(Ejemplo diario del día 21 de marzo, 2010)
Sólo la Luz Superior puede matar en mí, el deseo de recibir.
Indudablemente, no somos nosotros los que nos limitamos a la fuerza para matar nuestro deseo de recibir, es la Luz Superior la que realiza ese trabajo por nosotros. Si yo lo hiciera, sería como cambiar una vaca por un asno.
La Luz Superior transforma en mí dos aspectos: el deseo de recibir, para que no lo sienta como importante y el deseo de otorgar, para que lo sienta como importante. Estos dos aspectos no dependen el uno del otro, es como el piano que es tocado por las dos manos. Puede ser que un deseo ascienda y el segundo también sin relación con el primero, o que los dos desciendan. “Todo aquel que es más grande que su prójimo, su instinto es aún mayor”. Se trata de cosas que no tienen necesariamente concordancia entre ellas y que se pueden encontrar en movimientos diferentes. Por lo tanto las dos son necesarias, una para disminuir y la otra para aumentar, paralelamente. Pero se trata solamente del resultado de la acción de la Luz Superior.
Debemos recibir el despertar y la elevación de los libros, del maestro, del grupo. Ellos pueden brindarnos el deseo por la Luz que reforma y darnos la posibilidad de concretizarlo, principalmente durante el estudio. No tenemos ningún otro medio. Es una lástima que perdamos el tiempo en otras cosas que nos parece que son los medios para llegar a la anulación del deseo de recibir y el aumento del deseo de otorgar. Eso está destinado al fracaso de antemano. Cuanto más unido y decidido esté el grupo, y todos entiendan que sólo por medio de la Luz se puede conseguir algo y cada persona se impresione de ello, así acortaremos el camino.
Preparación, 21.3.10, 14:12-16:40









