aún este tercer método es ajeno y despreciable al espíritu humano. Quizá exista un estudioso que sea capaz de aceptarlo. Y esto sucede porque según ellos, la forma del hombre se ha borrado  y desparecido. El hombre se ha convertido en una máquina  que camina y trabaja impulsado por otras fuerzas. Según ellos, el hombre no tiene la más mínima libertad de elección; por el contrario, es impulsado por las fuerzas de la naturaleza, y todas nuestras acciones son compulsivas. Así pues, el hombre no tiene ni castigo ni recompensa, puesto que no hay juicio, castigo, o recompensa que se aplique a alguien que no tiene libertad de elección.

Tal cosa es completamente impensable, y no solamente para los religiosos, que creen en la recompensa y el castigo, ya que creer en Su Providencia, que todas las fuerzas de la naturaleza son guiadas por Él, asegurándoles que todo tiene una causa buena y deseable. Aun así, este método aún más extraño ante los ojos de quienes no son religiosos, quienes creen  que todo se da a las manos de una naturaleza ciega, sin mente, ni propósito. Estos inteligentes son como juguetes en sus manos, descarriados, a ¿quién sabe dónde? Así, este método se ha vuelto despreciable e inaceptable en el mundo.

Pero debemos saber que todos los métodos de aquellos que perciben  la dualidad llegan solamente a corregir el error arriba mencionado. Por esta razón han decidido que el cuerpo, que de acuerdo con el tercer método no es sino una máquina, no es en absoluto el hombre real. La verdadera esencia del hombre es algo pro igual diferente-invisible e imperceptible. Es una entidad espiritual, vestida/cubierta y  escondida dentro del cuerpo. Este es el “yo-mismo”, el “yo” del hombre. El cuerpo  y todo dentro de él se consideran posesiones de ese yo eterno y espiritual, como lo han escrito.

Aún, y con su propia admisión, este método es dudoso, debido a que no pueden explicar como una entidad espiritual, siendo el alma o “él  mismo”, puede mover al cuerpo o decidir cualquier cosa que le concierna. Esto es debido a que al seguir la precisión filosófica misma, lo espiritual no tiene contacto alguno con lo físico. No tiene absolutamente ningún impacto en él, como ellos mismos han escrito.

La acusación contra el RaMBaM (Maimonides)

Sin embargo, aun sin esta pregunta, su método habría sido prohibido entre Israel, como hemos explicado antes. Es importante saber que toda la acusación de RaMBaM por el más grande de Israel, y el cruel juicio de quemar sus libros, no fueron porque tuvieran alguna duda de la rectitud y piedad del RaMBaM mismo. Al contrario, fue sólo porque uso la filosofía y la metafísica, que estaban en su máximo en esa época, como ayuda en sus libros. El RaMBaM deseaba salvarlos de ello, pero los sabios no estaban de acuerdo con él.

No es necesario mencionar que la generación actual ya ha reconocido que la filosofía metafísica no incluye ningún contenido real sobre el cual valga la pena abundar. Así pues, es ciertamente prohibido para cualquiera tomar cualquier especie de sus palabras.

 

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