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Introducción al libro del Zohar

Introducción al libro del Zohar

1) En esta introducción quisiera esclarecer cuestiones que al parecer son simples. Asuntos que cada uno maneja y sobre los cuales mucho se ha escrito. Es que aún no hemos alcanzado un conocimiento concreto y suficiente de ellos. Aquí están las preguntas: ¿Qué es nuestra esencia? ¿Cuál es nuestro papel en la larga cadena de la realidad de la que somos pequeños eslabones?

  1. I. ¿Qué o cuál es nuestra esencia?,
  2. II. ¿Cuál es nuestro papel en la larga cadena de la realidad de la cual somos tan sólo pequeños eslabones?
  3. III. Cuando nos examinamos a nosotros mismos encontramos que somos tan corruptos y tan bajos como se puede ser. Y cuando examinamos al Operador que nos ha hecho, estamos obligados a estar al más alto grado, porque no existe nadie tan digno de alabanza como Él. Pues es necesario que únicamente operaciones perfectas puedan surgir de un operador perfecto.
  4. IV. Nuestra mente nos dice que Él es completamente benevolente, más allá de toda comparación. ¿Cómo entonces Él creó tantas criaturas que sufren y agonizan a través de todas sus vidas?, ¿No es acaso la naturaleza del Bueno el hacer bien, o por lo menos no dañar de la manera que se hace?
  5. V. ¿Cómo es posible que el infinito, que no tiene ni inicio ni fin, produzca criaturas finitas, mortales y corruptas?

2) A fin de aclarar completamente todo esto, necesitamos realizar algunas indagaciones preliminares. Y, Dios no permita, no en donde está prohibido; es decir, en la esencia del Creador, de la cual no tenemos pensamiento ni percepción en lo absoluto, y por lo tanto no tenemos ningún pensamiento o concepto de Él, excepto donde la indagación es una Mitzvá; es decir, la indagación de Sus obras.  Es como la Torá nos ordena: "Conoce al Dios de tu padre y sírvele", y de igual manera dice en el poema de la unificación, "Por tus obras te conoceremos".

Indagación 1: ¿Cómo se nos mostrará que la creación vaya a ser renovada, lo cual significa algo nuevo, puesto que no estará incluida en Él antes de que Él la creara, cuando es obvio para cualquier observador que no existe ninguna cosa que no esté incluida en Él? Y es así como el sentido común lo dicta, porque ¿Cómo puede uno dar lo que no tiene?

Indagación 2: Si usted dice que desde el aspecto de Su omnipotencia, Él ciertamente puede crear existencia a partir de la ausencia, algo nuevo que no está en Él, allí se eleva la pregunta: ¿Qué es aquella realidad la cual puede ser determinada como sin tener lugar en Él del todo, pero que es completamente nueva?

Indagación 3: Esto trata con lo que cabalistas han dicho, que el alma de uno es una parte de Dios en lo Alto, de tal manera que no hay diferencia entre Él y el alma, sino que Él es el “todo” y el alma es una “parte”.

Ellos lo han comparado a una roca esculpida de una montaña. No hay diferencia entre la roca y la montaña, excepto que Él es un “todo” y la roca es una “parte”. Por lo tanto debemos preguntar: es una cosa que una piedra esculpida de la montaña está separada de ella por un hacha hecha para ese propósito, causando la separación de la "parte" del "todo." Pero, ¿cómo podemos representar aquello acerca de Él, que Él separa una parte de Su esencia hasta que se aleja de su esencia y se vuelve separada de Él, es decir, un alma, al punto tal de que puede sólo ser comprendida como parte de Su esencia?

3) Indagación 4: Debido a que la Carroza del Sitra Ajra (el otro lado) y las Klipot (cáscaras) están por ahora al extremo opuesto a Su Santidad, tan lejos que no se puede concebir algo más remoto, ¿cómo puede ser extraído y fabricado a partir de Santidad, y mucho menos: que Su Santidad lo sostendría?

Indagación 5: El asunto de la elevación de los muertos: Puesto que el cuerpo es tan despreciable que inmediatamente al nacer está condenado a perecer y ser enterrado. Además, “El Zohar” dice que antes que el cuerpo se pudra enteramente, el alma no puede ascender a su lugar en el Jardín del Edén, mientras haya aun remanentes de él. Por consiguiente, ¿Por qué el alma debe retornar y elevarse en la revitalización de los muertos?, ¿No podría el Creador deleitar las almas sin eso?

Aun más perplejo es lo que nuestros sabios dijeron, que las personas muertas están destinadas a elevarse con sus defectos para que no sean confundidas con otras, y luego de eso Él sanaría sus defectos. Debemos comprender, ¿Por qué Dios vigilaría que esas almas no sean confundidas con otras, y que por ello Él creara nuevamente sus defectos y entonces tendría que sanarlos?

Indagación 6: En relación a lo que nuestros sabios dijeron, que el hombre es el centro de la realidad, que los Mundos Superiores y éste mundo corporal y todo en ellos fueron creados para él (Él Zohar, Tazria 40), y obligó al hombre a creer que el mundo hubo sido creado por él (Sanedrín 37). Es visiblemente difícil comprender que para éste diminuto ser humano, cuyo valor no es más que una pizca con respecto a la realidad de este mundo y mucho menos respecto a los Mundos Superiores, cuya Altura y Sublimidad son inconmensurables, que el Creador se tomó la molestia de hacer todo esto para él. Y también, ¿Por qué el hombre habría de necesitar todo aquello?

4) Para comprender estas preguntas e indagaciones, la única táctica es examinar el fin del acto; es decir, el propósito de  la Creación. Porque nada puede ser comprendido en la mitad del proceso, sino sólo en su final. Y está claro que no hay acto sin propósito, sólo un demente puede actuar sin propósito.

Conozco que hay aquellos quienes arrojan sobre sus espaldas la carga de la Torá y Mitzvot (pl. de Mitzvá), diciendo que el Creador ha creado la totalidad de la realidad, y entonces la abandonó, y que debido a la  inutilidad de las criaturas, no es digno para el Creador Enaltecido el vigilar acerca de los malvados pequeños métodos de éstas.  Ciertamente, ellos han hablado sin conocimiento pues es imposible comentar acerca de nuestra propia bajeza e insignificancia, antes de decidir que nosotros nos hemos creado a nosotros mismos con todas nuestras naturalezas corrompidas y aborrecibles.

Pero mientras nosotros decidimos que el Creador, quien es perfecto de manera inefable, es el Único quien creó y diseñó nuestros cuerpos con todos sus atributos despreciables y admirables, ciertamente comprenderemos que jamás puede emerger un acto imperfecto bajo la mano del Trabajador Perfecto, puesto que cada acto testifica por su ejecutante. ¿Y qué culpa tiene un vestido malo, si algún mal sastre lo hizo?

Cosas tales como ésta encontramos en el Talmud (Masejet Ta´anit 20): una fábula acerca del Rabino Elazar quien se encontró a un hombre repugnante. Él dijo entonces: “Cuán repugnante es aquel hombre”. El hombre respondió: “Ve y dile al Artesano que me hizo: cuán repugnante es este instrumento que Tú hiciste”. Por eso, aquellos que proclaman que debido  a nuestra bajeza e insignificancia, no es digno de Él cuidarnos, y que por consiguiente Él nos ha abandonado; no hacen más que mostrar públicamente su ignorancia.

Intenten imaginar que conocen a algún hombre quien crearía criaturas precisamente de modo que ellas sufrirían y agonizarían sus vidas enteras como hacemos nosotros, y no sólo esto, sino que les daría la espalda, sin desear siquiera mirarlas, ni ayudarlas un poco.  ¿Cuán despreciable y bajo sería juzgado?, ¿Puede tal cosa ser pensada acerca de Él?

5) Por consiguiente, el sentido común indica que debemos comprender el opuesto que parece estar en la superficie, y decidir que somos realmente criaturas dignas y nobles, de importancia inmensurable, de hecho dignas del Trabajador que nos hizo. Porque cualquier defecto que deseamos percibir en nuestros cuerpos, detrás de todas las excusas que nos demos a nosotros mismos, caen únicamente sobre el Creador, quien nos creó y a la naturaleza dentro de nosotros pues está claro que Él nos creó y no nosotros.

Él también sabe todos los métodos que fluyen desde la naturaleza malvada y de los atributos que Él creó en nosotros. Es como hemos dicho,  que debemos contemplar el fin del acto. Entonces seremos capaces de comprender todo, como dice el dicho: “No muestres a un tonto un trabajo incompleto”.

6) Nuestros sabios nos enseñan que el Creador creó el mundo por ninguna otra razón sino la de deleitar a Sus criaturas. Aquí es donde debemos ubicar nuestras mentes y todos nuestros pensamientos, pues es el objetivo final del acto de la creación del mundo. Y debemos tener presente, que puesto que el pensamiento de la creación es el otorgamiento sobre Sus criaturas, Él hubo de crear en las almas una gran cantidad de deseo de recibir aquello que Él pensó en otorgarles. Pues la medida de cada placer y deseo depende la medida del deseo de recibirlo. Cuanto más grande el deseo de recibirlo, más grande el placer y cuanto menor es el deseo, menos el placer de la recepción.

Así, el pensamiento de la creación en sí mismo necesariamente dicta la creación de un excesivo deseo de recibir, para corresponder al inmenso placer que Su Omnipotencia pensó para otorgar sobre las almas. Puesto que el gran deleite y el gran deseo de recibir van de la mano.

7) Una vez que hemos aprendido esto, llegamos a una comprensión total de la segunda indagación en completa claridad. Pues hemos aprendido que es la realidad que puede ser claramente determinada, la cual no es una parte de Su esencia, al punto que podemos decir que es una nueva creación, existencia a partir de la ausencia. Y ahora que sabemos ciertamente que el Pensamiento de la Creación, el deleite de Sus criaturas, necesariamente creó una medida del deseo de recibir de Él toda la bondad y gozo que planeó para ellas, aquella voluntad de recibir claramente no estaba incluida en Su esencia antes que Él la hubiese creado en las almas, porque ¿De quién podría Él recibir?  Se sigue que Él creó algo nuevo lo cual no existe en Él.

Y junto a eso comprendemos, concordando con el pensamiento de la creación, que no hubo necesidad de crear nada más que el deseo de recibir. Esto es porque ésta nueva creación es suficiente para Él para concluir la totalidad del Pensamiento de la Creación que Él había pensado otorgar sobre nosotros.  Pero todo el relleno en el Pensamiento de la Creación, todos los beneficios que Él planificó entregarnos, surgen directamente de Su esencia, y Él no tiene razón para crearlos nuevamente, dado que ellos son extraídos como existencia desde la existencia, hacia la gran voluntad de recibir en las almas.  Así evidentemente vemos que toda la sustancia en la creación generada, desde el inicio hasta el final, es únicamente la "voluntad de recibir".

8) Ahora hemos llegado a comprender las palabras de los Cabalistas en la tercera indagación. Nos sorprendemos de cómo fue posible decir acerca de las almas que fueron una parte de Dios, semejante a una roca que es esculpida de una montaña, que no hay diferencia entre ellos excepto que una es una “parte” y la otra es el “todo”. Y nos preguntamos: una cosa es decir que la roca que es esculpida de la montaña llega a ser separada por un hacha creada para ese fin, pero ¿Cómo podemos decir esto acerca de Su esencia?  Y también, ¿Qué fue aquello que separó a las almas de Su esencia y las excluyó del Creador para llegar a ser criaturas?

De lo anterior, comprendemos claramente que así como el hacha corta y divide un objeto físico en dos, así la disparidad de forma divide lo espiritual en dos. Por ejemplo, cuando dos personas se aman, la una a la otra, decimos que están unidas una a otra como un solo cuerpo. Y cuando se odian entre sí, decimos que están lejos como el Oeste se encuentra del Este. Pero no existe una pregunta acerca de proximidad o lejanía aquí.  Más bien esto implica la equivalencia de forma: cuando son iguales en forma y cada una ama lo que la otra ama y odia lo que la otra odia, ellas se aman entre sí y están adheridas una a otra.

Y si hay alguna disparidad de forma entre ellas, y una de ellas gusta de algo que la otra odia, y todo lo que la otra odia es del gusto de la primera, se considera que está tan lejos una de la otra como están el Este y el Oeste, en otras palabras, es decir, desde un extremo al otro.

9) Y Encontramos que en la espiritualidad el cambio de forma actúa como el hacha en el mundo corporal, y que la distancia entre ellas es proporcional al contraste de la forma. A partir de esto aprendemos que el deseo de recibir Su deleite ha sido impreso en las almas y que ésta forma está ausente en el Creador, porque ¿De quién puede Él recibir?, que ésta disparidad de forma que las almas adquirieron las separa de Su esencia como el hacha que esculpe una roca de la montaña, de modo que fueron separadas del Creador y llegaron a ser criaturas. Sin embargo, todo lo que las almas adquieren de Su Luz, se extiende de Su esencia como existencia desde la existencia.

Y por lo tanto resulta ser que con respecto de Su Luz, la cual ellas reciben en su Kli (vasija), la cual es el deseo de recibir, no hay diferencia alguna entre ellas y Su Esencia.  Esto es porque ellas la reciben como existencia de la existencia, directamente de Su Esencia. Y la única diferencia entre las almas y Su Esencia es que las almas son una parte de Su Esencia.

Esto significa que la cantidad de luz que reciben en su Kli -siendo el deseo de recibir-- ya es una parte separada del Creador, como está establecido sobre la disparidad de forma del deseo de recibir.  Y ésta disparidad de forma la convirtió en una parte mediante la cual fueron separadas del “todo” y llegaron a ser una “parte”. De ahí que la única diferencia entre ellos es que uno es un “todo” y la otra es una “parte”, como la roca que es separada de una montaña. Escudriñemos esto meticulosamente porque es imposible extenderse más allá en un asunto tan Sublime.

10) Ahora podemos empezar a comprender la cuarta pregunta: ¿Cómo es posible que de Su Santidad se forme la carroza de la impureza y las Klipot, ya que están al otro extremo, opuestas a Su Santidad? Y también, ¿Cómo puede ser que Él les provea sustento y soporte? Ciertamente debemos primero comprender el significado de la existencia de la impureza y las Klipot.

Sabed que éste gran deseo de recibir --el cual determinamos era la esencia misma de las almas por la creación, por lo cual están capacitadas para recibir todo el llenado en el Pensamiento de la Creación-- no permanece de tal forma dentro de las almas.  Si así fuera, las almas tendrían que permanecer separadas de Él para siempre, porque la disparidad de forma en ellas las separaría de Él.

Y con el fin de enmendar esa separación que yace sobre la vasija de las almas, Él creó todos los mundos y los separó en dos sistemas, como dice el versículo: “Uno frente al otro Dios los hizo”, los cuales son los cuatro mundos puros de ABYA, y opuestos a éstos los cuatro mundos impuros de ABYA. Y Él imprimió el deseo de otorgar en el sistema de los mundos puros de ABYA, removiendo de ellos el deseo de recibir para sí mismos, y lo impuso en el sistema de los mundos impuros de ABYA. Debido a eso ellos se encuentran separados del Creador y de todos los mundos de santidad.

Por esa razón, las Klipot son llamadas “muertos”, como el versículo dice: “sacrificios de los muertos" (Salmos 106, 28)”. Y los malévolos que las siguen, como dijeron nuestros sabios: “los malos son llamados muertos mientras viven”, porque el deseo de recibir impreso en ellos en oposición de forma a Su Santidad los separa de la Vida de Vidas, y están alejados de Él desde un extremo al otro. Ya que Él no tiene interés en la recepción, solamente en el otorgamiento, mientras que las Klipot no desean nada con el otorgamiento; quieren sólo recibir para su propio placer, y no hay más grande oposición que esto. Y ya sabemos que la lejanía espiritual empieza con alguna diferencia  de forma y finaliza en la oposición de forma, la cual es la más remota distancia posible en el último grado.

11) Y los mundos descendieron como en una cascada hasta la realidad de este mundo corporal, a un lugar donde hay un cuerpo y un alma y un tiempo de corrupción y un tiempo de corrección. Pues el cuerpo, que es la voluntad de recibir para sí misma, se extiende desde su raíz en el Pensamiento de la Creación, a través del sistema de los mundos impuros, como está escrito: "y el potro de un asno salvaje nace un hombre" (Job 11, 12).  Y el permanece bajo la autoridad de ese sistema durante los trece primeros años, que es el tiempo de corrupción.

Y observando la Torá y Mitzvot de los trece años de edad en adelante, para otorgar placer a su Hacedor,  comienza a purificar la voluntad de recibir para sí mismo, impresa en él, y lentamente la convierte en la finalidad de otorgar.  Por ello Él extiende un alma santa desde su raíz en el Pensamiento de la Creación. Y  ésta pasa por el sistema de los mundos santos y se arropa en el cuerpo. Y ese es el tiempo de corrección.

Y así él acumula grados de santidad desde el Pensamiento de la Creación en Ein Sof, hasta que éstos lo ayudan a convertir su voluntad de recibir para sí mismo para ser enteramente en la forma de recepción con la finalidad de otorgar contentamiento a su Creador, y no para sí mismo de ninguna manera. Por esto, uno adquiere equivalencia de forma con su Hacedor, porque la recepción con el fin de otorgar se considera como otorgamiento puro.

En Masejet Kidushin está escrito, que con un hombre importante ella da y él dice – por esto tú eres santificada. Pues cuando su recepción es para complacerla, la donante, se considera otorgamiento absoluto y entrega.  Con esto uno compra la adhesión completa con Él, pues la adhesión espiritual no es otra cosa sino la equivalencia de forma, como nuestros sabios dijeron " ¿Cómo es posible adherirse a Él?  Más bien uno se adhiere a Sus atributos", y por eso uno se hace digno de recibir todo el deleite, el placer y la ternura dentro del Pensamiento de la Creación.

12) Así claramente hemos explicado la corrección de la voluntad de recibir impresa en las almas por el Pensamiento de la Creación. Ya que Él ha preparado para ellos dos sistemas, uno frente al otro, a través de los cuales las almas pasan y se dividen en dos discernimientos, cuerpo y alma, los cuales se visten el uno en el otro.

Y a través de la Torá y Mitzvot ellos finalmente convierten la forma de la voluntad de recibir en la forma de la voluntad para otorgar.  Y entonces  ellos pueden recibir toda la bondad en el Pensamiento de la Creación. Y junto con esto, ellos son recompensados con una adhesión sólida con Él porque mediante el trabajo en Torá y Mitzvot ellos han sido recompensados con la equivalencia de forma con su Hacedor.  Esto es considerado el final de la corrección.

Y entonces, puesto que no hay más necesidad del malvado Sitra Ajra, éste será eliminado de la tierra y la muerte cesará por siempre. Y todo el trabajo en Torá y Mitzvot que se le dio al mundo durante los seis mil años de la existencia del mundo, y a cada persona durante sus setenta años de vida, son para traerlos al final de corrección, a la igualdad de forma ya mencionada.

El tema de la formación y extensión del sistema de las Klipot y la impureza desde Su Santidad han quedado también aclarados totalmente ahora: tuvo que existir para hacer surgir de él la creación de los cuerpos, que entonces se corregirían mediante la Torá y Mitzvot. Y si nuestros cuerpos, con su corrupta voluntad de recibir, no hubieran sido extendidos a través el sistema impuro, nosotros nunca hubiéramos sido capaces de corregirlo, ya que uno no puede corregir lo que no está en uno mismo.

13) Ciertamente todavía tenemos que entender, ¿cómo pudo la voluntad de recibir por uno mismo, la cual es tan defectuosa y corrompida, estar y extenderse desde el pensamiento de la creación en Ein Sof, cuya unidad está más allá de toda descripción y de toda palabra?  La cosa es que por el mero pensamiento de crear las almas, Su pensamiento completó todo, ya que Él no necesita de un acto como nosotros. Instantáneamente todas las almas y los mundos que estaban destinados para ser creados  emergieron llenos de todo el deleite, el placer y la ternura que Él había planeado para ellas, en la perfección final que las almas tenían como destino recibir al final de corrección, después de que la voluntad de recibir en las almas hubiera sido completamente corregida y convertida en otorgamiento puro, en completa equivalencia de forma con el Aquel que emanó.

Es así porque en Su Eternidad, pasado, presente y futuro son como uno.  El futuro es como el presente y en Él no hay tal cosa como el tiempo. Y por esto nunca hubo una cuestión de la corrupta voluntad de recibir en su estado separado en Ein Sof.

Por el contrario, esa equivalencia de forma, destinada para ser revelada al final de la corrección,  apareció al instante en el Infinito. Y nuestros sabios dijeron que: “Antes de que el mundo hubiera sido creado ahí estaban Él es Uno y Su nombre Uno," pues la forma separada de la voluntad de recibir no había sido revelada en la realidad de las almas que surgieron en el Pensamiento de la Creación, más bien fueron adheridas a Él en igualdad de forma como "Él es uno y Su nombre Uno”.

14) Así necesariamente descubrimos que en el todo, existen tres situaciones distintas para el alma:

El Primer Estado es su presencia en Ein Sof, en el Pensamiento de la Creación, donde ya poseen la forma futura del Final de la Corrección.

El Segundo Estado es su presencia en el período de seis mil años, que fueron divididos por los dos sistemas en un cuerpo y un alma. A ellas se les entregó el trabajo en Torá y Mitzvot con el fin de invertir su deseo de recibir y tornarlo en un deseo de otorgar contentamiento a su Hacedor, y no para sí mismas.

Durante el tiempo de ese estado, no habrá corrección alguna para los cuerpos, sino sólo para las almas. Eso significa que deberán eliminar cualquier tipo de recepción para sí mismas, lo cual se concibe como el cuerpo, y permanecer en cambio sólo con un deseo de otorgar, lo cual es la forma del deseo en las almas. Ni siquiera las almas de los justos estarán en capacidad de regocijarse en el Jardín de Edén luego de su partida, sino sólo luego de que el cuerpo se haya descompuesto en la tierra.

El Tercer Estado es el final de la corrección de las almas, luego de la resurrección de los muertos. En aquel tiempo la corrección completa  llegará a los cuerpos también, pues entonces ellos tornarán la recepción por sí mismos, la cual es la forma del cuerpo, para tomar la forma del otorgamiento puro.  Y ellos  se volverán merecedores de recibir para sí mismos todo el deleite y el placer, el bienestar y el regocijo que se encuentra en el pensamiento de la creación.

Y con todo eso alcanzarán una sólida adhesión, debido a su equivalencia de forma con su Hacedor, dado que ellos no recibirán todo aquello debido a su deseo de recibir, sino debido a su deseo de otorgar contentamiento a su Hacedor, dado que Él deriva placer cuando ellos reciben de Él.  Y con el propósito de ser breve desde ahora en adelante Yo utilizaré los nombres de estos tres estados; es decir, "primer estado", "segundo estado", y "tercer estado”.  Y debemos recordar todo lo que se dice aquí respecto de cada uno de estos estados.

15) Cuando examinamos los tres estados anteriores, encontraremos que uno necesita del otro completamente de un modo en el que si uno fuese a ser cancelado, los demás se cancelarían también.

Si por ejemplo, el tercer estado -la conversión de la forma de recepción  a la forma de otorgamiento- no se hubiera materializado, ciertamente que el primer estado en Ein Sof nunca hubiera sido capaz de emerger.

Esto es debido a que la perfección se materializó ahí solamente porque la tercera condición futura ya estaba ahí, tal como es en el presente. Y toda la perfección que fue representada en ese estado es como un reflejo del futuro en el presente.  Pero si el futuro pudiese cancelarse, no habría ningún presente. Por ende, el tercer estado necesita de la existencia del primero.

Lo que es más aun, cuando algo es cancelado en el segundo estado, cuando ahí está todo el trabajo que es destinado para ser completado en el tercer estado, el trabajo de corrupciones y correcciones y la continuidad de los grados de las almas. Entonces, ¿Cómo llegaría a ser el tercer estado? Como consecuencia vemos que el segundo estado necesita de la existencia del tercero.

Lo mismo sucede con la existencia de primer estado en Ein Sof, donde reside la perfección de la tercera situación. Definitivamente necesita que sea adaptada, o sea que el segundo y tercer estado aparezcan en perfección completa, ni más ni menos en ningún sentido.

Por ello, el primer estado necesita la expansión de dos sistemas correspondientes en el segundo estado para permitir la existencia de un cuerpo en el deseo de recibir, corrompido por el sistema de la impureza, de esa manera capacitándonos para corregirlo. Y si no hubiese existido un sistema de mundos impuros, no tendríamos ese deseo de recibir y no hubiéramos sido capaces de corregirlo y de llegar al tercer estado, porque “uno no puede corregir aquello que no está dentro de él”. Así pues no necesitamos preguntar cómo es que el sistema impuro llegó a ser desde el primer estado porque es el primer estado que necesita su existencia en la forma del segundo estado.

16) Por lo tanto, uno no debe preguntarse sobre cómo fue que la elección fue retirada de nosotros, ya que debemos ser completados y llegar al tercer estado, puesto que ya se encuentra presente en el primero.  La cosa es que hay dos caminos que el Creador ha preparado para nosotros en el segundo estado para traernos al tercer estado:

1. El sendero de observar Torá y Mitzvot.

2. El sendero del Sufrimiento, ya que el sufrimiento refina al cuerpo  y eventualmente nos obliga a revertir nuestra voluntad de recibir hacia la forma del deseo de otorgar y adherirnos a Él.  Es como nuestros sabios dijeron (Sanedrín, 97b), “si te arrepientes, bien, y si no,  pondré sobre ti un rey tal como Amán, y él te forzará a arrepentirte”. Nuestros sabios dijeron acerca del verso: “si ellos  acceden, Yo aceleraré su tiempo, si no, será a su debido tiempo”.

Esto significa que si nosotros hemos sido concedidos acceso a través del primer sendero, lo que quiere decir que por medio de observar Torá y Mitzvot, nosotros aceleramos así nuestra corrección, y no necesitamos de la difícil agonía  ni del largo tiempo necesario para experimentarlos, con el fin de obligarnos a  reformarnos. Y si no, “será a su debido tiempo”. Esto significa que sólo cuando el sufrimiento complete nuestra corrección y el tiempo de la corrección será forzado sobre nosotros. En el todo, el sendero del sufrimiento es también los castigos de las almas en el Infierno.

Pero en cualquier caso, el Fin de la Corrección, que es el tercer estado, es obligatorio por causa del primer estado.  Nuestra elección está solo entre el Sendero del sufrimiento y el Sendero de la Torá y Mitzvot. Así que  hemos puesto muy claro como los tres estados de las almas están conectados y se necesitan entre sí.

17) De todo lo dicho anteriormente podemos comprender totalmente la tercera indagación, que cuando nos examinamos hallamos que somos tan corruptos y despreciables como se puede ser. Pero cuando examinamos al Operador que nos ha creado, debemos sentirnos  enaltecidos, puesto que no hay nadie más digno de alabanza que Él, al provenir del Operador que nos creó, porque la naturaleza del Operador Perfecto es la de llevar a cabo operaciones perfectas.

Ahora podemos comprender que nuestro cuerpo, con todos sus pequeños incidentes y posesiones, no es para nada nuestro verdadero cuerpo.  Nuestro verdadero cuerpo, eterno y completo, ya existe en Ein Sof, en el primer estado, donde adquiere su forma completa del tercer estado, esto es, recibiendo en la forma de otorgar, en equivalencia en forma con el Creador.

Y si nuestro primer estado requiere que recibamos la Klipá (cáscara) de nuestro cuerpo en el segundo estado, en su forma corrupta y repulsiva, que es la voluntad de recibir únicamente para sí mismo, que es la fuerza que nos separa del Ein Sof para poder corregirla y permitirnos recibir nuestro cuerpo eterno en la práctica, en el tercer estado, no debemos protestar contra esto. Nuestro trabajo no puede realizarse sino en un cuerpo transitorio y desechable como el nuestro, porque “uno no corrige aquello que no está en uno mismo”.

Vemos, pues, que nosotros ya estamos en aquella medida de perfección, digna y apropiada para el Perfecto Operador que nos ha creado, incluso en nuestro segundo estado actual, ya que este cuerpo no nos afecta de ninguna manera, puesto que va a expirar y morir, y existe aquí sólo por el tiempo necesario para su cancelación y la adquisición de nuestra forma eterna.

18) Con eso establecemos la quinta indagatoria: ¿cómo puede ser que a partir de lo eterno puedan surgir acciones transitorias y desechables? Y vemos que ciertamente ya hemos surgido -como es propio para Su eternidad- como seres eternos y perfectos. Y nuestro estado de eternidad requiere que la Klipá del cuerpo -la cual se nos ha dado solamente para el trabajo- sea transitoria y desechable, ya que si se hubiera mantenido en la eternidad, nosotros permaneceríamos separados de La Vida de Las Vidas por toda la eternidad.

Hemos dicho anteriormente (Ítem 13) que está forma de nuestro cuerpo, que es la voluntad de recibir únicamente para nosotros mismos, no está en absoluto presente en el eterno Pensamiento de la Creación, porque allí existimos ya en la forma del tercer estado. Pero aun así es obligatorio en el segundo estado para que nos sea permitido  corregirlo.

Y no debemos ponderar el estado de otros seres en este mundo más que el del hombre, ya que el hombre es el centro de la Creación, como será escrito más adelante (Ítem 19). Y todas las demás creaciones no tienen un valor por sí mismas, sino en la medida de su utilidad para llevar al hombre a su estado de plenitud. Por eso ellas se elevan y caen junto con él  sin miramiento alguno por sí mismas.

19) Con esto también aclaramos la cuarta pregunta: siendo que la naturaleza del bien es el otorgamiento, ¿cómo es que Él inicialmente creó seres que estarían atormentados y agonizantes durante sus vidas?  Porque, como hemos dicho, toda ésta agonía es necesaria desde nuestra primera situación, donde nuestra eternidad completa -que llega desde el tercer estado- nos obliga a ir ya sea por el sendero de la Torá, o por el sendero del sufrimiento, y a alcanzar nuestra eternidad en el tercer estado (Ítem 15).

Y toda está agonía es sentida únicamente por la Klipá de nuestro cuerpo, creada solamente para perecer y ser enterrada. Esto nos enseña que la voluntad de recibir para sí mismo fue creada sólo para ser erradicada, abolida del mundo y transformada en voluntad de otorgar. Y los dolores  que sufrimos son únicamente descubrimientos  de su insignificancia y el daño en ella. Ciertamente, cuando todos los seres humanos estén de acuerdo en abolir y erradicar su voluntad de recibir para ellos mismos y no tener otro deseo sino la voluntad de otorgar a los amigos,  todas las preocupaciones y riesgos en el mundo cesarán de existir. Y  a todos se nos va a asegurar una vida saludable y completa, ya que para  todos y cada uno de nosotros habrá una humanidad entera lista para satisfacer cada una de sus necesidades.

Mientras tanto, cuando cada uno de nosotros tiene sólo la voluntad de recibir para sí mismo, de ahí  se originan los sufrimientos, las guerras, las matanzas de las que no podemos escapar. Ellas debilitan nuestros cuerpos con todo tipo de heridas y enfermedades y descubrimos que todas las agonías en nuestro mundo no son sino manifestaciones que se ofrecen a nuestros ojos, sólo para empujarnos a anular la malvada Klipá del cuerpo y asumir sólo la forma completa de la voluntad de otorgar. Y es como hemos dicho, que el sendero del sufrimiento por sí mismo puede llevarnos  a la forma deseada. Tome en cuenta que las Mitzvot entre el hombre y sus amigos se encuentran antes que las Mitzvot entre el hombre y Dios, puesto que el otorgamiento al amigo lleva al otorgamiento al Creador.

20) Después de todo lo que hemos dicho, llegamos a la resolución de  la primera indagatoria: ¿qué es nuestra esencia? Nuestra esencia es como la esencia de todos los detalles en la realidad, que es ni más ni menos la voluntad de recibir (como está escrito en el Ítem 7). Pero no es como es ahora en el segundo estado que es la voluntad de recibir  sólo para sí mismo, sino como se encuentra en el primer estado, en Ein Sof; es decir, en su forma eterna, la cual es recepción con el fin de otorgar placer a su Creador (como está escrito en el Ítem 13).

Y a pesar  de que nosotros aun no hemos alcanzado el tercer estado, y aun así nos hace falta tiempo, esto no distorsiona nuestra esencia de ninguna forma, puesto que  nuestro tercer estado es necesitado desde el primero. Así, “Todo aquello que deberá ser recolectado se considera que ya ha sido recolectado”. Y la falta de tiempo se considera como una deficiencia sólo cuando existe una duda sobre si uno va a completar lo que necesita ser completado en el tiempo.

Y puesto que a nosotros no nos cabe duda sobre eso, es como si ya hubiéramos llegado al tercer estado. Y el cuerpo que nos fue dado en su forma corrupta presente,  de ninguna manera distorsiona nuestra esencia, ya que tanto él como todas sus posesiones van a ser erradicados completamente junto con la totalidad del sistema impureza, el cual es su fuente, “Y todo aquello que deberá ser quemado, se considera que ya se ha quemado”, considerado como si nunca hubiera existido.

Pero el alma que está revestida en ese cuerpo, cuya esencia es también puramente un deseo -pero de un deseo de otorgar, que se extiende desde los cuatro mundos del sistema Sagrado ABYA (Ítem 11),- existe por siempre. Esto es porque ésta forma de la voluntad de otorgar está en equivalencia de forma con la Vida de Vidas y no es de manera alguna intercambiable (Este tema será completado más adelante desde el Ítem 32).

21) Y no se dejen confundir por los filósofos que dicen que la esencia misma del alma es una sustancia de la mente, y que sólo existe a través de los conceptos que aprende y que allí crece y que ellos constituyen su misma esencia. Y que la cuestión de la permanencia del alma después de la partida del cuerpo depende exclusivamente de la extensión de los conceptos que ha adquirido, a tal punto que, en ausencia de estos conceptos, no queda nada que continúe. Esa no es la opinión de la Torá. Tampoco es aceptada por el corazón, y cualquiera que haya intentado jamás adquirir algún conocimiento sabe y siente que la mente misma es una posesión y no el poseedor.

Pero como lo hemos dicho, toda la sustancia de la creación, tanto la sustancia de los objetos espirituales como la sustancia de los objetos corporales, no es ni más ni menos que una voluntad de recibir. Y aunque dijimos que el alma es enteramente una voluntad de otorgar, es únicamente a través de las correcciones de la Luz que retorna que recibe de los mundos superiores, desde los cuales llega a nosotros.

En verdad, la esencia misma del alma también es una voluntad de recibir. La diferencia que podemos encontrar entre un objeto y otro es por lo tanto evidente únicamente en la voluntad, pues la voluntad en cualquier esencia crea necesidades y las necesidades crean pensamientos y conceptos para obtener esas necesidades, cuya recepción demanda la voluntad de recibir.

Y tal como los deseos humanos difieren unos de otros, también lo hacen las necesidades, pensamientos e ideas. Por ejemplo, en aquellos cuya voluntad de recibir se limita a los deseos animales, sus necesidades, pensamientos e ideas también se enfocan en satisfacer ese deseo en la totalidad de su bestialidad. Y no obstante que usan su mente y razonan como lo hacen los humanos, es sin embargo suficiente para el esclavo ser como su amo. Y es como una mente bestial, puesto que la mente está esclavizada y sirve el deseo bestial.

Y para aquellos cuya voluntad de recibir asume principalmente deseos humanos, tales como la dominación sobre otros y el respeto, que están ausentes en la bestia, la mayoría de sus necesidades, pensamientos e ideas giran únicamente en torno a satisfacer ese deseo tanto como puedan. Y para aquellos cuyo deseo es principalmente el del conocimiento, la mayoría de sus necesidades, pensamientos e ideas son los de satisfacer ese deseo tanto como puedan.

22) Estos tres deseos están presentes casi en cada persona, pero se combinan en diferentes cantidades, y de allí las diferencias de una persona a otra. Y por los atributos corporales podemos deducir acerca de los objetos espirituales, en relación a su valor espiritual.

23) También las almas humanas, las espirituales, a través de la vestidura de la luz que retorna recibida de los mundos espirituales de donde provienen, tienen sólo el deseo de otorgar satisfacción a su Creador y esa voluntad es el núcleo de su esencia. Sucede que una vez que se arropa en un cuerpo humano, genera necesidades y deseos e ideas para satisfacer plenamente la voluntad de otorgar; es decir, otorgar satisfacción al Creador, en proporción al tamaño de su deseo.

24) Puesto que la esencia del cuerpo no es más que la voluntad de recibir para sí, y todas sus manifestaciones y posesiones son la satisfacción de esa voluntad de recibir corrompida, que había sido creada inicialmente para ser exterminada del mundo con objeto de llegar al tercer estado completo al Final de la Corrección, haciéndola por lo tanto transitoria y mortal. Es tan sólo, al igual que todas sus posesiones, como una sombra efímera, que no deja nada cuando ha partido.

Y puesto que la esencia del alma no es más que la voluntad de otorgar, y todas sus manifestaciones y posesiones son formas de satisfacer esa voluntad de otorgar, que ya existe en la eternidad del primer estado así como en el tercer estado futuro, es por lo tanto inmortal e irremplazable. Más bien el alma, con todas sus manifestaciones, es eterna y existe para siempre. La ausencia no la afecta de ninguna manera a la partida del cuerpo.  Al contrario, la ausencia de la forma corrompida del cuerpo la fortalece grandemente, habilitándola a elevarse al Jardín del Edén.

Así hemos demostrado claramente que la permanencia del alma no depende en absoluto de los conceptos que ha adquirido, como lo preconizan los filósofos.  Más bien su eternidad es en su misma esencia, en su voluntad de otorgar, que es su esencia. Y los conceptos que adquiere son su recompensa, no su esencia.

25) De aquí llegamos a la solución completa de la quinta indagatoria: puesto que el cuerpo es tan corrupto que el alma no puede ser completamente purificada antes de que el cuerpo se pudra en la tierra, ¿por qué regresa en el momento de la resurrección de los muertos? Y también la pregunta acerca de las palabras de los sabios: “Los muertos están destinados a revivir con sus defectos, de modo que no pueda decirse "Es otro"".  (El Zohar, Amor, 17)

Y lo comprenderán claramente desde el punto de vista del Pensamiento de la Creación en si mismo, desde el primer estado. Porque hemos dicho que puesto que el Pensamiento de la Creación es deleitar a Sus criaturas, Él tuvo que crear un deseo de recibir desmedidamente exagerado para recibir esa  gran abundancia, la cual está en el Pensamiento de la Creación. Puesto que “un gran deleite y una gran voluntad de recibir van de la mano” (Ítems 6-7). Y hemos afirmado allí, que esa exagerada voluntad de recibir es toda la sustancia que Él ha creado, puesto que Él no necesita nada más para poder realizar el Pensamiento de la Creación. Y es la naturaleza del Trabajador Perfecto no llevar a cabo nada sin necesidad, tal como lo dice el poema de la Unificación: “de toda Tu labor, no olvidaste ni una cosa, nada omitiste, o añadiste”.

También hemos dicho allí que ésta voluntad exagerada de recibir ha sido eliminada por completo del sistema de pureza y fue dada en su totalidad al sistema de los mundos impuros, del cual surgen los cuerpos, su sostenimiento y todas sus posesiones en este mundo.  Hasta que un hombre alcanza los trece años de edad, y a través del trabajo en la Torá y Mitzvot, comienza a alcanzar un alma divina.  En ese momento es entonces nutrido por el sistema de mundos de pureza, en la medida del pureza de alma que ha alcanzado.

También dijimos antes que durante los seis mil años que nos son dados para trabajar en Torá y Mitzvot, no se hace ninguna corrección al cuerpo; es decir, a la exagerada voluntad de recibir. Todas las correcciones que ocurren a través de nuestro trabajo corresponden tan sólo al alma, la cual por ello asciende los grados de santidad y pureza, lo que significa el engrandecimiento de la voluntad de otorgar, que se extiende con el alma.

Por esa razón el cuerpo está destinado a morir, ser enterrado y descomponerse, puesto que no pasó por ninguna corrección. Pero ciertamente no puede permanecer así, puesto que si la exagerada voluntad de recibir fuera a ser abolida del mundo, el Pensamiento de la Creación no sería realizado. Es decir la recepción de todos los grandes placeres que Él consideró otorgar a sus criaturas no serían recibidas, puesto que “la gran voluntad de recibir y el gran placer van mano con mano”. Y en la medida en que la voluntad disminuye, también disminuye el deleite y el placer de su recepción.

26) Ya hemos dicho que el primer estado necesita del tercer estado para  materializarse completamente  como estaba en el pensamiento de la creación -en el primer estado- , sin omitir una sola cosa (véase Ítem 15).  Por tanto, el primer estado necesita de la resurrección de los muertos. Esto significa que su excesiva voluntad de recibir, que ya había sido erradicada y se había podrido en el segundo estado, ahora debe ser revivida en toda su exagerada medida, sin restricción alguna, esto es con todos sus defectos.

Entonces empieza el trabajo otra vez, para convertir esa excesiva voluntad de recibir en voluntad de otorgar. Y entonces hemos duplicado nuestra ganancia:

Que tendremos un lugar en el cual recibir todo el deleite y placer y la ternura en el Pensamiento de la Creación, ya que ahora tendremos el cuerpo con su excesiva voluntad de recibir, que va mano a mano con estos placeres.

Ya que de ésta  manera nuestra recepción solamente será para otorgar satisfacción al Creador, esa recepción será considerada como otorgamiento completo (véase Ítem 11). Y eso nos llevará a la equivalencia de forma, la cual es Devekut (adhesión) y que es nuestra forma en el tercer estado. De ésta manera vemos que la primera situación requiere de la resurrección de los muertos.

27) En verdad, no puede haber resurrección de los muertos, sino únicamente al acercarse el Final de la Corrección, esto es hacia el final del segundo estado. Porque una vez  que se nos ha concedido la negación de nuestra excesiva voluntad de recibir y se nos ha concedido la voluntad de solamente otorgar , y una vez que se nos ha dotado con todos los maravillosos grados del alma llamados Néfesh, Ruaj, Neshamá, Jayá y Yejidá, por medio de nuestro trabajo al negar esa voluntad de recibir,  hemos llegado a la mayor perfección, hasta que el cuerpo pueda ser revivido con toda su excesiva voluntad de recibir, y no seamos dañados más por el por estar el separado de nuestro Devekut.

Por el contrario, nos sobreponemos a él y le damos la forma de otorgamiento. Y ciertamente eso se realiza con cada atributo corrupto que queremos extirpar de él. Primero debemos extirparlo completamente, hasta que no quede nada. Luego lo podemos recibir otra vez y conducirlo por la línea central. Y mientras no lo hayamos extirpado por completo, es imposible conducirlo a la forma de la línea central que se desea.

28) Nuestros sabios dijeron: “Los muertos están destinados a revivir con sus defectos y entonces ser sanados.” Eso significa que al principio el mismo cuerpo revive, que es la excesiva voluntad de recibir sin restricciones, tal como creció con el alimento de los mundos impuros antes que la ToráMitzvot lo hubieran purificado de alguna manera. Y esto es el significado de "con todos sus defectos".

Y entonces emprendemos un nuevo tipo de trabajo – incorporar toda la exagerada voluntad de recibir dentro de la forma de otorgamiento.  Entonces queda sanado, porque ya obtuvo la equivalencia de forma. Y ellos dijeron que la razón  es que “nadie puede decir "es otro".  Lo que significa que no puede decirse de éste que tiene una forma diferente a la que tenía en el pensamiento de la creación, puesto que esa excesiva voluntad de recibir se yergue allí, enfocándose en recibir toda la abundancia en el Pensamiento de la Creación.

Es solamente que por ahora ha sido entregado a las Klipot para su purificación. Pero al final, no debe ser  un cuerpo diferente. Pues si se le hubiera disminuido de cualquier forma, se le consideraría completamente diferente y no merecería recibir toda la abundancia en el pensamiento de la creación como la recibe en el primer estado.

29) Ahora podemos resolver la segunda indagatoria anterior: ¿cuál es nuestro papel en la larga cadena de la realidad de la que somos pequeños eslabones en el corto espacio de nuestros días?  Sabed que nuestro trabajo durante los setenta años de nuestros días se  divide en cuatro:

La Primera división es para obtener la excesiva voluntad de recibir sin restricciones, en toda su corrupta medida bajo las manos de los cuatro mundos impuros ABYA.  Si no tenemos esa corrupta voluntad de recibir, no seremos capaces de corregirla, ya que  “uno no puede corregir lo que no está en uno mismo”.

Por tanto, la voluntad de recibir impresa en el cuerpo a su nacimiento no es suficiente.  Más bien, ella debe también ser un vehículo para las Klipot impuras, por no menos de trece años. Eso significa que las Klipot deben dominarlo y darle sus luces, pues sus luces hacen crecer su voluntad de recibir. Esto es porque los rellenos que suministran las Klipot a la voluntad de recibir sólo aumentan y expanden las demandas de la voluntad de recibir.

Por ejemplo al nacer él tiene solamente un deseo por cien nada más. Pero cuando el Sitra Ajra provee esos cien, la voluntad de recibir crece de inmediato y quiere doscientos. Entonces, cuando el Sitra Ajra provee llenado por los doscientos, el deseo inmediatamente se expande para anhelar cuatrocientos. Y si uno no se sobrepone a él por medio de Torá y Mitzvot, y purifica la voluntad de recibir para convertirla en otorgamiento, el deseo de recibir se expande a lo largo de su vida, hasta que eventualmente uno muere sin haber logrado satisfacer la mitad de sus deseos. Esto es considerado como el estar debajo del Sitra Ajra y de las Klipot, cuyo papel es expandir y aumentar su voluntad de recibir para que sea exagerada y desenfrenada en todos aspectos, para proveer a uno con todo el material con el  que necesita  trabajar y corregir.

30) La Segunda división es desde los trece años en adelante. En ese momento al punto en su corazón, que es la parte posterior de la santidad, se le da fortaleza. Aunque está arropado en su voluntad de recibir al nacer, solamente empieza a despertarse luego de trece años, y entonces uno empieza a ingresar en el sistema de los mundos puros, al grado en que uno observa Torá y Mitzvot.

El papel primordial de esa etapa es obtener e intensificar la voluntad de recibir espiritual por que al momento de nacer uno sólo tiene una voluntad de recibir corporalidad. Por tanto, aunque uno ha obtenido una excesiva voluntad de recibir antes de cumplir los trece años, todavía no se ha completado el crecimiento de la voluntad de recibir, pues la primera intensificación de la voluntad de recibir es únicamente en la espiritualidad.

Esto se debe a que, por ejemplo, antes de cumplir trece años la voluntad de recibir de uno deseaba devorar de todas las riquezas y el respeto en este mundo corporal.  Este aparentemente no es un mundo eterno, y para todos nosotros no es sino una sombra efímera.  En tanto que cuando alcanza tener una excesiva voluntad de recibir espiritual uno desea devorar – para su propio placer – toda la riqueza y los placeres en la eternidad del mundo superior siguiente, que es una posesión eterna. Por tanto,  la mayor parte de la excesiva voluntad de recibir se satisface solamente con la voluntad de recibir la espiritualidad.

31) Nuestros sabios dicen,  “La sanguijuela tenía dos hijas: "dame, dame" (Proverbios 30, 15)”: “La sanguijuela significa el infierno. Y el mal atrapado en ese infierno llora como perros “Hav Hav (hebreo: Dame, dame)”,  que quiere decir  – “danos la riqueza de este mundo y la riqueza del mundo siguiente”.

Sin embargo, este grado es aun más  importante que el primero, porque aparte de obtener toda la medida de la voluntad de recibir que provee todo el material que necesitará para su trabajo, es el grado que trae uno a Lishmá (Por Su Nombre). Como nuestros sabios dicen, “Uno siempre debe observar Torá y Mitzvot en Lo Lishmá (No Por Su Nombre), porque de Lo Lishmá, se llega a Lishmá”.

Por lo tanto, este grado -que llega después de los trece años- es considerado santidad.  Es considerado la sierva santa que sirve a su ama, que es la Sagrada Shejiná (Divinidad).  Esto es porque la sierva lo trae a uno a Lishmá, y uno es recompensado con la inspiración de la Divinidad. Y en verdad uno debe tomar toda medida adecuada que traiga a uno a Lishmá, dado que si uno no se esfuerza por ello y no llega a Lishmá, uno caerá al foso de la sierva impura, que es lo opuesto a la sierva sagrada, cuyo papel  es confundir a la persona de que mediante Lo Lishmá no llegará a Lishmá.  Y se ha dicho acerca de ella: "la sierva que es heredera de su ama" (Proverbios 30 ,23), porque ella no permitirá a uno acercarse a la ama, la cual es la Sagrada Divinidad.

Y el grado final en ésta división es que el va a enamorarse apasionadamente del Creador, tal como uno se enamora apasionadamente de un amor corporal, hasta que el objeto de la pasión se encuentra ante nuestros ojos todo el día y toda la noche, como dice el poeta: “cuando lo recuerdo a Él, Él no me deja dormir”. Entonces se dijo de él: “pero deseo satisfecho es un árbol de la vida (Proverbios 13, 12)”. Esto es porque los cinco grados del alma son el árbol de la vida, los cuales se extienden por quinientos años, cada grado  dura cien años lo cual quiere decir que lo llevará a recibir todos los cinco Bejinot (discernimientos) de NaRaNJaY (Néfesh, Ruaj, Neshamá, Jayá, Yejidá) aclarados en la tercera división.

32) La tercera división es el trabajo en la Torá y Mitzvot Lishmá; es decir, con el propósito de otorgar y  no para ser recompensado.  Este trabajo limpia la voluntad de recibir para sí mismo y la reemplaza con la voluntad de otorgar. Y en la medida en que uno purifica la voluntad de recibir,  se hace digno de recibir las cinco partes del alma llamadas NaRaNJaY (adelante del Ítem 42). Esto es porque se encuentran en la voluntad de recibir (véase Ítem 23) y no pueden arropar el cuerpo de uno en tanto la voluntad recibir tenga el control, pues es opuesta en su forma al alma, o más aun diferente a ella.

Esto es porque  la materia de la vestidura y la equivalencia de forma van mano en mano (véase Ítem 11). Y cuando uno es recompensado al estar totalmente en la voluntad de otorgar y para nada para sí mismo, uno será recompensado con obtener la equivalencia de forma con sus NaRaNJaY superiores, los cuales surgen desde el origen en Ein Sof en el primer estado, a través del ABYA puro, e inmediatamente extenderse y vestirlo en una manera gradual.

La cuarta división es el trabajo que se realiza después de la resurrección de los muertos. Significa, que la voluntad de recibir, que había estado completamente ausente por la muerte y el entierro, ahora es revivida en su peor forma de excesiva voluntad de recibir, como nuestros sabios dicen: "Los muertos están destinados a resucitar con sus defectos" (Ítem 28). Y entonces se convierte en recepción dentro de la forma de otorgamiento. Sin embargo, hay unos cuantos individuos escogidos a los que se les ha dado este trabajo mientras todavía vivían en este mundo.

33) Y ahora queda la sexta indagatoria la cual es las palabras de nuestros sabios que dicen que todos los mundos -Superiores e inferiores- fueron creados tan sólo para el hombre. Y parece muy peculiar que para un hombre, cuyo valor no es más que un pequeño manojo comparado con  la realidad delante de nosotros en este mundo, y es  menos aun comparado con los Mundos Espirituales Superiores, que el Creador se tomara la molestia de crear todo aquello para él. Y aun más singular, ¿para qué necesita el hombre todos estos vastos Mundos Espirituales?

Y  debes saber que cualquier contentamiento de nuestro Creador al otorgar a sus criaturas depende de la medida en que las criaturas lo sientan a Él, que Él es quien otorga, y que Él quien los deleita.  Pues entonces, Él se complace mucho con ellas, como un padre que juega con su hijo amado; en la medida en que el hijo siente y reconoce la grandeza y la sublimidad de su padre y su padre le muestra todos los tesoros que ha preparado para él. Como dice el verso: "Efrayim mi querido hijo, un niño amado, porque siempre que hablo de él,   aun lo recuerdo intensamente: por lo tanto, mis entrañas se remueven por él, seguramente tendré piedad de él, dice el Señor (Jeremías 31,19)".

Examina cuidadosamente éstas palabras y podrás aprender y conocer los grandes placeres que el Señor tiene para aquellos completos, para los que han alcanzado la capacidad de percibir y reconocer su grandeza en todas las maneras que Él les ha preparado, hasta que Él se relaciona con ellas como un padre  lo hace con su  hijo amado, gozo de sus padres. Y no tenemos necesidad de continuar con esto, ya que es suficiente para nosotros saber que por este contentamiento deleite de los completos, valió la pena que Él creara todos los mundos Superiores e inferiores por igual.

34) Con el fin de preparar a sus criaturas a alcanzar el grado exaltado antes mencionado,  el Creador deseó afectarlo por medio de un orden de cuatro grados que evolucionan uno a partir del otro, llamados: “inanimado, vegetativo, animado y hablante”.  Estos son, de hecho, las cuatro fases de la voluntad de recibir en que se dividen cada uno de los mundos superiores.  Pues aunque la gran parte de la voluntad se encuentra en la cuarta fase de la voluntad de recibir, le es imposible que la cuarta fase pueda materializarse de inmediato, sino por medio de las tres fases anteriores que gradualmente aparecen en las cuales y a través de ellas, gradualmente se desarrolla y aparece, hasta ser completado totalmente en la forma de la Fase Cuatro.

35) En la Primera Fase de la voluntad de recibir, llamada "Inanimado", que es la manifestación inicial de la voluntad de recibir en este mundo corporal, hay apenas un movimiento general que incluye a toda la categoría del  Inanimado. Pero en sus individuos particulares no hay movimiento aparente.  Así ocurre porque la voluntad de recibir genera necesidades y las necesidades generan el movimiento suficiente, en la medida como para lograr lo que se necesita. Y ya que solamente hay una pequeña voluntad de recibir, ésta domina toda la categoría a la vez. Pero su poder sobre los individuos particulares es imperceptible.

36) El vegetativo se agrega a éste, que es la Segunda Fase de la voluntad de recibir. Su medida es más grande que en el inanimado y su voluntad de recibir domina a todas y cada una de los individuos de su categoría, porque cada individuo tiene su movimiento propio expandiéndose hacia su longitud y ancho y dirigiéndose hacia el sol. También el asunto de comer y beber y la extracción del desperdicio son también aparentes en cada individuo. Sin embargo, la sensación de libertad e individualidad están aun ausentes en ellos.

37) Por encima de esto llega la categoría animada, que es la Tercera Fase de la voluntad de recibir. Su medida está ya completa en gran grado, pues ésta voluntad de recibir ya genera en cada individuo separado una sensación de libertad e individualidad, que es la vida que es única para cada individuo por separado. Pero aun no tienen la sensación de los otros, que quiere decir que no tienen la preparación para participar en los sufrimientos o alegrías de los otros, etc.

38) Arriba de todas llega la especie humana, que es la Cuarta Fase de la voluntad de recibir. Es la medida completa y final, y su voluntad de recibir incluye también la sensación de los otros. Y si deseas conocer la diferencia precisa entre la voluntad de recibir en la tercera fase que está en el animado, y la cuarta fase de la voluntad de recibir en el hombre, te diré que es como el valor de una sola criatura contra la totalidad de la realidad.

Pues la voluntad de recibir en el animado, que carece de la sensación de los otros, solamente puede generar necesidades y deseos en la medida en que están impresos en esa criatura únicamente.  Mientras que el hombre, que puede sentir a los otros, tiene necesidad también de todo lo que los otros tienen y de está manera se llena de envida por adquirir también todo lo que los otros tienen. Cuando tiene una cierta porción, quiere duplicarla, por tanto sus necesidades se multiplican por siempre hasta que desea devorar todo lo que hay en todo el mundo.

39) Ahora que hemos demostrado que el propósito que el Creador desea para la creación es el otorgar a Sus criaturas, para que puedan conocer Su autenticidad y grandeza,  y reciban todo el deleite y placer que Él ha preparado para ellos, como dice el verso: “Efraín,  mi tierno hijo, un hijo querido, es el gozo de sus padres? (Jeremías 31.19)”. Claramente descubres que este propósito no se aplica al inanimado y a las grandes esferas tales como la tierra, la luna o el sol, aun siendo tan luminosas, y tampoco al vegetativo ni al animado por que éstos carecen de la sensación de los otros, incluso de los de sus propias especies. Por tanto ¿cómo podría la sensación de la Divinidad y Su otorgamiento aplicarse a ellos?

Sólo la humanidad, el hombre, habiendo sido preparado con la sensación de otros de su misma especie que son similares a ellos, después de profundizar en Torá y Mitzvot, cuando transformen su voluntad de recibir en voluntad de otorgar, y lleguen a la equivalencia de forma con su Creador ellos reciben los grados que han sido preparados para él en los Mundos Superiores, llamados NaRaNJaY. Por ello se vuelven calificados para recibir el propósito del Pensamiento de la Creación. Después de todo, la intención de la creación de todos los mundos fue sólo para el hombre.

40) Y yo sé que lo anterior es  completamente inaceptable a los ojos de algunos filósofos. No pueden aceptar que el hombre, que ellos creen es bajo y sin ningún valor, sea el centro de la prodigiosa creación. Pues ellos son como el gusano que nace dentro del rábano y piensa que el mundo del Creador es tan amargo y oscuro como el rábano en que nació. Pero tan pronto logra romper la cáscara del rábano y se asoma afuera, se asombra y dice: “¡Yo pensé que todo el mundo era del tamaño de mi rábano y ahora veo ante mí un maravilloso, hermoso y asombroso mundo!”

Iguales son aquellos que están hundidos en la Klipá (singular de Klipot) de la voluntad de recibir con la que nacieron, y no intentaron tomar la especia única, que son la Torá y Mitzvot practicas, que pueden romper ésta Klipá dura y transformarla en la voluntad de otorgar placer al Creador.  Es seguro que ellos deben determinar su falta de valor y vacío, como realmente son ellos y no pueden comprender que ésta magnífica realidad no fue creada sino para ellos.

Ciertamente, si ellos hubieran profundizado en Torá y Mitzvot para otorgar placer a su Creador con toda la pureza requerida, y hubieran tratado de escapar de la Klipá de la voluntad de recibir con la que nacieron y asumir la voluntad de otorgar, sus ojos se hubieran abierto de inmediato para ver y alcanzar todos los grados de sabiduría, inteligencia y claridad de mente que han sido preparados para ellos en los Mundos Espirituales. Entonces ellos mismos dirían como nuestros sabios dicen: “Un buen invitado,  ¿qué dice? Todo lo que el anfitrión preparó, lo hizo sólo para mí”.

41) Pero aún queda por aclarar: ¿por qué el hombre necesita de todos esos Mundos Superiores, que el Creador ha construido para él?  ¿Qué uso puede darles? Ten en cuenta que la realidad de todos los mundos se divide generalmente en cinco mundos que son: a) Adam Kadmón, b) Atzilut, c) Beriá, d) Yetzirá, y e) Asiyá. En cada uno de ellos hay un infinito número de detalles, que son las cinco Sefirot -  KaJaBTuM (Kéter, Jojmá, Biná, Tifferet, y Maljut). Puesto que el mundo de AK (Adam Kadmón) es Kéter, y el mundo de Atzilut es Jojmá, y el mundo de Beriá es Biná y el mundo de Yetzirá es Tifferet y el mundo de Asiyá es Maljut.

Y las luces que brillan en esos cinco mundos se llaman YaJaNRaN. La Luz de Yejidá brilla en el mundo de Adam Kadmón, la luz de Jayá en el mundo de Atzilut, la Luz de Neshamá el mundo de Beriá, la luz de Ruaj en el mundo de Yetzirá y la luz de Néfesh en el mundo de  Asiyá.

Todos estos mundos y todo en ellos está incluido en el santo nombre Yud Hei Vav Hei, y la punta de Yud. Nosotros no tenemos percepción del primer mundo, Adam Kadmón. Por lo tanto se encuentra solamente implicado en la punta de Yud del nombre. Esto es el por qué no hablamos de él y siempre mencionamos solamente los cuatro mundos ABYA. Yud es el mundo de AtzilutHei es el mundo de  Beriá, Vav es el mundo de Yetzirá y al final Hei es el mundo de Asiyá.

42) Ya hemos explicado los cinco mundos que incluyen toda la realidad espiritual que se extiende desde Ein Sof hasta este mundo. Sin embargo ellos están incluidos uno en el otro y en cada uno de los mundos hay cinco mundos, las cinco Sefirot – Kéter, Jojmá, Biná, Tifferet, Maljut, en las cuales las cinco Luces – NaRaNJaY están arropadas, y correspondiendo a los cinco mundos.

Y además de cinco Sefirot KaJaBTuM en cada mundo, existen cuatro categorías espirituales – Inanimado, Vegetativo, Animado y Hablante.  En él, el alma del hombre es considerada como el Hablante, el Animado es considerado como ángeles en ese mundo, el vegetativo es llamado ropajes y el inanimado es llamado "salones". Y todos ellos se arropan uno sobre el otro – el Hablante que son las almas de la gente, se arropa en las cinco Sefirot -KaJaBTuM- lo cual es la Divinidad en ese mundo. El Animado, que son los ángeles, se arropa sobre las almas, el Vegetativo – que son los ropajes – arropan a los ángeles, y el Inanimado – que son los salones– giran alrededor de todos ellos.

El vestirse significa que ellos sirven el uno al otro y  evolucionan uno del otro, como ya hemos aclarado con el corporal, Inanimado, Vegetativo, Animado y Hablante de este mundo (Ítems 35-38): las tres categorías, Inanimada, Vegetativa, Animada – no se extendieron independientemente, sino sólo para que la cuarta categoría, que es el hombre, pueda evolucionar y elevarse sobre ellos. Por tanto todo su propósito es servir al hombre y serle de utilidad.

Y así ocurre en mundos espirituales. Las tres categorías,  Inanimado, Vegetativo, Animado -  surgen sólo con el fin de servir y ser de utilidad a la categoría hablante, que es el alma del hombre.  Por lo tanto, se considera que todos ellos se arropan en el alma del hombre; es decir, para servirlo.

43) Cuando el hombre nace, recibe de inmediato un Néfesh de Kedushá (Santidad). Pero no un alma de hecho, sino lo posterior de ella, su discernimiento posterior, lo cual debido a su pequeñez, es llamada “punto”. Y se arropa en el corazón del hombre, esto es en su voluntad de recibir, que se encuentra originalmente en el corazón del hombre.

Y ahora conoced ésta regla: que todo lo que se aplica a la totalidad de la realidad, se aplica a cada mundo, incluso en las partículas más pequeñas que pueden ser halladas en aquel mundo. Por lo tanto, así como hay cinco mundos en la totalidad de la realidad, que son las cinco Sefirot KaJaBTuM, también hay cinco Sefirot KaJaBTuM en cada mundo, y hay cinco Sefirot en toda partícula pequeña de ese mundo.

Hemos indicado que este mundo se divide en Domem (Inanimado), Tzomeaj (Vegetativo), Jai (Animado) y Medaver (Hablante) (DaTZaJaM). Los cuales corresponden a las cuatro Sefirot JuBTuM - El Inanimado corresponde a Maljut,  el Vegetativo a Tifferet, el Animado a Biná, el Hablante a Jojmá y la raíz de ellos corresponde toda a Kéter. Pero como hemos dicho, incluso en la partícula más pequeña de cada especie en DaTZaJaM hay cuatro categorías internas de DaTZaJaM. Por lo tanto, incluso en un ítem de la categoría hablante; es decir, incluso en una persona, también hay DaTZaJaM, que son las cuatro partes de la voluntad de recibir, donde el punto de Néfesh de Kedushá se arropa.

44) Antes de los trece años de edad no se puede detectar el punto en su corazón. Pero, después de los trece años, cuando  empieza a ahondar en la Torá y Mitzvot, aun sin ninguna intención; es decir, sin amor o temor, como es propio de alguien que sirve al rey, aun con Lo Lishmá, el punto en su corazón empieza a crecer y a revelar su acción.

Esto es debido a que los Mitzvot no necesitan de un propósito, y aun los actos sin propósito pueden purificar la voluntad de recibir, pero solamente en el primer grado, llamado "Inanimado". Y en la medida que uno purifique la parte inanimada de la voluntad de recibir, uno construye los seiscientos trece órganos del punto en el corazón, que son el Inanimado de Néfesh de Kedushá.

Y cuando se completan todos los seiscientos trece Mitzvot en acción, eso completa los seiscientos trece órganos del punto en el corazón, que son la parte Inanimada de la santidad de Néfesh de Kedushá, cuyos doscientos cuarenta y ocho órganos espirituales se construyen por el cumplimiento de los doscientos cuarenta y ocho Mitzvot positivos (preceptos que se deben de cumplir en acción-el traductor), y sus trescientos sesenta y cinco tendones espirituales se construyen por el cumplimiento de los trescientos sesenta y cinco Mitzvot negativos, hasta que se convierte en un  Partzuf completo de Néfesh de Kedushá. Entonces  Néfesh se eleva y se arropa en la Sefirá Maljut en el mundo espiritual de Asiyá.

Y todas las partículas espirituales del Inanimado, Vegetativo y Animal en ese mundo, que corresponden a esa Sefirá Maljut de Asiyá, sirven y ayudan al Partzuf de Néfesh de quien se ha elevado ahí; es decir, en la medida que el alma los percibe. Pues esos conceptos se convierten en el alimento espiritual dándole fuerza para crecer y multiplicarse, hasta que pueda extender la luz de la Sefirá de Maljut de Asiyá en toda la perfección deseada para iluminar al cuerpo del hombre. Y esa luz completa ayuda al hombre a agregar esfuerzo en Torá y en Mitzvot y recibir los grados restantes.

Y como hemos dicho, que inmediatamente en el nacimiento del cuerpo del hombre, un punto de la Luz de Néfesh nace y se arropa en él, así pasa aquí cuando su Partzuf de Néfesh de Kedushá nace, un punto del grado adyacente superior nace con él; es decir, el último grado de la Luz de Ruaj de Asiyá, y se arropa dentro del Partzuf de Néfesh.

Y así es en cada grado. Con cada nuevo grado que nace, aparece ahí instantáneamente el último discernimiento del siguiente grado superior. Pues esa es toda la conexión entre lo alto y lo bajo hasta la cima de los grados. Y a través de este punto -el cual existe en él desde el Superior- se vuelve capaz de elevarse al siguiente grado Superior.

45) Y a aquella Luz de Néfesh se le llama la "Luz del sagrado Inanimado en el mundo de Asiyá". Esto es porque corresponde a la pureza de la parte inanimada de la voluntad de recibir en el cuerpo del hombre. Brilla en la espiritualidad muy similar a la categoría del Inanimado en el mundo corporal (Ítem 35), cuyas partículas no se mueven independientemente, pero solamente en movimiento colectivo común a todos  las partes por igual. Y así es con la Luz del Partzuf de Néfesh de Asiyá, aunque hay seiscientos trece órganos en el, que son las seiscientas trece formas de recibir la abundancia, sin embargo estos cambios no son aparentes, sino sólo la Luz general cuya acción los circunda a todos por igual, sin distinción de los detalles.

46) Tengan en cuenta, que a pesar de que los Sefirot son Divinos, y no hay diferencia en ellos de la cabeza de Kéter en el mundo de Adan Kadmón, a través del fin de Maljut en el mundo de Asiyá, hay todavía una gran diferencia en relación a los que reciben. Pues a las Sefirot se les considera luces y Kelim (vasijas), y la Luz en las Sefirot es Santidad pura. Pero las vasijas, llamadas KaJaBTuM en cada uno de los mundos inferiores – Beriá, Yetzirá, Asiyá, no se les considera Santidad. Ellas son más bien cubiertas que ocultan la luz de Ein Sof en ellas y racionan cierta cantidad de Luz a los que la reciben, para que cada uno reciba según el grado de pureza.

Y respecto a esto, aunque la Luz en sí misma es una, nosotros llamamos a las Luces en las Sefirot NaRaNJaY porque la luz divide conforme a los atributos de los Kelim. Maljut, que es la capa más gruesa, esconde la Luz de Ein Sof. La Luz que pasa de Él a los que la reciben es solamente una pequeña porción que está relacionada con la purificación del cuerpo inanimado del hombre. Es por esto que es llamada Néfesh.

El Kli de Tifferet es más puro que el Kli de Maljut y la luz que transfiere de Ein Sof está relacionada con la purificación de la parte vegetativa del cuerpo del hombre, porque actua sobre el más que la luz de Néfesh. Esta es llamada Ruaj.

El Kli de Biná es aun más puro que el de Tifferet, y la luz que transfiere del Ein Sof se relaciona con la purificación de la parte animada del cuerpo del hombre, y se le llamada la luz de Neshamá.

El más puro de todos es el Kli de Jojmá. La Luz que transfiere de Ein Sof se relaciona con la purificación de la parte hablante del cuerpo del hombre. Se le llama la luz de Jayá, y su acción está más allá de toda medida.

47) En Partzuf Néfesh, el cual el hombre ha alcanzado a través del cumplimiento de la Torá y los Mitzvot sin intención, se arropa ya allí un punto de la luz de Ruaj. Y cuando uno se esfuerza en observar la Torá y Mitzvot con la Intención deseada, purifica la parte vegetativa de su voluntad  de recibir y en tal medida construye un Partzuf a partir del punto de Ruaj, y cumpliendo los 248 Mitzvot positivos con la intención correcta, el punto se extiende a través de los 248 órganos espirituales. Y al observar los 365 Mitzvot negativos, el punto se expande a través de sus 365 tendones.

Cuando ha sido completado con todos los 613 órganos, se eleva y se arropa en la Sefirá de Tifferet en el mundo espiritual de Asiyá, que extiende hacia él desde Ein Sof una luz más grande, llamada la luz de Ruaj, la cual corresponde a la purificación de la parte vegetativa del cuerpo del hombre. Y todos los individuos del inanimado, vegetativo y animado en el mundo de Asiyá, que se relacionan al tamaño de Tifferet, ayudan al Partzuf de Ruaj del hombre a recibir las luces desde Tifferet en su totalidad, como se ha explicado antes con la Luz de Néfesh. Por eso se le llama “Vegetativo de la Santidad”.

La naturaleza de su luz es como lo vegetativo corporal, existen diferencias distintivas en el movimiento de cada individuo, así, en la luz espiritual del vegetativo existe mucha fortaleza para iluminar  de modos únicos para cada uno de los órganos de los 613 órganos en el Partzuf de Ruaj, cada uno de ellos manifiesta la acción-poder relacionada a ese órgano. Con la extensión del Partzuf de Ruaj se  extendió también el punto del siguiente en grado elevado, es  decir un punto de la luz de Neshamá, que se arropa en su interioridad.

48) Y al observar los secretos de la Torá y los  sabores de los Mitzvot él purifica la parte inanimada de su voluntad de recibir, y construye el punto del alma, arropado en él en sus 248 órganos y 365 tendones. Cuando se completa la construcción y se convierte en un Partzuf, se eleva y se arropa en la Sefirá de Biná en el mundo espiritual de Asiyá. Este Kli es más puro que los precedentes Kelim TuM (Tifferet y Maljut). Por lo tanto extiende una gran Luz desde Ein Sof, llamada "Luz de Neshamá".

Y todos los individuos del Inanimado, Vegetativo y Animado en el mundo de Asiyá que se relacionan con el grado de Biná ayudan al Partzuf de Neshamá del hombre a recibir todas sus Luces de la Sefirá de Biná. Y se le llama también, “el Sagrado animado”, porque corresponde a la purificación de la parte animada del cuerpo del hombre. Y así es la naturaleza de su luz, como hemos visto en lo corporal animado (Cap. 37), que dá una sensación de individualidad a cada uno de los órganos de los 613 órganos del Partzuf, que cada uno de ellos está vivo y libre, sin dependencia alguna del resto del Partzuf.

Finalmente, se discierne que sus 613 órganos se consideren 613 Partzufim, únicos en su tipo del Luz, cada uno a su manera. Y la supremacía de ésta luz sobre la luz de Ruaj en la espiritualidad es como la supremacía de lo animado sobre lo inanimado y vegetativo en el mundo corporal. Y también ahí se extiende un punto de la luz sagrada de Jayá, que es la luz de la Sefirá de Jojmá con el surgimiento del Partzuf de Neshamá y se arropa en su interioridad.

49) Y cuando él ha sido recompensado con la gran luz llamada "Luz de Neshamá, cada uno de los 613 órganos del Partzuf alumbran de manera propia y única, cada uno como un Partzuf independiente.  Entonces se abre ante él la posibilidad de observar cada Mitzvá conforme a su genuina intención, pues  cada órgano del Partzuf de Neshamá ilumina el camino de cada Mitzvá que está relacionada a ese órgano.

Y a través de la fuerza de esas luces él purifica la parte hablante de su voluntad de recibir y la convierte en voluntad de otorgar. Y el punto de luz de Jayá, que se arropa en el, es construido en sus 248 órganos espirituales y 365 tendones.

Cuando es completado en un Partzuf entero se eleva y arropa  la Sefirá de Jojmá en el mundo espiritual de Asiyá, que es un Kli inconmensurablemente puro. Por tanto extiende una enorme luz desde el  Ein Sof que se llama luz de Jayá o “Neshamá a Neshamá”. Y todos los detalles de lo inanimado, Vegetativo, y Animado de Asiyá que se relacionan a la Sefirá de Jojmá lo ayudan a recibir la luz de la  Sefirá de Jojmá en plenitud.

Y también se le llama el "Sagrado Hablante", puesto que corresponde a la purificación de la parte hablante del cuerpo del hombre. Y  el valor de esa luz en la Santidad es como el valor de lo hablante en el mundo (inanimado, vegetativo, animado, hablante) corporal.  Esto significa que uno obtiene la sensación de los otros de manera que la medida de esa luz sobre la medida de lo Inanimado, Vegetativo y Animado espirituales.  Es como la ventaja del Hablante corporal sobre el corporal del Inanimado, del Vegetativo y del Animado.  Y la luz de Ein Sof arropada en ese Partzuf se le llama la "Luz de Yejidá".

50) Ciertamente debes de saber que estás 5 luces –NaRaNJaY – que fueron recibidas del mundo de Asiyá no son más que NaRaNJaY de la luz de Néfesh y aun no tienen nada de la Luz de Ruaj. Esto es porque la luz de Ruaj está presente sólo del mundo de Yetzirá, y la Luz de Neshamá del mundo de Beriá, y la Luz de Jayá solamente en el mundo de Atzilut y la luz de Yejidá solamente en el mundo de AK.

Pero todo lo que está  en lo general se encuentra en lo particular también, y hasta en el más mínimo elemento posible. Por tanto, todos los cinco discernimientos NaRaNJaY existen en el mundo de Asiyá también, aunque son solamente NaRaNJaY de Néfesh. Similarmente, todos los cinco discernimientos NaRaNJaY son hallados en el mundo de Yetzirá, los cuales son las cinco partes de Ruaj. Y también hay los cinco discernimientos de NaRaNJaY en el mundo de Beriá, que son las cinco partes de Neshamá. Y asi también es en el mundo de Atzilut, los cuales son las cinco partes de la Luz de Yejidá. La diferencia entre los mundos es como ya hemos explicado en los discernimientos entre cada uno de los NaRaNJaY de Asiyá.

51) Sabed que el arrepentimiento y la purificación no pueden aceptarse a menos que sean totalmente permanentes; que él no regresara a la insensatez, como dice el verso: “¿Cómo podemos hablar de un verdadero Tshuva (arrepentimiento)?  Cuando Él, quien conoce todos los misterios, testificara que no regresará a la insensatez.” Y así, como hemos dicho, que si uno purifica la parte inanimada de su voluntad de recibir, es recompensado con un Partzuf de Néfesh de Asiyá, y asciende y se arropa en la Sefirá de Maljut de Asiyá.

Eso significa que se le va a otorgar la purificación permanente de la parte inanimada, de tal forma que nunca regresará a la insensatez. Y entonces él se podrá elevar al mundo espiritual de Asiyá, pues el tendrá pureza definitiva y equivalencia de forma con ese mundo.

Pero respecto a los otros grados, que  hemos dicho que son Ruaj, Neshamá, Jayá y Yejidá de Asiyá, correspondientemente a ellos, uno debería purificar las partes vegetativa, animada, y hablante de la voluntad de recibir, de modo que se arropen y reciban esas Luces.  Aunque la pureza no necesita ser permanente, “hasta que Él, que conoce todos los misterios, testifique que no regresará a la insensatez”.

Esto es porque la totalidad del mundo de Asiyá, con todas sus cinco Sefirot KaJaBTuM, son en realidad nada más que Maljut que se relaciona solamente con la purificación de lo inanimado. Y las cinco Sefirot son tan sólo las cinco partes de Maljut.

Por lo tanto, ya que ha sido recompensado con purificación de la parte inanimada de la voluntad de recibir, ya tiene equivalencia de forma con la totalidad del mundo de Asiyá. Pero ya que cada Sefirá del mundo de Asiyá recibe de su discernimiento correspondiente en los mundos superiores, asi la Sefirá de Tifferet de Asiyá recibe del mundo de Yetzirá, que es todo Tifferet y la Luz de Ruaj. Y la Sefirá Biná de Asiyá recibe del mundo de Beriá, que es todo Nesahama. Y la Sefirá Jojmá de Asiyá recibe del mundo de Atzilut, que es todo Jojmá y la luz de Jayá.

Así, aunque haya permanentemente purificado su parte inanimada, si él ha purificado las tres partes restantes de su voluntad de recibir, aunque no lo haya hecho permanentemente, puede recibir las luces de Ruaj, Neshamá y Jayá de Tifferet, Biná y Jojmá de Asiyá, aunque no permanentemente. Esto ocurre porque cuando una de estas tres partes de la voluntad de recibir se despierta, de inmediato pierde estás Luces.

52) Después de que el purifica permanentemente la parte vegetativa de su voluntad de recibir se eleva permanentemente al mundo de Asiyá, donde alcanza el grado permanente de Ruaj. Ahí también puede alcanzar las luces de Neshamá y Jayá de los Sefirot Biná y Jojmá de Yetzirá que se encuentran ahí, y que son consideradas como Neshamá y Jayá de Ruaj aun antes de habérsele concedido la purificación  permanente de las partes animada y hablante, como vimos en el mundo de Asiyá. Aun así, esto no es permanente, pues después de que ha purificado permanentemente la parte vegetativa de su voluntad de recibir se encuentra ya en equivalencia de forma con toda la totalidad del mundo de Yetzirá, hasta el grado más elevado, como está escrito acerca del mundo de Asiyá.

53) Después de que purifica su parte animada de la voluntad de recibir y lo convierte en voluntad de otorgar “hasta que Él, que conoce todos los misterios, testifique que no regresará a la insensatez”,  ya está en equivalencia de forma con el mundo de Beriá. Y él se eleva allí y recibe la luz permanente de Neshamá. Y a través de la purificación de la parte hablante de su cuerpo se puede elevar a la Sefirá de Jojmá y recibir la luz de Jayá que se encuentre ahí, aunque todavía no la  haya purificado permanentemente, como con Asiyá y Yetzirá. Pero la luz tampoco brilla permanentemente para él.

54) Y cuando es recompensado con la purificación permanentemente de la parte hablante en su voluntad de recibir, se le concede la equivalencia de forma con el mundo de Atzilut, y se eleva ahí y recibe permanentemente la luz de Jayá. Y cuando es recompensado aun más, recibe la luz del Ein Sof y la luz de Yejidá se arropa en la luz de Jayá, y no hay nada más que agregar ahí.

55) Y así se aclara nuestra pregunta: ¿Por qué el hombre necesita los mundos superiores que el Creador creó? ¿Para qué los necesita? Pues ahora verás que es imposible para el hombre lograr dar satisfacción a su Creador, si no es con la ayuda de estos mundos. Pues alcanza las luces y los grados en su alma, llamados NaRaNJaY, conforme a la medida de pureza de su voluntad de recibir. Y en cada grado que él alcanza, las luces de ese grado lo ayudan en su purificación.

Así se eleva en grados hasta que alcanza las diversiones del propósito de la meta que  está en el pensamiento de la creación (Ítem 33).   Está escrito en el Zohar (Noah, Ítem 63), acerca del verso “Al que viene a purificarse se le ayuda”: Y pregunta: ¿Se le ayuda con qué? Y responde que se le  ayuda con un alma sagrada. Pues es imposible lograr la purificación deseada por el Pensamiento de la Creación, sino por medio de la asistencia de todos los grados de NaRaNJaY del alma.

56) Y debes saber que los NaRaNJaY anteriores de los cuales hemos venido hablando hasta ahora son las cinco partes en las que se divide toda la realidad. Ciertamente todo lo que hay en la totalidad existe aun en la partícula más pequeña de la realidad. Por ejemplo, sólo en la parte inanimada de Asiyá espiritual hay cinco discernimientos de NaRaNJaY por alcanzar, que se relacionan a los cinco discernimientos generales de NaRaNJaY.

Así pues es imposible alcanzar aun la Luz del inanimado de Asiyá sino a través de las cuatro partes del trabajo. Por lo tanto, no hay ni una persona de Israel que se pueda excusar de observarlos todos, conforme a su estatura. Y uno debe observar la Torá y Mitzvot con intención, a fin de recibir el nivel de Ruaj de su estatura. Y debe ahondar en los secretos de la Torá según su estatura, para recibir el Neshamá correspondiente a su estatura. Y lo mismo se aplica a  Ta´amim (sabores) de los Mitzvot, pues es imposible completar aun la luz más pequeña de Kedushá sin ellos.

57) Ahora puedes entender la aridez y la oscuridad que ha caído sobre nosotros en esta generación, como nunca hemos visto antes.  Es porque aun los siervos del Señor han abandonado la observancia y los secretos de la Torá.

El RaMBaM dijo acerca de esto: si una fila de mil ciegos camina a lo largo del camino, y hay por lo menos uno entre ellos que pueda ver, tienen la certeza de  tomar el camino correcto y no caer en una fosa o por los obstáculos a lo largo del camino, ya que van detrás del guía que tiene vista. Pero si no hay tal persona, sin duda alguna tropezará con cada obstáculo en su camino y caerán al abismo.

Y así ocurre con el asunto que se nos presenta. Si los siervos del Creador se hubieran ocupado por lo menos en la interioridad de la Torá y hubieran extendido a traer una luz completa desde Ein Sof, la generación entera los seguiría, y todos tendrían la certeza del camino y de que ellos no caerían. Pero si incluso los siervos del Creador se han distanciado de está sabiduría, no es sorprendente que la generación entera esté cayendo por causa de ellos. Y debido a mi gran pena no puedo decir más.

58) Verdaderamente  he conocido la razón: que es porque la fe se ha reducido en general, especialmente la fe en los hombres santos, en los hombres sabios de todas las generaciones. Y los libros de Cabalá y del Zohar están llenos de parábolas corporales. Por lo tanto las personas tienen temor de perder más de lo que pudieran ganar, ya que ellos que pudieran fallar en la materialización fácilmente. Y esto es lo que me alentó a componer una interpretación suficiente de los escritos del ARI y ahora el santo Zohar. Y he suprimido completamente esa preocupación, pues he probado el mensaje espiritual detrás de todo, que es abstracto y desprovisto de imagen corporal, por encima del tiempo y el espacio como verán los lectores, con el fin de permitir que todo Israel estudie el Zohar y reciba la calidez de su Luz sagrada.

Y he nombrado el comentario Sulam (La escalera), para mostrar que su propósito es como el de toda escalera - que si tienes un desván abundantemente lleno, entonces todo lo que necesitas es una escalera para alcanzarlo, y entonces toda la abundancia del mundo estará en tus manos. Pero la escalera no es el propósito en sí misma, pues si te detienes a mitad del camino y no llegas al desván, no alcanzarás el propósito.

Y es así con mi comentario al Zohar. Porque aun no ha sido creado el camino para aclarar estás palabras tan profundas. Pero no obstante he construido un camino y una entrada para todos, para que usándola se pueden elevar y escudriñar a profundidad el libro del Zohar, y  sólo así el propósito de este comentario quedará satisfecho.

59) Y todos aquellos que conocen las entradas y las salidas del sagrado libro del Zohar,  quienes comprenden lo que en él está escrito, por unanimidad están de acuerdo que fue escrito por el Divino Taná (sabio) Rabí Shimon Bar Yojai. Solo aquellos que están lejos de está sabiduría dudan de este origen y dicen, confiando en las historias fabricadas de los que se oponen, que lo escribió el Rabino Moshé de León u otros de su tiempo.

60) Y por lo que a mí respecta, desde el día en que me fue permitido mirar este libro sagrado a través de la Luz del Creador, no ha cruzado por mi mente cuestionarme sobre su origen, por la sencilla razón que el contenido de este libro trae a mi corazón el mérito del Taná Rabí Shimon Bar Yojai más allá que cualquier otro sabio. Y si yo viera claramente que el escritor fue otro, como el Rabí Moshé De León, entonces alabaría su mérito más que el de cualquier otro sabio, incluyendo al Rabí Shimon Bar Yojai.

En realidad, juzgando la profundidad de la sabiduría de este libro, si hubiera encontrado que su escritor es uno de los cuarenta y ocho profetas, lo hubiera encontrado mucho más aceptable que relacionarlo con uno de los sabios, y más aun si hubiera encontrado que Moisés lo recibió del mismo Creador en el Monte Sinaí, entonces mi mente podría estar en paz, pues tal composición es digna de él. Por lo tanto, ya que he recibido la bendición de presentar una interpretación que permite a cada lector entender su contenido, pienso que estoy completamente exonerado de esfuerzo adicional en ese escrutinio. Esto es porque cualquier lector del Zohar no se conformará con menos que el Taná Rabí Shimon Bar Yojai como su escritor.

61) Eso nos lleva a la pregunta: ¿Por qué el Zohar no fue revelado a las generaciones anteriores, cuyo mérito fue sin duda mayor que los posteriores y que fueron más dignas? Debemos  también preguntar, ¿Por qué el comentario del Zohar no fue revelado antes de la época del ARI? ¿Por qué no fue revelado a sus predecesores? Y lo más desconcertante de todo: ¿Por qué las palabras del ARI y el comentario del Zohar no fueron revelados hasta hoy en día?

La respuesta es que el mundo, durante los seis mil años de su existencia, es como un Partzuf que se divide en tres partes: Rosh (cabeza), Toj (el interior), Sof (el final); es decir, – JaBaD (Jojmá, Biná, Dá´at), JaGaT (Jésed, Guevurá, Tifferet), NeHY (Nétzaj, Hod, Yesod). O como han dicho nuestros sabios: “Dos mil años de Tohu (caos), dos mil de Torá y dos mil de los días del Mesías.

En los primeros dos milenios, considerados Rosh y JaBaD, las luces eran muy pequeñas, y se les consideraba como Rosh carente de Toj, que sólo tiene la luz de Néfesh. Esto es porque existe una relación inversa entre las luces y las Kelim (vasijas): la regla es que las primeras Kelim crecen primero en cada Partzuf, y con las luces es lo contrario – las luces más pequeñas se revisten primero en el Partzuf.

De este modo, mientras sólo las partes superiores estén en las Kelim; es decir, las vasijas de JaBaD, únicamente la luz de Néfesh se puede arropar ahi, que son las luces más pequeñas. Esto es lo que está escrito acerca de los dos primeros milenios, los años de Tohu. Y los segundos dos milenios del mundo, que son las Kelim de JaGaT, la luz de Ruaj desciende y se arropa en el mundo, que es la Torá. Por lo tanto, los milenios de en medio se llaman Torá. Y los últimos milenios son las Kelim de NeHYM (Nétzaj, Hod, Yesod y Maljut). Por lo tanto, en ese tiempo la luz de Neshamá se viste en el mundo, que es la luz más grande, de aquí el nombre – los días de Mesías.

Cada Partzuf se construye de la misma forma: en sus vasijas de JaBaD, JaGaT, hacia el Jazé (tórax), las luces están cubiertas y no empiezan a iluminar Jasadim. Esto quiere decir, que la aparición de la luz de Jojmá solamente ocurre desde el Jazé (tórax) hacia abajo; es decir, en su NeHYM. Esa es la razón por la que antes que las Kelim de NeHYM empezaran a revelarse en el Patrzuf del mundo, que son los dos últimos milenios, la sabiduría del Zohar en particular y la sabiduría de la Cabalá en general estaban ocultas del mundo.

Pero durante la Era del ARI, cuando la época de la terminación de las Kelim bajo el Jazé se acercaba,  la Luz sublime de Jojmá fue revelada al mundo por medio del alma del Divino Rabí Itzjak Luria (el ARI), quien estaba listo para recibir esa gran luz. Y por lo tanto, él revelo los fundamentos esenciales en el libro del Zohar y la sabiduría de la Cabalá, hasta que opacó a sus predecesores.

Sin embargo, puesto que las Kelim aun no estaban terminadas (ya que él murió en 1572), el mundo aun no era digno de descubrir sus palabras, y sólo se le comunicaron a unos cuantos elegidos, a quienes se les tenía prohibido expresarlas al mundo.

Y ahora, en nuestra era, cuando nos acercamos al final de los dos últimos milenios, se nos ha dado el permiso de revelar sus palabras y las palabras del Zohar a todo el mundo en gran medida, de tal forma, que de nuestra generación en adelante las palabras del Zohar se revelen más y más al mundo, hasta que se descubra en su totalidad,  como es la voluntad del Creador.

63) Ahora podrás comprender que realmente es inmenso el mérito de las primeras generaciones en comparación a la última, pues está es la regla en todos los Partzufim, tanto de los mundos como de las almas, que lo más puro es escogido el primero en el Partzuf. Por lo tanto, las más puras Kelim de JaBaD fueron seleccionadas primero en el mundo y en las almas.

Así, las almas de los dos primeros milenios eran mucho más elevadas que  las posteriores. Sin embargo, no podían recibir la luz en su totalidad porque les faltaba la parte inferior en ellos mismos y en el mundo, que es JaGaT NeHYM.

Y posteriormente también, en los milenios  intermedios, cuando las Kelim de JaGaT fueron escogidos en el mundo y las almas, las almas eran en verdad muy puras, pues el mérito de las Kelim de JaGaT que es muy cercano al de JaBaD. Sin embargo, las luces todavía se hallaban ocultas en el mundo debido a la ausencia de las Kelim por debajo el Jazé en el mundo y de las almas.

Por lo tanto, en nuestra generación, aunque la esencia de las almas es la peor, que es por lo que no se pudieron ser elegidos por Kedushá (santidad) hasta ahora, sin embargo,  ellas son las que vienen a completar el Partzuf del mundo y el Partzuf de las almas con respecto de las Kelim y el trabajo se va a completar, solamente a través de ellas.

Esto es debido a que, ahora cuando las Kelim de NeHY y  todas las Kelim, Rosh, Toj, Sof están en el Partzuf, grandes cantidades de Luz en Rosh, Toj, Sof están siendo extendidas a todos aquellos que son dignos; es decir, NaRaN completo. Por lo tanto, solamente después de la finalización de estás almas bajas las Luces Más Altas pueden revelarse y no antes.

64) En verdad nuestros sabios han preguntado sobre esto: “Él Rabino Papa le dijo a Abayei: ¿En qué fueron diferentes los primeros que tuvieron un milagro? ¿Y, en qué somos diferentes que no nos ocurre un milagro? ¿Es por el estudio? Durante los años del Rabino Yehuda, todo el estudio era Nezikin (sección del Talmud – C.R.), mientras que nosotros estámos estudiando la Mishná entera. Y cuando el Rabino Yehuda estudiaba Okatzin decía, “Yo vi a Rav y Samuel aquí, en tanto que nosotros estamos aprendiendo las trece Yeshivot en Okatzin. Cuando el Rabino Yehuda se quitaba un zapato la lluvia caía, mientras que nosotros atormentamos nuestras almas y lloramos y nadie se da cuenta. Él respondía: "Los primeros dieron sus almas a la santidad del Señor".

Así, aunque es obvio que los primeros eran más grandes que los últimos, desde el punto de vista de la Torá y de la sabiduría, al Rabino Papa y Avy se les consideró más importantes que a los primeros. Así vemos que aunque las primeras generaciones fueron más elevadas que las últimas en la esencia de sus almas, ya que lo mejor se selecciona para venir al mundo primero, con respecto a la sabiduría de la Torá es revelada mucho más en las generaciones recientes. Y esto es porque – como hemos dicho – el tamaño está siendo terminado por las últimas generaciones.  Esto es así por la razón que ya mencionamos, que la medida general es completada específicamente por los últimos.  Esto es el porque luces más completas se extienden hasta ellos, aunque su esencia sea mucho peor.

65) Y debemos preguntar por esta razón: ¿Por qué está prohibido no estar de acuerdo con lo primero en la Torá revelada? Porque en lo referente a la  parte práctica de Mitzvot – es lo opuesto; es decir, que los primeros estaban más completos ellos mismos que los últimos. Esto es porque el acto surge y se extiende de las sagradas Kelim de las Sefirot y los secretos de la Torá y sus Ta´amim del Mitzvá se extienden de las luces en las Sefirot.

Ya sabes que hay una relación inversa entre las luces y las vasijas – en las Kelim las Elevadas crecen primero (véase Ítem 62), que es la razón por la que las primeras fueron más completas en la parte práctica que las últimas. Pero con las luces, en donde las más bajas entran primero, las últimas son más completas que las primeras.

66) Ten en cuenta, que todo tiene  interioridad y externalidad. Israel, los descendientes de Avraham, Itzjak y Ya´akov, se consideran generalmente como la interioridad del mundo, y las setenta naciones se consideran como  la externalidad. Dentro de Israel también, hay interioridad, que son los de corazón íntegro, obreros del Creador, y la externalidad que  son aquellos que no se consagran completamente al trabajo de Dios. Y entre las naciones del mundo también hay partes internas, que son los Justos de las Naciones, y la parte externa, que son los rudos y destructores entre ellos.

Y adicionalmente, entre los que sirven al  Creador entre los Hijos de Israel, hay interioridad, que son aquellos a quienes se les ha otorgado con la comprensión del alma de la interioridad de la Torá y sus secretos, y la externalidad, que son aquellos que simplemente cumplen la parte práctica de la Torá.

También, en cada persona de Israel hay interioridad, que es el Israel dentro de sí, esto es el punto en el corazón, y externalidad que son las Naciones del  Mundo dentro de sí, esto es el cuerpo mismo. Pero aun las Naciones del Mundo dentro de él, son vistas como prosélitos, porque se adhieren a su interioridad, y se convierten como prosélitos de las Naciones del Mundo, que llegan y se adhieren a todo Israel.

67) Cuando una persona de Israel amplía y dignifica su interioridad,  que es el aspecto de Israel en sí, más que a su externalidad, que es el aspecto de las Naciones del mundo en él; es decir, que invierte la mayoría de su afán y labor en agrandar y elevar el aspecto de su interioridad para el beneficio de su alma, mientras labora en la mínima medida necesaria para la subsistencia del aspecto de las Naciones del Mundo en él; es decir, las necesidades de su cuerpo, como está escrito, “Haz tu Torá permanente y tu labor  temporal”, entonces uno causa que los Hijos de Israel se eleven hacia Arriba en la interioridad, y que también la externalidad del mundo, que son las Naciones del mundo, que son la externalidad, reconozcan y afirmen el valor de los Hijos de Israel.

Y -Dios lo impida- si es al contrario, y un individuo de Israel amplía y aprecia su externalidad, lo cual es las Naciones del Mundo en él, más que el Israel interno en sí, como está escrito (Deuteronomio 28), "El extranjero que se encuentra en medio de vosotros," es decir que la externalidad de la persona es lo que se eleva y emerge, y Tú, la interioridad, el Israel en tí, se hunde al fondo.  Con estas acciones uno causa que la externalidad del mundo en general -las Naciones del Mundo- logren elevarse más aun y a superar a Israel, degradándole hasta el suelo, y que los Hijos de Israel, la interioridad,  se hundan al fondo.

68) ¡Que no te asombre que una sola persona pueda causar con sus actos la elevación o la caída del mundo entero! Pues ésta es una ley inmutable que lo general y lo particular son iguales como dos gotas de agua. Y todo lo que se aplica en lo general, también es aplicado en lo particular. Y aun más, los particulares componen todo el general, porque lo general puede ser revelado solamente después de la revelación de las partes en él, de acuerdo a la cantidad y calidad de las partes. Y evidentemente, el acto de una parte eleva o hace caer el conjunto entero.

Esto aclarará las palabras del Zohar, que por medio del estudio del Zohar y la Sabiduría de la Verdad, ellos serán recompensados una redención completa del exilio. Pero ¿cuál es realmente la conexión entre el estudio del Zohar y la redención de Israel de entre las naciones?

69) De lo anterior podemos entender con detalle que la Torá también tiene interioridad y exterioridad, así como el conjunto del mundo entero. Por lo tanto, aquél que se sumerge en la Torá dispone también de estos dos grados. Y al grado que aumenta su labor en la interioridad de la Torá y sus secretos, en esa misma medida, uno hace la que la  virtud de la interioridad del mundo, que son Israel, se eleve por encima de la externalidad del mundo, que son las Naciones del Mundo. Y todas las Naciones reconocerán el mérito de Israel por encima de sí mismas, hasta que se cumplan las palabras, “Los pueblos los recogerán y los traerán a su lugar, y la casa de Israel los poseerá en la tierra del Señor” (Isaías 14:2). Así como lo escrito, “Así dice el Señor tu Dios: Yo levantaré Mi mano a las naciones y estableceré mi estandarte para los pueblos: y ellos traerán a tus hijos en sus brazos y tus hijas serán cargadas sobre sus hombros (Isaías 49: 22).

Pero si, Dios no quiera, sucediera lo contrario, y que una persona de Israel menospreciara la virtud de la interioridad de la Torá y sus secretos, la cual trata con las conductas de nuestras almas y sus grados, así como también la percepción y los sabores de las Mitzvot, en cuanto a la virtud de la exterioridad de la Torá, la cual trata solamente con la parte práctica, y aun si se dedica ocasionalmente a la interioridad de la Torá, sin embargo le asigna sólo un poco de su tiempo, cuando no es de noche ni de día, como si fuera redundante, debido a esto uno deshonra y degrada la interioridad del mundo, que son los Hijos de Israel y expande la exterioridad del mundo; es decir, de las Naciones del Mundo por encima de ellos, y éstos se humillarán y desgraciarán a los Hijos de Israel considerando a Israel como superflua y como si el mundo no la necesitara, Dios nos libre.

Y aun más, de ésta manera hacen que aun la exterioridad de las naciones del mundo se apodere de su propia interioridad. Pues los peores de las Naciones del Mundo que son los dañadores y destructores del mundo, se apoderarán cada vez más de su interioridad, que son los Justos de las Naciones del Mundo y causarán la ruina y las masacres salvajes que ha presenciado nuestra generación, que Dios nos proteja de ahora en adelante.

Así que pueden ver que la redención de Israel y, de hecho, su elevación depende del estudio del Zohar y la interioridad de la Torá. Y al contrario, toda la ruina y declive de los Hijos de Israel, es debido a que ellos abandonaron la interioridad de la Torá. Ellos han degradado su mérito y la han hecho aparentemente redundante.

70) Esto es lo que está escrito en el Tikkunim (correcciones) del Zohar (corrección 30): “Despierten y levántense por la Santa Divinidad, pues vosotros tenéis un corazón vacío, sin el conocimiento para saber y para alcanzarla, a pesar de que esté dentro de ustedes". Y el significado es, como está escrito (Isaías 40) que clama una voz dentro del corazón de cada uno de los de Israel rezando por la elevación de la Presencia Divina que es el conjunto de las almas de Israel. Pero la Presencia Divina dice, No tengo fuerzas de levantarme del polvo, pues "toda la carne no es más que heno".  Son todos, como las bestias que comen el heno; es decir, que ejecutan los preceptos sin pensar, así como las bestias, "y toda su bondad es por tanto como la flor del campo, todos sus buenos actos, son para ellos mismos".

Esto significa que con los Mitzvot que ellos ejecutan, ellos no tienen la intención de dar placer a su Creador sino que cumplen las Mitzvot para sí mismos. E incluso los mejores de ellos que han dedicado todo su tiempo a la Torá, no lo han hecho sino por el beneficio de su propio cuerpo, careciendo de la intención deseada, la de complacer a su Hacedor.

Se dice de la generación de aquel tiempo: "un espíritu se va para nunca volver", significando el espíritu del Mesías, quien debe librar a Israel de todas sus penas hasta su completa redención, cumpliendo las palabras: "porque la tierra será llena del conocimiento del Señor". Ese espíritu se retiró y no brilla más en el mundo.

¡Ay! sobre esta gente, que hace que el espíritu del Mesías parta y desaparezca del mundo y no pueda retornar al mundo.  Ellos son aquellos que hacen la Torá como seca, sin ninguna humedad de comprensión ni razón.  Ellos se limitan a la parte práctica de la Torá y ni siquiera tratan de entender la sabiduría de la Cabalá, para conocer e instruirse en los secretos de la Torá y los sabores de la Mitzvá. Ay! sobre ellos, que han causado por sus hechos la pobreza, ruina, robos, saqueos, matanzas y destrucción en el mundo”.

71) Y la razón para sus palabras es, como hemos aclarado, que mientras que todos aquellos que se sumergen en la Torá, degradan su propia interioridad y la interioridad de la Torá, dejándola como si fuera superflua en el mundo y estudiándola sólo cuando no es ni de día ni de noche, en este sentido siendo como los ciegos buscando la pared, por ello intensifican su propia exterioridad, el beneficio de sus propios cuerpos, y aun más, consideran la exterioridad de la Torá más elevada que su interioridad.  Y con estás acciones ellos causan que todas las formas de la externalidad en el mundo predominen sobre todas sus partes internas, cada una de acuerdo a su propia esencia.

Porque la externalidad del conjunto de Israel; es decir, las Naciones del Mundo en ellos, predomina y revoca la interioridad del conjunto de Israel, que aquellos que son grandes en la Torá. Y también la exterioridad entre las Naciones del Mundo -que son los destructores entre ellos-, también se intensifica y revoca la interioridad entre ellos, que son los Justos del Mundo. Y adicionalmente la exterioridad del mundo entero; es decir, las Naciones del Mundo, se intensifica y revoca los Hijos de Israel, que son la interioridad del mundo.

En tal generación, todos los destructores de las Naciones del Mundo alzan su cabeza y quieren principalmente destruir y matar a los Hijos de Israel, como está escrito (Yebamot 63): “No hay calamidad que venga al mundo sino por causa de Israel”, como dice en las correcciones citadas, que causan la pobreza y las ruinas y los robos y las matanzas en el mundo entero.

Y mediante nuestras muchas faltas, hemos presenciado todo lo mencionado en las antedichas Tikkunim, y sobre todo, el juzgamiento golpeó a los mejores de nosotros, como está escrito, (Baba Kama 60), “Y empieza primero con los justos”. Y de toda la gloria que tenía Israel en los países como Polonia y Lituania etc., queda nada más que reliquias en nuestra tierra santa.  Ahora nos incumbe sólo a nosotros -reliquias- corregir ese error terrible. Cada uno de nosotros los remanentes, asumirá con todo su corazón y su alma, de ahora en adelante, intensificar la interioridad de la Torá, dándole su lugar justo, conforme a su merito sobre de la exterioridad de la Torá.

Entonces, todos y cada uno de nosotros será recompensado con intensificar su propia interioridad; es decir, el aspecto de Israel dentro de él, o sea las necesidades del alma por encima del aspecto de nuestra propia exterioridad, o sea las Naciones del Mundo con nosotros, que son las necesidades del cuerpo. Y esa fuerza le llegará al conjunto del pueblo de Israel hasta que los pueblos del mundo dentro de nosotros reconozcan la virtud de los Grandes de Israel sobre ellos, y les escuchen y obedezcan. Y de igual modo, la interioridad de las Naciones del Mundo, que son los adeptos del Mundo, superará y vencerán su exterioridad, que son los destructores. Y la interioridad del mundo; es decir, Israel, se elevará también con todas las alabanzas y virtudes, por sobre la exterioridad del mundo, que son las Naciones. Esa fuerza llegara a la totalidad de Israel, hasta que las Naciones del Mundo dentro de nosotros reconocerán y aceptaran el merito de los grandes sabios de Israel sobre ellos, y les escucharan y obedecerán.

También la interioridad de las Naciones del Mundo, los Justos de las Naciones del Mundo, predominarán y someterán su externalidad, los cuales son los destructores.  Y la interioridad del mundo, también, quienes son Israel, se elevará en todo su mérito y virtud sobre la externalidad del mundo, los cuales son las naciones. Entonces, todas las naciones del mundo los reconocerán y aceptarán el mérito de Israel sobre ellas.

Y ellos seguirán las palabras: “y el pueblo los recogerá y los traerá a su lugar: y la casa de Israel los poseerá en la tierra del Señor” (Isaías 14:2). Y también, “Te traerán a tus hijos en sus brazos y a tus hijas serán cargadas sobre sus hombros" (Isaías 49: 22). Eso es lo que está escrito en el libro del Zohar, que “Por medio de esta composición", que es el libro del Zohar, "ellos serán librados del exilio con misericordia (Nasá 124)”. Amén, que así sea.

 

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