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No sabemos nada
sobre el Creador, excepto Su voluntad para crearnos y darnos el
placer. Sobre Su mecanismo, el deseo del placer no provino de nada.
La voluntad del
Creador de la creación es llamada Keter (corona), ya que rodea como
una corona Su voluntad para darnos el placer. La creación de Keter
puede ser imaginada como una vasija (Kli) lista para conseguir el
placer, o la Luz del Creador (Or). Este punto de la creación es
llamado Jojmá (sabiduría) y el placer que llena el Kli es llamado Or
Jojmá (Luz de sabiduría).
Ya que el deseo
del placer es el único deseo humano, el Creador nos dirige usándolo.
En muchos países en los días calurosos del verano vemos a vendedores
de sandía conduciendo coches o carretillas modestas y buscando
compradores. ¿Por qué estos hombres trabajan tan duramente bajo el
ardiente sol? El Creador les dió deseo de llevar el placer a sus
familias, pero ellos también llevan el placer a los demás vendiendo
la jugosa fruta. Así la Luz da a la criatura no sólo el placer en sí
mismo, sino también la capacidad de dar el placer a los demás. Pero
la criatura (Kli) rechaza tener esta capacidad. El placer de la
negación voluntaria de recibir la Luz se llama Or Chassadim. Esta
etapa del desarrollo de la criatura es llamada Biná.
Pero la vida es
imposible sin la Luz (Or Jojmá). La nueva forma de la criatura
(Biná) comienza a recibir una mínima porción de la Luz y de ahí es
transformada en una clase nueva llamada Zeir Anpin. El posterior
desarrollo de la criatura trae un deseo nuevo de disfrutar de la Luz
y llega a ser un objeto nuevo: Maljut (el Reino, es decir el reino
del deseo).
A continuación, se
detallan las etapas siguientes de la Creación y del desarrollo de la
criatura (Kli):
l. Keter: La
voluntad del Creador para crear Kli y darle placer.
2. Jojmá:
Deseo de placer resultante de la Luz.
3. Biná:. El
placer no de la Luz sino de su devolución al Creador.
4. Zeir Anpin
(Z"A): Recepción de alguna porción de Or Jojmá necesaria para la
vida normal.
5. Maljut:
Sintiendo la importancia de Or Jojmá, Z"A desea recibir esta Luz y así se convierte en Maljut,
siendo Maljut el único
y verdadero Kli (la criatura), porque desea para sí mismo recibir el
placer entero del Creador. Las formas anteriores no son Kli
verdadero, sino solamente las etapas de su desarrollo. La voluntad
del Creador es crear el Kli al que le gustaría disfrutar de Su Luz.
Maljut lleno de la Luz se llama Olam Ein Sof (el mundo sin fin). El
movimiento es el deseo dado al nacer a las criaturas (Kli) próximas.
El tiempo es una cadena desde la causa (el deseo primario) al efecto
(el deseo secundario). Olam Ein Sof significa una vasija llena
de placer sin ningún límite, es decir, el deseo insatisfecho. Esto
es la condición de Kli-Maljut. Por lo tanto, desde el punto de
vista del Creador, Maljut es la terminación del programa de
Creación.
El objetivo de la
Creación es crear una cosa nueva: la criatura y llenarla con un
placer inmenso y absoluto. De esta forma, el Creador ha dado a la
criatura un gran deseo de recibir el placer.
"El deseo de
recibir", Ratzon Lekabel (R"K) puede ser imaginado como un vasija
(Kli) que tiene una capacidad proporcional a la capacidad del deseo
y al placer recibido, a la cantidad de Luz que llena la vasija. La
Luz que viene del Creador había existido desde antes de la Creación.
Esta Luz es una naturaleza integral del Creador. En cuanto al deseo
de recibir el placer, el Creador mismo no tiene, sino que lo da a
las criaturas. Todos los mundos no son nada más que diferentes
formas de demostrar el deseo de recibir y disfrutar de la Luz del
Creador.
Siendo todos
nosotros partes de Kli-Maljut, deseamos recibir alimento, calor y
otros placeres, así como pequeñas porciones de Luz en nuestro mundo.
Somos perfectos desde el punto de vista del Creador, pero debemos ir
a través de un camino largo de mejora para sentir los mundos
espirituales.
Cada criatura
tiene el único deseo de disfrutar. Así, dando un programa al hombre,
cambiando cosas necesarias durante su vida, el Creador evoca ciertas
acciones; pero, le parece al hombre como si actuara por sí mismo,
bajo su voluntad y opción. Cuando el hombre comprende la dependencia
de su comportamiento sobre los deseos de su cuerpo y comienza a
luchar contra su cuerpo, puede liberarse de los deseos del cuerpo y
pasar al mundo espiritual, para vivir conforme a las cosas
necesarias de su alma. El placer es el resultado de llenar el Kli
con la Luz. Es sólo una pequeña chispa de Luz espiritual en nuestro
mundo. Esta chispa, llamada ner dakik, puede ser encontrada en
cosas diferentes y es por eso que estas cosas nos atraen a los
placeres ocultos allí.
La posibilidad de
placer o de liberación de sufrimiento, es el único motivo poderoso
para todos nuestros pensamientos y emociones. No podemos pensar o
actuar de manera diferente debido a nuestra naturaleza egoísta. En
cuanto a los mundos espirituales, consisten en kelim (el plural de
Kli) altruistas capaces de actuar a pesar de su naturaleza. Si un
hombre comprende su propio egoísmo como un mal que no le trae nada
más que sufrimiento, él puede pedir al Creador cambiar su
naturaleza, por ejemplo, para darle poder de ser en realidad libre.
Todos los deseos
de las criaturas, son de hecho uno: el deseo de la Luz. El Creador
nos gobierna gobernando nuestros deseos. Comprendiendo la carencia
de algo, el Creador nos obliga a actuar y a esforzarnos por las
cosas de las que carecemos en nuestra vida. Se dice que "el amor y
el hambre gobiernan el mundo”. Esto significa que todas las acciones
humanas están determinadas. Si el Creador no diera a la madre el
placer de la lactancia, los bebés pasarían hambre. Nadie debería
moverse de su lugar, si no para buscar mejores condiciones. La
evolución, el progreso, la búsqueda espiritual, todo esto refleja
nuestra inclinación a encontrar la satisfacción de nuestros deseos.
En cuanto a los
deseos mismos, nos son dados por el Creador sobre el programa de
nuestro desarrollo que tiene su objetivo en abandonarnos al placer
absoluto. La Cabalá es necesaria para la humanidad, porque está
relacionada con el objetivo y el plan de la Creación, con la
recompensa humana para el rescate del egoísmo. Dos poderes de
desarrollo humano obligan al hombre a buscar ese objetivo: el
sufrimiento del momento y el placer esperado en el futuro. Estas dos
fuerzas se parecen a dos locomoTorás que tiran de un tren
sobrecargado: la primera delante del tren, y la segunda, detrás de
él.
Sobre la voluntad
del Creador, la humanidad finalmente llegará a la condición de la
mejoría absoluta, esto significa que se desarrollará desde el
egoísmo al altruismo. Y la Cabalá ayuda a cada uno de nosotros a
encontrar nuestro propio camino para esta condición. |