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Introducción a El Libro del Zohar:
“Encontramos que la ley de oposición de forma opera en la espiritualidad. De acuerdo a esta ley, las almas
cuyas propiedades difieren a las del Creador, se separan de Él de la misma manera que en el mundo corporal lo hacen
dos objetos, al ser cortados por un hacha. Y la distancia entre ellas es proporcional a la oposición de
forma”.
Si yo pudiera comparar todos los deseos, todas
las cualidades y atributos internos de mi alma con los atributos y deseos de otra alma, conocería la distancia exacta
que las separa debido a la diferencia de su forma o la que las une por la equivalencia de su forma. Así es que, si
queremos construir un gran Kli colectivo en el grupo, donde el Creador pueda revelarse, tenemos que unir todos los
pensamientos, deseos, y aspiraciones de los miembros del grupo, y hacerlos trabajar por una meta común: la revelación
del Creador y la adhesión a El. Sólo entonces las almas, distanciadas entre ellas por la diferencia de su forma, van a
poder unirse en una sola alma igual en su forma.
“Por tanto entiéndase que el deseo de
recibir placer instilado por el Creador en las almas, como lo discutimos con anterioridad, está totalmente ausente
en el Creador, si no, ¿de quién iba Él a recibir? Y esta diferencia de forma adquirida por las almas actúa separándolas
de la esencia del Creador (muy parecido al hacha que secciona roca de la montaña), de tal forma que salen de la
unicidad del Creador como criaturas separadas. Sin embargo, lo que alcanzan las almas de la luz del Creador, emanó
de Él como algo que ya existía antes”.
Y en verdad el alma no es sino la Luz del
Creador. Difiere sólo en el nuevo atributo adquirido del Creador: el deseo de recibir. Cuando ya no se halla
distanciada del Creador por el deseo de recibir, el alma se adhiere al Creador otra vez en perfección y eternidad.
“Así pues resulta que en lo que
se refiere a la luz que reciben en su vasija (que es el deseo de recibir), no hay diferencia entre ellas y Su
esencia. Esto es porque ellas reciben existencia de la existencia, directamente de Su esencia, y la diferencia
entre las almas y Su esencia es solamente ese Kli –el deseo de recibir, donde la luz del Creador penetró,
que es lo que separa al alma del Creador por la diferencia de forma, como la ‘parte’ es separada
del ‘todo’, como la piedra que se seccionó de la montaña. Y escudriñen esto meticulosamente, ya que
es imposible extenderse más en tan sublime tema.”
Estamos hablando de asuntos sublimes.
Si una persona comprende, siente y percibe estas cuestiones internamente, la sensación puede servirle como
medio de progreso espiritual a lo largo de de todo su camino. Simplemente entendiendo que el deseo de recibir
para uno mismo (egoísmo) es el único mal que separa al hombre del Creador, se puede alcanzar la Corrección Final.
No somos capaces de anular el deseo de recibir; sin embargo, lo que sí se puede hacer es no usarlo, sino
corregirlo, como si no existiera. Sucede cuando Maljut se eleva a Biná: Maljut empieza a parecerse a Biná,
como si se convirtiera en “Hafetz Hesed”; Maljut no tiene deseos. Pero esto es sólo parte de la
corrección. Utilizando el deseo de recibir, podemos lograr más: podemos cambiar la intención de “recibir”
a “otorgar”. Entonces, al recibir la luz del Creador, le damos nuestro placer a Él, volviéndonos como
el Creador, Keter, ya que si Él hubiera querido que permaneciéramos en el nivel de Biná, no nos hubiera creado.
Su Meta en la Creación fue que alcanzáramos el nivel del Creador.
TES (Talmud Eser Sefirot), Parte 1,”
Reflexión Interior”: “Primero, tienen que saber que al abordar asuntos espirituales que no se ocupan
de tiempo, espacio y movimiento, más aún cuando se trata sobre la Divinidad, no tenemos las palabras para
expresarnos y reflexionar. Todo nuestro vocabulario se toma de sensaciones de sentidos imaginarios. ¿Así es
que, cómo nos pueden ayudar donde el sentido y la imaginación no reinan? Por ejemplo, si examinamos la más sutil
de las palabras, a saber, Ohrot (Luces), se parece de alguna forma y se apropia de la luz del sol, o de una luz
emocional de satisfacción. ¿Entonces, cómo pueden ser utilizadas para expresar cuestiones divinas? Ciertamente
fallarían en dar al lector algo verdadero. Es todavía más cierto en un lugar donde estas palabras deberían desvelar
las negociaciones de la sabiduría en la imprenta, como se hace en cualquier investigación de sabiduría. Si fallamos
aunque sea en una sola palabra inadecuada, el lector se sentirá desorientado de inmediato y no va a encontrar ni
pies ni cabeza en todo este asunto”.
“Por esa razón, los sabios de
la Cabalá han escogido un lenguaje especial, al que podemos llamar “el lenguaje de las ramas”.
No hay esencia o conducta en este mundo que no empiece en su Shoresh en el Mundo Superior. Es más, el principio
de todo ser en este mundo empieza en el Mundo Superior y después desciende hasta este mundo. Así, los sabios
encontraron un lenguaje adecuado, sin problema, con el cual pudieron entre ellos transmitir sus logros de boca
en boca y en escritos de generación en generación. Han tomado los nombres de las ramas de este mundo, donde
cada nombre se explica por sí solo, para referirse a su Shoresh Superior en el sistema de los Mundos
Superiores”.
Todo lo que pienso, lo que me sucede
fuera y dentro de mí, todo lo que quiero, todo viene a mí desde Arriba. Nada, desde lo más pequeño hasta lo más
grande, nace sin su conexión con la parte espiritual. Pero ¿en dónde se encuentra el hombre? No existe. Los
sabios tomaron los nombres de las ramas de nuestro mundo y adjudicaron estos nombres a las raíces espirituales,
siguiendo la cadena que conecta raíces con ramas. Todos los libros sobre Cabalá están escritos de esta manera.
Aunque en ellos está escrito y se habla sobre personas, animales, desiertos, moradas, guerras, etc., en apariencia
igual a lo que acontece en nuestro mundo, ni una sola palabra en estos libros habla de nuestro mundo. Todo se
refiere únicamente a las raíces espirituales en el Mundo Superior y a cualquier cosa que suceda con sus raíces
espirituales ahí. Así es que se les llama “libros sagrados”. Si encontramos el significado de las
raíces espirituales de estas palabras, nos sorprenderemos al leer estos libros ya que hacen referencia a nociones
completamente diferentes a las de nuestro mundo. Cada línea nos servirá como guía a los grados de los mundos
espirituales hasta el final de la corrección. Cada raíz espiritual tiene que manifestarse en una forma física
de nuestro mundo por lo menos una vez.
Ya hemos hablado que el Creador creó
el deseo de recibir placer y lo instiló dentro de las almas. Esto es como una cortina de humo que nos esconde
la verdadera imagen de la existencia, llenando todo nuestro cuerpo, corazón y mente. No percibimos al Creador,
ni siquiera sabemos si existe. Si disipamos esta cortina de humo de la vista y todo nuestro cuerpo,
empezaremos a sentir otra vez al Creador; vamos a pasar de ser una “parte” a ser un “todo”.
¿Cómo podemos lograrlo? Nuestros sabios nos proporcionaron una oportunidad única para atraer Ohr Makif
(la Luz Circundante) a través del estudio de la Cabalá, y así corregir gradualmente nuestros deseos –Kelim.
Conforme los corregimos, alcanzamos al Creador, esto es, nos adherimos a Él a través de atributos corregidos.
Una persona entra en el mundo espiritual
gradualmente. Cada grado que alcanza incluye dos lados: la línea derecha (propiedades del Creador) y, opuesta,
la línea izquierda, (propiedades de la Creación). Y entre más la persona sea capaz de oponer resistencia a la
línea izquierda, transformándola en la línea derecha, ella domina el grado espiritual y se eleva al siguiente.
Si el día de hoy pudiéramos darnos
cuenta cuan bajo es nuestro estado, y cuan opuestos son nuestros atributos a los del Creador, entraríamos en
un estado tan terrible que no seríamos capaces de levantar siquiera un dedo. Algunas veces estamos deprimidos,
sin embargo, esto no es comparable con la experiencia de encontrarnos en un estado así. Para evitar la posibilidad
de inducir esta experiencia, los cabalistas no pueden revelar a la persona todo el contenido de repente, sino más
bien gradualmente, de cuando en cuando. Es imposible estar alegres todo el tiempo y con frecuencia tenemos descensos
espirituales. Debemos continuar hasta que llegue la misericordia desde Arriba o buscar ayuda del grupo y el estudio.
No obstante, a lo largo del camino uno siente cuan opuesto es al Creador. Y sólo cuando alcanza el último grado
todo el mal se convierte en bien.
Todas las almas tuvieron su origen
en el alma de Adam. Algunas almas son más egoístas, otras, menos. Después del fin de la corrección todo esto
será irrelevante, ya que todas recibirán por igual. Pero mientras las almas estén separadas y reencarnen en
este mundo, son diferentes. Las almas más puras alcanzan el fin de la corrección antes que otras que son más
egoístas. Estas almas también inician sus estudios de Cabalá y llegan a ser cabalistas más pronto que otras.
Este fue el caso de todos los cabalistas en todas las generaciones hasta la llegada del Arí. Como él mismo
escribió, vino a este mundo para poder dar a la gente la oportunidad de estudiar Cabalá sin importar sexo,
edad y otras características. A partir de la época del Arí, la humanidad entró en un nuevo período en donde
el fin de la corrección no va a ser alcanzado por los individuos, sino por las masas. Es esta situación la
que trae un mayor interés por la Cabalá: la gente experimenta un vacío interior y recibe desde Arriba -una
llamada del Creador- el impulso de estudiar la Cabalá y alcanzar la espiritualidad.
En el “Prefacio al TES”,
Baal HaSulam dice que quiere derribar el muro que se erigió entre nosotros y la ciencia de la Cabalá hace más
de 2000 años, haciendo nuestra vida insoportable. Si esta barrera continúa, podremos olvidarnos del Eretz
Israel totalmente. Sin embargo, si el Rav le hablaba al corazón de una persona sobre su estudio, recibía
como respuesta: ¿“Por qué necesito saber de ángeles celestiales y sus nombres?” En general, la
gente creía que antes de empezar a estudiar Cabalá, se debía dominar Guemará completamente. Más aún, hay algunos
que aseguran que no todos deberían involucrase en estudiar la Cabalá. Baal HaSulam nos aconseja no atender todos
estos argumentos y razonamientos que nos desaconsejan estudiar la ciencia de la verdad. Aquellos que no tengan
deseos de estudiar Cabalá pueden permanecer en el estado parecido al animal. El resto deberían únicamente
preguntarse a sí mismos: “¿Cuál es el significado de mi vida?” Mucha gente pasa por la existencia
sin obtener respuesta a esta pregunta. Y si realmente quieren encontrar una contestación, si este interrogante
no les deja descansar, deberían estudiar Cabalá.
¿Por qué estoy hablando sobre esto?
Es imposible explicar a un principiante lo que es la espiritualidad ya que no tiene los deseos corregidos.
Pero si uno se siente mal y nada lo satisface, ya está listo para estudiar la Cabalá.
Todos nosotros existimos en un estado
que llamamos “doble ocultación” o “restricción dentro de lo oculto”. Su característica
es que no vemos al Creador, ni siquiera Su espalda; está oculto de nosotros y es el mismo Creador quien nos
hace sentir mal. Decimos que el Creador nos ha abandonado, que Él no hace nada, y que todo el sufrimiento que
soportamos llega de la naturaleza por nuestro destino. Y nos decimos que deberíamos vivir como lo hacemos.
Cuantas más obras buenas realiza el individuo peor es su situación. Cuando hace algo malo, prospera. Todas
las personas buenas están enfermas, puras y ansiosas, mientras los malvados se ven saludables y contentos.
“Ocultación sencilla” es
cuando la persona ve al Creador desde la espalda y comprende que todos los sufrimientos vienen de Él, ya sea
por transgresiones que ha cometido, o que más tarde va a recibir una recompensa por el sufrimiento que ha
soportado. No gana lo suficiente y tiene deudas; pasa por interminables problemas y sufre de enfermedad. Todo
lo que planea no se materializa. No siente alegría en su vida.
Vemos como aún un leve ocultamiento
de la luz del Creador cambia nuestra vida entera empeorándola. El estado externo permanece igual, pero lo
vemos ya sea muy malo, o no tan malo. En realidad, todas estas sensaciones son sólo imaginarias, como en un
sueño. De pronto, este estado puede pasar a uno totalmente opuesto. Mientras que nada ha cambiado realmente,
ni el salario, ni el trabajo, ni la salud. Sin embargo, internamente todo se transforma en bueno. Es
inexplicable, la persona simplemente fortalece su fe en que el Creador rige sobre la creación.
En el siguiente estado, “revelación
del rostro del Creador”, ve que lo que recibe del Creador es en su mayoría bueno. Vive en armonía
interior y satisfacción, gana bien, no enferma, y es respetado por los demás. Y si carece de algo, reza y
recibe una respuesta inmediata. Ni una sola plegaria es hecha en vano o permanece sin respuesta. Esto es lo
que la persona siente. Sólo la sensación interior ha cambiado. Así de dependientes somos incluso al más
insignificante cambio de luz, mostrando nuestra realidad como una sensación completamente diferente. Todos
los conocidos nos parecen ahora prósperos, felices y despreocupados: son listos y controlan la situación.
Nos sentimos contentos de ser sus amigos, estar cerca de ellos, aunque antes no tolerábamos su cercanía.
Le parece a la persona que todo aquel
que no sigue el camino de la Torá está muy abrumado por la vida, por las deudas, un salario insuficiente y
la enfermedad. No goza de un solo momento de felicidad; está amargado y odia todo lo que le rodea.
¿Qué se puede decir sobre estos ejemplos?
Nuestros sentimientos y sensaciones dependen al cien por ciento de la cantidad, pequeña o grande, de Luz que vamos
a recibir desde Arriba. Si somos suficientemente afortunados y recibimos mucha luz, entonces todo a nuestro
alrededor nos parece bien; si no somos tan afortunados, todo parece negro. Por consiguiente, tenemos que aspirar
a la revelación del rostro del Creador y desearlo apasionadamente. Nuestras sensaciones más plenas están ligadas
al logro de alcanzar al Creador; todo nuestro sufrimiento, a la ausencia de luz. Uno no puede sufrir cuando el
Rostro del Creador se revela. El Rostro del Creador es felicidad, perfección y alegría. En el estado “cara
a cara con el Creador” la persona recibe de inmediato lo que desea. De otra manera, no se le puede llamar
“cara a cara”. Por el contrario, cuando una persona está “espalada con espalda” en
relación al Creador, no se le cumple un solo deseo, únicamente tiene estados no deseados, como si fuera a
propósito.
El Creador no cambia su actitud hacia
nosotros. Sólo nosotros mismos podemos percibirle y nuestra postura en relación a Él, la diferencia depende
de nuestro propio estado. Pero de parte del Creador, constantemente nadamos en un mar de luz. Todo el mal que
descubro es un indicativo que tengo que corregirlo, sin importar lo que reciba desde Arriba. |