Usted, en realidad, según lo que entendí, ¿se refiere a la vida, a la vida real, donde se crea la vida? Es decir, cuando un cabalista sale fuera de sí mismo, entonces él en realidad se vuelve más vivo, se vuelve como un niño, florece más…
Rav
Digamos.
Pregunta
…me refiero a un niño con discernimientos, pero…
Rav
La vida se forma entre grados predefinidos por la naturaleza, que resultan de la participación del creado que aquí es donde él se siente a sí mismo, y donde empieza a participar personalmente en las transiciones de los discernimientos, entre los grados. Eso se llama que él "acelera" su desarrollo. Esto se mide en la aceleración del desarrollo de parte del creado. En vez de "A su debido tiempo (Be Itó)", "Lo aceleraré (Ajishena)", porque cuando está entre escalones, él quiere ser quien determina la velocidad en que van cambiando, la rapidez en que él determina su situación y toma la decisión. En eso radica, en realidad, la participación del creado.
Por eso decimos que nosotros no afectamos ningún cambio en los estados en sí, que la escalera misma no cambia, que nosotros no podemos cambiar ninguno de los 125 escalones que ascendemos. Nosotros aceleramos los tiempos con nuestra actitud, pero al hacerlo, nos encontramos participando personalmente en todos los discernimientos y como resultado, nosotros mismos damos nacimiento al creado a partir de nuestra actitud hacia todo lo que pasa, de nuestra rapidez, de nuestra participación entre los grados, entre los estados definidos, que entre ellos yo florezco, entre ellos yo soy activo. Yo relleno los estados entre los grados.
¿Qué son esos estados? El Galgalta Einayim del inferior que se une al Ajap del Superior, ese es el estado intermedio entre los escalones. Dentro de ellos yo empiezo a adquirir los grados mismos, que son estados definidos, pero como yo soy quien adquiere y el que llena las transiciones entre ellos, me construyo a mí mismo. Porque la luz y el kli están en manos del Creador, pero como yo soy el que realiza esa transición de estado en estado, de escalón en escalón, todo eso se hace posible solamente mediante la línea media, con mi esfuerzo adelantado, del creado, de mis discernimientos, de mis preferencias de esto por sobre lo otro. Que yo prefiera al superior más que al estado inferior. Con todo eso, yo doy nacimiento a emociones adicionales, a muchos nuevos discernimientos.
Sentir lo que está escrito en el Zóhar
Además de hablar sobre los sistemas, tenemos que estar pensando constantemente -y esto es lo más importante- sobre dónde se encuentran estos sistemas. Se encuentran en todos y cada uno de nosotros. A ellos tenemos que descubrirlos.
Es decir que yo ahora, cuando escucho toda clase de cosas como, Atik, Arij-Anpin, Parsá entre éste y el otro, ascienden, descienden, se conectan, se separan, etc., yo, en realidad, tengo que añorar, vivir en la expectativa del momento en que yo empiece a sentir cómo todo eso ocurre dentro de mí, aquí (dentro), se abre y se cierra. Dónde están estos sistemas que así yo los detecte en mis sentimientos -este es Atik, este es Arij-Anpin, este es Aba ve Ima, este es Zon, esto sube y esto baja, y la Parsá en el medio que no me permite sentirlo, y sí-, sólo adentro, sólo dentro de mí mismo. Porque eso tiene que revelarse dentro del hombre. La espiritualidad se encuentra adentro, aunque nos parezca que está tan lejos de mí, allí en algún lugar. Dios libre; no existe tal cosa.
Antes de cada lección, antes de cada párrafo que leemos del Zóhar, tenemos que volver a esa intención que "nosotros ahora nos estamos ocupando con la interioridad de la Torá". Es decir, la Torá interna que se revela dentro del hombre.









