|
El objetivo básico de la Cabalá es el logro de
la espiritualidad. Para ello sólo se necesita la instrucción
correcta. Quien estudie Cabalá correctamente progresará sin
esforzarse, pues no puede haber coerción en la espiritualidad.
No debemos olvidar que la meta del estudio es
descubrir la conexión entre uno mismo y lo que está escrito. Por eso,
los cabalistas volcaron en sus textos sus logros y experiencias, no
para adquirir conocimiento acerca de cómo está construida y cómo
funciona la realidad, de lo cual se encarga la ciencia. La intención
de los textos cabalísticos es permitir el entendimiento y la
asimilación de la verdad espiritual.
Si alguien se acerca a los textos para obtener
espiritualidad, éstos se convertirán en una fuente de Luz y lo
corregirán. Si se acerca a ellos para obtener sabiduría, serán para
él tan sólo sabiduría. La fuerza que cosechará y el ritmo de su
corrección serán proporcionales a su necesidad interna.
Esto significa que, si estudiamos correctamente,
cruzaremos la barrera entre este mundo y el mundo espiritual.
Ingresará a un ámbito de revelación interior, alcanzando la Luz.
Esto se conoce como la " bella señal". Si no se logra, significa que
hemos sido negligentes en la calidad o en la cantidad de nuestros
esfuerzos; no nos esforzamos lo suficiente. No se trata de cuánto
estudiamos, sino de cuán ocupados estábamos en nuestros estudios. Si
experimentamos este deseo, podremos lograr la espiritualidad. Sólo
entonces se nos abrirán las puertas del cielo para penetrar en otra
realidad o dimensión. Un estudio correcto de la Cabalá nos permitirá
acceder a este nivel.
Abrazar la Cabalá no implica simplemente evitar
las cosas lindas para no provocar los propios deseos. La corrección
no proviene del autocastigo, sino que resulta de la realización
espiritual. Cuando uno logra la espiritualidad, aparece la Luz y lo
corrige.
Este es el único cambio real. Todos los demás
son hipócritas. Te equivocas si crees que adoptando un aspecto
agradable lograrás la espiritualidad. No sobrevendrá la corrección
interior, pues sólo la Luz puede corregir. El propósito del estudio
es invitar a la Luz correcTorá. Por lo tanto, cada uno debería
trabajar sobre sí mismo para lograrlo.
La presencia de cualquier presión o cualquier
tipo de reglas o regulaciones obligatorias, revela la mano del
hombre y no de los mundos superiores. Además, la armonía interna y
la tranquilidad no son prerrequisitos para el logro de la
espiritualidad; aparecerán como resultado de la corrección. Pero no
debemos creer que esto sucederá sin esfuerzo de nuestra parte.
El camino de la Cabalá rechaza absolutamente
cualquier forma de coerción. Garantiza una mirada a la
espiritualidad, llevándonos a preferirla por encima del materialismo.
Luego, concretamos ese deseo apartándonos de las cosas materiales a
medida que éstas dejan de ser atractivas o necesarias.
Estudiar la Cabalá de forma incorrecta, aún con
las mejores intenciones, puede alejarnos de la espiritualidad. Este
tipo de estudiante fracasará inevitablemente.
Es por eso que en la antigüedad se prohibió el
estudio de la Cabalá a quien no estuviera preparado para ello, a
menos que fuera bajo circunstancias especiales. Los maestros tomaban
todas las medidas necesarias para asegurar que sus alumnos
estudiaran correctamente por lo que los estudiantes eran sometidos a
ciertas restricciones.
Baal Hasulam describe estas razones al comienzo
de su Introducción al Estudio de las Diez Sefirot. Sin embargo, si
comprendemos estas limitaciones como condiciones para la comprensión
correcta de la Cabalá, veremos que buscan evitar que los estudiantes
tomen un camino equivocado.
Lo novedoso es que ahora contamos con más de un
lenguaje, mejores condiciones y una determinación más fuerte para el
estudio de la Cabalá. Dado que las almas sienten la necesidad de
estudiarla, cabalistas como Baal Hasulam han escrito comentarios que
nos permiten estudiar sin errores. Ahora, cualquiera puede estudiar
Cabalá mediante sus libros.
Para estudiar adecuadamente, se recomienda a
los estudiantes concentrarse sólo en los escritos del Ari y Ashlag
(Baal Hasulam y Rabash) en sus versiones originales.
Entre los lenguajes que estudian los mundos
espirituales, entre la Biblia (que incluye los cinco libros de
Moisés, los Escritos y los Profetas) y la Cabalá, ésta última es la
más útil y directa. Quienes la estudian no pueden errar en su
comprensión. No usa los términos de este mundo, sino que posee un
diccionario especial que indica directamente las herramientas
espirituales para los objetos y fuerzas espirituales y su
correlación.
Constituye por lo tanto el idioma más útil para
que el estudiante progrese interiormente y se autocorrija. No
corremos riesgo de confundirnos si estudiamos los escritos del Baal
Hasulam.
Hace cientos de años, era imposible encontrar
libros de o sobre Cabalá. Esta se transmitía exclusivamente de un
cabalista a otro, sin llegar nunca al hombre común. Hoy tenemos la
situación inversa. Se desea que el material circule entre todos,
convocando a todos a participar de este estudio. Al profundizar en
estos libros, crece el deseo de espiritualidad, por lo cual la Luz Circundante, el mundo real oculto para nosotros, comienza a reflejar
sobre quienes desean acercarse, un encanto especial de
espiritualidad que los hace anhelar más y más.
La espiritualidad se logra estudiando los
libros correctos, es decir, libros escritos por un auténtico
cabalista. Los textos de la Biblia son textos de Cabalá. Son libros
que los cabalistas se escribieron unos a otros para intercambiar
ideas y ayudarse mutuamente en el estudio. Quien posea sentimientos
espirituales podrá comprobar que estas obras le ayudan a continuar
su crecimiento y desarrollo. Es como realizar una visita guiada a un
país extranjero. Con la ayuda de un libro de referencia, el viajero
puede orientarse mejor y encontrar su paradero.
Necesitamos textos adecuados a nuestras almas,
escritos por cabalistas de nuestra generación o de la anterior, pues
en cada generación descienden distintos tipos de almas que requieren
diversos métodos de enseñanza.
El estudiante debe tener cuidado al
elegir su maestro de Cabalá. Ciertos autodenominados "cabalistas"
enseñan incorrectamente, por ejemplo, que la palabra "cuerpo" se
refiere a nuestro cuerpo físico, o que la mano derecha simboliza la
caridad y la izquierda la valentía. Esto es exactamente lo que
tenían en mente los cabalistas y la Biblia con la estricta
prohibición: “No harás para ti escultura, ni imagen alguna de cosa…”
(Deuteronomio 5, 8)
Por qué hay quienes interpretan y enseñan de
esta manera? Primero que nada, ellos mismos no comprenden el
lenguaje cabalístico de las ramas [Ver el capítulo “El Lenguaje de
los cabalistas: Ramas”]. Si hubiera una conexión directa entre las
fuerzas espirituales y nuestros cuerpos físicos habría sido posible
enseñar a las personas a ser exitosas en la vida y a sanar su cuerpo
desde el punto de vista físico mediante la espiritualidad.
Es cierto que las personas se ven atraídas por
la sabiduría de la Cabalá con la esperanza de ser más exitosas.
Todos hemos sido creados con el deseo de recibir placer. Es nuestro
instinto básico, pero a través de la instrucción, algunos de
nosotros podemos alcanzar la espiritualidad y la eternidad. Otros,
sin la apropiada instrucción, viven bajo la ilusión que han logrado
la espiritualidad y, en realidad, lo que han hecho es perder la
oportunidad de alcanzarla en esta vida.
|