Reflexiones del día 05.09.2011
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El Creador es el que es opuesto a nosotros con una oposición absoluta y acabada. Por lo tanto está oculto – para que tengamos la posibilidad de cambiar nuestra actitud hacia Él desde la oposición hacia el amor absoluto.
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Nuestro problema es que sólo vemos que existe una sola fuerza en la realidad, y no vemos la segunda fuerza que obra en la realidad – la Fuerza Superior. Por lo tanto existe el precepto de descubrir que "no hay nadie más que Él". Que siempre es la Luz la que obra, la que determina, la que sostiene el Kli (vasija). Que los acontecimientos que se revelan no se revelan porque sí, sino que existe la forma visible al ojo y existe la forma opuesta, y la forma opuesta está oculta debido a que necesitamos descubrirla, que ambos serán iguales.
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El estado perfecto para nosotros es cuando descubrimos dos fuerzas diferentes sin oposición alguna entre ellas, sino que las unimos en la línea media, que las dos se sostienen y complementan entre sí.
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Todas las palabras escritas en el libro del Zohar son sólo palabras de conexión – cómo podemos conectarnos, cómo tenemos que estar unidos para descubrir las fuerzas del otorgamiento, es decir al Creador que está entre nosotros. Por consiguiente, nosotros necesitamos esforzarnos en localizar qué tipo de conexión existe detrás de cada una de las palabras, a esto se le llama estar conectados.
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De acuerdo a nuestros exámenes, el mundo se conecta y nosotros no nos conectamos.
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La experiencia del socialismo y el comunismo que se realizó en el pueblo ruso se basó en el intento de unirse dentro de la mala sensación y no dentro de la buena voluntad del pueblo. Por lo tanto estaba condenada al fracaso desde un principio y no puede constituir un ejemplo por la falta de de corrección y éxito del método socialista – el mismo pueblo ruso de hace cien años no era apropiado ni estaba capacitado para la aplicación de esta idea.
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Los rusos distorsionaron los conceptos socialismo y comunismo y los interpretaron de modo egoísta. Por lo tanto este no es un ejemplo del fracaso del método.
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El problema está en la educación del pueblo: sacarlo del marco exterior que lo presiona – el estado, hacia un marco interior que lo presione – el entorno adecuado.
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El pueblo de Israel no es un pueblo como todos los pueblos – no tenemos una sensación o inclinación común, no tenemos un carácter común, por lo menos las tres cuartas partes de él rechaza la tradición y nuestras fuentes. No tenemos un marco que alguien acepte – estatal, político o popular. Todos los días nos preguntamos si este es nuestro lugar o no, y la mayor parte del mundo no está interesada en nuestra existencia.
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Todo depende de nuestro libre albedrío. Si todo lo hacemos bien y correctamente, habrá desarrollo.
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Tenemos que comprender que cada cambio para bien que pueda haber en el mundo debe estar por encima de la naturaleza, por medio del pueblo de Israel. No existe posibilidad alguna de realizar un cambio por la fuerza. Nosotros nos hallamos en la cabeza y determinamos hacia qué dirección y qué pasos da el mundo.
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Con el desarrollo de las cosas, descubriremos finalmente que no tenemos en quién confiar excepto la fuerza Superior, es decir que nosotros actuamos para atraerla y por medio de ella nosotros funcionamos.
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Nuestro buen futuro está realmente cerca, y todo depende de en qué nosotros aceleramos los tiempos.









