
Pasar del plano de recepción al plano de equivalencia al Creador
Cuando dejo de trabajar con mi deseo frente a un deseo como un inanimado.
Un vegetal o un animal, que actúan instintivamente, significa que hago Tzimtzum (restricción). Cuando me enfoco solo en el dueño de casa y no en el pedazo de placer que tiene en su mano, que ahora es importante para mí y no el placer, estoy pasando a otro plano, del plano de recepción al plano de equivalencia a Él, o sea al plano de otorgamiento. Así se trabaja.
Entonces construyo para mí una línea paralela de regreso a Él, lo que se llama “línea derecha”. Y Él, en relación a mí con la línea izquierda, todo el tiempo despierta en mí más deseo y placer opuestamente a ello. Es como que me quisiera decir: “¿Y?, ¿ahora soy más importante para ti que un pedazo de carne, o un pedazo de pastel?” Y yo todo el tiempo debo formarme un entorno que me sostenga. El entorno es como un almacén alternativo exterior, el almacén de mi fuerza. Si me llega un deseo nuevo y en oposición a él un nuevo llenado, me convierto en un adicto a ese deseo, y entonces todo desaparece.
Por esto es que solamente el entorno puede ayudarme, porque es para mí el almacén de fuerza de otorgamiento y puede equilibrarme de modo que puedo volver a sentir al dueño de casa y no a este pedazo de placer. Y así avanzamos. Es decir, ¿dónde está mi libre elección? En preparar un almacén exterior de fuerza que con ella cuido.
Orientación diaria, 28.4.14









