Reflexiones del día 08.11.2011
No existe un Kli (vasija) espiritual, sino un Kli de otorgamiento – a los demás.
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El nivel de Adam (humano) comienza cuando este se descubre como quebrado y comienza a corregirse.
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Finalmente, la persona hace lo que la sociedad le obliga a hacer, incluso en el nivel de lo indispensable, por lo tanto no hay nada más en cada uno que la influencia del entorno. La raíz de esto resulta que toda nuestra conexión se halla en el nivel espiritual más elevado.
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Si la persona no recibe del entorno la impresión para llegar a la espiritualidad, nada cambiará en ella.
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Nuestra obligación, para nuestro beneficio, es conectarse, y es una ley de la naturaleza. Podemos hacerlo a través del entorno – medios de comunicación que influyan sobre nosotros, y hablen desde la mañana hasta la noche cuánto es esto necesario, que es parte de la naturaleza y no algo que esta u otra persona inventó.
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Hoy en día llegamos al estado en que nos enfrentamos a la naturaleza y no tenemos hacia dónde escapar. Por lo tanto desde hoy en adelante debemos cumplir la ley de Arvut (garantía mutua).
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Debemos organizar tal sistema en todo el mundo, que trate a todos y eduque a todos para estar en correcto contacto entre nosotros, y nos haga comprender que sin esto no podremos seguir viviendo.
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No tenemos fuerza en ninguno – el Kli espiritual es la conexión. Nadie es el Kli – el Kli es la inclusión recíproca entre nosotros, entre los distintos deseos. Y tenemos que llegar a la inclusión en la medida específica en que se revele la Luz.









