De los escritos de Baal HaSulam, Cartas.
Transformarnos en humanos
Todo nuestro trabajo consiste en unir cosas opuestas, distintas, contrarias; así nos parece a nosotros que son. Y, si el individuo en su desarrollo es capaz de conectar todo en un conjunto, o mediante nuestro estudio, en la percepción de la realidad, llegar a ver que todo es uno, y que no existen diferentes objetos, sino que todo lo que ve son distintas representaciones dentro de sus diversos deseos, y que, como él mismo no es capaz de unificarlas, ve como resultado un mundo inmenso a su alrededor, con diferentes objetos inanimados, vegetales, animales y hablantes, que a él le parecen o buenos o dañinos, todo eso es una manifestación externa de sus cualidades internas, de su deseo. Estas formas opuestas vienen además, en diferentes numeraciones y consisten de toda clase de fenómenos diferentes y opuestos, hasta que el hombre logra complementarlos y unirlos a todos en un conjunto. Y entonces, al justamente conectar cosas opuestas, que permanecen opuestas, por encima de sus incongruencias, si uno logra crear este tipo de conexión, esta conexión se llama “ser humano”, que es algo que no había antes.
Conectar formas opuestas
Miguel de México pregunta, “Es posible que nosotros discernamos dos opuestos en todo lo que hacemos, o solamente en el trabajo dentro del grupo”. Las formas opuestas que percibimos en nuestra vida se encuentran en donde el ego se contrapone al ego de los demás, es decir en el mismo plano. ¿Qué es este mundo? Este mundo es donde yo siento a los demás como diferentes, distintos, desiguales y por eso mi ego y el de ellos se encuentran en contraposición. Cada uno quiere realizar su propio ego, pero resulta que lo hace a expensas de los demás. Nos encontramos como dentro de un juego. Nos vemos aparentemente opuestos y somos parte de un mismo cuerpo, pero estamos dentro de una ceguera que nos da la impresión de que estamos desconectados y entonces cada uno, aparentemente, actúa por su propio bien. Y todo eso sucede en un plano. Cuando ascendemos al plano espiritual, ya encontramos otra clase de contrariedad. Queremos conectarnos entre todos, porque entendemos que formamos parte de un solo cuerpo y así actuamos en contra del ego que nos separa y entonces nuestra contrariedad se manifiesta entre esta fuerza y el Creador.
Verter Luz en el sistema
Todos nosotros pertenecemos al mismo sistema y aunque somos las partes más espesas, las que se encuentran dentro del último par de milenios, es justamente por ser tan espesas que vertemos Luz de Jojmá, Luz de vida a todo este sistema; todo se hizo como una preparación para nosotros y nosotros somos las vasijas de recepción. Por eso cuando nosotros reparamos el sistema, somos nosotros que lo reparamos; no hubo correcciones en el pasado. Solamente hubo preparaciones y de ahora en adelante empezamos la reparación de todo el sistema espiritual. De toda la realidad. Nosotros somos los primeros que estamos empezando la corrección. Antes el hombre se satisfacía con tener un poco de algo, “No necesito nada”. “¿Qué necesito en total? Un poco de comer, de beber, un poco de esto, lo otro, lo suficiente”. Pero hoy ya sobrepasamos incluso la etapa de dinero, honor, poder, conocimiento. Empezamos a sentir que perdemos nuestro dominio también en eso. Estas cosas también ya están perdiendo lustre. Ahora necesitamos descubrir la Luz de Jojmá y el mundo va a ir descubriendo cada vez más que le falta el conocimiento de la Fuerza operativa espiritual. No van a tener otro remedio.
(Extracto de la Lección del 5 de octubre 2009)









