con todo lo que tenemos –las fuerzas y todos los métodos de este mundo- así que no tuve nada que decirles, tanto así que me quedé como mudo. Por lo tanto, es posible hablar sólo con las personas en las que ha despertado el punto en el corazón…
El punto en el corazón es el comienzo del ser humano, es la semilla del alma. Es mediante el alma que uno llega a ser semejante al Superior, al Creador, y por eso se le llama “Adam”, ser humano.
En realidad, todos nosotros nos basamos en una sola cosa: El hombre tiene faltas, carencias. Se siente mal, se siente vacío en esta vida, siente que le falta algo sublime, superior. Y por eso, no lo puedo abandonar… o empezar a contarle toda clase de historias sobre la espiritualidad sin importar lo que le cuente. Eso no…
Yo tengo que proporcionarle el método para avanzar más rápido. Tengo que explicarle de qué depende el ritmo de su avance.
(Extracto del 10-10-2009)
Derretir el hielo
El deseo de recibir es toda la materia de la creación (Maljut) y es este mismo deseo que tenemos que “elevar” a su cualidad Superior (Keter).
Elevar a la espiritualidad no significa “volar” hacia un lugar imaginario, donde todo el mal desaparece y un paraíso de maravillas sin límite nos rodea. Más bien a esto se le llamaría delirio.
Elevar significa transformar los atributos egoístas de mi materia en el atributo de amor y otorgamiento.
Incluso el punto del alma también se encuentra en el interior de mi deseo de recibir y para construirlo, tenemos que sentirlo y unirlo con el resto de sus partes.
La sensación de este punto dentro de mí me da la medida del egoísmo, extremando mis sentimientos de separación, desconexión y aislamiento. Pero al mismo tiempo me revela una fuerza de unidad que se amplifica en la medida que voy sumándome a esta intención de amor y otorgamiento existente en la naturaleza circundante.
Y todo este proceso aparece, se construye y finaliza en la corporalidad, y no desconectado de ella. Por eso la sabiduría de la Cabalá sólo trata de cómo recibir en forma correcta, de cómo revelar la Divinidad dentro de nuestro deseo corregido.
De esta manera, en este mundo y sobre este cuerpo, el “hielo” entre nosotros se derrite.
| (de la Lección del 14-10-2009) |
El Salvavidas
Rav:
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