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Cuando se habla de
la Cabalá suelen mencionarse los siguientes argumentos: "Uno puede
volverse loco estudiando Cabalá"; "sólo se puede estudiar Cabalá sin
peligro después de los cuarenta años"; "hay que ser casado y tener
por lo menos tres hijos antes de embarcarse en su estudio"; "a las
mujeres les está prohibido estudiar Cabalá", etc.
La Cabalá está
abierta a todos aquellos que deseen verdaderamente autocorregirse
para alcanzar la espiritualidad. La necesidad proviene del impulso
del alma hacia la corrección. En realidad el único criterio para
determinar si alguien está listo para estudiar la Cabalá es su deseo
de corregirse. Este deseo debe ser genuino y libre de presiones
externas, ya que sólo nosotros podemos descubrirlo por nosotros
mismos.
El gran cabalista
Ari expresó que, a partir de su generación, todos, hombres, mujeres
y niños, podían y debían estudiar la Cabalá. El cabalista más
importante de nuestra generación, Yehuda Ashlag, "Baal Hasulam", nos
legó un nuevo método de estudio para esta generación, adecuado para
cualquiera que desee profundizar.
Encontramos el
camino a la Cabalá cuando, no satisfecho ya con las retribuciones
materiales, nos volcamos al estudio en busca de respuestas,
aclaraciones y nuevas oportunidades, por no encontrar en este mundo
soluciones a las cuestiones significativas acerca de nuestra
existencia. En general, la expectativa de encontrar respuestas ni
siquiera es cognitiva, simplemente nos interesa, lo consideramos
necesario.
Con frecuencia nos
preguntamos: ¿Quién soy? ¿Por qué nací? ¿De dónde vengo? ¿A dónde
voy? ¿Por qué existo en el mundo? ¿Estuve ya aquí? ¿Volveré a
aparecer? ¿Por qué hay tanto sufrimiento en el mundo? ¿Puede
evitarse de alguna manera? ¿Cómo puedo lograr placer, plenitud y paz
mental? De forma somera, sentimos que sólo fuera del ámbito de este
mundo encontraremos las respuestas.
Sólo conociendo y
percibiendo los mundos superiores se pueden contestar estas
preguntas y la única forma de hacerlo es a través de la Cabalá.
Mediante su sabiduría, el hombre ingresa a los mundos superiores con
todos sus sentidos. Estos mundos contienen las razones de su
existencia aquí. Toma el control de su vida, alcanzando de este modo
su objetivo: tranquilidad, placer y plenitud, estando todavía en
esta tierra.
En la
"Introducción al Estudio de las Diez Sefirot" está escrito: "Si
contestáramos de todo corazón tan sólo una célebre pregunta, estoy
seguro de que todas las dudas e inquietudes se esfumarían de nuestro
horizonte. Y esta pequeña pregunta es: ¿Para qué sirven nuestras
vidas?".
Cualquiera que se
acerque a estudiar Cabalá movido por esta interrogante, es
bienvenido como aprendiz. Quien sienta esta inquietud y se pregunte
constantemente: "¿Para qué sirven nuestras vidas?", logrará un
estudio serio. Es el impulso que insta a buscar respuestas.
Por desgracia, hoy
no existe suficiente deseo de estudiar la verdadera Cabalá. La gente
busca curas rápidas. Quieren saber de magia, de meditación y de
sanación cabalísticas. No les interesa realmente la revelación de
los mundos superiores o cómo alcanzar los dominios espirituales.
Esto no constituye un deseo genuino de estudiar Cabalá.
Si ha llegado el
momento oportuno y la necesidad está presente, uno buscará un marco
de estudio y no quedará satisfecho hasta que lo encuentre. Todo
depende de la raíz del alma y de ese punto del corazón. Un deseo
auténtico de descubrir y percibir en sí los mundos superiores nos
conducirá al camino de la Cabalá. |