Reflexiones del día 23.09.2011
Nosotros nos encontramos en una red llamada Red de Arvut (garantía), pero disentimos con ella. Si fuéramos garantes unos con otro seríamos compatibles con la misma red, estaríamos en un balance con ella.
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En los niveles inanimado, vegetal y animal evolucionamos de forma esencial a través de los instintos. Y la diferencia entre esos tres niveles y el nivel de Adam (humano) que viene después, es que el Adam requiere un entorno para su evolución.
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En los niveles de desarrollo de inanimado, vegetal y animal no existe el libre albedrío, pero para la categoría de Adam hay una sola libre elección – cambiar el entorno de modo que influya sobre él en su desarrollo.
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"Rosh ha Shaná" (año nuevo) – es el comienzo. En cada instante la persona debe verse a sí misma como renaciendo: recibimos preparaciones de la naturaleza, sobre las cuales no somos responsables, y de esto no debemos hacer cálculos y juicio a persona alguna. Todo eso fue dado desde Arriba y no interfiere para nada con el logro de la Meta. Y si yo, precisamente con todos esos atributos, me realizo de manera correcta de acuerdo a lo que necesito y soy capaz de hacer, entonces sin lugar a dudas llegaré a la realización correcta. Por lo tanto festejamos ese punto del logro, el del comienzo. Pues allí comienzo a construir el entorno, el elemento principal, el único, que hará de mí un Adam, semejante al Creador.
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Mediante el entorno adecuado, utilizaré mis atributos originales de manera correcta.
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En la especie humana el entorno determina todo, por lo tanto la persona no tiene que tomar en cuenta en absoluto sus puntos de referencia.
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Nunca puedo aprender sobre mí mismo, sólo si influyo sobre los demás puedo aprender sobre mí de mi actitud hacia ellos. Sólo si me conecto correctamente a los demás, en actitud hacia ellos, cuando aprendo de ellos, entonces también aprendo sobre mí.
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En el contacto de la persona con el entorno, ella completa todas las deficiencias que existen en la categoría humana.
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Los tiempos en los que avanzamos de manera instintiva han terminado. Hasta hoy siempre pudimos hacer algo para avanzar, y de ahora en adelante ya no. En tiempos como estos se revela la Torá – enseñanza sobre cómo podemos ordenarnos en la situación en que terminamos de evolucionar a través de la fuerza vital.
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Desde hoy en adelante, las fuerzas de la naturaleza desean que participemos en el desarrollo de nosotros mismos.
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Nosotros nos encontramos en una red llamada Red de Arvut (garantía), pero disentimos con ella. Si fuéramos garantes unos con otro seríamos compatibles con la misma red, estaríamos en un balance con ella.
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La crisis es nuestra falta de adecuación a la Arvut, que la naturaleza presenta ante nosotros cada vez más.
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Arvut no es otro lema o una buena idea, sino la condición que se revela ante nosotros. Esa red nos dirige en todo – en el nivel económico, ecológico, industrial, cultural – en todo.
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Arvut es la cuantificación de la Cabalá en la práctica.









